Summary: ¿Quién podría pensar que realmente los opuestos son atraíbles? Estos muchachos saben mucho de química. Negativo y positivo, hacen reacción.
Advertencias: Ninguna.
Declaimer: InuYasha y sus personajes no me pertenecen. Si lo hicieran, ¿quién estaría entre mis sábanas? ¬...
Notas de autor: Bueno... En realidad, no pensaba seguir este fic. Era un one-shot. Pero en mis reviews, muchas pedían continuación. Y mis amigas (mejor dicho, mi mejor amiga) empezó a hacerme recordar las cosas bellas y cómicas que me habían pasado cuando estaba enamorada de este muchachito parecido a Inu-kun. Entonces, para satisfacer a mis fans (si, lo sé...me doy aires de grandeza... ¡déjenme soñar! TT) y a mi amiga, les sigo el fic. ¡Espero les guste!
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x... Compañeros de Clase ...x
Maldición.
Maldición.
Maldición.
¿Qué demonios tenían con él? Está bien...no era el mejor alumno. Ni siquiera un alumno bueno. Ni siquiera regular. Era un pésimo alumno. Y...si, también era quien armaba revuelo en clases. Y...claro, quien más tiempo pasaba en dirección. Y...bueno, tenía una apariencia rara. Pero...no entendía. Es que...no llegaba a comprenderlo. ¿Por qué sus profesores lo detestaban tanto?
InuYasha Taisho desvió su vista del pizarrón hacia la puerta del salón. En realidad, en ese mismo instante, tenía demasiadas ganas de huir y enviar la escuela al diablo. Él no se merecía eso. ¿Qué le pasaba? Pues...
A su lado, la persona más detestable y odiosa de todas las personas existentes en el universo...o eso creía él. Kagome Higurashi, con su pequeña estatura, ojos cafés llenos de vida y una sonrisa contagiosa, ocupaba un lugar a su lado. Se sentaba junto a él. Lo sé, lo sé...me van a decir: 'si tanto le molesta, ¿por qué no le dice que se vaya?'. Bueno, tengo dos respuestas lógicas. Una: todos los profesores había acordado sentarlos juntos, para que InuYasha aprobara las materias y sintiera un poco del rigor escolar. Y segundo: bueno, en realidad... no le molestaba tanto su presencia. A decir verdad, Kagome le gustaba.
Pero ese no era el punto. Él habría disfrutado (aunque debiera hacerse el que la odiaba) que ella hubiera elegido por propia iniciativa el sentarse a su lado. Pero no. Ella estaba allí obligada. Y lo que más le molestaba, era lo idiota que podía ser él mismo. Porque hasta no darse cuenta que todos los días se sentaba a su lado, no había caído en cuenta de la trampa que los profesores tendían sobre él.
Claro, dirán: 'es idiota'. No, nada de eso. A decir verdad, los profesores habían hecho una gran estrategia para que...nadie se enterara. Comenzaron sentándo a Kagome con InuYasha durante los trabajos prácticos. Se podía ver como InuYasha repetía un millón de veces en su cabeza que la odiaba. Tenía sus razones. Ella siempre lo hacía quedar como el tonto que no sabía qué demonios hacía.
Luego, dejó de detestarla. Sólo...le caía mal. Y no, no, no. él no era débil. Se había acostumbrado a verla a su lado durante determinadas clases. Pues, los profesores optaro por comenzar a sentarlos juntos durante ciertas materias. E InuYasha superaba un poco su odio hacía todo el directivo colegial y hacia Kagome, cuando ésta comenzó a serle de ayuda en exámenes o durante las mismísimas clases.
¿Y ahora? Bueno, bueno...le caía bien, ¿si? Pobre muchacho, no me lo atosiguen. Es que Kagome lo trataba muy bien y cada vez que la miraba, ella lo recibía con una sonrisa. Sin darse cuenta, ya se sentaban siempre juntos durante clases. Y hablaban tan bien y fluído sin casi pelearse, que las clases avanzaban rápido. Y terminaron juntándose también en los recesos porque Sango (la mejor amiga de Kagome) y Miroku (el mejor amigo de InuYasha) se llevaban de maravilla y hasta se enviaban cariños extraños para verlos como amigos. Y, además, también había empezado a juntarse para estudiar. En realidad, para ayudar a InuYasha a estudiar porque Kagome estudiaba muy bien sola.
InuYasha Taisho, sí, sí, el muchachito de ojos dorados super sexy, sin darse cuenta había descubierto un sentimiento nuevo. Pero era un tanto inexperto para saber. Pobre.
En ese tiempo juntos, ambos descubrieron demasiadas cosas del otro. E InuYasha conoció a la verdadera Kagome. Ella, en verdad, no era esa imagen que vendía de niña buena y estudiante excelente. Nada más distinto a la realidad. Ella era una muchachita graciosa, divertida y positiva a la que le gustaba el Punk Rock, los caramelos de fresa, los juegos de video y las películas de acción y suspenso. InuYasha, sin entenderlo completamente, había descubierto una muchacha muy similar a él. No sabiendo si decir "media naranja", quizás sea muy pronto. Pero lo importante, es que Kagome le gustaba. Le gustaba como persona, como amiga, como compañera de clases, como profesora particular. Y...le gustaba como mujer. Kagome era, sin dudas, el tipo de chica que InuYasha buscaba.
Volvamos a lo anterior. El timbre sonó, dándo el receso de medio día. Bien, yo narrando la historia y ni enterada. Busquemos a ver...¡ahí está! Sentado en el patio escolar, bajo un árbol de cerezos. A su lado, Miroku diciendole cosas raras a Sango. ¿Oí mal, o acaso le dijo si quería un hijo de él? Me estoy llendo por las ramas. Volvamos a nuestros principales...Kagome escribe en un pequeño cuaderno rosa mientras escucha su MP4. Está haciendo poesía, o así le dijo a InuYasha. ¿Y él? Mira a Kagome en lo secreto. No, no se esconde. Sino que la mira fijo...y si ella le preguntá que qué mira, él va a responderle que no le importa. Y será un secreto.
Su mente hizo clic. Recordó momentos antes algo que Miroku le había preguntado. Si a él le gustaba Kagome. Y él, sin responderle, siguió camino hacia el parque. Ahora reaccionaba a la pregunta. Miró al pelinegro, fruciendo el seño y gruñó. ¿Por qué demonios Miroku le preguntaba eso? ¿Con qué derecho le cuestionaba? Entrecerró los ojos, asesinándolo imaginariamente con la mirada. ¿Y qué si en verdad le gustaba Kagome? ¿Acaso estaba mal? Ella le parecía linda. Coincidía en todos (o la mayoría, veremos más adelante) de sus gustos. Y tenía una actitud positiva y gustosa de verse. ¿Era malo si Kagome le gustaba? No, no lo era. ¿O sí? Bufó, sin saber qué contestar a la última pregunta.
Lo que en realidad InuYasha desconocía era el porqué de la curiosidad de Miroku. Y no sólo de Miroku, sino de Sango y de todos los pretedientes de Kagome y de todas las zorras baboseantes por InuYasha. Todos y cada uno, tenían esa duda. Conociendo a Kagome, que siempre negaba invitaciones a citas. Y conociendo a InuYasha, que siempre pasaba de las muchachas que lo seguían. Y conociendo que Kagome se enojaba con InuYasha cuando Kikyo (su prima) lo seguía y estaba mucho tiempo con él. Y conociendo que InuYasha celaba a Kagome de Kouga (el otro muchacho más codiciado de la escuela), que siempre andaba por ahí diciendo que Kagome era su novia. Y no sólo la celaba de Kouga, sino también de Bankotsu (un compañero de clases que miraba mucho a Kagome), de Naraku (un 'hentai' como decía InuYasha para describir ese cariño hacia Kagome), de Hoyo (un muchachito amable y aducado que admiraba a Kagome; 'en todas tus formas' le decía para desesperanzarla), de Miroku (al que a veces se le perdía la miradita y la recuperaba con un golpe combinado de InuYasha y Sango) y hasta de su propio hermano Sesshomaru (el cual le había dicho una vez que Kagome era una bella muchacha...lo suficiente para que InuYasha lo odiara más lo que lo hacía).
Pero eso solo no era lo raro, sino las atencioes que InuYasha tenía para con Kagome...las cuales ella no negaba y agradecía. ¿A que me refiero? Bueno...¿no tiene nada de raro hacerlo, no? Ir a buscarla a la casa para ir juntos al colegio. Esperar impaciente por llegar a su casa y llamarla para saber si está bien y el porqué de cada vez que no asiste a clases. El invitarla todos los fines de semana a ir a algún sitio, sea cual sea. El regalarle flores (y no una, sino cuatro docenas de rosas rojas) por cada ocasión especial. El regalarle un enorme oso de peluche (el cual llevó a la escuela) el día del cumpleaños de Kagome. El decirle cosas lindas, disfrazándolas luego como un insulto. El entrar en pozos depresivos, coincidiendo extrañamente cuando Kagome empieza a salir con algún otro chico que no sea él. El encontrar millones de razones y miles de porqués, solo para que Kagome dejara a ese muchacho de lado. El envierle mail cada día, así sea por idioteces. Enviarle sms de buenos días y buenas noches. El estar siempre, a cada hora y momento (salvo el baño, obviamente), con Kagome. El llevarla de la mano hasta su casa, alegado que no sabe cruzar las calles. El llamarla en plazos de dos horas para preguntar por 'tareas'. El acariciarle el rostro, alegando que tenía una mancha. El acomodarle el cabello detrás de la oreja cuando ella lee o escribe.
Pero...¿acaso eso importa? Claramente que no. ¿Y qué? Eso tampoco quiere decir ni resaltar ni indicar nada, ¿o no? ¡No! Miroku sonrió, viendo como InuYasha observaba a Kagome escribir. Hasta que no se demostrara lo contrario, estaría claro que InuYasha Taisho y Kagome Higurashi sólo eran...compañeros de clases.
Owari
