El Cuaderno Negro

Tras salir de las clases, Light Yagami se dirigió directamente a su casa. Saludó a su madre y a su hermana y se fue a su cuarto, con la escusa de irse a estudiar. Sin embargo, una vez encerrado en su cuarto, sacó una manzana de la mochila y se sentó sobre la cama.

- Bueno, hora de hacer la 'tarea'. ¿Verdad, Ryuk?

En ese instante, un ser de unos dos metros de alto, de color azul, alas negras y una pinta espantosa apareció flotando encima de Light.

- Sí, supongo que sí. Pero lo primero es lo primero. Esa deliciosa manzana que tienes en la mano... ¿Te la vas a comer?

- No, toma. Toda tuya. - respondió él, lanzando la fruta rojiza al aire.

El shinigami Ryuk cogió la manzana y comenzó a devorarla con ansia e ímpetu, no dejando ni las semillas. Por otro lado, el estudiante sacó un cuaderno de color negro con unas letras en blanco que decían 'Death Note' en él.

Aquel era un cuaderno poderoso, propiedad de Ryuk el oscuro dios de la muerte. Se había cansado de su juguete, así que lo lanzó a un lugar aleatorio de la Tierra su cuaderno, con la esperanza de que algún humano lo utilizara para divertirse.

Así fue como Light, estudiante de último año de secundaria, encontró el cuaderno de muerte.

Su funcionamiento es muy sencillo: basta con escribir el nombre de una persona y pensar en su rostro 40 segundos y la persona en cuestión, moriría de un ataque al corazón.

Aquel es el funcionamiento más básico del cuaderno. Sin embargo, con él, se podía matar de otras maneras y cuando se quisiera. Bastaba con escribir en menos de 6 minutos todas las instrucciones de la causa y el momento de la muerte para que ésta se llevara a cabo.

Resulta difícil imaginarse a un estudiante utilizando dicho cuaderno para matar. Pero Light le estaba dando un 'buen uso' a este nuevo poder que había adquirido. Se dedicaba a aniquilar a todo tipo de delincuentes a los cuales el gobierno no había sido capaz de sentenciar a muerte por sus crímenes. Asesinos, ladrones, violadores... Ninguno se libraba de su mano justiciera. Nadie.

Por supuesto, que decenas de delincuentes murieran de repente de un ataque cardíaco resultaba de lo más extraño y sospechoso. La policía comenzaba a pensar que había alguien detrás de todos estos asesinatos en masa. No había forma de demostrarlo, pero por ello, habían empezado una investigación secreta para hallar la causa de todas estas muertes.

Por otro lado, la gente de fuera del cuerpo de policía pensaba de manera muy distinta. Ellos pensaban que quizás, había una persona todopoderosa, un Dios, un liberador que había decidido eliminar a aquella mala gente del mundo.

A esta persona la llamaban Kira, la pronunciación japonesa de la palabra 'Killer', que en inglés, significa asesino.

Se habían creado páginas webs que recogían todas estas muertes misteriosas, con peticiones para que Kira acabase con la vida de una persona en concreto, con mensajes de ánimo para él... ¡La gente lo adoraba!

Y Kira, o más bien Light, disfrutaba con ello.

Porque veía que había gente sumisa y contenta con su plan de exterminación de criminales para hacer justicia y un mundo mejor.

Obviamente, había personas que estaban en contra de sus planes, pero ellos le importaban más bien poco.

O eso se suponía. Pero la policía había contratado a un detective privado cuya identidad era desconocida que había retado a Kira. Decía que lo encontraría y lo arrestaría. Este detective, que se hacía llamar L, no iba a parar hasta descubrir a Kira, y la verdad, es que ya sospechaba de la palabra de Light. Hasta hace nada, tenía en su habitación instaladas varias cámaras de seguridad colocadas por L y además, la policía internacional estaba ayudando al detective para encontrar a Kira.

Realmente, la llegada de L había dificultado las cosas. Y sin embargo, Light no se sentía para nada amenazado. Al contrario, todo aquello se lo estaba tomando como un juego, como un reto. Nada más. Un estúpido reto en el cual él iba a demostrar ser superior que aquel engreído.

Light comenzó a centrarse en su nueva tarea. Encendió la tele y, por las noticias sobre criminales de los cuales se mostraba una foto y se mencionaba su nombre, él se encargaba de apuntarle en el cuaderno. Mataba a un número determinado de personas al día y que estuvieran cada una de sus víctimas en lugares muy distintos del país.

Ryuk, normalmente, miraba con atención el trabajo de Light, pero aquel día... Se mostraba muy tranquilo. Y sobre todo, muy silencioso. Light solía ignorarlo, pero aquel silencio repentino le llamó mucho la atención.

- ¿Qué ocurre Ryuk? ¿Ya te has cansado de dar el coñazo?

El shinigami no respondió. Esbozó una siniestra sonrisa y comenzó a reírse.

- ¿Se puede saber qué es tan gracioso?

- Algo me dice... - esta vez, Ryuk contestó a la pregunta de Light. - Que dentro de poco tendremos un nuevo suceso con el que divertirnos.

Light no comprendía las palabras de Ryuk. Fue a preguntarle de nuevo sobre el tema, pero entonces, escuchó la puerta principal de su casa siendo abierta. Su padre, que era jefe del cuerpo de policía, había llegado a casa. Eso sólo podía significar una cosa: era la hora de cenar.

El joven se dispuso a ir escaleras abajo para reunirse con su familia, pero el shinigami lo retuvo un instante.

- Oye Light, tengo que ausentarme durante unos instantes. Hay algo que me gustaría comprobar.

El estudiante de secundaria asintió con la cabeza.

- En cuanto llegues, me lo vas a explicar todo. ¿De acuerdo?

Ryuk volvió a reír.

- Por supuesto. Como ya te he dicho, quizás podamos divertirnos un rato largo.

Light entonces abrió la puerta de su cuarto y se fue al comedor. Por otro lado, el oscuro ser entonces abrió sus negras alas y se fue a la dimensión de los shinigamis. Aquel lugar siniestro era el lugar donde los shinigamis nacían y vivían, observando a los humanos.

Sin embargo, había algo en ese lugar que iba mal.

La dimensión estaba temblando, como si estuviese sufriendo un terrible terremoto. Pero eso no podía ser posible. Los desastres naturales no podían formarse en aquel lugar.

Eso sólo podía significar una cosa: o la dimensión estaba sufriendo un cambio -de hacerse más grande o más pequeña- o estaba siendo invadida por otra.

Y algo le decía a Ryuk que lo más probable era que estuviesen siendo invadidos.

Por si acaso, y para asegurarse, fue a ver si podía consultarlo con otro de los shinigamis que se hallaban en el lugar. Y efectivamente, uno de ellos le dijo que había aparecido una brecha dimensional y que pronto su mundo y otro más se verían fusionados dentro de muy poco.

Ryuk se adentró más y más en aquel desolado desierto de cadáveres, hasta que encontró la brecha en cuestión, siendo vigilada por un buen grupo de shinigamis.

- Hey, tíos, ¿qué está pasando aquí?

- Oh, pero si es Ryuk. - exclamó asombrado uno de ellos.

- ¿Acaso no lo ves? - comentó otro. - Una brecha dimensional ha aparecido. Pronto dos mundos colisionarán. Estamos aquí por si los seres del otro mundo se muestran hostiles.

- Entiendo. - dijo Ryuk, sin prestar demasiada atención. - ¿Qué os hace pensar que se mostrarán hostiles?

- Puede que sea así, pero no estamos seguros. - respondió el primer shinigami. - Sin embargo, hemos detectado un par de presencias... Altamente poderosas. Si se volviesen en nuestra contra, podrían causarnos un gran problema.

- Ye veo. Me gusta lo que oigo - contestó el shinigami azul, con una retorcida sonrisa.

En ese instante, la brecha situada en el cielo gris de la dimensión oscura se hizo más y más grande todavía. Hasta que, finalmente, una luz cegadora inundó el lugar entero. Los seres oscuros se taparon los ojos, esperando pacientemente a que la luz cesase. Cuando ésta desapareció, todos se pusieron en guardia, al detectar un par de auras poderosas.

Ante ellos se alzaba un enorme ser, de más del triple de alto que ellos. No parecía humano, pero tampoco un shinigami. ¿Qué era entonces?

Al lado de dicho ser, había lo que parecía una niña de no más de 10 años, con largas coletas moradas y botas altísimas. Lo más curioso de aquella jovencita era la cola puntiaguda típica de un demonio que tenía.

El primer ser miró en todas las direcciones posibles, y tras un buen rato, les preguntó a los dioses de la muerte.

- ¿Dónde estoy? ¿Qué es este siniestro lugar?


Mientras tanto, Light disfrutaba de una magnífica cena en familia. Su padre comenzó a contar un par de anécdotas graciosas que habían sucedido en la oficina, la hermana comentó que había sacado una nota altísima en su último examen y Light simplemente decía que se aburría en sus clases. Entre la familia Yagami todo eran risas aquella noche.

Una vez terminada la cena, Light ayudó a su madre a recoger la mesa. La hermana se fue a terminar los deberes, y mientras sus padres se quedaban viendo la tele, el joven subió a su cuarto, para ver si Ryuk había vuelto.

Sin embargo, no lo encontró cuando éste volvió a su habitación. Así que simplemente encendió su ordenador y esperó la llegada del shinigami.

Poco tiempo después, el ser oscuro entró por la ventana del cuarto de Light. Llevaba dibujada en la cara una sonrisa de lo más siniestra y retorcida.

- ¿Y bien, traes buenas noticias? - preguntó el estudiante.

- Sabes que, de no ser así, no vendría tan contento Light. - el shinigami hizo una muy breve pausa. - Efectivamente, vamos a poder divertirnos de lo lindo.

- Bien, dime qué es lo que ha pasado entonces. No tengo toda la noche.

Ryuk se acomodó en la cama de Light, mientras éste le miraba, sentado desde la silla de su escritorio. El shinigami se llevó una de sus manos al mentón, como si estuviese pensativo.

- A ver cómo te cuento esto para que no te hagas un lío muy grande en la cabeza... Digamos que, el mundo en el que vives y un mundo paralelo a éste han chocado y ahora se encuentran mezclados.

- ¿Qué quieres decir?

- Imagínate dos líneas rectas paralelas, ¿de acuerdo? Como bien sabes, al ser paralelas, por muy largas que estas líneas sean nunca pueden juntarse. ¿Correcto?

- Correcto. - confirmó Light.

- Pues bien. Ahora imagínate que, entre ellas, se forma una especie de vórtice, de un puente que ha conectado las dos líneas. O más concretamente, una parte de las líneas. Pues eso es lo que le acaba de pasar a tu mundo y al otro. Que se han juntado. Aunque no completamente.

- ¿Qué quieres decir? Creo que no te comprendo del todo.

- Bueno, es que es un tema bastante complejo. - Ryuk se rascó la cabeza. - Como bien he dicho, los dos mundos no se han fusionado haciendo así uno, sino que más bien, se ha unido una mínima parte de ellos. Por eso, unas personas implicadas en un juego con Dios, han acabado aquí.

- Espera, espera. ¿Un juego con Dios? - Light se levantó de su silla. - ¿A qué te refieres?

- ¡Y yo qué sé! El tal Deus no explicó mucho. Mira, en la dimensión de la que provengo ha aparecido un tal Deus Ex Machina, dios del Tiempo y el Espacio. Según sus palabras, doce personas que habían... Firmado, por así decirlo, participar en un juego con él han tenido que acabar aquí, en algún lugar de la ciudad.

- Ryuk. - cortó entonces el estudiante. - ¿Te das cuenta de que todo lo que me estás contando es algo aburrido y que no me interesa para nada?

El shinigami esbozó una nueva sonrisa.

- Sabía que dirías eso. Sin embargo, te equivocas en eso.

- Explícate. - demandó Light.

- Es increíble que alguien tan inteligente como tú no lo haya entendido. Esas doce personas han hecho más o menos el mismo pacto que hemos hecho tú y yo. Yo soy un dios de la muerte, y con el pacto, yo te he dado el poder de matar personas con el cuaderno. Si ellos han hecho uno parecido con un dios del Tiempo y el Espacio...

- ... ¿Me estás diciendo que es posible que esas personas pueden tener la habilidad de controlar el Tiempo y el Espacio?

- Yo diría que eso no es muy del todo imposible, Light. - contestó Ryuk.

El estudiante es volvió a sentar en su silla y comenzó a pensar sobre el tema. Alguien con aquella habilidad le vendría estupendamente para su cometido. Y por otro lado, si una de esas doce personas se volviese en su contra, sería un enorme impedimento para llevar a cabo su misión.

Y al no ser de este mundo, no habrá informe alguno sobre ellos en los ficheros de la oficina de su padre.

Además, ¿cómo iba a reconocer a estas personas del resto de gente de su mundo?

Algo le había quedado claro a Light. Por si las moscas, lo mejor sería encontrar a estas doce personas y hacerse con sus nombres y rostros. Y si llegase un momento en el que alguno de esos doce se pusiese en su contra, se encargaría de eliminarlo.

- ¿Y dónde dices que podemos encontrar a esta gente, Ryuk?

El shinigami sonrió.

- Eso es lo que habrá que averiguar, Light.


Hola~ Aquí Sunny al habla.

Llevaba tiempo queriendo hacer un Crossover, y me sorprendí al ver que apenas hay sobre estos dos grandes Anime/Manga D:

Tenía esto escrito desde hace meses y hoy he decidido compartirlo C: ¿Qué os parecen estos dos prólogos por ahora?

Si la idea os gusta, puedo continuarla 3 Tengo el primer capítulo y el segundo, que subiré si veo que hay gente leyendo w

He detallado todo lo posible por si lo lee alguien que conozca sólo una serie -o ninguna-, para hacer más sencilla la lectura.

¡Espero que os guste!