Capítulo 2.
Recuerdos evocativos.
Levanté mis pesados párpados con lentitud y unos gráciles rayos de sol que se filtraban en los espacios no cubiertos por las persianas achicaron mi pupila.
-¡YooChun ven aquí!-
El líder del grupo Park gritaba cegado por la ira, sin importarle que el resto del mundo se diera cuenta de las fuertes peleas que había entre él y su heredero. Con desgano me levanté y soltando un largo bostezo en el proceso, me dirigí al baño para tomar una ducha antes de asistir al Colegio.
Había pasado una semana y media desde que me mudé a esta vivienda extravagante y fría; cuando lo hice creí que mi estilo de vida cambiaría en exceso, pensé que sería agobiante y afanosa, pero fue justamente lo contrario, las comodidades me agradaron, el que me trajeran el desayuno a la cama o que asearan mis pertenencias, todo era realizado por mí, y eso no podría desagradarle a nadie. Al llegar fui tratado con respeto y me sentí superior. En cuanto a mi padre y mi hermano, hasta la fecha, no había tenido ningún acercamiento especial, el señor se mantenía en viajes que duraban días, apenas y se le podía ver, por otra parte, el trabajo de Park YooChun era menos pesado, pero él prefería usar su tiempo libre en ir a algún pub con sus amigos o parejas ocasionales.
Solo llevaba establecido un corto período, por eso mismo no lograba descubrir mucho acerca de la historia de esos dos individuos que para mí resultaban unos extraños.
Cerré el flujo del agua y sacudiendo mi rubio cabello tomé una toalla para enrollarla alrededor de mi cintura. Caminé hasta mi habitación para ir en busca de ropa, pero me encontré con alguien que no esperaba.
-Buenos días hermanito-
Con su negruzco cabello negro oculto en un sombrero añil, sus fieros orbes que lucían cansados, su piel más pálida de lo normal, llevando unos pantalones tiznados y una gabardina grisácea, se encontraba YooChun hundido en mi cama, jugueteando con su celular.
-¿Qué quieres?-
Con desprecio le pregunté, al tiempo en que abría mi closet y sacaba mi uniforme de él.
-¿Tengo que tener un motivo para venir a verte?-
Me volví para mirarle con mis ojos entornados.
-De cualquier forma quiero que te marches, se me hace tarde y quiero cambiarme-
Una sátira sonrisa se dibujó de sus embriagantes labios que a momentos me hacían perder la razón.
-Hazlo frente a mí, después de todo somos familia-
Sabía que se mofaba de mí, era tan obvio y aun así yo deseaba despojarme de cualquier cosa que me cubriera, de la forma más sensual que pudiera, para incitarlo a recorrer con esos largos dedos mi piel.
-¿Lo estás pensando?-
Después de cuestionar con una expresión traviesa, lanzó su artefacto lejos y se levantó de un salto, solo bastó un par de pasos para que la distancia se convirtiera en mínima, y comenzando a sentirme ansioso quise retroceder, pero su mano viajó directo a mi trasero y ocasionó el choque abrupto de nuestros cuerpos. Podía oler el brandy y el tabaco, estaba ebrio e inconsciente de sus acciones, lo comprendía y no me importaba.
-¿Aún lo recuerdas? Aquella vez en que te desvirgué-
Me susurraba al oído, con una voz tan áspera que me hacía tiritar.
-Detente… por favor-
Contesté jadeante, la excitación aumentaba en mí ser, no sería capaz de aguantar mucho más.
-No intentes negarte, porque yo sé que lo deseas-
Sus manos se deshacían en mi espalda, mi cintura, en mi culo, palpaba cada lugar como un experto, seduciéndome con el contacto.
-Por favor… para-
Opuesto a mis palabras, añoraba por más.
-Pídemelo y te lo meteré ahora mismo-
Sentía chocar su rígida masculinidad contra la mía, mi mente se subió a una nebulosa donde lo único que era capaz de percibir era el calor de su cuerpo. Acaricié esa sensación de deseo, la contemplé y la degusté un momento en mi imaginación.
-Tienes que decidir ahora-
Sofocado se escuchó, y sintiendo como mi alma nerviosa sonreía ante la idea, estuve a punto de ceder. Todo resultó adverso a mis ganas, al final mi voluntad recobró fuerza y aunque vacilé, lo empujé lejos de mí.
-Resultaste toda una fiera-
Pronunció con descaro después de haber recuperado el equilibrio.
-Aunque es una lástima, has perdido tu oportunidad-
Sus palabras no me importaron, estaba más centrado en el enojo que tenía hacia él y hacia mí mismo, la impotencia me abordaba y solo tenía una enorme erección y unas inmensas ganas de llorar.
-Te odio-
Con rabia declaré, mirándole como si de un monstruo se tratara. Su bufona sonrisa se ensanchó, y haciendo que mí ira significara nada se allegó de nuevo, acarició mis mejillas con delicadeza para después darme un beso tierno, uno que casto se acercó, haciendo que probara el sabor de su respiración, deleitosa y dulce.
-Debes odiarme mucho-
Musitó sarcástico sobre mis labios, para después alejarse y dejarme solo en aquella extensa habitación que de pronto parecía demasiado solitaria. En un letargo me quedé, tocando mis belfos detenidamente, recordando ese ósculo que me robó el alma, que más que besar la boca, besó el mismo deseo.
El toque continuo en la puerta me hizo volver a la realidad.
-¿Qué pasa?-
-El Joven JunSu lo está esperando-
Abrí mis ojos como platos, y alterado comencé a vestirme.
-¡Dile que en un momento bajo!-
Oí los pasos del sirviente alejarse, y presurosamente me arreglé, en menos de veinte minutos bajé corriendo velozmente por la escalera principal.
-¡Lo siento!-
Exclamé entre aceleradas respiraciones cuando divisé a mi mejor amigo postrado en la sala de estar.
-Dos veces Kim JaeJoong, ya van dos veces que me haces lo mismo-
Mostrándose algo serio tomó su mochila y la ajustó a su espalda.
-Te juro que te compensaré de alguna forma-
Junte mis manos a la altura de mi rostro, y me encorvé para verme más auténtico.
-Perdóname-
-De acuerdo, tú tomarás la responsabilidad frente a mis padres si no paso de año-
Asentí feliz, y precisamente en el segundo en el que estuvimos a punto de partir apareció YooChun ante mis ojos de nuevo, con una expresión más seria.
-¡Chunie!-
El ánimo de JunSu mejoró considerablemente al verlo, sus ojos brillaban y el sonrojo en sus mejillas era notorio.
-¿No es tarde? Ni siquiera alcanzarán el primer módulo, por eso mismo yo los llevaré, llegarán en cinco minutos-
Quise negarme pero no pude, la ilusión en la cara del hijo de los Kim no me lo permitió, y sin muchas ganas me encaminé hasta su Porsche 911, un deportivo de lujo que se había comprado días atrás. Como conductor también destacaba, manejaba de manera competente y veloz. Sin estar seguro de la veracidad, me había enterado de que una temporada se introdujo en los arrancones de autos, era demasiado capaz y habilidoso que lograba ganarse admiración y temor.
Durante el camino el silencio era dispersado por un efusivo hablador JunSu, se dirigía a esa persona maravillado, mientras él se centraba en conducir, con un cigarrillo en sus labios y unas gafas de sol cubriendo sus aguzados ojos.
-Hace mucho tiempo que no salimos Chunie, ¿Qué te parece si hoy vienes a mi casa? Mis padres no estarán y Junho se fue a la isla Jeju-
Mi pecho se oprimió y mi entrecejo se frunció, no podía acostumbrarme a ese acercamiento entre mi hermano y mi mejor amigo, me resultaba excesivamente desagradable.
-Si me prometes hacerme un buen sexo oral iré-
Vi como como Su se puso rojo hasta las orejas, YooChun por su parte me miró a través del espejo, con sus fanales abisales ocultos detrás de sus lentes oscuros que sabía yo se befaban de mí.
-No te preocupes por Jae, él sabe perfectamente de que va nuestra relación-
Mintió con osadía. Nosotros solo compartíamos un hogar, era imposible que me contara de lo suyo con mi amigo cuando ni siquiera notaba mi existencia, pero yo no le descubrí, me pareció innecesario y vano.
El resto del recorrido me mantuve al margen, la plática era entre ellos y no quise entrometerme. El automóvil se detuvo en la entrada del Instituto y yo me bajé de él rápidamente, para así poder eludir ver ese corto y apasionado beso que se proporcionaron antes de que JunSu me secundara la acción.
-¡Te veo en casa hermanito!-
Tiró la boquilla por la ventana antes de despedirse escandalosamente de mí para después arrancar su coche a gran velocidad.
Camino a clase me detuve al inicio de las escaleras, JunSu apenas avanzó un par de escalones para luego parar y voltear a mirarme confundido.
-¿Jae?-
Mi nombre acortado fue pronunciado en una pregunta, y sintiendo como el furor me dominaba cada vez más, levanté la vista para enfrentarlo.
-¿Estás ciego? ¡Es obvio que mi hermano está jugando contigo! ¡Abre los ojos!-
En ese momento no me percataba del verdadero motivo de mi enojo, creía que me molestaba el hecho de que Kim fuera tan idiota como para dejarse envolver por una persona así, el que mi amigo fuera utilizado debía ser una razón suficiente para mostrarme así, pero no, estaba tan celoso y cegado por la rabia que no pensaba con claridad.
-Claro que lo sé, Chunie es una persona libre y yo lo amo así, por eso mismo, si puedo estar a su lado sin obligarlo a cambiar no hay problema, porque soy feliz de esa forma-
-Es una tontería-
Sonreí satíricamente.
-¡Para mí no lo es! ¡No sé qué te pasa pero no voy a dejar que me trates así!-
Él nunca me daba la contra, siempre obedecía cada una de mis palabras y apoyaba cada opinión que tenía, no nos peleábamos y nuestra amistad era envidiable, pero ese día, en ese instante todo se rompió, el pasado dejó de pesar y con sentimientos egoístas nos contrapusimos.
-¡YooChun nunca va a corresponderte, por más que te esfuerces nunca se fijaría en un ridículo como tú!
De mi boca salían palabras hirientes, parecía como si de pronto me hubiera convertido en un patán.
-¿¡Y tú como sabes!? ¡Ni siquiera sabes de él! ¡Desapareciste de su vida por seis años y ahora vienes a meterte como si nada! ¡Sólo eres un intruso!-
-¡Cállate! ¡Cállate! ¡Eso no es cierto!-
Cerré con fuerza mis ojos y mi ira comenzaba a transformarse en odio.
-¡Tú no estuviste cuando era un desastre, cuando deseaba morir a cada segundo y parecía muerto en vida!-
El desborde de información me tomó por sorpresa, y pasmado le miré.
-¿Qué? ¿YooChun…?-
Una expresión incierta mostró, y yo comencé por sentirme terriblemente angustiado.
-¿Lo ves? No conoces nada acerca de él y te atreves a hablar como si lo supieras todo-
-¿Por qué no me contaste nada? Eres mi amigo-
JunSu sonrió levemente y negó con la cabeza.
-¿Esperabas que te contará de sus problemas? ¿Para qué? Apenas y mencionaba su nombre y tú ya te veías afectado. Siempre me hiciste saber de tu desprecio hacia él, ¿No te parece absurdo? ¿Por qué tendría que hacerte saber de la vida de una persona que detestas tanto?-
Ahí fue cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo, en mi pecho se sintió un estrujón y mi garganta se quemaba. Era consciente de lo que hacía, de lo que sentía y pensaba, pero no quería admitirlo, no quería y solo pude huir, salir corriendo de aquel lugar en el que ese par de ojos fríos veían a través de mí.
Con un caos en mi mente, llegué a los jardines traseros de la escuela, muy apartados de la sociedad, en dónde se reunían los drogatas y las parejas que deseaban tener más que un par de besos.
-Vaya, pero si es el bonito de JaeJoong-
Unos chicos de grado superior se acercaron a mí, eran alrededor de cinco. Si mis conocimientos no eran erróneos, habían ingerido éxtasis, y podía deducirlo por sus pupilas dilatas y por las notorias erecciones.
-¿Por qué no nos haces un favor? Con esa linda boquita podrías hacer una buena mamada-
Uno de ellos me tomó del cabello y con fuerza me obligó a agachar mi cabeza, otro golpeo mis rodillas para que me hincara y uno de los restantes sujetó con fuerza mis manos. El que se había mantenido hablando hasta ahora, me tomó del mentón y bajó el cierre de su pantalón, pronto mis ojos pudieron captar su miembro duro. Con su mano libre apretó mis mejillas ocasionando que abriera mi boca, y sin perder la oportunidad introdujo su pene con brusquedad.
-Tu rostro es tan hermoso y sensual que haces que me ponga más cachondo-
Al decir esa frase me había mirado con lujuria. Yo solo pude sentirme asqueado y las lágrimas hicieron aparición, no podía hacer nada, me encontraba bloqueado y aturdido.
-Vamos, mueve esa lengua-
El varón movía su pelvis grotescamente, y con sus manos presionaba cualquier parte de mi cara que se le ocurriera agarrar. Transcurrieron apenas un par de minutos en los que yo me mantenía inmóvil y en los que ellos me hacían sentir dolor y desesperación. El sujeto finalmente llegó al clímax y se corrió dentro de mi boca.
-¡Fue fantástico! Ahora les toca probar-
Al escucharlo, con impaciencia traté se zafarme de sus agarres y lo único que logré fue que me golpearan, recibí patadas en el estómago y puñetazos en el rostro.
-Paren de una buena vez-
Escuché una voz familiar, y con los ojos semi cerrados pude ver la escena en que Shim ChangMin comenzaba a pelearse con todos ellos, al parecer logró hacer que se fueran con apenas haber derrotado a uno de ellos.
-Y yo que pensaba que eras el tipo de persona que nunca se metía en problemas-
Con una pequeña sonrisa adornando sus gruesos labios me ayudó a reincorporarme, y con la poca fuerza que me quedaba me senté y me recargué en la pared.
-Gracias-
Balbuceé.
-Que te sirva de lección, por nada del mundo vuelvas a pararte por acá-
Él se sentó a mi lado y me miró con ojos sagaces.
-JunSu me ha dicho que discutieron, y todo a causa de Park YooChun, tu hermano-
En aquel momento no pensé acerca del porqué comenzaba esa conversación, o sobre su repentina preocupación plasmada en su rostro, necesitaba desahogarme, gritar y llorar, en ese instante vi la ocasión y la aproveché.
-Le dije que solo estaba siendo utilizado, cosa que no es mentira, pero a veces olvido que las personas que están tontamente enamoradas no escuchan, y toda palabra que se diga contra ese amor está equivocada-
-A mí me parece que solo te estás excusando, no te molesta el que tú amigo esté siendo tratado como un juguete-
Solté una pequeña risita y le miré de reojo.
-¿Qué te hace pensar de esa manera?-
-El beso que se dieron en aquella fiesta, tus ojos cada vez que lo ven y el haberte emborrachado, todo por él, por YooChun-
Me sentí exteriorizado, y eso no me aterrorizó, ChangMin no era una persona en la que confiaría, pero extrañamente sentía seguros mis secretos con él.
-Así que nunca te fuiste, y yo tan preocupado y culpable que me sentía por haberte dejado solo-
-No, nunca me fui, y no trates de cambiar de tema-
Esa orden emitida solo causó una serie de carcajadas falsas.
-La verdad es que me siento algo perdido. Hace muchos años, cuando yo formaba parte de la vida de YooChun, era el centro del universo, porque él hacía todo por mí, fueran cuales fueran sus acciones solo tenían un motivo, y era yo. Me acostumbré a ser lo más importante en su vida, y cuando me fui, me quedé con ese pensamiento, creí que el seguiría pensando en mí, así como yo lo hacía en él, pero ahora que nos reencontramos y hemos vuelto a estar cerca el uno del otro, nada fue como lo esperaba. Ya no existo, le dejé de importar, ni siquiera se toma la molestia de joderme la existencia como antes, todo ha cambiado y me encuentro desesperado. No lo entiendo, no entiendo por qué siento todo esto-
Oculté mi rostro en mi brazos apoyados en mis rodillas, y comencé a llorar, a sollozar, a mostrarme lamentable y patético.
-Has estado enamorado de él todo este tiempo, es por eso que sientes todo eso, es por eso que sientes celos de tu mejor amigo-
-¿Amor? ¿Qué se supone que es?-
Pregunté con mi voz ahogada, con mi vista cegada en oscuridad y mi corazón achicado.
-No podría explicártelo, solo puedo decir que todo lo que tú sientes por YooChun, es lo que significa amor-
Mi llanto se detuvo, y con lentitud levanté mi rostro para encararlo. ChangMin me mostraba una encantadora y dulce mirada, acompañada de una hermosa sonrisa, y quedé prendido un momento de aquel deslumbrante conjunto.
-Ahora, deberías ir a casa a buscarlo, solo él podrá acabar con todo ese sufrimiento que cargas-
Y haciendo caso omiso a sus palabras, me levanté lleno de decisión, lo miré por breves segundos y con grandes zancadas me desaparecí de aquel espacio.
Al llegar a la mansión Park pregunté por esa persona y me dijeron que había ido a la oficina, sin pensarlo siquiera corrí hasta ahí, avancé por las escalera de aquel sofisticado edificio como si fuera lo último que haría en mi vida, y con mi pecho subiendo y bajando presurosamente, ignoré a la secretaria y abrí la puerta. YooChun me miró desconcertado, tenía el teléfono pegado a su oreja y se encontraba sentado detrás del escritorio.
-Después hablamos-
Colgó el aparato y se levantó, mirándome confuso.
-¿JaeJoong? ¿Qué haces aquí? ¿Qué te pasó en la cara?-
Completamente ansioso, no respondí a sus preguntas, sólo pude lanzarme hacia él pegando un brinco, sujeté mis piernas alrededor de su cintura y rodeé su cuello con mis brazos. Con mi respiración agitada, aspiré su aroma, paseaba mis fosas nasales por todo su cuello, le acariciaba con mis temblorosas manos y restregaba mi lastimado cuerpo contra el suyo, que rígido se encontraba.
-Te necesito, te quiero-
Le susurré jadeante, y sin poder resistirlo más lo besé, fue un beso pecaminoso, mi lengua recorrió sus labios de lado a lado. El deseo se desbordaba por mi cuerpo, y él seguía sin corresponderme, se mantenía sin hacer un movimiento, y no me importaba, necesitaba sentirlo, abrazarlo, besarlo, apropiarme de él y no dejarlo ir jamás.
-JaeJoong basta-
Con unos ojos distantes me alejó de él empujando mi torso, y mostrándose demasiado frígido, quiso deshacerse de mí. Yo en cambio presione el agarré en su cintura y cuello, no me iba a dejar tan fácilmente.
-¿No es lo que querías? Que cayera rendido a tus pies, ¡Es lo que estoy haciendo! ¿Por qué me rechazas ahora?-
-Porque yo no puedo darte lo que tú quieres, no puedo ser tu noviecito, no soy el tipo de persona que cree en esos sentimentalismos innecesarios, y no voy a cambiar, ni por ti, ni por nadie-
Sentí sus labios de comisura triste sobre los míos, fue apenas un roce que esperaba él que yo interpretara como un adiós.
-No pido que cambies, y no estoy esperando que seas mi novio, ni que me ames, sólo quiero que me dejes estar contigo, solo de esa manera podré soportarlo-
Choqué mi frente contra la suya, y recibí como respuesta el toqué de mi boca, con un dedo tocó el borde y fue dibujándola como si por primera vez mi boca se entreabriera. Me miró de cerca, y sus labios se abrieron paso en mí, y por primera vez, me hizo olvidarme de todo, mientras nuestras bocas se encontraban y luchaban ferozmente, jugando con los espacios donde un aire denso iba y venía con un silencio de por medio.
YooChun me llevo hasta su escritorio, se deshizo de los papeles y carpetas lanzándolos al piso, eso sin dejar de besarme ávidamente. Yo comencé por desbrochar los botones de su camisa uno a uno, mientras pegaba mi parte baja a la suya con descaro. Una pícara sonrisa se dibujó de sus labios, y aún sobre mis belfos, me mordió el inferior, ocasionando un dolor dulce y placentero.
-JaeJoong, ¿Lo has hecho con alguien más?-
Me preguntó con voz ronca, mientras su insaciable boca comenzaba a deshacerse en mi cuello, en pequeños y cortos besos succionadores que me dejaban marcas.
-No, tú eres el único-
Contesté sofocado, ocasionando la extensión de esa sonrisa maliciosa.
Me encontraba completamente excitado, sus hábiles manos me tocaban en los puntos que me hacían estremecer, sus labios traviesos ahora se entretenían en mis pezones, chupándolo con su lengua delicadamente de forma circular. Por mi parte, yo inexperto e ingenuo, solo podía entregarme al deseo y sentir, me provocaba desvaríos de pasión ardiente e implacable.
YooChun se enderezó y en un movimiento me colocó de espaldas, me quitó los pantalones bruscamente y bajó mi bóxer. Yo giré mi rostro para poder mirar su inconfundible y maravillosa faz, él se acercó y me besó, de una manera que detuvo mi respiración quemando con fuerza por dentro. Uno que me provocó, que me rozó, que me hizo suspirar, que me lamió, me acarició, me mordió, que me desvaneció, y se hizo agua en mis dichosos labios. Un beso de tempestad.
Con sus tersas manos palpó mis nalgas y se hizo caminó con ellas para con la punta de su duro miembro, comenzar a penetrarme.
-¡Ah!-
Solté un desgarrador grito y empuñé mis manos con fuerza. Su pene se introdujo en mi cavidad y yo no podía pensar en nada más que en el inmenso dolor que estaba sintiendo.
-¡Para, para!-
Dude, y respiré confundido, pero YooChun se aproximó y se apropió de mis labios con lentitud, me besó tan tibiamente que palpitó en íntimos anhelos, dándome con él confianza y seguridad que por un segundo perdí.
Sus manos se hundieron en mis hebras rubias, mientras hacía movimientos sutiles y fuertes en la penetración, yo por mi parte comenzaba a sentir un fuerte placer en cada estocada, y aunque quería gemir y gritar, solo podía reprimirme. Park se encorvó y con su rostro sudado, comenzó a besar y mordisquear el largo de mi espalda, mientras sus palmas comenzaban a ayudarme con esa erección.
-No te contengas, grita-
Me susurró con su erótica voz que me hizo poner la piel de ganilla, y obedeciendo a sus palabras, solté un agudo gemido, en el tiempo en el que cabalgaba sobre mí, me masturbaba y deshacía su caliente embocadura en mí exudada espalda.
-¡Ah! ¡Ah!-
Bramé, y sin poder evitarlo me corrí sobre su mano.
-Jae, bésame-
YooChun me ordenó y yo levanté mi rostro para poder allegarme hasta sus belfos, y mirándole como a un tesoro preciado, lo besé, probando el sabor de su respiración otra vez, acariciando lentamente la profundidad de su cabello, un beso tierno que se dejaba caer poco a poco, y tomándome mi tiempo para hacerle estremecer y excitar, convirtiendo el beso en uno más explorador y provocativo.
-¿Quieres que me corra dentro de tu apretado culo?-
Me murmuro con su tono áspero a unos centímetros de mis labios, y yo asentí.
-Hazlo ya-
Declaré completamente desesperado, y apenas unos segundos después, sentí como llegamos al éxtasis, nos elevamos a otra galaxia y gritamos llenos de regocijo, un grito que se mezcló e hizo vibrar mi cuerpo.
-Bien hecho, hermanito-
Con esas palabras, el mayor de los Park se salió de mí y subió sus pantalones.
-¿Qué no deberías estar en el instituto?-
Me cuestionó al momento en que encendía un cigarrillo y lo fumaba.
-Bueno, pasaron un par de cosas que prefiero olvidar-
-¿Qué pasó?-
Me miró con sus orbes afilados.
-He peleado con JunSu, después me fui a una zona de la escuela en la que se reúnen los peores sujetos y uno de ellos me obligó a mamársela, y cuando no quise seguir haciéndolo me golpearon, pero ChangMin llegó a salvarme, después de eso me vine-
Su mirada de repente se oscureció más de la cuenta y sin decir nada, me acercó una caja de pañuelos para que me limpiara. Con un silencio tenso intercalado, me cambié y traté de verme por lo menos algo presentable.
-Debemos curarte esas heridas, ¿Quieres ir a un hospital?-
Se acercó y me acarició la mejilla, con esa poca significativa acción mi corazón soltó un chillido de alegría.
-No es necesario-
Respondí y el dejó de tocarme, tiró la boquilla de su cigarro y tomó unas carpetas del suelo.
-Vamos, te llevaré a casa-
-YooChun, espera, debemos aclarar las cosas-
Lo detuve agarrándolo con fuerza del brazo, y por más terror que me diera lo que pudiera salir de esa conversación tenía que hacerlo en ese momento o jamás ocurriría.
-Cosas, ¿Cuáles? ¿Como el que esta mañana me dijiste que me odiabas y ahora me dices que me quieres? Supongo que esas cosas-
Solté un largo suspiro y negué con la cabeza.
-De eso no puedo decir mucho, hay una parte de mí que te guarda rencor por todo lo que me hiciste en el pasado, pero esa misma fue la que me hizo quererte, no creo que explicarlo tenga algún sentido, pero de lo que yo quiero hablar, es sobre nuestra relación a partir de hoy-
-¿Relación? Creo que has malinterpretado las cosas mocoso, te dejé en claro que yo no mantengo ese tipo de relaciones-
-No me refiero a eso, sé cómo eres, lo que puedes darme y tengo en claro lo que espero de ti, pero somos hermanos y no está visto bien ante los ojos de las personas, por eso debemos ser precavidos, y más con el asunto de que JunSu de alguna forma es tu pareja, él es mi amigo y por más idiota que suene no quiero hacerlo sufrir, por eso hasta que decida que hacer, te pido que seas discreto-
YooChun sonrió sutilmente y se inclinó para darme un corto beso.
-No tienes por qué decirlo, es demasiado obvio-
Fruncí el ceño y bajé la mirada.
-Bueno, es que siempre eres tan imbécil y descarado que ya no sé qué esperar de ti-
Soltó una risotada y tomando una de mis manos me jaló para envolverme en un asfixiante abrazo.
-¿Lo ves? Hemos madurado, he dejado de mirarte como a un enemigo y tú a mí, nos lastimamos tanto en el pasado que pensé que jamás podríamos estar así, pero parece que no todas mis predicciones son acertadas-
Una sonrisa se formó en mi boca y le abracé, presioné mi cuerpo contra el suyo y dejé que mi vista se oscureciera, no quería que terminara ese momento, deseaba quedarme de esa manera por toda una eternidad, y estaba seguro de que él anhelaba lo mismo.
Continuará.
