He aquí la segunda parte.
Por favor, disfruten.

2/5

AU; rated T.

Basado en: "Home is such a lonely place" de blink-182.

Advertencia: consumo de alcohol
y sustancias ilícitas.

SEGUNDA PARTE

"DON'T WAIT FOR ME"

Sus hermanos llegan a su casa a eso de las diez, con múltiples latas y botellas de variado alcohol, además de chucherías para cuando quisieran dejar de beber y les diera un hambre voraz.

Tenían la costumbre de juntarse todos los fines de semana, pero desde que la universidad avanzaba, no contaban con el tiempo suficiente para poder verse con regularidad, por eso cuando lo hacían, trataban de pasarlo lo más bien que pudiesen.

–Viejo –dice Butch–, ¿dónde está Bubbles? ¿Se quedará en su departamento esta noche?

Boomer frunció levemente el ceño mientras colocaba los vasos sobre la mesa de centro, pero luego volvió a su expresión despreocupada y le respondió a su hermano:

–Esta noche, y la siguiente, y la siguiente, y así.

Butch y Brick intercambiaron miradas extrañadas, luego miraron a Boomer que, con una leve sonrisa en el rostro, servía el destilado en los vasos.

–¿Qué quieres decir con eso? –preguntó esta vez Brick.

–Que terminamos –respondió como si nada–, o nos dimos un tiempo, no lo sé –chasqueó la lengua–. Solo no estamos juntos ahora.

–¿Y cómo estás al respecto?

Ante la pregunta de su hermano mayor, Boomer arqueó una ceja, como si no estuviese entendiendo a qué se refería.

–Bien, ¿cómo más si no? No me voy a echar a morir por una relación fallida.

–¿No quieres hablar de ello? –dijo Butch, algo preocupado.

–Es que no es necesario, chicos, en serio –suspiró Boomer–. Si quieren saber, no soportábamos el carácter del otro, eso es todo, no hay más. Y sí, estoy bien, no estoy depresivo ni nada. Son cosas que pasan, nada dura para siempre, ustedes mismos saben de eso.

Boomer dio por acabado el tema de conversación, y el desmadre en el departamento empezó.

Colocaron música, el volumen estaba un poco alto hasta que Brick lo bajó para no molestar a los vecinos ya que "era suficiente con el olor a hierba que iban a sentir".

Perdieron la cuenta de cuántos brindis llevaban, de cuántas veces encendieron el bong, de cuántas veces se rieron.

A la mañana siguiente, ni siquiera podían recordar cómo fue que se acostaron a dormir. Boomer despertó y Butch estaba acostado a los pies de la cama, y Brick a su lado. Los despertó de un solo golpe en la cabeza a cada uno antes de irse a duchar.

Sus hermanos solo rieron, a ellos les causaba gracia el maldito malhumor matutino de Boomer.

–¿Deberíamos irnos antes de que salga? –preguntó Butch.

–Ayudémosle a ordenar un poco –sugirió Brick.

La cabeza les dolía, pero no era una sensación que les molestase y les impidiese ayudar con el orden de la casa de su hermano. No hicieron mucho que digamos, pero colocaron todas las botellas y latas vacías sobre la mesa de centro, vaciaron el cenicero y barrieron la sala.

Boomer estaba tardando en la ducha, Brick, mientras se arreglaba la camisa se acercó a la puerta del baño y le preguntó:

–¿Todo bien?

–¡Ah! ¡Sí! –parecía animado–. Ya salgo.

–Boomer –dice ahora Butch–, ocupamos el baño de visitas, ya nos estamos yendo.

–¿Eh? ¿No se quedarán a desayunar?

–Ya te molestamos mucho –dijo Brick–, intentamos dejar la sala ordenada, barrimos pero dejamos las botellas y las latas…

–¡No se preocupen por eso! –interrumpió Boomer y abrió la puerta, solo con la toalla amarrada a su cintura–. Bueno, nos estamos viendo pronto. Al menos llévense una fruta o algo para que tengan comida en el estómago por si quieren vomitar producto de la resaca.

Ambos chicos le agradecieron.

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Si eres capaz de barrer, podrías también pasar un paño para quitar el polvo.

Casi oía la voz de Bubbles regañándolo de esa forma.

Estaba terminando de amarrar las dos bolsas llenas de basura, dejando sobre la mesa de centro la botella sin abrir y un paquete pequeño que dejaron sus hermanos.

¿No puedes guardar eso? El humo es molesto para quienes no fumamos.

Boomer bufó pesadamente, tomó las bolsas de basura y fue a botarlas por el ducto del piso común del edificio.

Cuando volvió a su departamento, creyó volver a escuchar la voz de Bubbles.

Nadie te dice que no te diviertas, pero siempre dejas todo hecho un verdadero desastre.

Y eso le cabreaba. Tomó su móvil, ese que dejó sobre el mueble del televisor, así evitó mandarle mensajes inapropiados a su exnovia durante la noche. Revisó por si tenía alguna notificación, pero solo figuraba un correo electrónico de la universidad, invitándolo a un evento que se haría para dar a conocer los nuevos cambios de infraestructura.

Algo que, verdaderamente, no le interesaba.

–Hanta –llamó a su perro que descansaba en la terraza–, ¿quieres ir a pasar?

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Nueve de la noche, y Boomer revisaba su celular por milésima vez.

Pero lo hacía en vano, porque no tenía ninguna llamada ni ningún mensaje de Bubbles, por lo tanto, todo lo demás parecía irrelevante.

Había logrado engañar a sus hermanos diciéndoles que estaba bien, pero aunque lo estaba por fuera, por dentro solo añoraba volver a ver a Bubbles.

Quizás si se veían volverían a discutir, pero eso no significaba que no pudiesen arreglar sus problemas, ¿no? Sentía que debían decirse las cosas a la cara en lugar de estar guardándoselo, eso solo los haría más y más miserables.

–A no ser que ella ya no quiera estar conmigo.

Hanta empezó a ladrarle, y sus ladridos parecían muy molestos.

–Qué pasa, amigo –le sonrió Boomer–. ¿Me estás regañando?

Hanta ladró dos veces.

–Ya, vale, pero no sé qué quieres que haga.

El perro se fue hasta su cama, se acomodó pero dándole la espalda a su dueño.

–Genial, ahora mi propio perro me ignora también.

Y volvió a sacar su celular para revisar su bandeja de entrada y su barra de notificaciones.

Nada, absolutamente nada.

No sabía si era correcto o no stalkear, pero prefirió solo revisar los últimos mensajes que compartió con ella antes de la pelea.

"¿Qué cenaremos hoy?"

"Es una sorpresa"

El primer mensaje fue de ella, el segundo, de él.

Esa conversación la mantuvieron hace cinco días atrás, es decir, uno antes de la pelea.

Tocó la foto para poder agrandarla. En ella se veía Bubbles con Momo en sus brazos y Hanta en sus piernas. Sonreía. Esa foto se la había tomado él hace un par de meses, cuando todo estaba empezando a cambiar entre ellos.

Momo y Hanta serían nuestros hijos, ¿no?

Boomer miró a Hanta de reojo, parecía dormido.

–Hanta, ¿extrañas a tu mamá?

Pero el perro no reaccionó, así que Boomer comprobó que sí estaba dormido.

–Yo sí la extraño.

Volvió la vista a su celular, salió de ver la foto y se dio cuenta de que Bubbles estaba en línea.

El pulso se le aceleró a mil por hora, no sabía qué hacer.

¿Le mandaba un mensaje? ¿La ignoraba? ¿Ella le mandaría un mensaje?

Cerró la aplicación y dejó el celular sobre el sofá. Se puso de pie y sacó la botella de destilado que había dejado sobre el mueble de la cocina.

–Será mejor que me borre por hoy también.


Respondiendo review(s):

Maniaca muajaja: ¿Te parece sano que tengan una relación tóxica? Te lo concedo solo porque te referías a un escape de lo usual, JAJAJA, y bue, para qué voy a mentir, siempre quise escribir una historia muy tóxica de estos dos. Espero te siga absorbiendo esta migraña de problemas y bobadas, porque tiene para largo. La cara de Boomer no es tan amigable como crees... La he visto, y da miedo. Ojalá te haya gustado. ¡Nos leemos!

¡Gracias por leer!

Próximo capítulo 21/03.