EL PODER DE UN DESEO

Capitulo 2

Llegaron a una de las casas mas grandes de la aldea, al parecer era donde se congregaban todos los ninjas del clan, Umi, Eiko y June observaban todo, embelesadas por la maravillosa decoración y la manera en que las cosas eran manejadas en la casa. Si tan solo ellas pudieran vivir ahí, pensaron al mismo tiempo las tres, mientras eran empujadas suavemente por un estoico Ryu Hayabusa, que aun le dirigía miradas de odio a Umi.

Cuando llegaron ante una puerta enorme, vieron a las demás habitaciones, todos los que habitaban la casa se secreteaban cosas, diciendo que una de esas niñas había derribado al "súper ninja" Ryu Hayabusa, algunos las miraban con miedo o admiración, Umi se sonrojó ante las miradas de los demás, y la cara de Ryu se puso de todos los colores imaginables. Se sentó frente a la puerta y la corrió para que abriera.

Ahí, sentado sobre un tatami de tela, en todo su bello esplendor, estaba Hayate. Los rostros de las tres chicas se pusieron rojos como los tomates al ver a ese hombre, sus ojos eran enormes y expresivos, y su mirada era serena y cautivadora. Daba la impresión de que nada le molestaba, que nada le causaba enojo, sus facciones eran finas y parecía que hubiese sido tallado en marfil, su rostro no mostraba una sola arruga, y su cabello castaño rojizo se movía graciosamente con el viento que penetraba por la ventana, dándole un toque de belleza mucho mas grande.

-Buenas tardes, señoritas...- Hayate sonrió y fue entonces cuando se dieron cuenta de que era real, pues la perfección de su rostro se vio opacada por el par de arrugas a los lados de sus labios cuando sonrió. -Debo admitir que son pocas las veces que tenemos semejantes invitadas... Ustedes han sido bastante curiosas...-

-Ah... Le pedimos disculpas por haber causado tantos problemas...- Dijo Eiko, haciendo una reverencia.

-Y dolores...- Dijo Umi, imitando a su amiga, y dirigiendo un gesto disimulado a Ryu, quien desvió la mirada para observar los árboles por la ventana. Hayate sonrió, traviesamente.

-Veo que te llevas bien con Ryu, ¿verdad?- Umi soltó una risita, sus amigas la imitaron. -Entonces, supongo que el no tendrá problemas compartiendo su recamara contigo, dado que no tenemos lugar donde ponerlas y parecen estar un poco perdidas...-

-¿Que demonios fue lo que dijiste, Hayate?- Ryu se levantó de golpe, asustando a las chicas, pero sin causar un solo cambio en la expresión del otro shinobi.

-Que la señorita dormirá en tu recamara, pues no tenemos donde ponerla...-

-¡Me niego rotundamente!-

-No parece que tengas muchas opciones...- Hayate sonreía serenamente, como si la actitud de Ryu fuera cosa de todos los días. -Dormirá en tu recamara y es mi ultima palabra...-

-Pero...-

-Olvídalo... No harás que cambie de opinión...- Hayate desvió su mirada del castaño a las chicas. -Y bueno... ¿Me pueden decir como se llaman, señoritas?-

-Bueno... Yo me llamo Umi Yagami...- Dijo la chica, su cabello era corto, llegaba hasta su nuca, pero unos mechones mas largos caían sobre sus mejillas, similar al cabello de Hayate, de color castaño oscuro y algo ondulado, sus ojos eran color chocolate y eran un poco mas pequeños que los de los ninjas. Su complexión era algo delgada y su piel era de tez morena.

-Yo me llamo Eiko Kusanagi...- Eiko era un poco mas blanca que Umi, usaba lentes de color negro, su cabello también era corto hasta la nuca, como el de Umi, pero el de Eiko era rubio oscuro con un atisbo de rubio mas claro en el fleco, era un poco menos delgada que Umi, y sus ojos eran de color marrón.

-Y yo soy Junetsu Urameshi...- Junetsu era mucho mas morena que Umi, su cabello, al igual que el de sus amigas, era corto hasta la nuca, pero el suyo era negro y rizado, su cuerpo era mas robusto y sus ojos eran color chocolate, casi negros, usaba lentes al igual que Eiko, pero el armazón de los de June era de color rojo.

-Vaya... ¿Y que edad tienen ustedes?-

-Pues... Pues yo tengo 18...- Dijo Umi. -Eiko tiene 17-

-Yo tengo 17 también...-

-Vaya... Veo que aun son bastante jóvenes... Arreglaremos donde se quedaran Eiko-chan y Junetsu-Chan después... Por ahora... ¿Tienen hambre?-

-¡Si!- Dijeron las tres al unísono.

-Mucha...- Dijo Umi, sujetando su estomago con el rostro enrojecido.

-Bien, entonces... Síganme... Las llevaré al comedor para que puedan alimentarse.-

Hayate se puso de pie y avanzó hacia la salida, Ryu se arrodilló de nuevo y corrió la puerta para que Hayate y las chicas salieran, antes de que Umi pudiera salir de la habitación, Ryu la detuvo, los dos se miraron, Ryu la miraba como si quisiese matarla con la vista, Umi solo observaba con actitud neutral... Al cabo de un rato, Umi sacó la lengua e hizo un gracioso ruido con ella, lanzándole saliva en la cara a Hayabusa.

-Muere...- Dijo Umi, sonriendo triunfalmente, para enojo del súper ninja.

-Maldita mocosa...- Musitó el castaño, limpiándose la saliva que le hubiere lanzado solo segundos antes. Vio a Umi alejarse corriendo para seguir a sus amigas, y el rastro del cabello de Hayate ondear al viento, luego, el líder de los shinobi se giró un poco, como si esperara que Ryu les siguiera, hizo un gesto y Ryu avanzó convencido de que podría humillar a la mocosa durante la comida.

Cuando llegaron al comedor, las tres chicas se quedaron boquiabiertas por la sorpresa de ver tanta comida en un solo lugar. Como los shinobi ya habían comido antes de ir a capturarlas, ellos no comieron, Ayane y Kasumi solo las observaban comer como si no hubiesen visto comida en siglos.

-Vaya... Si que comen...- Murmuró Kasumi, con la bandeja aun en las manos.

-Comen como si fuera su último día de vida...- Dijo Ayane, viéndolas comer.

-¡Ven acá, cariño!- Dijo Umi, sosteniendo un trozo de pollo enorme y mordiéndolo como si fuese una bestia carnívora, Ayane y Kasumi se sobresaltaron al verla comer como salvaje, Hayate solo se limitó a sonreír y Ryu no dijo nada.

-¡Esto esta delicioso!- Dijo June, con la boca llena de pollo con arroz.

-¿Quien hizo el pollo?- preguntó Eiko, curiosa.

-Mis hermanas, ellas cocinan en este lugar...- Hayate señaló a Ayane y a Kasumi.

-Ah...- June le dirigió una mirada de ligero odio a Kasumi, quien ocultó su rostro tras la bandeja. -¿No le pusiste veneno?-

-¡CLARO QUE NO!- Kasumi se levantó de golpe, sorprendiendo a Ayane, que estaba sentada a su lado, Hayate no se movió, solo cerró los ojos, pues estaba seguro de que se avecinaba una pelea.

June miraba a Kasumi como si no fuese nadie, y después de un severo intercambio de miradas, June se puso a comer de nuevo.

-No tengo interés en pelear contigo... Princesita Mimada...-

-¿Que es lo que has dicho?- las mejillas de Kasumi se enrojecieron de ira. Ayane sonrió, June le caía bien, Hayate no dijo nada, y Ryu tampoco.

-He dicho que eres una chiquilla mocosa, mimada y consentida...-

-¡No tengo por que tolerar esto! ¡Hermano, haz algo!-

-¿Que puedo hacer?- Hayate le dirigió una mirada algo monótona, como si eso también fuese cosa de todos los días. -Dame una solución al problema de que Ayane y June te odian...-

-¡No es justo! ¡No es justo!- Kasumi salio de la habitación, al parecer llorando, Ayane y June la vieron marchar, sonriendo triunfalmente, definitivamente se caerían de maravilla.

-June, creo que fuiste mala con Kasumi...- Dijo Eiko.

-¿En serio? No me importa...-

-Bueno, señoritas, creo que es algo tarde, debemos asignarles habitaciones a todas... Y como Ryu no esta contento con el arreglo... Entonces escojan una habitación cualquiera... Menos la del final del pasillo...- Sonrió Hayate.

-Esa es la mía... Nadie más que yo duerme ahí...-

-Si...- Dijeron las tres amigas al unísono.

-Buenas noches, señoritas...-

-Buenas noches, Hayate-Sama...- Dijeron las tres, para sorpresa de Hayate, pues el no les había dicho su nombre.

-¿Como...? ¿Como saben cual es mi nombre?-

-Nosotras sabemos muchas cosas... Hayate-Sama...- Dijo June, sonriendo malignamente, Hayate no se inmutó.

-Si es así... Buenas noches...- Hayate se retiró a su recamara, dejando a las tres chicas, a Ayane y a Ryu, en la entrada del comedor.

Ayane y Ryu se miraron como quien no quiere hacer algo, y luego vieron a las tres chicas. Pensando en como preguntarles el porque de que supieran el nombre de su líder.

-Señoritas...- Dijo el súper ninja, aclarándose la garganta. -¿Como es que saben el nombre de nuestro líder?-

-¿Que no escuchaste, súper hombre?- Le dijo Umi, en tono de burla. -Nosotras sabemos muchas cosas... Así que no te metas con nosotras...-

Las tres amigas se fueron a diferentes habitaciones, y al cabo de un rato, los ninjas que habitaban dichas recamaras salieron volando de ellas, dando a entender que estas habían cambiado de dueño y ahora eran propiedad de las muchachas. Ayane se acercó a Ryu con una sonrisa burlona.

-La persona que se burla de ti y no acaba muerta, tiene mucha suerte o mucho poder... Y con esa niña, creo que no es ninguna de las dos... ¿Que te pasa?-

-Pues pasa que Hayate parece confiar en ellas... Eso es lo mas estúpido que ha hecho... ¿Que tal si son gente de DOAtec y lo están buscando para clonarlo como a Kasumi?-

-La verdad no lo creo... Si lo fueran, tendrían un entrenamiento... ¿Acaso no viste como peleaban? Ni siquiera tenían una técnica...-

-Puede que tengas razón...- Ryu bostezó largamente, dándole la espalda a Ayane. -Tengo sueño, voy a dormir ya... Buenas noches...-

-Que descanses...-

Los dos tomaron rumbos distintos a sus habitaciones, mientras que Hayate, en la suya, meditaba antes de dormir. "¿Y si son gente de DOAtec, que viene por mi para torturarme de nuevo? No... No lo creo... Serían mayores... Además, no tenían técnica de pelea... No, no pueden ser gente de DOAtec..."

Y sin pensar mas en esas cosas, se acostó en su cama y se quedó profundamente dormido.

Avanzada la noche, Umi se deslizó, mas silenciosa que cualquier ninja, a las habitaciones de sus amigas, primero despertó a Eiko, y luego a June, y las tres se quedaron despiertas largo rato, Eiko y June veían a Umi esbozar su mas maligna sonrisa, preguntándose que es lo que haría.

-Tengo un plan... Un plan genial... Y se lo haré saber a Hayate-Sama...-

-¿Para que? ¿Que es lo que vas a hacer?- Dijeron las otras dos.

-Esperen y verán... Por ahora... Síganme...-

Las tres chicas salieron de la recamara que ocupaba June y se movieron sigilosamente hasta la habitación al final del pasillo... La de Hayate... Abrieron la puerta en silencio y con cuidado de no hacer ruido, se acercaron a la cama del hombre que dormía placidamente.

-Se ve tan lindo cuando duerme... Ojala pudiera tomarle una foto... ¿Por que rayos no traje mi cámara?- Se quejó June.

-Porque no sabíamos que íbamos a venir para acá... Pero igual, traigo mi celular...- Umi sacó su celular y enfocó la cara de Hayate... En la oscuridad no se veía muy bien, así que encendió la luz del flash, causando que Hayate frunciera el ceño mientras dormía, y luego se diera la vuelta, haciendo una expresión encantadora y aniñada.

-¡Que lindo!- Susurraron las tres al mismo tiempo, y siguieron iluminando su rostro con la luz del celular.

-Ay...- Hayate se puso la almohada en la cara, quejándose levemente.

-Despierta, bello durmiente...- Dijo Eiko, picándole levemente el brazo.

-Hmm... ¿Que pasa?- Hayate vio a las tres chicas a su alrededor, sonriendo maliciosamente.

-Queremos pedirte un favor...- Dijo June.

-Si, un favor del tamaño del muuuuuundo...- Dijo Eiko, haciendo mímica de algo redondo y enorme.

-¿Que es lo que quieren?-

-Pues...- Umi sonrió malignamente.

Minutos mas tarde, Hayate estaba ayudando a las chicas a calentar un poco de agua, y sigilosamente la llevaron a la recamara de Ryu, los cuatro reían como niños pequeños haciendo una travesura.

-No había hecho algo como esto desde que tenía 11 años...-

-Pues hoy lo harás...- Dijo Umi, abriendo la puerta de la recamara del súper ninja.

-Pero, yo aun no se lo que van a hacer...- Dijo Eiko.

-Pues... Ahora veras...-

Se acercaron silenciosamente a la cama de Ryu. Hayate tomó la mano de su mejor amigo, mientras Umi ponía la cubeta con agua tibia debajo de dicha mano, fue cuando June y Eiko supieron lo que iban a hacer. Hayate introdujo los dedos de Ryu dentro de la cubeta y este hizo un leve ruido en sueños, pero no se movió, Hayate y Umi esperaron un poco, a ver lo que pasaba, hasta que una gran mancha comenzó a aparecer en la cobija de Ryu. Hayate, Umi, Eiko y June soltaron una ligera risita y salieron de la habitación, llevándose con ellos su cubeta.

Lo que sea que pasara al día siguiente, iba a ser muy divertido.