Advertencias: Universo Alterno (UA)


Disclaimer: The PowerPuff Gilrs no me pertenecen.


Inbō: Conspiración.


II: Los Sospechosos


Pasó probablemente un minuto hasta que Blossom paró de llorar y se dio cuenta que tenía dos hermanas. Dos hermanas menores que estaban esperándola en el segundo piso de la casa para saber qué era lo que estaba ocurriendo. Y diez carros de policía escoltándolas, esperando el momento en que ellas estuvieran listas para partir de casa.

¿Cómo? ¿Cómo había pasado aquello?

Se limpió los restos de lágrimas, y aunque sabía que no podía ocultar la hinchazón de sus ojos, ni su semblante desvalido, tenía que mostrarse estable. Por lo menos para…darles la noticia. Tenía que estar ahí para ellas.

Corrió por las escaleras y las encontró en la habitación del profesor, mirando por la ventana.

-Blossom. –Respingó Bubbles. -¿Qué está pasando? ¿Por qué hay tantos coches del gobierno y la policía aquí?

La pelirroja sintió escocer los ojos de nuevo.

-¿Blossom? –Llamó esta vez Buttercup. –Habla. ¿Qué pasa? El profesor no está en casa, no ha llegado.

-Chicas. –Susurró. –Tengo… tengo algo que decirles.

Las dos hermanas la miraron con preocupación.

-¿Qué pasa? Blossom, me estoy empezando a asustar.

Buttercup no lo admitió, pero no era necesario. Ella ya lo sabía. Se sentó en la cama y les indicó que la imitaran. Dudativas la obedecieron.

-Chicas… -Dijo, tomando aire, y mirándose las manos. No podría hacerlo viéndolas a los ojos. –Quiero que se tomen esto con calma. Y que seamos fuertes, ¿Si?

-Blossom, ¿Por qué no llega el profesor? ¿Dónde está papá?

-Bubbles, Buttercup. –Comenzó. –Al parecer algo sucedió en la oficina del alcalde. El alcalde fue secuestrado. Y-Y… Y por alguna r-razón… los secuestradores… ellos mataron al profesor.

Bubbles rompió en llantó rápidamente. La mirada de Buttercup se desconectó del planeta.

-Sé que es muy repentido y duro, chicas. Pero tenemos que irnos de casa. No estamos seguras aquí. La señorita Bellum envió a estos hombres para escoltarnos a la alcaldía. Allá estaremos mejor por el momento. Necesito que se apresuren a tomar algo de ropa. Por favor.

Buttercup hiperventilo, pero asintió. Bubbles seguía sollozando.

La morena se adelantó intentando contener las lágrimas, dejando solas a la mayor y a la menor.

-Bubbles, por favor. Sé que esto es muy difícil. Que necesitamos tiempo para procesarlo. Pero corremos peligro aquí. No estamos seguras. Por favor, por favor hermana. Levántate.

La rubia jadeo, pero asintió, y aun conteniendo sollozos corrió a su habitación. Blossom le imitó. Se apresuró tanto como pudo. En un segundo estaba de vuelta en la habitación de su progenitor. Tomo algunas pertenencias de él, y se dirigió a una pintura cerca de su mesita de noche. La descolgó y encontró una pequeña caja fuerte donde guardaban dinero para alguna emergencia.

Claramente esto calificaba como una.

Sacó todo del interior y regresó al pasillo solo para encontrar a sus hermanas, y sacarlas de ahí. Tenían que dejar su hogar, porque por primera vez, no era seguro.


Cuando Brick se fue a dormir, estaba seguro que lo había hecho en su habitación, en su cama, bajo sus cobijas.

No en aquel lugar, un cuarto con paredes grises, y un hombre ensangrentado, cubierto con una sábana. Sus hermanos al igual que él, seguían en pijama, y estaban tan desorientados como él. Tomó su teléfono celular, del cual no se despegaba ni dormido, y verificó la hora: la una de la madrugada.

-¿Qué demonios está pasando, Brick? ¿Qué hacemos aquí?

Brick gruñó. Los tres acaban de despertar de su letargo y estaban lo más alejados posible del cuerpo.

-¿Me ves cara de saber algo, Butch? Deja de preguntar idioteces. –No quería hacerlo ver pero estaba nervioso.

Miró a su derecha y estaba Boomer, claramente aterrado e intentando comprender que sucedía.

-Hey, enano, recuerda que tienes que respirar para vivir. –El rubio pareció acatar la orden y el color regresó solo un poco a su rostro. Brick miró de reojo a sus dos hermanos, la situación y lo que podía hacer para sacarlos de ahí.

Desde que sus padres habían muerto, él se había sentido responsable de ellos al ser el mayor.

-Quédense ahí. Intentaré abrir esa puerta.

-Brick, espera. No tenemos idea de en donde estamos. No sabemos qué pasa. Alguien puede hacerte…

Brick avanzó, ignorando el comentario.

-¿No crees que ya lo habrían hecho, Boomer? Ahora guarda silencio.

Los otros dos se callaron y miraron al mayor tomar el pomo de la puerta, pero estaba atascado. No se abría. Brick golpeó la puerta.

-Clave incorrecta.

-¿Qué mierda? ¿Clave? –Brick pateó la puerta, nervioso.

-Clave incorrecta.

-Maldición. –Se quejó. -¿Cómo diablos llegamos aquí?

Butch, que se había acercado al cuerpo, ahogó un grito.

-B-Boomer… ¿No es este…

En ese instante su teléfono sonó en el lugar, y él, apresurado, respondió. No tenía idea de quién podía ser la llamada, pero cualquier persona sería buena en este momento. Probablemente era el chofer de la casa o el guardia de seguridad que se había dado cuenta de que no estaban.

-¿Paul, eres tú? No sé que demonios pasa pero mis hermanos y yo…

-Guarde silencio y escuche las instrucciones. En 30 segundos la puerta se abrirá. Quince segundos después guardias de la alcaldía de la ciudad entrarán al lugar, y los arrestaran. Ustedes deben de salir de ahí para salvarse…

-Pero que mierda… ¿Quién habla? ¿Cómo tienes mi teléfono?

Sus hermanos se acercaron preocupados.

-Deben correr hacia la derecha, donde encontrarán una habitación con una puerta de metal, ese será su escondite. Obedezcan o los arrestaran por el asesinato cometido.

-¿Asesinato? ¿Yo no he hecho…

-Usted y sus hermanos han sido controlados para nuestras causas, y han asesinado al sujeto en cuestión. Si no quiere ser delatado, deberá obedecer las órdenes.

La puerta, tal como el hombre dijo, se abrió a los treinta segundos. Brick abrió los ojos.

-Pero que… -Tomó el teléfono.-¡Oye, yo no sé quién te dijo o porque mierda piensas que mis hermanos y yo hemos… ¿Sigues ahí? ¡Contesta!
-¡Brick!, ¡Brick! ¿Quién era?

-¡Maldición, me ha colgado! –Escuchó pasos a la lejanía.

-Alguien viene. –Advirtió Butch. –Son muchos.

Brick maldijo en voz baja. –Síganme. ¡Rápido!

-¿Qué? ¿A dónde? ¡Ellos pueden…

-¡Cállate y sígueme Boomer!

Brick siguió las instrucciones, y entró rápidamente en la habitación con sus hermanos detrás. Buscó un interruptor de luz por algún lado.

-¿Qué pasa? ¿Quién te llamó?

Brick respiró pesadamente.

-¡No sé! ¡No tengo las malditas respuestas para todo!

-Brick, cálmate, pero no entendemos que pasa.

-Ni yo, ¿Vale? Me ha llamado un psicópata. Me dijo que la puerta se iba a abrir en 30 segundos y que en quince más, guardias del alcalde entrarían al lugar y que nos arrestaría por asesinar a aquel hombre.

-¿Qué? –Murmuraron los dos. -¡Pero si nosotros no…

-Ya lo sé, ya lo sé. –Gruñó. –El hombre me dijo dónde estaba esta habitación para ocultarnos.

-¿Osea que está de nuestro lado?

-¿Nuestro lado? Cierra la boca Boomer. No estamos de ningún lado, idiota. Somos víctimas de esto. –Renegó Butch.

-También me dijo algo más. –Dijo, aun a oscuras. –Él dijo que nos controló para asesinar a ese hombre. No sé cómo… o que hizo, pero…

-No… no puede ser. Nosotros no pudimos haber sido. ¡Es imposible!

-Ya. Sé. –Gruñó. –Ya sé, maldición Boomer.

-Nosotros estamos impecables. Es imposible haberlo tocado siquiera.

-Ese hombre era el padre de esas chicas. Blossom, Buttercup y Bubbles. Estoy seguro. Estaba completamente desfigurado, pero llevaba su identificación colgando del pecho.

-¿Lo tocaste? ¿Tocaste el cuerpo imbécil? –Gruñó Brick, tomándolo de la camiseta.

-¡No! ¡No soy tan idiota! ¡Solo me acerqué a verlo!

Brick lo soltó, encontrando un interruptor por fin.

-No importa ya. Cierren la boca por un minuto. –Encendió la luz algo tembloroso, y los tres volvieron a contener la respiración.

El Alcalde estaba amordazado e inconsciente frente a ellos.

Casi al mismo tiempo, la puerta se abrió de par en par.

-Levanten las manos, están bajo arresto por ser los principales sospechosos del asesinato del Profesor y Científico Utonium y el secuestro del Alcalde de Townsville.


De camino a la alcaldía Buttercup no despegó la mirada de la ventanilla, y Bubbles no soltaba su brazo. Las tres ponían atención a las preguntas que hacía la agente federal.

-¿Alguna otra vez el Alcalde había llamado tan tarde solicitando los servicios del Profesor Utonium?

-No, nunca. Era la primera vez.

-¿Alguna vez habían sido atacados, amenazados o incomodados de alguna manera?

-No, nunca. El Alcalde se encargaba de mantener vigilada nuestra casa y al profesor también.

-¿Quiere decir que siempre ha habido vigilancia en la residencia Utonium, y para el profesor Utonium personalmente?

-Así es.

-¿Entonces, insinúa que la seguridad fue traicionada y burlada?

-Supongo que eso pasó. –Respondía con depresión, cansada de tantas preguntas.

Las tres agradecieron que el coche se detuviera en la entrada de la alcaldía. Fueron rodeadas por más vehículos y hombres del gobierno para que fuera seguro al salir. Ninguna perdió tiempo, caminaron hacia la alcaldía, donde la señorita Bellum las esperaba. Las abrazó y les dedicó una mirada dolida.

-Lo lamento muchísimo chicas. Es algo que nadie esperaba y que nadie merecía.

Blossom asintió.

-Escuche que secuestraron al alcalde.

-Así es. –Asintió. –Afortunadamente ha sido encontrado hace casi una hora. Solamente sufrió algunos golpes pero está mejor de lo que debería.

Les indicó qué camino seguir.

-Por favor.

Ellas obedecieron arrastrando los pies y sus bolsas y pertenencias. Policías caminaban delante y detrás de ellas. Por lo menos Blossom sentía que estaban resguardadas.

Llegaron a la oficina del alcalde, que no se encontraba en eso momento, por lo que la señorita Bellum las incitó a tomar asiento.

-Sé que esto es muy duro chicas. Pero… -Suspiro. –Hemos encontrado el cuerpo del profesor. Entenderán que es un requisito reglamentario y necesario que vayan a identificar el cuerpo.

-Claro, entendemos. –Asintió Blossom.

-Sé que ha sido bastante inesperado. Pero como sabrán, no solamente soy la asistente y cerebro del alcalde. Soy una investigadora de Élite, y les aseguro que encontrare que ha sido lo que ha pasado y encarcelaremos a los responsables de este delito. Me haré cargo personalmente del caso.

-Y nosotras se lo agradeceremos mucho, señorita Bellum.

-Podrán quedarse aquí, o en mi casa cuanto tiempo sea necesario. Más precisamente hasta encontrar al responsable y que aseguremos su bienestar. Ya me he hecho cargo de algunos asuntos. El profesor dejó una considerable cantidad de dinero en efectivo para ustedes en caso de que algo así sucediera, está en el banco, podrán cobrarlo con esto. Él era una hombre inteligente y sabía que en cualquier momento podría suceder algo así.

Les entregó a cada una una tarjeta.

-Pronto leerán su testamento y últimos deseos.

-Muchas gracias, señorita Bellum.

-Sé que por ahora quieren descansar, pero solo tienen que reconocer el cuerpo y será todo por hoy.

Blossom se sentía débil para hacerlo, pero asintió.

-Lo haremos.


-Ya le dije que yo no fui. Mis hermanos y yo no tenemos idea de cómo llegamos al lugar. Yo me dormí en mi habitación, bajo mis cobijas, y desperté aquí.

-Entonces, asegura que no tiene nada que ver con los crímenes cometidos.

-Es lo que he repetido en la hora que tengo encerrado aquí ¡Yo no sé lo que pasó!

-¿El nombre Utonium no le suena conocido?

-Es el padre de tres de mis compañeras de clase, pero no sé porque él estaba…

-¿Compañeras de clase? ¿Cómo es su relación con ellas? ¿Buena? ¿Mala?

-¡Apenas y hablamos!

-¿Odio? ¿Rencor tal vez? Algo que haya provocado su deseo de…

-¡Que yo no lo hice!

-¿Y el secuestro del Alcalde? Usted y sus hermanos estaban en la escena del crímen. ¿Cómo se declara?

-¡Inocente! –Bramó. -¡Ya le dije! Alguien me llamó y me dijo que corriera a ese lugar porque era seguro.

-¿Seguro para ocultar su asesinato?

-¡Maldición! –Gruñó. El investigador se levantó de su silla.

-Le recomiendo que guarde la compostura y acepte sus crímenes. Joven, está tratando con gente experimentada, va a necesitar más que simples palabras para probar su inocencia.

-¡Esto es estúpido! ¡Soy estudiante de preparatoria!

-Un estudiante de preparatoria que tiene problemas hasta el cuello.

Dejaron entrar a sus hermanos y los tres se quedaron sentados en el cuarto de interrogatorios. Él había sido el último en ser interrogado.

¿Cómo llegamos a esta situación?


Las tres estaban en la morgue, frente al cuerpo cubierto solo por una tela. Bubbles se tapaba el rostro con pulpi, el primer regalo del profesor.

-¿Están listas, chicas?

Blossom asintió.

El agente destapó solo la cara, suficiente para que Blossom sollozara y Buttercup volteara la mirada. Instintivamente, Blossom interpuso el brazo para evitar que Bubbles lo viera. Era horrible. Esos hombres lo habían desfigurado completamente, pero ella sabía que era su padre.

-¿Qué, qué? –Cuestionó la rubia, al ver que el agente tapaba de nuevo el cuerpo y Blossom se interponía entre ella y la camilla.

Pero la pelirroja sabía que Bubbles no lo soportaría. Su corazón no podría soportarlo.

-¿Concuerda con el presunto asesinado? El señor Utonium.

-Es él. –Susurraron las dos mayores. Los ojos de Bubbles se empañaron de lágrimas.


Brick golpeaba con su pie el suelo, impaciente. Estaban condenados. Estaban condenados y no sabía como había pasado. Los investigadores los habían dejado custodiados por guardias de seguridad hacía diez minutos.

Boomer miraba la ventana como un cuerpo sin vida. Butch golpeaba la mesa con su puño cerrado, y él, solo podía pensar. Pensar en cómo sacarlos de ahí, pero no había maneras. Pronto, interrumpiendo el silencio, el teléfono volvió a sonar, alertando a los tres Him, que se miraron entre ellos. Brick respondió.

-¿Quién eres, y que mierda quieres de nosotros?

-Brick Him, usted y sus hermanos deberán saltar en veinte segudos o serán demolidos. Después correrán por la avenida principal y se dirigirán a la primera estación de tren donde encontraran aparcada una camioneta Calliber 5p color negro…

-Escuchame bien, pedazo de imbécil no se que tramas o que planeas pero mis hermanos y yo…

-¡Alta voz, Brick ponle en alta voz! –El rubio le quito el teléfono y activó la función.

-Ustedes deben cumplir con esta tarea si quieren ser absolbidos de sus cargos. En diez segundos serán demolidos si no saltan por la ventana…

-¡¿Qué?!

-¡No sé quién eres, pero mis hermanos y yo no seguimos ordenes de nadie!

-Acaten las ordenes ya dadas, corran por la avenida principal hasta la central de trenes, donde encontraran aparcada una camioneta Calliber 5p color negro. Intenten desobedecer, y morirán dolorosamente como el aclamado científico. Tienen cinco segundos para ser demolidos. Miren hacia la ventana.

El hombre colgó. Boomer dirigió su mirada a la ventana con desesperación y abrió grandes los ojos.

-¡Abajo! –Una enorme bola demoledora derrumbó las paredes y el techo.

Frente a ellos una enorme pantalla donde pasaban comerciales y anuncios digitalmente había sido controlada de alguna manera que ellos no podían entender y decía: SALTEN.

-Mierda. Mierda, mierda, mierda. –Murmuró Butch. Miró hacia atrás. –Viene de regreso.

-La pantalla. La pantalla. ¿Por qué la pantalla dice eso? ¿Cómo lo hace?

Brick miró la bola a metros de ellos.

-A las tres.

-¿Qué? –Chillaron los otros dos.

-¡A las tres!

-¡Brick!

-¡TRES!

Los chicos saltaron al vacío. Escuharon a los oficiales gritar ordenes mientras ellos caían hacia la acera.


Blossom tenía todo menos sueño. Y sus hermanas al parecer padecían el mismo insomnio que ella, por lo que acordaron cambiarse de ropa. Arrastrando los pies, las tres chicas entraron por una puerta distinta.

Blossom cerró con seguro. Desués de esa noche tendría miedo hasta de entrar al baño sin ponerle seguro a la puerta.

Se miró en el espejo y se dio cuenta de que tenía ojeras, los ojos irritados por haber aguantado el llanto tanto tiempo y estaba despeinada. Las lágrimas volvieron a agolparse en sus orbes rosados y comenzó a cambiarse, intentando controlarse una vez más.

Se tomó casi diez minutos para cambiarse.

Se lavó la cara y guardo su pijama y algunas pertenecías en la mochila, dejando fuera su móvil. Se ató el cabello en una coleta alta y se colocó en el hombro la mochila, en ese momento, la pantalla de su móvil se tornó azul, y un sonido indicando que una llamada entraba la hizo tomarlo.

Número desconocido.

¿Tal vez la Señorita Bellum?

La pelirroja contestó rápidamente.

-¿Sí?

-Blossom Utonium, ¿Qué eres capaz de hacer por tus hermanas?

La joven se quitó el celular del oído, abrumada.

-¿Qué? –Volvió a tomarlo. -¿Quién….

-Es necesario que usted y sus hermanas abandonen ahora mismo la alcaldía si no quieren correr la misma suerte que su padre, el Señor Utonium.

-¡¿Quién eres?! ¿Quién te dio mi número?!

-Debes seguir las siguientes instrucciones. Correrán por la avenida principal hasta la estación de trenes, donde encontraran aparcada una camioneta Calliber 5p color negro. Ustedes deberán conducirla hasta….

-¡Alto, alto ya, te denunciaré! ¿Me oyes? ¡Más te vale que no te acerques a nosotras! ¡Estamos protegidas por el gobierno!

-Desobedecer no es una opción. Si quieres mantener la vida de tus hermanas y la tuya a salvo deberán seguir las siguientes instrucciones.

Blossom colgó el teléfono y salió del baño, con la mano temblorosa, al mismo tiempo que sus hermanas. Los tres móviles sonaron al mismo tiempo.

-No contesten. –Dijeron las tres. Blossom tragó saliva y tras unos segundos, respondió.

-¿Qué quieres? ¡Más te vale que…

-No deben desafiar mi autoridad. Si no cumple las instrucciones requeridas sus hermanas morirán.

Blossom colgó y llamó al 911.

-Vamos, apresúrense, no debemos seprarnos o estar solas. Vamos con la señorita… ¿Sí, bueno, 911? Señorita… Un… un hombre me ha llamado, no se quien era pero él…

Detuvo su carrera por un chillido agudo que estallo en su tímpano, instantáneamente la llamada se vio interrumpida.

-Sus aparatos electrónicos y movimientos son monitoreados…

-¿Qué?...

- Debe seguir las instrucciones si no quiere morir. Avance con sus hermanas hacia la avenida principal y diríjase a la estación de trenes…

-¡Escuchame bien! ¡No lo haré! ¡Estamos protegidas!

-Las cámaras de seguridad de la alcaldía serán controladas y reemplazadas por armas letales –Blossom miró el pasillo lleno de ellas, en el techo. –Si ustedes no obedecen los requerimentos, serán asesinadas.

-No puedes hacerlo, este lugar es monitoreado por alta seguridad, no te obedece…

Los disparos se enterraron en el suelo a sus pies, Blossom soltó un chillido, al igual que sus hermanas y dejó caer el teléfono. Corrieron por el pasillo, y doblaron a la derecha tan rápido como pudieron.

-Blossom…. –Murmuró Bubbles, pero ni ella sabía que sucedí explicó lo que el hombre l e había dicho.

-¿Qué está sucediendo? ¿Por qué nosotros?

El teléfono de Buttercup vibró. Las tres se petrificaron y con nerviosismo contestó, poniéndole en alta voz. Temía que si no lo hacía más disparon las recibieran.

-En ocho segundos todas las cámaras serán reemplazadas por armas letales. Ustedes deberán salir y cumplir con el mandato ya dado. Tienen cuatro segundos.

Bubbles chilló, Buttercup miró a Blossom y Blossom se levantó.

-¡Corran!

Las balas comenzaron a ahujerear el suelo por el que caminaban. Doblaron a la derecha, y luego a la izquierda, bajaron las escalreas y siguieron corriendo. No importaba por donde corrian o querían escapar, el hombre del teléfono controlaba todo. Cámaras eran reemplazadas por pistolas o metralletas. Escuchaban los pasos de los policías buscándolas y sus voces llamándolas. En pocos segundos se vieron frente a la enorme puerta de la alcaldía, y no tuvieron otra opción más que desaparecer por la entrada.


Listo, la verdad mucho antes de lo que esperaba xD, me he sorprendido a mí misma.

Bueno, primeramente, quiero agradecerles a todas, me alegra que este fic haya sido bien recibido. Espero que pueda dar el ancho en esto, ya que nunca he escrito un Universo Alterno y no estoy acostumbrada a escribir sobre seres humanos normales, como será en este caso jajaja xD, en fin.

Como sea, muchísimas gracias y nos leemos, ¿Vale?

¡Besos y abrazos embarrados de Nutella para todos!

Miss Nutella :)