Título: Propiedad del Rey II (Final Feliz)
Autor ORIGINAL: Red Autumn
Traductora: Darkkie (aka Jun, aka VaniaHepskins) Con su permiso, claro está.
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Tolkien y sólo a él. Sólo los tomé prestados para darle vida a mi universo fantástico.
N/T.- Es el capítulo que más he disfrutado traducir, snif. ;;
2. El Gran Festival de Otoño
Colores, luces y sonidos – todo girando en uno, haciéndome girar con exuberancia y regocijo. ¿Borracho quizá? Si piensas que reír sin sentido y hablar en casi igual manera sin ni siquiera respirar o consumir algún estimulante, entonces tal vez sí estaba borracho. Las actividades no eran demasiadas sino que era el ambiente y la atmósfera que llenaban el aire, las que creaban tal intoxicación en las mentes.
Me sentía como un elfito puesto en la mitad de una larga pluma llena de criaturas exóticas. Y lo más asombros de todo, ¡Es que yo era una de ellas! ¡Sí, era tal la conspiración! El Príncipe de Mirkwood, el único representante del Gran Bosque Verde, un reino supuestamente lleno de solemnes y serios elfos – la imagen fue borrada del todo por un completo nieto lunático de Oropher.
Escandaloso y reprimible – ya podía imaginar el rostro de mi adar – y de todos los lugares, en Lothlorien. Para nosotros, el Bosque Dorado representaba la seriedad y lo sagrado por que era la más ilusoria colonia entre los reinos élficos.
Con Adarorn al cuidado de una muy amable niñera, me perdí totalmente. No recordaba quien era yo más – sólo un elfo ojos abiertos, quijada floja, avergonzándose a si mismo entre los amigos en toda la noche.
Haldir, sus hermanos – Orophin y Rumil y Faramir quien ya se había recobrado lo suficiente para caminar, me acompañaban. Sin embargo, demostré que les podía ser algo escurridizo. En un momento estaba caminando en frente de ellos y en un parpadeo, desaparecía entre la multitud.
A menudo me encontraba saltando y fisgoneando a través de la gente con curiosidad y asombro, sobre aquello que atrapaba mi vista. Estaba tan inquieto toda la noche que a penas me podía quedar en un solo lugar. Era como si yo fuera un fardo de energía listo para explotar si no dejaba escapar un poco de presión.
Mi buen amigo sacudió su cabeza asombrado, murmurando para él mismo. Probablemente había asombrado a todos esta noche con mi extraño comportamiento; o tal vez estaban pensando que sólo quería dejar escapar la presión que estuvo dentro de mí por todo lo que había sucedido el año pasado. Tal vez pensaban que ahora ya estaba loco.
Muchas veces me enganchaba del brazo de Haldir como acostumbraba a hacer. Algunas veces lo arrastraba conmigo, haciéndole tropezar tras de mí y provocando que sus hermanos rieran fuertemente, burlándose de que el 'Serio' Haldir tenía la seriedad acabada. Yo sólo respondía con una mirada enojada y una tonta sonrisa. Me sentía despreocupado nuevamente, olvidando por esta noche, el dolor del pasado.
En muchos lugares en la gran ciudad de Caras Galadon, había filas de mesas llenas con deliciosa comida para que cualquier persona se sirviera libremente, pero yo estaba demasiado inquieto para comer algo. Los pequeños escenarios puestos por uno y otro lado, estaban rodeados por elfos vistiendo todos los colores del otoño. Todos parecían disfrutar viendo a los bailarines y músicos tocar las alegres melodías.
Cientos de pequeñas linternas coloridas en cada escenario colgaban de algún árbol y talan y la mayoría de los elfos llevaba una también, incluyéndome. Había logrado 'convencer' a Haldir de tomar una – una hermosa estrella dorada (su recompensa fue un rápido beso en los labios, para su sorpresa). El sonido de la risa y conversaciones animadas; las hermosas voces misteriosas acompañadas por melódica música llenaban el aire y a mi alrededor. Esas eran las cosas que me intoxicaban.
Cuando la gran luna de plata había llegado al cenit, ya estaba casi exhausto – para el alivio de Haldir. Sus hermanos y Faramir se habían separado de nosotros hacia unas horas y no se habían molestado en buscarnos. Probablemente estaban felices de librarse de mí y dejar que Haldir se encargara.
De alguna manera habíamos terminado en la orilla de un jardín, un poco escondido de los eventos principales y de las grandes masas. Aún a pesar de que la brisa de la noche era algo fría estábamos sudando. Había algunos elfos caminando mano con mano, admirando las flores bajo el brillo de la luna y varios más sentados no lejos de nosotros, cubiertos parcialmente por las sombras de los árboles que bordeaban los caminos del jardín.
Encontramos un lugar tranquilo bajo un gran árbol y nos dejamos caer en la tierra. La vela en la linterna de Haldir se había apagado hacia ya mucho tiempo, dejando sólo la mía para apenas iluminar entre nosotros.
"¿Fuiste a ver a Bronwe esta mañana?" repentinamente preguntó Haldir, rompiendo el silencio.
"¿Por qué lo preguntas?" le pregunté, inseguro de a donde quería llegar. Su rostro resplandecía con un extraño color azul etéreo.
"Estoy muy seguro de que robaste algunas hierbas prohibidas de sus anaqueles cuando no estaba mirando. Esta noche estabas completamente desconocido," dijo observándome sospechosamente.
Le mire por un momento para terminar riendo. Estaba tratando de reírme pero de alguna manera terminé por dejarme caer para probarle a Haldir que en verdad estaba drogado. Caí de espaldas, y aterricé en las suaves hierbas.
Luego todo estuvo tranquilo por un momento, excepto por algunos sonidos lejanos de la alegría que seguía afluyendo. Sopló la brisa nocturna, haciendo que las hojas encima de nosotros silbaran impacientes como si quisieran ir a otra parte.
Haldir movió la linterna, colocando la longitud de su brazo sobre mi cabeza. Luego se estiro un poco para que su mano sostuviera su cabeza cuando estaba sobre su costado, cara a cara.
"¿Te encuentras bien?" le pregunté tranquilamente.
Me volví ligeramente para observarlo. Al ver su rostro, cierto calor paso por mi cuello y mi estómago se revolvía como si accidentalmente me hubiera tragado algo vivo. La larga mirada a él, me encontré sintiéndome 'indispuesto'. Ahora, mi corazón estaba palpitando rápidamente.
Los síntomas eran exactamente como Haldir me había descrito antes. Estaba seguro de que me estaba enamorando.
Haldir no parecía estar esperando una respuesta de mí. Él también estaba mirando mi rostro y nuestros ojos se encontraron con profundas miradas.
Allí fue cuando lo vi todo. AMOR. Los ojos de Haldir estaban llenos de amor y estaban dirigidos a mí. El intenso calor de la timidez me quemo el rostro. Ahora entendía de quien él estaba hablando todos estos meses. Él estaba esperando por MÍ.
Justo en ese momento, la linterna se apago, dejándonos en completa oscuridad y fue un momento en que nuestros ojos se ajustaron a ella.
Antes de que me diera cuenta de lo que estaba pasando, algo suave y tibio toco mis labios tentadoramente como si estuvieran probando mi reacción. Mis ojos se agrandaron con sorpresa pero no me aleje.
Una vez que mis ojos se ajustaron a la oscuridad, vi el rostro de Haldir sobre el mío, con los ojos cerrados. Cerré mis ojos también y suspiré.
Sintiéndome ligeramente audaz a pesar de que sólo Valar sabía que mi corazón estaba palpitando como loco, abrí mi boca ligeramente como invitación para que Haldir deslizara su lengua dentro. Fue tímido al principio, sólo lamió y mordía mi labio inferior, tomando mi saliva.
Cuando toqué su lengua con la mía, le dio el valor y entro en mi boca. Estábamos besándonos tranquilamente y tomándonos tiempo para saborearnos.
Luego descubrí que el corazón de Haldir estaba palpitando furiosamente por que sentía su cuerpo encima de mí. Levanté mis manos y lo encerré con ellas, atrayéndolo más cerca mientras él enmarcaba mi rostro, con sus frías y húmedas manos.
No pude evitar reírme cuando lo sentí por que sabía que él estaba tan nervioso como yo. Haldir paro de besarme y se alejo un poco, mirándome sorprendido.
Enterré mis dedos en su larga y sedosa melena y jalé su cabeza otra vez hacia mí. Nos besamos nuevamente y esta vez sin inhibiciones. Los gemidos apagados y los respiros al buscar aire se nos escapaban.
La necesidad de aire finalmente nos aparto. Extraño, como cuando uno está tan absorbido por besar que se olvida de respirar. Nuestros ojos nunca apartaron la mirada mientras jadeábamos suavemente. Vi que Haldir paso saliva, el nudo en su garganta se movió una vez.
"Me has gustado desde el primer día que puse los ojos en ti.
Te ame desde la primera vez que estuve en Mirkwood.
Y perdí mi corazón completamente por ti cuando estuvimos en Imladris nuevamente.
Y esta noche, perdí mi alma por ti desde la primera vez que mis labios tocaron los tuyos," suspiró Haldir.
El Haldir poético había emergido y yo me quedaba sin palabras.
El elfo había esperado nerviosamente, inseguro de cómo le respondería. Paso la lengua por sus labios como si estuvieran secos y sus ojos buscaron los míos por una respuesta. Sí, compartimos un beso pero yo podía fácilmente rechazar su amor y sólo necesitar de su amistad.
Una ligera brisa sopló, acariciando el cabello detrás de sus trenzas. En ese instante, capturé el momento en mi corazón. Haldir estaba tan bello con sus ojos azules grisáceos brillando con pequeñas luces que las reflejaban y sus labios sonrosados estaban todavía ligeramente hinchados por loa pasión que recientemente habíamos compartido. El final de sus orejas puntiagudas era tan sensual y la línea de su mentón en su rostro fuerte y determinado.
Finalmente, sólo fui lo suficientemente coherente para darle una genuina sonrisa por que no confiaba ya en mi voz.
Un gran gesto apareció en el rostro de Haldir. Se sentó inmediatamente sobre mis muslos, atrayéndome y abrazándome tan fuerte que temía ser aplastado a morir antes de que pudiera responder a sus sentimientos.
"Gracias, Legolas. Gracias. Te amo. Ai, ¡Como te he amado por tanto tiempo", lloró.
"Yo también te amo, Haldir," le dije y me abrazó aún más fuerte, hasta quedarme sin aire.
"Lo siento," dijo nerviosamente y me soltó de su mortal abrazo.
"Bueno, ¿me podrías recompensar besándome nuevamente?" le sugerí misteriosamente.
Y sin ningún problema, el elfo se arrojó sobre mí, y ambos aterrizamos de vuelta en el jardín, conmigo atrapado abajo. Por suerte, la tierra era suave, de otra manera hubiéramos tenido un fuerte dolor de cabeza.
Nuestros besos se habían vuelto un poco más que eso. Encontré mis manos frotando ligeramente su espalda, especialmente su columna y mis piernas frotando las suyas en una manera lasciva. Haldir respondió cargando la hinchazón entre sus piernas sobre mi entrepierna. Estábamos claramente excitados.
Casi reacio, Haldir se apartó de mí. Su respiración era agitada y respiraba con dificultad.
"No aquí, no así. Tu mereces algo mejor," susurró roncamente. Su voz estaba llena de deseo y necesidad. "Ven," dijo y se levantó, tomó mi mano jalándome con él.
Caminamos mano a mano, como los otros hacia mi talan.
Esa noche, no hicimos el amor. Haldir quería pedir permiso a mi adar primero para cortejarme oficialmente. Reí a ese pensamiento por que le recordé que yo ya no era un niño. Sin embargo, el elfo estaba determinado en que yo merecía ser tratado con respeto. Además, él quería que yo me tomara mi tiempo para sentirme listo para nuestra unión, como testimonio de que nos amábamos el uno al otro y no por la prisa por darle satisfacción a las necesidades de nuestros cuerpos.
Ese gesto había tocado mi corazón profundamente. Yací abrazado cobijado por los brazos de Haldir, y sentía que fácilmente, caí en un sueño mientras disfrutaba el sentir de sus dedos acariciando mi cabello.
TBC…
