¡Hola!

Aquí les dejo el segundo capítulo de esta historia.

Desde ya muchas gracias a todas por seguirme tanto a mí como autora y a este escrito. También muchas gracias a quienes dejaron su comentario.

Como les deje antes, pueden opinar lo que quieras… ideas, cambios, sugerencias, absolutamente todo.

Ahora las dejo leer tranquilas

Espero les guste

¡Buen fin de semana!

Capitulo 2

- Toma asiento Bella – Dice Carlisle con amabilidad

Edward suelta mi mano con el ceño levemente fruncido mientras yo siento nuevamente esa sensación desolada en mi piel. Se mueve con soltura y vuelve a la silla junto a su padre, no sin antes ofrecerme esa mirada insoportablemente seductora.

- Como te decía Bella – Comienza a hablar Carlisle mientras me acomodo a su lado lo más lejos de ese adonis que se hace llamar su hijo – Edward me remplazará de ahora en adelante en la compañía, por lo que será tu nuevo jefe desde este lunes.

Meneo la cabeza de forma afirmativa simulando atención. No puedo escuchar ninguna de las palabras que articula mi ex jefe. Es imposible mi mala suerte… se suponía que no lo volvería a ver nunca más desde aquel fin de semana hace aproximadamente dos meses. Nunca había tenido sexo casual con un conocido y mucho menos con un extraño, pero algo había sucedido aquel día que me había dejado con la mente totalmente en blanco y con mi autocontrol por el suelo sin voz ni voto. ¡Maldito tequila!

Miro la agenda que descansa abierta sobre la mesa… tendré que ser su asistente, organizar sus actividades, cancelar sus reuniones, prepararle el café y hasta mentir a sus conquistas de ser necesario. Ese pensamiento en particular me hace fruncir el ceño, no seré el albacea de sus más oscuros secretos ni mucho menos le mentiré a sus conquistas por el.

Subo la mirada al sentir como sus ojos verdes me miran confundido, como si supiera lo que pienso.

- ¿Estás de acuerdo Bella? – Me pregunta mi, desde el lunes, ex jefe

Lo miro desconcertada, realmente no presté atención a ninguna de sus palabras

Me sonríe al percatarse de mi dilema y vuelve a hacer su pregunta

- ¿Estás de acuerdo de acompañar a Edward a la que será su oficina?

No respondo de inmediato, pensé que esta reunión sólo sería una presentación y podría volver a mi trabajo sin contra tiempo, pero pensándolo bien, este encuentro no tiene nada de normal. Me estoy asfixiando

- Lo podemos hacer el lunes papá – Responde con voz varonil al darse cuenta que simplemente me es imposible articular palabra. Se pasa la mano por el cabello

Respiro hondo y recobro la compostura

- No es problema – Digo mirando al dueño de la compañía en la que llevo trabajando más de cuatro años y dibujo en mi semblante mi máscara de profesional eficiente. ¡Vamos Isabella, tienes que trabajar! – Iré por Jane para que prepare a los empleados y así hacer el recorrido por la fábrica.

- No es necesario – Me dice Edward con una mezcla de autoridad y voz dulce – Lo haremos el lunes a primera hora

Me quedo en mi asiento con los ojos levemente abiertos y me siento intimidada. El increíble poder que tiene este hombre sobre mí me desconcierta y me hace enfurecer. Miró a mi actual jefe y pregunto con amabilidad, más que mal teóricamente sigue siendo mi jefe.

- ¿Señor Cullen?

- ¿Estás seguro Edward?

- Completamente, estoy cansado, el vuelo fue muy largo

Me percato de la maleta que esta posada cerca de la puerta de entrada y frunzo levemente el ceño… su actitud me está volviendo loca, tengo que salir de esta habitación ahora mismo. Miro mi reloj de pulsera tratando de buscar una escapatoria

- ¿Tienes algún compromiso?

Miró sus ojos verdes intentando no dar a atender que estoy totalmente exasperada. Su voz posesiva me confunde

- Debo terminar un informe antes de retirarme – Contesto con amabilidad. Sin quererlo su pregunta me había dado la escapatoria que tanto buscaba

- Haremos el recorrido el lunes Bella – Responde Carlisle con una sonrisa en los labios - Puedes retirarte y seguir con tus obligaciones

Me levanto de la mesa con lentitud, ni yo puedo saber de dónde sale esta fuerza interior me que hace parecer tan tranquila cuando en verdad estoy hecha un mar de confusión.

- Caballeros – Digo en forma de despedida y me dirijo a la puerta con calma aferrándome a mi agenda de anotaciones

- Bella

La voz de Carlisle me impide salir corriendo despavorida hacia mi oficina, la cual para mi pesar, está conectada por una simple puerta a la habitación que será el refugio de este adonis. ¡Maldición! Este pensamiento no me ayuda absolutamente en nada a serenarme.

- ¿Señor Cullen? – Pregunto volteándome simulando una sonrisa

- Alice te espera esta noche

¡Mierda! Lo había olvidado por completo, el cumpleaños de la hija menor del señor Cullen se celebra esta noche… que oportuno.

Siento como esos ojos verdes me observan ávidos de información, como reprochándome por no haberle informado de algo.

- Señor Cullen… – Comienzo a decir buscando una salida. Es en estas situaciones donde me encantaría ser una empleada ordinaria y no tan cercana a la familia.

- Alice no te lo perdonara y, para ser franco, Esme quiere verte, hace mucho que no vas a visitarnos – Me dice con dulzura

- Yo – Digo balbuceando intentando buscar una salida

- Pasaré por ti a las ocho

La voz seductora y varonil de Edward me hace estremecer e, inevitablemente, me hace recordar como termino la última y única vez que se ofreció a llevarme a alguna parte… mi sonrojo es inevitable

- No es necesario – Digo apresurada y casi de mala gana – Gracias, pero… iré en mi auto

- Pensé que no te gustaba manejar

Me quedo congelada ante esa simple frase… es definitivo, sabe perfectamente quien soy. Respiro hondo y noto la mirada confundida del señor Cullen sobre los dos.

- Iré en mi auto – Respondo con soltura dando por finalizada la conversación – Muchas gracias. Hasta esta noche

Abro la puerta con rapidez antes de escuchar alguna respuesta que me impida lograr mi cometido de escapar.

- Isabella – Me dice Edward con determinación

Me volteo sin soltar el pomo de la puerta como un naufrago que se aferra a un pequeño salvavidas.

- ¿Señor Cullen? – Respondo intentando aparentar relajo y despreocupación

- Hasta esta noche

Dibujo una leve sonrisa como respuesta y cierro la puerta intentando no azotarla de forma desesperada. Respiro de forma entrecortada y camino rápidamente hasta mi oficina, necesito escapar de ese lugar de una buena vez.

Después de caminar unos minutos, llego a mi oficina y cierro la puerta, me acerco hasta el teléfono y marco los números con desesperación

- Rosalie Hale – Dice la voz al otro lado del auricular

- Me quiero morir – Digo dejando salir toda la frustración contenida mientras cierro los ojos con resignación

- ¿Bella? – Pregunta con preocupación - ¿Qué sucedió?

- Sucedió que conocí a mi nuevo jefe

- Y por tu reacción debe ser muy guapo o un horror

Su comentario me dibuja una sonrisa espontanea en los labios

- Es… es…

- Un horror

- ¡Sí! – Exclamo de forma espontanea – Quiero decir, no, es, si es… Rose, es el hijo del señor Cullen

- Era algo que ya esperábamos – Me dice sin entender del todo mi reacción

- Si, lo sé… el punto es quien es el hijo del señor Cullen

- Bella, aun no logro entender…

- Rose, es Edward

El silencio al otro lado de la línea me dice que mi mejor amiga está analizando cada una de mis palabras, inclusive mi tono de voz.

- ¿Ese Edward? – Pregunta temerosa sabiendo la respuesta

- Ese Edward

- ¿Cómo es posible que justo el tipo con el cual te revuelcas una noche termina siendo el hijo de tu ex jefe y además tu nuevo jefe?

- Alguien debe odiarme con todas sus fuerzas – Respondo con resignación

- No hables tonterías. Paso por ti a las ocho y vamos a…

- Tendrá que ser mañana – Le digo interrumpiéndola con desgano – Es el cumpleaños de Alice

- ¿Esa Alice? La que ahora sabemos que es hermana de ese Edward

- Si

- ¿Estás bien? Sabes que no tienes que ir si no quieres – Me dice con soltura. Rose conoce la conexión que tengo con la familia Cullen.

- El señor Cullen fue bastante insistente y en verdad hace mucho que no paso a ver a la señora Cullen y los demás…

- Tal vez no se está quedando en la casa de sus padres – Suena esperanzada, aunque ambas sabemos que es imposible

- Es el cumpleaños de su hermana, claro que estará

- Me llamas cualquier cosa y paso por ti.

- Iré en mi auto, pero te llamaré apenas llegue a mi estado crítico de exasperación o de vergüenza, el que me domine primero

- Suerte Bella

- Créeme que la necesito

Cuelgo el teléfono y suspiro resignada… Solo a mí, Isabella Swan, me puede pasar que el hombre con el que sentí el mejor orgasmo de mi vida en una noche de arrebato, pasara, de un día para el otro, de ser un desconocido a ser mi nuevo jefe y miembro de la familia con la cual tengo un lazo puro de amistad y cariño.

- ¡Maldito tequila!