Disclaimer: Esta historia pertenece a sus respectivos autores, Bryan Konietzko y Michael DiMartino. Yo sólo hago uso de ellos sin ánimos de lucrar, sólo para ser felices a este fandom.
Advertencia:
1. basado en otro one shot Korroh (El Avatar y Yo), sólo que está ambientado 4 años después de que ambos personajes se conocieran. Tendrá algunos capítulos que trataran sobre la estadía de Iroh II en el Polo Sur (hace 4 años atras).
2. Capitulo ambientado hace cuatro años.
3. Semi AU /what if
Rating: T
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Capitulo Dos
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Una suave ráfaga de frío se filtro hacia su habitación, o mejor dicho, hacia las piezas de los soldados. Estaba durmiendo junto con los guardias de la Orden del Loto Blanco. Se sentó, ya no podía soportar el frío en su rostro. Y aunque podía manejar la temperatura de su cuerpo, gracias a la técnica que le enseño su abuelo, no quitaba del todo la temperatura glacial de ese lugar.
Miró por la ventana y afuera estaba oscuro;tormenta de nieve no se detenía. Si calculaba bien, quizás ya era de alba, y el sol estaba apareciendo, pero no ahí, cuando estaban con la noche todo el día.
Suspiró. Pronto cumpliría dos semanas ahí, y el entrenamiento con la avatar estaba dando sus frutos. Estaba más atenta, concentrada en los ataques que le enseñaba, pero cuando era sobre la historia del fuego control, prefería estar jugando con su animal naga antes de escucharlo a él.
- Inmadura...- susurraba Iroh con los brazos cruzados. Pero cuando dirigía su atención a la jóven, podía ver que ella sonreía muy alegre a su amiga, Naga y la cepillaba con mucho cariño. Eso lo ablandaba. No podía molestarse con ella, sólo era una niña.
Pero una niña muy linda, y que más adelante sería hermosa.
Movió la cabeza, provocando que su mente volviera a la actualidad.
Era mejor irse a duchar y empezar a entrenar.
...
- Buenos Días Chispista - revolvió su cabello negro. Iroh le miró fastidiado. Todas la mañanas le revolvía el cabello que a él siempre le gustaba tener arreglado.
- Sifu Iroh, Avatar Korra - Korra se sentó en el suelo y prosiguió a comer.
- Mientras me digas "Avatar Korra" - imitando la voz profunda de Iroh. El aludido frunció el ceño. - Te diré de esa forma y de varias más. Sólo dime Korra -
Mientras desayunaban, se les unió a ellos, Katara.
- Buenos días a los dos - Korra se levantó, haciendo que se moviera la mesa, dando vuelta el vaso de té de Iroh en su uniforme. Corrió a abrazar a Katara, como lo hacía todos los días.
- Katara ¿Cómo estás? - susurro contenta, mientras Iroh ponía su mano en su abrigo y evaporaba el té en él.
- Amanecí muy bien. La tormenta ya ha pasado. -
- ¡¿En serio?! - preguntó Korra contenta. Miro a Iroh que estaba sirviéndose otra taza de té. -¿Escuchaste Iroh?- el joven miro a los ojos de Korra y vio en ellos un mal presentimiento.
- No -
- ¿Porqué No? - preguntó Korra con un puchero.
- La ultima vez que salimos del complejo, después me retaron a mi por tu culpa. - Korra junto sus manos en una oración.
- Y lo siento por aquello, pero, ahora no hay tormenta, debemos ir a ver la Aureola Austral - Katara con curiosidad miraba a ambos jóvenes. Iroh le recordaba mucho a Zuko y su temperamento serio. Sonrió. Extrañaba a su amigo.
- ¿Maestra Katara? - Iroh miró en dirección a la anciana mujer. - Debería decirle que no debemos ir afuera, aunque sea de día, no hay luz por lo tanto la visibilidad en horrible -
- Tiene razón, Korra. No deberías ir afuera del complejo. Además podría ver la Aureola Boreal desde aquí - Korra se incómodo, mirando hacía un lado.
- Pero... no es lo mismo - se sonrojo. Los ojos azules de Katara se abrieron con sorpresa. Quizás...Korra...
- Es lo mismo, Avatar Korra - La morena se giró hacia el oji dorado y le saco la lengua.
- Lo haré igual - Corrió saliendo de la sala. Katara miró a Iroh pidiendo que fuera compasivo con ella.
- Korra está sola en este complejo, si no fuera por su familia, Naga y yo,ella estaría muy sola. Y ahora que llegaste tú, se siente con muchas ganas de compartir con alguien. -
- Lo sé, y me doy cuenta, pero no quiero que al final sufra - pronunció Iroh al pararse e ir en dirección de la chica.
- ¿Sufrir? - Katara miró la espalda de Iroh que se detenía antes de cerrar la puerta.
- por mi - y se fue en dirección de Korra.
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- ¡Avatar Korra! - grito Iroh alcanzando a la chica que corría en dirección a los establos, definitivamente tenía el plan de ir fuera del complejo.
- No me vas a detener, Chispitas. Iré de todos modos, con o sin ti - no le miro y siguió caminando.
- No te voy a detener. - sus pasos se detuvieron. La de ojos azules se giró y le observo curiosa.
- ¿A no? Entonces...estás acá...- concluyo Korra esperando su respuesta, mirando desconfiada. El maestro fuego suspiro cansado.
- ¿A dónde querías que fuéramos? - Una enorme sonrisa apareció en los finos labios de Korra. Al fin podría ver la Aureola Austral, y que mejor que verlo con él.
Se escabulleron hacia los establos y tomaron la silla de montar de Naga y se fueron hacia la parte de atrás de la muralla, que estaba hecha de Acero.
- Acá es donde tienes que ayudarme- dijo Korra. - necesito que derritas el acero-
Iroh produjo una llamarada mediana y empezó a calentar el metal junto con Korra que estaba a su lado. En un par de minutos. el hierro ya estaba fundido.
Korra lanzo un látigo de nieve sobre el acero, provocando que se endureciera y fuese frágil. y con una patada derrumbo la muralla.
Iroh sonrió asombrado. Definitivamente, Korra era muy especial.
- Vamos -
...
- ¡Ves! sólo estamos a unos metros del complejo. - dijo Korra mirando hacía la noche infinita y las luces verdes, moradas que brillaban y adornaban con trazos de calidez desde el cielo.
Hubo un silencio, pero que no incómodo a ninguno de los dos. A diferencia de la salida anterior, sólo pudieron avanzar 100 metros antes de que una patrulla de la Orden del Loto los detuviera, pero ahora, que el día era oscuro, la posibilidad de ser encontrados era mínimo.
- Debo admitir que desde acá se ve mejor que desde el complejo - Las estrellas brillaban tomando también un papel primordial en esa oscuridad. Korra se giró a mirarlo. Iroh sólo miraba en dirección a la Aureola Austral. Su perfil era recto, sus cabellos oscuros y su piel blanca, dejando una sonrojes en su nariz; su porte elegante y tan cercana a ella.
Su estómago se apretó. ¿Eran mariposas? esa era la sensación que sentían las jóvenes en los cuentos que le leía su madre cuando era una niña; cuando veían a su enamorado. ¿Estoy enamorada de Iroh? Se sonrojo al preguntarse, y tirito de la incomodidad.
- ¿Tienes frío? - se acercó Iroh. Korra desvío su rostro sonrojada y río.
- ¿Crees que yo, el avatar, tendría frío? - Iroh le miro atento y sonrió.
- Aunque seas el Avatar, no quita que seas una chica. Ven, te congelarás - abrió sus brazos, esperando que ella se acercará.
Korra estaba asustada. Era la primera vez que conocía un chico que la viera como una chica. Quizás no era tan imposible que él la quisiera ¿No?
Camino a paso lento hasta estar frente a él, pero en ningún momento estiro sus manos para abrazarlo.
- Que orgullosa...-Iroh le abrazo, haciendo que una onda de calor traspasara su abrigo y envolviera el cuerpo de Korra.
Su corazón latía desfrenado, su pulso estaba alterado, y su cara estaba que ardía. ¿De verdad estaba pasando?.
- ¿Co...cómo puedes hacer eso? - susurro despacito Korra. El soldado de la Fuerzas Unidas le sonrío.
- Una técnica que me enseño mi abuelo.- agacho su rostro, y miró a los ojos azules que observaban en dirección a su pecho.
- ¿Me la enseñarás? - levanto su mirada, y al ver que él la estaba observando, la bajo rápida. ¡Diablos! le había visto lo roja que estaba.
Iroh sonrió. Cuando quería, Korra podía verse como una chica.
- Quizás. Algún día...-
- Prometeme..- susurro estirando sus manos y abrazándolo. Iroh se sonrojo al gesto.
- ¿Qué? - se tensó al agarre de Korra. Sentía miedo de que pudiera decirle.
- Promete que me enseñarás todas tus técnicas. - Iroh se alejo un poco del cuerpo de Korra.
- Korra...- Era una de las pocas veces que le nombraba por su nombre, pero está vez era con tristeza. Esa promesa conllevaba algo escondido; una petición.
Que se quedará con ella.
- No digas nada...- se elejó del abrazo de Iroh. Sintió su cuerpo temblar, pero no quería sentirse rechazada por sus palabras.
- Fui aceptado en la Escuela de Oficiales de las Fuerzas Unidas. Es cuatro días más me marcharé. - Korra apretó los puños.
¿Porqué era cruel?¿Porqué le decía esas palabras cuando estaban mirando un hermoso paisaje? ¿Porqué tenía que marcharse? Nadie la quería.. todas la dejaban en esa jaula de complejo.
- También tú te marchas. Mi familia me deja encerrada en ese complejo, no tengo amigos, y cuando por fin tengo alguien en quien confiar, en quien hablar... se marcha. - miro hacía el suelo con pena y enojo.
Iroh que era más alto que Korra se agacho y con su guante subió el mentón de ella.
- Pero nos podremos ver más adelante. Algún día irás a la Nación del fuego y me verás allá. Además siempre seremos amigos -
- ¡Pero, a mi gustas! - expreso con un grito, Korra, golpeando la mano de él. Le miro directamente a sus ojos, y unas rebeldes lágrimas se escapaban de sus azules ojos. Iroh la contempló atónito.
- Korra. Yo lo siento..- Trato de acercarse, pero ella le lanzó un látigo de agua que con suerte esquivo, saltando hacía atrás.
Y ella monto a Naga y salio trotando junto con ella en dirección al complejo.
Él sólo se sentía miserable al haberla hecho llorar y no poder corresponderle en sus sentimientos como ella quería. Sí, a él también le gustaba Korra, pero era más un amor fraternal. Además ella sólo tenia 14 años;era una niña, y él nunca podría perdonarse corromper aquella inocente criatura.
Quizás más adelante...
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- Sr. Iroh - una suave voz femenina lo llamo de su letargo. Se vio frente a varios hombres, sus hombres, sentados en una mesa, sirviéndose el té. Miro a su lado y vio a la esposa de Tenzin, preguntándole si estaba bien, y si quería otra taza de Té.
Tenzin estaba serio y preocupado por Korra, mientras que tocaba su entendía cómo se había molestado tanto con Iroh,y no con Raiko ante su negativa de los espíritus. Probablemente, la opinión de Iroh le afectaba mucho más. Quizás...
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Hola a todas(os) ya estamos en el 2º capítulo, y ven, les dije que el segundo capítulo consistiría en las aventuras de Iroh en el polo sur.
Querían un poco de tensión, pues ahí lo tienen jojojo. Ya vemos que Tenzin sospecha algo... pero no dejaremos que eso interrumpa la próxima escena. jejeje :D
Aunque no se avanzó mucho en la trama principal, si podemos decir que nos aclara un poco el porque la reacción de Korra.
Bueno, no diré más, sino arruino el próximo capítulo.
Saludos
se despide
Ca211
