Tres días. Durante los últimos tres día todo lo que había recibido era burlas por andársela pasado buscando a un misterioso pasajero que nunca volvería a ver. Todavía no podía creer que hubiera sido tan obvia como para que todos los trabajadores del aeropuerto, además de un par de vecinos, se hubieran enterado de ello. Esa mañana se había levantado media antes de lo habitual solo para poder reprenderse mentalmente por su infantil comportamiento.

Todo lo que quería era olvidarse de ello para poder continuar con su pacifica, monótona y aburrida vida. Después de todo, ya no tenía el menor sentido seguir buscando a alguien que no volvería a ver. Pero al igual que aquel día donde no creía que nada importante pudiera pasarle, sucedió algo que cambiaria por completo sus planes al corto plazo.

...


– ¿Qué es esto? – Preguntó Temari a punto de sentarse en su puesto mientras recogía el folleto que le tendían – Todavía hay muchos folletos por lo que no creo que sea necesario que me des otro, sobre todo si se trata de uno tan arrugado.

– Lo siento, debí dártelo ayer. – Se disculpó el chico con el cual siempre cambiaba de turno, sin duda la persona a la cual mas problemas le había causado con sus continuos cambios de horario – Me pidieron que te lo diera pero se me había olvidado.

Sabiendo que la fila comenzaba a impacientarse metió el folleto dentro de su bolso para verlo después y concentrarse en su trabajo, o eso intentó. Al final se pasó horas enteras preguntándose que tenía de importante ese folleto, a simple vista no notó ninguna de las diferencias de los que entregaba a las personas que le preguntaban por un hotel para hospedarse.

No fue sino hasta que estaba en el bus de regreso a su casa que tuvo tiempo de ver el folleto. En un inicio no encontró nada de interesante en él pero al abrirlo encontró que se encontraba un mensaje escrito.

Mientras lo leía comenzó por enojarse por el contenido de la misma convencida de que podría tratarse de otra de las bromas que últimamente le hacían. A pesar de creer eso no pudo evitar emocionarse un poco conforme avanzaba y al final de la nota sintió que sus esperanzas de volver a ver al dueño de esos ojos renacían. Lo ultimó en que se fijó fue en las ultimas líneas, una firma que le hacia creer en la autenticidad de la nota porque no existía ni una otra persona a parte de ella y él que conocieran esa información.

Por otra parte estaba el hecho de que existían ciertas palabras, sobre todo al final, que parecían mas que todo garabatos sin duda provocados por una persona impaciente que lo empujara mientras escribía. Además estaba la forma casi cortante de entre algunas oraciones que demostraba el poco tiempo disponible durante su escritura como para preocuparse para que la gramática.

Así, recordando esas palabras con una sonrisa, esperaría por el día en que nuevamente se encontraran. Aunque le gustaría saber en que momento fue que le sonrió.

¿Acaso no tienes sentido del cumplimiento? Con el día de hoy ya van tres veces que me haces madrugar para que no estés. Esperaba verte de nuevo antes de irme pero ya no puedo alargar más mi estadía. Tienes una sonrisa tan linda que deseaba verla una ultima vez.

S.N. del vuelo 345

Regresaré en invierno, esta en tu puesto que no tengo forma de preguntar donde esta la chica del tercer puesto a la izquierda.