Capítulo 2.

-¿Dónde está todo el mundo?- pregunté mientras recorría todas las cabañas con la mirada. No se veía a nadie.

-Quizá nos hemos equivocado de sitio...-dijo Sora tímidamente.

-¿¡Qué!?- apunté hacia la señal- ¿Cómo vamos a habernos equivocado? Allí pone Campamento Kingdom Hearts, ¿No?

-Quizá se han ido todos de excursión al campo o algo así-sugirió Sora.

Puse los ojos en blanco.

-¿Acaso no sabes nada de campamentos?-pregunté bruscamente-. En los campamentos no se hacen excursiones. ¡No hay dónde ir!

-¡No hace falta que me grites!-se quejó mi hermano.

-Entonces deja de decir estupideces- contesté enfadado-. Estamos solos en medio del bosque en un campamento vacío. Debemos pensar con claridad.

-Quizá todos están en ese edificio de piedra de allí- apuntó Sora-. Vayamos a ver.

No vi algún signo de vida allí. El campamento parecía una foto.

-Sí, vayamos- contesté-. Será mejor que lo probemos.

Todavía nos encontrabamos a mitad de la colina cuando de pronto oímos un grito que nos hizo detenernos y quedarnos boquiabiertos.

-¡Eh! ¡ Vosotros! ¡Esperad!

Detrás de nosotros apareció un hombre que llevaba unos pantalones cortos blancos y una camiseta también blanca. Aparentaba unos treinta años.

-¡Eh! ¿De dónde sales?-grité. El hombre me había asustado de verdad.

El hombre señaló hacia el bosque.

-Estaba recogiendo leña-explicó-. He perdido la noción del tiempo.

-¿Eres un monitor?-pregunté.

Se secó el sudor de la frente con la parte delantera de la camiseta.

-Sí. Me llamo Xigbar. Vosotros sois Roxas y Sora Strife, ¿No?

Asentimos con un movimiento de cabeza.

-Siento llegar tan tarde- se disculpó Xigbar-. ¿Estábais asustados?

-¡Por supuesto que no!- contesté rápidamente.

-Roxas tenía un poco de miedo. Pero yo no.-dijo Sora. A veces, se pone muy plasta.

-¿Dónde está todo el mundo?- le pregunté a Xigbar-. No hemos visto a nadie todavía...

-Se han ido todos- contestó Xigbar. Hizo un movimiento triste con la cabeza. Cuando volvió a mirarnos tenía una expresión asustada en el rostro.

-Nosotros tres... estamos solos- concluyó con voz temblorosa.

-¡¿Qué se han ido?!- Sora gritó con un tono estridente-. Pero, pero... ¿Adónde han ido?

-¡No puede ser que no haya nadie más! El bosque...

Una amplia sonrisa apareció en el rostro de Xigbar. Luego, se echó a reír.

-Lo siento, chicos. No aguanto más.-nos rodeó los hombros con los brazos y nos acompañó al campamento-. Era una broma.

-¿Cómo? ¿Una broma?-pregunté. Estaba muy desconcertado.

-Es una broma que siempre hacemos en el campamento Kingdom Hearts-explicó Xigbar, que todavía seguía riendo-. Se la gastamos a todos los recién llegados.

-Ja, ja. Una broma muy graciosa-respondí en plan irónico.

-¿Siempre tratáis de asustar a los nuevos campistas?-preguntó Sora.

Xigbar asintió con la cabeza.

-Sí. Es una costumbre de este campamento. Aquí tenemos muchas tradiciones. Ya veréis. Esta noche, en el fuego del campamento...

De pronto apareció un hombre muy alto también vestido de blanco caminando hacia nosotros, y Xigbar interrumpió su discurso.

-¡Eh!-gritó el hombre con una voz profunda, que retumbaba.

-Es Xemnas-susurró Xigbar-. Él dirige el campamento.

-¡Eh!-repitió Xemnas mientras avanzaba hacia nosotros-. Roxas, ¿Cómo va eso?-Me dio una palmada en la espalda que casi me estampa contra los árboles.

El hombre nos dedicó una sonrisa a Sora y a mí.

Era muy alto. Tenía una larga cabellera blanca que le sobrepasaba los hombros. Los ojos, amarillos y rasgados, parecían brillar.

Los brazos que salían de la camiseta eran muy fuertes y pude ver a través de la camiseta unos bien formados pectorales.

Se inclinó un poco para estrechar la mano de Sora. Oí un crujido y vi que Sora se quejaba en silencio de dolor.

-Un buen apretón de manos, muy firme-le dijo Xemnas a Sub Zero. Entonces se volvió hacia mí-. ¿Os ha gastado Xigbar nuestra broma de ''Solos en el bosque'', chicos?-Su voz retumbaba con tanta fuerza que deseé taparme los oídos.

-Sí, lo ha hecho-confesé-. Yo me creí de verdad que no había nadie por aquí.

-Es una de nuestras tradiciones más antiguas-explicó con una sonrisa-. Antes de acompañaros a vuestra cabaña os quiero enseñar el saludo del campamento Kingdom Hearts-anunció-. Xigbar y yo os lo demostraremos.

Se pusieron uno frente al otro.

-¡Eeeh, Spirits!-cantó a gritos Xemnas.

-¡Eeeh, Spirits!-contestó Xigbar.

Luego se saludaron el uno al otro con la mano izquierda, colocándosela sobre la nariz y, luego, elevándola y haciéndola girar en el aire. Intenté aguantarme la risa. Se les veía muy ''fuera de personaje''.

-Así es como nuestros campistas se saludan entre ellos-explicó Xemnas. Nos cogió a Sora y a mí y nos puso uno frente a la otro-. Intentadlo.

A mí este tipo de cosas me averguenzan. Hacen que me sienta como un idiota.

Pero acababa de llegar al campamento. Y no quería que aquel hombre creyera que soy un antipático. Así que me coloqué frente a mi hermano.

-¡Eeeh, Spirits!-grité. Saludé a Sora haciendo un gesto rápido.

-¡Eeeh, Spirits!-Sora mostró mucho más entusiasmo que yo. A él le gustan este tipo de cosas. Me dió un enérgico saludo.

Xemnas se rió en voz alta.

-¡Muy bien, chicos! Creo que los dos vais a ser buenos miembros del campamento Kingdom Hearts.

Le guiñó el ojo a Xigbar.

-Por supuesto el fuego de campamento de esta noche será la verdadera prueba.

Xigbar asintió con una sonrisa burlona.

-¿El fuego de campamento de esta noche? ¿Una prueba?-pregunté.

Xemnas me dio una palmadita en la espalda.

-No te preocupes por eso, Roxas.

-Todos los recién llegados asisten a un fuego de campamento de bienvenida-explicó Xigbar-. Es la ocasión ideal para que conozcan las tradiciones del campamento.

-No les digas nada más-le ordenó Xemnas a Xigbar-. Queremos sorprenderlos, ¿No?

-¿Sorprendernos?-dije atragantándome.

¿Por qué tenía un mal presentimiento? ¿Por qué mi garganta volvía a secarse?

-¿Se cantan canciones en el fuego de bienvenida?-preguntó Sora-. Me gusta mucho cantar. Voy a clases de canto y...

-No te preocupes. Cantarás mucho-lo interrumpió Xemnas en voz baja, casi amenazante.

Detecté una mirada gélida en sus ojos. Y un escalofrío me recorrió la espalda.

''Intenta asustarnos'', pensé.

-Chicos, creo que el fuego de campamento de esta noche os gustará-dijo Xemnas-. ¡Si es que sobrevivís, claro!

Xigbar y él se rieron.

-Nos veremos luego-se despidió Xigbar. Nos dirigió un saludo y desapareció entre los árboles.

-Éstas serán vuestras literas-indicó Xemnas.

Sora y yo arrastramos nuestras bolsas y los sacos de dormir al interior de la cabaña. Había literas apoyadas contra tres de las paredes, una cómoda de madera y pequeños armarios.

''No está mal'', pensé.

-Ésta litera está vacía-nos indicó Xemnas-. Decidid vosotros quién dormirá arriba y quién abajo.

-Yo tengo que dormir abajo-contestó Sora-. Me muevo mucho durante la noche.

-Y canta mientras duerme-le expliqué a Xemnas-. Increíble, ¿Verdad? ¡Le gusta tanto cantar que no puede dejar de hacelo ni siquiera mientras duerme!

-Entonces será mejor que te presentes al festival de talentos-le dijo Xemnas-. Si es que sobrevives esta noche-Se rió.

¿Por qué insiste tanto?

''Nos toma el pelo-me recordé a mi mismo-. Sólo está bromeando.''

-Los lavabos de los chicos están a la izquierda-explicó Xemnas-. Y los de las chicas a la derecha. Todos utilizamos el mismo lugar de reunión y el comedor. Es ese edificio de piedra cercano al bosque.

-¿Deshacemos ahora las bolsas?-preguntó Sora.

-Sí. Será mejor que os deis prisa, chicos. El resto de los campistas volverán pronto del bosque con la leña. Entonces haremos el fuego de acampada.

Entonces se volvió, echó a andar y cerró la puerta de cristal de un portazo.

-Un tipo divertido-murmuré.

-Da un poco de miedo-admitió Sora.

-Sólo bromea-le contesté-. En todos los campamentos de verano tratan de asustar a los nuevos. Creo.-arrastré mi bolsa de ropa hasta la cama.

Dejé el saco de dormir en una esquina. Luego me dirigí a la cómoda para ver si había algún cajón vacío.

-¡Uau!-grité al pisar algo extraño.

Miré hacia abajo.

Había un charco azul.

Acababa de meter la zapatilla de deporte en un charco azul pegajoso.

-¡Qué asco!-Traté de retirarla. Aquel líquido espeso se me había pegado en la suela.

Eché un vistazo por la habitación.

Había más charcos azules, uno frente a cada una de las camas.

-¡¿Qué está pasando aquí?! ¡¿Qué es esta cosa?!-grité.


Sí, ya sé que Xemnas se me ha salido algo de personaje u_u Pero es que tenía que poner a alguien fuerte y con voz profunda como director del campamento, así que una cosa llevó a la otra...

En fin, gracias a los/las que me estáis leyendo. Sé que de momento no parece GRAN cosa, pero irá mejorando conforme la historia avance, lo prometo.

¡Nos vemos!