Cerca mío

ArokuRaita

'Ookiku Furikabutte' pertenece a Asa Higuchi y este fanfic fue escrito sin fines de lucro.
Hasta que me atreví a escribir algo más explícito, juju…


2. Juntos y… ¿felices?

Cuando Mihashi pareció estar más tranquilo, fue el momento en que Abe decidió volver a su futón. Sin embargo, una mano lo retuvo. Miró al dueño de casa y este le devolvió la mirada. Sus ojos seguían rojos y parecía luchar contra su timidez, pero estaba clara su naturaleza testaruda. Abe tragó saliva.

"¿Qué quieres, Mihashi?"

"Que-quédate conmigo, por favor"

El catcher suspiró.

"Hey, quiero que sepas que aún no tengo claros mis sentimientos por ti. Es decir, me gustas como pitcher y como persona, y eres alguien por quien me preocupo mucho, pero... no sé si puedo corresponderte. ¿Me entiendes?"

Ren asintió con timidez.

"No es... necesario... que me correspondas" murmuró, evitando la mirada del moreno. Éste se enfureció.

"¿Cómo puedes decir eso? ¡Deberías valorarte más, maldición!"

Exasperado, lo tomó por los hombros para zamarrearlo y se detuvo. Ah, así se sienten sus hombros, pensó, cerrando los ojos.

Comenzó a masajearlos suavemente, mientras Mihashi temblaba. Luego, acarició sus esbeltos brazos, esos brazos que ya habían llevado a Nishiura a la victoria. Finalmente, tocó sus manos. Ardían.

"Guau, ¿por qué tienes las manos tan calientes, Mihashi?", preguntó el joven, con los ojos ya abiertos.

"Este... no son sólo mis manos..."

Preocupado, Abe acercó su rostro a la frente de su compañero. "Tienes razón, pareces un poco afiebrado..." Sin aviso, Mihashi se movió un poco y rozó el cuello de Takaya con sus labios. Este último se puso tenso y se tendió a su lado en silencio.

"Ren, no me obligues... No quiero hacerte daño"

"Si no te enojas conmigo... no me harás daño, Abe-kun", susurró el otro. "Por favor, ¿puedo... tocarte?"

Abe se restregó la cara con ambas manos y se desordenó el cabello, decidido. "Soy yo el que debería decir eso", resopló. Se levantó, echó hacia atrás la colcha que lo separaba de su compañero y se colocó sobre él. Mihashi le rodeó el cuello con sus brazos y Abe presionó sus labios contra los suyos. ¿Y ahora, qué hago?, se preguntaron mentalmente, al mismo tiempo. Nunca habían dado ni recibido un beso de ese tipo y ya no era momento de sentir vergüenza. Tendrían que improvisar.


Con timidez, la punta de la lengua de Mihashi recorrió los labios de su compañero, quien los entreabrió y la atrapó. Ambos enrojecieron. Luego, Abe succionó la lengua del rubio y la acarició con la suya, dentro de su boca. La sensación era exquisita. Cada uno comenzó a notar un endurecimiento -propio y ajeno- en la entrepierna, aunque ya no les preocupaba.

Ren movió sus brazos y acarició la espalda de Takaya. Era más ancha que la suya, muy esbelta y bien formada. Pasó por su estrecha cadera y se detuvo sobre sus nalgas. Las presionó y las atrajo hacia su entrepierna. El moreno se sorprendió: ¿Era posible que alguien tan tímido y nervioso como Mihashi pudiese tener un impulso sexual fuerte? Daba un poco de miedo.

"A-Abe-kun, he deseado esto... por muchos años... Perdóname si... soy muy egoísta"

¿A qué se refiere con eso?, pensó Takaya.

Antes de formular su pregunta al pitcher, este último puso su mano izquierda sobre la entrepierna del joven y comenzó a masajearla. Abe dejó escapar un gruñido. Suavemente, Mihashi dejó al catcher tendido de lado y comenzó a besar su pecho y abdomen hasta que llegó al cinturón. Con nerviosismo, abrió la hebilla de éste, los botones y el cierre de los jeans de Takaya y, de pronto, hundió su rostro en la ropa interior de su acompañante. Takaya quedó de espaldas, mirando al techo con sorpresa.

"¡Qué estás haciendo! No seas idiota, Mihashi, primero debo darme un baño..."

"Abe-kun... está bien... Eres perfecto así"

¿Cómo puede decir ese tipo de cosas?, pensó el avergonzado muchacho, tapándose la cara con las manos. En eso, sintió un calor abrasador en su miembro. Atónito, miró hacia abajo y descubrió que el rubio le estaba practicando un fellatio (o eso intentaba). Trató de hacerse a un lado, pero Mihashi no le permitió moverse. Luego intentó agarrarlo del cabello para alejarlo, sin resultado.

"¿Por qué haces esto?", jadeó Abe, tratando de mantener la compostura. Su colega respondió sin levantar la vista. Su rostro estaba granate.

"Porque... has sido muy bueno conmigo... Sin tu ayuda, no podría ser un buen pitcher... ni un buen as... Y quiero hacerte sentir bien".

"Me basta con que me digas lo que realmente piensas durante los partidos. Y si dejaras de tenerme miedo... Ahh... Mihashi, para". El pitcher negó con la cabeza. Era la primera vez que lo hacía sin una señal de por medio. "No, de verdad, detente o me voy..."

Con los ojos llenos de horror, Mihashi se detuvo y lo miró. "¿A-A dónde vas? ¡Di-dijiste que... pasarías la noche acá!"

"¡GAH! ¡Digo que voy a eyacular, maldita sea!". Un poco más tranquilo, Mihashi siguió con su labor. "Ahhh... ¡AAHH, maldición!"

De verdad, Abe-kun da más miedo cuando está excitado... Maldice mucho, ¿estará molesto?, pensó Ren mientras sentía las gotas del tibio fluido en su boca. Con timidez, alzó la vista hacia Takaya, quien tenía su brazo derecho sobre sus ojos y respiraba agitadamente. Estaba lleno de sudor y sus mejillas brillaban con un tono rojizo. De pronto, se irguió en la cama y observó fijamente al pitcher, con ojos brillantes. Mihashi se echó a temblar y tragó.

"¡Por qué tragaste, idiota!"

¡IIIIIH, me va a matar!, fue lo primero que se le ocurrió. Sin embargo, el joven de pelo oscuro tomó a Ren y lo atrajo hacia sí en un fuerte abrazo.

"Gracias por seguir a mi lado", murmuró. "Prometo hacerte lo mismo cada vez que te sientas preocupado o nervioso", susurró al oído del dueño de casa. Este sintió escalofríos por todo su cuerpo.

"Pero... Creo que siempre estoy así...", tartamudeó el muchacho. Miró hacia arriba. Como Abe lo tenía firmemente sujeto, sólo alcanzó a ver parte del rostro de su compañero, y notó que sus labios sonreían. Quizás ahora sí tenía motivos para temer de verdad a Abe-kun.

Y quedaba toda la noche por delante…

FIN