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Declaración: Nada de esto es mío mas que la trama del fic… todo pertenece a J.K. Rowling, la malvada escritora de maravillas que disfraza el amor por superficialidad e ignora a los desilusionados que no podemos creer en el amor a primera vista, pero llena de sueños los corazones vacíos… Asi que, seguidores del amor con base en la amistad incondicional, aquí les traigo el segundo capítulo…

Capítulo 2: Aclaraciones

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Si, siempre hay aclaraciones a todo, que no las aceptemos o no las veamos es otra cosa. Pero a fin de cuentas, terminas por enterarte de todo. No siempre va a ser lo que tú quieras, pero puedes alegrarte por que no vives engañado. Piensa que podrías ser un ignorante por completo, y estar totalmente descomunicado del mundo y lo que en él acontece. Y aun que a veces llorarás, gritarás, te sentirás frustrado con la verdad, es mejor acostumbrarse a desilusionarse (o a no soñar), que vivir con una fantasia cada vez más grande que, finalmente, nunca se hará realidad.

Las aclaraciones duelen, pero son inevitables. Todos esperan; no se trata de esperar, sino de aceptar. Y de las principales cosas que tenemos que aceptar, es la aclaración de que estamos locos de atar. ¿O no?

Como sea, no importa lo que te dicen, sino como lo tomas, y realmente aprender a aceptar es importante… Si no me creen¿cuánto creen que a Harry le costaría aceptar perdón, traición, aclaraciones raras y conversaciones extrañas?

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Era de lo más extraño que en julio hiciera ese frío, desde hacía un año, todo estaba siempre nublado, con tormentas y heladas. Incluso había amenazas de nueve… cuando en los esos lugares (junto al mar) no podía nevar. Muchos culpaban a la contaminación y el calentamiento global, pero muchos otros conocían la verdadera causa de todo aquello: Dementores. Dementores sin control por todo Inglaterra.

Y esto mismo era lo que hacía que cierto chico se mantuviera preocupado en extremo… Un chico de 16 años, casi 17, de cabello negro como el azabache y revuelto como si nunca lo hubiera peinado; y unos hermosos ojos verdes, que a pesar de estar tristes, brillaban con intensidad ante la oscuridad del cuarto en el que se encontraba.

Harry Potter llevaba días en esa misma posición: encerrado en su cuarto, tirado en la cama boca arriba, sin intentar dormir ni querer despertar.

Después de regresar de Hogwarts, los Dursley seguían tan indiferentes con él como siempre; solo tía Petunia le hablaba cuando le llevaba la comida y, raramente, se mostraba preocupada por la depresión tan grande en la que su sobrino había caído. Había intentado varias veces de sacarlo del cuarto, pero él nunca le respondía, ni cuando le llevaba comida…

-Harry, es en serio, tienes que comer… -Decía tía Petunia detrás de la puerta de Harry.

-Petunia querida, déjalo –Le decía Vernon a su mujer cuando esta estaba otra vez junto a la puerta de Harry.

Pero en ese momento no se sentía tan deprimido, pues, en pocos días cumpliría la mayoría de edad y podría largarse de esa casa para siempre; comenzar la búsqueda de los Horrocruxes junto a Ron y Hermione, y volver a ver a Ginny…

Ginny… La pura mención de su nombre lo hacía sentir enfermo. Podía recordar cada detalle de ella, su sonrisa, su cabello, sus castaños ojos… Y la extrañaba. Oír su voz y verla a los ojos. Había pensado en ella todo lo que iba del vera… OK, no, de hecho, no…

Si la extrañaba. La había amado como nunca antes lo había hecho, pero algo era extraño, diferente. Algo había cambiado en sus sentimientos, y no podía entender que era. Había pensado que algo se había apagado, no sabía que, pero eso que había hecho que él cayera rendido a su aroma de flores se había ido, dejándolo solo y confundido. ¿Sería que ya no amaba a la pelirroja¿Qué en realidad había roto su relación con ella por que algo dentro de él le decía que no era verdad lo que se decían, bajo el pretexto de que peligraba? No lo sabía. Solo sabía que la seguía queriendo, pero no amándola.

Seguía pensando en lo que sentía por Ginny, cuando la puerta sonó.

-Harry, déjame entrar, por favor –se oyó la voz de su tía, suplicante-, necesito hablar contigo, es importante.

El chico suspiró, se levantó de la cama y caminó hacia la puerta para abrirla, y al hacerlo, vio a su tía con una bandeja de comida en una mano y un extraño libro en la otra. Ella se veía muy nerviosa. Se hizo a un lado para dejar pasar a su tía. Esta entró y vio, horrorizada, el cuarto con plumas de lechuza por todas partes y un desagradable olor a excremento de la misma; pero fuera de eso, todo estaba ordenado, pues Harry ni si quiera se había ocupado en desempacar sus cosas del baúl.

-Te he traído algo de comer –Le dijo, extendiéndole la bandeja con comida.

-Gracias –murmuró con voz ronca: hacía mucho que no hablaba con nadie más que Hedwig. Tomó la bandeja y agarró sin ganas la fruta que había en ella.

-Escucha, chico –comenzó tía Petunia-, se que no te he tratado muy bien, y pues, el verano pasado el vie… tu profesor nos dijo que este año cumplirías la mayoría de edad, y bueno, te irás de aquí… así que yo creí conveniente… em… -. Tomó el libro y se lo tendió- que tuvieras esto.

-¿Qué es? –Preguntó mientras tomaba el libro y lo miraba con interés.

-No lo se –respondió-. Un día Li… Mi her… Tu madre lo trajo en las vacaciones de su quinto año en el colegio y se quedó mucho tiempo en casa, hasta que, un día, después de que ella se casara con tu padre, volvió por él a casa de mis padres, muy desesperada y un poco conmocionada; vio algo en él y luego se fue corriendo, muy feliz…

Pero creo que fue ese día cuando en verdad la odié –Harry la miró mas interesado-. Unos de esos locos de negro con máscaras de calaveras –"mortífagos", pensó Harry- se aparecieron en la casa, buscando algo, pero no lo encontraron, y los mataron –Harry creyó ver una lágrima salir de los ojos de su tía-. Pero yo sabía que era lo que buscaban, y querían el libro. Y¿Sabes algo? Yo tenía el libro, lo había tomado por curiosidad antes de salir de casa de mis padres. Pero nunca lo he abierto, tengo miedo de hacer que esos tipos vengan a mi casa, y pues, al final, llegué a la conclusión de que la culpa había sido de Lily, por haber traído ese libro a casa; pero, en realidad, la culpa no fue de ella, así tenía que pasar… -. Sonrió levemente, mientras Harry la miraba con asombro.

-Wow –murmuró. Le parecía increíble que su tía le hubiera contado eso… Pero más increíble aún, el que ella conservara el libro mágico. Miró el libro y vio que no tenía nada en la portada más que la tela rojiza que lo cubría; lo abrió y vio escrito en letras doradas por dentro: "Hogwarts, una historia… Prop. Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería". Sonrió al ver el nombre de su lugar favorito y le pareció divertido el que la "Srita. Lily Perfección Evans" hubiera robado un libro… y suspiró al recordar "¿Es que siguen sin leer la historia de Hogwarts?"Aunque se extrañó que ese libro no fuera como el que Hermione siempre traía, pues ese no llevaba el símbolo de Hogwarts ni era color negro con detalles en rojo, azul, verde y amarillo. Pasó por alto ese detalle, levantó la mirada hacia su tía e hizo algo que la sorprendió: la abrazó-. Gracias, tía-. Ella estaba apunto de corresponder, cuando sonó el timbre de la casa.

-¡¡¡MAMÁ!!! –Se oyó el grito de Duddley desde la sala, donde seguramente, estaría devorando algún postre mientras veía televisión.

-¡Oh! –Dijo tía mientras se separaba- voy a abrir –y salió del cuarto. Harry abrió un poco el libro y comenzó a hojearlo, pero escuchó a su tía gritar.

-¿¡Quiénes son ustedes¡¿Qué hacen en mi casa?! –

Harry corrió a la mesita de noche para agarrar su varita y se dirigió corriendo al pasillo que llevaba a la puerta principal. Iba por el pasillo y alcanzo a oír un "Harry Potter, por favor" y un "! NO¡Vuelve aquí, Severus!". El corazón de Harry se paró por un instante, y en cuanto recuperó el aliento, bajó de un brinco las escaleras para encontrarse con algo que lo dejaría helado: Severus Snape y Draco Malfoy en el portal de la casa. Su mente se cerró de la furia que sintió y en sus ojos se podía ver ello. Caminó con varita en mano hacia ellos, y con un movimiento, quitó a su tía de la puerta.

-Tu… -Murmuró entre dientes.

-Potter, espera, tienes que… -

-¡TU! –Bramó con furia, abalanzándose sobre él. Pero antes de que pudiera llegar a su ex maestro, una tercera persona apareció, y solo faltaban Voldy y Pettigrew para completar el cuadro de personas odiadas: Bellatrix Lestrange.

-¡Que me digas que hiciste con el cuer… -Iba gritando, pero en cuanto vio a quien tenia delante, abrió los ojos con incredulidad y soltó una de sus típicas carcajadas que hizo que el paralizado cuerpo de Harry sintiera un escalofrío- De verdad, Snape¡estas loco¡eres estúpido ¿o que?!

Ahora si, Harry no entendía absolutamente nada.

-¿Qué demo…? –

-¡Escucha, Potter! –Exclamó Bellatrix entre risas, ante la confusión de Harry- ¡tu estúpido maestro de pociones ha venido a buscar ayuda! –. Y volvió a estallar en carcajadas, provocando una notable irritación en Snape y Malfoy.

-¡Quieres callarte! –espetó Malfoy, hablando por primera vez. Bellatrix dejó de reir, pero había una sonrisa, que mostraba lo cínica que era, en su cara.

-¿¡Alguien puede explicarme que está pasando!? –preguntó Harry, exaltado. Y antes de que alguien pudiese hablar, Bella tomó la palabra.

-¡Yo! –Sonrió- Como tal vez sabrás, mi hermanita le pidió a "este" que cumpliera lo que "este otro" no podía hacer, así que el Señor Tenebroso se enteró de ello, y se enojó mucho por que Cissy tenía órdenes de no decir palabra… pero como lo hizo, ahora está muerta…

-¿¡QUÉ!? –Gritó Draco, volteando bruscamente hacia su tía- ¿¡Qué Acabas de Decir!?-

-¿Qué¿Acaso tu "amado" Snape no te lo dijo? –raramente, el papel de "fría, malvada y sin sentimientos" no le salía para nada en ese momento, y se podía apreciar claramente que si le dolía lo que estaba diciendo.

-Snape… -Draco lo volteó a ver, mientras Harry creía que ahora los mortífagos daban espectáculos especiales a domicilio.

-¿Por qué demonios aclaran sus asuntos personales y familiares en el umbral de mi casa? – se oyó la voz de tía Petunia.

-¡Tía! –Harry se había olvidado por completo de que ella estaba ahí- ve adentro… -. La empujó Harry hacia dentro, y cerró la puerta, extremadamente confundido. Se pegó a la puerta y oyó a los tres mortífagos gritarse de todo… "¿Qué demonios?" se preguntó. Siguió escuchando, con una extraña mueca en el rostro, cuando oyó a Draco gritar.

-¡Maldita sea¡Nos encontraron!-

Harry se levantó y volteó para asegurarse de que su tía estuviera en la cocina y abrió la puerta rápidamente, y casi en el acto, Malfoy, Snape y Lestrange entraron corriendo en la casa, empujándolo. Snape fue el último en entrar, tomó a Harry por la camiseta y lo empujó contra la puerta (y si no estuvieran en esa situación, seguramente Harry se hubiera sentido orgulloso de ya no llegarle debajo del hombro a Snape, sino mas alto).

-Escucha –Susurró con seriedad-: los mortífagos nos persiguen, ahora somos traidores, la madre de Draco está muerta y aproximo la mía y de Bella. Lleva a Draco con los tuyos, háganle hacer un Juramento Inquebrantable si quieren, pero no lo entreguen a los mortí…-

-¡Snape! –Gritó Bellatrix, señalando a Draco. El chico estaba más pálido que de costumbre y parecía a punto de vomitar o de desmayarse, cuando la puerta explotó.

-Querida, no podías caer más bajo: en casa de muggles, pidiéndole ayuda a Harry Potter –Rodulphus Lestrange se hallaba en la puerta de la casa… Sus palabras cayeron en Harry como un balde de agua fría: "casa de muggles…". Volteó al pasillo del recibidor y vio en el suelo a Petunia y Duddley petrificados en el suelo.

-Cierra la boca, amor –le dijo con "dulzura", mostrando una cara de asco. Volteó a Harry y lo vio mirando a su "familia"-. Están petrificados: no creí conveniente matarlos -. Harry seguía mudo de la impresión: Malfoy, Snape y Lestrange estaban en la puerta de su cada, pidiéndole ayuda; el otro Lestrange los perseguía y él no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

-Bueno, como sea, el Señor Tenebroso está muy enojado contigo, cariño. Muy decepcionado, y ahora los están buscando… ¡Oh! Incluyendo a tu sobrino… que no estaba fugado –sonrió malignamente.- Suerte que ya los encontré.

-Y suerte que no vivirás para informárselo a tus amiguitos –Su esposa sonrió de aquella manera que, según Harry creía, parecía una "psyco-asesina"- ¡Avada Kedabra! –;y su "marido" murió- Adiós, cariño –

-¡Dios…! –susurró Draco de la impresión.

-¿¡Mataste a tu esposo!? – exclamó Harry al tiempo que Draco.

-Si maté a mi primo… -Bufó con indiferencia, haciendo que Harry la mirara con odio- ¿Qué? Nunca me cayó bien… ni Rodulphus ni Sirius… ¡Ey! Recuerda que estamos en tregua unos segundos, así que ni se te ocu… -. Pero uno sonoro ¡CRACK! Resonó fuera, congelándolos a todos: cientos de mortífagos se encontraban fuera de la casa.

-¡Mierda! –Exclamaron Harry y Draco, asustados. El joven pelinegro corrió arriba a su cuarto, tomó a Hedwig y ató una nota garabateada rápidamente- Llévasela a alguien de la Orden –le dijo apresuradamente-, a Lupin, a McGonagall, a los Weasley, Hermione, si quieres, pero ¡lo más rápido que puedas! –La dejó volar por la ventana abierta y vio, horrorizado, que la calle de Privet Drive estaba llena de mortífagos. Bajó corriendo y en la casa solo se encontraban Draco, pues Snape y Lestrange habían salido.

Por lo que sabía, Malfoy se encontraba en ese momento en una situación sensible; trató de dejar sus diferencias, rencores y todas las peleas de seis años de lado, recordando que estuvo a punto de pasarse con Dumbledore la noche del ataque, e ignoró que fuera mortífago… desertado.

-Quédate aquí –Le indicó al chico-. La Orden del Fénix ya viene, no salgas, pues te buscan a ti -, se dio media vuelta ante el asentimiento de cabeza de Malfoy y, se dirigía a la puerta, pero otro CRACK sonó frente a él.

-¡HARRY! –Oyó exclamar a esa voz que siempre le tranquilizaba en los momentos más difíciles, que le brindaba apoyo y confianza ilimitada, perteneciente a la chica que en esos momentos se abalanzaba sobre él, regresándole un poco la calma.

-¡Hermione! –Harry le correspondió el abrazo.

-Me llegó la nota y yo se la envié a Lupin para que informara a la Orden: no deben de tardar –Le informó mientras caminaba con él a la puerta- ¿Harry?

-¿si? –

-Me alegro que no te haya sucedido nada –le sonrió- ¡Dios, Mortífagos en tu casa¿Saldrás a luchar? Digo, aun falta unos días para tu cumpleaños y…-

-Hermione –Harry la tomó por los brazos e hizo que lo mirara-, hay mortífagos. Al ministerio le costará probar que hice magia siendo menor de edad solo por llamar la atención. Vamos. -. Le agarró una mano inconcientemente y caminó a la puerta. Abrió la puerta y vio, feliz, que la Orden ya estaba ahí. Remus, Kingsley, Hestia, Nymph(grr), y otros muchos aurores que Harry no conocía estaban peleando contra los mortífagos. Al verle, Lupin se acercó a un auror que parecía ser el más joven; le dijo algo y luego corrió a la casa con Harry.

-¿Te encuentras bien, Harry? –Preguntó, preocupado. El joven asintió.- Bien, dime que pasó exactamente.

-Pues –Harry miró a Hermione y luego a Remus-, Snape y Malfoy aparecieron en mi casa, luego llegó Letrange y se burló de ellos por haber venido a pedirme ayuda; luego le informó a Malfoy que Voldemort mató a sus padres. Después comenzaron a pelearse entre si y llegó el "esposo" de Lestrange y luego… -El rostro de Harry mostraba lo perturbado que estaba al recordar esa escena- y luego ella lo mató. Y finalmente llegaron los demás mortífagos y Snape me dijo que cuidáramos a Malfoy y que si queríamos, le hiciéramos el Voto Inquebrantable en donde jurara lealtad a nosotros…

-¿Lealtad? –Exclamó Hermione. Lupin lo miró pensativo, y buscó con la mirada a Malfoy.

-Lealtad. ¿Y Malfoy¿Y tus tios? –le preguntó.

-Si, lealtad. Lestrange petrificó a mi tía y mi primo, y Vernon está trabajando.

-¿Y Malfoy? –Repitió Hermione la pregunta de Remus.

-Aquí, Granger –Respondió una voz triste y clara. Los tres voltearon rápidamente hacia el muchacho. Hasta ese momento, Harry no había notado la inmensa tristeza plasmada en la cara del chico, que ya no arrastraba las palabras y que tenía unas ojeras enormes y estaba más flaco que el año pasado cuando lo había visto en los servicios.

-¡Oh, Dios! –volvió a exclamar Hermione al ver el demacrado estado del chico. Lupin tomó un florero que estaba cerca de él y pronunció: "Portus". Se los extendió y les dijo:

-Tómenlo, los llevara a un lugar seguro con la Orden, McGonagall sabrá que hacer con el señor Malfoy. Ahora, este no es lugar para ustedes, váyanse.-

Harry y Hermione se apresuraron a tomarlo, pero se detuvieron al ver que Malfoy no se movía.

-Draco –le llamó Hermione- ¿Qué pasa?

-Me entregarán a Azkaban –dijo él, asustado. Hermione caminó hacia él y le tomó la mano (y, extrañamente, Harry se sintió terriblemente mal de que ella le sonriera de aquella manera).

-No lo haremos, te lo prometo –le aseguró ella. De la mano, caminaron hacia el traslador, donde Harry los esperaba con una expresión difícil de interpretar en el rostro. Los tres tocaron el traslador a la vez y desaparecieron con esa sensación de que eran jalados por el ombligo…

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Todo daba vueltas. Giros y más giros. Hasta que, por fin, todo paró y sintió el frío y duro suelo estrellarse contra su mejilla y todo su cuerpo. Murmuró un débil "outch" e intentó incorporarse, pero notó un pero sobre él…

-Hermy… Tal ves seré muy cómodo, pero¿podrías quitarte de encima de mí?

-Lo siento, Harry –Le contestó, levantándose. Estaba por intentar levantarse de nuevo, cuando sintió unos rechonchos brazos estrujarlo en un fuerte abrazo.

-¡Harry! –Exclamó la Sra. Weasley, abrazándolo con fuerza.

-Señora Weasley, por favor… -Suplicó apenado y casi morado por la asfixia.

-Perdón, querido –Le dijo soltándolo-¡pero de solo imaginarlo: Mortífagos en Privet Drive¿Seguro estás bien¿No te hicieron ningún daño¡Dime que pasó! Hermione nos mandó la nota… ¡Estaba tan angustiada! Suerte que Remus y Minerva estaban aquí… ¡Oh, cariño! -. Y volvió a estrujarlo, mientras el chico trataba de procesar tantas preguntas. Cuando lo soltó, Harry pudo notar que tenía los ojos rojos y las mejillas mojadas.

-Estoy bien, Señora Weasley. –Aseguró, conmovido, tomándole las manos.

-Llámame Molly, lo sabes –Respondió secándose las lágrimas. Iba a decir algo, pero Hermione le habló.

-¡Harry! –Llamó, señalando a Malfoy, que al parecer, se había desmayado en el traslado. Se agachó junto a él, cuando escuchó un chillido al final de las escaleras: Ginny Weasley se encontraba ahí, con cara de angustia. Harry sintió algo pesado en su estómago en cuanto la vio… pero era muy diferente a lo que sentía el año pasado: era remordimiento por saberle enamorada de él y no poder corresponder. La chica corrió escaleras abajo y se abalanzó sobre Harry, abrazándolo con fuerza.

-Ginny… -Exclamó en un susurro, casi empujándola para que lo soltara. Pero esto no fue necesario, pues la niña se alejó de él y se tiró sobre el chico rubio.

Todos se miraron con asombro.

-¿Qué? –Preguntó al ver la mirada que los pocos presentes tenían. Nadie se animó a responder- Bien –Ginny tocó el rostro del muchacho y vio que estaba frío. Hizo una mueca de disgusto.

Ginny seguía observando el estado de Draco bajo la mirada extrañada de Hermione; incrédula y un poco molesta de Harry y comprensiva y tierna, aunque confundida, de su madre; cuando otro pelirrojo apareció en el cuarto.

-¡Harry¡Hermione! –gritó Ron, corriendo hacia sus mejores amigos.

-¡Ron! –Exclamaron a la vez Harry y Hermione, levantándose de junto Malfoy y Ginny. Los tres amigos se abrazaron, pero cuando se separaron, a Ron no le agradó lo que vio.

Draco estaba despertando y vio, confundido, a la pelirroja que le observaba- ¿Weasley? –preguntó aturdido.

-Hola –contestó.

-¿Dónde estoy?-

-En mi casa…-

-¿Ah? –

-¡¡Aléjate te mi hermana, hurón asqueroso!! –Gritó Ron jalando a Ginny de la bata del pijama y levantándola del suelo, poniéndola detrás de él.

-¿Mas Weasleys? Ay, Dios… morí y estoy en el infierno… -Susurró dramáticamente, y solo Ginny alcanzó a oír, pero lo que sucedió después de eso, paso todo al mismo tiempo y demasiado rápido…

-¡Malfoy!-Gritó Ginny en forma de reprimenda.

-¿Malfoy? –era George.

-¿Qué suce…? –Fred

-¡¿Malfoy?! –Ahora fueron los dos a la vez, incrédulos- ¡¿Qué Hace Éste Aquí?!

-¡Chicos! –exclamó con voz autoritaria la Sra. Weasley- ¡A la cama¡YA! –Todos los pelirrojos se disponían a replicar, pero la mirada que les echó su madre los hizo tragarse sus quejas y caminar hacia las escaleras, malhumorados y murmurando cosas como "ya no puede hacernos esto, somos mayores de edad" y "tenemos derechos…". Hermione, al ver que todos se iban, creyó conveniente irse con ello y corrió detrás de Ginny.- Disculpen.

-¿Qué está pasando? –Seguía extremadamente confundido.

-Pregunto lo mismo –dijo Malfoy, quien seguía en el suelo a causa del malestar que tenía.

-Um… antes que nada –Volteó a Draco-, solo por seguridad… -e hizo el hechizo que Snape había usado para atar con cuerdas a Lupin en 3° año.- Bien, lo siento, cielo.- El chico la miró con tristeza y asintió mientras Harry pensaba en todas las posibles cosas que fuesen a decirle.- Bueno, Harry, será mejor que te sientes. Esperaremos alguna noticia de la Orden mientras te cuento lo poco de lo que estoy enterada. Descuida, no eres el único desesperado por saber que pasa –Harry miró a Malfoy, en el piso, cubierto por cuerdas, y luego asintió a la señora Weasley- Bien Cuando llegó la nota de Hermione, me alteré un poco, pero tuvimos la suerte de que Remus, Tonks y Minerva estuvieran aquí…

-¿Por qué estaban ellos aquí? –Interrumpió Harry- Oh, lo siento…

-No, no importa. Ellos… pues, al parecer hay problemas con Nymphadora; no se muy bien que está pasando, pero como, bueno, nos tienen a Arthur y a mi en un puesto muy alto, Minerva quiso que entre los tres comentáramos. Pero cuando nos estaba explicando, llegó Hedwig con tu nota.

-¿Remus tiene problemas? –

-¿Tonks tiene problemas? -Preguntaron al unisono Harry y Malfoy, respectivamente.

-Um… se supone que no debo decirte esto, pero… -Un sonoro CRACK interrumpió lo que la Sra. Weasley iba a decir, y Arthur Weasley, Remus Lupin, Minerva McGonagall y Tonks(grr) aparecieron en la sala con algo entre ellos- ¡Arthur querido! –exclamó ella, corriendo hacia su marido y estrujando su flacucho cuerpo- ¿Qué tienen ahí?

-Molly –Habló McGonagall con seriedad-, no te vayas a alterar…

-¿Qué…? –La mujer tuvo que cubrirse la boca para ahogar una exclamación: Snape y Lestrange(Bella) estaban ahí, desmayados, o muertos, pero ahí.- ¡Pero Arthur, Minerva!

-Querida, calma: no pueden hacernos nada, por lo menos no él –Bajó la mirada.

-¿De que hablan? –Preguntaron Harry, quien se había acercado con ellos; Molly y Malfoy, desde su lugar.

-Snape esta muerto, Lestrange solo inconciente –Informó Tonks fríamente tras un rato de silencio.

-¡¿QUÉ?! –Exclamó Malfoy.

-¿Cómo? –preguntaron a su vez Harry y la Sra. Weasley, al límite del asombro. Nadie contestó, solo una mirada se posó en la de Tonks.

-Nymph… -Suspiró Remus. La bruja lo miró con reproche. Harry sintió como un dolor le punzaba en la mandíbula, y la razón era que tenía la boca abierta de la impresión.

-¡Ay, Dios…! –exclamó en susurro- ¿Y mi tía?

Remus comenzó a atragantarse con la saliva que estaba pasando, McGonagall abrió los ojos con sorpresa e intercambió una mirada nerviosa con el sr. Weasley; y Tonks bajó la cabeza.

-Sabía que se nos olvidaba algo… -Susurró Arthur.

-¡¿Dejaron a mi tía allá?! –gritó con los ojos saliéndosele de las órbitas por la incredulidad. Sentía que tantas impresiones en un solo día le iban a ocasionar algún problema cardiaco. De nuevo, nadie dijo nada- ¡Ay, Dios! -. Pero otro CRACK resonó en la sala y Shaklebolt apareció con un cuerpo en brazos.

-¡¡Kingsley!! –se acercaron a él.

-Hola, Minerva. Potter, creí que…-

-¡Tía!- Harry corrió con ella; seguía petrificada. Volteó a ver a los demás diciendo con la mirada que le ayudasen.

-¡Oh! –Lupin se acercó a ellos- Enervate –, y la señora Dursley abrió los ojos con horror, como si acabase de desertar de una terrible pesadilla.

-¡¿Qué…?! –Preguntó casi gritando, al borde de la histeria.

-¡Tía! –Harry se agachó junto a ella y la abrazó. Ella lo miró horrorizada- Estamos en casa de unos amigos, ellos te van a ayudar y… -vio a los demás presentes, nervioso- y…-

-Ven, querida –se acercó la Señora Weasley, tomándola de los hombros para levantarla-. Soy Molly Weasley… -iba diciéndole mientras salía del cuarto en el que estaban.

-¿Qué…?-

-¿Qué van a hacer con ella? –completó la pregunta por Harry. Éste asintió a Lupin- Molly la cuidará, descuida –Dirigió una ultima mirada a su tía y a la Señora Weasley y regresó la vista a los otros, quienes estaban colocando a Bellatrix en el sillón junto a Malfoy y junto a ésta, Snape. Malfoy volteó a ver a Snape y su cara fue de pura perturbación; bajó la mirada y luego la levanto hacia Harry, Remus, McGonagall y Kingsley.

-Señor Malfoy –llamó McGonagall-, esta noche usted irá al cuartel de la Orden en lo que se decide que se hará con usted. No será enviado a Azkaban, se que el profesor Dumbledore le ofreció una salida, y también se que estuvo a punto de aceptara, pero… pasó lo que pasó –suspiró y movió la varita en dirección a él, quedando liberado de las ataduras. Intentó levantarse, pero seguía débil, entonces Harry hizo algo que nadie jamás creyó que iba a contemplar mientras el mundo aun conservase la cordura (¿o es que era, acaso, que ya la había perdido?): le tendió la mano. Draco le miró, extrañado, pero luego sonrió y tomó de ella como apoyo; se miraron a los ojos, y, silenciosamente, firmaron una tregua.

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Holaaaa : ) bueno… ¿Qué les parece? Gracias por leer… aunque tal vez no les guste tanto… u.u

Comentarios por favor!!

Afectuosamente, Susan Lupin