O-O-O

Me senté en la calle y me miré,

Dije "Hombre, ¿Qué a donde vas si todo se ha ido al infierno?"

Di adiós si aun tienes a alguien a quien puedas decirle adiós.

Matchbox 20

O-O-O

Al final, no hubo tiempo de hablar con el. No me fije mucho en la hora y antes de que me diera cuenta, ya era hora de partir. Mi madre y yo caminábamos a la Plaza Mayor, siempre con Elián tomandonos de la mano. Cuando se lo proponía podía ser un niño de lo más educado.

Todo iba en silencio, hasta que escuche que una voz muy conocida que me llamaba. Volteé para confirmar mis sospechas: era Astéri, quien se había separado de los mástodontes que tenía como hermanos y corria hacia mi. Su vestido era largo, bastante elegante para la ocasión y tenía que levantárselo. Además de que se había sujetado el cabello en una coleta con trenzas en los costados. Hermosa, como siempre.

—Astéri, hola.—la salude cuando llego a abrazarme por detrás—.¿Estas nerviosa?—pregunte, a pesar de saber la respuesta.

—¿Y quien no? Todos lo estamos.—contesto algo más seria que al principio.

Me detuvo un poco, esperando que mamá y mi hermano avanzaran, luego, los dos caminamos más lento. No queríamos que escucharan nuestra conversación.

—Tengo mucho miedo, como siempre.—murmuro sin mirarme con sus hermosos ojos ámbar—.Se que solo faltan dos años para que esto termine pero… ¿Qué tal si en esos dos años si voy?—hablaba rápido, preguntaba aun más. Puede que nadie más entendiera que decía, pero tanto escucharla hablar así cuando estaba nerviosa o ansiosa, que me había ido acostumbrado.

—¿Qué tal si… si muero?—preguntó, aun más pesimista que antes.

—¿Y que tal si pasas estos dos años faltantes?

Para ella todo habría acabado, no para mi. Si, en dos años ya no tendría que poner mi nombre diez mil veces en la urna, pero entonces Elián estaría solo es esto, y seria una tortura aun peor. Pensarlo hacia que el estomago se me revolviera. Sin embargo, decidí parecer lo más optimista que pude con ella.

—Recuerda que lo único que es más fuerte que el miedo es la esperanza.—la tranquilice poniendo mis brazos sobre sus hombros y apoyando su cabeza sobre mi hombro—.Piensa que jamás entraremos a esos estúpidos juegos y que seremos muy felices teniendo bebés en la pradera como conejos.

—Eres un pervertido y un grosero.—dijo juntando su nariz con la mía.

—Si, pero te encanto. Y lo sabes.

—Me encantas.

—Y tu a mi.

—Puaj, que empalagoso eres.—dijo dándome un empujón—.te voy a dejar si sigues actuando así.

Yo reí antes de que me volviera a abrazar.

O-O-O

Me despedí de mi madre con un abrazo y un beso en la mejilla. Sentí el latido de su corazón justo como todos los años; estaba acelerado, pero no tanto como lo estaría en unos minutos. Y como lo estaría el mío.

Le dije a Elián que fuera con mamá y que yo estaría bien. El asintió, después de darme un rápido abrazo, fue con ella y yo a donde estaban los demás chicos de mi edad. Note que había algunos de la escuela. Ninguno volteaba la vista a los demás, ni siquiera para mostrar un poco de compasión o algo. No me moleste en absoluto; yo tampoco estaba de humor para eso. Además, eran unos idiotas. O al menos la mayoría.

Pocos minutos después de espera, una mujer apareció en el escenario. Era pequeña y gorda, me recordaba mucho a una albóndiga. La peluca rubia con rizos la hacía lucir aun más vieja de lo que seguramente era. No recordaba mucho su nombre tampoco. La verdad, es que esto de los juegos me interesaba tan poco, que siempre parecía que era distinta mujer la que venia.

—Felices juegos del hambre.—dijo con una sonrisa y moviendo mucho las manos—.Y que la suerte este siempre de su lado.

Después de mostrarnos un video sobre los días oscuros y propaganda barata del Capitolio, el tipo nos dijo que al ser un año tan importante para todo Panem, irían, además de dos tributos nuevos, los ganadores de los juegos de años pasados.

—Tendrán una participación muy importante.—explico—.Le explicaran a los nuevos tributos sobre el como sobrevivir en la arena y los detalles más importantes en nuestra celebración.

No pude evitar reírme en mis adentros; los únicos ganadores de nuestro distrito eran una cobardes. No podrían enseñarle nada que no hubiera aprendido en jardín de niños.

—Y como ya sabemos, los tributos ganadores Jano Sweran e Ilios Klad.—dijo con voz emocionada.

Como si estuviera planeado (si, estaba planeado) entraron al escenario de distintos lados, el por el izquierdo y ella por el derecho. Había mucha diferencia entre ellos; Jano estaba flaco y asustado, se veía en sus ojos como siquiera se molestara en ocultarlo, mientras que Ilios era casi más alta que yo y tenía mucha fuerza en sus brazos. Si me dijeran que Ilios gano los juegos del hambre no me sorprendería mucho por todo eso. Pero Jano apenas si me lo podía creer. Participo en uno de los juegos más sangrientos. No recuerdo mucho de ellos ya que era muy joven, pero si recuerdo las muertes. Las peores de probablemente toda la historia de los juegos.

Buena suerte enseñándole a sus tributos a combatir. Y buena suerte a los tributos también, seguro morían en el Baño de Sangre.

Apenas se terminaron de subir, dos urnas aparecieron en el escenario. Pensé en que de esos cientos de papelitos con nombres, el mío estaba escrito al menos 50 veces. Y el de Astéri 30. Teníamos casi las mismas posibilidades. Que asco.

—Primero las damas, por supuesto.—dijo la mujer (su nombre era Shiny. Lo recordé cuando se deslumbro por el sol y arrugo la nariz como si fuera conejo y tuve que hacer esfuerzos por no comenzar a carcajearme de tu cara)

Con sus guantes rosas tomo un papel y lo desdoblo, haciendo mucho suspenso, más del necesario. Pensé que seguramente solo la hacía para atraer público estúpido de los primeros distritos.

—Maysilee Donner.

Voltee a ver a mi Astéri, quien estaba sonriendo al no resultar escogida. Mi miro a mi también y le sonreí de regreso. Ella aplaudió discretamente, solo para hacer una broma. Yo hice lo mismo. Aunque bueno... aun quedaba un nombre mas.

Voltee a ver a la Maysilee de nuevo; era rubia con ojos azules, lo que en la escuela conocería como "una niña rica" Creo que iba a la mía, pero nunca la había visto. Aunque no me extrañe; si yo fuera de su posición, nunca me juntaría con alguien del Veta.

Mientras ella caminaba al escenario, noté como otras dos chicas muy parecidas a ellas lloraban. Una era idéntica a Maysilee y la otra no, pero era tan bonita como las dos anteriores. Hasta me sentí un poco mal por ella. Podía apostar que eran su hermana gemela y su amiga o prima.

—Ven Maysilee, te ayudo.—se ofreció Shiny, extendiéndole la mano—.Te ves muy linda, me encanta tu vestido.

No era un vestido realmente hermoso en mi opinión. De hecho, creo que era más bien una falda. Pero se admiraba su esfuerzo por su mínimamente amable. Note que cuando estuvo arriba, miraba hacia el publico, como si estuviera buscando a alguien.

—Bien linda, ¿Cuál era tu nombre?—pregunto pasándole el micrófono.

—Maysilee…—murmuro con los labios temblando.

—Ahora, pasemos con los varones.—dijo casi ignorándola. "Eres demasiado poco interesante como para merecer mi atención" pareció querer decir.

Mi corazón comenzó a acelerarse cuando vi como sacaba el papel que podía decir mi nombre. Parecía que el tiempo pasara jodidamente despacio, como si viera todo en cámara lente. Solo servía para ponerme más nervioso aun. Ni me atreví a mirar a mi madre, ni a Elián ni a Astéri.

—Haymitch Albernathy.—anuncio con su voz aguda.

Sentí como por los cinco segundos que duro diciendo mi nombre (parecía que "Albernathy" era muy difícil de decir para ella) se me paraba la respiración. No me movi de mi lugar, esperando que todos pensaran que yo no era. Sin embargo, todos me voltearon a mirar, dejándome en evidencia. Incluso chicos que jamás en la vida había visto me reconocieron. ¿Qué había hecho para que supieran que era yo? Algo tenía que haber hecho, algo.

—Adelante Albernathy.—dijo alguien a unos lugares de mi. Voltee a mirarlo como si fuera la victima de un asesino—.Tu eres Haymitch Albernathy.—era Richie, un tonto de mi clase, lleno de granos por todo su estúpido rostro. Sonreía. Que sádico—.¡El es ese tal Albernathy!—grito al mismo tiempo que me señalaba, para que todo el distrito se enterara.

—Entendí…—murmure apretando los puños—.Se perfectamente mi nombre…

Cuando muera, iré a asustarlo por el resto de la eternidad.

No espere al segundo llamado y camine aparentando valor hacia el escenario. Intentaba no mirar hacia ningún lado, sobre todo evitando la zona donde Astéri estaba. Sabía que si lo hacía, solo seria más doloroso para ella. Podía sentir su mirada clavada en mi, casi rompiendo a llorar. Todo estaba siendo especialmente fácil para mi cuando escuche a alguien gritarme desde lo lejos.

—¡Haymitch!

Era Elián. Corría hacia mi, esquivando todas las manos que intentaban frenarlo, aunque gracias a que era de pequeña estatura, podía pasar por debajo de sus brazos, casi literalmente. Cuando me alcanzo, me empujo tan fuerte como pudo hacerlo y grito:

—¡No te vayas! ¡No pudiste haber salido cosechado!

Effie miro a su padre, confundida. Sabía la respuesta que este tendría, y sabía que puede que no fuera de lo más amable.

—Largo.—fue lo único que dije—Largo antes de que yo te saque de aquí de una patada en el trasero.

—¡No!—me desafió—.¡Y si me voy, te vienes conmigo!

Supe que no tenía más remedio. Lo tome en brazos y poniéndolo sobre mi hombro como si fuera un costal de papas, lo lleve hasta donde estaban los demás adultos y niños que no participaban en la cosecha. Alguno de ellos lo llevaría con mamá. No importa, lo que quería era que se fuera de inmediato.

Sin embargo, estaba aferrándose a mi como si su vida dependiera de ello. Por alguna razón, comencé a apenarme con las demás personas que nos veían. Era como cuando era más pequeño y hacia berrinches en medio de la calle y yo no podía patearlo porque seria maltrato infantil. Y siendo sincero conmigo mismo, no quería que me soltara, quería quedarme con el. Para cuidarlo, y dedicarme a ser únicamente su hermano mayor. Pero no podía.

—No me dejes…—murmuraba—.No quiero quedarme solo…

Y sin decir una palabra, me lo quite de encima como si fuera un cachorro y lo deje solo entre la multitud. Justo lo que me había pedido que no hiciera.

—He dicho que te quedaras.—dije con voz fría.

Las lágrimas salieron de sus ojos cuando dije eso. Corrió hacia dentro de la multitud, ocultando su llanto entre las manos. Yo camine hacia el escenario, ignorando a todos.

—Felicidades.—fue lo único que me dijo Shiny. Se veía algo intimidada.

Yo lo único que hice fue mostrarle los dientes gruñendo un poco. Sabía a donde tenía que ir. Justo cuando caminaba hacia la derecha, vi como un par de ojos me observaban. Jano.

Intenté hacer el menor contacto visual. Sin embargo, el no se molestaba en hacerlo; incluso sentía que todos notaban la forma en la que miraba. No sabría decir si era algo como lastima o alegría… Solo sabía que me había reconocido como el niño egoísta que se encontró con el otro niño amable. Finalmente, no soporte más eso y lo volteé a ver, solo por unos segundos. El volteó a mirar a otro lado, así que yo hice lo mismo. Que alguien acabe con eso antes de que estallara de la incomodidad.

—¡Un aplauso para los tributos del Distrito 12!—exclamo Shiny—.En un momento... continuamos, y eso...

Las personas aplaudieron. Aunque era un aplauso vacio, casi sonaba sarcástico. No sabía si era por mi, o por Elián o Shiny… o porque estaban siendo televisados por todo Panem y no querían quedar mal. ¿Aunque desde cuando se preocupaban por eso? Siempre lo hacíamos de todas formas. Eso de quedar mal.

Y yo solo me trague el nudo en mi garganta y deje que pasara lo que tuviera que pasar.

O-O-O

Apenas entre a la casa donde estaríamos a la espera de nuestra partida al Capitolio, pude oír como Shiny se quejaba con ella misma en el cuarto de a lado.

—¡Esto ha sido un terrible Día de la Cosecha!—exclamaba dramáticamente—.¡Nada pudo haber salido peor! ¡Tendremos que hacer todo de nuevo!

Pensé que era todo un exagerado. Había cosas más importantes de las cuales me tenía que preocupar, así que me despegue de la pared donde podía escuchar todo y mejor tome asiento en una silla al fondo del cuarto. Aquel lugar era bastante lujoso, mucho más que otros edificios en el Distrito 12.

Quería ver a mi familia antes de irme. Había escuchado que a veces te dejaban hacerlo, pero por el pequeño "espectáculo" que habíamos montado mi hermano con mi ayuda, dudaba que lo fueran a dejar entrar. Dudaba que fueran a dejar a entrar a alguien que tuviera como apellido Albernathy. O a Astéri (aunque se apellidara Tucker. Me conocía y eso era suficiente)

—Por favor, solo unos momentos…—dijo alguien detrás de la puerta de la habitación.

Ni siquiera tuve tiempo de averiguar quien era, porque la puerta fue abierta de golpe. Me alegre mucho a ver que eran mi hermano, Astéri y mi madre.

—Solo nos han dado tres minutos.—dijo Astéri, al mismo tiempo que Elián me abrazaba. Yo no pude evitar caminar un par de pasos justo cuando lo vi.

—¿Enserio te tienes que ir?—me pregunto mi hermano sin despegarse ni un segundo de mi.

Me hubiera gustado decirle que no, que todo era una pesadilla pero hubiera sido mentirle. Y aunque no se me diera mal mentir, no me gustaba hacérselo a el.

—Si… tengo que ir.—le dije—.Si no, podrían hacerles algo.

—¿Cómo a la familia del tipo de camino?

—¿Qué tipo del camino?—pregunto mi madre, pero yo la ignore.

—Igual que el tipo del camino, si.—conteste—.Recuerda, siempre existe la posibilidad de… mi inminente muerte, así que si por si acaso no regreso…

—Hazlo.—interrumpió con un hilo de voz—.Regresa.

—Si…—comenzó a desviar su mirada de la mía pero tomándola con mis manos la regrese a su posición y dije más fuerte:—Elián, tienes que ser fuerte. Sigue vendiendo los quesos, recuerda todo lo que te dije y lo que viste cuando íbamos los dos… Y cuida mucho a mi chica y a mamá, ¿entiendes? Eres el hombre de la casa ahora.

Elián asintió. No paraba de llorar, como si aun fuera un bebé. Me pregunté si así me vería apenas se fueran.

Levante un poco la vista. Mi madre estaba enfrente de nosotros, con expresión triste. Me separé de Elián y la abracé. Ella se quedó un poco sorprendida (no solía abrazarla mucho) pero de todas maneras me devolvió el abrazo.

—Mamá, ¿recuerdas al señor que vive a lado de nuestra casa?—le pregunte.

—El alcohólico… si.—murmuro. Tenía las manos apretadas en tu pecho.

—Me debe cinco ardillas, es de un negocio de hace unas semanas.—explique—.Y no me lo ha querido pagar. ¿Lo cobrarías por mí?

Seguro y si se las daba. Desde el día de la cosecha, había como una especie de apoyo entre todo el distrito, pero en especial con las familias de los tributos.

—Lo hare…—contesto. Senía que ella también iba a llorar, y no iba a permitir que nadie más lo hiciera. Me hubiera gustado rodearla de la cintura y ocultar mi cara en su pecho como cuando era pequeño, pero ahora tenía que ocultarla en su hombro.

—Te quiero mamá…—susurre. Y aun más bajo, para asegurarme que nadie más escuchara, agregue:—Cuida mucho a Elián… No puede hacer esto solo.

—Yo también te quiero mucho…—contesto. Se separo de mi y limpiándose una lagrima que salió por su ojo, pregunto:—¿Cinco ardillas, entonces?

—Yo voy también.—se ofreció Astéri dando un paso enfrente—.Esa clase de sujetos se vuelven locos cuando le pides algo.

Astéri… Había estado conmigo desde que tenía doce, un tiempo considerable. Parecía que fuera ayer la vez que vi a una niña sentada en el fondo de la clase, con dos coletas y un vestido que parecía más una camisa de su hermano. La amaba muchísimo, mucho más de lo podría decirle en unos cuantos segundos que quedaban. Así que solo la abrace y le di un pequeño beso en los labios. Nunca nos habíamos besado en los labios. Al menos no así, con sus mejillas pegajosas del llanto y yo al borde de este.

—Cuídate.—le pedí.

—Tú más.—contesto.

—Si regreso, te prometo que cuando seamos mayores nos casaremos y…—me interrumpió con una sonrisa.

—Y tendremos hijos como conejos en la pradera.—concluyo mi frase.

Yo asentí riéndome un poco.

Entonces, nuestro tiempo se acabo. Tomaron a todos y los sacaron casi arrastrándolos. Ni siquiera tuvieron piedad con mi hermano, lo tomaron fuertemente de los cabellos y si mi vista no falla, lo tiraron al frio piso de caoba antes de que la puerta se cerrara por completo.

Este capitulo ya lo tenía escrito desde hacia rato, pero no lo había subido por motivos de estudio :P Convertirse en un adulto no es fácil, no es fácil chicos.

Me alegra que les haya gustado la historia. A mi en lo personal, me encanta escribirla ya que Haymitch es uno de mis personas favoritos y que no mostraran nada de los juegos en el que estuvo en la película me decepciono bastante.

Como sea, ahora, respondamos sus reviews:

Alphabetta: Pues muchas gracias por ser la primera en recibirme en el fandom. Espero poder conocer mucho más de el en un futuro. Tambien me alegra tu opinión sobre la relación que tiene Haymitch con su hermano. Tuve que inventarme todo porque en el libro nunca dicen nada de el (y en el filme menos) y fue un poco complicado ya que el tendra bastante relevancia a la historia, así que quiero brindar un Oc bien hecho :D Oh Jano. A mi también me dio lastima escribir sobre el. En el próximo episodio veremos más sobre el, no te preocupes. Y espero que te haya agradado aunque sea un poco Astéri. Realmente me hubiera gustado darle un poco más de aparición ahora, pero espero poder ponerla mucho más cuando su novio regrese de los juegos. Intentaré mejorar lo de las tildes. Saludos!

leolover313: Oye, a ti te recuerdo xD Siento como si hubiera pasado años sin leerte. ¿Qué puedo decir? Me compraron los libros en navidad y fue como "Al demonio, veamos que tal queda" y pues… salió. Muchas gracias por los cumplidos! Cada día intento mejorar :3 ¡Que empiecen los 50 Juegos del Hambre!