« ¡Fácil como Pirozhki! ¡Nos vamos a Japón! »

[En una sola noche, mi mundo acabó patas arriba. En una sola noche, sentí algo que nunca había experimentado y en una sola noche, empecé a pensar en un futuro que nunca imaginé.]

Desde la noche del banquete hice aquello que tanto había evitado, pensar. Era consciente de que mi tiempo en el hielo estaba llegando a su fin. Por mucho que hiciera un programa único e innovador a nadie le sorprendería. Porque la leyenda viviente del patinaje artístico siempre ganaba. Y eso era algo que no sorprendería a nadie, ya se esperaban el resultado incluso antes de que saliera a la pista.

Pero también, desde el Gran Prix Final, iba perdiendo poco a poco mi interés por patinar. Apenas había hecho arreglos en mi programa y ni si quiera había empezado a pensar en los programas de la próxima temporada. No sabía cómo mejorar el programa, mi mente estaba en blanco.

Yakov no paraba de meterme prisa e intensificar los entrenamientos, junto a las burlas constantes de Yuri que resonaban una y otra vez en mi cabeza, porque era cierto.

Viktor Nikiforov estaba muriendo.

Todo el equipo ruso contaba con que iba a ganar el oro en el mundial. Y lo más triste es que eso iba a pasar de todas formas. Incluso con falta de inspiración y ganas, todo el mundo apostaba que tendría ese pedazo de metal colgando de mi cuello. Después de todo, así había sucedido en el Campeonato Europeo.

Yakov volvió a gritarme que me centrará, así que me obligué a mi mismo a poner toda mi atención en el hielo. Repetí una y otra vez la secuencia de pasos de "Stay Close To Me". Los hacía de una forma mecánica. Cada vez que mi cuerpo hacía de esa forma el programa, sentía como la pasión que había nacido desde que era pequeño por este deporte, se iba extinguiendo lentamente, con cada repetición, con cada salto, paso o giro.

Pero por el contrario, había otra que había estado brillando levemente desde hace unos meses.

Para cuando Yakov decidió que ya había entrenado lo suficiente fui a los vestuarios para darme una ducha y cambiarme.

— Viejo. —Me giré a ver a Yuri, al parecer él había acabado antes ya se había cambiado y duchado. Hice un mohín al percatarme de eso, ahora tendría menos agua caliente. — Retírate.

Ignoré el comentario agrio que me había dedicado mi querido compañero de equipo mientras me quitaba la camiseta, esta no era la primera vez que me decía algo así, mínimo eran unas tres veces por día.

— Ya estas mayor, haz algo más productivo y deja la pista libre cuando acabe esta temporada. — Seguí ignorándole hasta que escuché el tono de notificación que le había puesto a Chris.

Chris: ¿Podrías dejar de babear por las fotos que hiciste del Pole Dance?

Rodé los ojos ante su comentario y me dispuse a contestarlo, pero un carraspeo hizo que volviera mi atención hacía el rubio.

— Voy a ducharme, así que, a no ser que quieras sorprenderte, estaría bien que salieras. — El menor hizo una mueca de asco que solo me sacó unas carcajadas, pero al final abandonó el vestuario soltando un GRAN repertorio de insultos.

Chris: Se que babeas por Yuuri, pero se te estropeará el móvil si lo mojas mucho.

Viktor: ¿Qué quieres?

Chris: Simplemente iba a avisarte de que este sensual suizo está en San Petersburgo.

Viktor: ¿Y quieres que nos veamos?

Chris: Oui, te espero en una hora enfrente de tu casa.

Viktor: Okay, dame tiempo a que me arregle, acabo de salir del entrenamiento.

Chris: Puedes venir así, sudado y agotado~

En efecto, la otra llama que brillaba levemente, era una que había prendido la noche del banquete. Hacía el competidor que había quedado el último y que en una sola competencia me había mostrado tantas facetas. Siendo mí preferida, cuando había estado abrazado a mí, con la corbata atada de una forma graciosa en su cabeza, con las mejillas coloreadas y sus ojos brillando con intensidad. Aunque tampoco podía olvidarme de la situación de su dormitorio. De su rostro apacible apoyado sobre mi pecho.

Para cuando llegué, Chris aun no lo había hecho. Estaba por subir a mi casa cuando reparé en la presencia de un hombre que estaba apoyado en el coche de Chris. tenía el pelo castaño ligeramente largo, no mucho pero rebasaba su nuca. Estaba hablando por teléfono, en francés para ser más exactos. No quise prestar atención a lo que decía, pero ante la mención de [] no pude evitar mirarle, él me mantuvo la mirada hasta que yo tuve que apartar la mía porque sentí como alguien dejaba caer el peso de su brazo por encima de mis hombros.

— Viktor~ — Al escuchar la voz de Chris, imite su gesto.

— ¿Qué haces aquí? — Pregunté curioso mientras avanzábamos.

— Mmm~ Pasaba por aquí y quería presentarte a alguien. — Conforme decía eso, el suizo me dirigió hasta el hombre que estaba apoyado en el coche de Chris.

— Vik, el es Masumi.

No me costó mucho atar cabos, él era la pareja de Chris. No pude evitar sonreír, así que esta era la persona que había conseguido domesticar a Christophe Giacometti.

— Encantado de conocerte finalmente, chico misterioso. — Dije extendiendo mi mano, no sabía si debía presentarme o no, supuse que no haría falta.

— Creo que el tuyo es más misterioso. — Se mofó Chris apoyándose en ambos antes de empezar a caminar. Ante su comentario, no pude evitar que un ligero apareciera en mis mejillas. — ¿Sabes que no ha publicado nada? Y yo que esperaba poder volver a verle. Ah, estamos hablando del chico con él que baile. Él que tiene a sus pies a este ruso.

Conforme le aclaraba a Masumi la situación, yo no podía evitar avergonzarme aun más. Chris estaba llevando todo muy lejos, lo que sentía por Yuuri no era más que una pequeña atracción, no estaba enamorado de él ni nada.

Conforme el suizo le contaba las cosas, el castaño desvió su vista hacía mí, me sorprendió un poco que le contará las cosas tan cual habían sucedido, sin omitir detalle. Mientras le relataba lo que había sucedido, mi mente se encargo de revivir todos y cada uno de los sucesos como tantas veces había hecho desde entonces.

La cercanía que habían mantenido nuestros cuerpos, el compas con el que se movían, como si se conocieran desde hace tiempo o como si estuvieran hechos para estar juntos. Como si estuvieran conectados. Su sonrisa. La personificación de un demonio que se convierte en un ángel. La pureza que contrastaba con el baile que había mostrado antes. La seguridad en sus movimientos provocadores y sensuales. Que habían logrado a la perfección un papel que todo artista buscaba. Dejar a la gente con ganas de más. Pero lo más hermoso, el final de la noche, ver la faceta tranquila de Yuuri.

Sé que mis pensamientos sobre el resultaban repetitivos, pero ese encuentro que había tenido con él era lo único que podía atesorar de él.

—...Tor, Viktor. — Parpadee un par de veces cuando escuche a Chris llamarme. — ¿Ya sé que Yuuri es todo un Dios, pero solo por hoy podrías sacártelo de la cabeza?

Fui a reprocharle por eso, yo no pensaba siempre en el, que quisiera volver a verle no significaba nada.

— Había pensado en ir a cenar los tres. Y no aceptaré un no por respuesta.

— Vas a pagar tú, así que ya conoces la respuesta.

— Me parece bien, entonces, ¿ahora a dónde vamos?

— Cerca hay un restaurante que es bastante bueno.

— ¿Es caro?

— Un poco, pero pagas tu, así que mi bolsillo no sufrirá.

Chris soltó un suspiro y yo sonreí triunfante. Cuando los tres llegamos al restaurante, el mesero nos guió hasta una de las mesas del fondo. Normalmente no me habría importado sentarme cerca del ventanal, pero me daba la impresión de que hoy tocaríamos un tema bastante serio. Que esto no era solo para presentarme a su novio.

Tras traducirles y explicarles que era cada plato a ambos, pedí para ellos. Cenamos hablando de un montón de temas triviales y sin sentido. Dos chicas se acercaron para pedirnos un autógrafo a los dos y un chico para pedir una foto.

— ¿Iras a ver a Chris en el mundial? — A modo de respuesta, el moreno negó con la cabeza.

— No puede, creo que estamos cada uno en una punta del planeta. — Yo levante una ceja esperando a que el suizo continuara hablando, pero en vez de eso fue Masumi quien lo hizo.

— Por mi trabajo tengo que viajar bastante, por ello pocas veces puedo verle competir en persona.

— Pero aun así, nunca se ha perdido ninguna. — Murmuró Chris apoyándose con su mano. — Y antes de que lo preguntes, sí. Llevar una relación a distancia es difícil. Pero si nos queremos los kilómetros que nos separen no vas a ser ningún problema.

No tenía pensado preguntárselo, pero si me había entrado esa duda que el mismo había resuelto antes de que la cuestionará. Supongo que ambos pasábamos demasiado tiempo juntos.

Cuando acabamos de cenar, Masumi se despidió de nosotros alegando que el jet lag le estaba empezando a pasar factura. Le dio la llave de la habitación a Chris antes de que este pusiera una mano sobre mi hombro.

— Viktor, ¿por qué no me invitas ahora tú a una copa? — Sin darme tiempo a responder, empezó a arrástrame en dirección a un bar al que habíamos ido un par de veces cuando ambos estábamos en San Petersburgo.

Una vez dentro ambos pedimos lo mismo, un vaso de vodka. Esperaba que el suizo sacara el tema por el que realmente había venido aquí, dudaba que fuera para conocer a su novio simplemente.

— Estoy seguro de que eres consciente de lo que dicen de ti. — Oh, claro que era consciente. Normalmente no me importaría lo que la gente dijera de mí, pero cuando lo que decían era claramente lo que sucedía, ignorar algo así se volvía algo muy complicado. — Así que te lo preguntare directamente, ¿qué es lo que te pasa?

Suspire antes de dar un trago, hice una mueca cuando el líquido descendió por mi garganta dejando esa sensación de quemazón.

Las personas que me seguían en las diversas cuentas que tengo simplemente habían dejado de ver las pequeñas rutinas que creaba a modo de calentamiento. Obviamente no tardaron en aparecer un montón de teorías, pero como era obvio, solo un par de personas a mi alrededor eran conscientes de lo que realmente pasaba. Chris esperaba una respuesta mientras balaceaba el vaso. Sus ojos verdosos estaban puestos en los movimientos que hacia el líquido al moverse.

— Supongo que ya te harás una idea...— Murmure frunciendo el ceño, cada vez que pensaba en ello me frustraba. — Simplemente es que no tengo inspiración.

Para restarle importancia al asunto me encogí de hombros, pero estaba hablando con Chris, ese pequeño niño que me vio desde las gradas hace ya unos cuantos años. Alguien que prácticamente había hecho toda su carrera con un solo fin.

Claro que dicho fin dicho por mí suena muy ególatra, pero es cierto. Un fin de alcanzar e incluso superar a la persona que le instó a tomar un camino. Seguramente Chris no estaría patinando de no ser por ese encuentro que tuvimos en el Campeonato Europeo.

Vi como el suizo abría la boca para contestas, pero la volvió a cerrar e hizo un asentimiento con la cabeza en señal de que continuara.

— Intento hacer un programa y consigo ponerle pasos, pero ninguno me convence. No están a la altura de Viktor Nikiforov. Tampoco consigo ponerles una historia, La Historia de lo que tratara el programa.

No quería ponerme en lo peor, pero había muchos factores que giraban en mi contra. Y eso solo hacía que me agobiara por la situación. Nunca lo diría en voz alta, pero la edad juega un papel muy importante. Y no porque con veintisiete años recién cumplidos fuera mayor para patinar, sino por los años que llevo haciéndolo, lo que deriva en el mismo problema. El segundo y el que más me molesta.

Llevo tantos años patinando que la gente ya sabe lo que va pasar, ya saben que tengo el primer puesto en el podio asegurado. Y cuando ya se conoce el resultado desde antes de empezar la competencia, no hay sorpresas. Y eso deriva en algo que tampoco me gusta, el inconformismo con cualquier programa. Para los pocos que lograba hacer y que más o menos me convencían (que hasta ahora era uno) estaba la falta de pasión presente.

No me emocionaba como antes al patinar, no deseaba vivir en el hielo. Eso era algo que me asustaba, le había dedicado mi vida entera al patinaje. Como una vez me dijo Lillya, había vendido mi alma a este deporte. Nunca pensé que me arrepentiría de ello.

Y lo hago.

Cuando llego a casa, el único que me espera detrás de la puerta es Makkachin y durante muchos años pensé que no me hacía falta nada más que la compañía de quien es mi mejor amigo. Pero desde el Gran Prix Final, había empezado a pensar en que me gustaría llegar a casa después de entrenar y que mi pareja venga a recibirme con una sonrisa. O que por ejemplo, venga a verme entrenar para después los tres (porque habría traído a Makkachin) iríamos a pasear por las calles de San Petersburgo.

Chris se tomo su tiempo para responder al igual que yo me volví a perder en esos pensamientos. Sé que debería de darle vueltas a la cabeza a todo esto, pero es cierto. Mi cabeza estaba hecha un lio.

— ¿Te vas a retirar?

—No lo sé. — Solté en un suspiro antes de volver a ingerir el líquido.

— Si lo haces al final, podrías ser su entrenador. — Sus palabras me causaron un ataque de tos a causa de que el líquido se me había ido por el otro lado.— Se que te mueres por ir a Japón.

y ahi estaba el segundo problema, uno que asaltaba mi cabeza cada vez que pensaba en algo que no fuera patinaje y aun a veces, pensando en ello, él estaba ahí.

— Chris...— Le reproche frunciendo levemente el ceño.

— Se estas enamorado de él, lo vi en tus ojos en el banquete. — Rodé los ojos ante sus insistencias, solo había sido atracción. Nada más. No podía estar enamorado de alguien a quien ni si quiera conozco.

— Yo no diría que estoy enamorado. Una atracción física por los bailes que había realizado. Nada más. Simplemente me gustó lo que vi.

Y sus palabras sinceras, el contraste que hacían nuestros cuerpos cuando me abrazo o la felicidad que sentí cuando por fin fue mi turno de bailar con él.

— Y yo soy hetero. Viktor, a mi no puedes engañarme. Me pediste las fotos esa misma noche.

Más bien él me las envió antes de que escribiera el "Sí".

— Un recuerdo del mejor banquete de todos. — Intente defender mi razón de pedirle las fotos, una que incluso yo estaba intentando creerme.

— Y de lo que pasó al final del banquete...

O lo que no pasó...

— Ambos juntos.

Yo solo.

— En una habitación.

Tras haberle dejado en la suya.

— A solas.

E irme a la mía con un sentimiento extraño.

— No paso nada, Chris.— Ya sabía que en algún momento de la noche el suizo sacaría ese tema y creo que aunque yo lo negara, había algo.

— Pero te gustaría que si que hubiera pasado algo.

— ¡Claro que no!

— Oh, claro que sí.

— No.

— Lo que tu digas~

Era consciente de que acababa de negar algo que si sentía, porque creo que debería aclarar las cosas.

Cuando imagino a mí pareja esperándome a casa, espero ver a Yuuri con esa sonrisa que me dedicó, quiero que sea él quien vaya a verme entrenar y luego ir a pasear mientras cojo su mano para más tarde, en un parque, juguemos los dos con Makkachin mientras le tiramos la pelota. Pero eso solo era atracción, ¿no?

— Centrémonos en lo importante.

— En tus sentimientos hacía Yuuri.

— No, en que no tengo imaginación y el mundial está cerca.

— Pero hasta la próxima temporada no tienes que preocuparte, ya tienes el programa. Y aun queda mucho tiempo. — Chris sabía que me gustaba ir un paso por delante con estas cosas y que estaba atascado en un problema que requiere una solución prácticamente imposible.

— Lo sé Chris, lo sé. Pero ya nadie se sorp-

— Que ya nadie se sorprende. ¿Por qué no innovas el programa? Aun queda un mes, puedes añadir otro cuádruple. — Levante una ceja por ello, a pesar de que ambos competíamos por lo mismo, ahí estaba ayudándome. — O podrías buscar inspiración en tu más reciente pasión. Eso es lo que yo suelo hacer.

— Pasión, ¿eh?— Sonreí levemente, de ante mano sabía que Chris estaba convencido de que yo sentía algo por el japonés. Y tal vez ya era hora de hacerle caso. Después de todo, dos meses con ese chico en mi cabeza, tenían que significar algo.

Chris soltó un silbido mientras me miraba expectante. Mi cabeza ya estaba trabajando. Pero no en hacer de nuevo el programa, no. estaba repasando la letra mentalmente, y wow... Había seleccionado esa canción antes de conocer a Yuuri, pero ahora, esta estaba tomando un nuevo significado.

— Parece que el destino esta siento cruel.


Blog de patinaje sobre hielo de la estrella.

Viktor Nikiforov se retirara tras acabar esta temporada, ¿será verdad o meras especulaciones de los fans?

Mucha gente rumorea sobre el posible final de la carrera del pentacampeón del Gran Prix Final. Esto se debe a que muchos de sus fans dicen que apenas está subiendo vídeos de sus rutinas, otros dicen que por haber cumplido hace unos meses los veintisiete años se retirará. Su entrenador no dice nada, lo único que sabemos es que terminará la temporada...

Para seguir leyendo pulse aquí.

Comentarios (1/14)

Alexy_fd ¡¿Cómo se va a retirar?! Aun le quedan mínimo dos años para competir, está en plena forma y trabaja mucho para mantenerse así, está claro que no es por su edad por lo que se retiraría si lo hiciese.

LeonMarx Hombre, la verdad es que si se retirara habría una mayor emoción al ver la competencia, digo, el primer puesto estaría más disputado entre Leroy y Giacometti. Todo el mundo sabe que va ganar Nikiforov.

(25 respuestas)

Nikymoon · Yo creo que le tiene que pasar algo más, no sé. Tal vez tenga problemas en su casa o algo. Es cierto que anda desaparecido, pero a lo mejor está ocupado o no sé.

AnaSol · VIKTOR NIKIFOROV NO PUEDE RETIRARSE. AUN LE QUEDA MUCHO TIEMPO PARA COMPETIR.

Rihanil · NO PUEDE SER CIERTO. Solo son especulaciones sin fundamento.

J_Tizón · Ya era hora, la verdad es que últimamente apenas me apetece ver las competencias si ya sé quién va ganar... Pero con su retiro, habrá más emoción.

Niki_Fan · J_Tizón, si no puedes ver una competencia donde lo que hay que ver son los programas, la realización de estos y los saltos que tienen que realizar solo por saber quién va a ganar (Porque claramente es el mejor patinador del mundo) deberías replantearte la idea de buscar otro deporte para ver. La gente no lo ve solo por saber quién ganará.

V_Nikiforov: Añade un comentario...


Yakov estaba contento de que su adorado pupilo volviera a pisar el hielo, los miembros del equipo habían observado como realizaba el programa. Todos menos una persona parecían contentos, claro que esa persona era Yuri Plistetsky y eso no era algo que me sorprendiera.

— Viejo, sea lo que sea que te tiene así, da asco.

— ¿Te molesta que vuelva a estar en pena forma?— Pregunté ignorando su comentario.

— Retírate y deja paso al verdadero campeón de Rusia. — Rodé los ojos ante sus palabras, creo que era la tercera vez que en el mismo día me decía eso.

— ¿A Georgi? — Aunque yo no me iba a dejar amedrentar por un niño. No sabía qué era lo que le había dado, pero algo me decía que tras sus palabras había algo más.

— A mí. — Me contestó frunciendo el ceño, era tan divertido hacerle enfadar. — Si no te retiras, te demostraré que estas acabado.

— Oh... Así que en gatito realmente no quiere que me retire. — Dije queriendo picarle, no esperaba que realmente fuera eso.

— Cállate. — Me espeto antes de irse. Suspire antes de negar con la cabeza, ese chico necesitaba ser más claro con lo que quería.

Volví a meterme en la pista de hielo para practicar un poco más la coreografía, después de todo, ahora tenía un nuevo significado que quedaba plasmado en cada paso.

Porque era cierto, el destino había sido cruel. Yuuri no iba a participar en el mundial, y ahora la letra, era algo que sentía a la perfección. No estaba seguro de si volvería a verle, pero esta temporada estaba asegurado que no.

Stammi Vicino era una canción que expresaba mi sentir de una forma que realmente me asustaba. La había seleccionado antes de conocer a Yuuri y sin embargo... Iba tan bien para lo que quería expresar...

"Quédate a mi lado" era lo que decía la letra y eso era lo que quería, quería que Yuuri volviera a alegrarme el día, quería poder volver a ver la sonrisa que me había dedicado, quería volver a tenerlo acostado sobre mi mientras acariciaba sus hebras azabaches.


El mundial sería en Tokio y sinceramente, tenía la esperanza de encontrarme con Yuuri aunque fuera entre en público, después de lo ocurrido en su habitación, si bien no había sido nada íntimo, si se suponía que tendríamos cierta confianza.

Pero Yuuri no estaba ahí, no lo vi ni mientras empezaba el calentamiento ni mientras entraba en primer grupo. Era el último del dos, así que tenía más tiempo cara calentar y a su vez, intentar plasmar este sentimiento en el programa. Ahora quería que Yuuri lo viera, que entendiera el mensaje y que le llegará.

Que estuviera en su casa viendo la competencia.

— Parece que alguien necesita una nueva dosis de "inspiración" — Sonreí por las palabras de Chris, no la necesitaba, porque aunque no la viera, yo se la iba a dedicar a él.

— ¿Estas dándome consejos para que te gane? — Le pregunte en broma mientras sonreía.

— Oh, pensé que los necesitarías. Ya sabes. — Comentó haciendo un ademan un tanto exagerado con la mano.— Después de todo, él no está aquí para hacerte de musa.

Se burlo antes de salir, le tocaba a él. Volví a repasar la coreografía nuevamente, había muchas razones por las que este programa era importante.

El último programa de Viktor Nikiforov está dedicado a ti, Yuuri. Mírame.

Cuando por fin escuché mi nombre salir por el megáfono, seguí a Yakov hasta la pista. Puse toda mi atención en el programa, me concentre para realizarlo a la perfección, cuando por fin me llamaron a la pista, le pase mi chaqueta a mi entrenador.

Me deslice hasta el centro de la pista mientras saludaba al público, no estaba emocionado por patinar... pero si lo estaba porque era muy probable que Yuuri estuviera viéndome frente a una pantalla. Una que estuve en el centro, agache mi cabeza antes de que las notas comenzaran a sonar, cuando lo hicieron, levante mi rostro antes de alzar una mano y llevarla a al mismo a la par que giraba.

Deje que las emociones que me producía esa canción me inundaran. Que tomaran posesión de mí.

Conforme la voz masculina se hacía oír, seguí los pasos de forma mecánica, pero sintiendo cada silaba que era pronunciada, grabando esa canción en cada parte de mí ser. Pronto llegó el primer salto, un Lutz Cuádruple. Perfecto.

¿Me estaría viendo Yuuri? De ser así, ¿se habría emocionado? ¿Sentiría el latido de su corazón tan desbocado como el mío?

Se acercaba el salto que siempre realizaba, uno que ya habían denominado como mío, ya que desde que pude hacer cuádruples siempre lo he realizado en cada uno de mis programas. No sabría decir el por qué, pero era un salto que me gustaba bastante.

Vino otra secuencia de pasos antes de un triple, más pasos y una pirueta. Había realizado tantas veces ese programa que lo hacía de forma mecánica. Con la diferencia de que ahora patinaba por una razón. Solo quería que le llegará.

La música era preciosa, era muy atrayente y para mi, personal. Expresaba a la perfección todo lo que no había podido decir estos últimos meses.

Nunca imaginé que alguien en una sola noche pudiera enamorarme y mucho menos que sería alguien de mi mismo sexo. Al principio negaba sentirme así, sentir esto por alguien. Nunca he sido homófono, pero desde luego, nadie se imagina que podría enamorarse (cerca de los treinta años) de alguien de su mismo sexo.

Se acercaba el giro sentado. Rote sobre mí mismo, haciendo un intento por encontrar esos ojos achocolatados que me habían desvelado tantas noches, a pesar de que sabía que no se encontraba ahí.

Me arrepentía de haber rechazado esos sentimientos en un principio, pero creo que tenía miedo. Había tenido algunas relaciones antes, no era nada serio, a lo mucho un mes o dos. Nunca había tenido a una persona constantemente en mi cabeza, nunca me había imaginado situaciones medianamente románticas con alguien, nunca había sentido mariposas en mi estomago de solo pensar en él.

Cuando me alce, estuve seguro de que mi rostro expresaba bastante mi sentir, al principio estaba llevando la máscara de la actuación, pero conforme el programa avanzaba, solo podía sentir la angustia que denotaba la voz. Alguien se iba de su lado.

Era como decía la letra, "Questa storia che senso non ha".

No, no tiene sentido. Pero el amor no lo tiene.

"Fizzle esta noche con las estrellas" .

Nuestra historia se desvanecerá también en una noche.

Y aunque no quería eso, tampoco podía evitarlo, conforme pasaban los días después del banquete y mientras yo me negaba a esos sentimientos, inconscientemente esperaba alguna noticia de su parte.

¿Recordaría tan siquiera lo ocurrido?

Hice el Salchow Cuádruple, ya casi estaba terminando la presentación, solo faltaban un par de saltos, dos tripes y un cuádruple. Tal vez había conseguido emocionar al público. Tal vez, con un poco de suerte, se hayan sorprendido.

Pero no era así, nadie se había sorprendido cuando clave ese cuádruple toe loop seguido de un triple, porque ya sabían que eso iba a pasar. Alejé ese pensamiento y me concentre en mi musa.

Conforme lo fui aceptando, quise saber de él. Pero era como si fuera invisible. Pensé que le vería competir en el cuatro continentes, pero no fue así. Tampoco fue clasificado en el mundial.

No me fue difícil saber el por qué, pero cuando me enteré, no quise aceptar algo así y estuve de morros durante una semana.

Durante esa semana fui consciente de algo, sentía miedo a perder algo que ni siquiera era mío.

Solo faltaba el giro combinado para acabar con el programa y a su vez con esos sentimientos contradictorios.

La música estaba llegando a su final, incluso los versos anteriores habían explicado muy bien mi sentir. Porque yo quería sentir a Yuuri. Sus caricias sobre mí, el roce de sus labios ¿Cómo sería? a juzgar por la confianza que se tomó en su habitación, experiencia tenía. Me arrepentía de no haber llevado esa situación un poco más lejos. Aunque seguramente luego lo haría por haber hecho algo así, pero ahora deseaba tanto probar a Yuuri.

Quería volver a escuchar el latido de su corazón.

Terminé esperando que mi "llamada" hubiera sido escuchada, que le hubiera llegado mi reclamo. Que se enterará de mi sentir por este medio. Que supiera que le quería mi lado.

Lo que vino después pasó demasiado rápido, era campeón del mundo por quinta vez consecutiva. Chris, en el podio, pasaba una mano por mi hombro mientras sonreía, a mi lado, se encontraba una cara nueva, Otabek Altin creo.

Sonreí por inercia, pero quería relatarle a Chris la sensación que me había inundado mientras patinaba, el sentimiento de añoranza transmitido por la canción. Pronto llegaron las entrevistas y con ello, La Pregunta.

Mientras estábamos los tres en la mesa, sentí la mirada cómplice del suizo, él sabía que me moría por coger el móvil y buscar algún comentario perteneciente a Yuuri, de tener alguna pista de que lo hubiera visto y sobre todo, que lo hubiera entendido.

Pero conforme la entrevista avanzaba, no podía evitar ponerme serio, estaban tocando un tema que había evitado durante mucho tiempo. Pero que siempre estaba presente en las redes sociales, era obvio que no tardarían mucho en preguntarlo directamente.

— ¿Qué tiene en mente para la próxima temporada? — Me lleve una mano al mentón mientras lo meditaba. Sentí como Chris me daba una ligera patada debajo de la mesa.

— No lo sé. — Respondí con sinceridad a la última pregunta.

A pesar de estar en Tokio, Japón. El lugar donde vive Yuuri, Yakov no me dejo ni hacer turismo, tampoco descansar más de lo debido y mucho menos, ir a donde vivía. Al día siguiente cogimos de los primeros vuelos a San Petersburgo.

Durante los días siguientes, aunque solía ir a entrenar de forma regular a la pista, pasaba la mayor parte del tiempo en casa con Makkachin, cuando acababan las competencias era de las pocas veces que podía estar con mi perro.

Pasé así cerca de dos semanas enteras, entrando a la pista el tiempo suficiente para mantenerme en forma. Tenía pensado decirle a Yakov lo que pensaba, sabía que no estaría de acuerdo con mi retirada, pero no sería para siempre, solo hasta que volviera a tener inspiración.

Abrace al can mientras jugueteaba por las redes sociales, había un par de personas que me estaban etiquetando en fotos y mencionando en diversos comentarios, estuve así hasta que me llego un mensaje.

Chris: Viktor~ Anda, voy a ser buena persona y voy a hacer de tu psicólogo personal.

Viktor: No quiero un psicólogo... Chris.

Chris: Te ha pegado fuerte, ¿eh?

Viktor: Si me vas a hablar solo por Yuuri, déjalo.

Chris: ¿En serio estás haciendo un berrinche por qué no pudiste verle?

Viktor: No.

Chris: Ya claro... ¿Y quieres verle ahora?

Viktor: No.

Chris: No estás en Twitter. Entra.

Viktor: No me apetece, no paran de mencionarme y etiquetarme.

Chris: Precisamente por eso, entra.

Viktor: No estoy de humor para tener que tratar con fans.

Chris: ¿Quién eres tú y qué has hecho con Viktor Nikiforov? El nunca rechazaría una oportunidad para estar con sus fans. Y SER EL CENTRO DE ATENCIÓN.

Iba a contestarle cuando Mila comenzó a habar por el grupo que teníamos. "#TeamRussiaWinnerrrr".

Mila: VIKTOR.

Mila: VIKTOR.

Mila: VIKTOR.

Mila: VIKTOR.

Yuri: PARA.

Mila: VIKTOOOOOOOOR.

Viktor: ¿Qué pasa?

Mila: Katsuki, ¡Katsuki!

Viktor: ¿Qué pasa con Yuuri?

Mila: ¡¿LO HAS VISTO?!

Mila: DIME QUE SÍ.

Yuri: Seguro que ya se le ha olvidado.

Ignore a ese par mientras volvía a centrar mi atención en Chris. Algo había pasado con Yuuri, Chris me pregunta por él a la par que esos dos me preguntan por él, mucha casualidad.

Viktor: ¿Qué ha pasado con Yuuri?

Chris: Um, no lo sé. Tal vez lo sabrías si no me hubieras dejado en visto.

Viktor: Chris.

Viktor: Venga, dímelo.

Chris: Twitter~

Chris: Parece que nuestro borrachín se ha hecho viral~

Estaba por contestarle cuando una nueva notificación de Whatsapp se hizo presente, arrugué levemente mi nariz al leer el nombre escrito en la pantalla. Leroy.

Leroy.: Nikiforov, parece que por fin tienes un fan.

Ni si quiera entre en el chat, lo borre directamente para volver a la conversación con el suizo.

Viktor: ¿Qué ha pasado?

Chris: Entra

Chris: A

Chris: Twitter

Chris: De

Chris: Una

Chris: Vez.

Chris: Tiene un montón de retuits.

De alguna forma, me puse en lo peor. ¿y si le había pasado algo? Por eso tanta conmoción, pero el comentario de Leroy...

Iba a empezar a buscar lo que sea que había causado esa conmoción cuando vi el grupo, 156 mensajes...

Mila: VIKTOR.

Mila: VIKTOR.

Mila: VIKTOR.

La mayoría de los mensajes eran de Mila reclamándome, no fue hasta más o menos al final que hablaban más.

Yuri: Vete del grupo, vieja.

Yuri: Molestas.

Georgi: Es normal, todo el mundo está conmocionado.

Georgi: Incluso yo lo estoy y por lo que estoy viendo, casi todos los patinadores.

Yuri: Ese cerdo solo quiere atención.

Mila: Pues la ha conseguido~

Mila: Viktor, ¿lo has visto YA?

Viktor: No, no he visto nada porque no paráis de petar.

Mila: Ya claro. Por nosotros.

Yakov: Teneís dos segundos para dejar el móvil y salir de los vestuarios.

Viktor: Uuuuuuuh

Yakov: Vitya.

Viktor: Yakov ~

Automáticamente salí de la aplicación para meterme en Twitter, nada más darle buscar había un montón de hastag relacionados con Yuuri o el patinaje. O conmigo.

#YuuriKatsuki #StayCloseToMe #FreeProgram #ViktorNikiforov #HanarezuniSobaNiIte

Y un par más así.

Pero no tarde mucho en encontrar aquello que había causado semejante impresión de forma mundial. Era un video, pero no un video cualquiera. Era un video de Yuuri patinando.

Era un video de Yuuri patinando Stay Close To Me, no perdí más tiempo y le di al enlace. Sus movimientos, la forma en la que realizaba el programa...

¡Ese programa se veía mucho mejor en el que en mí!

Fue sublime, no cabía duda. Ninguna. Yuuri Katsuki era un GRAN patinador. Casi podría decir que era mejor que yo.

Pero lo más importante.

Viktor: CHRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIS

Chris: Así que ya lo has visto~

Viktor: ¡CLARO QUE LO HE VISTO! ERA WOW, AMAZING.

Viktor: ¡STAY CLOSE TO ME IBA MEJOR PARA ÉL QUE PARA MI!

Viktor: Y LO MÁS IMPORTANTE...

Viktor: ¡HA ENTENDIDO EL SIGNIFICADO, CHRIS! ¡LO HA ENTENDIDO!

Chris: Viktor, calmate.

Viktor: Cómo me voy a calmar. Chris.

Viktor: Me voy a Japón.

Viktor: Es obvio, Yuuri estaba diciendome que fuera su entrenador.

Viktor: Pensé que no se acordaba ¡Pero si lo hace!

Chris: Viktor, calmate.

Chris: Estas siendo imprudente.

Chris: ¿Viktor?

Chris: Oye.

Chris: Por lo menos sal de Whats…

Había tirado el móvil en el sofá y me había movido hasta el portátil, ya estaba buscando vuelos hasta Japón, realmente no mire mucho los precios, solo el horario. En cuanto lo compré, prácticamente corrí hasta mi habitación para prepararme una maleta.

Metí lo indispensable, luego mandaría que me enviaran todo. Aunque si que lo iba a dejar preparado todo. Mientras lo preparaba, Makkachin miraba todo lo que hacía desde la puerta del salón. Me acerque hasta él y le acaricie la cabeza.

— Makkachin, ¿Te apetece hacer un viaje?— Le pregunté al can a pesar de que su única respuesta fuera un ladrido acompañado por un movimiento de su rabo. — Por fin vamos a ver a Yuuri.

Abrace aun más al perro (que seguro que ya estaba cansado de que fueran tan asfixiantes) pero es que apenas podía contener la emoción que estaba sintiendo. A Yuuri le había llegado y no solo eso, había respondido de la misma forma.

Una vez que tuve todo, fui a hablar con Yakov. Me llevé la maleta, pues cogería directamente un taxi para ir al aeropuerto, ya habían llevado mis cosas y a Makkachin, así que solo faltaba lo que llevará en mano.

— Yakov. — Quería empezar a hablar, pero estaba seguro de que el ya se haría una idea. Después de todo, había ido expresamente a su casa para hablar.

— Vitya, piénsalo antes de tomar una decisión precipitada.

— No es precipitado, llevo pensando en retirarme desde que acabo el Gran Prix Final. — Vi como el mayor entrecerraba levemente sus ojos, seguramente tratando de encontrarle alguna razón. Y a la que iba a llegar no me gustaba.

— No sé qué es lo que te hizo ese... Ese chico cuando lo llevaste a su habitación. — Hizo una mueca arrugando su nariz antes de seguir hablando, creo que ya se lo que se imaginaba. — Pero sea lo que sea... Vitya, no abandones tu carrera por eso.

— No paso nada, Yakov. Simplemente me aseguré de llevarlo a su habitación. Si quiero retirarme es porque no tengo inspiración. Al menos, no la suficiente para mí.

— ¿vas a jugar a ser entrenador?

— No voy a jugar, lo voy a ser. Estoy seguro de que tu también has visto su programa, era... amazing.

— Vitya... tienes que tomarte un tiempo para tomar este tipo de decisiones. No puedes tomarlas tan a la ligera. — Conforme hablábamos, nos adentrábamos por la ciudad de San Petersburgo. Esta sería la última vez que pisaría esta ciudad hasta dentro de mucho tiempo. Era la ciudad que me había visto crecer, al igual que el hombre al que me había adelantado mientras hablaba. Yakov era como un padre para mí, casi podría decir que así era.

— Ya lo he decidido, Yakov. Espero que lo entiendas. — Sabía que no lo iba a hacer, después de todo. Mis verdaderas razones para ir a Hasetsu eran única y especialmente Yuuri. Tal él me hubiera salvado de ver como mi carrera se hundía, porque no podría mantener el oro colgando en mi cuello durante mucho tiempo.

Pero, sobre todo lo que me impulsaba era que había respondido. Había respondido a mi programa. Y eso era todo lo que necesitaba.

— ¡Vitya! ¡No te vayas! ¡Quédate! — Si alguien me dijera que llegaría el día en que vería a Yakov rogarle a alguien, no le creería. Pero ahí estaba. Y sinceramente, me dolía esa situación. Me di la vuelta para mirarle. Tenía que ser sincero.

— Yakov, has sido el mejor entrenador de todos. Siempre lo serás. — Dije a la par que me acercaba hacía él.

— Si te vas no podrás regresar. — Eso no me importaba, estaba decidido. Se que a él le dolía tanto como a mí. Después de todo, ha sido el con quien pase la mayor parte de mi infancia, fui quien le subió el ánimo cuando se separó de Lillia. He sido como el hijo que nunca tuvo. Pero todos los hijos tienen que volar del nido en algún momento.

Y yo ya me he quedado más tiempo del debido.

Deje caer la maleta al suelo antes de dar los últimos pasos que me quedaban para llegar a él.

— До свидания. — Tras despedirme, le di un beso en la mejilla y continúe hablando. — Siento no poder hacer lo que quieres.

Sonreí ante esas palabras, porque aunque así lo sentía. Conocía a la perfección la reacción que tendría mi entrenador y la protesta que vendría a causa de lo que había dicho. Después de todo, era cierto. Nunca le había hecho caso.

Para mi suerte, exploto una vez que yo ya me subí al avión. Aunque sí que me acompaño hasta el aeropuerto. Supongo que estaba convencido de que solo era un capricho más, que quería "hacer de entrenador."

Pero era más que eso, claro que Yakov no lo sabía. Lo único que sabía era lo poco que le había dicho, que al verle patinar la inspiración había vuelto a mí. Aunque esa era solo una pequeña parte de la realidad, claro está.

Lo último que le dije, era que tenía que visitar Japón.

Durante todo lo que duró el vuelo, me dedique a pensar como me presentaría delante de Yuuri:

—Yuuri, ahora podrás dormir conmigo~

No.

— ¡He cumplido mi promesa! ¿Un beso a modo de compensación?

Tampoco.

— Hi mi borrachín, ¿te acuerdas de nuestra promesa?

Peor…

Todas las frases a las que llegaba eran horribles y no conseguía plasmar una situación. ¿En la entrada del Onsen? ¿Me abriría el la puerta? Tal vez nos encontraríamos en la calle de camino.

Parecía un adolescente a punto de tener su primera cita, nervioso e imaginándome miles de situaciones distintas. La más tonta era la de que estaría esperándome en el aeropuerto… ¡Cómo iba a esperarme en el aeropuerto si ni siquiera sabía que iba a ir!

Para cuando llegué, me sorprendí bastante de que estuviera nevando, aunque no era mucho. Recogí el trasportín donde iba Makkachin y mi maleta e hice una llamada para asegurarme de que mis cosas no se hubieran extraviado. Una vez lo comprobé, llame a un taxi para que me llevara.

—Pequeño, ya casi estamos. — Le dije acariciándole la cabeza al can por entre la puerta de la caja. — Pronto podre sacarte.

Makkachin soltó un ladrido y se removió un poco.

— Estoy seguro de que quieres conocerle ya. — Soltó otro ladrido que fue silenciado por la bocina de un coche, tanto el perro como yo miramos en dirección al vehículo. Era el taxi, cogí el trasportín y fui hasta el taxi.

—Kyushu, Hasetsu… am… ¿un onsen? — No sabía realmente donde vivía Yuuri, pero él me había dicho que su familia trabajaba en unas aguas termales, así que no sería difícil encontrarlo.

— ¿Cual? — ME pregunto el conductor sonriendo y haciendo ligeras muecas que indicaban que se estaba aguantando la risa. Parece que sí que me iba a costar.

- ¿Eh?

— Hasetsu tiene un montón de aguas termales. La mayoría no funcionan, pero siguen siendo el hogar de las personas que viven ahí. — Oh no…

— Pero me dijo que estaría trabajando en una…

— Y hay una que aun se mantiene en funcionamiento. Supongo que querrás ir a Yuutopia. — Asentí con la cabeza, Yuu de Yuuri, estaba claro que tenía que ser esa, no podía haber otra con un nombre tan parecido al de mi borrachín.

Para cuando llegué a la ciudad, había nevado aun más que en Tokio, las calles estaban completamente blancas y al salir del coche, una corriente de aire helado se coló por mi ropa. Pague al taxista y saque a Makkachin.

— ¿Estas nervioso, Makka? — A modo de respuesta, el can ladro y dio una vuelta a mí alrededor. — Sí, yo también.

Se formó una gran conmoción en las aguas termales, al parecer que Viktor Nikiforov entrará era razón suficiente para que los dueños del lugar, empezaran a moverse de lado a lado, supuse que serían sus padres por la familiaridad que tenían con el lugar.

La señora Katsuki parloteaba de aquí para ya mientras me llevaba haciendo una ruta turística por el lugar.

— Vik-chan, ¿por qué no te relajas un rato en las aguas? Supongo que te habrá pillado la nevada, ve a descansar ahí. — Otra chica me guió hasta los baños, me indico donde estaba cada cosa antes de desaparecer.

Solo había un par de personas cuando entre a las bañeras y estas, obviamente se me quedaron mirando. Mire a ver si por alguna casualidad Yuuri estaba entre ellos, pero no.

Me di una ducha rápida antes de poder entrar dentro de la zona del baño. Para mi suerte no había nadie cuando entre, seguí las normas sobre esa zona. La verdad es que me resultaba algo tonto el tener que llevar un trapo en la cabeza, pero merecía la pena. La temperatura del agua era muy elevada. Sentí como mis músculos que se habían entumecido por el frió se relajaban.

Aunque de poco sirvió que me relajara, a los pocos segundos la puerta que daba privacidad fue abierta de golpe mostrándome así a un muy cambiado Yuuri.

— Viktor, ¿qué haces aquí? — La verdad es que no pude evitar sorprenderme ante sus palabras, aunque era normal, él no sabía que yo iba a ir a su casa. Porque eso es lo que había hecho, aunque el mismo me lo había pedido.

Sin pensarlo mucho y actuando por mero impulso, me levante y extendí mi brazo en dirección al nipón a la par que me deleitaba al pronunciar su nombre, saboreando cada silaba.

— Yuuri, a partir de hoy seré tu entrenador. — No tenía pensado que esas fueran las palabras exactas que iba a decirle cuando le viera, pero así se había desarrollado. Y no me arrepentía. — Haré que ganes el Gran Prix Final.

つづく!

(¡Continuará!)


Siento haber tardado mil años en publicar... Es que me pillaron todos los exámenes, pero ya soy libre e incluso tengo parte del capitulo siguiente escrito~ había pensado en poner un avance o no, eso dependerá de vosotros si lo queréis~

Gracias a todos los que seguís esta historia, los que comentáis y los lectores fantasma (venga, animaros~ yo se que queréis quejaros de un montón de cosas de está historia [?] y al menos meterme prisa por tardar mil años)

Besos y hasta pronto, Vitya