HOOOOLAAA AMIGOS :D

Bieeeeen, me alegro que os guste la historia, ¡así que tenéis el siguiente capítulo! Más pronto que nunca... Ok, quizás eso no, pero bueeeeeno, da igual xD.

¡OS AGRADEZCO MIL LOS REVIEWS! No me creo que sea el primer capítulo y ya 10, ¡impresionante! Bien... Una cosa que se me olvidó decir:

-Hola. (Hablan los personajes)
-"Hola." (Piensan los personajes)
-Hola. (Susurran o palabras destacadas)

Para Louperit: El primer capítulo es una idea futura. A partir de ahora será la vida continua. ¡Espero que te guste!

Y gracias a Luisa-Hamato2 , Louperit , karai saki , dany fan TMNT , Toniimar , luna sad , Yinu25 , RavenMore , Rose Black Dragon y yukio87 por los reviews :)


Chapter 2: Un fuerte dolor de cabeza.

-¡AHHHHH!

Eran las 7:00 de la mañana en New York. Un grito inundó la guarida de los mutantes. Un grito que provenía, extrañamente, de la habitación del líder.

Todos los hermanos se despertaron al encontrarse más cerca de ese cuarto y, en un segundo, se reunieron todos allí. Leonardo se encontraba sentado en la cama, respirando costosamente y con algo de sudor en la frente. Miraba un punto fijo en la pared y se le veía asustado.

-¿Leo…? ¿Estás bien?

El líder salió de su "trance" y miró a su hermano menor.

-Sí Mikey… Solo que… Me dio un fuerte pinchazo en la cabeza…

-¿Un pinchazo? –repitió el genio.

-Sí… Fue extraño…

-¿Y te sigue doliendo?

-Un poco… Pero no es nada… -mintió. En realidad el horrible dolor de cabeza seguía, haciéndose cada vez más intenso en Leo.

-¿Y para esto nos despertamos tan pronto? –preguntó enfadado Raph.

-No importa Raph, dentro de poco nos tocaría empezar el entrenamiento…

-Sí… ¡Dentro de dos horas! Me vuelvo a mi cuarto… -y con esas palabras, el de rojo desapareció.

Leonardo bajó la cabeza, algo culpable. Los otros dos hermanos en seguida se percataron de eso.

-Tranquilo Leo, ya sabes cómo es Raph.

-¡Sí! Siempre se enfada por todo, no le des importancia.

-Seguro que tenéis razón chicos, pero…

-Anda, volvamos a dormir. Si te vuelve el pinchazo, avísame Leo.

El de azul asintió con la cabeza y los dos hermanos menores se fueron a sus habitaciones.

Mientras tanto, Leonardo se tumbó en la cama, pero no dispuesto a dormir.

-"Ag… Que dolor… Y, ¡sí claro! Decirle algo… Raphael casi me mata solo por despertarle, a saber que piensan todos si me empiezo a quejar de dolores de cabeza… A saber que piensa Splinter si me convierto de repente en un flojo… Bueh, seguro que esto se me paso si duermo un poco…". -y decidido, cerró los ojos para intentar descansar.

Tres horas después, en el dojo…

-¡Leonardo! ¡Esas rodillas más arriba!

El líder estaba haciendo una especie de pino, mientras que sus hermanos hacían diferentes katas. Lo malo era que ahora la mirada de Splinter estaba clavada en Leonardo.

-¿A eso le llamas hicho? ¡Vamos Leonardo! –ordenaba el maestro.

-"Este maldito dolor de cabeza… No me deja… Hacer bien los ejercicios…".

-¡Yame! –con esa orden, todos los jóvenes dejaron de hacer las katas para ponerse alrededor de su padre de rodillas-. Lo habéis hecho muy bien, pero… Leonardo, ¿qué te ha pasado?

-Na… Nada Sensei, solo que…

-Sensei, hoy Leo ha dormido mal, seguro que está cansado –interrumpió el más pequeño.

-¿Es eso cierto, Leonardo?

-Bueno… Solo me dio una especie de pinchazo en la cabeza…

-Oh sí, ¡y nos despertaste a todos! –gritó Raphael.

-¡Raph! Seguro que si a ti te pasara eso, también hubieras gritado –defendió Donnie a su líder.

-No lo creo, yo aguanto todo, ¡por un simple pinchazo no haría despertaros a todos!

-¡Basta! Iros fuera del dojo. Leonardo, vamos a hablar.

Los tres hermanos menores se fueron de la sala, no sin antes que Raphael le echara una mirada de odio a su hermano mayor. No soportaba que siempre tuviera que hablar con Splinter después de los entrenamientos y, la mayoría de las veces era para felicitarle de su espectacular trabajo, ¿qué no veía que él era mucho mejor luchando? ¿Qué le tenía que decir tan importante que los demás no podía oír?

-Leonardo… ¿Te encuentras bien?

-Sí Sensei, no hay problema.

-Sé que los pinchazos y migrañas de cabeza son difíciles de soportar, pero un buen líder tiene que ser fuerte hacia su demás equipo. Si te haces débil, tu equipo seguirá el camino, llevándoos al fracaso, ¿entiendes?

-Hai Sensei –contestó con duda.

-Siento que te toque, pero sé que lo harás bien, y que aguantarás los dolores.

-Gracias Sensei.

-Bien, vete con tus hermanos y… Habla con Raphael, no le veo muy…

-Sí, -interrumpió la tortuga-. Lo sé, ya lo pensaba hacer.

-Bien.

Y con esa palabra, la conversación terminó. El maestro se fue a su habitación y Leo con sus hermanos.

-¿Raph…? –Leonardo empezó a llamar a la puerta de su hermano menor-. ¿Estás ahí?

-¡Largo! –se oyó gritar desde dentro del cuarto.

-No me iré… -el mayor entró en la habitación-. No me iré hasta hablar contigo.

Raphael se encontraba sentado en la cama, de espaldas a la puerta.

-¿Qué quieres ahora? –preguntó este.

-¿Qué te pasa conmigo? Ya sabes que siento lo del grito y…

- No es eso, -interrumpió el menor-. Son otras muchas cosas…

-¿Otras cosas? ¿Cómo qué?

-Pues como… ¡Tú perfección! –el de rojo se giró hacia su hermano que se había asombrado por el grito-. ¡Que todo lo haces bien! ¡Que Splinter siempre se fije en ti solo! ¡Que siempre te quedes hablando con él después de entrenar! Que… Que… ¡Que seas su favorito!

Leonardo estaba impactado, siempre había sabido que a Raphael le había fastidiado que no le escogieran como líder, si no que lo escogieron a él. Siempre había pensado que era solo por eso la "rivalidad" que tenían. Pero no. Acababa de descubrir más. Mucho más. Raph no solo estaba enfadado por el asunto del líder, si no por el asunto de "perfección". Algo que Leo veía ridículo, ya que él no era perfecto. O al menos eso pensaba.

-Pero Raph… Yo no soy el favorito de Splinter, ¡todos somos sus hijos! ¡Nos quiere a todos por igual!

-Y dime… ¿Por qué parece que te tiene un mayor aprecio a ti?

-No creo que sea eso… Además yo nunca he visto que a mí me riña menos que a vosotros.

-No, ¡pero si te alaga más que a todos!

-¿Qué me alaga? –Leo estaba realmente sorprendido-. ¿¡Qué me alaga?! ¿PERO QUÉ TONTERÍAS ESTÁS DICIENDO? –el de rojo se giró dándole la espalda a su hermano-. ¡AG! ¡Vale Raph! Haz lo que quieras.

El mayor salió del cuarto, no sin antes dar un fuerte portazo. Se fue al salón, donde estaba Mikey que, al oír el golpe, se levantó del suelo y empezó a mirar a todas partes. Cuando este vio a su hermano mayor, y su cara de enfada, se alivió, aunque con algo de duda.

-¿Qué pasa Leo?

-Nada Mikey -contestó el líder con mala gana.

-¿Ha sido Raph otra…? –no pudo continuar ya que su hermano había desaparecido-. Oh… Vale…

Leonardo se encontraba caminando por las largas rutas del alcantarillado. Había dejado a su hermano pequeño sin contestación, pero no podía, estaba demasiado enfadado y no quería pagarlo con Mikey. Lo mejor sería estar un rato a solar. Así, a lo mejor también se le pasaba su dolor de cabeza.

-Esto de ser el líder me está costando más de lo que creía… Si no fuera por Raph, esto sería fácil. ¡Pero no! ¡El señorito es el que tiene los mayores problemas! Como Splinter me eligió a mí… ¡Él ahora es el incomprendido! Además, el Sensei simplemente me eligió porque lo pedí, ¡porque lo pedí! ¿¡A quién se le ocurre?! –el líder soltó un fuerte grito y se agarró la cabeza mientras se tiraba al suelo de rodillas-. ¡AAAAAAHHH!

Los pinchazos se hacían cada vez más fuertes en su cabeza, y él no podía hacer nada. No quería decírselo a los demás porque no quería que se cansaran de él ante sus quejidos. Sin quererlo, una lágrima le resbaló por su mejilla y se chocó contra el suelo, desvaneciéndose. Este se sentía aún más débil e inútil ante eso.

-"¡No Leonado! ¡No debes llorar!" –se decía asimismo-. "¿Qué clase de líder llora?" ¡AAAAAAHH! –otro grito que le hizo sentirse más flojo-. Los pinchazos… Son demasiado… Fuertes… -se quedó callado unos segundos, intentando pensar una solución, cuando…

-¡No Leo! ¡No te puedes quedar ahí tirado! ¡Sigue! ¡Tienes que llegar a la superficie!

Esa voz… Tan infantil. Tan frágil. Tan serena. Tan segura. Tan… Familiar. "El dolor no me hace pensar con claridad" pensó el líder, por lo que no hizo mucho caso a esa extraña voz.

-Me da igual que pienses eso, ¡tú sigue! ¡VAMOS!

Leo se sentía estúpido, ¿qué se supone que estaba pasando? Sin contestar a la voz. Mejor dicho; ignorándola, se levantó del suelo como pudo e intentó llegar a la salida de la alcantarilla.

-Sí… El aire… Me vendrá bien… -y así, empezó a subir las escaleras.


¡Y hasta aquí el capítulo! ¿Qué pasará? ¿Qué o quién será esa voz? ¿Qué le pasará en la superficie a Leo? ¿Se solucionará la riña entre Raph y Leo? ¿Qué ocurrirá con el dolor de cabeza?

¡Pronto lo sabéis! ¡Espero vuestros reviews!

¡Un saludo a todos! :D