Summary: nadie sabia que estaba casado, lo único que sabían de el es que junto con su hermano y cuñado eran los mejores, así que para todos fue una sorpresa la hermosa castaña que llego exigiendo hablar con su esposo….
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Por fin después de seis años, estaba frente a frente con el hombre que lo fue todo para mi, tal vez cuando lo conocí no lo amaba, tal vez solo era la ilusión del primer amor, no lo se, lo que si se es que mi vida tiene un antes y un después de Edward Cullen, antes de el todo era una vía de tren, siempre igual, nunca cambia, pero cuando el llego y todo cambio, deje de ser esa joven sumisa y miedosa que se dejaba de todos, quería que el se sintiera orgulloso de estar con migo, durante dos años, fui la mujer mas feliz del mundo, pero como dicen, todo inicio tiene un final, nunca es bonito decir adiós pero cuando es necesario…
Tantos recuerdo, tantos sentimientos encontrados, me creía preparada para este encuentro, pero la verdad es que temblaba del miedo, durante años me empeñe en recordar solo lo necesario, no mas, pero ahora frente a frente, recordé perfectamente porque fue que durante un tiempo fui capaz de dar hasta mi vida por el, Edward Cullen era sin duda un hombre sin igual, alto, de 1.90, delgado pero musculoso, espalda ancha, caderas formidables, piernas fuerte, cabello cobrizo, ojos de un increíble verde esmeralda, pero dejando de lado su físico, Edward Cullen era impresionante, me refiero a su porte, su lenguaje corporal, este hombre desde que lo conozco tiene la capacidad de impresionarme mas de lo que quiero admitir, es tan seguro de si mismo, tan soberbio, imponente, cuando estas junto a el automáticamente te sientes protegido, ahora recuerdo que esa fue una de las cosas que mas me atrajo de el, pero todo eso quedo en el pasado, durante años me atormente con el pensamiento de el con otra mujer, me convencí que yo no soy la mujer adecuada para el, pero el comprobarlo por mis propios ojos era totalmente diferente, su mujer sin duda merecía serlo, rubia fresa, alta, delgada, con cuervas y por si fuera poco con la misma educación que el, yo no podía y no quería competir contra eso.
-bella- no puedo explicar todo lo que sentí cuando el dijo mi nombre, mis recuerdos no le hicieron justicia a su hermosa y aterciopelada voz, para todos parecía que nada había cambiado, pero yo lo conocía bien y sabia que bajo esa fachada de serenidad había muchas dudas y sentimientos encontrados.
-Edward- nos quedamos en silencio después de eso, y es que ¿como saludar a tu esposo después de seis años de no verse?
-hijo bella necesita hablar contigo, tienes tiempo?- fue Carlisle el que rompió con el silencio que se había creado entre nosotros, lo único que podía hacer era perderme en esos increíbles ojos suyos y al parecer el hacia lo mismo porque sin apartar su vista de mi contesto
-por supuesto, Denali lleva a la Srta. a mi oficina en unos instantes las acompaño
¿Srta.? no se porque me dolió tanto que me presentara así si era normal que no quisiera decirle a su mujer que yo era su ex
-señora, Denali, esta mujer es una señora, mas específicamente la Sra. Cullen- me sorprendió el tono de voz de Carlisle, jamás lo había escuchado hablar así, y al parecer no era la única porque vi que mis acompañantes también se sorprendieron
-por supuesto general Cullen, sígame por aquí señora- aunque odie admitirlo la voz de la mujer era casi perfecta, como la de ellos, no había duda de que eran tal para cual, los dos igual de perfectos.
-deja tu maleta aquí, ahorita se la lleva Edward- dijo Carlisle cuando vio que tome la maleta
-no- al parecer conteste demasiado rápido porque levanto una ceja- yo me la llevo, no te preocupes, no pesa mucho
-claro que no- y levanto una mano y un joven como de mi edad llego rápido con nosotros, era rubio, ojos azules, cara limpia, muy bonito
-general Culle
-ayúdale a la Sra. Con sus cosas – el joven volteo a verme y después a mi maleta, con un saludo tipo militar y el típico ¨si señor ¨, tomo mi maleta
-vamos por aquí- pidió Denali y comenzó a caminar, el joven la siguió rápidamente, pero yo no podía moverme, parecía que estaba pegada al piso, algo en la postura de Edward me dijo que el no me quería aquí, y si se negaba a ayudarme? , no podía permitir eso.
-con permiso- dije para después seguir a Denali y al joven que llevaba mi maleta, ahora que estaba libre de los ojos y la presencia de Edward pude darme cuenta del hermoso paisaje, estaba lleno de arboles de todos los tamaños, había pequeñas cabañas que le daban un aspecto pacifico increíble, aquí se respiraba tanta paz y seguridad que por momentos anhele no irme jamás.
-tendremos que esperar fuera de la oficina- informo Denali cuando cruzamos unas puestas de cristal
Me pareció un milagro que ni Edward ni Carlisle notaran mi herida, en el pasado Edward parecía tener un lector de mentes, porque sabia las cosas en cuanto las pensaba, pero esa era cuando yo le interesaba, ahora que lo pienso bien creo que será mas difícil de lo que imagine lograr su ayuda, ahora que ya no tenia que fingir que yo le importo nada de lo que me pase es de su interés
-no sabia que Carlisle tuviera otro hijo señora – la forma en que dijo señora no me gusto, algo en ella no me agradaba y me negaba a creer que fueran celos
-mmm bueno aparte de Edward están Emmett y Alice tal vez a ellos si los ubiques- inmediatamente me arrepentí de eso, que tal si ese tipo de información era confidencial
-los conozco perfectamente a ellos , me refería a otro hijo fuera del matrimonio con Esme, como el dijo que usted es la Sra. Cullen- dijo asiendo énfasis en la palabra perfectamente como queriendo dejar claro algo que yo desconozco
-ooh eso, bueno lo que pasa es que yo soy….-corte abruptamente la frase, ¿como demonios me presento como la esposa de su novio?
-la…?- me insistió ella
-la mujer del general Masen- contesto una voz detrás de mi por mi, al voltearme me encontré cara a cara con Jasper Hale
-Jasper
-cuanto tiempo- contesto a mi saludo, después me regalo una de esas sonrisas tan raras en el
-unos cuantos años-conteste cuando Salí del shock que me produjo estar hablando con el- pero mírate si estas igual que siempre
-tu estas preciosa, aun no puedo creer que estés aquí- obviamente me sonroje por su piropo causando su risa cuando lo noto
-que no te escuche Alice porque nos mata- dije recordando una vieja broma entre nosotros
-ya te dije nena, la decisión esta en tus manos- contesto el siguiendo la broma, no pude soportarlo mas y me tire a sus brazos, realmente lo había extrañado, bueno a todos, estar así, en los brazos de un viejo amigo era lo máximo
-shh no llores pequeña, todo esta bien- dijo el dándome unas palmitas en la espalda
-es…estoy tan feliz de verte
-yo también, no puedo esperar a ver la reacción de las chicas !Dios! Alice se volverá loca, te imaginas a Emm o a Esme, ¡rayos! Rosalie te asesinara- esto ultimo causo nuestra risa, lo ultimo que quería era enfrentarme a mama ross
- si bueno, aun no se si me quede, así que….
-explícate- sorprendentemente paso de estar alegre a serio en cosa de segundos
-si bueno, es que primero tengo que hablar con edw….-pero no me dejo terminar
-bueno entonces no hay de que preocuparse, esta claro que el no te dejara marchar así que nena prepárate para ver a la familia- lo dijo tan seguro, tan confiado que no pude retener las lagrimas, realmente esperaba que eso fuera cierto, de lo contrario no quería ni pensar en lo que me podía pasar si no me permitían quedarme aquí
-hey que pasa, porque esas lagrimas- si algo no toleraba Jasper era que una mujer llorara y menos si era de su familia
-que demonios- una muy pero MUY enojada voz aterciopelada izo que nos separáramos, no se que fue lo que vio pero Edward paso de enojado a desconcertado
-Yo…..lllo siento- dije entre sollozos- ya tienes tiempo?
-claro que si, pasa- aun estaba desconcertado, sus ojos lo demostraban pero su lenguaje corporal era tan seguro, con una débil sonrisa y la promesa de verlos después entre a la oficina
Su oficina era como cualquier otra oficina, pero imagine que los papeles que estaban en los libreros y cajones eran de suma importancia dado la seguridad de la misma, sus paredes entre gris y negro le daban un aire realmente serio, profesional, como lo es el, su imponente escritorio de roble lo asía aun mas intimidante si es que era posible, pero todo eso dejo de tener importancia cuando vi la foto que tenia en su escritorio, en ella salía el junto con Emmett junto al rio, una fotografía que yo tome.
-en que puedo ayudarte Isabella?- pregunto Edward sacándome de mis pensamientos, si algo había que admirarle a Edward era precisamente eso, su forma de ser, siempre directo y claro sin importar el tema o con quien estuviera hablando.
-necesito de tu ayuda- pensé que esto seria fácil pero era realmente todo lo contrario, hablar de este tema en particular y con el precisamente no asía sino dolerme en el alma
-en que?
-tu tienes la información que necesito y si no la tienes tu puedes ayudarme a conseguirla
- de que demonios hablas mujer- pregunto pasándose una mano por su rebelde cabello cobrizo
-mira si no me quieres aquí lo entiendo, me voy te lo prometo, pero ayúdame por….- favor
-¿irte? ¿a donde? ¿Por qué?, habla maldita sea- casi grito
Pero como le explicaba cuando apenas y podía mantenerme de pie, digo para el esto era fácil porque no fue sino trabajo pero para mi fue todo lo contrario, el fue entrenado para este tipo de situaciones pero yo no, ami nadie me dio el manual como fingir estar enamorado para conseguir algo , yo a diferencia de el si me enamore, yo no fingía esa sonrisa estúpida que se plasmaba en mi rostro de tan solo pensar en el, no fingía que mi corazón quería salirse de mi pecho cada que estaba con el y por su puesto que no fingía cuando le decía que lo amaba, tal vez le creí porque el decía la verdad cuando me decía que yo era importante para el, que era diferente y especial a comparación de las demás, solo que el lo decía por algo completamente diferente a lo que yo creía, si algo aprendí de Edward es que es excelente en su trabajo y que no le importa sacrificar algo con tal de conseguir lo que busca, para el yo fui lo que suelen llamar daño colateral, no estaba contemplado pero tampoco importa, lo importante es lograr el objetivo, aun no podía creer que la persona que me destrozo el corazón sea la única capaz de lograr que siga latiendo, simplemente incomprensible.
Esto no era parte del plan, al venir aquí no lo ice con la intención de revivir viejas heridas y sentimientos, si no todo lo contrario, de lo ultimo que quería hablar era de eso, necesitaba estar sola para poder tranquilizarme, no podía permitir que se diera cuenta de lo que estaba pasando, necesitaba tiempo y dije lo primero que se me ocurrió
-necesito un doctor- en un principio pareció sorprendido del cambio brusco de tema, pero después un tipo de comprensión brillo en sus ojos y solo asintió con la cabeza
-si bueno, nos esta esperando en este momento así que vamos- dijo levantándose de donde estaba sentado, al levantarme no pude evitar un gemido de dolor, esto se estaba poniendo feo
-estas bien? Pregunto alarmado acercándose peligrosamente cerca
-siiii y…o yo estoy bien, vamos- ¡no me podía mover!, estar tan cerca de el me trajo tantos recuerdos, el poder oler nuevamente esa fragancia que solo el tenia acabo con mis nervios, si tal solo se acercara un poco mas, unos centímetros, trague saliva ante esa perspectiva, sus ojos fuerte como el acero se clavaron en mis labios, era una invitación que no podía y no quería negar, yo también quería que me besara, quería volver a sentirme protegida entre sus brazos, no me di cuenta que estábamos tan cerca hasta que alguien nos interrumpió
-Edward a que hora te espero en mi departamento- inmediatamente se alejo de mi, yo solo pude verlo fijamente, ¡ estaba a punto de besarme! No era mi imaginación, por un momento sus ojos brillaron con algo que no supe descifrar, pero ese mismo brillo fue sustituido por la nada.
-lo siento Tania pero esta noche no- contesto apartando finalmente la vista
-oh yo lo siento no sabia que estabas ocupado- y yo soy la reina de Inglaterra
-no te preocupes, no hay problema, que pases buenas noches Tania- hasta que por fin supe su nombre, lo que me sorprendió fue la forma en como muy ¨disimuladamente¨ la despidió
-claro, que descanses- dijo muy desilusionada, por un momento sentí lastima por ella, pero eso fue hasta que recordé que por su culpa no me había besado con Edward.
Ninguno de los dos dijo nada mientras que íbamos para con el doctor, cuando entramos jade sorprendida ¡parecía que estaba en un hospital! Y no en una enfermería.
-buenas noches General Masen, señorita- nos saludo un hombre como de unos treinta años, alto, rubio, ojos gris, y con una sonrisa de modelo, ¡¿ que tenían estos hombres que eran tremendamente guapos?
-buenas noches- conteste sonrojada por como me veía
-quiero que revises su herida- gemí sorprendida, Edward estaba peligrosamente cerca de mi y su voz destilaba furia contenida, no tuve que voltear a verlo para saber que estaba enojado
-claro, por aquí señorita- dijo el doctor conduciéndome dentro de un cuarto
-bella, puede decirme bella- le dije con una sonrisa
-solo si tu me llamas Aron- contesto el con otra sonrisa
-claro
Resulto que pese a todo, la herida estaba bien, lo único que tenia que seguir asiendo era no quitarme la venda y no hacer esfuerzos, porque a pesar de que estaba ¨bien¨, dado el lugar donde estaba la herida tenia que tener cuidado porque una lastimada y no la contaba, escucharlo de labios de otras personas era verdaderamente doloroso.
-ahora si me dirás que es lo que pasa?- pregunto Edward, había olvidado por un momento que estaba con el, estuvo tan silencioso, tan callado, que parecía que nada mas Aron y yo estábamos ahí.
No podía seguir retrasando esto, así que con una respiración profunda, dije las palabras que a mi parecer era la clave de todo.
-ellos me encontraron.
pufff les gusto?
porfis para mi es importante saber si les gusta o no la historia
G_G
