Notas: Hace mil años que no subía nada de YYH y hace menos (pero también mucho tiempo) que no subía nada de este fic. Espero que me perdonen. En fin, acá les traigo el segundo capítulo. -'

Aclaración: Si alguno de ustedes leyó el manga Gorgeous Carat de You Higuri recuerden que a pesar de que la trama central se basa en su historia, no me apegaré demasiado a esta.

Disclaimer: YYH (sea de paso, Gorgeous Carat) no son de mi propiedad y no gano ningún dinero con la realización de este fic. (Digooooo ... si no, es obvio que no estaría escribiendo fics u.uU).

Dedicado a: Konoto-chan y a todas las demás lectoras.

·:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:·

The Noir: capítulo 2: Algo así como un prisionero

·:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:·

"Lalala"cantó Botan desde la cocina revolviendo una cosa espesa que reposaba dentro de una olla. De repente suspiró. ¿Cómo es que a Noir se le había ocurrido hacer una cosa tan estúpida?. Además, ese chico de seguro no la estaba pasando bien en esos momentos. De todos modos ... ¿quién era ella para decirle a Noir que no?. Cuando se le metía una idea en la cabeza ...

Se arregló un poco algunos mechones que le caían por sobre los ojos y siguió revolviendo. Aquello se veía y olía como la peste. Botán continuó murmurando cosas hasta que sintió una especie de crujido. "¿Será qué ... ¿¡Kurama!?"

Botán abandonó toda esperanza de terminar de cocinar su estofado y siguió observando hacia la puerta que se encontraba ligeramente abierta. Y después hacia el otro lado de la cocina, hacia las escaleras que subían al salón principal. Y, de todos modos, ¿por qué la cocina estaba en ese preciso lugar?.

"Esto parece el infierno" pensó para si misma, mientras agregaba otro pedazo de zanahoria "Apuesto a que quien haya construido este castillo no estaba muy feliz en verano" y se sonrió a si misma. Tuvo la ligera sensación de sentir una punzada de dolor en el pecho.

Noir. Siempre él, por una y otra, y otra vez, había vuelto a recurrir al tema de siempre. "¿Por qué será que soy tan torpe?"

Otra zanahoria cortada ahora en formas irregulares fue a parar a la olla llena de verduras y vegetales mal cortados.

Siempre, una, y otra, y otra vez, pensaba en como había podido encontrarse con un ser parecido a Noir. ¡Ella era dos años más grande que él!. Y más aún ... ¿por qué debía cocinarle a un adolescente malcriado?. Gruñó.

La mezcla extraña estaba empezando a hervir.

Malcriado, esa era otra palabra muy acertada. Botán puso los brazos en forma de jarra. Si tan sólo ella pudiese tener un gran cerebro criminal, y una mente aguda como él...tal vez y hasta no lo necesitaría tanto. Sería bueno tomarse un descanso, unas vacaciones ...

"Claro ... tal vez Fiji ... o alguna isla exótica"

Se sentó sobre una silla y echó la cabeza para atrás resoplando.

Noir era un tirano, un maldito tirano. ¿Cómo había terminado en eso?. "Si, por que era muy joven, y no conocía muy bien a nadie ni a nada, eso es. Y ... y tenía un instinto aventurero ... y me gustaba..." de repente sintió un calor inmenso por todo su rostro y cayó de la silla.

"Estaba ..."

La mezcla comenzó a desbordar deliberadamente de la olla, burbujeando. Botán chilló de sorpresa y corrió para apagar el fuego y controlar que todo estuviera en orden.

"No será un banquete" murmuró mientras veía las verduras ligeramente chamuscadas en el fondo de la olla "pero comeremos"

·:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:·

Hiei ladeó despacio su cabeza, y vio una figura un poco borrosa acercarse por las escaleras. La luz de afuera se filtraba ligeramente por entre los barrotes. ¿Barrotes?. Sacudió un poco la cabeza, eso, lo más que pudo.

A ver, repasemos, si, su padre había muerto, su madre estaba en quiebra, y había sido "vendido" a un pariente que no había visto ni oído hablar de él jamás. ¡Ah!. Y para más recientes acontecimientos, estaba encerrado en una especie de calabozo.

En cuanto pudo enfocar la imagen vio a Kurama, que ya no vestía esas extrañas ropas árabes si no un traje elegante de lo más convencional. Negro. Negro.

"¿Extraño, ¿no?" Kurama se recostó en una de las paredes un poco mohosas alejadas de toda luz. "Lo construyeron a principios del siglo XVI, de vez en cuando, los prisioneros de guerra y los traidores de estado pisaban lugares como este. Aunque ... todavía puede ser que se usen con otros motivos"

Hiei sintió un escalofrío y el sudor recorrerle la espalda. Tenía el mismo traje que cuando lo habían llevado al castillo.

Recordaba estar sentado hablando con la sirvienta de Kurama (bueno, al menos ella si estaba hablando), y observando el claro cielo afuera transformarse en oscuro para cuando había llegado. Botán había abierto la puerta, y habían salido del carruaje.

También tenía la sensación de haber sido guiado hasta las habitaciones en el ala superior del castillo, y haber caído sobre un cama mullida, soñando con Yukina, y su madre, y su padre, cuando llegaba de trabajar y murmuraba que el día allá en el banco había sido terrible.

Tomaba una taza de té que su madre siempre ordenaba tener lista para cuando llegase.

"Es increíble ... no puedo creer que el señor Warrington me acuse de algo por el estilo" decía su padre tomando el té con sorbos ligeros.

"Tú sabes como son los ingleses con esto del dinero, amado esposo" susurraba su madre con tono ligeramente meloso y acaramelado.

Después aparecía lentamente Yukina en camisón y restregándose los ojos. "¿Papá?" decía ella, y su padre la subía en sus piernas y le contaba un cuento.

"No hagas eso, tú sabes muy bien que el médico te ha dicho ... ¡pero si eres un niño!" le reprendía su madre de nuevo. Entonces la escena se tornaba un poco más silenciosa y su padre decía, cortando el silencio incómodamente.

"¿Y el muchacho?"

El labio inferior de su madre temblaba ligeramente. Yukina en cambio tiró de las mangas de su padre y dijo con voz aguda "Es que mi hermano mayor decidió salir de caza"

Su padre entonces ponía una expresión mucho más fiera, más extraña, indescifrable. Su madre se arrodillaba al lado.
"Cuando me di cuenta era tarde ... fui hasta su cuarto ... y ..."

"Pero con este frío ... él no debería estar haciendo algo tan peligroso, y con este frío ..."

La voz de su padre se debilitó, mucho. Y comenzó a toser. Su madre corrió hacia fuera de la casa y mandó a llamar a un médico y luego ... antes de que el sueño de Hiei se desvaneciera, pudo ver a Yukina, tratando de animar a su padre, llorando.

Soy ... culpable.

Kurama permaneció un rato más apoyado sobre la pared cercana a las escaleras, y después se acercó un poco más hacia donde estaba Hiei.

Hiei una vez más trató de zafarse de las cadenas en sus brazos, cuando llegó Kurama. Dejó de tratar y lo miró fijamente.
"¡Tú no eres de mi familia me escuchas!"

Kurama hizo algo así como un ademán con la mano, y siguió caminando hacia el frente. "Pero qué ... ¡¿pero qué estás haciendo?!."

Kurama tomó una de las manos de Hiei y este se la golpeó con la poca movilidad que las cadenas le permitían.

"Seguro te debe hasta doler" murmuró Kurama examinando las muñecas un poco rojas de Hiei, que volvió a zafarse del agarre de alguna manera.

A Hiei le dolía, le ardían, le molestaban muchísimo. "¿Qué dices?. Si eres tú el que me puso estás cadenas y me encerró aquí mientras dormía ...!"

Kurama puso una expresión de fastidio en el rostro y no contestó inmediatamente.

"Y nos costó tanto ... incluso ..." luego volvió a mirar a las cadenas con otro gesto de mortificación "incluso puede ser que lamente liberarte ... después de todo ese esfuerzo..." añadió a lo último pensativamente.

Hiei gruñó.

Entonces lo hizo, poco a poco, Kurama fue soltándolo, pegado a su cuerpo, ya que las condiciones lo exigían, y tratando de liberarlo. Antes de quitarle las ataduras por completo se detuvo ...

"Siento mucho Señor Jaganshi, que tenga que sufrir esto pero ... es posible que esta oportunidad no vuelva a repetirse"

Y kurama se mordió el labio antes de acercarse peligrosamente a Hiei.

Oh no ... no va a hacerlo ... no estará pensando en ...

Kurama estaba cada vez más cerca de alcanzar los labios de Hiei. Hiei se sintió como una presa acorralada, una presa indefensa sintiendo sus últimos momentos de vida con resignación ...

Los labios de Kurama apenas rozaron los de Hiei, antes de gritar de dolor. Un dolor fuerte y punzante. Un dolor indescriptible y ... doloroso.

"No hagas esas cosas conmigo!"

El pie, junto con la pierna, de Hiei se habían movido de forma circular, hasta golpearlo. Algo que se dice patada. Hiei se mordió el labio. Sintió una especie de satisfacción.

Luego Kurama siguió desatándolo en silencio.

Luego de tres horas en esas condiciones, sin luz, sin agua.

Cansado y aburrido, débil, preparado a rendirse ante Noir.

Eso era lo que le había recitado a Botán esa tarde cuando fueron hasta el cuarto de Hiei y lo trajeron sobre sus hombros, y mientras lo ataban en el antiguo calabozo.

·:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:·

Keiko frunció el seño, muy ligeramente, casi con una pizca de vehemencia mientras tomaba el té con sobros muy pequeños y moderados.

Entonces, sin previo avisó, dejó caer la taza de té con fuerza sobre la mesa.

"¿Nada?. ¿Estás seguro que nada, nada de nada?."

Urameshi negó con la cabeza mientras se limpiaba el traje con una servilleta. Luego se volvió a sentar y puso una mueca de asco.

La oficina de Yusuke Urameshi no era un lugar lujoso, obviamente nada a lo que Keiko estuviera acostumbrada, pero por alguna razón, inspiraba cierta confianza. El escritorio de Yusuke era de caoba, en la oficina trabajaba su mejor amigo, Kazuma Kuwabara, que se ocupaba con Yusuke de la investigación de los casos. Aunque en el fondo, Yusuke se encargaba de la mayor parte del trabajo.

Kuwabara entró precipitadamente en la oficina, y se inclinó en el escritorio.

Keiko frunció un poco el seño, ahogando una especie de risa extraña mientras sorbía el té cada vez más lento.

"¡Yusuke!. ¿A qué no sabes que es lo que me acaba de pasar?"

Yusuke enarcó las cejas. La última vez que había dicho eso había terminado atrapado en esa oficina con una especie de matones pisándoles las cabezas.

"Eh ... ¿No?" dijo un poco afectado.

Kuwabara apenas le hizo caso, y continuó hablando de todas formas "¡Acabo de conocer a la chica más fabulosa que he visto!"

Keiko tosió un poco casi con esfuerzo y Kuwabara la ignoró olímpicamente. Yusuke en cambio dio un respingo hacia atrás cuando Kuwabara se apoyo casi por completo en el escritorio y respiró tan hondamente que creyó que se ahogaba.

"Es taaan ... hermosaaaa ... Su nombre es Yukina y tiene el pelo tan sedoso y su piel es ..."

Yusuke se paró de un saltó y sacudió a Kuwabara mientras Keiko lo miraba con los ojos abiertos como platos.

"Repíteme eso"

Kuwabara exhaló otro suspiro, aunque esta vez un poco asustado. "Tiene el pelo sedoso y ..."

"¡NO!. No, lo otro ..."

Kuwabara parpadeó dos veces. "Bueno si, que se llama Yukina"

"¿Yukina Jaganshi?" dijo Keiko inclinándose en su silla hablando muy despacio. Kuwabara entonces reparó en ella por primera vez y parpadeó dos veces.

"Si ..."

Yusuke y Keiko se miraron por un segundo. Yusuke soltó a Kuwabara con una sonrisa nueva y renovaba, aunque casi escalofriante.

"Bueno, debo irme ... debo seguir trabajando" y bostezó como si el solo recuerdo del trabajo le causara cansancio.

Keiko y Yusuke se quedaron mirándose mutuamente unos minutos.

"Debe de estar devastada" dijo Keiko casi en un hilo de voz. Yusuke parpadeó.

"¿Cómo dices?" Keiko lo miró con molestia y siguió hablando.

"Digo que mi abuela es una vieja amiga de la familia Jaganshi y todos sabemos que el hermano de Yukina desapareció hace como una semana!" completó ella mientras se paraba y dejaba la taza de té vacía con ímpetu en el escritorio.

"Pero, según ellos sólo está en un viaje de ..."

"Mienten" dijo Keiko sencillamente y señalándolo con el dedo.

Yusuke la miró con un poco de sorna. "¿Entoooonceees donde sugieres que pueda estar?"

Keiko lo miró bastante más molesta que hace unos segundos, y lo señaló con el dedo mientras caminaba más cerca de él. "No puedo creer que tengas tan poco cerebro ... era de esperar que no fueras el mejor detective de París pero ... francamente ..."

"¿De qué hablas?"

Yusuke sintió como su orgullo propio era lentamente desgarrado. Keiko siguió siguiéndolo con el dedo y con la mirada aguda continuó hablando como si no lo hubiera escuchado.

"Es decir ... tú si sabías que esa familia estaba en la quiebra desde que murió el Sr. Jaganshi"

"Si ..." dijo Yusuke conteniéndose de poner los ojos en blanco.

"Bueno" continuó Keiko frunciendo aún más el seño "¿No es realmente extraño que justo después de una especie de fiesta el hijo mayor y el primogénito de la familia desapareciera?"

"Podría haber..."

"No, realmente si es extraño. Y luego" y avanzó aún más "¿No te parece aún más desconcertante que después de que se embarcara en el viaje misteriosamente, el resto de la familia no continuase padeciendo dificultades económicas is no que recibiese extrañas sumas de dinero para abastecerse?"

Yusuke se sintió un poco intimidado así que ni preguntó como es que la chica sabía todo eso.

"Y si algún familiar ..."

"¡NO!"

Keiko se dio entonces cuenta de que Yusuke estaba arrinconado en la pared y que ella lo estaba señalando de una manera muy ruda como si de momento a otro fuera a estallar.

Retiró la mano y se dio la vuelta alejándose un par de pasos.

"Yo creo más que nada, más que Noir es un asqueroso ladrón (y lo es) que Hiei Jaganshi ha sido secuestrado"

·:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:·

Kurama revolvió un poco su plato.

Hiei lo miró con un poco de asco y con la cuchara tomó una pequeña, ínfima porción del estofado y (para horror de Kurama) se la llevó a la boca, y antes de probarlo lo dejó en el plato.

Botán arqueó ligeramente las cejas (aunque personalmente no estaba comiendo nada) y declaró con el tono más ofendido que encontró "Bueno, supongo que si ustedes pueden encontrar a alguien que les cocine voluntariamente mejor que yo, entonces háganlo, por que no voy a seguir cocinándoles"

Y se levantó de la mesa llevándose consigo los platos de ambos por el camino donde se hallaba la cocina, caminando con la cabeza bien alta.

"Sabes ... no es muy buena cocinera, pero es una gran chica. Aunque se enoja muy seguido y después se le pasa. No es tan malo ..."

Hiei se sintió como un perro con esa comida y prefirió toser discretamente como siempre hacia su familia cada vez que algo le disgustaba (o le provocaba arcadas).

Kurama parpadeó un poco "Oh, bueno, supongo que puedes decir lo que quieras, ya no estás en tu familia" dijo Kurama, pero viendo la expresión asesina de Hiei retomó la conversación sobre Botan, volteando el rostro para evitar que el aristócrata no notase su mal disimulada risa.

"No es que realmente Botán ..."

Hiei no lo escuchaba realmente. Se sintió un poco mareado, de sólo ver la comida se había comenzado a sentir mareado. Le echó una rápida mirada a la habitación. Estaba muy cuidada, aunque se notaba que era antiguo. De repente notó un par de cosas extrañas.

Sobre una mesa (finamente decorada por supuesto) se encontraba una especie de piedra preciosa. Luego había un anillo de oro y plata bastante costoso, un cuadro ... un cuadro ...

Un anillo de una heredera

Un cuadro griego de gran valor.

Hiei parpadeó dos veces y siguió buscando alrededor con la mirada. Arriba en el techo, había una telaraña, y luego en el piso una alfombra ...

Una alfombra persa

Una telaraña de un teatro Londinense.

Se paró en seco. Tuvo que tener una mirada muy extraña en el rostro, que estaba casi contraído en furia. Kurama dejó de hablar, y se acercó a él, con confianza tomó su mano izquierda.

"Eres bellísimo"

Hiei tardó un segundo asimilarlo. Pero cuando había terminado, Kurama estaba tumbado en el piso con una gran marca roja en el rostro.

"Eso dolió ..." susurró sonriente mientras se frotaba el rostro. Cuando se paró Hiei aún tenía esa expresión amenazante.

"Tú ..." a Hiei le costaba respirar, y eso hacía que sus palabras se trabasen en su garganta.

"¿Yo ...?"

Hiei se acercó y lo tomó de la muñeca, apretándolo un poco, con firmeza. "Eres el Noir ... tú eres él ladrón del que he leído. ¿Si o no?"

Dime que no, dímelo. No puede ser que hayas mentido. No puede ser que yo sea un ingenuo ... no puedo serlo

Kurama cambió la expresión de seria, a muy seria. Y se pasaron mirando mutuamente algo más de dos minutos cuando ...

"AHHHHH!"

Se oyó el sonido de unos platos rompiéndose proviniendo de las escaleras que se dirigían hacia la cocina.

"¿Botán?"

Kurama volvió la cabeza hacia donde provenía el ruido, cuando ambos llegaron hasta donde Botán se había caído la vieron muy pálida, casi asustada. Y todos los platos rotos alrededor.

Kurama torció el gesto, muy duramente, la ayudó a levantarse, pero siguió mirándola de esa manera. Como si buscase una explicación.

Botán se sonrojó mucho y pronunció un "lo siento" mientras se iba hacia la cocina. Antes le dirigió una mirada extrañada a Hiei y recogió lo poco que quedaba de los platos.

Kurama le indicó a Hiei que lo siguiera.

Hiei aún seguía recordando lo que había visto en el comedor y a Botán mirándolo tan asustada.

¿Los había escuchado?.

Los pasillos no estaban muy bien iluminados y Kurama se había traído una vela del comedor mientras lo iba guiando.

Le abrió la puerta de una de las habitaciones.

"De ahora en más este será tu cuarto"

"¿Y no despertaré en un calabozo?"

Hiei le dirigió a Kurama una fría mirada, pero este la sostuvo. Admirable, si eres capaz de hacer eso, debes de ser parecido a mi padre

"No podrás salir del castillo, y deberás tomar tus comidas en la cocina con Botán. Si desobedeces te irá muy mal"

"¿Entonces si eres Noir?"

Kurama cerró los ojos. Como desearía poder decirle.

La verdad ...

Cerró la puerta. No se podía decir que fue un portazo, pero la cerró con cierta energía.

Hiei se sintió extraño, se sentó en la cama, y ya no pensó más en su familia. Una poco de culpa le atravesó como púas.

Eres un estúpido Noir, un verdadero estúpido ...

·:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:··:·:·