¡Muchas gracias por los comentarios y también por las visitas~! Acá está el segundo capítulo, donde empieza a adentrarse más en la historia. Es uno de los que más me gusta. ¡Espero que sea de su agrado! ^^
Trece Colonias sabía que los barcos británicos se acercaban. Los había visto desde hacía un buen rato acercarse por el horizonte. Estaba nervioso por las nuevas noticias que el inglés tuviese para él,pero al mismo tiempo quería oírlas. Las personas se habían aglomerado en el puerto, muchos querían saber cuáles serían las nuevas noticias (o los nuevos productos a descargar).
Sin embargo, lo primero que se vio bajar de los barcos, fue a los casacas rojas. La colonia se vio desconcertada, ¿por qué la infantería real británica estaba allí?
No era una pregunta que tuviese que pensar demasiado. Ni siquiera era una pregunta de la cual necesitase una respuesta de alguien más. Él no era tonto, sabía, o al menos imaginaba, por qué ellos estaban allí.
El joven miró a su alrededor con desilusión por unos momentos. Luego vio bajar a Inglaterra. Si él lo miró o no, Trece Colonias no lo sabía. Giró sobre sus talones y volvió a su casa a paso normal. Sabía que tarde o temprano, la isla iría allí, y cuando eso ocurriese... cuando eso ocurriese, él estaba listo para enfrentarlo.
–Hey, -fue el saludo jocoso del europeo, que sonreía de manera más arrogante que la última vez-. No fuiste a recibirme, ¿qué pasó?
–Dijiste que hablarías con tu rey... -fue su seca respuesta. Estaba de pie, en el living. Sus puños apretados a ambos lados de su cuerpo y su cabeza gacha, sin saber cómo reaccionar.
–Sí, y hablé con NUESTRO rey -remarcó, acercándose a él con lentitud, marcando bien sus palabras-. Y ambos coincidimos en que no queremos colonias rebeldes -agregó con más brusquedad-. Así que deja de llorar por un par de impuestos y concentrate en construir más barcos. No quiero que vuelva a ocurrir algo similar a lo de la otra vez, ¿qué es eso de andar atrincherándose en un barco por no querer pagar impuestos? ¿Acaso es eso ser fiel a la corona?
–...Pero confiscaste ese barco -masculló por lo bajo.
–Y tú te molestaste por eso. No te olvides de quién eres colonia, mocoso. ¿Te piensas que puedes contrabandear con quien quieras? -una carcajada sarcástica escapó de su garganta-. ¿Sabes lo que hago con tus protestas?
–D-Dijiste que podías ayudarme -le recordó con la voz algo temblorosa.
–Sí, dije que podía hacerlo. Jamás dije que lo haría, mucho menos dije que lo merecieses. Los impuestos se quedan como están, ¡incluso pensé en aumentarlos! ¿sabes? Vas a tener que trabajar un poco extra para-
Pero el menor no sabría para qué. No quería saberlo. Tomó lo más cercano que estuvo de él, un jarrón que Inglaterra le había regalado en sus primeras visitas a su casa, y se lo arrojó con toda las fuerzas que fue capaz, ante lo que Inglaterra se salvó por sus rápidos reflejos. Los ojos de la colonia brillaban debido a las lágrimas de enojo que se agolparon en sus ojos, su rostro estaba sonrojado debido a la furia contenida.
–¡VETE DE MI CASA! -gritó. Y el significado de aquella frase no tardó en ser comprendida por el británico, que se acercó a él a paso rápido, hasta tomarlo del cuello con fuerza.
–¡Mira, mocoso! -alzó la voz bastante cerca de su rostro. La colonia con dificultad podía respirar, pero tiraba de los brazos de su metrópoli para intentar que éste lo suelte-. ¡Más te vale que la próxima vez que venga, tú estés más calmado, porque esos 400 hombres no son NADA comparado con lo que puedo traer, y lo sabes! -advirtió, soltándolo de forma brusca hasta hacerlo caer al suelo. Le dio una última mirada de completo enojo, y luego una media sonrisa bastante falsa- Le diré a nuestro rey lo feliz que te has puesto al ver a los casacas rojas por aquí.
Trece Colonias lo vio partir mientras se sobaba el cuello. Las lágrimas caían por su rostro con enojo e impotencia. Hacer enojar a Inglaterra, definitivamente, no era lo más inteligente que alguien podría hacer.
Nota: Después del atrincheramiento de un mercader en su barco, porque no quería pagar los impuestos de la aduana (si mal no recuerdo era eso), la corona británica envió a los Casacas Rojas a América para calmar cualquier tipo de revuelta o de desobediencia
