Advertencias: Creo que ninguna.
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Capítulo 2
Cuando abrió los ojos pensó que todo había sido un sueño, se sentía normal y no había rastro del dolor que había sentido anteriormente, por lo que pensó que su hechizo simplemente había fallado, aunque era algo extraño pues él solía utilizar bien la magia. Sin embargo, sentía como que le faltaba algo, aunque no supo decir el qué.
Después de despertarse por completo y acostumbrarse a la luz de la mañana, se levantó de la cama para dirigirse a la cocina y servirse una buena taza caliente de café, la necesitaba; bebió un poco con cuidado de no quemarse los labios ni la lengua y se giró hacia la mesa de madera que había en el centro de la cocina, detrás de él, observando con tranquilidad a la chica que le observaba con un brillo de burla en la mirada, y una sonrisa maníaca dibujada en el rostro. Era como él, algo más bajita, incluso tenía el pasador en forma de cruz nórdica en el largo cabello rubio que le llegaba hasta la cintura, liso, y los ojos azul violáceo, inexpresivos; su piel era igual de pálida e incluso la ropa que usaba era parecida a la suya propia. ¡Incluso tenía una taza de café en las manos, como él!
No cabía duda, ella era a la que había invocado... ella era él mismo. Sin embargo, a Lukas le pareció extraña su expresión, y le dio la impresión de que algo había salido mal.
-No se suponía que debías ser mujer. -Dijo el noruego, que ya había visto a la chica antes de entrar a la cocina, pero se había mantenido en silencio hasta entonces. -¿Astrid*...? ¿Ese nombre te gusta?
-Está bien, al menos así tengo un nombre. -Contestó ella con la misma calma, mientras vaciaba un sobrecito de azúcar en el café, y Lukas observó que había otros cinco ya abiertos... él no solía echar tanto azúcar, pero no le dio importancia a eso.
Después de esas palabras se hizo el silencio, hasta que Astrid volvió a hablar.
-Creí que no te ibas a despertar nunca... supongo que no fue mi beso lo que te hizo desmayarte. -Murmuró ampliando su sonrisa. -Tienes los labios fríos.
La chica rió al observar el ligero cambio en la expresión del noruego, apenas notable, pero ella lo vio, ese ligero fruncimiento de ceño y el ligero sonrojo... todo eso le parecía tremendamente gracioso, y no se molestó en disimular su risa. Seguidamente la muchacha se levantó y dejó la taza ya vacía en el fregadero, volviendo a mirar después a Lukas.
-Ha llamado un chico...
Noruega alzó ligeramente las cejas, adivinando de quien se trataba, aún así preguntó.
-¿Y qué?
-Tranquilo, le he dicho que estabas ocupado, y he colgado. -Hizo una leve pausa. -Era un tal Mathias, en tu móvil salía el nombre con un corazoncito al lado... Que tierno.
Lukas no respondió ante su provocación, sabía que no era cierto y solo intentaba molestarle, pues bien, no entraría en su juego infantil, él no era así. Suspiró y dejó también su taza en el fregadero, para después dirigirse hacia el salón, seguido por Astrid.
-Tenemos una reunión. -Dijo ésta entonces con un tono frío y monótono, el cual confundió ligeramente a Lukas, que cuando la miró vio que su rostro estaba inexpresivo, sin rastro de aquella sonrisa de antes. Bueno, para él era mejor así. -A las cinco y media, en casa de Dinamarca, solo los nórdicos, los cinco... ¿O seis? ¿Crees que nosotros contamos como uno o no?
-¿Quién ha organizado la reunión? -Preguntó Lukas sin dar mucha importancia a las preguntas que hacía ella.
-Tú... yo, nosotros... -Contestó Astrid, divertida. -Tengo muchas ganas de conocerlos a todos.
El noruego se encogió de hombros.
-Ya se te quitarán...
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Lukas no se imaginaba lo mucho que se iba a arrepentir de haber permitido que Astrid conociera a los demás.
La reacción principal al aparecer ella fue la que había imaginado, estaban todos reunidos en el salón del danés: Dinamarca bombardeó a ambos a preguntas, Islandia y Suecia no le prestaron demasiada atención, y Finlandia parecía llevarse bien con ella desde el primer momento. Por su parte, Astrid contestaba algunas de las preguntas y otras las ignoraba, y por alguna razón insistía en que Emil la llamara "hermana"... aparte de eso, no hubo ningún incidente... al menos ninguno que no fuera habitual.
-¡Es como tú pero con tetas! -Exclamó Mathias, que estaba dando toquecitos en la mejilla de la chica con el dedo índice. -Aunque tampoco es que tenga muchas...
Después de eso Astrid se sentó junto a Lukas y Tino, no sin antes haberle dado un puñetazo al danés. La chica se giró en su silla hacia el finés inclinándose hacia éste, y señaló a Berwald.
-¿Entonces estáis saliendo? -Soltó como si nada, admirando la expresión que puso el finés, satisfecha por haber provocado esa reacción, que era la que había supuesto.
-¿Qué? -Tartamudeó Tino, mirando nerviosamente al sueco, que se había ruborizado, pero no más que el finlandés. Astrid pareció encontrarlo muy divertido, porque ni siquiera se molestaba en disimular sus risas.
-No la hagáis caso... -Lukas miró con reproche a la chica, que le lanzó un beso. -Le gusta crear situaciones incómodas...
No volvieron a tocar ese tema, y durante la siguiente media hora Astrid se dedicó a contestar las preguntas de Mathias, que parecía un policía haciendo un interrogatorio; a la chica no parecía molestarla, aunque había vuelto a su semblante inexpresivo y volvía a parecer que era otra persona distinta a la que estaba burlándose y riendo minutos antes.
Las preguntas eran del tipo "¿Si uno siente dolor el otro también?" "¿Qué pasa si uno de los dos muere?" "¿Podéis comunicaros mentalmente?" y una pregunta que contenía la palabra trío, la cual no pudo terminar, ya que recibió otro golpe antes de hacerlo.
-Cállate ya... -Replicó Astrid, bostezando ruidosamente sin molestarse en disimularlo. -Yo tiene razón, eres muy ruidoso... me aburres.
Lukas asintió, dándole la razón. La chica empezaba a caerle bien.
Mathias no les hizo ningún caso y siguió hablando (que raro), hasta que Noruega resopló y se levantó, alegando que estaba cansado y se iba a dormir.
Lamentablemente para él, esa noche los cinco se alojarían en la casa de Dinamarca y al día siguiente volverían a sus respectivas casas, ya que se había hecho tarde y era mejor así, podrían descansar antes de hacer el viaje. Mathias había insistido en dormir con Lukas, cuando Astrid replicó que de eso ni hablar, que no se fiaba de él y que estaría mejor con ella.
Lukas, por su parte, no se fiaba de ninguno de los dos, así que le daba más o menos igual.
Finalmente fue Astrid la que se quedó en la habitación con Noruega, y todos se durmieron enseguida, cada uno en su respectiva habitación.
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Astrid salió sigilosamente de la habitación, tanteando en la oscuridad para no comerse la pared, hasta que consiguió agarrar el pomo de la puerta y abrir ésta con cuidado, cerrándola después de salir. Contuvo la respiración unos segundos, tranquilizándose al notar que nadie parecía haberse despertado; caminó sin hacer ruido por el pasillo, diriguiéndose directamente a una de las habitaciones, la cual estaba cerrada como todas las demás, Astrid la abrió sin que ésta chirriara ni hiciera ruido, afortunadamente no lo hizo, y entró dentro del cuarto.
Observó la cama de la habitación, donde Tino dormía, y a ella se le hizo irresistiblemente adorable. Soltó una risita por lo bajo y se acercó lentamente al finés durmiente, agradeciendo internamente que todos, aparte de ella y Lukas, habían dormido separados, por lo que no había nadie más con el finlandés. Astrid se relamió y se agachó para quedar a la altura del finés arrodillada en el suelo, de espaldas a la puerta; llevó una mano rápidamente a la boca del chico, que abrió repentinamente los ojos, sobresaltándose por aquello. La chica volvió a reirse, ésta vez más alto, y se subió rápidamente a la cama, sentándose encima de Tino, que superó rápidamente la sorpresa de aquel brusco despertar.
-No intentes resistirte, tengo más fuerza que tú. -Murmuró entre risas, frunciendo el ceño y poniéndose seria cuando el finlandés se revolvió, y ella estuvo a punto de caer al suelo, pero consiguió mantener el equilibrio. -¡Estate quieto! -Protestó en voz baja, para que no se la escuchara fuera de la habitación.
Al notar un dolor en la mano, cuando el finés la mordió, Astrid gritó, apartando rápidamente la mano y agitándola, observando las pequeñas heridas que le había hecho. Cinco segundos después volvió a mirar a Tino.
-Creía que serías el más fácil... -Siseó, cogiendo la almohada con una mano.
No se lo habría pensado dos veces antes de intentar afixiarle con ella, pero entonces alguien la agarró por detrás de los brazos y la elevó en el aire con sorprendente facilidad, como si se tratara de una simple pluma y no pesara absolutamente nada. La noruega soltó la almohada, que cayó al suelo, y se quedó quieta hasta que volvió a tocar el suelo con los pies, cayendo de culo al suelo, llevándose una mano a la frente. Frunció el ceño y alzó la mirada, encontrándose con la de Berwald... y se le quitaron todas las ganas de maldecirle e insultarle por haberla fastidiado, simplemente se tragó sus palabras y se levantó, apartándose el flequillo suelto del rostro, observando como la luz del pasillo estaba encendida, y en la puerta se encontraban Lukas, Emil y Mathias, que observaban la escena.
-¡Lo siento! -Titubeó Astrid, girándose hacia Tino, que acababa de levantarse de la cama. -¡No quería asustarte! Es que... tenía miedo, creo... no me acuerdo muy bien de lo que acaba de pasar, te lo juro.
El finés pareció dudar unos segundos, antes de apartarse también el cabello revuelto del rostro, suspirando.
-¿Qué hacías...?
La chica se encogió de hombros, desviando la mirada. Miró de reojo a Berwald, frunciendo el ceño y maldiciendo mentalmente... tendría que volver a intentarlo cuando estuviera lejos, le sería casi imposible hacer nada más con Tino si el sueco estaba cerca para protegerlo, lo que la molestaba era que solían estar juntos, el sueco no se despegaba fácilmente del finés.
-Habrá que cerrar la puerta con llave la próxima vez, ¿no? -Bromeó Mathias, intentando aliviar la tensión. Se acercó a Astrid, que le observó con actitud avergonzada. -Eh, no te preocupes, serás una de esos soctinámbulos.
-Sonámbulos... -Musitó Lukas, desde la puerta.
Astrid sonrió levemente y asintió, sorprendiendo al danés, que se esperaba ser ignorado o una patada por meterse donde no le llamaban. En vez de eso, la chica le abrazó y cerró los ojos, murmurando algo en voz baja que solo escuchó Mathias, el cual rió y respondió con algo que tampoco se escuchó.
Lukas frunció el ceño al ver que la chica se mareó, cerró los ojos y practicamente estuvo a punto de desplomarse en el suelo, pero lo que pareció molestarle no fue eso, sino que el danés la cogió antes y la cargó en sus brazos sin mucha dificultad. ¿Celos? Tal vez, no iba a reconocerlo ni aunque le sometieran a la peor tortura jamás conocida. Astrid había rodeado el cuello del danés con los brazos, y su cabeza estaba apoyada en uno de los hombros de éste, como dormida. Sin embargo, Lukas se dio cuenta de que la chica le miró y sonrió unos segundos, de manera maliciosa, antes de volver a cerrar los ojos.
Entonces la sensación que había tenido Noruega de que la chica podía caerla bien se esfumó inmediatamente. No tenía la intención de mantenerla mucho tiempo, después volvería a hacerla desaparecer, algo le decía que aquella chica iba a darle problemas, y es que se había dado cuenta de tres cosas: Una, no le gustaba nada como había mirado a Dinamarca durante todo el día; Dos, ella NO tenía derecho a abrazar al danés, ¡claro que no lo tenía! ¿quién se creía que era para hacerlo? Eso, sin duda, le había molestado; y Tres, no se creía la excusa de la pobre e inocente chica sonámbula que no recuerda lo que ha hecho mientras, involuntariamente, realizaba acciones estando dormida... ¡Y una mierda! ¡Esa mentirosa estaba bien despierta, y se jugaba el brazo a que solo había fingido aquel mareo! A saber que le había susurrado a Dinamarca antes de hacerlo...
Noruega se dio cuenta de que sus pensamientos eran dignos de una novia celosa, y se deshizo rápidamente de ellos.
No, no estaba celoso, claro que no... ¿Por qué iba a estarlo?
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Sinceramente a mi no me gustó mucho como quedó éste capítulo... bueno, es que no puedo actualizar entre diario ya que quiero aplicarme en el instituto desde el principio y luego tener las vacaciones de Navidad libres xDDDD
Bueno, aún así he subido éste capítulo, aunque no me guste mucho, tal y como está... Pero prometo que para el Viernes habrá uno mucho mejor, eso seguro. El problema que suelo tener es que me atasco, tengo ideas y tengo pensado parte del fic, pero por otro lado no quiero hacerlo demasiado rápido y debo añadir algunas cosas para que no ocurra todo en un capítulo, quedaría raro... y lo que pasa es que no se me ocurre nada, viva yo y mis atascos. Uu... Bueno, para el Viernes seguramente podré subir el próximo capítulo, o el Sábado como muy tarde.
Mil gracias a todos los que se molestan en leer esta cosa, y dos mil a los que aparte dejan review (L)
¿Reeevieeew~?
