CAPÍTULO 2: PROMESA INOCENTE
Bueno hola a todos, lamento el retraso pero prácticamente la escuela me está matando y, además, mi mente era un caos y no sabía que escribir, respecto a quien será la prometida de ichigo estoy en tres opciones: senna, orihime o Riruka, necesito que pues apoyen a la que quieran, con los reviews ya que bueno quiero hacerles el gusto a ustedes también .
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Los niños iban de un lado para otro por las calles de Karakura, ella había rogado porque le dejaran entrar a la escuela en la que iba su mejor amigo, claro a los 9 años de edad y siendo la adoración de su padre ¿Qué se le podía negar?.
Bajo rápidamente a la sala de su casa con su uniforme que era una falda azul y una blusa de botones con un moñito azul atado al cuello de su blusa y con unos zapatos negros y calcetas blancas.
-Mamá, Papá ya estoy lista! –Gritaba la pequeña niña al llegar a la sala.
-Emocionada? –preguntaba su madre.
-Solo un poco –Rukia se encaminaba a la puerta donde la esperaba su padre.
-Rukia -Su padre la miraba algo serio, no era señal de buena noticia para rukia –No podré llevarte… ni tampoco irte a buscar, te llevara nuestro chofer.
-No es justo papá!, siempre haces lo mismo! Al igual que con las clases de ballet -Cruzaba los brazos y se dirigía al coche y subía.
-Byakuya… -Hisana lo miraba algo molesta.
-Lo siento Hisana tengo demasiado trabajo –Byakuya entraba a su despacho.
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Por otra parte de la ciudad de Karakura, un niño peli-naranja ya estaba listo para que su padre lo llevara a la escuela.
-Mamá ya estoy listo –El niño bajaba a la sala de su casa.
-Ya te vi hijo –Su madre le dedicaba una sonrisa cálida.
-Ichigoooo! Vámonos -Su padre le animaba tocando el claxon de su carro.
-Me voy mami –Salía de su casa y se subía al carro.
-Ichigo…Escuche que a rukia la inscribieron en tu escuela -El padre de ichigo iba manejando e ichigo de copiloto.
-Enserio? Y porqué rukia no me dijo? Se supone que somos mejores amigos –Dijo con fastidio y cruzaba sus brazos.
-Ichigo rukia le rogo a sus padres que la inscribieran en la primaria de Karakura, recuerda que ella tenía clases particulares en su casa –Reprendía a su hijo –Rukia te quiere mucho Ichigo.
-lo sé…Pero no se vale que no me lo contará –Ichigo miraba por la ventanilla del auto
-Ichigo –Su padre reía por las acciones de su hijo.
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Con Rukia en su carro
-Señorita rukia, no se enoje con su padre, tiene mucho trabajo – Su chofer trataba de animarla.
-No es justo que mi padre ahora no pase tiempo conmigo, lo mismo paso con mi cumpleaños número 8, no estuvo conmigo porque se fue a Estados Unidos –Cruzaba los brazos.
-La entiendo señorita pero todo esto es por su bien, cuando usted herede la Empresa de su padre tendrá demasiadas ganancias –Estacionaba el coche enfrente de la escuela y salía para abrirle la puerta.
-No quiero eso, yo quiero que mi padre pase tiempo conmigo –Salía del auto.
-Nos vemos señorita Rukia –Volvía a entrar el auto.
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En la escuela los niños entraban por doquier, se admiraban a los niños jugando, riendo y esperando a que el timbre sonara para entrar a su escuela, Rukia iba caminando por el patio de la escuela, buscando a un niño de rebelde y extravagante cabello.
-Donde estará ese tonto –Miraba a su alrededor
-Rukia! –Ichigo llegaba hasta la pequeña niña –Me alegro de encontrarte.
-Ichigo! , la escuela es enorme –Se encogía de hombros.
-Es obvio Rukia, oye… ¿Por qué no me dijiste que te inscribieron aquí –Tenia el ceño fruncido.
-Ichigo la última vez que te vi, fue hace 1 semana, no me dio tiempo de decirte –Decía apenada.
-Hum –Ichigo cruzaba los brazos y miraba a otra parte.
-Estás enojado? –Rukia lo miraba divertida.
-No rukia, no me podría enojar contigo ahora vamos a nuestro salón, supongo que vas conmigo en 3° A no?
-Ichigo-kun eres un adivino –Rukia hablaba con aquel tono que ichigo detestaba.
-Vamos a nuestro salón enana –Ichigo llevaba a rukia a su salón.
Iban recorriendo los pasillos y Rukia se maravillaba, nunca había ido a una escuela, ella tenía una institutriz y nunca había conocido lo que era una escuela.
Llegaron a su salón y por suerte era el salón con menos niños con la cantidad de 15 niños contando a Rukia, era un salón muy espacioso y ahí se apreciaban a los niños platicando los unos a los otros.
-Rukia –Ichigo la llamaba –Siéntate delante de mi indicaba una silla vacía.
Rukia se sentó y en eso entraba su maestra, Retsu unohana una mujer de largo cabello negro y piel blanca, muy amable, pero cuando se enojaba era muy mala…
-Niños por favor siéntense –Unohana dio la orden y todos los niños se sentaron –Hoy tenemos una nueva alumna, preséntate cariño –Se dirigía a Rukia.
Rukia se levantó de su asiento y se puso enfrente de la clase.
-Mi nombre es Rukia Kuchiki mucho gusto –Sonreía amablemente.
-Muy bien Rukia, ya veo que te sentaste enfrente de Kurosaki, pues ve a sentarte ya iniciaremos la clase.
Rukia se fue a sentar y así comenzó un día de escuela, con clases, bromas de algunos niños diciendo sobre el romance de la maestra unohana con el maestro de educación física; el maestro kempachi, la maestra regañándolos, bueno creo que algo normal para esos niños, hasta que llego el recreo.
-Rukia, vamos a desayunar –Tomaba de los hombros a rukia y la llevaba a unas bancas para desayunar.
-Tus compañeros son muy divertidos ichigo –Rukia sacaba su desayuno, que eran frutas con yogurth (N/A: lo que estoy comiendo xd).
-Sí, nunca se sabe que va a pasar cuando estas con ellos –Ichigo al igual que rukia sacaba su desayuno, que era un emparedado de jamón y queso.
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Ambos niños disfrutaban de su receso en la escuela, el silencio abultaba en ambos, pero no era un silencio tenso o incomodo, al contrario era un silencio que solo ambos niños comprendían, claro por eso eran mejores amigos no?
- Rukia? – preguntaba un niño peli-naranja de aproximadamente 9 años.
- ¿Qué ocurre Ichigo? – la pequeña niña preguntaba mientras comía una fresa, su fruta favorita.
- Somos amigos cierto? – El niño estaba algo nervioso.
- Por supuesto que sí Ichigo, ¿Por qué lo preguntas? – Ella les sonreía alegre.
- Prométeme algo, puedes? – Ichigo la miraba.
- ¿Qué cosa? – la niña se empezaba a hartar de las preguntas y una venita en su sien se le empezaba a asomar en su pequeña cabecita.
- Si, crecemos y a los 24 años no nos hemos casado o no tenemos pareja en ese entonces, nos casaremos los dos – Sonreía.
- I-Ichigo ¿Qué dices? – La niña estaba sonrojada como un tomate.
- Lo prometes? – Ichigo le tomaba sus manos.
- Lo prometo Ichigo – Sonreía – Pero tú también lo prometes?-
- Lo prometo, Rukia – reía fuerte.
-Si rompo esa promesa te verás obligada a matarme –Ichigo reía.
-Sabes que lo hare ichigo- Rukia le dio una mirada tierna.
Desde aquel día Rukia no quería escuchar aquellas palabras de la boca de Ichigo, pero para eso faltaba mucho, aún era una niña y si Ichigo rompía aquella promesa sabía que le dolería con toda el alma, pero aun así debía disfrutar las ventajas de molestar a ichigo con aquella promesas…si, era buena idea…
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Hasta aquí el capítulo de hoy, ya saben qué hacer para decidir quién será la prometida de ichigo, bueno los quiero y como siempre agradezco el apoyo y pues nos leemos hasta el próximo capítulo.
Hikari fuera
