Saludos lectores.

Como prometí, aquí esta la segunda entrada, algo más corto, espero les guste.

Disclaimer: los personajes de La Leyeda de Korra le pertenecen a Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino.

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SEMANA KORRASAMI

Marzo 31: Beso Robado.

Es verdad que Asami Sato no es capaz de manejar ninguno de los 4 elementos, sin embargo, eso jamás la ha detenido al momento de la verdad. Gracias a su instrucción en artes marciales puede dejar fuera de combate a cualquier oponente en cuestión de segundos, sea maestro o no, y con su grandes conocimientos y habilidades en ingeniería y mecánica puede construir casi cualquier cosa con el mínimo de material necesario.

Korra sabía esto muy bien.

Recordaba con gran admiración como la CEO de Industrias Futuro las había sacado literalmente del desierto gracias a todos los arreglos que hizo con la defectuosa Aeronave de la Corporación Col mientras su, ahora novia, se dedicaba a arreglar un nuevo modelo del satomóvil que saldría más tarde ese año. Su completa atención estaba sobre la muchacha bajo el automóvil, quien de vez en cuando sacaba una mano en busca de una herramienta o murmuraba cosas para sí misma cuando encontraba algún detalle que requería revisión.

Después de 20 min la ingeniero deslizó la camilla y salió finalmente de abajo del carro, Korra tuvo que contener una risilla al ver el estado en que se encontraba su novia; su cabello estaba un poco desalineado, manchas de aceite adornaban parte de su ropa, brazos y la punta de su nariz, aun así sus labios siempre rojizos se levantaban en una pequeña sonrisa satisfecha, la muchacha de piel morena decidió que se lucía completamente irresistible.

Korra se levanto del pequeño sillón en el que había permanecido toda la tarde y fue caminando hacía la mecánica sin despegar su mirada de sus labios.

-Oye, Asami- llamó poniéndose en cuclillas ya estado frente a ella. La Sato levantó su vista de la libreta en la que estaba haciendo sus anotaciones y se preparo para responder pero el Avatar no le dio oportunidad pues unió sus labios en la primera oportunidad que tuvo.

Pasado unos segundo Korra se separo y al abrir los ojos se encontró con una Asami sonrojada mirándola incrédula. Esta vez no hizo ningún esfuerzo en detener su risa y, habiendo cumplido su objetivo, se levanto y camino hacía el sillón de nuevo.

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¿Quién no quisiera ver a Asami Sato sonrojada?

Gracias por leer!

Elizabeth Wolf.