Capítulo 1

Uno cree que la vida, o que la misma existencia del ser esta destinada a buscar un propósito. Ese propósito muchas veces nos llevan a cometer errores dándonos como consecuencia la perdida de lo que considerábamos correcto. Nos perdemos en la oscuridad y sentimos, finalmente, que nuestra vida ya no tiene sentido. Si queremos lograr nuestro anhelo debemos sufrir, llorar, herirnos. Esa es la prueba que nos impone Kamisama. Pero la recompensa es valiosa, aquel fruto deseado por todos, pero conseguido por pocos.

¡Maldición!

Si me hubieran advertido que la vida no es nada fácil, ya me hubiera retirado. Hubiera dado un paso al costado. Pero… ¿Y si ese no era mi propósito? ¿Si el sueño que me impuse no era para el que estaba destinada? Estoy cien por ciento segura de que esa es mi realidad. Como dije anteriormente, mi anhelo carece de fundamento. Sé que dirán… ¿El amor no es una buena inspiración para lograr aquello? ¿Mi amor por aquella persona no es combustible suficiente para funcionar? Eso es lo que creía en un principio. Pero me di cuenta que el amor nos ciega, nos aparta de nuestro camino. El amor es bonito y todo eso, pero a veces nos lleva a cometer los errores que nos impiden llegar al final de nuestra lucha.

Lo se, pesimista, pero me describo mejor de esa forma.

Pero tengo mis razones. Yo aposté al amor. Aposté a permanecer junto a mis amigos. Aposté a ayudarlos. Aporté a que la persona que amo me reconozca. Aposte y di todo de mi para pertenecer a su mundo. El mundo en el que mis amigos y yo, sonreiríamos, nos divertiríamos. Aquel lugar en el que seríamos felices a pesar de todo.

Pero a pesar de todos mis esfuerzos, no logré alcanzarlos. Tan cerca pero tan lejos a la vez. Solo me limitaré a verles la espalda.

Desperdicié valioso tiempo de mi vida tratando de encajar. Tratando de que ellos se voltearan a verme. Tratando de que una vez me preguntaran como me sentía. Nada, absolutamente nada he recibido.

Y yo les di lo poco que tenía…

Me sumergí en la oscuridad. Aquel lugar en el que nada tiene sentido. Lugar al que pertenezco verdaderamente, ya que mi sola existencia perdió propósito.

Ellos me arrebataron las esperanzas…

Pero allí conocería a aquel ser que me comprendería, que me apoyaría en todo momento.

Aquel ser que me abrió los ojos.

Una jovencita caminaba por las calles de la aldea de Konoha. A paso suave y delicado se abría paso entre la muchedumbre. Aquella niña que con su extravagante color de cabello llamaría la atención de todo aquel que se cruzara por su camino. Hermosa, como ninguna otra, y esos bellos y atrayentes ojos que desarmarían a ser más cruel. Pero a pesar de lo que mostraba su mirada se encontraba opacada por la sombra de la tristeza y el dolor.

Dirigió sus pasos hacia el puente, lugar donde se produciría la reunión. Allí encontró a sus dos "amigos". Un niño de cabellos rubios, vestido con unos pantalones y chaqueta naranja, sandalias ninjas y su porta kunai en la pierna derecha. Piel morena, en su rostro se dibujaban tres líneas que simulaban bigotes y unos bellos ojos azules. El otro, vestido con una remera azul oscuro cuello alto, unos blancos pantalones cortos que le llegaba hasta las rodillas, sandalias ninjas, calentadores blancos en brazos y piernas, y porta kunai amarrado en su muslo derecho. Cabellos azabaches desordenados. Piel blanca. Ojos negros. Todo en él resultaba atractivo. Ambos exponían orgullosamente en sus frentes las bandas que los identificaban como ninjas de Konoha.

Sin vueltas, Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha.

La chica se acercó a ellos y les dedicó una cálida sonrisa.

-Hola Naruto- Saludó- Ho-hola Sasuke-kun- Saludó al azabache con nerviosismo y las mejillas sonrojadas.

-Hmp…- Se limitó a contestar Sasuke.

-Hola Sakura-chan- Saludo Naruto. Pero lo que sorprendió a Sakura en que no lo hizo con la efusividad que lo caracterizaba. Incluso noto que en su mirada había ¿Tristeza?

"Innersaku: Algo no pinta bien aquí"

"Si, y no me gusta nada"- Contestó- "Aquí hay gato encerrado"

Fingió que no se había enterado de nada y procedieron a esperara a su sensei que de seguro tardaría en aparecer. Al cabo de dos horas a parece.

-¡Yo!- Saludó levantando una mano- Lamento la tardanza es que estuve hablando con el Hokage- Esta vez sus alumnos no le reprocharon nada, ya que su escusa resultó muy creíble- Hoy tenemos misión pero antes debemos pasar por el despacho del tercero- Dijo para luego desaparecer en una nube de humo, peor antes de hacerlo le dedicó una mirada a Sakura, y la misma pudo distinguir un brillo extraño en ella.

"Innersaku: Lo digo y lo vuelvo a repetir ¡Algo huele mal aquí!"

Esta vez Sakura no contestó, solo caminó para llegar a la oficina del Hokage junto a sus compañeros. Al llegar pidieron permiso y se adentraron en ella. Sorprendentemente Kakashi ya se encontraba allí, porque por lo general él llegaba después de ellos y eso que se iba primero.

-Hola Naruto, Sasuke y Sakura- Saludó el anciano que se encontraba sentado en un cómodo sillón.

-Buenos días Hokage-sama- Saludaron cordialmente Sakura y Sasuke.

-¡Hola Viejo!- No hace falta describir quien lo dijo.

-¿Para que nos llamó señor Hokage?- Preguntó Sakura.

-Gracias por preguntar- La miró fijamente y la niña se sintió intimidada.

"Innersakura: ¡No me gusta esto! ¡Tengo un mal presentimiento!" Gritó histérica mientras se tiraba de sus cabellos.

-Los llamé porque tengo entendido que solicitaron un cambio de compañero- Los miró el Hokage seriamente.

-¿Cambio de compañero?- Sakura estaba confundida, ¿Qué quería decir con eso? Kakashi, Naruto y Sasuke bajaron la cabeza como no queriendo ver que es lo que ocurriría después- No entiendo.

-Ya puedes pasar- Llamó el anciano. De la puerta apareció una niña de cabellos morados, ojos color verde y una hermosa piel blanca. Vestía un top negro, una remera de red, una chaqueta roja de cuero, calzas negras que llegaba cinco dedos por encima de su rodilla, una falda roja y sandalias ninjas- Les presento a Tsugumi Aya- La mencionada se acercó a los allí presentes.

-¿Qué… qué es lo-lo que pasa a-aquí?- Tartamudeo nerviosa Sakura. Nada, absolutamente nada le gustaba ya.

-Sakura… ella te remplazará. Oficialmente no perteneces al equipo 7- Dijo el Hokage con dolor en sus palabras.

Sakura abrió los ojos por completo y finas lágrimas surcaron su rostro. No podía creer lo que había escuchado. ¿Su equipo la había cambiado así como a sí? Esto fue la gota que rebalsó el baso. Sintió que algo se rompió por dentro. Todo su ser se había roto. Y una ola de sentimiento la invadieron.

Dolor…

Tristeza…

Ira…

Abandono…

Traición…

Apretó sus manos fuertemente, clavando sus uñas en la palma de su mano. Giró su rostro y encaró a sus "compañeros" o aquellas escorias que la remplazaron.

-Ustedes fueron ¿Verdad?- Susurró lentamente. La ira la estaba manipulando. El silencio general confirmó sus sospechas.

-Sa-sakura-chan per-perdónanos- Se acercó el Uzumaki lentamente a su compañera. Quiso poner una mano en su hombro pero un manotazo se lo impidió.

-¡No me toque!- Le gritó- ¡¿Cómo te atreves a hablarme después de lo que me han hecho?!

-Cálmate Sakura- Comenzó a hablar Kakashi. Quería tratar de suavizar el ambiente- No te lo tomes así. Lo hicimos por tu bien.

-¿Por mi bien? ¡¿POR MI BIEN?! ¡DEJA DE SER UN HIPÓCRITA!- Le gritó- ¡¿Y TU SUPUESTAMENTE QUE CREES QUE ES LO MEJOR PARA MI?!

-Sakura, últimamente el equipo no se a estado complementando correctamente. He hablado con los chicos y el problema eres tú.

-JAJAJAJAJAJA- Estalló en una risa incrédula- ¿Así que el problema soy yo? No me hagas reír Hatake. ¿Cómo quieres que me complemente con un equipo que ni siquiera reconoce mi existencia?

-Sakura-chan no lo digas así. Nosotros te queremos mucho. Somos tus amigos- Se defendió Naruto.

-Mentiras… ¡TODAS SON MENTIRAS! Un amigo es aquel que se preocupa verdaderamente por el otro. Es aquel que te conoce como la palma de su mano- Hizo una pausa. Su respiración era entrecortada. Un doloroso nudo se alojaba en su garganta impidiéndole que pase el aire- Díganme, si tanto se consideran mis amigos ¿Cuando es mi cumpleaños? ¿Cuál es mi color favorito? ¿Mi estación favorita? ¿Sabían que enferme y estuve en cama por cinco días? ¿Qué no tengo padres? Si me responden eso, podría llamarlos mis amigos- Volvió a hacerse un silencio profundo. Los hombres volvieron a bajar su cabeza- Jajajaja- Rio de manera sarcástica- El silencio me lo dice todo- Decidió estabilizar su respiración. Una vez logrado eso se dirigió al Hokage- Discúlpeme Hokage-sama, le he mostrado una parte de mi que no quería que sea vista. Con su permiso me retiro.

La mirada de Sakura estaba apagada y pesar de la tranquilidad que mostraba en el exterior por dentro estaba cargada de una ira sin fin. Tanta era su rabia que estaría dispuesta a matar al primero que se cruzase por su camino.

Al darse la vuelta para irse, Naruto le tomó la muñeca para que se detenga.

-Perdónanos Sakura. Esta no era nuestra intención. Por favor, perdónanos- Rogaba con lágrimas en los ojos. Sakura que se encontraba de espaldas a él, dio media vuelta y le acertó un fuerte golpe en la cara, rompiéndole la nariz y que con el impulso su espalda chocara contra la pared. El Uzumaki, sorprendido, alzó la mirada y se encontró con los jades de la chica que lo miraban con un brillo homicida.

El Hokage abrió los ojos por el brusco cambio de chacra de Sakura. Algo oscuro estaba rodeando el cuerpo de la niña y eso no era nada bueno, definitivamente nada bueno. Pero pareciera que los demás allí presentes no se dieron cuenta de tal acto. Posiblemente Kakashi, ya que a este le recorrió un escalofrió por todo lo largo de su espalda, sin saber por qué.

-Ni te atrevas a tocarme, escoria- Dijo con vos de ultratumba la pelirosada- Para mi… Ustedes están muertos- Dicho esto se dirigió a la puerta, la empujó con tanta violencia que la misma salió de sus bisagras.