¡Y acá les traigo el segundo capítulo! :D Sé que tardé más de lo que había prometido, pero me faltan sólo 2 meses para terminar el año escolar y tengo que estar 100& atenta a los estudios TwT. Voy a tratar de ponerme más al día con este fic, pero no prometo nada. Aunque después de que terminen las clases voy a poder dedicarme por completo al fic *Ö*. En cualquier caso, espero que mientras tanto disfruten este capítulo :3.
Disclaimer: los personajes de Vocaloid no me pertenecen, sólo los utilizo con fines de entretenimiento.
Tenacidad
Había pasado ya media hora desde que Gumiya salió por esa puerta. Sin embargo, yo seguía parada en la entrada de la casa sin siquiera haberme movido ni un centímetro. Es que todavía no podía creer los hechos que acababan de ocurrir momentos antes en este lugar. Un chico, al que recién conocía, me había besado ¿Por qué lo había hecho? ¿Acaso pretendía burlarse de mí? ¿O es que quería lograr algo más con todo eso? Me mataba la cabeza tratando de buscar una respuesta a estas preguntas y otras, pero por más que traté, no encontré ninguna que tuviera sentido para mí.
Sin darme cuenta había transcurrido otra media hora en el recibidor de la casa. Ciertamente perdí la noción del tiempo en esos momentos. Miré el reloj. Ya eran pasadas las diez de la noche. Por lo tanto me dije que tenía que dejar de perder el tiempo y me limité a ir a lavar las cosas de la cena. Mientras lo hacía no pude evitar seguir pensando en lo ocurrido, realmente no sabía cómo quitármelo de la cabeza. Acabé de lavar y comencé a secar las cosas. Justo cuando iba por el último plato, pude escuchar el sonido de la puerta de entrada al cerrarse. Con el objeto en la mano fui a saludar a Gakupo. No quería que se diese cuenta de lo que había sucedido antes, así que traté de comportarme como de costumbre.
-Buenas noches- le dije con mi actitud indiferente de siempre.
-Buenas noches ¿Por qué sigues despierta a esta hora? Son las once en punto. Por lo general te encuentro en tu cuarto dormida a estas alturas de la noche.
-¿Entras a mi habitación mientras duermo?- le pregunté algo desconcertada.
Pareció sorprenderse cuando le expuse esa duda, y creí, por un instante, verlo algo sonrojado. Era como si se hubiese dado cuenta de que había dicho algo que no debía. Se quedó en silencio por unos segundos, hasta que por fin pudo hablar.
-Po…por supuesto que entro a tu habitación mientras duermes. Al llegar del trabajo tan tarde, tengo que verificar que estés bien y que te encuentras durmiendo como debes- argumentó con un tono algo nervioso.
-Pues no deberías, ya no soy una niña pequeña. Puedo cuidarme yo misma, ya te lo había dicho esta mañana.
-Ya lo sé, no creas que lo he olvidado. Pero, de todas formas, es mi deber como tu tutor legal cerciorarme de que te encuentras bien- expuso regresando a su humor de siempre-. Fuera de todo eso, todavía no has respondido a mi pregunta ¿Qué haces despierta a esta hora?
-Simplemente se me hizo tarde porque tenía muchos deberes del colegio- mentí rápidamente.
-Ah, ya veo. Te dije que no te agobies demasiado con las cosas de la escuela. Te vas a enfermar si sigues así. Y ya sabes que yo no estoy todo el día en casa, así que te quedarías sola por unas cuantas horas sin que nadie pudiera atenderte.
-Deja de estar regañándome todo el tiempo, tengo dieciséis años. Edad suficiente para cuidarme sola. No necesito que me andes diciendo todo el tiempo lo que debo o no hacer- contesté con una voz seca mientras lo miraba fríamente.
-Está bien, no lo dije para que te enojaras. Me voy a acostar, estoy realmente exhausto. Y será mejor que tú hagas lo mismo o si no te quedarás dormida mañana.
-Entendido, señor mandón- acto seguido le saqué la lengua mientras se iba a su habitación.
Fui a guardar el plato que tenía en mis manos y me dirigí hacia mi habitación. Estuve un largo rato contemplándome en el espejo. Esperando poder encontrar una respuesta a todo lo que había pasado. Sin embargo, por más que pasó el tiempo, nada de eso ocurrió. Por lo tanto, me limité a desvestirme para poder ponerme mi pijama.
La verdad era que pensar demasiado en eso me había dejado agotada. Sólo tenía que ignorarlo y dejarlo pasar. Me acosté en mi cama y apenas cerré mis ojos me quedé dormida.
Transcurrió una semana, durante la cual no me volví a encontrar con Gumiya. Supongo que era porque había cambiado mi camino para ir a casa y tomaba uno un poco más largo. Realmente había tratado de actuar con normalidad, haciendo como si nada hubiese ocurrido aquella noche. Pero al parecer, eso era imposible.
Salí de la casa esperando que el aire fresco pudiera ayudar a tranquilizarme.
A veces cuando andaba sola por la calle, algún que otro chico se me acercaba para invitarme a ir a alguna parte. Pero eso sólo ocurría los días en los que no hacía frío. Supongo era que porque, como casi estábamos en invierno, usaba mi abrigo y, como dije antes, no dejaba ver las curvas de mi cuerpo. Sin embargo, esta vez no fue así.
Ya sólo me faltaba poco menos de la mitad de camino para llegar al instituto. En ese momento, extrañamente, se me acercó un chico que al parecer era muy popular entre las chicas, ya que hasta hacía poco estaba rodeado por unas cuantas de ellas. Por su apariencia, podría decir que tendría diecisiete años. Tenía el pelo azul al igual que sus ojos, era alto y esbelto. En mi opinión, era el típico chico por el cual todas las jóvenes morirían por él.
-¿Estás sola?- preguntó mientras se paraba frente a mí.
-¿Ves a alguien más al lado mío?- le contesté fríamente.
-No, no veo a nadie a tu lado.
-¿Entonces para qué preguntas?
-Bueno, puede ser que sólo quería acercarme a ti.
-Pues no estoy interesada.
Pareció sorprenderse cuando le respondí así. Aproveché ese momento y me disponía a seguir mi camino, cuando él me lo impidió.
-Espera, todavía no hemos terminado.
-Pues yo creo que sí, no tengo nada más que decirte. Además, si no avanzo voy a llegar tarde a mi colegio.
-Siendo así, déjame que te acompañe. No está bien que chicas de tu edad anden solas por la calle. Aunque sea de día, sigue siendo peligroso.
-¿Cuántos años crees que tengo?- le cuestioné mientras comenzaba a caminar tratando de ignorarlo.
-Mmm… diría que tienes alrededor de trece años, tal vez menos- objetó con completa confianza siguiendo mis pasos.
-¿Y para qué te acercas a una niña que es mucho más joven que tú? ¿Acaso eres un pervertido o un pedófilo?
-No soy nada de eso. Lo que pasa es que tengo mucha popularidad entre las chicas de mi edad. Así que quería saber si incluso las niñas pequeñas, querían salir conmigo. Pero no te preocupes, no te voy a obligar a hacer nada que no quieras hacer- dijo mientras me guiñaba un ojo.
-Lamento decirte que tu experimento ha fracasado. En primer lugar, porque no estoy interesada en salir con alguien como tú. Y en segundo, porque no tengo trece años- argumenté gélidamente.
-Ya veo, así que me confundí ¿Entonces tienes doce?
-No. Tampoco tengo doce años. En realidad, tengo dieciséis- respondí muy enojada por lo que había dicho.
-Oh, con que tienes dieciséis años. A simple vista no lo parece. Pero si tú lo dices, te creeré.
-Ya sabes que no tengo la edad que pensabas. Por lo tanto tu asunto conmigo ya ha terminado ¿Ahora puedo ir a mi instituto sola?
-Vamos, no te hagas la difícil. Sé que esto no está saliendo como yo planeaba. Pero aún así podemos salir a divertirnos, ¿no?
-Ya te dije que no estoy interesada. Además, ahora tengo clases. Así que me temo que eso será imposible- repliqué esperando que se rindiera de una vez.
Ya habíamos llegado a la entrada de mi instituto. Se podía ver como algunos alumnos ingresaban al establecimiento. Otros simplemente se limitaban a pasear hasta que sonase la campaña. Me dirigí a la puerta, y entré. Pensé que ese chico ya se había ido, pero cuando me di la vuelta pude distinguir que aún se encontraba en el mismo lugar. Antes de que pudiera ignorarlo e irme, me gritó desde dónde se hallaba.
-¡Te estaré esperando cuando terminen tus clases!- acto seguido se volteó y se fue corriendo antes de que yo pudiera reaccionar.
Al parecer todos lo habían escuchado. Ya que cuando me di cuenta, me estaban mirando. Seguramente habían visto que ese chico había venido conmigo, y al escuchar lo que había gritado, dedujeron que esas palabras iban dirigidas a mí. Me dio vergüenza ser el centro de atención. Por lo general pasaba desapercibida ante los demás, cosa que me gustaba.
Salí casi corriendo de allí, queriendo que las miradas de esas personas cesaran. Llegué a mi curso, me senté en mi lugar y esperé a que comenzaran las clases. Eso es lo que hacía todos los días. Mientras los demás charlaban entre sí con sus "amigos", yo simplemente permanecía en mi asiento sin hablar con nadie, esperando que pasase el tiempo para así poder ir a cumplir con las actividades del consejo estudiantil.
Terminé todas las diligencias que debía hacer en el instituto. Lo que significaba que tendría que cruzar la puerta y salir a la calle para ver que allí se encontraba aquel joven que había conocido en la mañana. Ciertamente no quería que él estuviera allí. Deseé con toda mi alma que lo que me había dicho fuese mentira, o que se hubiese cansado de esperarme. Ya que él no sabía que yo era la delegada de mi curso y que me quedaría más tiempo en la escuela por mis actividades. Pero nada de eso sucedió.
Cuando salí, no lo vi por ninguna parte. Suspiré aliviada, pensando que me había librado de él. No obstante, al darme la vuelta para irme a mis clases de defensa personal, pude observar que aún se encontraba allí.
-Hola, tardaste mucho en salir.
-Po… ¿por qué estás aquí?- le cuestioné sorprendida.
-¿Acaso lo olvidaste? Te dije que quería que saliéramos.
-Sí, lo recuerdo perfectamente. Pero las clases terminaron hace una hora ¿Qué te hizo pensar que yo seguía en la escuela?
-Pues, por más que me quedé vigilando atentamente no te vi salir en ningún momento. Por lo tanto, pensé que a lo mejor te habías quedado por una que otra razón.
No sabía qué hacer. Correr no era una opción, seguramente me atraparía antes de que me diera cuenta. Si le decía que no de nuevo, me seguiría durante el camino a mis clases. Pero si le decía que si, tal vez no me dejaría en paz nunca más. Traté de decidir lo más rápido posible. Finalmente opté por negarme nuevamente. Después de todo, probablemente se cansaría de tanto intentarlo.
-No entiendo por qué me esperaste. Ya te había dicho que no quería salir contigo.
-No te hagas la difícil. Yo sé que en realidad te gusto y que te mueres por irte conmigo a divertirte- dijo con aire seductor mientras acercaba su cara a la mía.
-Tengo que hacer algunas cosas, no puedo salir contigo- expuse ignorándolo y volteando mi cabeza hacia otra dirección.
-¿Cosas? ¿Qué clase de cosas debes hacer después de salir del instituto? Es raro, por lo general las chicas de nuestra edad sólo salen a divertirse.
-Yo no soy como las demás. Estoy muy ocupada a diferencia de ellas- dicho esto comencé a caminar.
-Entonces déjame que te acompañe, seguramente tardarás en hacer esas cosas. Y es muy peligroso que una chica ande sola por las noches- y comenzó a caminar a mi lado.
-Sí que eres persistente. Por más que te rechace una y otra vez no te rindes. De seguro muchas chicas de mi instituto quisieron salir contigo cuando te vieron en la entrada ¿Por qué no aceptaste irte con una de ella?
-Porque ya tengo a una presa que estoy persiguiendo, y que no tengo planeado dejar ir.
Me sonrojé un poco cuando me dijo esto. No podía creer que pudiese decir ese tipo de cosas sin pudor alguno. Era como si ya estuviese acostumbrado. Nada de eso. Seguramente ya había conquistado a un montón de chicas con ese tipo de frases tontas. No tenía que dejar que me ganara. Yo no era como las muchachas con las que él había salido, y se lo tenía que demostrar.
-No soy ningún animal ni nada por el estilo para que digas eso- le contesté indignada.
-No te lo tomes tan a la literal. Sabes a lo que me refiero.
-Sí, ya sé. Sin embargo, lo que no sé es por qué te empeñas tanto en que salga contigo.
-La verdad es que yo tampoco esperaba que todo saliese así. Pero eres diferente a las demás. Nunca ninguna chica me había rechazado. Es más, por lo general son ellas las que se disputan quién es la que saldrá conmigo tal día a tal lugar. Me llamas mucho la atención. Y creo que no podré descansar hasta que consiga que salgas conmigo.
Quería responderle a lo que me había dicho. Pero justo en ese momento llegamos al lugar donde yo hacía defensa personal. Miré el establecimiento, pensando en qué podía hacer ahora, ya que él seguía conmigo.
-Bueno, ya hemos llegado. Voy a salir dentro de poco más de una hora, así que si no puedes soportar esperar tanto tiempo lo comprenderé.
-No te preocupes. En realidad, no sé qué es lo que harás que tardarás más de una hora. Pero puedo esperarte, no tengo ningún problema en hacerlo.
¡Maldición! ¡Ese chico no se daba por vencido nunca! Lo único que pude hacer fue entrar al lugar en cuestión y dejarlo allí. Durante las clases, estuve pensando en que seguramente él seguiría esperándome en la puerta. Era muy persistente. En esos momentos cavilé "Bueno, al menos con esto ya me saqué de la cabeza lo de la noche anterior… Un momento ¡Lo volví a recordar! ¡Ay! Odio todo lo que está pasando ahora, nunca en mi vida me habían sucedido este tipos de cosas. Simplemente no puedo comprender por qué tiene que pasarme esto justo a mí"
Terminaron mis lecciones, me fui a duchar y me puse mi atuendo escolar. Todo esto no podía ser nada más que un sueño. Sí, seguramente era una pesadilla y yo no me había dado cuenta. Me pellizqué el brazo para verificarlo, y pude sentir un dolor agudo al hacerlo. Vaya, entonces no era un sueño. Que mala suerte, simplemente quería que la tierra me tragara. Pero no ocurrió. Salí del lugar y pude ver que aquél chico seguía allí.
-Dios, sí que eres terco ¿por qué no te das por vencido de una vez?
-Porque no lo haré hasta que aceptes salir conmigo.
-No voy a aceptar, ya deja de insistir.
Permaneció callado por un momento. Parecía que se había quedado pensando en algo. Entonces comencé a caminar para ir a mi casa, cuando él reaccionó y me hizo detenerme.
- Un segundo. Estaba tan empeñado en hacer que salieras conmigo que se me olvidó preguntarte tu nombre ¿Cómo te llamas?
-Si te digo, ¿me dejarás en paz?
-Por supuesto que no. Pero es normal que te pregunte tu nombre si quiero salir contigo.
¿Era buena idea decirle mi nombre? ¿O mejor le inventaba uno? Seguramente si le decía, pensaría que me estaba convenciendo poco a poco, cosa que no debía permitir. Sin embargo, él era muy persistente, y si me negaba seguramente insistiría con más vehemencia. Suspiré resignada.
- Supongo que no tengo opción. Me llamo Gumi.
-Es un nombre muy hermoso, realmente va muy bien contigo. El mío es Kaito. Mi papá nació en Estados Unidos, pero mi mamá es japonesa. Así que después de mucho discutirlo pensaron que lo mejor sería ponerme un nombre japonés.
-Ah, ya veo. Bueno, tengo que irme a casa. Buenas noches- comenté queriendo que él se fuese de una vez.
-Oh no, yo todavía no me rindo. Si es necesario, voy a ir contigo a tu casa.
Comenzamos a caminar. El trayecto hasta mi casa no era muy largo. En media hora llegaríamos. Durante todo el tiempo que estuvimos en la calle, Kaito estuvo tratando de convencerme para que saliera con él, sin éxito alguno. De repente, dejó de caminar. Me detuve y observé alrededor. Ese era exactamente el lugar donde había conocido a Gumiya hacía una semana. Sin darme cuenta había tomado el mismo camino de aquella vez. Miré un poco extrañada al chico que se hallaba en frente de mí y luego pensé "¡Qué bien! Seguramente ya se dio por vencido y me dejará en paz"
Sin embargo, esa reflexión estaba errada. Cuando estaba por decir algo, Kaito me agarró del brazo y me arrinconó contra la pared. Me miró por un momento con seriedad, y comenzó a acercar su rostro al mío. Entonces yo lo detuve empujándolo levemente hacia atrás.
-Espera ¡¿Qué crees que estás haciendo?!- le espeté sorprendida.
-Lo que he querido hacer desde hace un buen tiempo. Vamos, no seas tímida. Puedes entrar en confianza conmigo.
-N…no se trata de ser tímida o no. Es que ya te había dicho que no quería nada contigo- repliqué algo nerviosa.
-Pero si sólo es un beso, tampoco es algo fuera de este mundo. O puede ser… No me digas que todavía no has besado a nadie.
Al oír esas palabras no pude evitar recordar lo sucedido siete noches atrás en el vestíbulo de mi casa. Me sorprendió que dijese eso tan repentinamente. Mis mejillas se sonrojaron a más no poder. Cosa que no pasó desapercibida para Kaito. Pero su hipótesis de por qué me encontraba así, estaba equivocada.
-Vaya, te has sonrojado demasiado. Eso quiere decir que estaba en lo cierto. Todavía no has besado a nadie. Es raro que una chica de tu edad no haya tenido su primer beso aún. Sin embargo, al mismo tiempo también es algo bueno. Me honra saber que voy a ser el primero en tocar estos hermosos labios- alegó acariciándolos suavemente.
-Por más que utilices esas tontas frases que le dices a todas las chicas que intentas conquistar siempre, no voy a ceder. Mi decisión es definitiva, no es no- manifesté apartando su mano de mi boca.
-A decir verdad, tú eres la primera chica que conozco que no ha besado a alguien aún. Así que esta es la primera vez que digo esa frase. Y no es mentira. Realmente me gusta el hecho de que voy a ser el primero en besarte.
Me quedé paralizada por un momento. Pero luego reaccioné y seguí negándome. Por más que traté de persuadirlo para hacerlo cambiar de opinión no pude lograrlo. Él seguía insistiendo y no parecía que se fuese a dar por vencido. Había querido que esto se resolviese por las buenas, o sea, sin que yo tuviese que recurrir a la fuerza bruta. Mas tal parecía que eso no iba a ser posible.
-Ya te dije mil veces que no quiero nada contigo. Te lo pido por favor, basta.
-Vamos, no sigas negándote. Sabes que en el fondo quieres que lo haga.
-Por favor, detente. No quiero lastimarte, pero si me obligas tendré que hacerlo.
-¿Lastimarme? ¿Y cómo piensas hacer eso?- preguntó en tono burlón.
Me resigné a que era imposible razonar con él. En verdad era muy obstinado. Claramente le entraban las palabras por un oído y le salían por el otro. Así que no había otro remedio para detenerlo. Estaba por darle un puñetazo en la cara. Cuando la voz de alguien familiar me lo impidió.
-Disculpa, pero creo haber escuchado que ella te pidió que te detuvieras- dijo aquel extraño apoyando su mano en el hombro de Kaito para hacerlo voltear.
-Pero que demo… ¿Quién eres tú?- inquirió atónito.
-Eso a ti no te importa. Pero me gustaría que la dejases en paz, o me temo que habrá graves consecuencias.
-Este es un tema que a ti no te concierne, así que lo mejor será que te vayas.
Aproveché la conversación que tenían en esos momentos para ver quién era aquella persona que acababa de aparecer. Cuan fue mi sorpresa al descubrir que se trataba de, nada más ni nada menos, aquel joven que había conocido hacía una semana atrás. Se mostraba algo molesto y enojado. Podía verse que no se encontraba nada contento con lo que estaba pasando. Entonces desperté de mi ensimismamiento.
-¿Gumiya?… ¿Qué haces aquí?- pregunté estupefacta.
-¿Acaso no te lo dije cuando nos conocimos? Vivo cerca y es normal que siempre tome el mismo camino para volver a casa.
-Y… ¿Qué es lo que estás haciendo?- inquirí regresando a mi actitud fría y seria que de costumbre.
-Estaba pasando por aquí cuando escuché que había alboroto. Me acerqué para saber de qué se trataba y pude ver que era sobre ti. Oí que le estabas pidiendo que se detuviera, pero él no daba muestras de querer parar. Entonces decidí que necesitabas ayuda.
-Pues nadie te pidió que lo hicieras- reconocí contrariada.
-¡¿Qué estás diciendo?! Encima de que me preocupo por ti ¡¿Te atreves a comentar algo así?!
-¡Por supuesto! ¡¿O es que acaso no recuerdas la razón por la cual tuviste que ir a mi casa esa noche?!
-¡No hace falta que lo menciones, ya que por ti tuve una marca en la cara que no se fue hasta hace poco!
-¡Fue tu culpa por actuar de manera tan sospechosa!
-¡¿Mi culpa?! ¡Tú sólo me golpeaste de la nada y eso que sólo estaba yendo hacia mi casa!
Estaba por replicar a lo que había dicho, pero una voz interrumpió nuestra discusión.
-Disculpen pero ¿Ustedes ya se conocen?… ¿Acaso son novios?- preguntó Kaito, al parecer algo nervioso por nuestro pleito.
-¡Por supuesto que no!- gritamos al unísono.
-Me alegra saberlo. Por un momento creí que sí lo eran, ya que se trataban con tanta confianza- dijo soltando un suspiro.
-Nunca estaría con un chico como él- objeté cruzando mis brazos y mirando hacia otro parte.
-Ni yo con una chica como ella.
Sin estar consciente de ello, estaba por decir "¿Entonces por qué me besaste la otra noche?". Hasta que reaccioné, tornando mis mejillas de un color rosa intenso y tapándome la boca. No podía refutarle algo como eso. Más cuando trataba de ignorarlo y olvidarlo. Entonces Kaito habló nuevamente.
-Menos mal que no son novios, ya estaba por empezar a perder las esperanzas. Ahora que sé que no hay nada entre ustedes dos, puedo manifestar libremente mis deseos de querer convertirme en el novio de Gumi- alegó abrazándome por los hombros.
Estaba por empujarlo y contestarle, pero antes de que yo pudiera reaccionar, otra persona hizo lo que yo quería.
-Te dije que la dejases en paz. No me hagas volver a repetírtelo- impugnó Gumiya agarrándome de la mano y alejándome de Kaito.
En esos momentos, ambos comenzaron a discutir. La verdad es que no sabía por qué lo hacían, si la que debería haber estado enojada era yo. Ya que ellos dos estaban decidiendo por mí, sin siquiera consultarme nada. Simplemente se limitaban a decir lo que pensaban sin decencia alguna.
-Tú no eres quién para decirme qué puedo y no hacer con Gumi. Hace un momento admitiste que ella no era tu novia ni nada por el estilo, así que tengo todo el derecho del mundo para querer acercarme a ella- expuso muy confiado Kaito.
-Sí, pero Gumi te dijo mil veces que no quiere nada contigo ¿No crees que eso es motivo suficiente para que te des por vencido?
-Eso no tiene ninguna importancia. Ya verás que con el tiempo haré que ella me ame y quiera estar conmigo.
-No creo que eso vaya a ocurrir ni en un millón de años- dijo Gumiya chasqueando la lengua.
Verlos pelearse tan tontamente me aburría demasiado. Porque, aunque yo era el principal tema de conversación, ignoraban completamente que me encontraba aún allí. Hubiese podido comenzar un apocalipsis en esos momentos, y ellos seguirían tranquilamente con su discusión así como si nada. Aproveché que estaban distraídos para escabullirme hacia mi casa. Apenas caminé unos metros, pude escuchar que ellos ya habían dejado de discutir.
-¿Eh? ¿Dónde está Gumi?- preguntó Kaito.
-No lo sé, estaba con nosotros hasta hace unos segundos.
-¡Ah! ¡Allí está!
¡Maldición! Mi intento de escaparme de esos dos no había funcionado. A los pocos segundos ellos se encontraban nuevamente al lado mío. Con la diferencia de que esta vez, parecía que habían dejado de lado su pelea. Aunque la tregua no duró por mucho tiempo. Ya que nuevamente había iniciado otra batalla entre ellos, pero esta iba a durar mucho más tiempo que la primera.
-Espera un momento Gumi. Dije que si era necesario iría contigo a tu casa, y no me refería sólo durante el camino. También a cenar- dijo el joven de ojos azules.
-¡¿Qué?! ¡¿Tú comerás en la casa de Gumi?! No voy a dejar que hagas eso. Si es necesario yo también lo haré- objetó Gumiya.
-Un segundo, en ningún momento accedí a que alguno de ustedes dos fuese a mi casa y mucho menos a comer. No digan cosas que yo no consiento.
Sin embargo, mis palabras parecían no llegar a sus oídos porque a pesar de lo que había dicho, ninguno de los dos hizo caso omiso a mis réplicas. Cuando discutían parecía que para ellos no existiese nada más a su alrededor. Eran como perro y gato riñendo por cualquier cosa.
Continué caminando, seguida por ambos muchachos. No le di demasiada importancia al asunto, ya estaba exhausta por todos los problemas que había tenido durante el día como para hacerlo. Gumiya y Kaito seguían peleando mientras yo trataba de relajarme, y no parecía que fuesen a detenerse, o por lo menos no por el momento. Suspiré resignada. Definitivamente esta iba a ser una cena muy larga con estos dos en mi casa.
¡Tachan! ¿Qué les pareció este capítulo? ¿Bueno, más o menos, o muy aburrido? Como dije antes pueden dar cualquier opinión al respecto ya que recién estoy iniciando en el mundo de los fanfics XD. Sólo que no sean muy dur s con esta pequeña escritora TwT. Ahora a responder a las personas que me comentaron y me dieron el apoyo que necesitaba :3
VocaloidsuperFan: Gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado ^-^.
LordGumoMegpoid: Es bueno saber que te mantuvo interesado el primer capítulo. Espero que este sea de tu agrado y que también te guste :).
Alice0623: Muchas gracias por tu comentario. Y por cierto ¿A quién te recuerda Gumi e.e? Y sí, yo también pensé que Gumiya era un pervertido por verle el pecho a Gumi, la verdad es que ni se molestó en negar ese hecho, lo que lo hace aún más pervertido e.e. Y no te preocupes, quizás en algún momento Gumi trate mejor a Gakupo ¿Quién sabe? Todo puede pasar :3. Además de que como viste, apareció un rival para Gumiya e.e.
