LO SIENTO LO SIENTO! Fue un descuido mio. Ese era el capítulo de otra de mis historias gomen. (Haciendo una exagerada reverencia, azotando mi cabeza contra el suelo"
Aclaración: "BLABLABLA" voz telepática masculina
"BLABLABLA"Voz telepática femenina.
Capítulo 2
La tripulación llegó sin complicaciones a la isla que según Robin se llamó "El reino de las rosas azules" porque la misma se encontraba cubierta por estas peculiares flores.
-¡Bueno! ¡Armemos los grupos!- ordenó la navegante- Robin y yo iremos a investigar un poco, Franky y Brook buscaran agua; Luffy y Zoro cacen algo para el almuerzo y por último Sanji, Chopper y Usopp se quedarán a cuidar al Sunny y armar el campamento.
-¿¡Aaaahhhhh!?- se quejó el capitán- ¡pero yo quiero investigar con ustedes!
-¡No!- contestó enojada Nami- eres un bruto y seguro romperás algo que es histórico ¿No es verdad, Robin?- dijo mientras miraba a la nombrada.
-Es verdad -respondió- Si llegáramos a ver que no hay nada que se pueda dañar, te prometo que te llevaré a que lo conozcas- fue y le tomó un hombro a su capitán- lo siento capitán-san.
-Está bien- dijo Luffy con cara triste.
-Bueno chicos... ¡Pongámonos en marcha!- ordenó Nami.
Todos se separaron y tomaron caminos diferentes. En el equipo que integraban Luffy y Zoro, se escuchaba al capitán quejarse.
-¡Qué malditas que son las chicas! ¡No me dejaron ir con ellas! ¡Yo que quería investigar esta isla misteriosa!- Se quejaba mientras inflaba sus cachetes como signo de enfado.
-Pero tienen razón Luffy. Digamos que eres un "poco" impulsivo- Le responde e incluso hizo las comillas con sus manos.
-Aaahhh! no importa, seguro que me llevarán después.
Estuvieron caminando en silencio por varios minutos hasta que Luffy se detuvo de repente. Zoro lo advierte y se acerca.
-¿Qué ocurre Luffy? ¿Es un enemigo?- dijo esto y se llevó una mano a sus katanas.
-No, no es eso, escucha- responde Luffy.
En los oídos de sombrero de paja se escuchaba una triste voz que recitaba, con un alma invadida por la soledad.
"Olas salvajes que os rompéis bramando
En las playas desiertas y remotas,
Envuelto entre las sábanas de espuma,
¡Llevadme con vosotras!"
-¡OY! ¡Luffy!- interrumpe Zoro- yo no escucho nada.
-Pero si se oye claramente- dicho esto comenzó a moverse como en busca de donde provenía aquella voz.
-¡OY! ¡Luffy! ¿Te encuentras bien? Sino iremos con Chopper para que te examine.
Pero Luffy hizo caso omiso a lo que su primer oficial decía. El seguía escuchando aquella voz lastimera en sus oídos.
"Ráfagas de huracán que arrebatáis
Del alto bosque las marchitas hojas,
Arrastrado en el ciego torbellino,
¡Llevadme con vosotras! Nubes de tempestad que rompe el rayo
Y en el fuego ornáis las desprendidas orlas,
Arrebatado entre la niebla oscura,
¡Llevadme con vosotras!"
Los jóvenes se fueron acercando a una gran torre, desgastada por el paso de tiempo. Estaba cubierta con grandes enredaderas y a sus costados se encontraron esqueletos que denotaban que allí hace mucho tiempo se libró una batalla.
-¡Allí se encuentra!- señalaba Luffy a la gran torre.
-¿El qué?- responde Zoro mientras se rascaba la cabeza como tratando de entender.
-La persona que ha estado recitando.
-Cuantas veces tengo que decírtelo, seguro que son imaginaciones tuyas.
-¡Te digo que es verdad!- se enojaba Luffy. Pero en su oídos nuevamente se escucha aquella voz.
"Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
Con la razón me arranque la memoria...
¡Por piedad...! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!"
Eso bastó para que Luffy rompiera la puerta de la torre y se encaminara a su interior. Nunca se hubiera imaginado con lo que se encontraría en aquella habitación oscura cubierta por el hedor a humedad. En frente de los dos hombres se alzaba una gran cruz, y allí, se hallaba una mujer crucificada.
Su cuerpo no mostraba siquiera algún signo de putrefacción. Sus manos y piernas estaban clavadas en aquella cruz por grandes arpones. La piel de la mujer se encontraba sucia pero se podía creer que era blanca como la porcelana y grandes mechones rojos de cabello cubrían su rostro impidiendo ser percibido.
-¡oy! ¡Zoro! Ayúdame a bajarla de allí.
-E...esta bien- responde dubitativo- ¿estará con vida?
-No lo sabremos hasta que la bajemos de allí.
Por más que trataran con todas sus fuerzas quitarle los arpones, no podían.
-¡Mierda! ¡Es imposible!- respondía un agitado Luffy que se sentó en el suelo a descansar.
-"Es imposible. No podrás hacerlo"- apareció nuevamente la voz que tenía intrigado a Luffy.
-¡¿Qué fue eso?!- se sobresalta Zoro -Algo suena en mi cabeza.
-Es de lo que te estuve hablando todo este tiempo. Y tu no me creías- se levanta del suelo y con pequeños pasos se acerca a aquella mujer- ¿eras tu la que estaba hablando?
-"No... no era yo. ¿Qué quieres?" -Claramente era cierto ya que se trataba de una voz más masculina.
-Nada... solo quería bajarte de allí- dijo con simpleza.
-"Si quieres liberarme... tendrás que hacer un contrato conmigo. Porque estoy sellado aqui y solo un alma humana podrá romperlo"
-¡Oy!¡Luffy! eso no me parece nada bueno- le advierte Zoro y se acerca donde se encuentra su capitán.
-Está bien, haré un contrato contigo. Si eso implica sacarte de aquí- responde Luffy ignorando la advertencia de su espadachín.
-"Eso me gusta. Entonces el contrato implica tu alma a cambio de lealtad"
-No entiendo- responde Luffy.
-"Trato de decir, que tu me liberarás y yo te prometo lealtad eterna"
-Está bien. Acepto el trato.
-"Entonces queda acordado. Ahora puedes liberarme"
Luffy escuchó la orden. Los arpones que parecían imposibles de quitar, se deslizaron sin dificultad. Mugiwara cargo a la mujer en su espalda dispuesto a llevársela para que su médico la examinara.
-"Espere" -Esa voz era diferente a la anterior. Pero era la misma que recitaba aquellas lastimeras palabras
-¿Qué ocurre?- preguntaba Luffy mientras daba vuelta su cabeza para verla.
-"Quiero llevarme eso"-Señaló a una esquina en la que se encontraba algo envuelto en trapos- "Es un recuerdo del pasado"
-De acuerdo- giró su cabeza para dirigirse a su compañero- ¡Lleva eso Zoro! Ahora debemos apresurarnos y llegar al Sunny Go para que Chopper cure sus heridas.
Zoro acató la orden de su capitán y se dirigieron a encontrarse con el resto y presentarles a una nueva nakamas.
