Capítulo 2: Sospechoso
Era un día soleado cuando llamaron a su puerta. Zim se encontraba en el sillón comiendo waffles mientras que veía un programa policiaco. Normalmente despreciaba todo lo relacionado con los humanos pero en esta ocasión no podía negar que aquel programa atrapó su atención. La crueldad que mostraba aquel asesino no le dejaba nada que envidiar a la de un irken. Solo en "Intestinos de Guerra" había visto un nivel de violencia tan alto.
_ Eso muestra la superioridad de un irken frente a un humano, a mí no me atraparían tan fácilmente.
_ Quiero tacos_ respondió Gir mientras que Mini-alce solo emitió un pequeño chillido.
Cuando escuchó tocar la puerta no se molesto en ir a abrir, decidió dejar esa tarea a los robopadres, total ellos no hacían mucho en casa. El que no hubiera podido arreglarlos todavía no le preocupaba, tenía asuntos más importantes por resolver, como descubrir quién era el asesino en serie que había matado a todas esas personas.
Pasados algunos minutos y cuando empezaron los comerciales decidió salir a ver lo que pasaba, era extraño no escuchar a las visitas gritar. Los robopadres se encontraban abrazados y llorando, algo extraño tratándose de robots mientras un oficial trataba de calmarlos y el otro se reía de manera poco disimulada.
Para su fortuna ya llevaba su disfraz. Aunque no tenía la necesidad de hacerlo últimamente desconfiaba de todo, después de los acontecimientos de los días anteriores consideraba que tenía razones para hacerlo. No podía permitir que lo descubrieran.
_ Podrían calmarse para explicarles la situación.
_ Es una vergüenza_ respondió el Robopadre_ dos oficiales buscan a nuestro hijo.
_ ¿En qué nos equivocamos? ¿En qué?_ gritó dramáticamente la Robomadre.
_ ¿Podrías calmar a tus padres? No nos dejaron decir nada cuando empezaron a llorar.
_ Deshonor, vergüenza, Zim ¿por qué no te portaste bien? ¿Por qué no eres un buen hijo?
_ Zim es un rebelde. Somos malos padres.
_ ¿Para qué me buscan?
_ Necesitamos que nos brinde unas declaraciones, nada de qué preocuparse.
_ De momento pero si oculta algo lo descubriremos.
_ ¡ZIM NO OCULTA NADA, ZIM ES UN HUMANO COMO CUALQUIER OTRO SUCIO TERRÍCOLA!
_ Tranquilo niño, no deberías preocuparte, a no ser que ocultes algo, en ese caso nada podrá salvarte. Por ahora sube al auto, cuando lleguemos te enteraras de lo sucedido.
_ NADIE LE DA ÓRDENES AL PODEROSO ZIM.
_ Es un rebelde_ gritó la robomadre antes de volver a llorar.
Varias veces Zim había pensado en apagarlos pero rápidamente descartaba esa idea. Como invasor debía mantener las apariencias y sabía que todo adolescente debía vivir con sus padres, aun cuando faltara poco para cumplir la mayoría de edad.
_ Sí, como sea, de camino nos cuentas lo asombroso y poderoso que eres pero ahora sube al carro.
_ Reconozcan la grandeza de Zim_ gritó el alíen a la vez que seguía a los oficiales.
_ Adolescentes_ murmuró el agente Connors pero no lo suficientemente alto como para no ser escuchado por el alíen.
_ Soy mayor que todos ustedes juntos_ murmuró el invasor sin que nadie lo escuchara.
_ Vuelve pronto Zim_ le dijo el robopadre más calmado_ toma medicina para la diarrea.
_ Y no olvides abrigarte_ agregó la robomadre sonriente.
Mientras tanto Gir y Mini-alce permanecían en el sillón. Ambos ignoraron el hecho de que Zim no regresó, en ese momento solo querían terminar de ver el episodio. Si algo pasaba sabían que su amo los llamaría.
…
Actuar normal era difícil para Zim, nunca lo había hecho aunque pensara lo contrario, irónicamente solo Dib y Gaz lo notaban, eventualmente Tak también lo hizo y eso casi le cuesta su misión. Desde que lo habían dejado en esa habitación sentía como era monitoreado. No tenía idea del porqué lo habían llevado allí pero tenía la sospecha de que su secreto permanecía aún oculto.
Sabía que trataba sobre Dib, había escuchado su nombre pero no lo había visto en ningún lado, hace mucho que no sabía de él. Ver a varios de sus compañeros lo calmó… un poco, ellos eran humanos y mientras no sospecharan que era un extraterrestre todo estaría bien. O al menos eso creía.
_ Todos ustedes son sospechosos _ les dijo uno de los oficiales que acababa de llegar.
_ No deberías ser tan directo, Connors.
_ Quiero terminar pronto, mi telenovela empieza en unas horas.
_ ¿Sospechosos? ¿De qué?
_ De la muerte del joven conocido como Dib.
A pesar del tiempo que llevaba viviendo en la Tierra, Zim seguía ignorando muchos aspectos importantes de este, en especial cuando se trataba de lo judicial. En ese momento lo único que tenía claro era que no podía ser arrestado, eso interferiría en sus planes de conquista, más de lo que Dib acostumbraba.
No le agradaba el que alguien hubiera asesinado a Dib, no cuando él debió haberlo hecho. Los irken eran de naturaleza posesiva y aquel humano era su enemigo, de su propiedad, aquello había quedado decidido desde la primera vez que lo desafió y él consideraba eso razón suficiente para decidir sobre su vida.
_ ¡MIENTES! El Dib gusano es enemigo de Zim y no puede morir hasta que Zim lo decida.
En aquel momento Zim no había pensado en las consecuencias de sus palabras, aunque afirmaba no saber de lo ocurrido el admitir que eran enemigos no lo dejaba en la mejor posición, de hecho lo hacía ver bastante sospechoso. La mirada del agente Connors denotaba desconfianza, si el alienígena la notó, evidentemente decidió ignorarla.
_ Hasta que tengamos algo oficial todos son sospechosos, todos tenían motivos para cometer dicho crimen.
Él era el más sospechoso. Enemigos desde la primera vez que se vieron. Había testigos que podían confirmarlo y dudaba que alguien no usara ese argumento para salvarse o simplemente para salir de aquel lugar, él lo hubiera hecho si pudiera.
_ No entiendo que hago aquí_ comentó Zita molesta_ es cierto que Dib no me agradaba pero no tenía razones para matarlo. Él era un tonto, el loco de la clase, tenía razones de sobra para suicidarse.
_ Eso no es algo que pueda decidir usted jovencita, es trabajo de oficiales. Le aconsejo que no hable a menos que se le pregunte, todo lo que digas puede ser usado en tu contra.
_ No deberías ser tan grosero, Connors, ella es solo una adolescente.
_ Sanders, déjame hacer mi trabajo.
…
Zim había notado algo extraño en Dib, algo extraño tratándose de él, tal vez debería aclarar. No lo había estado persiguiendo como acostumbraba, solo permanecía callada, como si intentara parecer un fantasma. Y aunque al principio lo sintió como una victoria no tardó en volverse frustrante y aburrido.
Sin embargo no se detuvo en sus planes, al contrario, continuo siendo cada vez menos discreto y como era costumbre ninguno de sus compañeros lo había notado y si lo hicieron decidieron ignorarlo, asumiendo que solo era raro.
Había pasado toda la mañana probando a sus compañeros, exponiéndolos a sonidos que le resultaba desagradables, cargados de violencia y contenido sexual pero letras carentes de sentido, pequeños robots ardilla, idea de Gir le habían sido de gran ayuda en esa tarea. Zim se felicitó al notar que a nadie le parecía extraño ver a un joven verde acompañado de ardillas verdes con un zipper en el pecho recorriendo el lugar.
_ ¡MIENTES!_ gritó Zim en cuanto vio pasar a Dib.
_ No he dicho nada_ respondió el de los lentes indiferente_ solo pasaba por aquí.
_ Nunca podrás vencer al gran Zim apestosa bestia terrícola, muy pronto este sucio planeta será propiedad del imperio irken.
_ No me interesa_ respondió Dib antes de retirarse.
_ Sé que planeas algo y lo descubriré_ gritó Zim al ver como su némesis se alejaba.
Para Zim el que alguien quisiera ignorarlo demasiado absurdo como para siquiera considerarlo, más si se trataba de Dib, quien lo había estado persiguiendo desde el día en que lo conoció, por ello se le hacía más razonable el que planeara algo de su contra. Pero al ver la mirada de aquel joven tras las gafas por primera vez se quedó sin nada que decir.
Sacó su comunicador del PAK, llamó a sus asistentes Gir y Mini-alce. Todavía tenía pruebas por hacer pero podían esperar, estaba seguro del éxito de su plan y la perdición que este causaría sobre la Tierra que no temía aplazarlo temporalmente. Aquello era más importante, tenía una extraña sensación en el squedly spooch, prefería atacar antes de ser atacado. ..
La siguiente vez que vio a Dib fue en clases, el verlo tan silencioso era realmente extraño. La profesora Skeeter lo incitó a decir uno de sus extraños comentarios pero el amante de lo paranormal permaneció callado en todo momento.
El parecido de la profesora Skeeter con la profesora era tan grande que podrían pasar por hermanas. Ambas vestían de negro pero al parecer Skeeter era un poco más dulce y menos perturbadora. Muchos la describían como una anciana cansada de su trabajo.
_ Ya era hora de que el loco dejara sus locuras_ comentó Zita pero no parecía interesada en el tema.
_ Completamente cierto, pero no por ello perderán tiempo, saquen sus horribles libros y vallan a la página setecientos, hoy veremos cómo degollar un cerdo con una navaja.
Cuando Gir y Mini-alce acudieron a su llamado las clases ya habían finalizado. Ambos cargaban con varios tacos, en especial Gir quien estaba cubierto por una gran cantidad de salsa, su disfraz de perrito había quedado tan manchado que difícilmente podía verse el color verde del mismo. Si no fuera por lo mucho que confiaba en los Más Altos creería que mintieron cuando le dijeron que era avanzado.
_ Tengo una nueva misión para ustedes.
Comenzó a contarles su plan en voz baja, tomando todas las medidas necesarias para no ser escuchado por indeseables, aquello podía arruinar su misión y eso era algo que no se podía permitir. Un plan corto pero complicado.
Los ojos rojos de Gir era señal de que había entendido lo que decía. En esos momentos Zim se felicitaba a sí mismo por las actualizaciones que le había hecho. De momento todo iba bien y eso era una buena señal.
_ Todo es válido por el bien de la misión_ les había dicho antes de que se retiraran, orgulloso por la obediencia mostrada.
Mientras que sus robots asistentes se encargaban de Dib podría continuar con sus planes de conquista global. Faltaba poco para que terminara la fase dos y al finalizar la fase tres el control mundial sería suyo y por ende del imperio Irken y con ello podría ver a su enemigo humillado.
Faltar a clases no era un inconveniente, si seguía estudiando era para fingir normalidad, no es como si le importara reprobar. Nadie sospechaba de él aunque era demasiado pequeño para su edad a pesar de haber crecido unos cuantos centímetros.
….
De los dos agentes el que más le desagradaba era Connors quien no había dejado de desafiarlo en cada oportunidad. Sentía que deseaba culparlo a como diera lugar y aquello no le agradaba. No lo consideraba digno de ser su rival.
Cuando llegó allí ya estaban Gretchen y Zita, ambas discutían como si se trataran de dos enemigas a muerte. Lo único que llegó a entender fue a Zita asegurando ser superior a todos los estudiantes de secundaria. Aunque tampoco es como si realmente le interesara lo que llegaran a hacer, solo deseaba terminar con todo aquello cuanto antes, tenía muchos planes en mente y ninguno podía esperar.
Buscó asiento y decidió esperar a que le contaran la razón por la que lo habían forzado a ir a ese lugar. Sin embargo ellos no parecían interesados en decir palabra alguna. Solo permanecían allí, callados y observándolos. No sabía si los estaban analizando o esperaban que se delataran ellos mismos.
No fue hasta que llego la escalofriante hermana del Dib que parecieron dispuestos a hablar. Aquello se ponía más extraño con cada minuto pero nada lo prepararía para lo que estaba por suceder, aquello tan solo estaba empezando…
Pudo haber llamado a sus asistentes antes, de hecho podía hacerlo en cualquier momento. Pero prefería no hacerlo, después de tantos años habitando en ese planeta, había aprendido varias cosas de ellos y una de ellas era ser discreto cuando los oficiales estaban cerca ya que ellos tenían algo de autoridad para llevarlo a una sala de experimentos donde pudiera ser disecado.
De momento solo podía esperar y pensar en algún plan. Aquello era cansado y tedioso pero debía intentarlo, antes de llamar a sus asistentes debía agotar todas sus posibilidades o su paciencia, lo que pasara primero.
….
Dib muchas veces lo había amenazado con llevarlo a disecar, tantas que ya no le tomaba importancia. Quizás debió sospechar cuando dejó de hacerlo. Porque aunque no fue el día en que decidió ignorarlo fue el día en que todo empezó.
Como invasor necesitaba de un enemigo y Dib había cumplido bien con esa tarea. Desde que llegó a ese planeta era el único que lo había considerado una amenaza y eso aumentaba su ego de invasor. Como enemigo lo respetado y por eso gran parte de sus planes iban dirigidos a él, buscando una forma de sacarlo de su camino, hacerle ver su superioridad.
Cada minuto que pasaba allí era frustrante. Sabía que debía ser paciente pero no podía serlo por más tiempo. Con Dib fuera de su camino debería trabajar en sus nuevos planes de conquista, quizás buscar a un nuevo enemigo… nunca creyó que algo así pasaría ni que su último plan realmente llegara a funcionar, después de todo su objetivo había sido darle un escarmiento.
…..
Para ello debía crear primero una distracción, algo difícil tomando en cuenta la mirada acusadora del agente Connors. Tardó varios minutos en idear un plan pero estaba seguro de que funcionaría. Como estaba cerca de Zita no le resultó difícil halarle el cabello y como Gretchen estaba cerca resultaría sencillo.
Ya había escuchado suficiente, permanecer en ese lugar era toda una tortura y eso que había sido entrenado en su planeta natal para resistir todo tipo de tortura en caso de ser detenido por los enemigos del imperio. Era momento de usar la última alternativa.
Para nadie era un secreto la rivalidad entre ambas mujeres, el motivo pocos lo conocían aunque muchos aseguraban que era por la popularidad. Si bien era cierto que Gretchen no cumplía con muchas de las características para ser de los populares lo era el que ambas estaban en bandos rivales y que ante la mínima provocación se desataría una inminente batalla, tal y como esperaba.
_ ¿Qué te pasa?_ preguntó Zita notablemente molesta.
_ ¿A mí, nada? Tú eres la que me ataca ¿Qué te pasa a ti?
_ No te hagas la tonta, tú tocaste mi cabello.
_ No he hecho nada, superficial.
_ Mi cabello dice lo contrario_ le dijo Zita antes de golpear a la chica de los frenillos.
Zim sonrío al verlas discutir supo que era su oportunidad, ambos agentes estaban ocupados intentando separar a ambas mujeres. Y aunque se le hiciera divertido todo aquel caos en aquel momento llamar a Gir y Mini-alce era una prioridad.
Todo acabó cuando Gaz se vio involucrada. Gretchen y Zita cometieron un gran error al acercarse a ella, tocar su videojuego era algo que ella no permitiría, después de todo era una de sus cosas más importantes. Pero eso no le importaba, todo seguía según lo planeado.
Con tan solo unos segundos logró lo que los oficiales no habían logrado en casi media hora. Su mirada amenazante logró intimidarlas. Aquello no afectaba los planes de Zim, o lo poco en lo que había pensado, pero el que ni Gir o Mini-alce hubieran llegado, eso sí que le molestaba. Aunque no era algo que pudiera extrañarle tratándose de su compañero robot si lo era tratándose de Mini-alce. Él era tan callado que muchas veces pasaba desapercibido.
_ Por ahora pueden retirarse pero no pueden abandonar el país, siguen siendo sospechosos y pronto serán convocados para continuar con las declaraciones.
_ Ya escucharon, márchense de una vez.
Ninguno tardó en obedecer aquella orden, algo era seguro, todos estaban deseosos por abandonar el lugar, incluyendo a Zim. Pero a diferencia de los demás este no pudo abandonar el lugar, Gir había llegado al rescate… causando una fuerte explosión y rompiendo la pared principal.
_ ¿Dónde estabas Gir?
_ No lo sé.
_ No importa, nos vamos de este apestoso lugar.
_ Ustedes dos no irán a ningún lado.
_ Pero usted le dijo a Zim que podía retirarse.
_ No podemos hacerlo después de lo que ustedes tres provocaron.
_ Zim recibirá un premio.
_ Sí, una estancia completa en uno de nuestros calabozos.
_ Ya era hora de que trataran a Zim como el ser superior que es.
…..
Gir estaba actuando extraño, o más extraño de lo normal. De no ser por la seguridad que tenía en el disfraz de sus asistente hubiera llegado a creer que alguien estaba interfiriendo en la programación de su robot asistente, pero como lo hacía solo le parecía una idea absurda.
Al principio decidió ignorarlo. Mientras no estuviera arruinando sus planes no tenía de que preocuparse. De hecho la nueva actitud de su unidad S.I.R le resultaba ventajosa, tenía más tiempo libre.
Sin embargo eso cambió con la desaparición de Dib. Dos hechos extraños ya eran demasiada coincidencia. De todos los habitantes de esa ciudad no debería extrañarse que Dib hiciera algo así, no por nada era su enemigo jurado y el auto declarado protector de la Tierra.
Rápidamente inició con los planes, crearía a su propia unidad S.I.R, no era que desconfiara de los más altos, confiaba plenamente en que ellos confiaron en él al darle un modelo de edición limitada como G.I.R pero tampoco podía negar que tomar medidas no le afectaría. Eso sin contar que estaba molesto por la actitud infantil que el pequeño robot mostraba.
Después de varios días ya tenía a su nuevo asistente listo, era un pequeño alce, mudo. Solo necesitaba que supiera escucharlo y obedecerlo. Con Gir ya tenía más que suficiente. A pesar de que él era un invasor tenía algunos conocimientos sobre tecnología que le eran de gran utilidad para hacer actualizaciones a su equipo, incluyendo su Pak.
Recordó que en una ocasión había visto a Gir cubierto de un líquido rojo después de desaparecer durante todo un día. Tenía la misma mirada que adquiría cada vez que se comportaba como una unidad S.I.R debía hacerlo y él no le había dado ninguna orden. Esa fue la primera vez que consideró el construirse un nuevo asistente.
…..
Notas Autora:
Este capítulo abarca la perspectiva de Zim, probablemente haya generado más dudas o solo parezca repetitivo. Varias pistas fueron colocadas y espero que hayan sido claras, lo suficiente para crear teorías pero no tanto para que se vuelva predecible, o al menos esa fue mi intención.
