Notas de la autora: Creo que en un futuro este fic puede ir yendo AU, porque iré muy a la par con el manga, y entre que introduciré nuevas situaciones y este fic estará mas que nada centrado en la relación de Tatsuki con Renji, no creo que pueda seguir con la línea temporal normal del manga.

Otra cosa, si veis que entre las exclamaciones o interrogaciones hay unos puntos que no vienen a cuento, es para que no se me borren. ¿No os ha pasado cuando vais a subir las historias que se come los signos de interrogación, exclamación que están juntos? Si sabéis otro método para que esto no pase¡Decidme, please!

Por cierto, veo que no hay mucha gente escribiendo fics de Bleach. Es una pena. . ¡A ver si la gente se anima mas, que es una serie increíble!

Advertencia: Lenguaje soez, palabrotas… Por parte de Tatsuki y Renji. Son así…


Capitulo II: Remembrance


Tatsuki observó aburrida a los estudiantes desde su sitio privilegiado entre las ramas de uno de los naranjos más antiguos del jardín.

Subirse a los árboles era algo que siempre le había gustado hacer. Ya desde pequeña, ella e Ichigo solían pasarse las tardes tratando de construir cabañas en la copa de estos. Siempre peleaban por ver quien era el líder de su frágil fortaleza, y normalmente ambos acababan en el suelo, riendo o llorando, pero con los brazos y las piernas llenos de rasguños y moratones. Eran tiempos felices.

Normalmente el sentarse en las ramas más altas de un árbol le provocaba una sensación de bienestar y de paz que era casi adictivo, sin embargo en esos momentos su cerebro estaba demasiado ocupado repitiendo una y otra vez la escena ocurrida un rato antes, como para dejarla disfrutar del momento. Las hermosas hojas ovales de un tono verde brillante, los rayos de sol que trataban de pasar entre las frondosas ramas, el suave aroma a azahar… Nada de ello parecía atravesar la coraza de malestar que la envolvía.

– ¡Arizawa!

Debajo de ella Keigo sonreía agitando la mano.

– Las clases de la tarde empiezan en cinco minutos- le recordó antes de seguir para adelante no sin antes sonreírla por ultima vez. Keigo siempre tan optimista, siempre de buen humor. ¿Acaso su única preocupación son las mujeres hermosas? Era lo único que podía con el.

Tatsuki suspiró molesta y saltó desde la rama en la que se encontraba, a unos 3 metros de altura al suelo sin ninguna dificultad. Sus pies se posaron en el suelo con precisión y elegancia.

Nada mas entrar en clase se fijó en que "el grupito" estaba en la parte de atrás hablando de sus cosas. Orihime que estaba mirando hacia delante sonrió y la saludó con la mano.

– ¡Tatsuki-chan! . ¿Dónde te has metido? – preguntó dando un grito.

Tatsuki sonrió y la saludó con la mano.

– Tenía cosas que hacer – respondió tratando de que su voz sonase firme y segura.

Orihime asintió y volvió su mirada hacia la gente que la rodeaba centrándose nuevamente en la conversación. Tatsuki suspirando se sentó enfrente de su pupitre y empezó a garabatear en un cuaderno.

Pronto entro su tutora y la clase hubiese sido tan monótona como siempre de no ser por un pequeño incidente que hizo que el mal día de Tatsuki empeorase definitivamente.

– ¡Clase! – La profesora energética como siempre, hojeó unas hojas sonriente – Como sabéis, hoy mismo nos han llegado cinco nuevos alumnos. Espero que les hayáis recibido con los brazos abiertos – la clase asintió mas o menos convencida ya que casi ninguno de ellos había tenido la oportunidad de hablar con los nuevos – ¡El problema es que estamos ya en el segundo mes de clase y vuestros nuevos compañeros van a estar retrasados en casi todas las materias. Para solucionar este problema me he tomado la libertad de ponerles en parejas con alguno de vosotros hasta que se adapten y alcancen el nivel optimo¡Espero que trabajéis duro y les ayudéis lo máximo posible!

La clase se alborotó. Murmullos por un lado, risitas agudas por parte de un grupito de chicas que miraban con ojos voraces a los chicos nuevos e indiferencia mezclada con algo de incomodidad en la cara de los nuevos. Tatsuki trato de ocultarse detrás de sus libros. Ya seria mala suerte que le tocase a ella… Nah, se dijo volviendo a levantar la vista, no puede ser. El karma no puede ser tan vengativo conmigo.

– Bueno pues, a ver, Matsumoto-san se sentara con Asano-kun, Hitsugaya-kun con Kurosaki-kun, Madarame-kun puede sentarse con Shizuka-chan, Abarai-kun con Arizawa-san y Ayasewawa-kun puede ponerse al lado de Takeshi-kun. Quiero que sepáis que aparte de hacerlo por vuestros compañeros, se os tendrá en cuenta en vuestras notas finales. Ahora por favor, cambiaros de sitio.

La clase se revoluciono aun más. Los elegidos se lamentaban, los no elegidos también. Los nuevos parecían confundidos pero empezaron a mover sus sillas y mesas para ponerse al lado de sus nuevos compañeros. La profesora trataba de hacerse oír entre el griterío, diciéndoles que por favor no hiciesen ruido ya que había gente estudiando en las otras aulas. No tuvo mucho éxito.

A Tatsuki no le venia nada bien. Estaba muy ocupada por las tardes con sus clases de karate, además estaba el club de artes marciales del instituto, sus deberes de clase y sus obligaciones en casa.

– ¡Arizawa! . ¿Quién es? – pregunto el pelirrojo con un tono de voz claramente altivo, recogiendo sus cosas y buscando con la mirada.

Tatsuki le observo con ojo crítico. Menudo idiota.

– Aquí – respondió alzando la mano.

Abarai Renji clavo sus ojos oscuros en ella unos instantes, y murmurando algo por lo bajo y se sentó a su lado.

Tatsuki no le hizo ni caso en lo que quedo de clase, ni siquiera se digno a mirarle.

Algo acerca del pelirrojo le molestaba. Él se paso toda la clase con el codo apoyado en la mesa y mirando a las musarañas.

Tatsuki estaba pensando en quedarse a hablar con su tutora después de la clase para que pusiese a Abarai con otra persona. Sin embargo acabo por desestimar la idea ya que como llevaba llegando a clase tarde varios días seguidos no estaba entre las alumnas favoritas de su profesora. La idea de pedir ese favor y recibir otra regañina le atraía poco o nada.

Al terminar la clase Tatsuki empezó a recoger sus cosas con prisa. Cuadernos, libros, bolis, todo metido sin orden alguno en su mochila.

En media hora tenia que estar en el Dojo para sus clases de karate y después tenia que ponerse con el proyecto de sociales que les acaban de mandar y que pintaba ser bastante pesado.

– Oi, Arizawa – la voz algo ronca de Renji la hizo parar en seco. Alzo la vista y clavo sus ojos castaños en los de el interrogativamente.

– ¿Si?

A pesar de no caerle bien en un principio, no iba a ser maleducada con el. Después de todo no había hecho nada para ganarse su desprecio, simplemente tenia aires de gamberro, de chulo y de bocazas, pero no se sentía bien prejuzgando a nadie por su apariencia, así que trato de ponerle una cara amigable.

– Puedes hacerme el trabajo que acaban de mandar, pero hazlo bien. No quiero chapuzas – le dijo secamente, como si tuviese algún derecho en ordenarla semejante cosa.

Tatsuki abrió los ojos con incredulidad y abrió la boca asombrada. ¿Había oído bien?

– ¡Pero que dices, anormal! . ¿Quieres que te parta la cara? – le gritó furiosa no pudiendo contener su ira. Si algo la caracterizaba es que tenia un carácter volátil, no por nada la mayoría de chicos del instituto la tenían miedo…. ¿Quién se creía que era ese tío? . ¡Lo que le faltaba por oír!

La expresión de Renji cambio a una de perplejidad y de esta a una de superioridad rápidamente. La miro desde su metro ochenta y muchos y frunció el ceño amenazadoramente.

Tatsuki frunció el ceño a su vez, pero no tenia intención de meterse en problemas en clase así que termino de recoger sus cosas y antes de salir cuando la profesora ya había salido del aula, cogió su carpeta y girando rápidamente golpeo a Renji con ella en la cara.

– ¡Y no vuelvas a pedirme chorradas! . ¡Imbecil! – le gritó antes de salir airada.

Una vez en la calle se calmo un poco. ¡Ese idiota!. ¿Quién se creía que era? . ¿Quién? . ¡De donde se ha caído ese tío!

– ¡Tatsuki-chaan! – Orihime le tocó suavemente la espalda.

– ¡Orihime! –Tatsuki olvidó su disputa al venirle a la mente sus problemas con sus amigos. - ¿Ya has terminado de hablar con tus amigos?- preguntó sarcásticamente.

– ¡Yup! – sonrió Orihime sin darse por enterada- ¿Y tú? . ¿Qué era esa cosa que tenías que hacer?

– MM, mañana te cuento. Tengo que ir a karate corriendo- explicó Tatsuki algo resentida – Por cierto, ese tío, Abarai es subnormal. No lo aguanto.

Diciendo eso, se fue corriendo.



Inoue Orihime se quedo quita mirando como si amiga iba desapareciendo en la lejanía. Su rostros, normalmente agradable y sonriente tomo un tinte de preocupación.

– ¿Entonces cual es el plan para derrotar a Aizen? – preguntó Ichigo frotándose las sienes y voz cansada.

El grupo al completo se encontraba en la tienda de Urahara discutiendo los detalles de su próxima batalla.

El instituto no era nada seguro para hablar de ello y si iban a tener que luchar era mejor que lo fuesen preparando no fuese a pillarles desprevenidos.

Urahara parecía algo fastidiado por ver su tienda llena de gente, pero como no quedaba más remedio les dejo pasar a su salita.

Ururu enseguida preparo té para todos y habían permanecido en un silencio incomodo, cada uno demasiado centrado en sus pensamientos, hasta que Ichigo había interrumpido con su pregunta.

Algo a lo que todos le estaban dando vueltas.

– Según el viejo Yama tenemos unos meses para prepararnos- Hitsugaya Toshiro se llevó la taza de te que estaba bebiendo a los labios y prosiguió con voz pausada – Lo mejor es estar preparados para lo que sea. Mientras estemos aquí nos ocuparemos de posibles ataques de Hollows o Arrankars, pero si queremos ganar tenemos, y debemos de hacernos mas fuertes. Si no… No tendremos muchas posibilidades.

Una verdad obvia, que dicha con tono solemne por el capitán del décimo escuadrón les golpeo a todos en la cara con fuerza.

La luminosa habitación volvió a quedar en un silencio.

– Bien – dijo finalmente Urahara, tras unos momentos de tensión – Entonces debemos centrarnos en eso. Por favor, pensad en que podéis mejorar y tomároslo en serio. A mi posiblemente se me ocurra alguna idea también así que lo discutiremos otra vez mañana.

Renji fue uno de los primeros en levantarse. No era una persona a la que le gustase estar en silencio indefinidamente. Era más bien un hombre de acción. Dame una pelea y me darás la vida. O algo así.

Tampoco es que se fuese a ir muy lejos, después de todo pasaría los próximos meses viviendo en la tienda. No es que se sintiese cómodo, no le gustaba nada el mundo mortal.

Al principio le había llamado la atención por la novedad, por curiosidad de conocer un ligar tan diferente, pero el llegar allí realmente… Había sido decepcionante. Tener que fingir delante de todos esos humanos, aguantar la incomodidad de su gigai…

– Este… ¿Abarai-kun?- La mano pequeña y de aspecto delicado de orihime tiro de su camiseta tratando de retenerle.

– ¿Si?

– Esto… ¿Has hecho algo para molestar a Tatsuki-chan? – pregunto con voz clara aunque aparentemente disgustada. – Al salir de clase parecía bastante molesta y te menciono – aclaró la jovencita con los brazos en jarras y el ceño fruncido.

– ¡¿Qué dices!? – Replicó molesto – ¡Esa bruja ha osado pegarme!

No es como si le hubiese hecho daño, ni mucho menos, pero Renji se sentía herido en su orgullo. ¿Quién se creía esa humana para osar levantar la mano contra el? El fukutaichou del sexto escuadrón. Esa pequeña arpía… ¡Agh! Si hubiese podido le habría retorcido ese pequeño cuello y…

– Gomen ne, Abarai-kun, pero te pediría que no molestases a Tatsuki-chan¡Onegai shimasu! – Orihime le miro con los ojos serios y enormes y Renji se quedo un momento sin palabras. – ¡Tatsuki-chan es mi mejor amiga! – prosiguió la joven con fuego en los ojos- Ella… ella siempre me esta defendiendo contra todo y todos, y yo no permitiré que le hagas nada.

La joven hizo una inclinación, dándole a entender de que le respetaba, sabia que el era mas fuerte que ella, pero que se mantendría firme en lo que acababa de decir.




– ¿Cómo puedes ser tan idiota? – El Taichou del décimo escuadrón se llevo las manos a la cabeza – ¿De verdad le dijiste eso a la mortal?

Renji tuvo la decencia de parecer algo avergonzado.

– Hitsugaya-taicho…- Matsumoto trato de intervenir en la bronca – Obviamente ha sido un malentendido. Abarai no esta acostumbrado a lidiar con humanos… Es obvio que la iba a cagar.

– ¡Eh! – Protestó el aludido. – ¿Cómo iba yo a saber que esa mujer-profesora quería que trabajásemos en equipo?

El joven de pelos plateados suspiro agotado.

– ¿Sentido común?- pregunto finalmente – Esto no es Soul Society, aquí no tienes un rango y desde luego no puedes ir dando órdenes prepotentes y fuera de lugar a tus "compañeros de clase".

– ¡Pero esa cría impertinente me ha pegado! – Protestó por undécima vez – ¡No pienso dejar que lo vuelva a hacer!

Se oyeron varios suspiros en la habitación, pero a Renji le daba igual. Quizás si se entretenía molestando a esa pequeña bruja el tiempo en la tierra se le haría más ameno.

Esa cría se iba a enterar de lo que era meterse con un Shinigami.

Una sonrisa empezó a asomarse en sus labios.



Glosario de términos japoneses:

Intento no meter muchos, ya que entiendo que hay gente que pueda no entenderlos y esta es la sección de español, pero hay algunos que se me escapan y ahí se quedan.

Tratare de mantenerlos escasos.

Gomen ne: Perdóname

Onegai: Por favor

Fukutaicho: Teniente, creo.

Taicho: Capitán


Notas finales:

Otra cosa, no se si estoy haciendo muy OOC a Renji. La verdad es que es el personaje sobre el que mas me cuesta escribir. A Tatsuki creo que la tengo mas o menos bien situada, pero no se si estoy haciendo a Renji demasiado… raro. La verdad es que me basaba más bien en el Renji que aparece por primera vez para llevarse a Rukia con Byakuya-sama. . Mas adelante creo que le haré un poquito más light…


¡Comentarios, criticas y sugerencias son muy apreciados!