Capitulo 2

Un nuevo día los esperaba, los rayos del sol eran opacados por las nubes grises que desde temprano llenaban el cielo. La alarma de Kakashi sonó sacándolo de su sueño, volviéndolo a la realidad, se levanto con pereza, se puso sus pantuflas color verde, fue al baño para tomar una ducha, pero este ya estaba ocupado lo supo al escuchar el agua de la regadera caer, se dio cuenta de que era Sasuke, si no fuera porque había encontrado su baño ocupado, no recordaría que estaba allí, un hombre muy silencioso para su gusto.

_Kakashi…buen día

Frente a él Sakura sentada en su silla, sorprendiéndolo por completo

_Buen día, veo que esta vez pudiste sola

_Oh lo decís por la silla…en realidad Sasuke me ayudo, escucho la silla que se me resbalo y entro para acercármela nuevamente.

_No deberías dejar que un joven entre a tu cuarto, así como así

_ ¿De qué estas hablando? No le dije que si, el solo entro y me arrojo la silla

Kakashi estaba molesto no solo ocupaba su baño, también ayudaba a Sakura haciéndolo quedar como un mal tutor, solo faltaba que se pusiera a leer su colección de icha icha paradise.

_Necesito hablar con él… ¿ya tomaste tu desayuno?

_No…estuve pensando casi toda la noche y me gustaría ir a rehabilitación se que lo necesito no puedo seguir así como un potus.

Un cambio repentino que lo ponía feliz olvidando todo lo demás.

_Te llevare esta mañana no jugare tenis

_Eso esta bien por mi

Sakura iba a su cuarto para cambiarse y ponerse ropa mas cómoda, usualmente un cambio de ropa a Sakura le llevaba mas de media hora, eso si escogí de antemano las prendas, estaba contenta con su decisión sabia que sus amigas estarían orgullosas de ella.

_No se puede dar algo por perdido sin siquiera intentarlo. —eso pensaba

Sasuke se cambiaba en su cuarto, por alguna razón trataba de estar más atento a los sonidos que se produjeran en la casa, él tenia experiencia con personas que tuvieran la dificultad de Sakura, imagino que era su instinto y la costumbre que creía perdida que volvían a él. Salio de la habitación iría a correr y luego al colegio.

Unos minutos después.

_ ¿Sakura estas lista?

_Si ya salgo…solo debo ponerme la camiseta.

_Ok

Viendo que ya estaba casi lista, llamo a Kakashi para que le atara las agujetas de sus zapatillas.

_Gracias

_Ahora si vámonos

Una vez en el coche del peliplata.

_Me imagino que estas preocupada.—hablaba mientras conducía

_Solo un poco

_Debes recordar que estaré junto a ti

Las mejillas de la pelirosa ardían en llamas, pensó que había sido el tomar un sorbo del café matutino de Kakashi. Llegaron rápidamente al hospital, la pelirosa estaba en la lista desde hacia tiempo.

Bajaron del auto, y procedieron a ingresar al hospital de la ciudad, era el mejor y más completo.

_Tengo mucha esperanza, hace tiempo no me siento así

_Todo saldrá bien…ya veras

El cielo seguía oscuro la lluvia comenzaba a caer de forma casi imperceptible entre tanto Kakashi estaba en la oficina correspondiente para la rehabilitación de la pelirosa, ella esperaba fuera ya que sus nervios de comenzar a pelear por su vida estaban molestándola en ese momento.

_Lo sentimos pero esos cupos se han llenado hace tiempo…y no tenemos espacio para un paciente más.

_Eso es lo que me parece totalmente estupido, deberían poder ayudarnos ella lo necesita más que nunca. —aunque estaba preocupado y enfadado mantenía su tono de voz sereno para que Sakura no escuchara.

_Señor Hatake, entiendo su molestia pero no podemos recibir a la señorita Sakura aquí, será mejor que se marche, puede probar en la Clínica Austral, allí siempre hay un lugar disponible.

_Esa clínica es carísima, ¿piensa que no recorrí cada lugar en busca de ayuda?

Sakura se acercaba a la puerta y pegaba su oreja a ella, la curiosidad era algo que la superaba.

_ya le dije es mejor que se retire estoy muy ocupada en este momento.

_Ella necesita de verdad que la ayuden, por favor

El escuchar a su sensei suplicar así, le rompía el corazón, se sentía culpable no solo de su estado, también por lo mal que se sentía Kakashi, definitivamente era una carga para él y eso la destruía. Lentamente movía las ruedas de su silla para volver al lugar en el que estaba antes, el peliplata la vio allí junto a la puerta, le sonrío de esa forma podría ocultar lo mal que le había ido.

_Hoy no pueden, pero mañana vendremos ¿si?

Le estaba mintiendo en su cara solo para evitar que derramara sus amargas lágrimas.

_Ya no querré hacerlo mañana…solo vamos a casa.

Dicho esto regresaron a casa, Sasuke ya estaba allí se podía escuchar que alguien se agitaba haciendo movimientos bruscos, cuando abren la puerta ven a Sasuke haciendo ejercicios, para Kakashi era algo normal, pero Sakura seguía observándolo como si fuera la primera vez que veía a alguien ejercitarse, el sudor que corría por el pecho del peliazabache lo dejaba ver muy sensual, sus cabellos alborotados, como subía y bajaba sobre sus brazos haciendo los abdominales mas interesantes del mundo. Al sentir que era observado se paro para beber un sorbo de agua.

_Voy a preparar la comida. —decía Kakashi

_No, yo cocinare

_ ¿Segura?... ¿queres que te ayude?

_Puedo sola

_Bien, subiré a ordenar los cuartos

_Ok

El peliplata ignoraba por completo a Sasuke, quien creyó que seria el quien lo haría desde un principio, pensando en que la primera impresión podía ser la misma para ambos. Sakura buscaba las cebollas que estaban debajo de la mesada, puso el sartén en el fuego, busco algunos ingredientes mas para preparar su mejor plato. Lo que había escuchado minutos antes en el hospital le entristecían el alma, aun con las cebollas sin pelar, lagrimas salían de sus ojos, haciendo que se enfadara con ella misma. Sasuke que estaba detrás de ella la escuchaba sollozar, una angustia fuerte que podía quebrar a cualquiera su personalidad de que nada le importaba era muy débil con esa persona, pero no lo suficiente como para preocuparse, lo que hizo que volviera a su cuarto a preparar las cosas para ir al colegio.

Las viandas estaban listas la de Kakashi y la de Sasuke, sabría que el peliazabache también tendría hambre en algún momento.

_Aqui están sus viandas

_Tan atenta como siempre Sakura….hoy regresare antes

_Bien

Vio bajar a Sasuke le ofreció una de las bandejas con su comida.

_Prepare esto, no se si. —se vio interrumpida por el peliazabache.

_Yo no como cualquier cosa, si vas a ofrecer algo podrías preguntar

Salio por la puerta como si nada. Kakashi acomodaba su corbata en otro lado de la casa por lo que no había escuchado nada.

_tiene razón, debo preguntar antes de hacer algo para alguien que no conozco

Los dos hombres se marcharon quedando ella en esa gran casa vacía, pensó en limpiar, pero si pasaba la escoba por el piso ¿Cómo juntaría la basura? Imagino que podría ver si Kakashi ordeno su cuarto y de paso fisgonear entre las cosas del intrigante Sasuke, que bien podría ser un impostor. Pero nada de eso podía hacer, ya que debía subir las escaleras, pero como era habitual su curiosidad la superaba una vez más.

Su silla la conducía hasta las escaleras, se puso de forma que al bajar no cayera con tanta fuerza, se arrastro usando sus brazos que parecían desgarrarse con cada escalón que lograban superar, nunca lo había hecho antes arrastrar sus piernas que la hacían ver como un gusanito deslizándose en la tierra. Con gran esfuerzo podía ver la cima de las escaleras un impulso más y lo más difícil estaba hecho, ahora tomaría aire para impulsarse de nuevo, cansada y sin fuerza empujo la puerta de la habitación del peliazabache, un aroma masculino predominante como ella lo imagino se adueñaba de la habitación. Logro llegar al costado de la cama donde él había dejado lo único que trajo consigo una maleta un tanto pequeña color negro, reviso encontró ropa, desodorante, caramelos de menta, hasta una brújula que parecía ser algo antigua, nada más que eso.

_¿vine hasta acá por esto?

Algo desilusionada con su intento por descubrir algo turbio entre las cosas del peliazabache, dejo las cosas en su lugar y se arrastro hasta el cuarto que ocupaba su sensei, abrió la puerta despacio, la luz entraba por la ventana iluminando todo el lugar, un escritorio, una cama de dos plazas, las cortinas color blanco, su ropa perfectamente organizada.

_Huele a Kakashi-sensei

Al llegar al borde de la cama no pudo resistirse a oler la almohada tenia un perfume exquisito, hundió su rostro en ella. Debajo de esta un libro algo maltratado de hojas amarillas de nombre icha icha llamaba su atención, abrió el libro justo por la mitad para echarle una ojeada.

Las manos de karasu tocaban con entusiasmo y deseo profundo los pechos de ayane manoseándolos endureciendo esos pezones que lo volvían loco.

_Oh leer esto me da calor. —siguió con la lectura muy atentamente

La bella mujer jadeaba moviendo sus caderas para frotarse contra la intimidad del hombre que estaba detrás suyo, quien aun acariciando sus pechos besaba su cuello desaforadamente, la oficina era pequeña el calor de ambos cuerpos la transformaban en una habitación del infierno.

Sakura no puedo evitar sonrojarse con fuerza ante ese relato, pensaba en su sensei, cada noche leyendo una historia diferente, cada noche temblando de deseo. Justamente en la persona que estaba pensando estaba llegando a su casa, abría la puerta de la entrada, se sorprendía y asustaba a la vez por no ver a Sakura sentada en su silla que reposaba en el borde de las escaleras, la busco en la cocina, el comedor, pero nada, subió corriendo las escaleras, silenciosamente ya que no tenia idea de lo que podría estar pasando y si Sakura estaba en peligro.

Muy distinto fue el panorama cuando vio la puerta de su habitación entreabierta y a una Sakura muy distinta a la que vivió con él hasta ese momento. La pelirosa acariciaba su labio inferior mientras leía su novela erótica, su ojo visible se agrando mas de lo normal, no podía siquiera respirar, escuchando los jadeos de la pelirosa quien leía sobre pasión desenfrenada, suspirando acalorada, más aun no supo en que momento empezó a excitarse también, deseaba acariciar a Sakura ser el quien le robara suspiros, la pelirosa cerro el libro de repente.

_¿Qué me pasa?.—la única pregunta que surgía en su cabeza.

El peliplata permanecía tras la puerta de su propio cuarto, pensando que hacer.