Capítulo 2: Una historia del pasado y una libreta extraviada.
-¿Hinata? –dijo la persona con tono preocupado- ¿Qué ha pasado? –Ella no necesitaba volverse para saber quién era, había escuchado esa voz un millón de veces, y con lágrimas que amenazaban con volver a brotar, giró hacia su acompañante.
-Hola, Sakura –susurró, dedicándole una mueca que pretendía ser una sonrisa-.
-¿Qué haces aquí? –le preguntó mientras se sentaba a su lado debajo del árbol, y Hinata le explicó todo lo que le había pasado, entre lágrimas y sollozos. Sakura no le interrumpió en ningún momento. Cuando terminó de contarle lo que había sucedido, la cabeza de Hinata descansaba en el hombro de Sakura y su mano estaba entre las de ella. Tras unos minutos, Sakura decidió decirle lo que pensaba.
-Hinata, ella te necesita, pero te necesita allí contigo, no aquí.
-Pero no soporto estar allí, todos te miran con lástima, hasta los doctores te miran con tristeza. No soporto estar en la sala de espera sintiéndome impotente, mientras ella está sometiéndose a operaciones para poder sobrevivir. No soporto que ella esté pasando por esto por mi culpa.
-No es tu culpa, tú no podías saber esto. Y puede que allí te sientas impotente, pero aquí también, ¿no es cierto?-ella asintió-. Vamos al hospital, estaré a tu lado.
-Sakura... –susurró conmovida por el gesto de ella-.
Ella le ayudó a levantarse, ya que a Hinata le temblaban las manos y las piernas. Se encaminaron hacia el hospital, pero una mochila quedó olvidada bajo el árbol.
-Es un sitio muy bonito. ¿Cómo lo descubriste?
-Cuando mi madre murió –empezó a explicarle mientras iban hacia el hospital- me sentía rota, y me encerré en mi habitación y nadie conseguía hacerme salir. No hablaba con nadie y sentía cómo mi vida se desplomaba. Un día mientras yo estaba tumbada compadeciéndome de mí misma Hanabi entró a mi habitación y se tumbó a mi lado. Me preguntó si es que ya no le quería, si es que ya no me importaban ni ella ni papá ni Neji. Yo me giré hacia ella para decirle que no era cierto, pero cuando le vi la cara tenía las mejillas húmedas. Lloraba. Vi dolor en sus ojos. Y la abracé y le dije que le quería, que me importaba mucho y que era la persona que más me importaba en el mundo. Entonces ella me miró y me dijo que mamá le había dicho exactamente lo mismo, pero que, según le había dicho mi padre se había ido de viaje y tardaría en volver. Me preguntó si estaba así porque mamá se había ido de viaje. Yo empecé a llorar y la abracé más fuerte. Esa misma tarde la llevé de paseo. Le expliqué que nuestra madre no se había ido de viaje, que simplemente se había ido, y que no iba a volver. No podía dejar que viviera en una mentira pensando que ella iba a volver, aunque sabía que la verdad le haría daño. Pero a la larga la mentira le haría más daño aún. Al final llegamos a este lugar, y nos tumbamos. Ella me empezó a preguntar cosas de cuando ella era pequeña o de mi madre. Desde entonces ese es como nuestro escondite secreto. Cuando mi madre murió fui yo la que se derrumbó y fue Hanabi la que me ayudó a salir del dolor. Yo tenía nueve años. Hanabi tenía cinco. Yo siempre he sido la más frágil de las dos. Se supone que yo debía ser la fuerte, la que le sirviera de pilar a mi hermana. Pero fue al contrario. Siempre es al contrario. Desde aquel momento me prometí a mí misma que a partir de entonces, yo sería la que le apoyara, la que le dijera que todo estaba bien, la que le protegería. Que yo sería su pilar. Su soporte. Que todas aquellas cosas que hacía mi madre como cantarle canciones y leerle, las haría yo- se detuvo en lo que decía y miró a Sakura a los ojos-. No sé qué voy a hacer, lo único que pasa por mi cabeza son recuerdos con ella.
-Estará bien, Hinata. Tú misma lo has dicho, ella es fuerte, no se va a ir sin luchar-habían llegado al hospital, y preguntaron en recepción si seguía en la sala de operaciones. La mujer que les atendió les dijo que se encontraba en una habitación. Tras decirle el número de la habitación las dos empezaron a recorrer los pasillos de las plantas. Cuando llegaron enfrente de la habitación, la morena temblaba de pies a cabeza. Sakura le cogió la mano para darle fuerzas, y Hinata intentó sonreír, aunque sólo consiguió una mueca. Atravesaron la puerta.
-0-
Las olas rompían contra las rocas cerca de la pequeña colina verde en la que un árbol solitario dominaba toda la colina, como si fuera el dueño de todo aquello. Un chico de pelo dorado con una bandolera se encontraba paseando por allí al atardecer. Le encantaba ese lugar, era su lugar favorito en toda Konoha. Pero lo que más le gustaba era sentarse debajo de aquel gran árbol, y componer algo. Pero eran partituras sin letra, no se le daba bien la parte de escribir una bonita letra.
Cuando llegó bajo el árbol, su pie dio con algo. Miró a ver qué era, y se encontró con una mochila de color añil. La recogió, pero estaba abierta y algo cayó sobre la hierba. Era una libreta con las tapas de color zafiro. Había caído abierta, y no pudo evitar leer unas frases del interior. "Parece un poema" se dijo el chico. Era bastante bueno, tanto que podía haber sido perfectamente la letra de alguna canción, o algún poema famoso.
La ojeó un poco, y se dio cuenta que también contenía algunos dibujos de animales, paisajes, personas, ángeles, y muchos más. Hasta estaba aquella colina. Y alguien estaba tumbado boca abajo. Levantó la vista del cuaderno, y la el paisaje que presenciaban sus ojos era muy parecido al que había en la libreta. Siguió mirando los dibujos. Estaban muy bien hechos, pero tenían algunos errores, no como los de Sai, aunque se notaba que le habían dedicado muchas horas, y todos y cada uno de ellos estaban hechos muy cuidados. Miró a ver si por algún lado venía un nombre o una dirección en la libreta o en la mochila, pero no encontró nada.
Miró la hora. Se le estaba haciendo tarde. Metió la libreta en la mochila añil y arrancó una hoja de un cuaderno que tenía en la bandolera. Apuntó su número de teléfono, añadiendo un pequeño mensaje que decía que había encontrado una mochila, y que llamaran si se la habían dejado allí. La pinchó en una rama baja, y emprendió el camino de regreso a su casa con su abuelo.
¡Hola! espero que os esté gustando la historia, no estaba muy segura de si era una buena idea el empezar a publicar historias aquí, la verdad me daba un poco de miedo, es la primera historia que escribo (que enseño a gente que no conozco personalmente) y no las tenía todas conmigo, y también es la primera que (por lo menos) quiero terminar y no dejar a medias. Igual he tardado un poco en terminar el capítulo, pero no tenía el ordenador para escribir, y es un poco difícil subir un capítulo si aún no lo has escrito. Bueno, pues lo dicho, que espero que os esté gustando y me gustaría que me dejarais un rewiew para saber qué os parece y qué puedo mejorar a la hora de escribir. ¡Sayonara!
