N/A: Hola nuevamente, aquí un nuevo capítulo, creo que soy la más feliz con eso... espero les guste y disfruten.


"-Hiroki, nunca me amaste reamente ¿no?, yo siempre quise que tu fueras feliz, era mi mayor sueño, sabes, la próxima vez que te pienses en tener una relación con alguien no le hagas lo mismo que a mí, no te lastimes más a ti mismo.- escuchó hablar la chica de largo cabello negro y ojos verdes

-Lo siento Inaba, no te preocupes no lo haré- no lo haré, nunca más, ya lo he descubierto, el amor no es para mí, nunca lo será, sólo lastimo a los que quiero y me lastima a mí mismo, es mejor cerrarme a ese tipo de cosas, dicen que quien no tiene expectativas no se decepciona ¿no?

-No te disculpes, esto que culpa de ambos-

La miré confundido, después de todo lo que la he hecho sufrir aún trata de defenderme, me duele haberla visto así, me duele recordarla, no puedo volveré a caer, no podría soportar ver a alguien tan devastado por mi culpa nuevamente.

-Hiroki…- veo que ella me dedica una mirada de preocupación y tristeza, no, no me mires así, no merezco que me compadezcan, yo sabía cuánto dolía el no ser amado por quien tú amas y aun así, te deje caer al fondo del abismo de completa oscuridad donde me encontraba… no creo que pueda volver a amar…"

Beep- Beep

Escucho a mi despertador sonar ruidosamente, sacándome de mis penosos recuerdos, ya hace más de un año de eso, el día que decidí no intentar enamorarme, abro los ojos y mientras mi somnolienta vista se ajusta le pego un manotazo al despertador, ese aparato realmente me saca de quicio pero si no existiera no sé qué haría, siempre he tenido problemas para levantarme, veo que este marca las 6:30 y no queriendo salir de mi confortable y cálido lecho me quedo unos segundos más entre las sábanas, rato después y haciendo un acto de valentía, a mi parecer, camino por el frío suelo y me dirijo al baño para despejarme, los días fríos no son mis favoritos.

Al llegar al baño comienzo a cepillarme mientras reprimo un bostezo-"¿qué fue lo que me hizo soñar con aquello?, bueno supongo que ya no importa, pienso cumplir la silenciosa promesa que hice conmigo mismo, no es que sea tan difícil tampoco, hay mujeres que se me acercan, principalmente madres solteras del preescolar de Hanabi, pero al enfrentarse a mi carácter y ver que ni siquiera me importa conocerlas, dado que estoy ocupado con el trabajo y Hanabi, pierden todo interés en mí, no es como si me afectara tampoco"- termino de cepillarme y me echo abundante agua a la cara- "bien supongo que eso bastará"- me dirijo a cambiarme rápidamente.

Salgo de mi habitación ya vestido, el ambiente está helado y se ve como si fuese a llover, será mejor que lave la ropa cuando vuelva del trabajo, de todos modos no podré tenderla afuera, con eso en mente me dedico a preparar el desayuno para mi hija y para mí consistente en tostadas y huevos revueltos, nada muy complicado.

Veo que el reloj marca las 7:15, Hanabi entra a la escuela a las 9 en punto, pero yo entro a las 8 así que tendré que despertarla luego de poco, me pongo a barrer el living y luego de 15 minutos me dirijo a la habitación de mi princesa.

-Hanabi, amor, levántate, hay que ir a la escuela-

-Mmm- escucho mi respuesta.

Me dirijo al comedor para calentar un poco de leche, pensándolo bien me costó mucho acostumbrarme a este tipo de rutina, antes generalmente me levantaba y salía corriendo, a veces tomaba desayuno y mi departamento estaba lleno de libros acumulados por todas partes, ahora mi habitación es la enterrada en libros pues los trasladé, tener tantos volúmenes apilados en cada rincón era peligroso para la seguridad de mi niña, compruebo la temperatura del líquido con mi muñeca y veo que ya está tibia, me preparo un café y pongo los tazones sobre la mesa

-Papá- Hanabi me habla un poco somnolienta aún, me giro darle los buenos días, pero…

-¿Qué pasa amor?, ¿Por qué no estás vestida?- me sorprende, siempre está lista para ir a la escuela a menos que…

-Papá, me siento mal- me dice con lagrimitas en los ojos.

Oh no…

-¿Qué?, ¿Dónde te sientes mal amor?, - me acerco preocupado y me agacho para mirarla mejor, se ve cansada y un poco afiebrada. No puedo dejarla ir así a la escuela, creo que tendré que llamar al trabajo… en estos momentos desearía que Inaba no estuviera de viaje, podría dejarla con ella…

-Lo siento Papi-

-Eh, ¿por qué?- creo que me vio pensando demasiado, no debería hacer que mi hija se preocupara.

-Papi, está muy ocupado y…- comenzó a llorar.

-No, no, no te preocupes princesa, para papi no es ningún problema.- le digo - Vamos te ayudo a vestirte, y vamos al doctor para que te sientas bien- la llevo de la mano a su habitación y le pongo ropa abrigada, últimamente ha estado haciendo frío y quizás por eso se enfermó, en realidad me siento culpable, debí cuidarla mejor, los niños tienden a enfermarse muy fácilmente.

Minutos después llegamos a la consulta, con Hanabi en mis brazos, no quería que se cansara innecesariamente, se había quedado dormida. Había llamado a Miyagi- sensei, quien se quejó de que me estaba tomando el día libre mientras él tenía montañas de trabajo, realmente no quería discutir en frente de mi princesa y arriesgarme a despertarla así que le recordé que me debía más de un día libre y no pudo quejarse más.

Entro, y me dirijo a la primera persona que veo, como es una consulta pequeña atienden pacientes locales nada más y por eso usualmente es muy tranquilo.

-Busco al Dr. Yamabuchi- le digo a la enfermera y me fijo en que la conocía, ella es su asistente.

- Ah, Kamijou-san- me saluda alegre- El Dr. Yamabuchi no está en estos momentos, pero han llegado nuevos internos a la clínica, seguramente ellos lo atenderán, no se preocupe, ellos son muy expertos, y además son muy guapos…-

-No me interesa que sean guapos mientras atiendan a Hanabi- le contesté interrumpiendo su verborrea, mi princesa se siente mal y ella habla y habla., deberían darles clases de eficiencia, a lo menos a ella.

-Siempre tan cortante Kamijou-san, y eso que Yamabuchi-san siempre dice que es de las mejores personas que ha visto, y además usted es guapo, me pregunto…-

-Por favor podría ver a alguno- le corto nuevamente, su constante hablar y curiosidad me molestan- Y le aconsejo no meterse en la vida privada de los demás.

-Sí, si claro- me dice como si yo fuese el que la está molestando y entra a una puerta, mientras me siento en una de las sillas de espera, por suerte no hay mucha gente hoy, de hecho no hay nadie más y creo que la podrán atender rápido.

Luego de un rato llaman a mi nombre.

-Entre el Dr. Kusama lo atenderá- me indica la sala contigua y se va a seguir con su trabajo o a parlotear seguramente.

Abro la puerta aún con Hanabi en brazos, quien parece haber despertado un poco.

-Buenos días, soy el Dr. Kusama Nowaki, usted es Kamijou Hiroki, ¿cierto?- me habla un hombre de cabello oscuro y ojos azul profundo- Hiro-san- termina con una sonrisa.

-Kamijou Hiroki- le contesto mirando hacia arriba ¿Hiro-san?¿de dónde ha sacado eso?, ugh es más alto que yo y se ve que es joven, esto me molesta, siento ganas de lanzarle un libro, pero necesito que atienda a Hanabi, y además aquí no hay muchos libros, hay más carpetas, recorro la sala con mi vista.

-¿Y ella es la paciente?- ve a mi princesa analíticamente- Siéntela aquí- me dice señalando una camilla alta y cómoda para hacer exámenes rutinarios.

-¿Cómo te llamas?- le pregunta sonriendo mientras la acomodo.

-Kamijou Hanabi- le responde suavemente, me sorprende que no se asuste a pesar de que es un extraño.

-Kamijou Hanabi, que lindo nombre, ya vas a ver que después de esto te vas a sentir mejor-

Ella asiente suavemente, debo reconocer que este doctor sabe trabajar con niños, mientras la examina observo nuevamente la sala de consulta, está decorada especialmente para niños, pintada con tonos suaves pero de diferentes colores, hay algunos animales de peluche en el escritorio… y más carpetas, cuanto le dolerá si le lanzo una carpeta…

-Bien, ya está- le dice y vuelve a su escritorio y escribe la receta médica.- Es un resfriado leve, pero tendrá que cuidarse por hoy y mañana. Los medicamentos los puede encontrar en la farmacia vecina.

¿Mañana?, creo que eso no va a hacer muy feliz a Miyagi, en mal momento Inaba salió de viaje.

-Bueno, ya puedes irte, recuerda volver si te sientes mal- le dice- Aquí tiene mi tarjeta- se vuelve hacia a mí sonriendo- tiene mi número anotado atrás.

Vaya si es dedicado esto tengo que reconocérselo, me da su número en caso de emergencia.

-Qué bueno que te haya traído tu hermano, ¿no Hanabi?- le dice mientras le ayudo a bajarse del asiento.

¿Hermano…?-Siento a Hanabi reírse.

-Él no es mi hermano- le contesta- él es papá.

Ahora veo cómo se sorprende, y se disculpa, bueno realmente no me molestó solo me tomo por sorpresa, no me habían tomado por hermano de Hanabi desde el Dr. Yamazaki.

-No importa, gracias por todo-

-Cuídense mucho, Hanabi-chan, Kamijou-san- se despide mientras nos vamos de la consulta, me sorprende que dijera mi nombre correctamente, ¿se habrá dado cuenta de que me molestó?, camino con Hanabi hasta la farmacia contigua donde compramos los medicamentos y nos dirigimos a casa, más tarde haré otra llamada a Miyagi para pedir otro día libre, supongo que podría aprovechar el tiempo en casa para corregir exámenes, son para pasado mañana después de todo.


Me despido de mis últimos pacientes del día, ya es tarde y después de despedirme de las enfermeras y el personal de atención me dirijo a cambiarme de ropa a los vestidores, no puedo dejar de pensar en aquella familia que vino, inconscientemente se me escapa un suspiro.

-Hey Nowaki, ¿Qué te sucede?, caíste enamorado de alguna de las enfermeras- mi compañero de trabajo palmea mi espalda- Yo siempre he dicho que sus trajes son de lo mejor.

-Nada de eso Tsumori-sempai, sólo…

-Ah… entonces… ¿alguno de tus pacientes?- veo como sonríe pícaramente.

-Puede ser…-contesto desganado.

-¿En serio?- ahora parece sorprendido.

-Pero… parece que tiene pareja… tiene una hija…

-Nowaki, Nowaki, las personas casadas son las mejores…- me comienza a explicar- Aunque tienes que tener cuidado, no querrás salir corriendo por la ventana, aunque puede que eso resulte bastante adrenalínico.

-¿Experiencia propia?-

No me contesta y sólo se limita a seguir cambiándose.

-Bueno, bueno, será mejor que me vaya, Hikaru-chan debe estar esperándome, buena suerte Nowaki- veo cómo toma sus cosas y desaparece rápidamente.

Camino desganadamente a casa, desde hace poco me mudé por aquí cerca, antes era interno en el Hospital Universitario, pero me pidieron trasladarme a este lugar ya que no había suficiente personal debido a que el médico a cargo se está preparando para retirarse, Tsumori-sempai sólo estará esta semana para ayudar a acostumbrarme al entorno, sin embargo es mucho más relajado y tranquilo que mi trabajo anterior, los casos que atiendo son enfermedades menores y curaciones periódicas, he logrado conocer a mucha gente amable, antes me dedicaba exclusivamente al área pediátrica pero ahora atiendo un a un mayor rango de edad…

Entro a una tienda con la intención de comprar ingredientes para la cena, luego de reunir todo lo que necesitaba para mi comida, me dirijo a la sección de los postres, pero antes de doblar por el pasillo veo a un extraño hombre de cabellera castaña, de menor estatura que yo, dirige su vista primero a un lado del pasillo, luego al otro, parece fijarse en si hay alguien cerca. Creo que no me vio ¿Qué estará haciendo?, lo primero que se me viene a la cabeza es que intenta robar algo, pero lo descarto inmediatamente, no parece ser eso, ahora fija su vista en el estante de más arriba Oh ya entiendo, él va a… ¡Qué lindo!

Veo que se estira en vano para alcanzar un pudding, creo que moriré de ternura. Mejor dejo de mirar y voy ayudarlo, aunque termine con esta escena que me gustaría seguir viendo, no me gustaría que alguien más lo viese. Camino hasta su lado y sin ninguna dificultad tomo el producto que este hombre trataba de obtener.

-Tome- le doy una sincera sonrisa al hombre que se ha quedado quieto de espaldas frente a mí.

-Hmpf, no era necesario- comienza a girarse- Pero... supongo que Gracias.

-¿Hiro-san?- esa cara la reconocería en cualquier parte, es mi paciente de esta tarde, a quien me atreví a darle mi teléfono personal, es ¡Hiro-san!

-Eh, ¿quién eres?- se ve molesto y sonrojado, ah Hiro-san eso sólo incrementa tu ternura, lástima que estés casado, seguro es muy popular, y su esposa lo vigila constantemente.

-Nos conocimos hace unas horas, soy Kusama Nowaki, el médico que atendió a Hanabi-chan… Por cierto, ¿cómo está ella?- espero que se haya mejorado, los niños se enferman fácilmente pero se recuperan con rapidez.

-Oh, lamento no haberlo reconocido- casi puedo oírlo reprenderse mentalmente, ¿por qué se preocupa por ello?- Hanabi está bien, se ha tomado sus medicinas y la fiebre ha bajado, y le ha vuelto el apetito vine a comprar algunas cosas y aprovechaba de comprarle un postre…- se comienza a poner rojo. Oh, creo que ha recordado lo sucedido hace algunos instantes- A ella le encanta el pudding- trata de ocultar su vergüenza, seguro intenta pensar que eso nunca ocurrió.

-Hiro-san es muy lindo.- le acaricio la cabeza sin pensarlo dos veces

-¿Eh? ¡Yo no soy lindo!- así que si era capaz de ponerse más rojo que antes. Oh, se alejó, escucho que alza la voz y se va enfurruñado tomando una cesta cercana que no había visto hasta ahora y dirigiéndose hacia las cajas.- No me sigas- me dice al ver que camino hacia el mismo lado.

-No lo estoy siguiendo Hiro-san, sólo ya terminé de hacer las compras y voy a pagar- le contesto.

-Bien.- él va dejando sus compras en la caja y la señorita encargada pasa los códigos por la máquina, puedo ver que compra todo como si fuera para dos personas, tal vez...

-Señor- la cajera interrumpe mis pensamientos y luego de las preguntas rutinarias comienza a calcular el precio total. No, Hiro-san se está yendo. La señorita termina y luego de despedirme rápidamente corro a la salida, lo veo luego de un corto trote.

-Hiro-san- lo alcancé.

-¿Por qué corres?- me pregunta confundido.

-Pensé que se había ido-

-Idiota, no soy tan descortés de no despedirme apropiadamente del médico de mi hija- me dice severamente- Adiós entonces- se despide y comienza a caminar.

-Espere Hiro-san- lo detengo tomándolo de la mano y poso mis labios sobre ella- Adiós Hiro-san- se sonroja furiosamente y sin decirme nada se va caminando por la calle tenuemente iluminada por los faroles nocturnos.

Sólo espero volver a verlo Hiro-san.


Apareció nuestro querido Nowaki ! °(*-*)° ¡Hurra!.
Ya saben, cualquier crítica es bien recibida, la idea es siempre mejorar.
Y bueno eso saludos y cuídense, un capítulo aparecerá cuando menos se lo esperen... :3