CAPITULO 2
LA APUESTA
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Murder
Seduction, lechery and treason
The course is plotted and it's been mapped out
It's time to execute the plan at hand
To begin it's time to unfurl
Before the eyes of the world
Waiting patiently for this
the moment when all is real
and I feel keenly skilled not counterfeit
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Caution,
Red light means paddle to the boathouse
Creep past the docks and then swim further out
And if you're caught it's death, don't confess
They'll tie you up and you'll be shot
Mission impossible somehow made possible
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Vivir en esa casa con dos adolescentes era realmente un fastidio. Amaba a su hermano, pero dios sí que hacía difícil quererlo. A veces lo cansaban sus actitudes de niño malcriado, su crueldad y en los enredos que se metía todo por jugar con los que estaban a su alrededor como si fueran simples piezas que le gustaba mover. No malinterpreten, a Itachi Uchiha le gustaba el juego tanto como a cualquier otro, pero Sasuke simplemente no tenía clase cuando lo practicaba. ¿Enfermeras de colegio? ¿Profesoras? ¿Chicas fáciles que seguramente tenían sífilis de tanto que las montaban? Sasuke no le hacía asco a nada. Todo era recreación para él, un número, una cantidad de mujeres a quien podía coger una atrás de la otra en un ciclo que parecía no tener nunca un fin… todo con el único propósito de poner sus nombres en ese horrible diario de cuero que cargaba. No tenía clase. Un caballero no tenía memoria de sus conquistas.
A Sasuke le gustaban las mujeres y las mujeres parecían gustar de él. Era casi, casi tan popular como Itachi lo había sido cuando estaba en la secundaria. Pero la leyenda de Itachi Uchiha aun era susurrada por los pasillos de Manchester y cada vez que una chica veía a un hombre atractivo decían "Todo un Itachi" luego de suspirar. Y no, no era exclusivamente por su aspecto, era por la forma en que había marcado su nombre en Nueva York.
Itachi era distinto. Su gusto era mucho más refinado y sus tácticas envidiables. Hasta ese día, nunca una mujer lo había rechazado. ¿Sería la indiferencia con que comenzaba? ¿Sería porque las hacía sentir como si fueran únicas y especiales en su vida y luego las dejaba con la suficiente sutileza como para que ellas pensaran que el problema siempre habían sido ellas y no él? Quién sabe. Pero de alguna forma conseguía que las mujeres que abandonaba lo lloraran con una sonrisa en el rostro y no con resentimiento, diciéndoles a todas sus amigas lo afortunada que sería la mujer que enamorara a Itachi Uchiha.
Lo único que se podía afirmar con seguridad es que el mayor de los hermanos Uchiha representaba el rol de un caballero a la perfección, mientras que su hermano menor era un jugador, tachado como jugador y repudiado como jugador.
Amarró una toalla alrededor de su cintura y comenzó a caminar por los pasillos de su departamento con la última Vogue en su mano. Acababa de salir de la ducha y quería ponerse al día con su lectura y así apreciar las fotografías de las jóvenes dentro del mercado de citas de ese mes. Todos sabían que si querías ir bien acompañado era sólo cosa de ver quienes estaban ahí. Ya fuera la próxima súper modelo, la It girl del mes, la nueva heredera de alguna compañía, la gran revelación intelectual, todas, siempre y cuando fueran hermosas, salían en Vogue.
Estaba hojeando la revista un tanto desinteresado leyendo un reportaje sobre la bulimia de una de sus ex novias, cuando volteó la página y encontró un título de un reportaje que le llamó bastante la atención, "Amor Verdadero".
– ¿Amor verdadero? ¿Es en serio?– Se preguntó en voz alta alzando una ceja. - ¿Vogue hizo un reportaje sobre algo como esto?
Escuchó la puerta siendo golpeada con fuerza, de seguro sus hermanitos llegaban a casa. Su padre se había casado con la madre de Ino hacia dos años y desde entonces su "hermanastra" estaba ligada a ellos, algo que lamentaba profundamente. Tenía la seguridad de que no era el único en esa casa que hubiese deseado que Ino Yamanaka se largara de una vez, pero las cosas eran así. Mientras su padre no recobrara la razón y pidiese el divorcio, estaban estancados con la rubia.
No les prestó importancia. A menos que realmente estuviesen aburridos de jugar a las maquinaciones entre uno y otro nunca lo molestaban. Ambos entendían que con él no podían competir. Enfrentarse a Itachi Uchiha era perder.
Aún así, era divertido ver a Sasuke intentando destruir a Ino y a Ino intentando destruir a Sasuke. Sabía, con seguridad, que Ino era la única chica que había rechazado a su hermano menor, en contables ocasiones. Eso parecía desesperarlo. Como a cualquier Uchiha, observar algo sin poder tenerlo lo irritaba, no porque Ino le gustara particularmente sino porque le atraía la idea de que hubiese algo que no pudiese tener.
Lo más divertido del asunto era el motivo por el cual Ino rechazaba a Sasuke, ella quería a Itachi. Lo había dejado claro en las numerosas ocasiones en que con descaro lo intentaba meter entre sus piernas, siempre encontrando indiferencia hacia ella por parte del mayor de sus hermanastros.
Sí, habría sido fácil para Itachi sacársela de encima y darle lo que tanto quería. Sin embargo, así como a Sasuke lo desesperaba no poder tener algo que quería, a Itachi lo divertía ver que alguien lo deseaba y no ceder en su instinto. Era una especie de desafío personal que iba ganando con creces hasta ese momento.
Mientras leía las grandes letras del reportaje su mirada comenzó a bajar hasta ver el subtítulo: "Hinata Hyuga cree que una mujer debe ser lo suficientemente paciente para entregarse sólo a un hombre en su vida, al hombre que ame." Dejó escapar un bufido luego de eso, no podía creer que aun hubiese una joven que pensara así. La fotografía de una chica de cabellera azabache un tanto azulada, ojos color lavanda y una sonrisa tímida le llamó la atención.
– Hinata Hyuga… - ¿Hyuga? ¿Se trataría de la hija de Hiashi Hyuga tal vez? ¿La multinacional Hyuga de Japón con la que su padre había estado negociando los últimos tres meses? – Esto será divertido… - Murmuró para sí mismo mientras comenzaba la lectura.
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Ino se encontraba en el salón sentada como toda una señorita. Frente a ella estaba Sakura Haruno, una chica con aspecto de campesina, llegada hacía tan sólo dos semanas a la ciudad para comenzar sus clases en Manchester. Estaba vestida con ropa que fácilmente podría haber comprado en Wal-Mart, su cabellera teñida de rosa chicle de muy muy mal gusto y amarrada en un cintillo de tela roja. Tuvo que contenerse para no decir algo al respecto.
Su madre le había indicado que debía atenderla bien, pues aunque no lo luciera, la familia Haruno acababa de ganar un contrato petrolero que los hacían los nuevos ricos más importantes de la zona y una familia con la que valía tener una buena relación.
– Estoy muy emocionada de comenzar en Manchester este otoño. – Dijo Sakura con una sonrisa muy natural. Ino la miraba pensando como la iba a destruir de veinticinco formas distintas. – Mi madre dijo que tenía que mirarte como un ejemplo a seguir y poder llevar a cabo los desafíos que el colegio imponga para mí.
Una criada acababa de entrar con una bandeja con pastelillos y jugo para ambas. Sakura se comió uno mientras Ino pensaba lo despistada que era, una mujer de Nueva York nunca comía en público. Sus orígenes campesinos la delataban a un ojo experto.
– No te preocupes, me haré cargo de que todo resulte bien en tus primeros días. – Ino estaba en el sillón de enfrente con las piernas cruzadas, sentada perfectamente. Ese era el rol que tenía que desempeñar frente a sus pares y no le molestaba actuarlo. – No tienes nada que temer, Sakura.
– También dijo que eres una de las chicas más populares en el colegio, que debía escuchar todos los consejos que me dieras. – Sakura sonrojó levemente. - ¿Cómo lo haces? ¿De dónde sacas tanta fuerza para ser la mejor alumna de la generación y además ser tan popular?
– Bueno… - Ino sonrió con algo de vergüenza sacando una cadena que colgaba en su cuello con una gran cruz. – Se que esto sonará un poco cursi, pero…cuando siento que la presión me va a ganar, recurro a dios y él me ayuda con los problemas que tengo. Y si eso no funciona, me recuerdo a mi misma lo fuerte que soy.
– Que bonitas palabras. – Murmuró Sakura sorprendida de la humildad con que se mostraba alguien como Ino Yamanaka. – Dime algo Ino, ¿Cómo son los chicos en Manchester? Nunca… nunca antes he ido a un colegio mixto.
Ino le sonrió, pero por dentro pensó que seguramente venía de un lugar tan retrasado como ella, ¿Cómo era posible que aun existiesen colegios donde sólo podían asistir mujeres? – La mayoría de los chicos que están matriculados en Manchester son caballeros sobresalientes en todo lo que hacen. – Y era cierto, su grupo estaba compuesto por chicos de todo tipo pero que compartían como rasgo su caballerosidad. El único que era un completo imbécil era Sasuke y aun así, todas las chicas del colegio babeaban cuando lo veían pasar. - Sin embargo, siempre hay manzanas podridas en cada árbol.
– Como tu hermanastro, ¿No? – Preguntó con bastante honestidad, algo que le pareció a Ino desagradable y muy poco atinado. Nunca se decía en público lo que se pensaba de otra persona, Sakura Haruno estaba perdida si pensaba que iba a sobrevivir a su nuevo colegio. – Lo siento, he escuchado rumores sobre él.
– Bueno, Sasuke es un caso especial. La mayoría de las personas le tiene mucha envidia por ser atractivo y adinerado. Aunque algunas de las cosas que se dicen de él son ciertas, la mayoría son inventos de personas con demasiado tiempo libre entre sus manos. – Respondió con su sonrisa más amable mirando hacia un costado. Sasuke siempre la hacía mentir. Todo lo que se decía de él era verdad y eso que no se sabía ni la mitad de las cosas horrendas que llevaba a cabo. – Aun así, no me confundas con él, por favor. – Tenía que ganarse la confianza de esa frentuda, no le importaba mentirle descaradamente.
– ¿Los rumores sobre la enfermera son ciertos? – Preguntó la pelirosa con curiosidad.
– Lamentablemente lo son. – Respondió Ino poniendo la palma sobre su rostro y suspirando. Ese tema siempre la iba a perseguir fuera donde fuera. – El pobre Sasuke fue seducido por una mujer que lo doblaba en edad. Está intentando superar el trauma, con la ayuda de toda nuestra familia, por supuesto. Está yendo a terapia para poder recuperarse. – Amaba gritar a los cuatro vientos en Nueva York que su estúpido hermanastro tenía que ir al psicólogo, como un enfermo mental cualquiera.
– Dios… Pobre Sasuke… aún así, no puedo creer que no lo hayan expulsado después de eso. – Dijo sorprendida poniendo una de sus manos en el pecho.
De pronto, una voz masculina intervino en el salón y caminó junto a los sillones directo al bar. - Por lo que escuché, la enfermera Finley está perfectamente bien trabajando en un hospital público en Brooklyn.
Una vena apareció en la frente de Ino, a veces realmente sentía que detestaba a Sasuke, pero al mismo tiempo era uno de sus juguetes favoritos. - Buenas tardes, Sasuke. – Dijo la rubia con una sonrisa un tanto amarga que sólo su hermanastro pudo descifrar.
– Hmph. – Era su gruñido habitual. - ¿Quién es ella? – Preguntó mientras ponía hielo en un vaso y destapaba una botella de vidrio que contenía whiskey.
– No creo que conozcas a mi amiga Sakura Haruno. – Dijo Ino sonriéndole divertida. Había llegado justo como esperaba… el momento perfecto.
– Ah, Sakura Haruno. – Dijo desinteresado.
Ino sonrió, pudo ver el sonrojo de la chica frente a ella mientras observaba a Sasuke mojar sus labios con licor. Nadie podía resistirse a sentir atracción por Sasuke, por muy campesina que fuera. Su cabellera azabache, sus ojos ónix almendrados, su piel blanca, sus rasgos finos, su nariz respingada y sobre todo, su indiferencia.
– ¿Eres de los Haruno de Haru Oil? – Preguntó sin mucho tacto apoyándose contra el mueble.
– Sí, mi padre es el gerente general. – Respondió ella con una sonrisa, Ino estaba en el paraíso. Sasuke le estaba hablando a Sakura y ella parecía derretirse ante sus ojos. – Nos mudamos a la gran manzana hace sólo unos días, mi madre quiere que asista a Manchester. Con mi padre en la ciudad, tenemos más tiempo para hacer vida en familia cuando no está trabajando en la oficina o en algún viaje en el extranjero.
– ¿Tenemos que hablar de negocios? – Preguntó Ino con una sonrisita modesta.
– No… Lo siento, de hecho es hora que me vaya. – Sakura recogió su mochila del suelo. ¿A quién se le podía ocurrir andar con una mochila por Nueva York? ¿Acaso no sabía que existían carteras? - Tengo que comprar el uniforme del colegio.
– Te llamaré luego para darte el número de mi modista y también para ayudarte a elegir tus cursos. – Dijo Ino mientras se paraba a dejar a Sakura a la puerta que daba al pasillo.
– Muchas gracias Ino, estoy segura que seremos grandes amigas. – Se paró en el umbral e hizo una pequeña reverencia. - Hasta pronto, Sasuke. – Sonrojó y dejó escapar un suspiro mientras corría por el pasillo hasta desaparecer.
Ino suspiró pesadamente y comenzó a desabrocharse la camisa recatada que se había puesto para dejar ver que bajo ella tenía una playerita strapless. Se tiró sobre un sillón y cambió completamente el rostro, le llegaban a doler las mejillas de tanto sonreír.
– No sabía que era el día de invitar a taradas a la casa de los Uchiha. – Dijo Sasuke con amargura mientras terminaba su cocktail de la tarde y se acercaba a Ino. – Intenta no llenar el salón de tus amigas perdedoras, me irrita tener que cruzármelas en el pasillo.
– Sólo me aseguraba de tomar a la pobre chica bajo mi cuidado. – Respondió Ino sonriendo con malicia. – Es nueva en la ciudad y está un poco desorientada.
– Adorable. – Respondió con sarcasmo sentándose junto a Ino sin mirarla.
– Llamaron nuestros padres mientras no estabas. – Le confesó la rubia mientras sacaba un espejo de su cartera y se aseguraba de que su pelo se viera bien.
– ¿Sí? – Preguntó Sasuke con indiferencia. - ¿Cómo está la prostituta caza fortunas que llamas madre?
– Sospecha que tu impotente y alcohólico padre se está follando a su secretaria. – Respondió Ino levantando los hombros y reclinándose hacia atrás. Era tan común ese tipo de ataques entre ellos que ya se había hecho rutina.
– Bien. – Respondió Sasuke levantándose del sillón y caminando hacia el bar nuevamente. - Tal vez se divorcien pronto y no tenga que verte nuevamente por esta casa.
– Con la compensación económica del contrato prenupcial estoy segura que esta casa pasaría a ser de mi madre. – Ino sonrió, Sasuke sabía que tenía razón, la infidelidad de su padre anulaba el contrato prenupcial.
El Uchiha la miró con desprecio. Ahí estaba estirada casi por completo sobre el sillón, usando tan poca ropa y aun así no podía tocarla. La detestaba, todo en ella le parecía vulgar y reprochable, un asco de persona… verla a ella era como mirarse a si mismo en un espejo y aunque odiase eso, también se sentía extrañamente excitado cada vez que la tenía cerca, hubiese querido cerrarle la boca con un beso y [CENSURADO].
– ¿Qué te sucede hoy? Pareces incluso más amargado que de costumbre… - Ino le sonrió mientras sacaba un pastelillo de la mesa, tocaba la crema con su dedo índice y se lo metía seductoramente a la boca. Sabía exactamente los puntos débiles de su hermanastro - ¿Tu terapia no anduvo muy bien?
– Por el contrario. – Se metió la mano al bolsillo y le lanzó una servilleta. Ino la miró con curiosidad al ver que había un número de teléfono. - Tenten. Me dijo que la llamara. – Dejó escapar un bufido desinteresado, casi de asco. – Estoy harto de dormir con debutantes, me aburren al punto que podría fingir un orgasmo para deshacerme de ellas. Tienen menos clase que tú.
– ¿Peleando tan temprano? – Itachi entraba al salón despreocupadamente con una botella de agua y una revista en su mano. Sólo portaba shorts mostrando su delineada y casi escultural figura. Los ojos de Ino no se apartaban de él y parecía suavizar su mirada al verlo. Sasuke exhaló molesto… - Deberían ser mas hermanables.
– Pensé que hoy ibas a ir a la casa de ese amigo homosexual tuyo. – Dijo Sasuke sentándose con otro whiskey. – Ese tal Deidara. Si hubiese sabido que estabas aquí, no habría vuelto tan temprano.
– ¿Tienes conciencia que beber antes de las siete de la tarde se ve un poco desesperado, incluso en ti? – Le preguntó a Sasuke sin mirarlo y obviamente ignorando su comentario. – Por las palabras dulces que se escuchaban desde mi habitación, supongo que están tramando algo juntos.
Ino sonrió, Itachi los conocía muy bien. Siempre que tramaban alguna cosa Sasuke bebía para poder mantener una conversación. Cuando estaba completamente sobrio era bastante más callado.
– Tengo una misión para Sasuke. – Dijo Ino acercándose a su hermanastro mayor y reclinándose sobre su hombro. Itachi ni si quiera parecía inmutarse por ello pero tampoco la rechazaba.
– Que tiernos se ven cuando maquinan cosas. – Itachi suspiró mientras seguía su lectura ignorando a sus dos hermanos menores. – Intenten no hacer mucho daño, no me agrada limpiar tras sus deslices.
– Ve al grano Yamanaka. – La instó Sasuke cruzándose de brazos.
– ¿Recuerdas a Naruto Uzumaki? – Le preguntó Ino mientras se limpiaba la boca con la servilleta que tenía el número de "Tenten". Sasuke levantó una ceja, no quería recordar a nadie con ese nombre.
– El hijo de Kushina Uzumaki. La actriz. Es uno de tus compañeros en Manchester, Sasuke. – Interrumpió Itachi, aun sin despegar sus ojos de la revista. – A veces me pregunto qué haces en el colegio para que ni si quiera te acuerdes de las personas con quien estudias. Ese chico solía ser...
– ¿Te refieres a ese perdedor que te dejó botada en el cine cuando dijo que iba a ir a comprar palomitas? – Sasuke sonrió, recordarle a Ino sus fracasos era divertido.
– Sí. – Respondió Ino algo ofendida, odiaba cuando Sasuke le daba esas medias sonrisas llenas de burla. - Hice muchas cosas para entretenerlo mientras veíamos esa película. – Tanto Sasuke como Itachi entendían a lo que Ino se refería con eso. - Grandes sacrificios se hicieron de mi parte para mantenerlo enfocado en mí.
Sasuke bebió de golpe todo lo que quedaba en el vaso. ¿Por qué Ino insistía en darle lecciones orales a todos menos a él? Llegaba a ser frustrante. Itachi suspiró pesadamente, Ino era tan predecible y triste al mismo tiempo.
– De cualquier forma… me enteré que Naruto está interesado en alguien más y eso hirió mis sentimientos. – Ino se puso de pie, dejando a Itachi tranquilo y acercándose a Sasuke.
– No te refieres a… - Comenzó Sasuke.
–Sakura Haruno. – Finalizó Ino, sirviéndole un poco más de whiskey a Sasuke quien ya había vaciado su copa.
– Así que de eso se trata todo esto. – Dijo Itachi con frialdad y algo de indiferencia. Las tramas de sus hermanitos lo divertían, era como tener su propia novela dentro de la casa. – Tonto hermano menor, creo que Ino está aprendiendo más que tú últimamente. Bien hecho Ino.
– Gracias hermanito. – Le susurró haciendo una reverencia teatral.
– ¿A qué te refieres? – Preguntó Sasuke sin entender de que hablaban.
– Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos incluso más cerca. – Lo sermoneó Itachi cambiando la página de la revista. Sasuke odiaba cuando se las daba de sabelotodo.
– Cuando acabe con Sakura, será la mujerzuela más grande de toda el área de Nueva York y la pobre princesita de Naruto estará completamente arruinada. – Ino sonrió, por fin revelaba su plan. Ese era el motivo real por el cual había invitado a Sakura a tomar el té y a ver a Sasuke hacer su aparición.
– ¿Por qué vengarte a través de Sakura Haruno? – Preguntó Sasuke mirando el hielo que flotaba sobre el whiskey. Ino era extraña y su plan de juego incluso peor. - ¿Por qué no atacas a Naruto directamente?
– Porque si ataca directamente a Uzumaki podrían rastrear el daño de vuelta hacia a ella. Sólo ten cuidado, padre tiene negocios con los Haruno. – Itachi respondió por ellos, cerrando la revista. – Estás bastante lento el día de hoy Sasuke.
– Veo tu punto. – Dijo Sasuke mirando a Ino a los ojos para luego sonreírle divertido. - ¿Por qué deberían importarme tus enredos? ¿Qué gano yo de todo esto?
– Porque necesito que seduzcas a la joven Haruno. – Dijo Ino jugando con la camisa de Sasuke, pasando sus dedos juguetonamente sobre su abdomen. - ¿No te pareció que era linda?
– Paso. – Respondió con seriedad. - Pídeselo a Itachi.
– No me metan en sus pequeños juegos. – Les dijo Itachi mientras comenzaba a mirar algo en su celular.
Sasuke miró a su hermano irritado cuando dijo eso. En cierta forma tenía razón. El estaba ligado con supermodelos, actrices y las hijas de las figuras políticas más importantes del momento… sin mencionar a las herederas de las grandes compañías del país.
– ¿Por qué no Sasuke? – Preguntó Ino irritada.
–Es demasiado fácil. Esa chica no tiene ningun tipo de experiencia, un par de palabras bonitas y la voy a tener dándole besos a mi almohada mientras estoy sobre ella. – Respondió subiendo los hombros. – Tengo que cuidar mi reputación. Si Itachi no lo va a hacer, ¿Por qué no se lo pides a uno de tus amiguitos como al Nara o incluso a Chouji?
– Claro, acostarte con la hija de tu psicóloga sí que era un desafío. - Dijo Ino con sarcasmo. Molesta se dejó caer sobre un sillón nuevamente. Si Sasuke no la ayudaba estaba jodida. El plan era para Sasuke. - ¡Ya sabes que Shikamaru y Chouji están fuera de limites! Ellos son intocables. Te necesito a ti, hermanito… anda… follaste a la hija de la terapeuta, ¿Por qué no me haces este pequeñísimo favor?
– Esa zorra le dijo a mi padre que tenía un desorden múltiple de personalidad depresivo. – Le respondió Sasuke con seriedad. – Quería evaluar la posibilidad de internarme en un manicomio. Tenía que ser completamente destruída.
-¡Vamos Sasuke! – Le suplicó Ino desde el sillón. – Tómalo como un nuevo reto que cumplir, un desafío…
– Esto, es un desafío. – Interrumpió Itachi mientras le lanzaba la revista enrollada a su hermano menor.
– Todos sabemos que ocupas Vogue como tu proxeneta personal. – Dijo Sasuke subiendo una ceja, mirando la portada de la revista en que salía una de esas mujeres con quien Itachi solía tomar cocktails. - ¿Cuál es tu punto? ¿Vas a conquistar a otra bulímica? Si vas a hacerlo al menos avisa. Odio escucharlas vomitar desde mi habitación.
– Cállate y lee la página 97. – Le respondió con frialdad.
Sasuke abrió la revista y buscó la página que su hermano le había indicado, sólo para ver la foto de una chica de su edad, bastante atractiva con unos extraños ojos color lila. – Hmph. ¿Verdadero Amor, Hinata Hyuga? – Sasuke formó media sonrisa en su rostro. - ¿Quién es esta retrasada?
–Lee. –Le indicó con lentitud.
Sasuke comenzó a leer el primer párrafo de la revista – Bla bla bla… la familia es lo más importante del mundo… bla bla bla… el amor es para siempre… bla bla bla… aburrido… bla bla bla el matrimonio es sagrado…Dios, ¿Lo dice en serio? – Preguntó Sasuke sorprendido, no esperaba encontrarse con algo así. - ¿No es una broma?
– No. Cree en cada una de las palabras escritas en esa revista. Es un modelo de castidad y virtud. – Respondió Itachi parándose del lugar en donde estaba y quitándole la revista de las manos a su hermano menor. Comenzó a pasearse por la habitación leyendo. - "El problema cuando buscamos amor en nuestras vidas en pareja es que generalmente no buscamos las características adecuadas en otra persona. En vez de eso, se busca la apariencia física, la popularidad o la riqueza de otro. Estas no son las cualidades que yo busco en las personas cercanas a mi corazón."
–Vaya, a esa tal Hinata Hyuga no le atrae ni lo atractivo, ni lo famoso, ni lo rico que sea un sujeto. – Ino sonrió, le divertía la forma en que ambos hermanos parecían interesados en la misma idiota. - Creo que eso los descarta a ustedes dos.
–Espera, viene lo mejor… - Dijo Itachi sin apartar sus ojos de la revista. - " El sexo premarital lleva al dolor y a la desilusión a aquellos que buscan amor. A nuestra edad, ¿Cómo podemos estar seguros de que amamos a otro? La decisión de entregarse completamente debe ser tomada con madurez, cuando se está completamente seguro que quieres estar con esa persona para siempre. Mi novio Neji y yo llevamos juntos un año y planeamos esperar hasta casarnos…"
–Ese Neji debe ser homosexual. – Dijo Ino sonriendo pícaramente.
– De verdad Itachi, no pensé que estuvieses tan aburrido. – Sasuke sonrió con burla. - ¿Por qué te molestarías en leer lo que dice una chica Japonesa? ¿Qué sabe ella?
–Ya te lo dije, es Hinata Hyuga. – Repitió Itachi mientras bebía otro sorbo de agua. – Sasuke, se que por lo general ni si quiera ojeas el diario económico ni el estado financiero de las empresas Uchiha, pero hasta tu deberías haber escuchado antes el nombre "Hyuga" ya sea en las noticias, en la calle, en las tiendas o de nuestro padre.
-¿Te refieres a la corporación multinacional Hyuga?– Sasuke no entendía nada. Esto se complicaba cada vez más. - ¿Con la que padre está negociando hace meses?
– Así es. Hinata Hyuga es hija de Hiashi Hyuga. Esa chica es heredera de una de las fortunas más grandes del planeta. Tiene muchísimo más dinero que las cinco familias más importantes de Nueva York, juntas. – Itachi cerró la revista y la tiró sobre la mesa en que estaban los pastelillos.
Mostraba indiferencia, pero tanto Ino como Sasuke sabían que Itachi había encontrado un verdadero desafío. Y precisamente no se trataba del dinero que poseía esta chica Hyuga, sino por lo que decía en la revista. Hinata Hyuga era completamente opuesta a ellos, había sido criada con otros valores en los cuales la familia se apoyaba entre sí y el amor se respetaba como algo sagrado.
– Lástima que viva en Japón, hermanito. – Dijo Sasuke con una sonrisa burlona en su rostro. Le divertía muchísimo la idea de que algo estuviese fuera de las manos de Itachi quien siempre se había considerado muy superior a todos en esa casa. – No se puede ganar todas las batallas.
– Habla por ti Sasuke. No recuerdo haber perdido nunca una batalla. Además, te equivocas en lo primero que dijiste. – Itachi caminó hacia el estante y sacó un libro, iba a hacer su investigación sobre Japón esa tarde. - Hiashi Hyuga compró la antigua mansión de los Senju y se muda ahí a fin de mes. Está negociando con nuestro padre un contrato multibillonario para extraer diamantes en el Congo y se quedarán en Nueva York al menos un año. Padre quiere ser parte de ese contrato como de lugar. Quiere que le cedan la mayoría de las acciones de ese directorio, pero los Hyuga tienen el 85% de ellas y están negociando el ultimo 15%. – Itachi sonrió, ya había comenzado su plan de ataque y tenía varias cartas a su favor. - No sólo eso, Hinata se quedará en la casa de Shisui en Long Island hasta que terminen de redecorar y hacerle mantención a la mansión Senju.
– Deja ver si entendí esto… - Dijo Sasuke haciendo girar los hielos de su vaso. - Padre considera a esta familia tan importante, ¿Qué le pidió al fracasado de Shisui que alojara a esa chica? – Aquello no tenía sentido, tal vez Itachi estuviese mintiendo sobre todo el asunto sólo para molestarlo tanto a él como a Ino. - ¿Por qué no la alojó acá?
– ¿Realmente tienes que preguntar? – Itachi lo miró con seriedad. Sasuke era un reconocido mujeriego que sólo se metía en problemas. Haber puesto a Hinata a dormir bajo el mismo techo que él habría sido catastrófico.
– Concibo que sea la hija de un posible socio-enemigo de tu padre. – Comenzó Ino mientras se estiraba para tomar la revista y ver ella misma el tan discutido artículo. – Pero… ¿Qué ganas tú con destruirla?
-¿Quién habló de destruirla? – Preguntó Itachi con seriedad. - Quiero conquistarla. – Dijo sonriendo levemente por primera vez desde que entraba en el comedor. - Una multibillonaria a quien no le atrae el dinero ni la fama, que busca el verdadero amor y que planea casarse con uno de sus primos… eso sí que es un desafío. Sus valores morales son tan altos que sólo estar en presencia de nosotros le debería resultar incómodo. No se siente atraída por nada de lo que represento, es más, lo repudia. Conquistarla sería mi mayor triunfo y ella mi trofeo más grande.
– Vamos Itachi, esa chica está completamente fuera de tu liga, incluso si utilizaras todos tus encantos no podrías conquistarla ni llamar su atención. Además, eres como siete años mayor que ella. – Dijo Ino sacando una cereza que había sobre un pastelillo y jugando con ella entre sus labios, lamiéndola provocativamente mientras miraba a su hermanastro.
– Ino, no me confundas con tus fracasados intentos de conquistar perdedores, como el tal Uzumaki. – Estaba ojeando el libro de cultura japonesa pasando página por página con rapidez. No tenía mucho tiempo y debía averiguar todo lo que pudiera de Japón, del área de donde venían los Hyuga, de la vida de la chica… todo. Él no era como Sasuke que dejaba la mayoría de las cosas a la suerte. Cuando se proponía algo, un fracaso no era aceptable. - Todos en esta sala sabemos que tus gustos y tácticas son de lo más patéticas y predecibles. – Ino apretó el puño mirándolo con desprecio. - Ni si quiera has logrado seducirme y dios sabe que lo has intentando.
Una cosa era que la ignorara cuando intentaba seducirlo, ya fuera paseándose con poca ropa frente a él, escabullendose dentro de su cama de noche o incluso las veces que había entrado junto con él desnuda a la ducha, pero muy distinto era que se lo restregara en el rostro cuando estaba Sasuke presente. Eso era un ataque directo en su contra y tener que soportar la sonrisa burlona que le dedicaba el tarado de Sasuke… era intolerable.
– En fin, sigan jugando con las Haruno o los Uzumaki del mundo. Tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo que inmiscuirme en los asuntos de ustedes dos. – Itachi salió del living con los ojos fijos en el libro, cerrando la puerta que conducía al estudio atrás de él.
– Idiota.- Murmuró Sasuke apretando con rabia el vaso.
– Itachi jamás podrá conquistar a esa chica. – Anunció Ino mientras se acostaba por completo en el sofá poniendo sus piernas en el respaldo.
– ¿Quién sabe? – se preguntó Sasuke mirando la forma provocativa en que Ino se sentaba. Era demasiado transparente en todo lo que hacía. - Itachi siempre consigue lo que quiere, es un Uchiha después de todo.
– ¿No debería aplicarse ese mismo refrán a ti, hermanito? – Le preguntó burlesca, ambos sabía a qué se refería. Sasuke había querido meterse entre las sabanas de Ino desde que sus padres se habían casado y nunca lo había logrado hasta el momento.
Sasuke caminó hacia ella con una mirada bastante seria. Se paró delante de la chica y se reclinó sobre su figura apoyando ambas manos a los costados de ella. - Se aplica a la perfección en mí, Ino. – Se miraron con intensidad unos segundos, sobre todo porque Ino acercaba su boca a la de él sin tocarle los labios sólo para provocarlo. Pero Sasuke no iba a caer en ese juego. La tendría, claro que la tendría, pero sería a su modo y cuando él lo dispusiera. Por el momento, no estaba de humor. - En fin, si no tienes nada más que decir…
– ¿No sería divertido ver a Itachi fracasar por primera vez en su vida? – La lengua de Ino pasó con lentitud sobre sus propios labios, humedeciéndolos sutilmente.
– Lo sería. – Respondió Sasuke alejándose de ella un poco para mirar sus ojos, ¿Qué estaba planeando esa pequeña arpía? – Si vas a decir algo, dilo rápido. Me estás comenzando a aburrir.
– Sería algo completamente denigrante para él ver como su pequeña princesa Hyuga cae seducida completamente por alguien más. – Ino comenzó a jugar con un mechón del cabello de Sasuke.
– Se más específica Ino. – Respondió tomándole la mano que jugaba con su cabellera y bajándola lentamente. - Odio cuando divagas.
– El dijo que sería un verdadero desafío conquistar a la pequeña Hyuga. – Ino ladeó el rostro y se acercó a Sasuke para susurrarle al oído. - ¿Pero qué sucede si tú te adelantas?
Sus palabras resonaron en sus oídos placenteramente.
Sí. Aquello sí sería divertido. Verlo tragarse todas sus palabras no tendría precio. Ver al gran Itachi Uchiha fracasar de por sí sería épico, verlo fracasar porque él mismo se interpusiera en su camino sería aun mejor. Una leve sonrisa se estaba formando en su rostro, Ino le acababa de dar una forma magnífica de terminar el verano antes de volver a clases.
– Aunque pensándolo bien, mejor olvídalo Sasuke. – Ino comenzó a caminar por el cuarto para salir por el corredor hacia su propia habitación. Su cabello rubio se movía de un lado a otro. – ¿Hinata mojigata Hyuga fijándose en ti? Creo que habría más posibilidades de que nevara en julio.
– ¿Quieres apostar en ello, Yamanaka? – Preguntó Sasuke.
– Lo pensaré. – Respondió Ino con un gesto de su mano que evidentemente señalaba que se largara.
Una vez que Ino se retiró del salón Sasuke caminó lentamente a su estudio. Era un lugar bastante amplio con un escritorio, libros, su computador, un teléfono, lo normal que habría en una oficina. Era el lugar en donde generalmente se sentaba a escribir las características de sus conquistas y tenía que agregar dos entradas más.
Estaba en ello cuando la puerta se abrió de par en par y vio a Ino entrar con un apretado corsé, el cabello suelto y patas negras muy apegadas a su cuerpo que dejaba poco a la imaginación. Cada vez que vestía de esa forma era porque alguno de sus amiguitos venía a pasar el rato con ella o porque deseaba algo; era extraño que se acercara a él con esa facha. Sólo la segunda opción era válida bajo esas circunstancias: Ino planeaba algo, ¿Pero qué? Y más importante aún, ¿Le importaba?
– ¿Se te perdió algo? – Le preguntó molesto. Odiaba que lo interrumpieran antes de comenzar con sus cosas.
– Sobre esa pequeña apuesta tuya… acepto. – Ino caminó hasta quedar frente a su escritorio. Sasuke prendió un cigarro y la miró extrañado.
– ¿Cuáles son los términos? – Cuestionó, levantando una ceja y lanzando una argolla de humo en su dirección.
Ino no se inmutó, Sasuke sabía que ella odiaba el humo y lo estaba haciendo sólo para molestarla. Mostraba su superioridad ignorando el acto de hostilidad en su contra. Sasuke ni si quiera fumaba, pero lo había empezado a hacer constantemente el día en que Ino dijo que odiaba el humo pues se le impregnaba en el pelo. - Si tengo razón y no consigues meterte bajo la falda de esa chica, tu auto deportivo es mío.
Sasuke suspiró pesadamente. A menos que Ino ofreciera algo igual de interesante para él, no había forma que fuese a arriesgar su automóvil. - ¿Y si yo gano?
– Te daré algo con lo cual has estado obsesionado desde que nuestros padres se casaron. – Se inclinó provocativamente hacia la mesa, su cabello rubio brillando con el sol que entraba desde la ventana, pero aun más seductor resultaba la forma en que sus senos parecían casi salirse de su corsé.
Sasuke bajó la mirada sin nada de sutileza, miró sus curvas parándose justo frente a ella, observándola con sus ojos ónix de forma intimidante, completamente serio. – Se más concreta.
– En palabras simples. – Ino sonrió sin dejar de mirarlo a los ojos, era una de las pocas personas que podía sostenerle la mirada sin pestañar, como si no le tuviera nada de miedo. - Te dejaré cogerme hasta que no puedas volver a moverte.
Sasuke sonrió con burla, la media sonrisa en su rostro tan característica en él cuando algo lo divertía. - ¿Qué te hace pensar que me interesas tanto? Ese auto es un Jaguar Roadster de 1956.
Ino sonrió confiada. Sasuke realmente era un idiota. – Porque soy la única mujer que no puedes tener y eso te mata por dentro.
– Siento romper tu burbuja Yamanaka, pero no vales un auto. – Sasuke volvió a su escritura ignorándola. – Ya sabes dónde está la puerta.
-Te dejaré ponerlo donde quieras.
Aquello cambiaba bastante las condiciones. - Hmph. – Por otro lado, arruinar los planes de Itachi y verlo fracasar en algo por primera vez en su vida era un incentivo extra. Estaba considerando hacerlo de cualquier forma, que Ino le diera algo a cambio cuando lo lograra era aun mejor. - Acepto la apuesta, hermanita.
Subió el rostro sonriendo, Ino también lo hacía. Ambos encontraban un extraño placer en arruinar los planes de Itachi, sobre todo por la forma en que les había hablando en el salón. Itachi estaba tan encima del mundo que cuando cayera el ruido se escucharía por todo Manhattan.
Sasuke estiró su mano hacia ella y ésta la estrecho con fuerza para luego darse la vuelta y salir de ahí. – Suerte Sasuke.
– No necesito suerte, Ino.
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NOTA
Esta historia ha sido levemente censurada por el tema de los cambios de reglas de fanfiction, si quieres leer la version sin censuras dirigete a sasha545 . deviantart . com
Nuevamente muchas gracias por los reviews y a todos los que van a seguir esta historia. Sinceramente creo que cruel intentions marcó a toda una generacion jajajaja!Espero que no la estén leyendo menores de edad, que vergüenza xD Pero… con este capitulo mas o menos se pone en claro el tono que va a tener todo este fic. Aun no se si será largo o corto… si va a seguir la línea de la obra original o se quebrará completamente desde aquí y dejaré fluir mi propia trama. Si tendrá solo un par de capitulos más o lo haré largo e incluiré el tiempo en la secundaria Manchester... todo depende de ustedes y la recepcion que este fic tenga.
Cualquier duda o sugerencia, siempre estoy abierta a ellas.
Por favoooor dejen un review, es la primera vez que escribo algo tan directo sexualmente hablando jajajaja.
