Aquí estoy otra vez! :D
siento la tardanza... exámenes! ya sé que es una excusa muy común, pero es verdad :( (ya me gustaria a mi que no lo fuera! .)
bueno, espero que os guste... ¡el segundo capitulo!
disclaimer: bleach no es mío -si lo fuera... mucha gente se puede imaginar qué pasaría muahaha!- pertenece al gran Tite Kubo con todo su esplendor y gloria!
muchísimas gracias a Lightning20mlg, metitus y Monika Parthenopaeus, me habéis apoyado cuando nadie más lo ha hecho... (que patético xD) Yuhi03, a ti también, no me he olvidado de tí :P
Capítulo 2: Enanas y Fresas
Ichigo POV
"Estúpida enana." Me susurré a mí mismo. No me podía creer que en mi primer día de clases me tocaran las tareas de la limpieza por culpa de una enana loca. Y, además, ella es una Kuchiki.
Sabía muchísimo sobre la familia Kuchiki. Poseen una de las mayores compañías del mundo, y Byakuya Kuchiki es el actual director ejecutivo de la empresa.
Miré hacia la enana loca, que probablemente estaba tan cabreada como yo. Sonreí, contento de, al menos, haber sido capaz de haberla molestado de esa manera.
La campana sonó, indicando la hora de comer.
-Hinamori, Abarai, Hisagi y Kuchiki, por favor encontrad a los alumnos nuevos y llévenlos a visitar cada rincón de este instituto.- dijo la profesora Urahara. Cogí mi mochila y me dirigí hacia mi profesora.
-Muchísimas gracias, Yoruichi.- le dije, sarcásticamente.
-Es profesora Urahara mientras estemos en clase, Ichigo.- me dijo, sonriente.
Puse los ojos en blanco y seguí caminando. Yoruichi es una vieja amiga de la familia, siempre sacándome de quicio. Siempre me preguntaba si había dejado a alguna chica embarazada ya o tramaba planes con mi padre loco sobre cómo torturarme de la manera más cruel existente.
Di un paso a fuera del aula y miré alrededor y vi a la enana esperándome en los casilleros. Sonreí y fui hacia ella, que estaba escribiendo en un libro pequeño, parecido a una agenda. No se dio cuenta de que estaba ahí.
-¡Hey!- le grité. Saltó de puro sobresalto y me miró, completamente sonrojada de vergüenza.
-¡¿Cuál es tu maldito problema?
-¿No se supone que me tienes que enseñar el instituto?- con cara de "vamosymedejasenpaz" empezó a andar, muy dignamente. ¿Se suponía que tenía que seguirla?
-¿Y bien? ¿Vas a seguirme o tengo que llevarte de la manita?- dijo, con una voz molesta, como de bebé. Apreté los dientes y, de mala gana, seguí a esa enana monstruosa.
El edificio era grande… realmente enorme. Había un montón de lugares y aulas diferentes y, probablemente, tenían clubs para todo tipo de intereses. Me cansé pronto, así que observé atentamente a mi guía. Aunque siga pensando que es una enana bruja loca, tenia bonitas curvas, y ser tan pequeñita la hacía verse delicada y mona. Si no estuviera loca, puede que hubiera una remota posibilidad de que lo admitiera.
A medida que íbamos pasando clases, me empecé a preguntar dónde estaba la biblioteca.
-Tenemos como un centenar de clubs así qu-
-Hey, enana.- la interrumpí bruscamente, de mala gana. Se paró y, por su mirada, podría decir que querría matarme. Se volvió y corrió directamente hacia mi espinilla. Sentí agudamente el dolor cuando su pie colisionó "delicadamente" sobre la espinilla derecha.
-Vaya, parece que soy más alta ahora.- Me dijo, cerniéndose sobre mí. –No me vuelvas a interrumpir.- Con una mirada de hielo perforándome el cráneo.
Rápidamente, me recuperé y me coloqué a su lado.
-¡Bruja enana loca! Sólo quería saber dónde estaba la biblioteca.
-Bueno, si tuvieras paciencia, te lo podría haber dicho, ¡no está tan lejos, habríamos llegado pronto, fresita!
-¡Deja de llamarme así, enana!
Podría decir que ella estaba realmente a punto de pegarme otra vez, así que me encogí levemente y cerré los ojos, pero no pasó nada hasta que oí una voz llamando a esa enana.
-Hey, Rukia.
Abrí los ojos para ver un chico alto de pelo azul eléctrico caminando hacia Rukia. Me di cuenta de cómo le había cambiado la cara a ella. Ahora, no era la antipática chica con la que había estado discutiendo, sino que estaba sonriendo y con un brillo en sus ojos.
-¿Grimmjow? –dijo con una voz tan melosa que hasta me asustó.- ¿Qué pasa?
-Nada, excepto que puedo oírte gritar desde el piso de abajo.
Mientras tanto, el chico se acercó y le acarició suavemente la mejilla, haciendo que Rukia se pusiera roja como un tomate, hasta pareciendo que iba a explotar. El chaval debe ser su novio. Después de una sonrisita de suficiencia por haberle hecho subir los colores y una mirada dulce hacia ella, se vuelve hacia mí, mirándome como si quisiera matarme. Me pregunté por qué.
-¿Y tú quién eres?
-Es Ichigo Kurosaki. –dijo Rukia, rápidamente.- Le estoy enseñando el instituto; es uno de los alumnos nuevos de Karakura High School.
Grimmjow me sonrió antes de besar a Rukia con fuerza. Evidentemente, yo sabía perfectamente qué estaba haciendo; estaba marcando su territorio. Podría decir que Rukia estaba un poco incómoda por la situación, pero lo escondió rápida y perfectamente cuando me vio mirándola.
Rodé los ojos, exasperado.
Cuando finalmente paró de sobar a Rukia, me respondió, sonriente.
-La biblioteca está bajando por este pasillo, todo recto. Y si giras a la derecha en esa esquina, no muy lejos encontrarás la cafetería
-Gracias. –me fui hacia donde me había indicado. Vi a Gimmjow mirarme fijamente mientras me iba, pero decidí ignorarlo. No me apetecía pelearme en este instituto, no necesitaba ser conocido por eso aquí también.
"Cabeza de zanahoria." Le oí decir, mientras me alejaba. De veras, sentía una gran tentación de girarme y pegarle, pero me forcé a pasar de él. Mientras caminaba, miré por encima del hombro, viendo a Grimmjow besando a Rukia mientras la levantaba y la apoyaba en los casilleros. No pude comprender cómo una chica con esa antipática y dominante personalidad le dejaba, a un simple chico, manejarla de ese modo. Pero eso no me incumbía de ninguna de las formas.
Después de echarle un vistazo a la biblioteca, me dirigí a la cafetería. Vi que mis amigos de Karakura High School estaban en la misma mesa.
-¡Ichigo! –ese era el idiota de Keigo. Le asentí y me acerqué a la mesa. Me di cuenta de que todo el mundo estaba mirándome, pero les ignoré y me senté en la mesa con mis amigos. Después, Keigo siguió hablando animadamente. -Hey, Ichigo, estábamos hablando de lo bueno que ha sido que nos ha tocado a todos juntos en la misma clase.
Yo sabía que era un plan de Yoruichi el tenernos a todos en la misma clase.
-Esta escuela es muy grande. –Orihime miraba a todos lados, sonriéndole amablemente a todo el mundo. Es una de mis mejores amigas y mi ex-novia; salí con ella un par de meses, pero sólo porque Tatsuki me dijo que a ella le gustaba. Era, definitivamente, una buena chica, pero no me gustaba ni, mucho menos, estaba enamorado de ella. Corté con ella unos meses después, y me dijo que se había dado cuenta de que tampoco sentía ya nada por mí. –Creo que le gustas a ese chico, Tatsuki. A ese tal Renji.
-¿Por qué piensas eso?
-Estaba mirándote muy fijamente mientras nos enseñaba el instituto.
-No tengo tiempo para chicos. –dijo Tatsuki, poniendo los ojos en blanco. Ella es una de mis amigas más cercanas (también incluyendo a los chicos) y la conozco desde que teníamos cinco años, de cuando me pateaba el culo en kárate. Estoy empezando a preguntarme si es lesbiana, porque no muestra ninguna clase de interés por los chicos.
-Hay un buen club de ajedrez en este instituto… -comentó Uryu, subiéndose las gafas con el dedo, dándose aires de interesante. Y, además, estoy el noventa por ciento seguro de que Uryu es gay. Tampoco podría decir que somos amigos, sino más bien es un amigo-enemigo. Le conocí a través de Orihime cuando siempre comía con nosotros, yo siempre intentaba darle conversación, pero él me daba la espalda, como si me odiara.
-Qué bien. –ése es Chad, el que casi nunca habla. Él es, definitivamente, uno de mis mejores amigos. Nos hicimos amigos en la escuela media, en medio de una pelea; yo le ayudé, el me ayudó. Así de simple, no le busquéis complicaciones.
-Chicos, vosotros sí que tenéis suerte. Esa chica, Momo, les ha enseñado el instituto a Uryu y a Chad y a Ichigo se lo ha mostrado la diosa… ¡Rukia-sama! –os podéis imaginar quién dice esto, ¿verdad?
-Tengo que decir que Rukia es muy mona. –añadió Mizuiro. No sabría decir cómo ni cuándo me hice amigo de Keigo y Mizuiro, simplemente sucedió.
-No me siento un chico con suerte, es una perra…
-No digas eso de ella. –Mizuiro fingía estar muy herido, dramáticamente. -¡Oh! Ahí está ese maravilloso ángel iluminando nuestras oscuras vidas llenas de desconsuelo.
Me volví y la vi andando por la cafetería con Grimmjow cogiéndola por la cintura posesivamente.
-¡¿Qué? ¡¿Quién es ese tío del pelo azul?
-Es su novio, Grimmjow. –me fijé en que se separaron y fueron hacia diferentes direcciones. Rukia se sentó con algunos compañeros de clase y él se fue con sus amigos.
-Así que ése es Grimmjow… -comentó Tatsuki, pensativa.
-¿Le conoces?
-Bueno, cuando Renji acabó con la visita del instituto, nos advirtió acerca de los jugadores del equipo de fútbol, especialmente con el chico que se llama Grimmjow.
-Sí, el chico del pelo negro desordenado es Ulquiorra; es el número uno del equipo y el primero de los estudiantes. -Orihime señaló hacia su mesa; había un par de chicos y algunas chicas bastante "crecidas".
-¿Por qué debería ser peligroso? –definitivamente, Uryu disfrutaba de esa conversación.
-Al parecer, ha roto muchos corazones.
-El chico alto y raro con el pelo negro y largo es Nnoitra. Renji también nos dijo que no es nada seguro estar en una habitación a solas con él.
-Así que esos son los chicos populares…
-¡Y con las animadoras más guapas que he visto en mi vida!
Me decidí por ignorar la conversación y, inconscientemente, mis ojos se dirigieron a Rukia, que estaba hablando animadamente con sus amigas. Tuve que admitir, a regañadientes, que era bastante guapa, y si no fuera tan gruñona, sería perfecta. Pero anda si lo era.
Rukia POV
-Ese Keigo es un idiota pervertido. De todo de lo que hablaba era sobre chicas. –comentó Shuhei, bastante molesto.
-La verdad, no sé por qué, pero no me sorprende.
-Tatsuki y Orihime parecían muy simpáticas. –vaya, vaya, Renji.
-Tatsuki es mona, ¿no crees? –le pregunté, juguetona, a Renji mientras le daba un leve codazo en las costillas. Automáticamente, se sonrojó.
-Bueno, sí…
"¡Oh! Así que intentando parecer guay cuando dices eso, ¿eh?" Rodé los ojos con una sonrisa, y justo a tiempo miré y vi que algunos de mis otros amigos venían hacia la mesa.
-Hey Izuru, Kiyone, Nemu. –Izuru tenía el pelo rubio, además de un look bastante emo. Le conocí cuando Renji y Momo me lo presentaron. Es demasiado obvio que le gusta Momo, pero él nunca lo admitirá.
-Rukia, ¿aún necesitas que te lleve a la ciudad hoy? –Izuru fue hacia la silla y se sentó en su sitio, junto a Momo.
-Sí, gracias. –Kiyone y Nemu se sentaron al lado de Shuhei. Kiyone es amiga mía, aunque sea una falsa conmigo; no sé si es porque soy rica o porque le sale natural. Nemu es muy tranquila, justo lo que me gusta de ella. Un montón de chicos intentan quedar y salir con ella, pero se reserva consigo misma y siempre los rechaza.
-Rukia, ¿cómo te fue el verano? –Kiyone tan cotilla como siempre.
-Bien, gracias por preguntar.
Ella empezó a preguntarle a todo el mundo acerca de eso y me permití ignorarla y mirar a la gente de la cafetería. Vi a Grimmjow, que hablaba con Ulquiorra. Ulquiorra es la única persona que me cae bien de los amigos de Grimmjow; todos los demás parecían imbéciles perdidos. Y verdaderamente odiaba a esas estúpidas animadoras con las que iba. Una vez me dijo que confiara en él, y lo hice; era en ellas en las que no confiaba. La verdad, nunca nos sentábamos juntos porque nuestros respectivos amigos no se llevan especialmente bien, así que siempre nos sentábamos con nuestros grupos para comer. Miré alrededor un poco más y mis ojos se toparon de lleno con el naranja.
¡Cómo odiaba a esa estúpida naranja!
Tengo que admitir, claro está, que está de muy buen ver y que tiene unos ojos preciosos, pero es un cabezahueca. Diría, incluso, que es tan guapo como mi novio, aunque, probablemente, Grimmjow le aplastaría en cuestión de segundos. El único problema es que Grimmjow podía ser bastante rudo conmigo a veces, y incluso aunque pueda soportarlo, sentía que no lo hacía con amor, pero no podía esperar mucho de él, no es precisamente del tipo sensible.
Devolví mi atención a mi mesa y miré a mis amigos; Shuhei siempre ha sido guapo, indudablemente. Aún recuerdo que me atraía un montón cuando Renji me lo presentó. Pensé que me enamoraría de él, pero no lo hice; nos convertimos en grandes amigos. Sigo pensando que es muy atractivo pero no siento absolutamente nada por él, en ese sentido.
Renji también ha sido siempre guapo. Con un gran cuerpo bien desarrollado, aunque con un aspecto tan punk que ninguna chica quería salir con él. A veces, le gustaba una chica durante un mes, pero luego la olvidaba; ese mes era, definitivamente, Tatsuki. Me sonreí para mis adentros mientras les miraba a todos. Realmente, amaba mi vida. Entonces, mis ojos volvieron al bulto naranja.
Ichigo POV
-La clase ha terminado. –dijo Yoruichi, no, perdón, la profesora Urahara… Rápidamente, todo el mundo recogió sus cosas y salió inmediatamente del aula. Yo aún estaba sentado en la silla; tenía que hacer las tareas de la limpieza. Miré alrededor y vi a la enana escribiendo en su pequeña agenda.
-Vosotros os podéis ir. –ese comentario prácticamente nos hizo saltar en la silla a Rukia y a mí.
-¿Y qué pasa con la limpieza?
-Las tareas no empezarán hasta mañana, y no podrás trabajar por la tarde desde que tienes un empleo después de clases, Ichigo.
-Ya veo, entonces te veo mañana. –cogí mi bolsa, lanzándomela sobre el hombro y saliendo por la puerta. Miré hacia atrás y vi a la enana guardando sus cosas en su mochila. –Hasta luego, enana. –La vi coger el libro que tenía más cercano y me fui corriendo de la clase antes de que pudiera lanzarlo; aunque le oí gritar desde dentro de la clase: "¡ESTÚPIDA NARANJA!"
-Estoy en casa.
-¡Ichigo! –gritó mi padre mientras se lanzaba contra mí. Me moví un poco y me aparté de su camino, indiferente, y entré en el edificio tranquilamente, ignorándolo.
-Hola, papá.
-Hola, Ichigo, ¿cómo te fue en el nuevo instituto? –me preguntó mi madre cuando entré en la cocina.
-Está bien, es un buen lugar. –me acerqué sonriendo a ella y la besé en la mejilla.
-Niño de mamá… -oí murmurar esto a mi padre cuando entró en la cocina. Isshin Kurosaki es mi padre, y es médico. En realidad, vivimos en la clínica. Masaki Kurosaki es mi madre. Se queda en casa, ayudando en lo que puede, tanto en la clínica como de madre a tiempo completo.
-¿Karin y Yuzu aún no han vuelto?
-No, deberían estar aquí en más o menos media hora.
-Entonces las veré después, cuando vuelva a casa. Me voy a cambiar de ropa. –era el primer día de mi nuevo trabajo de medio tiempo. El amigo de mi padre, Kisuke Urahara, tiene una tienda en el pueblo. Al parecer, uno de sus empleados se fue, así que necesitaba ayuda.
Me puse rápidamente una camiseta de cuello en V, una chaqueta negra encima, unos vaqueros un poco rotos y con rozaduras blancas. Bajé corriendo las escaleras, besé rápidamente a mi madre en la mejilla y le di a mi padre un ligero golpe en la cabeza.
-¡Nos vemos a la hora de cenar!
-¡Hola, Ichigo! –Kisuke venía hacia mí mientras yo entraba en la tienda. Kisuke llevaba una chaqueta de rayas verdes y su sombrero favorito, tenía el pelo rubio y siempre llevaba zuecos.
-Hey, Kisuke.
-¡¿Por qué eres taaaan frío? ¡Pensé que éramos más cercanos que eso! –ironía otra vez. Puse los ojos en blanco. –Yoruichi me dijo que tenías que hacer las tareas de la limpieza ne el instituto.
-Sí, porque ella es una traficante de esclavos y de opresión al menor.
-Te oído, Ichigo. –Yoruichi estaba detrás de mí, sonriendo. Kisuke y Yoruichi eran como de mi familia; mi padre los conocía desde antes de que yo naciera.
-Vamos, te enseñaré lo que tendrás que hacer. –le seguí hacia el almacén de detrás de la tienda. Kisuke me enseñó dónde estaban los objetos nuevos, los defectuosos y algunas otras cosas importantes.
-Señor Urahara. –dijo una voz profunda y grave. Me volví y vi a uno de sus empleados, Tessai. Él es alto, musculoso y bronceado de piel. Si cabello tiene forma de maíz y tiene un gigantesco mostacho. También llevaba un par de grandes y oscuras gafas de sol.
-¡Yeah! ¡Tessai!
-Ella está aquí.
-¡Perfecto! Ichigo, uno de mis más importantes clientes está aquí, quédate aquí ordenando estas cajas de por aquí, ¿vale? –no me molestó en absoluto y empecé a hacer lo que me había dicho. Me pregunté –con demasiada curiosidad, creo- quién era ese cliente tan importante. Kisuke no podía ser tan importante como para que famosas celebridades le visitaran. Justo cuando acabé de colocar las cajas, Tessai apareció.
-El jefe necesita que le lleves ese paquete al cliente. –señaló hacia una enorme caja que, además, parecía muy pesada.
Refunfuñé molesto y cogí la caja. Lentamente, me dirigí hacia la parte frontal de la tienda. Cansado, dejé el paquete en el suelo y, sorprendido, me encontré con la espalda de una chica joven delante de mi cara. Desde donde podía ver, la chica tenía muy buenas curvas y por su tamaño parecía tener unos 14 años.
-Hmm… ¿esta caja es para ti? –se volvió rápidamente, y fue cuando la reconocí.
-¿Enana? –accidentalmente, le dije demasiado alto.
-¡¿Qué demonios te dije acerca de llamarme enana? –me arrepentí en seguida. Dios, era realmente molesta.
-¿Por qué siempre eres tan violenta?
-Parecéis una pareja recién casada. –Yoruichi entró en la habitación seguida de Kisuke.
-Ichigo, la señorita Kurosaki es una de mis favoritas y más leales clientes.
-Y, además, mi estudiante preferida. –puse los ojos en blanco. No me importaba nada de eso, ella seguía siendo una bruja.
-Ahora, Ichigo, ¿podrías ayudar a la señorita Kuchiki a llevar su compra a su coche? –miré con una mirada furibunda a Kisuke, pero me resigné. Me volví, refunfuñando. Levanté la caja y seguí a la idiota de la enana. Cuando salimos, vi un coche azul afuera, esperando.
-Hey, déjame ayudarte. –me giré hacia la amble voz que quería echarme una mano; era uno de los chicos que se sentaron con Rukia en el almuerzo. Era rubio.
-Izuru, no tienes que ayudarle.
-No hay ningún problema. –me miró, sonriendo. –Soy Izuru Kira.
-Ichigo Kurosaki. –llevamos la caja hasta la parte trasera del coche. –Gracias.
-No hay de qué. –el chico se dirigió al asiento del conductor. Vi a Rukia rodar los ojos y resignarse a ir hacia su asiento.
-Gracias, Urahara, por favor, avísame cuando llegue todo lo demás. Nos vemos mañana, profesora Yoruichi. –me miró… -Adiós… fresita.
-Enana. –me miró fríamente antes de subir al coche, el cual arrancó y desapareció calle abajo. También tuve que admitir que la enana es bastante mona cuando se enfada.
-Rukia…
Totalmente idiotizado, volví a la tienda.
FIN
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