|Advertencias: AU, leve OOC, algo de humor, mucha personalidad xD y con Rated M (ustedes saben lo que eso significa [?])

|#Track: Regrets and Romance – From first to Last.


Tatuaje


Cuando Naruto le hizo aquella apuesta a Sasuke nunca pensó que realmente la cumpliría, no porque era cobarde, sino porque realmente Sasuke adoraba su cuerpo tanto como él mismo. De por sí el Uchiha no tenía ninguna vena narcisista, pero se aceptaba tal cual era y eso para el rubio era suficiente. Por eso cuando le dijo que no se atrevería a hacerse un tatuaje, Sasuke ante su cara llamó a un tatuador profesional —amigo de su hermano— y le dejó bien en claro que a Uchiha Sasuke no se le desafiaba, no de una manera tan temeraria.

Por unos momentos pensó que su ahora novio le estaba jugando una mala pasada, no es que estuviera en contra de la tinta permanente sobre el níveo cuerpo contrario, sino que a él realmente le gustaba aquel cuerpo así como estaba, y recién se venía a dar cuenta de la estupidez de sus dichos y lo insólito de la situación.

—Enserio Sasuke, no tienes que hacerlo —arguyó una vez más, pero pese a tratar de convencerlo de lo opuesto el pelinegro siempre respondía con la misma frase.

—Un Uchiha nunca rompe su palabra.

Naruto bufó descontento y bastante agotado por todo esto, no sabía qué se haría, dónde se lo haría, cuándo se lo haría pero a pesar de eso aún tenía la duda si realmente Sasuke se haría aquel dibujo a base de agujas y dolor.

Dos días después Sasuke faltó a clases, fue por eso que pensó —y que realmente pensó— en irremediable daño ya hecho a su amante. Habló con Sakura al respecto sólo ganándose una regañada por parte de ella y sus salidas 'de machos' —como gustaba decirle los chicos cuando salían sólo hombres—. El de rubia cabellera miró mal a Kiba quien tenía dos estilizados triángulos rojizos y bajos sobre sus mejillas en un claro gesto de incitación.

—¡Sólo quedas tú afuera Naruto! —gritó caucásico su perruno amigo. Sai con su extraño tatuaje en la lengua y hombro, Choji con aquellos horrorosos espirales en sus mejillas, Sakura-chan con su mariposa justo sobre sus nalgas, ¡incluso el vago de Shikamaru se había tatuado una especie de espiral en el hombro al igual que Sai! Quizás, sólo quizás, el dibujo de su novio fuera pequeño, casi imperceptible al ojo humano y en un lugar donde no cualquiera pudiera viendo.

No vio a Sasuke, ni ése día, ni tampoco los restantes tres por lo cual la curiosidad lo comenzó a picar. Posiblemente —tan arrogante y estúpido como el Uchiha propio— haya decidido ponerse el maldito pai-pai de su familia en una nalga y lo cual era lo más probable ya que si había faltado cuatro días seguidos a la Universidad era un récord.

—"No se puede sentar" —ante la sola idea de tener una razón para poder ceñir aquellas blanquecinas carnes entre sus manos, y morder hasta la saciedad aquel culo lo hacía vibrar —"... después de todo no está tan mal".

Su ansiedad no disminuía cuando el lunes de la siguiente semana llegó. Había llamado a Itachi pero este le había dicho que su hermano partió en dirección al médico por un pequeño percance, le aseveró que no era nada grave y lo confirmó cuando lo vio entrar por la Facultad. Se encaminaba lento hasta la cafetería y allí con todas sus plegarias acumuladas a cualquier Dios pidió que el bendito tatuaje estuviese en su nalga, y mientras el Uchiha se iba sentando gradualmente, lo creía fieramente.

Sonriente llegó a su lado, habló cuanta porquería quiso y finalmente le cuestionó a él mismo la duda que lo carcomía desde hacía ya una semana.

—¿Te lo hiciste? —indagaba ansioso por su respuesta.

—Por supuesto inútil, y te sorprenderás —con eso confirmaba que estaba en su culo.

Asintió eufórico ante la perspectiva de nalgadas febriles en medio de una sesión amatoria, o el hedonismo del asunto al sólo pensar en aquel endemoniado dibujo resaltando entre la blanquecina piel. Las semanas subsiguientes fueron aún más tediosas y extrañas según su propia impresión.

Una vez caída la noticia de que Uchiha Sasuke —el jovial presidente del centro de alumnos y chico más guapo con propio trono— se había hecho un tatuaje en su nalga, las cosas no iban para mejor en la vida del molestoso amante Uzumaki.

—Cualquiera de estos días podríamos ir a una playa Sasuke-kun, y bueno... lo demás no hay porqué decirlo —hablaba Ino Yamana, vocera de los alumnos, con una sonrisa coqueta. Su novio sólo omitía aquellos dichos y los días seguían transcurriendo.

—¿Lo has visto? —inquirió la de rosas cabellos en un tono confidente.

—¿Ver el qué? —rebatió con el mismo tono Naruto un tanto intrigado.

—¡El tatuaje por supuesto! —vociferó la chica — Ha pasado más de una semana y media y a puesto que todavía no tienen... bueno, tú sabes —comentaba nerviosa por lo evidente.

—¿Sexo?

—¡Pues sí! Creo que al menos tú deberías de haberlo visto como su novio oficial, incluso como su mejor amigo —y en aquellas palabras gozaban de razón. A pesar de que Haruno sólo quería saber cómo era y qué tal se veía, él realmente añoraba poder tocarlo y llegar al orgasmo viendo aquel pedazo de carne entintado como si nunca hubiera visto otro igual.

—¡Tienes razón Sakura-chan, hoy mismo tendré sexo con el bastardo! —gritó poseído por el deseo febril y egoísta de ver el dichoso esbozo. Omitió el hecho que medio pasillo lo escuchaba —y que después media faculta sabría— y se fue directo al departamento de Uchiha Sasuke.

Apurado camino por las calles de Tokyo, se subió al tren un impaciencia y con aún más ímpetu recorrió las calles que le faltaban para llegar al edificio de los Uchihas; con aun más vehemencia apretaba el botón del elevador y con incluso más emoción tocó la puerta del departamento de Sasuke instando a abrirla o botarla.

—¡Ya voy! —maldición, Itachi aún yacía dentro. No importaba: su objetivo no escaparía —, Dios, ¿Por qué tanto alboroto Naruto-kun? —indagó con el ceño fruncido el hermano mayor del Uchiha. Rara vez había visto aquella pose en él, pero realmente estaba desesperado por ver el maldito dibujo.

—¡¿Está Sasuke?! —gritó viendo el interior de la casa con angustia al no encontrar al Uchiha en la sala.

—Sí, está en su habitación tomándose un baño. Anda, pasa —sin mediar ninguna palabra más se encaminó hasta la habitación del menor abriéndola con ansiedad y sentándose en la cama esperando a que el Uchiha apareciera por aquella endemoniada puerta.

Escuchaba la suave melodía de Beethoven que acostumbraba a poner el Uchiha, como también el goteo constante de la ducha. Vapor salía por la rendija de la puerta y Naruto en aquellos instantes estaba al borde de un colapso; si por él fuese ya hubiera entrado al baño, acorralado al bastardo y hacerlo gemir, pero el endemoniado Uchiha siempre cerraba la puerta de aquella habitación por anteriores jugarretas de Itachi y él mismo.

—Vamos Sasuke, apresúrate —ya no quería esperar, la vorágine era mucha y realmente sus deseos cavilaban entre empotrarlo en la pared o dejarse hacer.

—¿Naruto? —a penas escuchó la vocalización moderada, suave y ronca de su novio sabía qué hacer: Atacar. Fue Sasuke quien predijo aquel movimiento cuando los azules orbes de Naruto lo miraron velados de pasión y con aquel brillo tan endemoniadamente atractivo, se dejó hacer guiado por aquella boca sabor a ramen y sorprendido se quedó cuando Naruto se apoyó en la mullida cama dejándose hacer.

—Déjame verlo —bisbisó sin más fuerzas por ahora. Se sentía ridículo pero había llegado a tal punto que realmente le importaba poco cómo lograba su objetivo. Se restregaba salvajemente con el cuerpo de Sasuke haciéndole sentir su excitación y lo único que llevaba el Uchiha era una endemoniada toalla cubriendo justo lo que quería ver: su trasero —. Por favor bastardo, no aguanto más.

Itachi está en casa: No importa.

Quedarás como una nenaza sediento de sexo: Tampoco importaba aquello.

El Uchiha te lo recordará toda la vida: Oh... él también la recordaría eso como aquellos días furiosos de deseo carnal y febril razonar.

Está mal: ¿Eh?

—Ya Sasuke, déjame ver tu tatuaje en el trasero —el mayor frunció sádico sabiendo ya la causa del por qué el idiota, impulsivo y bastante caliente Uzumaki se encontraba así.

—Te sorprenderás, inútil —murmuró suave y profundo en el lóbulo contrario.

—Lo sé.

Entre arañazos, y ropa desgajada Sasuke se hizo de la piel del contrario, saboreando y sintiendo el calor excesivo de su ahora Uke. Lo aplastó con su cuerpo para poder apreciar el contrario en su totalidad, su calor corporal que pese a la tela en sus partes bajas allí se erigía la que sería una de sus mayores erecciones; entre torpes movimientos lograron excitarse hasta niveles inhóspitos, con una vehemencia plena y vorágine espantosa, a través de piel sensible con un nirvana completo y corrosivo.

Era estar caliente, ver aquellos ojos entrecerrados y los labios carmesíes, era poder apreciar que entre todo lo que parecían ser dos cuerpos, instaurar uno bastante obsceno y febril.

—Te sorprenderás, Naruto —volvía a murmurar presa de la lujuria —... porque no me lo hice en el trasero.

Uzumaki se separó como si le hubiera echado agua fría. Miró las obsidianas por unos momentos para darse cuenta que decía la verdad; observó pausado el cuerpo del mayor viendo su pulcro y trabajado pecho igual de blanquecido, sus propios brazos y hasta su cuello. Vio el enredo de sus piernas y pensó que tontamente lo tendría en el muslo. Igual no era mala posición, pero anhelaba el tatuaje en aquel firme trasero.

—¿No quieres saber dónde está? —decepcionado asintió, y Sasuke se sentó atrayéndolo a él a su regazo. Lo besó una vez más mientras el rubio aceptaba el hecho que su novio tenía la manera sorprendente de bajar una erección de manera sorprendente. El pelinegro lo desvistió por completo dejando su miembro un poco más flácido al aire —; Ayúdame a quitarme la toalla —enunció para nada intencional.

Sasuke lo precedió, como aquellas gratas sorpresas de Navidad, o la llana excitación de ver algo realmente morboso como lo estaba haciendo ahora su novio.

—¡Oh Dios...! Ahh —jadeó ante la sola visión, como una persona en Celibato por un año, como un Naruto mirando a un Sasuke, como ver a un maldito dragón verde y fuerte color escarlata trepar por el muslo interno, subir por su ingle y descansar en el eréctil miembro de su novio.

Imponente.

Morboso.

Ardiente.

Erecto.

Pero muy por sobre todo aquello: Suyo.

No es que su novio la tuviera tan grande como para decir "la gigantesca polla de Sasuke" pero ahora…

—Mmhh —trató de vocalizar el menor. Sin duda alguna aquel pequeño Dragón imponía y excitaba a cualquiera, sola imagen mental de verse embestido por este lo ponía eréctil y precoz —. ¡Oh Sasuke! —lo tomó entre sus manos con cuidado, masajeando con ansiedad sintiendo la dureza, los colores centellaban hasta desquiciarlo.

Lo quería en su boca.

Lo quería para él.

Dentro de sí.

Sólo de él.

—Inútil —jadeo el mayor cuando aquella boca comenzó a trabajar.

Ahora todo lo de Sasuke le parecía sorprendentemente exquisito y altamente deleitable. Gemía y se excitaba ante el hecho de saber qué tenía en la boca, su lengua codiciosa por más no dejaba de recorrerlo como si nunca hubiera probado aquel miembro, y a sus colores. Se sentía avaro, corrompido por aquel deseo inhumano de poseerlo y ser poseído; sin duda aquello era un pecado, porque Uchiha Sasuke lo había condenado a nunca separarse de él por aquel singular dibujo, esbozado en su miembro ahora saboreado por su boca... y aquellos colores

¡Oh endemoniados colores que seguían cautivándolo!

—Más... dame más —pedía cuando su ansiedad hacía que le punzara el vientre estimulando su ingle y expulsando pre-semen. Anhelaba ser el primero y sin miramientos se puso en cuatro exponiendo su apetecible entrada —. ¡Vamos entra ya! —se removía por la emoción mientras alzaba más sus caderas.

—Maldito inútil. Está me las pagas.

—Sí... castígame —estaba necesitado y su maldita cordura había decido desaparecer en el instante que vio aquel endemoniado dibujo.


Cuando Naruto piso la facultad el día viernes, dos días después de aquel colosal y cautivador encuentro pasional, Sakura —y todos los chicos— lo miraban pidiendo saber dónde se había hecho el maldito tatuaje. Ante aquel pensamiento se enrojecía ante el hecho de sólo recordarlo, su entrada palpitaba y su pene se emocionaba, sin contar con la serie de efectos secundarios como el hecho de ponerse a sudar de la nada o que sus ojos se dilatasen y llorasen en aquel momento.

Se estaba poniendo cachondo y Sasuke siquiera estaba en la Universidad.

—¡Vamos cuenta Naruto dónde lo tiene! —chilló emocionada Ino, y él realmente quería ser el único que conociera aquella información orgásmica y hedonista. Gimió tratando de aguantar las memorias de aquel día lleno de sexo, sexo duro, sexo en el pasillo y sexo en donde pillara a Sasuke en su casa.

—"Ni siquiera puedo creer que no lo haya soltado siquiera para ir al baño" —estaba avergonzado por su reacción, pero a pesar de eso no se arrepentía.

Cuando se sentó con sus amigos —entiéndase: Sakura, Ino, Hinata, Neji, Shikamaru, Sai, Choji, Kiba, Shino, Gaara, Kankuro, Temari, y cualquier persona cercana a ellos— recordó por unos momentos la foto de su celular.

—"¡No la quiero mostrar 'ttebayo!" —gritó en su afuero interno, pero todos lo veían esperando la primicia. Bufó descontento en el momento en el cual hizo público el asunto y los rumores de "tatuaje en el trasero" resonaron endemoniadamente fuerte.

—¡No seas egoísta Naruto!

—¡Sí, así podrás presumir de lo que nadie puede ver! —secundo Sakura a Ino.

—Pero... podrías mostrarnos una foto, aunque no me hace mucha ilusión conocer la nalga de Uchiha-bastardo —argumentó Sai.

—Podríamos sacarle dinero —propuso Choji.

—¡Oh no! Ustedes no harán eso. ¡Se las mostraré una vez y no lo verán nunca más! —chilló colérico el rubio.

—¿De verdad le sacaste una foto? —indagó Temari emocionada por aquella noticia.

—B-bueno... sí, ¡pero Sasuke sabe! —se defendió el menor.

—¡Anda dinos! —corearon con una sonrisa curiosa.

—L-lo... lo tiene en su... pene.

Silencio.

Más silencio.

Mucho más silencio.

—Creo que no escuché bien —comentó seria Sakura.

—¡Que lo tiene en su pene! —gritó ya hastiando omitiendo el hecho de que estaban en un patio y los rumores ya comenzaban.

—No bromees Naruto, nadie podría hacerse eso en el pene... ¿cierto? —preguntó Temari a Kankuro.

—¡No miento, miren! —sacando rápidamente su celular y mostrando sin decoro alguno la fotografía de un Naruto agachado tomando entre sus manos el ya públicamente conocido miembro de su novio.

Más que ver la situación tan íntima del ver al rubio tocar con ansiedad aquella parte del cuerpo, se detuvieron en el dibujo, los colores y la imponencia.

—¿Qué ven?

Escalofríos.

La voz de Sasuke.

Todos, incluido Naruto, miraron al Uchiha... mas bien el miembro del Uchiha reposando en sus pantalones.

Naruto gimió sin poder evitarlo recordando la fuerte sesión de sexo.

Su cuerpo tembló.

Sus orbes de dilataron y comenzó a sudar. Y la endemoniada punzada de su bajo vientre le anunció que tenía que solucionar su problema; mientras que Hinata se desmayaba, Ten-ten la socorría sonrosada y los demás se ponían a chillar.

—¡Oh Dios, oh Dios!

Sí, eso había gemido Naruto todo el maldito día.

Oh Dios.


|Notas Finales: Les tengo un rotundo e inamovible x'D. No saben cuánto disfruté escribiéndolo. Os juro que dije "lo subiré cuando terminé Xenogamía, Dirt, Worms y Vorágine" Pero mi morboso pensar me hizo entrar en razón "anda, no aguantarás y apuesto que no serás capaz de escribir nada hasta que lo subas" ¡Y tiene razón D:! Les entrego Tatuaje.

Ahh, y les regalo un orgasmo xD.