Buenas a todos/as! Quiero advertir que estoy escribiendo esto y lo que vendrá en un ciclo de abstemia de "The 100". Básicamente, me mata seguir semana a semana así que voy a cortar mi dosis semanal de la serie para dejarla acumularse un poco y luego hacer maratón. Además de evitarme un ataque de ansiedad semanal me servirá para no dejarme influenciar para escribir este fic completamente separado de la historia original dentro de la posible. Aclaro que he visto hasta 3x02 y el adorable escupitajo de Clarke XD.. Eso y los trailers de temporada que dejarán alguna huella en los capítulos por venir, inevitablemente. Espero que cuando vuelva a ver los episodios me encuentre con una grata CLEXA-sorpresa ;)

Aunque no lo comenté lo ideal para estos capítulos es oír las canciones en las que están inspiradas antes, durante, o luego (o todas XD).

Espero que quienes lean puedan disfrutar un poco de mis ideas y que les sea de agrado la estructura, sino sírvanse de dejarme una crítica que será bien recibida.

Saludos y gracias!


Los 3 meses que paso lejos del mundo que conocía como suyo no habían sido suficientes para dejar atrás sus pequeñas derrotas personales. Siempre había mirado la mitad del vaso lleno cuando tomaba decisiones. Demasiado pragmática, demasiado racional. Pero Mount Weather había abierto una brecha en sus convicciones. Tuvo pesadillas noches si y noches no con la última mirada de Jasper, con Maya tendida en sus brazos y su rostro, su expresión de dolor. Niños desconocidos con esa misma expresión la habían perseguido durante horas de sueño y otras horas despiertas malgastadas tratando de olvidar. Incluso había vuelto a ver a Finn en sus pesadillas, a un Finn pálido y vaporoso que se acercó a su lado para susurrarle "ahora entiendes mis razones ¿verdad?". ¿Se había convertido en Mount Weather en alguien así? La verdad ella también había masacrado sin piedad a personas inocentes, manipulada por terceros u obligada por sus convicciones, pero la decisión final siempre fue suya. ¿Y si hubiera esperado unos segundos? ¿Y si Jasper hubiera logrado su objetivo de matar a Cage? Tal vez habrían podido salvar a esas personas, incluso ayudarlas a llevar una vida más normal. Tal vez. O tal vez no, si el cazador perdía a su líder, otro líder renacería y volverían a estar en peligro. Nunca se detendría. Ella y toda la gente del arca volverían a ser la presa un día cualquiera. Lo mejor que pudo pasarles era la desaparición de la gente de la montaña, de forma de poder concentrarse en el próximo peligro por venir. Uno a la vez. Entonces ¿por qué no se sentía satisfecha? Si había hecho lo mejor posible para todos ¿por qué se había auto-desterrado incapaz de mirar a los ojos a su madre, o a Jasper, o a cualquiera del arca? ¿Por qué dolía tanto?

En sus pesadillas, cuando no eran con Mount Weather aparecía la raíz de todos sus problemas. Su mayor error. Esa estúpida equivocación que tenía un nombre y una mirada de mujer. Esa misma que la abandonó a las puertas de la victoria condenándola a tener que sacrificar a un montón de inocentes por salvar a los suyos. Esa que la distrajo creando una ilusión a su alrededor, una que era suave como sus labios, para luego clavarle un puñal por la espalda. Y quizás por esa razón era que la veía en sus pesadillas. Cada vez que Lexa aparecía en sus sueños se acercaba a ella sonriendo casualmente, hipnotizándola con sus labios y su respiración para después de besarla acabar con su vida de las maneras más ruines del mundo. A veces incluso la asfixiaba hasta que todo se volvía negro siendo Lexa lo único a su vista en el último suspiro. Porque de alguna manera la comandante había terminado con la vida que Clarke conocía como tal. Al traicionarla había cortado sus venas y Clarke se desangró hasta perder por la herida a la "Clarke del arca".

A pesar de que intento mantenerse lejos del mundo, el mundo perseveraba en mantenerla dentro. Por eso no se conmovió cuando Nylah le dijo que habían puesto precio a su cabeza y que ahora la llamaban Wanheda. Ni siquiera cuando un terrícola desconocido la arrastró por mitad del bosque hasta algún destino inesperado que ella imaginaba sería la nación del hielo pero que termino siendo Polis. Ni siquiera se asombro al ver a Indra o a Ryder. Pero toda la parquedad que poseía se convirtió en tormenta cuando la vio enfrente suyo, cuando esa estúpida mujer osó hablarle después de tanta deslealtad. Cuando la miró a los ojos y se disculpó por amarrarla y no por traicionarla. Toda la rabia que tenía en su corazón se acumuló en su garganta y Clarke la escupió sin remedio cuando Lexa pronunció aquel "lo siento". Y gritó, le gritó tantas amenazas como pudo. Y siguió gritando por un total de 12 horas hasta que su garganta perdió fuerza encerrada entre 4 paredes como una demente. Entonces lloró. Se desarmó en llanto por los 3 meses que paso en soledad, por las almas de los inocentes que inmoló para salvar a los suyos y por un amor que fracasó antes de empezar pero que no se dignaba a desaparecer de sus deseos más profundos. Odiaba y amaba a Lexa de igual manera.

Indra entró a la habitación después de que comenzará su silencio involuntario. Le alcanzó un brebaje que olía a menta y limón.

-Bébelo Clarke – prácticamente sonó a orden – en unas horas vendrá Heda a verte y no servirás en absoluto si no puedes hablar con ella.

Clarke sintió deseos de gritarle pero sus cuerdas vocales dieron señales de sentirse con ansias de torturarla y mucho - ¿qué te hace pensar que querré hablarle? – su voz quebrada casi no se oía pero Indra estaba a un palmo de ella y la percibió.

-Que la seguridad de tu gente depende de que lo hagas, Clarke de Sky People, Wanheda…

What Have You Done?

Así como Indra le advirtió al cabo de unas horas después de beberse el potingue resultó ser más dulce de lo que esperaba, la puerta de su improvisada celda de contención se abrió y Clarke divisó a la comandante entrando con precaución. La rubia tenía los ojos cerrados pero estaba espiando la llegada de la mujer. Decidió mantener la postura y ver que hacía Lexa ante la posibilidad de verla dormida. ¿La despertaría? Lexa se detuvo en la pared justo enfrente de Clarke y se sentó tomándose las rodillas y apoyando la barbilla en ellas para observarla con comodidad. ¿Realmente no haría ningún intento de despertarla? ¿Sólo se quedaría ahí viéndola "dormir"? Del otro lado, a 2 metros de ella, Lexa suspiró ruidosamente mientras la miraba con una expresión pensativa. Clarke abrió los ojos entonces y le sostuvo la mirada.

-¿Estabas despierta?

-Si…

-Me alegra que te hayas bebido el Livadh – Lexa suspiró de nuevo – es bueno para que tu voz se recomponga con rapidez luego de un esfuerzo…

-Es muy considerado de tu parte permitirme insultarte con mayor vigor – espetó Clarke recostándose en la pared.

-Si eso es lo que deseas puedes hacerlo – le respondió Lexa con sumisión – puedes hacer lo que quieras Clarke.

-Entonces no te importará si te lastimo – preguntó Clarke con amargura en la voz – entiende que es lo que necesito – añadió atrayendo la atención de la comandante – desearía que hubiera otra opción además de hacerte daño – el corazón de Clarke le pedía a gritos venganza.

Lexa tragó saliva y se removió en su sitio algo incomoda – puedes hacer lo que desees Clarke – repitió exponiéndose – sé que a tus ojos me merezco lo peor…

-¿Qué es lo que has hecho? – la interrumpió la rubia en el momento - ¿Qué es lo que has hecho, Lexa? - redundó con desdén – pudimos haber ganado esa guerra y salvado a mi pueblo y al tuyo, sin que esa gente, esos niños, esos padres y abuelos murieran por mi culpa – Clarke apretó los dientes – ¡por tu culpa! – levantó la voz.

-Hice lo que tenía que hacer, Clarke – se defendió la comandante.

-¿Lo que tenías que hacer era traicionarme así? – inquirió Clarke – ¡YO CONFIABA EN TI! – "Yo te amaba", pensó y no quiso ni repetir para sí misma "aún lo hago" porque sabía que su corazón se iba a quebrar.

Lexa se volvió a sacudir con indeterminación y terminó poniéndose de pie de repente – lo siento – murmuró suavemente haciendo que Clarke perdiera los estribos mientras se ponía de pie.

-¡TÚ ERES WANHEDA! ¡NO YO! ¡TÚ! – vociferó con la poca voz que tenía – tú me mataste aquel día que te fuiste dejándome atrás… tú decidiste el destino de toda esa gente al abandonar a mis 47 dentro de la montaña por salvar a los tuyos…

-ERAN 200, ERAN MAS DE 4 VECES LOS TUYOS – Lexa elevó la voz - ¿qué debía hacer? 200 que estaban heridos y débiles, imposibilitados de pelear por ti, por mí y por nadie, ¿cómo podía dejarlos morir si tenía la chance de llevarlos a casa?

-¿A qué costo Lexa? – inquirió Clarke con dolor en sus ojos – 200 por 47 almas cuando pudimos haber salvado a todos y marcharnos en paz a casa, a celebrar haber dejado a Mount Weather más débil que nunca – de sus ojos se desató una cristalina humedad que le mojó las mejillas haciendo surcos a través del polvo que se había acumulado después de la incursión por el bosque hasta Polis – pudimos haber permanecido juntas, pudimos haber… - se silenció como si su voz perdiera fuerza de nuevo pero solo era su impulso de hablar el extraviado. Pero sus energías para callar eran muy escasas.

-¿Haber qué? – quiso saber Lexa que apretaba los puños a los lados de su cuerpo como si se esforzará para resistirse a hacer algo.

-Haber tenido tiempo para entender que era lo que había entre nosotras – confesó Clarke incapaz de callarlo en ese momento de angustia, de ira y de desengaño, así frente a frente con la peor de sus pesadillas – me habrías dado la chance de saber si eso que sentía por ti era amor o no…

Lexa cerró los ojos y su expresión se debatió con perplejidad - ¿me… - carraspeó imposibilitada de decir algo más sin tomar aire y aclarar su garganta – me amabas?

Clarke soltó una risa sarcástica muy suave – supongo que es una posibilidad pero nunca lo sabremos porque acabaste con todas esa noche…

Pudo ver como el dolor teñía los ojos de Lexa y su mirada se enturbiaba – yo quiero recuperar tu confianza Clarke, quiero repararte y recuperarte, yo todavía te…

El cuerpo de Clarke le dio un empujón y la retuvo contra la pared detrás, su brazo hizo presión contra el cuello – no te atrevas – las palabras salían entre los dientes apretados de la chica – no te atrevas a decirlo, tú no eres la mujer que yo conocía ni yo la que tú engañaste – le espetó con violencia oprimiendo más su cuello - ¿te importa si intento asesinarte? – agregó impidiendo que la comandante pudiera respirar – entiéndelo, te has convertido en mi peor enemigo Lexa, llevas todo el odio que siento contigo – y la presión aumentó más haciendo que Lexa sintiera un mareo muy intenso por la falta de oxigeno pero no hizo nada para impedir que Clarke la dejará sin aire, solo se quedo quieta mientras sus pulmones agonizaban.

Le resultaba imposible hacer nada más que mirar lastimosamente a Clarke mientras esta pretendía ávidamente acabar con su vida y la observaba perpleja por no hacer un solo movimiento para evitarlo. Una perplejidad que creció al ver como la cara de Lexa se contrajo debido a que el aumento de dióxido de carbono la estaba matando lenta y dolorosamente. Entonces, cuando Lexa pensó que Wanheda sería una buena heredera de su puesto, Clarke la soltó y la empujó contra la pared de la derecha. Lexa tosió duramente y cayó de rodillas tratando de recuperar el aire de sus pulmones.

-¡¿PERO QUÉ DEMONIOS TE SUCEDE!? – chilló Clarke - ¿por qué no te has defendido? Iba a matarte…

Lexa volvió a toser y luego observó desde su posición en el suelo a la mujer que amaba – si esto te sirve para purgar esos demonios que llevas dentro, solo hazlo – le dijo – si esto te sirve para algo es lo mínimo que puedo ofrecerte por el amor te tengo - Heda se alegró de que ningún líder de clan la oyera hablar en este momento porque la habrían condenado a la muerte por los 1000 cortes por su debilidad extrema, si ni siquiera parecía ella misma.

-¿Cómo puedes hablar de amor Lexa? – Clarke rompió a llorar de nuevo - ¿cómo puedes hablar de amor en medio de este caos y muerte? – su estado de ánimo era tan volátil que costaba reconocerla - ¿cómo puedes decir que me amas cuando tú despertaste a un demonio en mí? ¿a esa tal Wanheda? – rompió la distancia que las separaba en dos pasos y la puso de pie sacudiéndola por completo - ¿cómo puedes decir que me amas si me has condenado a soñar con la mirada herida de Jasper cada noche desde aquel día?

-Jasper – susurró Lexa.

-Si, Jasper, alguien que habrías conocido si me hubieras permitido salvar a todos y venir contigo a Polis como dijiste – le espetó con ironía – no, como dijo aquella Lexa en la que yo creí al punto de no hacer nada para evitar un atentado, la misma que me besó y me dijo que nos merecíamos algo mejor…

Lexa sufrió visiblemente por ese recuerdo – no voy a rendirme Clarke, no voy a dejarme caer, un día volverás a verme de esa manera otra vez.

-No seas necia comandante, no puede haber nada entre nosotras, hay demasiada sangre en nuestras manos – le espetó la rubia soltándola – estamos malditas, Lexa.

-Puede pero no me voy a rendir…

-Haz lo que quieras – respondió Clarke dándole la espalda – no creo que me hayas traído aquí solo para jugar a Romeo y Julieta – dijo incapaz de saber si la otra chica tenía alguna idea de que hablaba – Indra dijo que la seguridad de mi gente estaba en juego.

Para Clarke el asunto Lexa y ella estaba zanjado y ahora tenía que saber que sucedía realmente con su familia y amigos, con su pueblo. Para saber si necesitaba a Lexa o si podía acabar con ella de una vez y marcharse de allí.

-Si, eliminar a Mount Weather del mapa fue un gran servicio y una ventaja pero también una condena – le explicó – desató una amenaza con menos recursos pero mucho más cruel y peligrosa por su instinto bélico – suspiró pensando que ese peligro estaría controlado si no fuera por Clarke – Ice Nation viene tras de ti y tras de mí, y por ende tras nuestros pueblos.

-¿Por qué la nación del hielo iría tras mi pueblo? – la líder de Sky People se interesó por aquellas palabras – si quieren a Wanheda pueden atraparme y matarme si eso les parece bien, luego mi pueblo no tendría nada que preocuparse, podrían continuar.

-No – Lexa desestimó la posición de Clarke – Ice Nation tiene una creencia poco fundada de que desde donde tú naciste otros pueden nacer y crecer hasta hacerse poderosos, tanto o más que tú – la comandante expresó la historia tal cual Roan se la explicó antes de ofrecerse a buscar a Clarke – creen que si te matan solo a ti te harán una mártir y provocarán que tu gente se alce y otro "Wanheda" resurja de tus cenizas, así que no basta con matarte a ti, quieren acabar con todo el arca…

-¿Los problemas no cesarán nunca verdad? – sentenció Clarke tratando de evitar descomponerse y que Lexa viera su preocupación.

-Así es este lugar.

-¿Dónde entras tú y tu gente en todo esto? – le preguntó a Lexa.

-Somos los traidores que trajimos a los clanes una amenaza inminente – respondió con tranquilidad – o sea… tú…

-Déjame adivinar – Clarke se dio vuelta y la encaró – pronto habrá una guerra – Lexa asintió – terrícolas – meneo la cabeza – no son nada originales.

Lexa sonrió de medio lado – esto es lo que somos – dijo – el caso es que no podemos dejar que nuestra gente acabé en manos de la reina de la Nación de Hielo, sus métodos son algo que no tiene comparación con nada que hayamos visto antes – declaró la comandante – es despiadada por naturaleza, no tiene piedad y si no puedes preguntarle a tu amigo Jasper que está ahí afuera esperando con Bellamy y tu madre para verte.

Clarke abrió los ojos desorientada - ¿Jasper? ¿Conociste a Jasper?

-Si, a Jasper o lo que quedaba de él cuando la reina de Ice Nation lo dejó marcharse con la condición de que te diera un mensaje…