Capítulo 2

Comienzo

Tokio, lunes a las 10 am

Casa de los Echizen. Ryoma dormía profundamente en su cama...

– Ey jovencito, ¿No vas a levantarte nunca? – Nanjiro se asomó en su cuarto

– Mph... ¿Viejo? – Ryoma lo miraba interrogante

–Nanako tuvo que irse temprano... en fin has lo que quieras

Nanjiro se fue... Ryoma bostezo unas 15 veces antes de salir a casa, extrañamente no durmió bien anoche.

Llego al instituto a las 10 y 30 am, se detuvo en la entrada cuando un pensamiento lo hizo querer golpearse la cabeza contra la pared, era el día de la excursión, lo habían planeado hace meses... hacia el museo. Su mente no había podido ponerle menos importancia, el autobús salía a las 8 y 30 am. Reviso su teléfono con 10 llamadas perdidas y 30 mensajes de texto, seguro de Momoshiro...

–Demonios, ¿Qué más puede pasar? – empezó a caminar hacia las canchas con el fin de des estresarse

Aeropuerto de Tokio, 12 pm

–Al fin llegamos Sakuno, mira qué grande es el aeropuerto y tiene muchas cosas llamativas– decía Sumire

– Tienes razón, es muy diferente – decía Sakuno susurrando

La temperatura era más baja que en Sapporo, y mucho más bullicioso, veía a tantas personas diferentes al mismo tiempo que iban y venían. Todo era más artificial y tecnológico, empezaba a sentir miedo de estar sola en un lugar como ese.

Se encontraron con el amigo de Sumire, Keichiro Kimura de 26 años un hombre alto y amable que era natal de Sapporo pero que vino a buscar una mejor vida económica, se veía bien arreglado con ropas finas. Luego se fueron en un taxi hacia su nuevo hogar...

Un edificio de 5 pisos, en el piso 3 era el apartamento en donde se quedarían, el vecindario era muy bueno quedaba cerca del colegio en donde estudiaría Sakuno, era un lugar suficiente para que vivieran 2 personas cómodamente, por dentro estaba bien cuidado y ventilado.

– Bueno, ¿Qué les parece? – dijo Keichiro con una sonrisa ancha

–Vaya, de verdad está muy bien. Hiciste tanto por nosotras – dijo Sumire

–No es nada, tú me ayudaste mucho cuanto era más joven, Sakuno ¿te agrada el lugar? – se acercó a Sakuno sonriendo

–Eh, es acogedor – dijo tímidamente

–Bueno organizare a los hombres para que el lugar este listo para que habiten normalmente antes del anochecer, les daré un mapa para que puedan recorrer el vecindario

– Es una buena idea, Sakuno yo voy a quedarme a ver que todo quede bien, puedes salir a distraerte un poco, pero no vallas muy lejos, no quiero que te pierdas – Sumire le dio el mapa a Sakuno

–Pero... no sé si sea buena idea – Sakuno estaba nerviosa por salir a la calle sola

–Está bien, es para que veas las calles y te acostumbre. Lleva tu celular

Sakuno salió del edificio, viendo todo no era desagradable, se veía tranquilo y limpio. No había demasiada gente, era un vecindario semiprivado con muchas quintas y edificios pequeños, lo había imaginado mucho peor. Empezó a caminar por la acera abriendo el mapa para comprender las rutas, el camino a la escuela eran 4 cuadras, en ese radio solo habían casas, para salir a la ciudad eran 8, no tenía intención de salir así que camino hacia el instituto.

Llego a la entrada, era una escuela muy grande y linda, eso pensaba, imaginaba que clase de personas conocería en el Seigaku, eran casi las 2, a esta hora aún estaban en hora académica. Regreso su atención al mapa, noto que a 1 cuadra más quedaban unas canchas mixtas. Ella no era deportista pero veía los deportes como algo divertido

No muy lejos de allí, Ryoma se encontraba entrenando contra la pared, no había parado, llevaba casi 4 horas, estaba cansado de esa vida tan monótona, lo único bueno que veía en su vida era el tenis. Con ese pensamiento excedió su fuerza y la pelota reboto lejos, se sentó en el suelo secando el sudor de su frente

Mientras Sakuno se adentraba a las canchas vio como una pelota de tenis caía del cielo, se acercó y el tomo, estaba bastante usada. Las canchas se veían vacías, no hay mucha gente a esa hora era hora de clases, camino hacia las canchas de tenis. Vio a un chico sentado en el suelo, se veía cansado pero su rostro no se veía, llevaba una gorra con una R en ella.

Se acercó a él, dejando 2 metros entre ellos

–Disculpa... eh ¿esto es tuyo? – estiro su mano con la pelota de tenis

Ryoma levanto la cabeza un poco dejando ver hasta el cuello de la chica, vio la pelota que sostenía

–Si

–Ah bueno, toma... – se acercó un poco más a él, pero no había señales de que él se levantaría así que la dejo en el piso cerca de él – bueno, adiós – lo miro por última vez antes de caminar hacia la salida

Ryoma no contesto, tan falto de palabras como siempre, igual no le interesaba, pero no se imaginaba las vueltas que daba la vida.

Sakuno pudo guiarse bien con el mapa hacia el apartamento

–Sakuno ¿Ya volviste, tan rápido? Apenas fue una hora – Sumire barría el piso de la sala

–Bueno recorrí un poco, además quiero ayudar

–Si lo pones así, está bien ayúdame a barrer los cuartos

Hasta la noche se fueron los hombres del nuevo hogar de Sakuno, al fin se habían instalado cómodamente, sus clases comenzaban al día siguiente, su abuela le media el uniforme nuevo

–Te queda de maravilla, este es más bonito que el otro

– ¿Crees que me veo bien? Si bueno, es bonito – algo insegura de mirarse al espejo

–Por supuesto, los hombres estarán encima de ti

–Claro que no abuela, no digas eso – estaba avergonzada, la falda era más corta que la otra

Se preguntaba como la tratarían sus nuevos compañeros, esperaba que fueran buenas personas

En la casa de los Echizen

Ryoma volvía a casa algo cansado

–Ryoma volviste ¿Qué tal la excursión? – Nanako le hablaba desde la cocina

–Bien – mintió rápidamente y subió a su cuarto, su fiel amigo Karupin estaba al lado de su cama esperándolo

Se recostó mirando al techo, en eso suena su celular... Era Momoshiro

– ¡Ryoma! Al fin contestas, te perdiste ¿Dónde demonios estabas? – le decía Momoshiro reprendiéndolo

–Eres peor que mi madre, cálmate solo llegue tarde, además no quería ir tampoco

–Pero igual tenías que asistir, tienes que llevar un justificativo de tu ausencia

–Sí, da igual ya vete a dormir, adiós

Tranco el celular dejando a Momo con la palabra en la boca, luego se dio una ducha rápida antes de irse a dormir

En otro lado, Sakuno ya se encontraba con las luces de su cuarto apagadas y estaba en su cama, había hablado con Tomoka por teléfono diciendo que ya se habían establecido bien y de su breve recorrido, no pudo hablar demasiado ya que mañana hay colegio y por la diferencia de horario, allá en Sapporo eran las 11 de la noche. Sakuno había dejado todo preparado para mañana como era costumbre pero estaba inquieta tenía que acostumbrarse a esa nueva habitación, pero también sus pensamiento fluían sin dejar de imaginar cómo sería su nueva vida a partir de mañana.

Al salir el sol Sakuno sentía extraña y ansiosa, pero se limitó a retomar la rutina que hacía cuando iba a su escuela anterior.

Cuando bajo a la sala vio a su abuela esperándola para comer el desayuno

–Te levantaste temprano como siempre, te deseo suerte en tu primer día en tu nueva escuela – Sumire entraba al instituto en una hora diferente a la entrada de Sakuno

–Gracias abuela – tenía el estómago inquieto, por eso comió poco, no podía retrasar lo inevitable así que se apresuró a la puerta – Ya me voy abuela

Recorrió el nuevo camino que apenas empezaba a memorizar, con paso lento pero sin dudar, cuando llego veía que había llegado temprano a pesar de que le pareció haber tardado mucho en salir de casa, eran las 7 am. Paso la puerta de entrada viendo de reojo a las pocas personas que se encontraban dentro, la mayoría eran adultos por eso nadie la miraba con expresión especial, la veían como si ella estuviera allí desde hace años.

Se dirigió a la dirección para que el director la recibiera y le diera todas las indicaciones que necesitaba, toco la puerta de la coordinación suavemente y espero

–Entre por favor

–Con permiso –la voz del profesor era profunda pero no le producía miedo o inquietud

–Te esperaba, tú eres la nueva alumna... Sakuno Ryusaki, muy interesante – era un hombre muy alto su vestimenta era limpia y acorde a su imagen pero noto que sus expresiones no eran acorde con su edad, le sonreía como un niño. Se notaba que ese hombre tenía cerca de unos 35 años, solo esperaba que no fuera un viejo verde

–Sí, mucho gusto señor director – se inclinó para saludarlo

–Por favor, llámame Luis, no me gusta que me digan así – con una sonrisa avergonzada

Sakuno trato de responder su sonrisa, pero apenas se presentaba no quería pasarse con la confianza, aunque se sintió aliviada de que el director fuera tan agradable

–Está bien Luis-san, le agradezco mucho que me permita ingresar en esta institución, me esforzare mucho

–No lo dudo, no tienes que agradecerme. Bueno siéntate por favor, aquí tienes una guía de la institución estas en el salón 3ª, tu horario y ten la lista de los libros que necesitas sé que tienes problemas para conseguirlos así que puedo traerte algunos de nuestra biblioteca

–Es muy amable, de verdad – Sakuno de verdad se sentía a gusto, esperaba que todo fuera así en adelante

–Si tienes algún problema no dudes en venir, ahora debes ir a tu salón, un gusto señorita Sakuno

–Si es cierto, el gusto fue mío Luis-san – salió avergonzada, aunque él no había dicho nada inapropiado nunca se había sentido en tanta confianza con nadie del género masculino

En la casa de los Echizen

–Ryoma debes ir al colegio – Nanako lo esperaba en la sala

Ryoma recién se levantaba, se restregó los ojos y se vistió lo mejor que pudo, no pudo dormir bien anoche por alguna razón su mente no lo dejaba dormirse. Estaba tan adormilado que no se dio cuenta que no se había puesto su gorra

–Ryoma te vez cansado, ¿te sientes bien? – Nanako preocupada se acercó a Ryoma, tenía ojeras y se veía un poco pálido

–No es nada – respondió cansado, tampoco tenía mucho apetito tomo unas rebanadas de pan y dejo el almuerzo, llevo algo de dinero. Salió rápidamente de la casa, hoy tenia entrenamiento y no faltaría por nada.

Sakuno espero a su nuevo profesor de literatura para que la presentara en su primera clase. Los alumnos ya estaban en el salón

–Buenos días jóvenes, hoy tendremos una nueva compañera de clases, entra por favor

Sakuno se adentró con cautela mirando al suelo y se paró al lado del profesor, levanto la mirada vio a su alrededor, todos la miraban examinándola y oía susurros fugaces. Todos se veían normales a su parecer, el salón era parecido al de su anterior colegio pero más grande y tenía aire acondicionado, las ventanas eran más grandes y la pizarra también, pero no se sentía incómoda del todo, aclaro su garganta para hablar

–Hola, m-mucho gusto m-me llamo Sakuno Ryuzaki – hablo con un tono bajo pero fe suficiente para que todos la oyeran

–Está aquí por razones especiales y se quedara con nosotros un buen tiempo así que espero que se lleven bien – continuo en profesor, volteo hacia Sakuno – soy Yamato Hamada tu nuevo profesor de Literatura, un gusto señorita Ryusaki

–Ah, el gusto es mío Hamada-sensei – se inclinó para saludarlo

–Te asignare tu nuevo lugar... mm será bueno que te sientes al frente, así podrás acoplarte más rápido a las clases, al lado de él joven Ichiou– señalo a un muchacho en la primera fila, tenía el cabello rubio y era de ojos verdes

Sakuno camino lentamente hacia su puesto, no se atrevió a mirarlo a la cara, pero cuando se sentó pensó que sería de mala educación no saludarlo y más cuando el si la estaba mirando, abrió la boca para hablar pero él se adelanto

–Mucho gusto Ryusaki, mi nombre es Takuma Ichiou espero que nos llevemos bien – le dio una sonrisa amigable

–S-sí, eh mucho gusto Ichiou-kun... yo igual – no pudo agregar nada más, aun no lo había mirado a los ojos, tenía las mejillas algo sonrojadas, podía ver su sonrisa de reojo. Le alegraba que fuera un buen chico, pero era tímida con los ellos así que se limitó a sacar su cuaderno nuevo.

Del otro lado se encontraba una chica silenciosa, tenía el cabello negro y los ojos marrones, lentamente giro su cabeza hacia ella mirándola sin expresión y simplemente inclino su cabeza para saludarla y Sakuno la imito no quería molestarla de alguna forma, así que no le dijo nada

–Si necesitas ayuda puedes pedírmela – escucho a Takuma decir, estaba feliz de hacer nuevos contactos tan pronto, pero aun no podía acostumbrarse. Empezó la clase y el profesor procuro hacer una introducción de los temas visto en consideración a Sakuno, ella se esforzó para anotar todo lo que decía.

Mientras tanto Ryoma llegaba al instituto, ya había pasado la hora de entrada, su salón es el 4ª le tocaba historia y estaba demasiado cansado, así que subió a la azotea para dormir un poco, no le veía el caso entrar para ser regañado e igual se quedaría dormido en la clase

Sakuno estaba etendiendo a la clase per sus dedos se empezaban a entumecer, el aire acondicionado empezaba a afectar su cuerpo, que no estaba acostumbrado a ese tipo de ventilación tan fría.

Llevaba su chaqueta de instituto normal como siempre pero aun así sentía que el frio se colaba por la prenda, reprimió un escalofrió y puso sus manos en su boca para calentarlas

–Oye, ¿tienes frio? – le susurró Takuma, lo cual era una pregunta obvia

–Eh... – Sakuno no sabía que decirle, sentía vergüenza de afirmarle aquello. Pero el ambiente lo sentía demasiado frio, miro a su alrededor y vio a los demás que estaban bien, algunos anotando, otros pasando notas, otros haciendo garabatos, no era diferente a su antiguo salón de clases.

No pudo contestar y le dio una mirada de disculpa, levanto la mano para pedir permiso de ir al baño con urgencia, el profesor la vio tan afligida que la dejo salir, se levantó rápidamente pero el pasillo también tenía ventilación y no podía salir del instituto así que tomo el mapa que le había dado el director para ubicar un lugar expuesto y vio que había una azote y corrió hacia allá subiendo las escaleras. Abrió la puerta y el viento temperado la hizo aliviarse, se froto los hombros y camino hacia la baranda, observo la vista de la ciudad, era muy grande, no tenía tanto verde como le gustaría pero le parecía bella. Se giró y se llevó un susto enorme, se tapó la boca para no gritar, había un chico tirado en el suelo.

No sabía si acercarse, pero tal vez se había desmayado o lo habrían golpeado, lentamente camino hacia él y se arrodillo para verlo. Estaba usando sus brazos como almohada y suspiro de alivio cuando vio que estaba respirando

–Está dormido, que susto pero ¿Por qué se dormiría en un lugar como este? – Sakuno paso su mirada por el rostro del chico, era apuesto, se sonrojo por su pensamiento. Vio sus ojeras, tal vez estaba cansado y en su pensamiento el chico se movió ligeramente sobresaltándola, se habría levantado pero algo en él se le hacía conocido y se acercó un poco

Ryoma empezaba a sentir nuevamente, quería volverse a dormir, pero algo le hacía sombra y por eso abrió sus ojos. Enfoco su vista en unos segundos, inesperadamente diviso a una chica que lo observaba con atención

Sakuno veía los reflejos verdosos que tenía el cabello del chico, cuando se topó con unos ojos ámbares penetrantes que la miraban con desdén y se sonrojo fuertemente, cayo hacia atrás asustada y apenada.

– ¡Ah! Perdón, perdón yo... es que, tú estabas... bueno – hablaba atropelladamente tratando de explicarle, sin mirarle a los ojos

Ryoma no dijo nada, se sentó y miro a la chica, no la había visto nunca aunque ni siquiera recordaba los rostros de sus compañeras de salón. Pensó que era otra chica enamorada de él que venía a confesársele, pero era la primera vez que alguien sabía que el dormía aquí aparte de Momoshiro, y ninguna chica lo había venido a buscar a este lugar antes.

–Si tienes que decirme algo, hazlo rápido – interrumpió las incoherentes palabras de Sakuno

–Ah, bueno yo... te encontré en el suelo... y pensé que t-te había pasado algo – Sakuno miro hacia el suelo

Ryoma puso una mirada confusa, no era lo que esperaba escuchar, le pareció una chica muy rara

–Si eso es todo – se levantó para salir de la azotea

Sakuno se guardó las preguntas que cruzaban su mente, se quedó arrodillada viéndolo salir aun sonrojada, se preguntaba porque estaba allí durmiendo, debería haber estado en clases. De pronto se paró y corrió a su salón, se le había olvidado que había pedido permiso para el baño, tenía que volver. En su corrida vio al chico de recién entrando a su salón y este cruzo su mirada sin fría sin interés, lo cual causo en ella un sentimiento intimidante. Entro a su salón pidiendo disculpas al profesor y se sentó había entrado en calor rápidamente, las horas pasaron rápidamente, en el almuerzo Takuma se había ofrecido a enseñarle la institución pero le dio mucha pena así que se negó alegando que ya se lo habían enseñado, hubo varias chicas que se acercaron a hablarle y preguntarle sobre su llegada, fue amigable con ellas pero rápidamente estas se fueron a chismosear con otra personas, lo cual la hizo sentir triste.

Llego la hora de salida, ella se fue al instante, mientras otros se quedaban a hablar entre sí, vio de lejos las canchas, veía a los integrantes saliendo de ellas y en ello vio al chico con el que se había topado, es un año mayor que ella e integrante del grupo de tenis, cruzo por su mente que eran muy diferentes, lo miro por última vez y se fue camino a casa.

Continuara...