¡Muy buenas a todos! ¿Cómo lleváis la semana? Yo agotada, deseando que llegue ya Julio. El final de curso es una auténtica pesadilla, creedme. Pues nada, aquí os dejo el segundo capítulo y mmm... a mí me da que por aquí hay algunos asuntos que necesitan ser resueltos, sí...
Me despierto con el corazón a mil por hora al escuchar un sonido ensordecedor. Echo mano de la pistola que tengo bajo la almohada y apunto a todas direcciones cuando caigo en la cuenta de que es el despertador. Suspiro y bajo el arma con tranquilidad. Joder, otra puta falsa alarma. Coloco la pistola en la mesita de noche y me dejo caer contra la almohada llevándome las manos a la cara. El sonido ya está empezando a martillearme la cabeza.
De pronto se detiene. Aún no puedo creer la suerte que tengo de estar aquí. La experiencia de Raccoon City me ha servido bastante, mucho más de lo que pensaba. He visto la verdadera cara y la crueldad de Umbrella, de su poder para hacer lo que les diera la gana. Son muy hábiles, y saben a quién acudir para salvarse el culo cuando su nombre sale a la palestra.
Miro a mi izquierda, y veo a Carlos revolviéndose el pelo. Es un chico sumamente encantador. Le debo la vida, y yo diría que es poco. El hombro donde Némesis me inyectó el virus me duele hasta límites insospechados. Temo que, tarde o temprano, la infección pueda mostrarse. Pero no puede ser… si no ya me habría convertido en una de esas criaturas vivientes hace mucho tiempo…
En fin, lo único que sé es que de no ser Barry tampoco podría haber abandonado la ciudad. Acudió en el momento exacto, cuando el misil estaba a punto de llegar. Es mi ángel salvador. Es una suerte que siguiera cerca. Pensaba que, en cuanto dejó a su familia en Canadá seguiría a Chris, pero no fue así… y ahora soy yo la que está también en Canadá.
Barry nos recomendó que descansáramos unos días antes de partir hacia Europa. Estoy ansiosa por encontrarme con Chris, de contarle todo lo que he descubierto y de los indicios que apuntan a que es muy posible que en los próximos meses la corporación vuelva a la carga con sus armas biológicas. Demonios, estoy empezando a odiar realmente todo este asunto.
-¿Has podido dormir algo? –interrumpe mi compañero mis pensamientos. Me incorporo hasta quedarse sentada en la cama y sonrío tímidamente.
-Bueno… digamos que un poco –respondo estirando los brazos. Mi cuerpo está completamente agotado… ¿y qué decir mi mente? Los últimos meses se han convertido en una auténtica pesadilla. Umbrella y sus jueguecitos nos han arruinado la vida a todos, sobre todo a todas esas pobres víctimas que murieron cuando el misil impactó en la ciudad…
No puedo olvidar cómo la explosión sacudió por completo el helicóptero, cómo escombros y cuerpos eran elevados en el aire, quemados, achicharrados. ¡Todas esas personas tenían todo un futuro por delante… y les ha sido arrebatado… al igual que a mis compañeros!
Se me escapan unas lágrimas. Intento taparlas rápidamente, pero veo que Carlos se acerca a mi cama y se sienta a mi lado. Me pasa el brazo por los hombros y yo me abrazo a él aguantando las lágrimas como puedo.
-Tranquila… Ya ha pasado… -murmura Carlos cerca de mi oreja derecha. Y eso es lo que necesito precisamente en este momento: tranquilidad -. Barry tiene razón… Necesitamos unos días para descansar. Ha sido una experiencia muy dura para los dos… Sólo hay que esperar.
-¿Y cuánto tiempo, Carlos? ¡Yo no puedo seguir así eternamente! –grito separándome de mi compañero y enjuagándome las lágrimas que me bajan por las mejillas -. Primero la mansión llena de zombis, y ahora toda la ciudad… ¡Todas esas personas…!
-Eh… -me pone una mano en el hombro -. Con calma. En mi país hay un dicho que refleja muy bien lo que nos pasa: mal recuerdo, futuro por venir –intento captar su significado, pero ahora mismo tengo la mente en blanco -. Quiere decir que cuando algo malo sucede, es porque algo bueno está por venir… Si has podido sobrevivir a algo tan fuerte como la destrucción de una ciudad… Eres capaz de cualquier cosa.
Sonrío tímidamente cuando me pone las manos en la cara. Lo cierto es que Carlos y Barry están siendo muy amables conmigo. Ni siquiera Barry aún me ha preguntado por la herida del hombro… Supongo que estará esperando un momento más oportuno para hacerlo. Sólo hemos hablado un poco del incidente, y la verdad es que lo único que quiero es despejar mi mente.
-Eso está mejor –me anima dándome una suave palmada en la mejilla. Se levanta y yo me toco distraídamente la mejilla. Le observo dirigirse hacia el cuarto de baño sin saber muy bien cómo sentirme.
Carlos ha sido un gran apoyo en los últimos días. Siempre ha estado animándome, a pesar de que sé que él también ha pasado por lo suyo. Ha perdido a muchos amigos en la misión. Lo enviaron allí casi como una especie de trampa, para que sus superiores, siguiendo órdenes de Umbrella, pudieran recoger datos de combate. Una forma cobarde y cabrona de poner en peligro a los suyos.
Aunque tampoco me sorprende. Si no les importan los ciudadanos de a pie, ¿qué van a importarles sus hombres? Todos los días entran y salen nuevas piezas a las que poner en juego, sin importarles lo que ocurra. Es realmente asqueroso, aunque viniendo de ellos tampoco es de extrañar.
Raccoon City ha sido su campo de pruebas. Siempre lo ha sido de un modo u otro: la mansión Spencer, las instalaciones, la ciudad… Los ciudadanos no eran más que marionetas en sus manos desgraciadamente… Y yo fui una de ellas. Ojalá nos hubieran escuchado cuando divulgamos nuestras sospechas. Quizá podría haberse evitado toda esta situación, y posiblemente Umbrella hubiera sido investigada y llevaba a juicio.
Eso es soñar demasiado. No estamos en Matrix. Estamos en la vida real, y salvo que la cosa cambie mucho… Eso no va a pasar en mucho tiempo… o puede que incluso nunca si no conseguimos las pruebas necesarias.
Niego en silencio. No, esto no puede quedar así. Umbrella tiene que pagar las consecuencias de sus acciones. Joseph, Forest, Brad, Enrico, Richard, Edward, Kenneth y toda esa pobre gente de Raccoon City merecen justicia.
-Voy a darme una ducha –me informa Carlos desde la puerta del servicio. Lleva una toalla alrededor de la cintura. A decir verdad, no está tan mal el chaval; tiene su morbo. ¡Cielos! ¿En qué estoy pensando? -. Dame una voz si necesitas cualquier cosa.
-Bueno, salvo que venga una horda de zombis… No creo que sea un problema –bromeo sin demasiado ánimo. Carlos tampoco ríe.
-No tiene gracia –responde algo más relajado.
-Lo sé… Era uno de mis chistes malos.
Esta vez el moreno sí sonríe. Se da la vuelta y cierra la puerta. Instantes después oigo el agua caer. Me levanto de la cama y me acerco al armario. Es una suerte que Kate me haya dejado alguna de la ropa que ya no utiliza. No me apetece nada ir ahora de compras, porque salvo la mini falda, el top y las botas que utilicé, no tengo nada más. Todo lo demás se perdió.
Toronto es una ciudad bastante bonita. No he visto demasiado, pero lo poco que he visto me ha gustado bastante. Pero tampoco debo emocionarme mucho: es posible que en los próximos días nos pongamos en movimiento… y la verdad es que una parte de mí lo desea. Necesito poner tierra de por medio hasta tranquilizarme un poco. Volver a Estados Unidos está descartado. Umbrella, a estas alturas, nos estará buscando por todos lados. Con mucha suerte pensarán que Némesis acabó conmigo…
Olvidas un pequeño detalle. Nicholai consiguió salir con vida, llevándose el único helicóptero que quedaba y abandonándoos a Carlos y a ti a vuestra suerte… No sin antes intentar sacar tajada de mí.
La corporación nos quiere vivos o muertos, y a ser posible ésta última opción. Saben que somos los únicos que podemos echar a perder su maravilloso imperio. Empiezo a rebuscar entre la ropa y elijo una camisa blanca de botones, un pantalón negro y unos zapatos del mismo color. Me quito el pijama y observo detenidamente la herida de mi hombro izquierdo.
Siento escalofríos al verla. No hay sangre, pero los bordes de la herida están morados, como el virus… No me duele, pero de vez en cuando pica. Carlos estuvo dos días limpiándome y curándome la herida, y puede que eso evitara que se extendiera más… aunque por dentro era otra cosa. No fui consciente apenas de nada, pero mi compañero me contó que estuve dos días bastante mal, casi a punto de morir.
Durante esos instantes no sentí absolutamente nada; sólo un poco de calor, como si tuviera fiebre, pero poco más. En mi interior nada cambiaba, y eso, a decir verdad, me daba un miedo atroz. ¿Quería decir eso que ya no era humana? ¿Qué me estaba transformando en una de esas cosas? ¿Y cómo es posible que aguantara tantos días sin mostrar signos de infección? ¡Vi a personas transformarse en apenas unas horas!
Quizá el virus, al proceder directamente de ese engendro, tenía otras propiedades. Ojalá estuviera Rebecca por aquí para poder comentarlo con ella…
¿Qué habrá sido de ella? ¿Conseguiría huir de la ciudad? No creo que muriera; nos hubiéramos enterado por la prensa, dado el interés que la corporación y la policía tenían en capturarnos. Queda una larga batalla por delante. El agua deja de escucharse, y decido vestirme rápidamente. Hemos quedado con Barry a las once y media en una cafetería. Carlos y yo nos estamos quedando en un hotel. Barry nos ofreció la casa de su suegra, pero no nos parecía adecuado abusar de tanta generosidad. La pobre mujer ya debe estar bastante preocupada con la situación de su familia como para encima meterle a dos extraños en casa.
Termino de mirarme en el espejo en el momento en el que Carlos sale del baño. Lleva el pelo mojado, y nuevamente la toalla por la cintura. No puedo dejar de mirar cómo se mueve. Está en muy buena forma, y desde luego, es bastante atractivo. Cualquier chica besaría el suelo con pisa con tal de estar a su lado. Carlos se acerca a su armario y lo abre resoplando.
-Si algo que detesto… es elegir ropa –me mira con una sonrisa -. Estás muy guapa. El blanco te favorece mucho.
-Muchas gracias, señor observador.
Ambos reímos. ¿Cuánto hace que no conseguía estar tan suelta con un hombre? Con Chris mi relación ha sido tan complicada…
-¿Me ayudas a elegir? Las chicas tenéis mejor gusto para estas cosas.
-Claro. Será un placer.
Y me acerco al armario para echar un vistazo. Puede que la mañana sea más entretenida de lo que promete.
Carlos y yo llegamos casi a las once y media a la dirección que Barry nos dio el día anterior. Es un pequeño bar situado en el centro de Toronto, un lugar bastante acogedor y en el que se puede mantener una conversación sin problemas. Creo que mi amigo no ha podido elegir un sitio mejor. Hay tanto de lo que tenemos que hablar… Quiero saber sobre todo si ha conseguido hablar con Chris; me muero de ganas por saber algo de él.
Hay unos cuantos clientes sentados en la barra. Algunos se me quedan mirando cuando paso por su lado. Yo apenas les presto atención. Ya estoy acostumbrada a ese tipo de cosas, así que no me preocupa. Veo una cabellera pelirroja asomando en una de las mesas más alejadas, cerca de una ventana. Está sentado en un taburete cerca de un barril.
-Allí está –le indico a Carlos conduciéndolo hacia la mesa. Barry nos ve y nos saluda amistosamente con una sonrisa. Yo le respondo como buenamente puedo. Me da un intenso abrazo y le estrecha la mano a Carlos. Parece que se caen bien. Ya puse al corriente a Carlos de que Barry es un gran amigo, uno de los mejores que se puede tener ahora mismo.
-¿Os ha costado mucho encontrar el sitio? –nos pregunta mientras tomamos asiento. Yo me siento a su izquierda, y Carlos justo enfrente mía.
-Qué va. Eres un guía excelente –bromeo mientras veo a una chica venir para tomarnos nota.
Barry y Carlos piden cerveza, y yo me decanto por un café. Necesito algo que me espabile el resto del día. Además, la tentación de beber alcohol para olvidar todo lo que he vivido es muy grande, y no creo que aquí sea el lugar más adecuado para empezar.
-Suerte que llegué a tiempo… -dice Barry cuando la chica se retira hacia la barra -. Un minuto más y…
-Te debo la vida, Barry –respondo con total sinceridad -. Bueno, a los dos –rectifico mirando a Carlos, que me sonríe -. Sin vosotros, lo más seguro es que no hubiera estado aquí para contarlo…
Guardamos un incómodo silencio durante unos instantes, que es interrumpido por la llegada de nuestro pedido. Mi café echa bastante humo, así que decido esperar un poco. Me quedo observándolo pensativa. Esta pesadilla me va a acompañar el resto de mi vida… y deberé vivir con ella por mucho que me duela.
-Jill… -llama mi atención Barry. Le miro -. Lo que me contaste en el helicóptero… ¿Es cierto? ¿Fueron tan cabrones…?
-Umbrella envió una de sus B.O.W.S. a rastrearnos –le cuento intentando mantener la compostura. Todas y cada una de las veces que tuve que enfrentarme a ese monstruo tuve que sacar fuerzas de donde no las tenía, sobre todo después de ver lo que le hizo al pobre Brad -. Lo sé porque repetía constantemente ¡S.T.A.R.S.! Carlos te lo puede confirmar.
-Oh, sí. Era un bicho enorme, de más de dos metros. Iba vestido completamente de negro. Tenía unos dientes sobresalientes y la cara cosida, fruto quizá de algún experimento macabro. Y encima iba equipado con un lanzacohetes… Me rompió unas cuantas costillas.
Cierto. Lo primero que hicimos nada más llegar a Toronto fue a ir a casa de un conocido de la madre de Kate que es médico para que nos examinara. Barry se lo pidió como un favor, y el hombre aceptó no sin recelar bastante. En cuanto vio a Carlos lo mandó derecho al hospital: tenía cinco costillas rotas, y necesitaba una operación urgente. Pasé la noche con él hasta que le dieron el alta al día siguiente.
En cuanto a mí… El doctor se quedó bastante impresionado con lo que vio. No había visto nunca nada igual. Lo catalogó como una infección grave, me la curó, o hizo el intento, y me mandó unos antibióticos. Me dijo que no me harían gran efecto, que lo mejor sería ver a un especialista, pero la verdad es que ahora mismo no dispongo del tiempo necesario, y no creo que haya algún profesional, salvo que sea de Umbrella, que entienda de estos virus.
-El caso es que ese ser me persiguió sin descanso hasta el final –continúo mi relato como si no me hubieran interrumpido -. Conmigo no lo consiguió, pero al pobre Brad… -trago saliva y guardo silencio al recordar cómo ese tentáculo atravesaba la cara de mi antiguo compañero mientras me pedía ayuda desesperado.
-Un momento… ¿Encontraste a Brad? ¿No se había largado?
-Eso pensábamos… pero continuaba por allí…
-No te pediré detalles… -murmura Barry rascándose la barbilla distraídamente -. Debió ser bastante desagradable… Pobre gallina –suspira resignado y volvemos a quedarnos en silencio. Me concentro en el café para borrar de mi mente la imagen de nuestro antiguo piloto tirado en el suelo de la comisaría con la cara morada y la boca abierta. Doy un sorbo al café. Está bastante bueno, una de las mejores cosas que he probado últimamente -. Tú dices que pertenecías al U.B.C.S., ¿verdad, chico?
-Sí –responde Carlos tras beber de su cerveza -. Cuando la situación empezó a ser incontrolable, nos enviaron en una misión. Nuestro objetivo era rescatar a los civiles, pero desde que puse un pie en la ciudad me di cuenta de que algo no andaba bien… Cuando encontré a Jill y me contó todo lo que Umbrella había hecho, no me lo podía creer… hasta que lo vi con mis propios ojos. Además, uno de nuestros supervisores estaba al tanto de todo lo que pasaba, y sabía que, en realidad, la compañía nos había enviado como sujetos de prueba…
-Esos capullos… -se lamenta Barry apretando los puños con rabia -. ¿Tan poca desconsideración tienen con los suyos que se limitan a dejarlos morir, como si fueran despojos?
-Dímelo a mí… -se lamenta Carlos bastante serio. Él también ha pasado lo suyo -. He perdido a muchos amigos, y todos esos ciudadanos… -niega varias veces en silencio -. Horrible. Esos malditos deben pagar por el daño que han causado.
-Oye… -Barry baja bastante su tono de voz. Mira desconfiadamente de un lado a otro, quizá para comprobar que nadie nos está escuchando. Si es lo que pienso que va a decirle… me parece una genial idea -. Jill, un amigo que tenemos en común y yo estamos planeando un ataque a una de las principales sedes de Umbrella en Europa… ¿Estarías dispuesto a unirte a nosotros?
Observo a Carlos. Se queda sorprendido, como si nunca hubiera oído nada parecido. Sé que suena una locura; cuando Chris me lo contó yo también pensaba lo mismo, pero ahora que he vivido la destrucción de una ciudad sé que estamos haciendo lo correcto.
-No sé… -vuelve a quedarse pensativo -. ¿Tenéis algún plan o alguna especie de apoyo? Esos tipos disponen de todo un ejército, por no decir que sus sistemas de seguridad son de los más avanzados… Me gustaría ayudaros…
-Detecto cierto inconveniente si no me equivoco… -digo al ver que se queda callado. Nunca es fácil tomar una decisión de tal calibre. Carlos me observa sonriendo un poco; me alegro en cierto modo de que me encontrara y se uniera a mí en nuestra desesperada salida de Raccoon City.
-Me parece que alguien debería pararles los pies… Sí… -vuelve a guardar silencio -. Os ayudaré en todo lo que sea posible.
Yo suspiro aliviada, y veo que Barry también se queda más relajado. Su ayuda puede ser muy valiosa, sobre todo porque conoce desde dentro el funcionamiento de algunas de las ramas de la corporación. Además, su experiencia como mercenario es más que útil. Yo misma lo comprobé, y la verdad es que da confianza tener a alguien como él a tu lado.
-Bien… -vuelve a hablar Barry bajando de nuevo su tono -. Ayer recibí un correo de Chris…
-¡Chris! –salto casi sin pensarlo. El corazón me late a mil por hora -. ¿Está bien?
Barry me sonríe.
-Sí… está deseando que nos unamos a él. Está en París reuniendo toda la información posible. Me dijo que hasta que no nos reunamos con él no va a hacer nada. También me dio recuerdos para ti.
Y me guiña un ojo. Yo sonrío como una boba. Saber que se encuentra bien me anima aún más a partir hacia Europa. Sé que no habrá descanso, que será una batalla dura, donde sufriremos mucho, pero puede que la recompensa sea la mejor de todas. Umbrella no puede salirse con la suya, no después de todos los quebraderos de cabeza y pesadillas que me han causado.
Bueno, parece que por fin van a empezar a moverse. A ver si consiguen llegar a París, pero... Lo dejo ahí.
Xaori: Como siempre, amiga, a tu servicio. Gracias por tus comentarios, de verdad, y este mes necesito motivaciones más que nunca T_T Me estoy quedando calva de los nervios por el examen y el final de curso. Y respecto a Claire... No puedo afirmar nada, pero tendremos noticias suyas. Esta historia es como una especie de puente entre RE3 y Code Veronica y algo post Code Veronica, así que nuestra querida Claire tiene que aparecer sí o sí tarde o temprano.
Stardust4: De nuevo, muchas gracias por seguir comentando mis historias y por darme tu apoyo. Yo también estoy ya esperando ese encuentro, porque después de tantos meses separados... Pero aún quedará un poco para eso, pero prometo que será algo... interesante.
TheLastHokage: No tienes que disculparte por absolutamente nada. Todos los que hemos pasado por la universidad sabemos lo que hay que estudiar y el tiempo que hay que dedicar fuera de la universidad para hacer las tareas que mandan y demás, así que no te preocupes ;) Y sí, habrá algunos personajes propios que darán juego a la historia y algún que otro conocido, que será el comienzo de algo más... grande. Pero no quiero adelantar acontecimientos todavía. Todo a su debido tiempo. Y yo también espero con ansias el final de tu historia. ¡Esperando impacientemente!
Pues nada, queridos lectores, ésta que está aquí se marcha, para variar, a seguir con ese tostón que se llama oposiciones. ¡Espero que hayáis disfrutado del capítulo! See you next week!
