Bueno aquí el segundo capítulo de este AU, espero sea mucho de su agrado como se va desmbolviendo la trama, dejen comentarios por favor, sugerencias y demás.

Disclaimer: HP no es mio es de JK

Capítulo 2

El capitán.

Los enemigos de los Weasley tomaban las sogas y se mecían hacia el barco enemigo cayendo en él, con espadas y pistolas desenfundadas y con ello comenzaba una pelea encarnizada entre los marineros de Ron Weasley y piratas.

-Ataquen, maten a uno cuantos a los importantes déjenlos vivos, Luna y Neville—comandaba la primera oficial, haciendo que una chica rubia de cabello quebrado suelto, vistiendo un ataviado muy similar al de la primera oficial solo que los pantalones cafés, sus ojos eran de color grises que despedían una gran tranquilidad, y en su mano traía una espada corta.

Mientras que el hombre al que había llamado Granger, era un joven un tanto robusto, sin playera y con los músculos marcados, con un tatuaje de una calavera en su hombro derecho, su cabellera era color negra y ojos café obscuros, vestido sin playera y unos pantalones negros de tela y unas botas del mismo color, portando dos espadas.

-Diga oficial—decían ambos yendo hacia ella mientras los demás piratas estaban entablando una fiera batalla con los miembros de la tripulación del capitán Jordan.

-Busquen en el barco, vi la inicial "W", quiero suponer que son de los Weasley, han de tener algo de gran valor aquí, quiero que lo encuentren y lo traigan a cubierta, ¿Han entendido?—los observaba con sus ojos marrones penetrantes.

-A la orden oficial—y ambos salían corriendo hacia los camerinos.

Ron observaba esto y se movía con celeridad intentando alcanzar a los dos piratas, a lo cual Granger se percataba de esto y con un ágil movimiento quedaba enfrente de Ron apuntándole con su sable.

-¿Ibas algún lugar pelirrojo?—decía retadoramente la mujer sin quitar sus ojos de encima del joven.

-Muévete asquerosa zorra pirata si no quieres morir bajo mi espada- decía desafiantemente el joven mientras desenvainaba su espada y comenzaban a moverse en círculos sin quitarle la mirada el uno al otro de lo que podría hacer su rival.

-Veo que a tu tripulación le gusta morir—decía en son de mofa la pirata.

-Ustedes son los que morirán aquí y ahora, no dejaremos vivo a ninguno de ustedes, ¿lo entiendes?—decía enojado el joven Weasley y sin previo aviso lanzaba un estoque hacia la castaña, la cual lo desviaba ágilmente a la par de que respondía el ataca que gran fluidez dándole apenas unos segundos para que se pudiera defender Ron.

-Chico en verdad quieres cruzar espadas con un pirata, ve tu tripulación va cayendo paulatinamente—reía la chica mientras que señalaba hacia el combate con un movimiento de cabeza a lo cual Ron volteaba y veía como con solo quince hombres estaban derrotando a los treinta hombres de la embarcación.

Pero algo notaba el chico, muchos de los piratas tenían ya heridas si no fatales si suficiente para tirarlos, pero seguían de pie como si nada, atacando a los marinos de Jordan a diestra y siniestra, destrozándolos e incluso aventándolos al mar.

-¿Sorprendido verdad niño?—decía la jovencita con una sonrisa en sus labios.

-Aun así los derrotaremos—y con ello lanzaba otro espadazo hacia la fisionomía de la chica, el cual lo esquivaba nuevamente y en un giro de trescientos sesenta grados daba un codazo en la espalda del pelirrojo haciéndolo perder su balance y cayendo de boca en la madera del barco.

-Veo que no tienes mucha experiencia peleando pequeño aristócrata—decía Granger mientras veía a Ron tirado en la duela del barco boca abajo.

-Tenga experiencia o no te derrotare—decía levantándose el joven poniéndose nuevamente en guardia.

-Hasta cuando entenderás, no tienes la habilidad para darme una batalla digna, mucho menos para derrotarme—decía Granger mientras se movía con cautela hacia su enemigo, nuevamente moviéndose en círculos sobre el como si de un tiburón acechando a su presa se tratara.

-Ríndete niño, nos sirves más vivo que muerto—decía la primer oficial con cierto toque de diversión en su voz –Podríamos sacar buen dinero de ti y de esta embarcación pidiendo un rescate, algo que nos beneficiaria mucho a los dos lados, tanto a tu familia al tenerte de regreso nuevamente sano y salvo, como a la tripulación pirata, teniendo más dinero para gastar y para alcohol y comida, bueno en caso de los hombres, mujeres—decía con cierto disgusto lo último de los hombres –así que, dime ¿Estás de acuerdo con la idea o tendré que lastimarte para que lo aceptes?—reía la pirata sin dejar de rodear al joven, el cual alzaba la mirada y veía que su tripulación estaba derrotada, Lee Jordan el capitán estaba sometido por dos piratas mientras que solo quedaban vivos dos marineros , que de igual manera estaban sometidos.

-Yo seguiré peleando, no permitiré que ningún asqueroso pirata ensucie una de las embarcaciones de mi padre—decía mientras apuntaba su espada a la mujer.

En ese momento se escuchaban dos gritos de mujeres y como si golpearan las paredes, seguidos por la aparición de Luna y Neville, acompañados por las sometidas Lavender y Ginny.

El color de Ron se desvanecía al ver a su hermana en manos del pirata.

-Veo que hemos encontrado algo con lo cual someterte—Decía Granger riendo ante la expresión del joven aristócrata.

-Ron…Ayúdame por favor…hermano…- decía Ginny desesperada mientras intentaba forcejear con Neville, el cual la sostenia firmemente en sus brazos, mientras que lav solamente lloraba teniendo la espada de Luna en la garganta.

Ron sin previo aviso daba la espalda a la primer oficial e intentaba arremeter en contra del que tenía a su hermana sometida, pero nuevamente en un fugaz desplante, Granger se ponía enfrente de Luna y de Neville, los cuales sonreía al ver los ineficaces intentos de aquel pelirrojo por salvar a su hermana.

-Alto ahí niño—decía la joven con la espada apuntando directamente a la garganta de Ron –Tira tu arma ahora, no tu hermana sufrirá las consecuencias—decía esto la castaña mientras Neville ponía su espada en la garganta de Ginny, la cual se ponía tensa, al sentir el frio acero tocando su piel.

Ron no tenía otra opción y dejaba caer su arma al suelo, mientras veía con odio a los tres piratas los cuales estaban sonriendo triunfantemente.

-Ves cómo es muy fácil llega a un acuerdo—enunciaba Granger mientras que dos de los demás piratas comenzaba a mover a Ron a donde estaba el capitán y los demás marineros, poniendo posteriormente de rodillas a todos incluyendo a Ginny y Lav, para posteriormente amarrarlos de las manos.

-¡El barco es nuestro!—Exclamaba la primera oficial seguida por los gritos de júbilo y triunfo por parte de los demás filibusteros.

-Excelente trabajo señorita Granger, sé que siempre puedo confiar en usted—decía nuevamente aquella voz que había mandado atacar el barco Weasley, haciendo que todos los tripulantes del navío Weasley buscaran de donde provenía tan lúgubre voz.

-Vaya, veo que me están buscando—decía irónicamente aquella voz pero haciéndose ahora más sonora y tangible, obligando a los cautivos a voltear su mirada hacia popa del barco.

Veían a un joven de escasos dieciocho años con lentes, tenía tez blanca y cabello negro que parecía siempre estar alborotado, con una chaqueta de cuero larga pero muy liza que llegaba hasta sus muslos, un pantalón negro del mismo color de tela y unas botas negras, en su cabeza portaba un sombrero muy semejante al clásico de los piratas, de color negro igual, y una pluma sobresaliendo por atrás, tenía colgado alrededor de su cuello lo que parecía un pequeño saco e tela, mientras que amarrado a su cinturón una espada, estilo cimitarra pero mucho más ancha que una, mientras que del lado contrario a su espada portaba dos craneanos humanos amarrados a su cinturón, sus ojos eran color esmeralda, de los cuales se emanaba gran tranquilidad pero a la vez imponían miedo y respeto, mientras que su rasgo más distintivo era su cicatriz en forma de relámpago en su frente.

Ginny al verlo, en vez de sentir miedo sentía fascinación y admiración por este joven, su mera presencia imponía sobre todos, ella sentía que quisiera hacer todo lo que este pirata mandara, algo que nunca había sentido con alguien, sentía al igual mucho miedo, parecía que si de su persona se emanara un sentimiento de maldad pero a la vez tristeza, mucha tristeza.

-Potter…- decía con cierto tono de miedo Ron.

-¿Qué es lo que tenemos aquí oficial Granger?—preguntaba el capitán pirata mientras que descendía por las escaleras de la popa y se paraba junto a su tripulación examinando a los capturados.

-al parecer es un barco de transporte de especies y demás capitán, le pertenece a la familia Weasley, ya sabe los aristócratas que dicen gobernar los mares—reía Granger –Y al parecer en la embarcación vienen dos de sus hijos—

Esto captaba la atención de Potter.

-¿Viene dos de sus hijos aquí? No los han matado espero—decía imponentemente el pelinegro.

-Desde luego que no señor, ellos están ahí—decía señalando a Ron y a Ginny, la cual no le había quitado de encima la vista al líder de los piratas y seguía cada uno de sus movimientos.

-Vaya, vaya, ¿Pero que tenemos aquí?—preguntaba sarcásticamente Potter parándose primero enfrente de Ron y riendo –Pero si es el hijo más pequeño de los Weasley, según se tiene seis hijos—

-Siete—decía antes de poder detenerse Ginny ocasionando que todos voltearan su cabeza hacia donde ella estaba clavando su mirada sobre la pelirroja.

Granger se movía con celeridad hacia donde estaba Ginny y se proponía a darle una cacheta, pero su brazo era detenido y sujetado por la mano de Potter.

-Calma señorita Granger, parece ser que la niña quiere decirnos algo—decía riendo el capitán.

-A la orden—decía Granger mientras bajaba la mano que era liberada por su jefe.

-¿Ahora dígame señorita?—decía el pirata poniéndose en cuclillas enfrente de ella y tomando su rostro con una mano obligándola a verlo directamente a los ojos –¿Qué es lo que tanto alega usted?-

La chica se sonrojaba, nunca había visto unos ojos tan hermosos en su vida, aquellos orbes color esmeralda no tenían comparación con nada en esta tierra.

A la par, de que el capitán Potter, observaba aquellos ojos color café sintiendo algo muy diferente al verlos, como si movieran un sentimiento dormido dentro de él, pero recuperaba rápidamente su compostura.

-decía que no son solo seis hermanos, yo soy la más chica de ellos—decía Ginny desviando la mirada

-Callate Ginevra—le ordenaba Ron con una voz imperativa que lo notaba el capitán Potter lo cual hacia que volteara a ver al pelirrojo.

-Vamos a tener algo en claro jovencito…- decía Potter levantándose y dirigiéndose hacia el barón más joven de los Weasley y lo sujetaba de su traje haciéndolo levantarse con una sola mano, mientras que lo pegaba al barandal del barco haciendo que viera hacia abajo, con dirección al agua donde se podían ver diversos tiburones nadando alrededor de las embarcaciones –Yo soy el que da las ordenes aquí ¿Queda claro? De lo contrario tendrás que bajar al océano a saludar a los tiburones, espero me entiendas mocoso—decía el capitán imperativamente mientras jalaba del cabello al pelirrojo y lo hacía volverse a ponerse de cuclillas en la fila donde estaban todos os prisioneros.

-Ahora, ¿hacia dónde se dirigían?—cuestionaba nuevamente Potter observando a su primer oficial la cual se quedaba callada sin saber que responder –¿Y bien Hermione?—decía el jefe pirata revelando por primera vez el nombre de su primer oficial.

-No lo sé señor, no les hemos cuestionado eso…- respondía la castaña

-¿Quién es el capitán de esta nave?—preguntaba Potter.

-Soy yo...—decía tímidamente Lee Jordan con su mirada caída.

-¿Entonces qué espera para responder mi pregunta capitán? ¿Hacia dónde se dirigía este navío?—interrogaba nuevamente Harry, viendo al joven moreno.

-Teniamos que pasar a entregar una mercancía las Antillas y de ahí zarparíamos nuevamente para George Town—decía con mucho miedo el Lee.

-Vaya, se dirigían a un territorio, hostil donde habitan piratas malvados, que no dudarían en atacar a una embarcación como esta y más aun teniendo tantos tesoros abordo, como la mercancía o los hijos más pequeños de la familia más adinerada de todo Inglaterra. Ustedes si son los aristócratas más estúpidos que he conocido en toda mi vida—decía el joven capitán.

-Tú eres el estúpido maldito bastardo, no sabes con quien te metes, la familia Weasley te cazara junto con la familia Malfloy y te harán pagar por todos tus pecados y corrupciones que has hecho en este mundo, maldita escoria—decía uno de los marineros aún con vida haciendo que todo quedara en un silencio fúnebre que se podía cortar la tensión con un cuchillo.

-Ja ja, ¿Crees que eso me asusta hombrecito? Uy la familia Weasley y la familia Malfloy me buscaran y ¿Después que harán?—preguntaba retadoramente Harry viendo al tipo directamente a los ojos -¿Mandar barco tras barco atrás de mí? Ver como cada uno de las embarcaciones que mandan caen contra mi tripulación de…Zombies—decía Potter mientras sacaba un cuchillo de su cinturón y se dirigía hacia el marinero en forma amenazadora, -parece que te tengo que enseñar con quien estas tratando escoria, no soy cualquier pirata común y corriente, soy Harry James Potter, hijo del afamado pirata James Potter, que comando aquel barco—decía señalando hacia el venganza de la reina Anna –Y de la gran bruja especialista en Voodoo y artes nigrománticas, Lily Potter, ¿crees que en verdad me da miedo esas amenazas vacías y más proviniendo de un don nadie como tú—decía Harry y sin previo aviso tomaba del cabello al marinero y pasaba su cuchillo a través de la yugular del mismo, ocasionándole una agónica mientras se desangraba.

Los prisioneros se cubrían los ojos al ver tal espectáculo tan macabro, a excepción de Ginny que no le apartaba la vista a Harry.

-Bien, ahora haremos lo siguiente—decía Harry mientras limpiaba su cuchillo –La señorita Ginevra, su acompañante y el Weasley se irán con nosotros en nuestro barco, mientras ustedes dos llegaran a sus destinos y le darán el mensaje a los señores Weasley que el pirata Harry Potter tiene cautivos a sus hijos y que exige una gran suma de dinero para devolvérselos, que si quieren negociar estaremos en la isla Kraken, si la isla de piratas—decía al ver la cara de Lee Jordan contorsionándose en horror -De lo contrario ya veremos qué hacer con estos dos jóvenes, tal vez convertirlos en parte de mi tripulación zombificada o simplemente dárselos de comer a los tiburones—decía firmemente el capitán.

-No sacaras nada con eso—decía Ron aun asustado –Mis papás no cederán y solamente tendrás encima a los afamados almirantes Fred y George Weasley en tu retaguardia para rescatarnos, no te será fácil salirte con la tuya Potter—

-Eso lo veremos, pequeño Weasley—reía Harry haciendo reír a toda su tripulación con él.

-Oficial Granger, quiero a estos dos en una celda en nuestro barco—decía señalando a Ron y a Lavender. –Mientras que a ella la quiero bien arreglada y vestida para que cene conmigo esta noche ¿Alguna duda?—cuestionaba Harry.

-Ninguna, señor—decía Hermione

-Señorita Luna, por favor dígale a la cocinara Parvati que quiero algo exquisito hoy, digno de aristócratas para la cena mientras que ustedes y la Granger, se dedicaran a vestir a la señorita Ginevra acorde a la ocasión—imperaba el capitán.

-¿Y qué te hacer creer que cenare contigo?—decía desafiantemente Ginny.

Potter solamente reía.

-Esa es tu opción número uno, mientras que la dos será cenar con todos los miembros masculinos de la tripulación y servir de su entretenimiento después de la cena—decía con una sonrisa en la cara mostrando su victoria aquel cruel bucanero, mientras que toda su tripulación se comenzaba a reír.

Ginny quedaba callada, no sabía que decir, él había ganado esta vez, era muy listo y despiadado, pero aun así continuaba a crecer aquella admiración por él, sintiendo que lo conocía de tiempo atrás de alguna otra vida o algún otro momento de esta vida.

-Mientras tanto—volteaba a ver al capitán Lee –ustedes como dije previamente irán a dar aviso a los padres de estos niños, no quiero excusas ni pretextos, me entendieron y otra cosa, creo que no necesitaran ya la mercancía de este barco, así que me dirás donde la tienen para poder nosotros sacar algo de ella—Sonreía el pirata mientras que el aterrado moreno solamente asentía y señalaba hacia abajo del barco, indicando donde se encontraban las cosas que tenían que haber entregado ese barco.

-Perfecto, ven como todos somos felices si cooperamos—decía riendo Hermione.

-Señorita Granger encárguese de que los hombres pasen toda la mercancía a nuestro barco, señor Neville, lleve al señor Weasley ya la sirviente a las celdas por favor, señorita Luna ayude a la señorita Ginevra acomodarse en su nueva habitación por favor, y posteriormente de aviso a la señorita Parvati que la espero en mi cabina para decidir que dará de cena hoy. Señores Thomas y Finnigan—decía Harry haciendo que dos jóvenes, uno moreno de cabello negro, con solo un pantalón y descalzo, con un parche en el ojo y una espada en su costado y el otro un joven de cabellera color arena, con botas un chaleco y un pantalón de manta, junto con su espada su diestra se pararan enfrente de su capitán.

-Quiero que chequen cada esquina de este barco, recolecten todas las armas posibles, pólvora, balas de cañones y demás y las suban a nuestro barco, quiero un inventario de ellas para antes de la cena, ¿Esta claro?—cuestionaba el capitán.

-Si capitán enseguida comenzamos—decían ambos haciendo una reverencia a Harry y saliendo posteriormente a empezar a recaudar todas las armas del barco Weasley.

-Bien ahora, ¿qué están esperando para empezar sabandijas holgazanas? – imperaba el pelinegro mientras este se dirigía nuevamente hacia su barco y con un ágil movimiento saltaba gracias a la ayuda de una cuerda de regreso al venganza de la reina Anna, para perderse detrás de unas puertas negras con la figura tallada de dos calaveras con corona.

-Bien ya escucharon al capitán, comiencen a trabajar—gritaba Hermione mientras esta comenzaba a arrear a los piratas iniciando con las tareas que habían sido impuestas por aquel capitán.

Mientras tanto Neville llevaba a las celdas del barco a Ron y a Lav, obligándolos a entrar a una donde iban a estar juntos.

-Su cena será después de la de los miembros de la tripulación, yo personalmente se las traeré, no quiero ni una queja ni un lloriqueo ni nada, ¿Esta claro? Ya que me veré en la penosa necesidad de hacerlos callarse de una manera no muy grata—decía Neville viendo a los dos cautivos los cuales asentían para posteriormente sonreía con ironía plasmada en su rostro y dar la media vuelta dejado solos a los jóvenes cautivos

Por su parte Luna guiaba a Ginny a través del lúgubre barco hacia una habitación, la cual la abría dejando ingresar a la joven Weasley, quedando esta maravillada por la habitación, la cual tenía todo en terciopelo rojo y negro, con varios retratos colgados en la pared, una amplia cama y un candelabro colgando del techo que parecía hecho de oro macizo.

-Es la primera vez que el capitán deja a alguien dormir, mejor dicho hospedarse en la recamara de sus padres, ya que por lo general manda a todos al calabozo—decía la chica rubia con una voz de ensueño –Algo ha de querer de ti, eres afortunada—reía Luna –Si quieres limpiarte lo puede hacer ahí—decía señalando un como lavabo con varios tazones de agua, regresare en una hora con la primera oficial para vestirte acorde a lo que pidió el capitán…disfruta tu estancia en el venganza de la reina Anna—decía Luna mientras cerraba la puerta con llave.

Ginny se sentaba en la cama un poco asustada, pero sin poder ignorar ese sentimiento de libertad que sentía en aquellos momentos, parte de ella deseaba ser rescatada por sus padres, pero otra parte muy dentro de ella sabía que esto era lo que en realidad estaba buscando, la vida como un pirata, una vida con libertad y sin miedo, al lado del capitán…Potter.

"Pero que estoy pensando, no puede ser es solo u pirata y pronto nos rescataran madre y padre…aunque…" suspiraba durante su pensamiento mientras paulatinamente iba cerrando sus ojos de cansancio recordando solo con ellos los ojos que había visto en el capitán Harry Potter, aquellos ojos color esmeralda que decían más cosas que mil palabras, aquellos ojos que habían cautivado los sentimientos de esta jovencita.