¡Hola!
Bueno, este el primer capitulo del Fanfic del año, pero al ver que su fama no es mucha por ahora, he decidido hacerlos más cortos, de esa manera las personas no se sentirán tan obligadas a leer algo tan largo.
Gracias a Jessica Izayoi y sakkuharuu por sus comentarios :'D
Disclaimer: Los personajes de Naruto y Naruto Shippuden son pertenencia de Masashi Kishimoto.
BALAS DE SANGRE
CAPITULO II
Infarto
Incluso en el peor de los casos, Sakura conservaba la calma absoluta. Las balas comenzaron a caer y apresuradamente Naruto corrió hasta su hermana a quien la cubrió con su cuerpo. Ino y Hinata estaban debajo de sus pupitres, con las manos encima de la cabeza como la profesora les había indicado. Algunas niñas lloraban, otros gritaban con cada estallido de las balas chocando contra algún objeto. Había fricción entre las balas y la pared, lo que hacía sentir ese golpe a los que estaban recargados en ella.
Sakura fue una de las pocas que se atrevió a mirar por la ventana. Ahí estaban los enemigos de aldea del Sonido, mejor conocida como Oto. El capitán del grupo, Dosu, era de baja estatura y cuerpo encorvado dirigía el ataque, Sakura no alcanzo a mirar su rostro, porque una capa de finas vendas cubría la mayor parte de su rostro, dejando libre su ojo izquierdo. El pelotón era distinguido a lo lejos por un uniforme color purpura, que a su vez el de Konoha era caracterizado por un verde olivo. Cada militar disparaba del gatillo con total concentración, Sakura aparto la vista un momento, pensando que el capitán Dosu le había visto porque este había mirado hacía la ventana donde estaba ella. Naruto le aferro fuertemente al cuerpo, sin darle oportunidad de moverse debajo de él.
— ¡No te levantes! —los gritos de Naruto fueron susurros gracias a las balas, susurros que Sakura apenas fue capaz de captar. Se escuchó un estruendo diferente, dos mejor dichos. Uno era la profesora que se había desmayado y había caído al suelo como si se desplomase de la nada. El otro, era el cuerpo de un niño que acababa de ser asesinado por una bala en su frente. Sakura observó la sangre que había salpicado su cabeza y de como toda esa cantidad estaba esparcida en la pared.
El cuerpo del chico estuvo parado un pequeño lapso, causa de los nervios aun funcionando, pero después su cuerpo dio hacía abajo y no se volvió a mover. Todos a su alrededor se alejaron del cuerpo. Naruto en un instante le tapo los ojos con su ante brazo y evito que Sakura mirara los sesos del compañero caído.
Naruto se levanto de repente, seguido por la vista de muchos alumnos. Tomó la mano de Sakura y salió corriendo del salón, nadie dijo nada y se había persignado tímidamente, Sakura alcanzo a ver como la mayoría lo hacía. Estaban despidiéndolos como a unos difuntos.
—Que Dios nos salve… — susurró Ino con su collar de crucifico en mano, Hinata hizo lo mismo con el suyo propio que tenía—. Naruto… cuida a Sakura.
Los pasillos estaban vacios, y los soldados comenzaron a entrar al interior de la escuela, habían cientos de alumnos corriendo por doquier y a los dos les toco ver como unos eran llevados al suelo y ser pisoteado por las magnitudes. Un escalofrío daba por todo el cuerpo cuando volvían a mirar y los cuerpos estaban marcados por zapatos, y no se movían. Naruto evito la escena, y Sakura la siguió viendo hasta que Naruto le jaló más adelante.
— ¿¡A dónde vamos!? —exclamó Sakura mientras corría tomada de la mano de Naruto. Este, con la respiración sonora y muy seguida, le respondió sin mirarla.
— ¡Vamos al pateo de recreo, la salida de la escuela está cerca si llegamos hasta allá! —el pateo de recreo era una zona grande, que se conectaba con la salida de la escuela por al frente y por la puerta trasera. La trasera siempre estaba abierta, y muchos alumnos saltaban clases escapando por ahí, las llaves se habían perdido desde hace años, y los profesores y directores no han tenido tiempo para repararlo, porque después de todo… la guerra les tenía que forzar a participar y la mayoría permanecía escondida. Simplemente ponían una vaya metálica sobre la puerta, pero había sido tirada hace meses.
Bajaron por los pasillos más cortos y vacios que encontraron, la escuela era grande, incluso parecía una mansión, contando con más de diez salones por grado y contando las oficinas personales de los profesores y el director. Naruto aprovecho que era un pasillo trasero de la escuela y fue más despacio para que pudieran descansar. Se escabulleron en una oficina llena de papeleo y plumas. Para sorpresa de ellos, Ino y Hinata entraron apresuradamente a la habitación, sin darse cuenta de que Sakura y Naruto estaban ahí. Ino fue la primera en hacerlo, y corrió para tomar a Sakura por los hombros, tenía los ojos llorosos, y Sakura temió lo peor. Hinata estaba temblando y ella misma se abrazaba mientras se frotaba, nadie se había dado cuenta de que hacía frío hasta que ese silencio les llego.
—Se lo han llevado Sakura, lo han reclutado junto a otros más.
— ¿Quiénes han sido, Ino? —todos entendieron las palabras de Ino, los soldados habían llegado para reclutar a más soldados, las mujeres nunca eran reclutadas, pero si se osaban a desafiar al capitán terminaban yendo también, aunque todo el mundo decía que esas chicas eran usadas como objetos sexuales para los capitanes de los escuadrones.
—Shikamaru, Shino, Kiba…
— ¡Espera un momento, ¿Kiba ha sido reclutado?! —exclamó Naruto alarmado—. ¡Él ni siquiera ha cumplido la edad todavía!
Ino y Hinata se quedaron en silencio mientras se miraron entre sí, Sakura y Naruto esperaron una respuesta.
—Cuando Shino había sido nombrado en la lista… Kiba salió a defender a Shino —empezó a contar Hinata—. El portavoz del capitán ordeno que Kiba también fuera reclutado.
Todos quedaron en silencio y Naruto se derrumbo arrodillado con la mirada perdida, Sakura le abrazo los hombres y miro hacia la nada igualmente. El ejército estaba ahí, en su escuela, reclutando niños que con los que alguna vez habían sido su compañeros de clase y amigos. Naruto apretó tanto los puños que su cuerpo comenzó a temblar. Sakura imagino a Kiba, asustado como un pequeño ciervo ante los ojos del captan puestos en él, ordenándole ser reclutado, ¿qué hubiera hecho ella en su lugar? Si huía, moriría, si era reclutada, de igual forma moriría. No había ningún beneficio con las opciones que les brindaba. Sakura se enojo tanto con ellos que apretó por accidente los hombros de Naruto.
—Tenemos que salir de la escuela —anunció Ino, muy decidida y seria.
—Saldremos por la puerta trasera, seguro que…
—No podemos —interrumpió Hinata a las palabras de Naruto—. El ejército está rodeando la escuela, están al tanto de quien sale y quien entra.
Todos volvieron a quedarse callados, decepcionados por las pocas opciones, lo mejor en ese momento era esconderse. Por lo que cada uno hizo un escondite propio. Naruto le había hecho un escondite entre los papeleos a Sakura, era tan pequeño y estrecho que Sakura apenas y podía respirar, Ino recorrió algunos muebles, y junto con Hinata entraron detrás de ellos. Naruto hizo otro espacio en el papeleo y entró, quedando pegado a Sakura. Los dos pares se tomaron de la mano, y el agarre fue más fuerte cuando escucharon los pasos de los soldados.
Primer escucharon una orden de búsqueda, después, las puerta de las anteriores habitaciones fueron azotadas, el estallido de muchos objetos asustaron a Sakura, Naruto le apretó más el agarre, después volvieron a escuchar pasos, más cerca de su habitación. Ino gimió y Sakura supo que estaba llorando, Hinata le susurró unas palabras y su amiga lentamente se fue recuperando, silenciando sus llantos de temor por el miedo de que la escucharan. Después un soldado entro por la habitación.
Ante los ojos de los cuatro muchachos, se sentían expuestos ante el soldado, como si este pudiera ser capaz de mirarlos en el momento en que volteara a su dirección. Pero Naruto sabía que el soldado aún no notaba su presencia, sospechaba, más no lo aseguraba, dio unos pasos hacia el casillero de papeleo, y por accidente había pisado una caja que estaba encima de los pies de Sakura, ella se mordió el labio por el dolor. Abrió todos los casilleros, para averiguar si había alguien dentro del casillero, Sakura agradeció al cielo que a Ino no se le había ocurrido entrar al casillero, porque si bien eran pequeñas y delgadas, hubieran cabido perfectamente, pero encontradas en un instante. El soldado se quitó el casco antibalas y se rasco la cabeza rapada que tenía, frustrado. Cuando estuvo a punto de salir de la habitación, Ino estornudo.
El sonido fue muy leve, que en un día normal nadie hubiera tomado en cuenta. Pero para todos en la sala había sonado como el estallido de un cañón, dando a conocer el enemigo su escondite secreto, su refugio contra ataques. Sakura cerró sus ojos, totalmente asustada y con el corazón latiendo a mil por hora. El soldado entró de nuevo y se acerco a los casilleros, más alertado que nunca, tomo las orillas del casillero e Ino miró sus dedos gruesos y sucios, contuvo la respiración por miedo a que este lo sintiera, y de pronto…
— ¡Teniente, hemos encontrado a un intruso! —el soldado que estaba revisando aquella zona se separo de inmediato del casillero e Ino dejó salir todo ese aire silencioso lentamente, Hinata hizo lo mismo.
Sakura con unos movimientos rápidos y sigilosos se asomo por la puerta, y el grupo de soldados empezó a seguir a un niño de primer grado, habría de tener apenas seis años. Iba a ir detrás de ellos, pero Ino le detuvo, al igual que Hinata detuvo a Naruto.
—Tenemos que escapar, no podemos proteger a los demás si no podemos protegernos a nosotros mismo —había dicho con seriedad, cosa que ni Sakura ni Naruto pudieron renegar. Sakura hecho una última ojeada antes de por fin salir por la puerta trasera de la escuela, el niño estaba siendo golpeado en el suelo con las inmensas botas de los soldados. Rezó en su pensamiento, deseando olvidar aquella escena.
Cuando corrieron la mayoría de las señoras corrían despavoridas, la mayoría de los soldados estaban más ocupados saqueando las casas de las señoras, golpeándolas y amenazándolas con la punta del arma en la frente. Ninguno se dignó a mirarlos más que Sakura. Sakura nunca culpaba a los demás, siempre veía la razón detrás de todo. Y los soldados aprovechaban su vida a un país enemigo para aprovecharse de ellos, aunque su deber fuera simplemente hacerlos rendir a sus pies, ellos preferían tenerlos intimidados ante todos. Escuchó una balacera metros después.
Una chica adolescente de aproximadamente quince años estaba tendida en el suelo, con su abuela llorando su muerte, su cabeza tenía un enorme agujero atravesando su oreja por el otro lado el rastro de una bala, y la anciana había tenido la desdicha de ser salpicada por la sangre de su hija. Su regazo estaba empapado, y su mano acariciaba tiernamente el rostro de la joven, todo lo que miraba a su alrededor era un caos. Y Naruto se dio cuenta, por lo que le tomo la mano y le jaló lo más cerca de él posible.
Naruto siempre se lo decía, «No hay nada que nosotros podamos hacer» y lo entendió en muchos momentos a lo largo de su vida, más sin embargo Sakura aún escuchaba esa voz en su pecho que le decía « ¡Sálvala!, ella te necesita, ¡Hazlo!» pero aún si ella quisiera con todas sus fuerzas, una cosa siempre se lo impedía. El miedo. Ese sentimiento que la hacía imaginar la muerte de Naruto si ella iba a salvar a la muchacha y a muchas personas más, por más que quisiera salvar a todos los de su pueblo, no cabía duda que a quien más quería tener a su lado, vivo y consiente, era a Naruto. Con la mirada inexpresiva, dejó de mirar a la joven asesinada y a su abuela, aún escuchando sus gritos de dolor. Después se escucho otra bala, y el grito de la anciana paró en seco.
Sakura, Naruto, Ino y Hinata estaban a metros fuera de Konoha, no habían escuchado ni mirado nada hasta que llegaron al bosque. Hasta en ese momento, Hinata comenzó a llorar. Ino trató de consolarla, pero ella termino llorando igualmente. Naruto estaba recargado en un árbol, abrazando a Sakura desde atrás con su mirada escondida en su cuello. Sakura pasaba su mirada sin mover la cabeza a ninguna parte, sentada en las piernas de Naruto mientras este le abrazaba. Entendía que era el momento de Naruto de llorar, por lo que no quiso molestarle.
Las hojas de los arboles sonaban tenuemente, el viento era suave, refrescante y silencioso, los insectos trepaban de las ramas de los arboles, algunos de las hojas, las aves se paraban de a ratos y les dirigían una mirada, inspeccionándolos, pero después se iban volando. Era un ambiente que a Naruto y Sakura les gustaba, estaban tan acostumbrados que les recordaba a hace apenas unos días que estaban sentados en un lugar parecido. Su hogar era el bosque para ambos.
Más sin embargo las cosas no resultaron bien, porque el sonido de los tiroteos y cosas destruirse los distraía completamente, aun fuera del pueblo lo hacía.
Dieron fin a su descanso, y se propusieron a seguir caminando durante horas, sus únicas paradas fue para tomar agua en un arrollo que encontraron. Naruto estaba más callado que nunca, parecía preocupado por alguna razón en especial. Sakura miró en una ocasión que iba con Hinata como Ino trato de hablarlo de algo, pero él la silencio con un soplido y le puso su dedo índice en los labios, diciéndole que no dijera nada más. Ahora en el camino, Ino miraba más de una vez la espalda de Naruto que encabezaba a todos, y Sakura simplemente los miraba a ellos dos.
—Hinata… tenemos que encontrar una forma de contactar con tu padre —dijo por fin Sakura en todo el trayecto, todos se detuvieron—. Eres la única de nosotros que tiene familia, y ella debe estar preocupada por ti.
Todos se miraron entre sí, y después los tres miraron a Hinata. Ella no dijo nada al respecto. Su vestido color violeta estaba cortado, sucio y un poco húmedo gracias al arrollo donde se arrodillo. Tal como lo había dicho Sakura, los padres de Hinata seguían con vida. Su padre se dedicaba a darle dinero al ejército para abastecer sus gastos, a cambio de mantener a toda su familia en paz, eso incluía a los familiares como primos, tíos y abuelos. La familia Hyuga era una de las pocas familias reconocidas que no eran tocadas por nadie, ni siquiera por la ley.
—No quiero regresar —dijo por fin, mientras seguía avanzando con pasos tranquilos—. Si mi padre se entera de que desaparecido, querrá matarlos.
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Las cosas no iban bien en Konoha. Medía escuela hecha pedazos por tiroteos, más de diez muertos en la escuela y cinco aparte que murieron en el hospital. Ese día habían muerto pocas personas desde que inicio la guerra, y Kushina Uzumaki miraba e la morgue a los niños que le pertenecían. Había cuidado y perdido tantos niños que se sintió muerta al enterarse del atentado.
—Señora… —una enfermera le llamó, y esta simplemente le miró—. Si pudiera escribirme los nombres de sus hijos, nosotros…
Justo cuando la enfermera le ofreció una hoja de papel, Kushina se la arrebató y la rompió en miles de pedazos. Otras enfermeras que miraron la escena habían acudido para verificar si tenían que sedarla o al menos calmarla. Kushina no dejó que nadie se le acercara.
— ¡Mis hijos están muertos, joder! —apunto a cada una de las camillas, todas contenían dos cuerpos, eran cinco en total y cada uno de los cuerpos estaban cubiertos por una manta blanca—. ¿Y lo único que hacen es pedirme sus nombres? ¡¿Por qué demonios no hace algo la policía?!
—Señora por favor… tranquilícese.
— ¡¿Cómo quiere que lo haga cuando todos mis hijos han muer?! —Estalló a gritos y llantos—. ¡Diez de mis pequeños están ahí, y tres están desaparecidos! ¡Entre ellos mi hijo biológico!
Todo el mundo se quedo callado, no podían decirle nada que no le fuera de ayuda. Era obvio que la policía no estaba en esos momentos, porque también había ido a la guerra, y la poca que había se dedicaba a hacer nada. Kushina Uzumaki había perdido a su esposo, a sus hijos adoptivos y ahora a su hijo biológico. ¿Qué podían hacer los demás? Mirar, eso era lo único que podían hacer.
De pronto, una puerta se abrió, y uno de los capitanes entró por la puerta, siendo seguido por dos filas de soldados armados y rectos. Sus vestimentas verdes eran inconfundibles, ese diseño que los hacía desaparecer entre el bosque y esas inmensas y pesadas armas que cada uno de ellos tenía cargadas. Uno de ellos quedo de pie frente a Kushina, quien seguía arrodillada.
— Señora Haruno —dijo firmemente—. Hemos revisado la lista, y falta un miembro en nuestra reflotación.
— ¿Qué dice? —Preguntó Kushina, poniéndose de pie—. Lamento decirle que todos mis niños están muertos, yo misma…
—No todos —reafirmo—. Nosotros habíamos venido mucho antes que usted a revisar los cuerpos, y hemos concordado que nos falta uno.
— ¿Quién?
—Naruto Uzumaki —Kushina abrió sus ojos desmesuradamente, llevo sus manos a sus labios y soltó un suspiro de horror—. Cumplió la edad hace apenas unas semanas.
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— ¡Les he dicho que no quiero regresar! —Exclamaba Hinata, mientras Naruto la tenía cargando en su hombre e Ino y Sakura caminaban detrás de ellos —. ¡Si lo hacen mi padre los castigara!
—Hinata —Sakura le llamó, no le había dicho nada más desde que le había dicho lo de su padre, y cuando lo hizo Naruto e Ino de inmediato se dieron la media vuelta, Naruto cargo a la chica e Ino caminó rumbo de vuelta a Konoha. En ese momento lo entendió —. Tú sabes que Ino y yo somos huérfanas, ¿verdad?
Hinata paró en seco, adivinaron que ella no tenía ni idea.
—Por lo que debes entender que perdimos a nuestros padres —prosiguió Ino, quien amablemente tomo las manos de la chica de cabello negro y le sonrió—. Nosotros ya no tenemos quien se preocupe por nosotros.
Naruto bajó a Hinata de su hombro donde la tenía cargando como un costal. Ella no dijo nada y simplemente bajó la cabeza. Naruto sonrió débilmente y le tomo los hombros.
—Hinata, tú aún tienes una familia… —empezó a decirle Naruto—. Tienes techo, comida, hermanos, incluso un padre al que no te pueden arrebatar. Nosotros los perdimos, ¿entiendes? Si estamos huyendo, es porque no tenemos otra elección, pero tú aún puedes volver.
Cuando Naruto la soltó, Hinata comenzó a llorar. ¿Cómo sería no tener padres? Se preguntó Hinata, no tener quien te despertara en las mañanas con un beso. No tener a ese hombre que te carga en sus brazos todos los días y te besa las mejillas, no poder tener esos momentos divertidos con tu familia. Miró su vestido, el que su padre le había mandado a hacer a su medida hace apenas unas semanas, sus zapatos habían sido exportados de otro país y su cabello recibía los mejores tratamientos de los productos de belleza que su madre encargaba para ella. Hinata Hyuga contaba con todo lo que una vida puede desear.
Un estallido los despertó a todos, y de pronto un puñado de soldados apareció de entre los arbustos. Uno tomo a Hinata de un brazo y bruscamente le jaló hacía ellos. Otros dos, tomaron cada uno a Sakura e Ino, quienes se opusieron demasiado. Sakura mordió a uno, y este le dio un puñetazo en la cara. Naruto saltó encima del hombre justo cuando la golpeo.
De pronto vinieron más soldados, y estos sacaron sus armas que eran tan grandes y pesadas que incluso ellos. Un soldado saco un puñal y lo apunto hasta Naruto, y otro soldado puso su arma en el cuello de Sakura, amenazándola con disparar si se movía o algo.
Hinata e Ino sólo miraron horrorizadas, pero no se atrevieron a hacer nada, pero nadie podía hacerlo en ese momento.
—Tenemos la orden de arrestar a aquel que secuestró a Hinata Hyuga, hija del señor Hiashi Hyuga.
— ¡Pero ellos no me han… —un soldado la jaloneo, y le mando a callar con un golpe igual de fuerte que el que le dieron a Sakura. Sakura pensó que excusarían ese golpe por parte de ellos.
— ¡Llévense a todos estos niños ante el capitán! —Ordenó uno de ellos, y todos atendieron al llamado—. Excepto el chico.
— ¡Qué! ¡No, no, no pueden hacer eso! —gritó Sakura con todas sus fuerzas mientras un soldado le obligaba a avanzar—. ¡Él aún no tiene la edad!
Miró a Naruto por un segundo, y entonces lo supo, él en verdad tenía la edad para entrar. Naruto se lo había confirmado cuando movió sus labios y ella leyó el «Lo siento». Un soldado lo empujo con su arma, y Naruto subió a una camioneta, que iba hacía otra dirección que Sakura.
— ¡Naruto!
Continuara...
¡Y eso es todo!
Aún apesar de los pocos reviews que recibió este Fanfic lo terminaré ;D ya sea tarde o temprano. Incluso ya he pensado en el final pero lo que importa ahora es el porvenir, así que el próximo capitulo llegara después de poner el de mis demás Fanfics.
¡Adiós!
