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El Samezuka, Tú, y Yo

Disclaimer: personajes no son míos
Advertencia: intento de Rintori


Capítulo 2
Rin

Llené la solicitud para ingresar al club de natación y luego el profesor Sugimoto me condujo hasta la piscina techada. Bastó una señal de Rin para que los miembros de club se congregaran a darme la bienvenida. Menudo alboroto innecesario. Por el modo en que le tronó la mandíbula a Rin, supe que lo había planeado así a propósito. Y tal como había pronosticado el muchacho momentos atrás, todos parecían entusiasmados de tenerme entre sus líneas.

Especialmente ese chico Nitori Aiichirou.

Rin ya me había advertido de él. Durante el almuerzo, le arrebaté una hoja arrugada que leía concentradamente. Se trataba de la lista de miembros del club de natación, con fotografía incluida. Rin y su sonrisa de ultratumba la encabezaban.

Matsuoka Rin, Capitán. 3er año, salón 3.

—Así que capitán ¿eh? Felicidades.

Rin se llevó la mano a la cabeza.

—Es un agobio. El antiguo capitán quien se esmeraba en hacerme sufrir más que al resto, se encargó de que siguiera sufriendo en su ausencia, ya ves. Y me cuesta admitirlo, pero Seijuurou era un buen capitán. Se sabía la vida de todos, pero yo con suerte me conozco el nombre de Nitori y que tiene un diario de anotación de la pulga de agua.

Señaló la foto bajo la inscripción Nitori Aiichirou, 2do año, salón 6.

Ese muchacho debía ser el símbolo de las malas fotografías de libros de colegio, pensé. Había salido con los ojos cerrados y la boca entreabierta. No era para nada una buena foto. No pude evitar reírme: Nitori Aiichirou parecía un esperpento.

—¡No te burles! —Rin me quitó la hoja y se la guardó en el bolsillo del gakuran.

—¿Es un buen nadador?

—Es… Entusiasta. Muy entusiasta. No seas muy antipático con él, que te conozco.

Nitori Aiichirou era muy distinto a cualquier nadador que haya conocido. Lo describiría como un pescado escuálido y pequeño. Con un flequillo que parecía cortado con regla, y su cuerpo poco desarrollado, daba la Impresión de aún cursar la primaria.

Se paró frente a mí, con su todavía más infantil traje de baño lila y amarillo, y simplemente no pudo callarse. Más que emocionado por verme allí, parecía admirado que Rin tuviese amigos que fuesen buenos nadadores. Le habría dedicado mi mirada más iracunda para espantarlo, pero recordé la petición de Rin. Relajé el gesto y le devolví el saludo.

Gran error.

El flequillo perfecto de Nitori Aiichirou se meció de un lado a otro de la alegría, y en poco, llegó la artillería: la verborrea líquida. Blablá, blablá, Rin-senpai, blablá, Rin-senpai, blablá, y hasta el infinito. Palabras y más palabras escurrían de los labios de Nitori Aiichirou. Así se la pasó durante casi todo el entrenamiento, y luego en los vestuarios, siguió hablando.

Y Rin había descrito a este chico como entusiasta. ¿De verdad, Rin? ¿Entusiasta?

Entonces, ya cuando mi paciencia llegaba a su límite y en mi cabeza solo rondaba la idea de patear huevos:

—¡Ai cállate! Que molestas a Sousuke —gritó Rin a Nitori y le lanzó una toalla.

Lo que sea que le siguió a ese grito lo he bloqueado. Rin ¿acababa de llamar a ese niño Ai?

Tenía que ser una broma.

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—Se llama Aiichirou. Ai, Aiichirou… todos le dicen así.

Preferí no insistir en el tema. Por el rabillo del ojo vi cómo un pálido rubor teñía los afilados pómulos de Rin. Era para no creerlo. Eso tenía que estar vinculado a su obsesión de ser el mejor capitán y generar un buen ambiente dentro del equipo, era la única explicación.

Durante los descansos entre clases, Rin bajaba al corredor de los de segundo año con la excusa de que la máquina expendedora de ese pasillo era la única que vendía leche desnatada, y ponía a prueba su estudio de la lista de integrantes. Saludaba a todos por el apellido, les decía lo primero que se le venía a la cabeza:

—Eh, Minami ¿y esa cara? Menuda resaca.

Minami saludó apenas y siguió con su caminata zombie.

—Uozumi oye, ¿cómo sigue tu rodilla?

Uozumi levantó un pulgar y luego pegó varios saltos para dejar en claro que su rodilla se hubo recuperado.

—¡Nakagawa despierta!

Nakagawa chocó con un profesor y derramó toda su bebida láctea.

Rin rió entre dientes. Yo no entendía la necesidad de hacer esto. A veces iba más allá del saludo y se quedaba conversando con ellos. De cualquier cosa: los resultados de la liga de fútbol, el último disco de alguna banda de hip hop, el manga que recomendó alguno. Nada demasiado destacable. Yo tendía desconectar cuando aquello ocurría.

Pero existía un tema que inquietaba a Rin, se le notaba. Ese niño "Ai" lo descubrió enseguida.

—Rin-senpai, nadie espera que usted actúe como el capitán Mikoshiba.

Era la hora de la cena y los tres comíamos en la misma mesa. Rin se atragantó con su ramen de carne.

—¿Quién es el capitán Mikoshiba? —pregunté—. Siempre escucho que hablan de él.

—Un lunático —respondió Rin.

Nitori, sentado a mi lado, apenas sobrepasaba la altura de mi hombro. Resopló algo fastidiado. Se giró, me miró con sus enormes ojos azules, y no pestañeó ni una vez:

—El capitán Mikoshiba es todo un personaje —dijo—. Los que íbamos en primero le temíamos porque tiene esta cara de maniático. Es grosero y bullicioso, y le gustaba inventar actividades extrañas para burlarse de todos nosotros, pero era confiable, sabía mantener un buen ambiente en el equipo, y por ello es que todos le queríamos mucho.

—Ustedes le querían —puntualizó Rin—. No me metas en ese saco.

Nitori se inclinó sobre la mesa y se dirigió a Rin.

—Pero cada uno es como es, Rin-senpai. Los de segundo le tienen bien considerado.

Rin desvió la mirada.

·

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Retomar mi antigua amistad con Rin no fue demasiado difícil. Rin siempre ha sido un romántico, y a los románticos les gusta volver al pasado. Así nos la pasamos, haciendo competencias por lo que sea, recordando anécdotas de la primaria en Sano.

Solo una vez Rin me preguntó por lo que había sido de mí mientras él estaba en allá en Australia.

—Lo típico, ya sabes… nadando, ayudando a mi padre en el negocio…

No me atreví a contarle sobre Gou. Rin tampoco insistió por saber más. Cambió de tema a otra cosa y nos quedamos conversando hasta las dos de la mañana. Quien viese desde afuera, diría que habíamos retomado nuestra amistad desde el punto mismo en que la habíamos dejado. Yo también lo quise creer de ese modo. Por eso, me costaba aceptar a ese niño Nitori Aiichirou.

Podía entender, tal vez, esa amistad-rivalidad entre él y Nanase. Pero ¿Nitori? Parecía que solo tenían en común que ambos compartían habitación y eran miembros del club de natación. Fin. Nitori ni siquiera era un buen nadador. Sus intereses, constaté al poco tiempo, eran muy distintos a los de Rin. Sus personalidades mucho más. Y sin embargo, sus cabezas parecían estar conectadas.

Esto lo vi por primera vez el día en que la ITSC organizó un evento de relevos. Todavía nos faltaba un miembro que nadase espalda, y aunque tampoco es que el mundo se fuese a acabar si yo decidía nadar espalda y estilo libre a la vez, Rin sentía demasiado respeto por los relevos como permitir tal cosa.

Fue entonces que Rin y Nitori hallaron a ese chico Momotarou. Los ojos de ambos se nublaron, y sin decirse ni una palabra, urdieron un plan en común para meterlo a traición en la carrera. El chico en cuestión, ni siquiera era miembro del club de natación.

—¿Cómo supiste que este chico nada espalda? —le pregunté a Rin mientras comíamos en ese local de ramen al que pasamos una vez terminada la competencia.

Rin observó a Nitori con complicidad. Nitori respondió por Rin:

—No sabíamos que se especializaba en espalda, ha sido una coincidencia afortunada —Momotarou, con la boca llena de fideos, asintió—. Se apellidaba Mikoshiba, y no se ven muchos con ese apellido por estos lados.

—Apuesto a que si te tiras el cabello hacia atrás eres igual a Seijuurou —dijo Rin. Antes de siquiera terminar esa frase, Nitori ya había apartado el flequillo de Momotarou de la frente, y tanto él como Rin rieron.

—¡ES IGUAL! —exclamaron ambos.

Los fideos de Momotarou salieron disparados de su boca hasta mi frente. Nitori y Rin rieron mucho más.

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—¡Capitán! ¡Ya se publicó la nueva asignación de dormitorios!

Resoplé sin disimulo. Los chicos del club de natación acudían a Rin por cualquier cosa.

Rin retrocedió y se giró hacia los dos chicos que acababan de ingresar al vestuario. Les arrebató sin mucho tacto el documento que traían consigo, y pasó sus dedos con velocidad a lo largo de las páginas, buscando su nombre. Uozumi se adelantó.

—¡Le asignaron la 201! ¡La habitación que era del capitán Mikoshiba!

Rin enarcó una ceja.

—De seguro que esa habitación debe ser un antro de mala muerte, siempre me toca lo peor. Habrá que desinfectarla antes. Qué pereza, cómo odio las mudanzas ¿y quién es mi compañero de…? —Rin se interrumpió de modo brusco. Por curiosidad, me asomé sobre su hombro para leer el papel.

Era mi nombre lo que apuntaban los dedos de Rin.

—¡Yamazaki Sousuke! Bueno, pudo ser peor —Rin se carcajeó con malicia—. ¿Y qué hay de ustedes? ¿Siguen juntos?

Uozumi se ruborizó por completo y se le trabó la lengua. Minami en cambio, no pareció comprender el modo en que se podía malinterpretar la pregunta. Mientras se iba desvistiendo, respondió:

—No, ya no. A mí me toca compartir habitación con Pelo Verde, y Uozumi con Nakagawa. Pero Nitori… pobre, algún día ese chico sufrirá un colapso nervioso, así será: le tocó con el Minishiba.

—¿Qué me tocó con quién?

Nitori, quien acababa de ingresar por la puerta trasera del vestuario acompañado de Nakagawa, corrió hasta nosotros y le arrebató el documento a Rin. Su rostro de niño se descompuso. Observó a Rin con ojos suplicantes, buscando los rastros inexistentes de una mala broma. Rin se rascó el cuello y desvió la mirada.

—Pero Ai, mírale el lado positivo: al menos no tienes que empacar tus cosas porque estarás en la misma habitación.

Rin a lo mejor era bueno fingiendo que las cosas no le importaban, pero a mí no podía engañarme. Rin podía actuar como un despreocupado, y ser antisocial a ratos, pero si se trataba de Ai, todo parecía distorsionarse a su lado. El separarse de ese muchacho, y que al otro le afectase tanto, era algo que Rin no podía ignorar.

Ese día luego de la práctica, Rin invitó a Nitori Aiichirou a una malteada al Mister Donut que había cerca del Samezuka. Los vi caminar juntos, esquivando las jardineras con gardenias de la entrada. Y justo antes que ambos atravesaran la cancela, vi claro cómo uno de los brazos de Rin rodeaba a Nitori, lo estrechaba a su lado, y luego hundía su cabeza en la cabellera ceniza del muchacho.

Parpadeé varias veces por si la vista me había fallado.

Cuando salía con Gou, me gustaba oler su cabello. Cosas de enamorados. Pero ¿Rin y Ai? Eso sí que tenía que ser broma.


Notas

Holas! Primero, gracias por los reviews, los favs, y follows. Por pasarse y darle una oportunidad a esta historia. Segundo, algunas aclaraciones del capítulo:

Uno. Ai significa Amor. Por eso es que Sousuke se sorprende tanto de que Rin le llame así

Dos. Los extras del Samezuka no serán tan extras en este fic (por algo la historia se llama El Samezuka, tú, y yo). Por si no los identifican: Minami Kazuteru es el chico del Samezuka de ojos lilas y cabello liso; Uozumi Takuya es quien iba a nadar espalda en el medley combinado pero fue reemplazado por Momo, y Nakagawa Shouta es quien nadó en el medley estilo libre junto a Seijuuro, Aichirou, y Rin, durante el festival de despedida de los de tercero (1er capítulo de ES). Pelo Verde es ese niño de pelo verde... no tengo idea cómo se llama jaja.

Nos leemos, peace brothers :D

Japiera Clarividencia