¡Buenas noches a todos! ¿Qué tal? =)

Aquí les traigo la segunda parte de este fic, cuya escritura se ha convertido en uno de mis mayores hobbies xD

Espero que lo disfruten tanto como lo hice yo escribiéndolo =)

Narración

Pensamientos

-Diálogos-

InuYasha no me pertenece, así como tampoco sus personajes. Tan sólo los utilizo para crear una historia de mi propia cosecha. Todo lo demás pertenece a la increíble Rumiko Takahashi.


Los segundos pasaban lentamente mientras su corazón trataba de estabilizarse. La suave brisa había dejado de soplar, derrotada ante el repentino grito que había desquebrajado la tranquilidad de aquel lugar y la había convertido en una atmósfera pesada que no permitía a la pelinegra respirar adecuadamente.

No podía ser cierto. ¿Qué hacía él allí?

En el resplandeciente claro que se extendía frente a ella se encontraba determinado mercenario. La azabache paseó sus ojos rápidamente por aquella escena. Estaba sentado, y tanto su espalda como su cabeza reposaban en la pared de aquel anciano y polvoriento pozo. Sus piernas yacían estiradas sobre la verde grama que cubría gran parte del lugar, y sus brazos caían sobre ellas, relajados.

Kami, ¿por qué, de todos los seres que podían estar aquí, tiene que ser justamente ÉL? ¿Y cómo se supone que voy a llegar al pozo? Bueno, siempre puedo volver con InuYasha... ¡No, no, no Kagome! ¡Tienes que aprobar el curso! ¡Y si eso significa pasar por encima de Bankotsu, lo harás, aunque te cueste la vida! Pero, pensándolo bien, lo más probable es que si lo intento ocurra exactamente eso... Ironías de la vida, supongo - caviló apenada la colegiala - Pero no puedo echar todos estos años de estudio impecable por la borda. Aiish, ¿por qué me pasan estas cosas?

Sus ojos regresaron al asesino frente a ella. Su larga trenza descendía por uno de sus hombros y descansaba sobre su pecho. Pudo notar cómo, a través de la cuidada armadura, éste subía y bajaba pausadamente. Dirigió la mirada a su rostro. Los potentes rayos del astro rey iluminaban su piel morena, permitiendo observarlo mejor. Un par de rebeldes y oscuros mechones cubrían su frente y ocultaban el violáceo símbolo dibujado en ella celosamente. Suspiró aliviada al percatarse de que mantenía cerradas aquellas hermosas y azuladas orbes que tantas veces había reproducido su mente traicionera. Sus finos y marcados labios también permanecían sellados.

Aquel paisaje sólo resaltaba su belleza. Parecía incluso angelical mientras dormía.

Se golpeó mentalmente ante estos pensamientos. ¿Bello? ¿Angelical? ¿Cómo podía decir aquello de su enemigo? Y, sobre todo, ¿qué tenía de angelical el líder de los Shichinintai, el asesino de sangre fría que era Bankotsu? Suspiró pesadamente. Al menos parecía estar en un profundo sueño. Con un poco de suerte, podría llegar al pozo y saltar en él antes de que el mercenario despertara.

Una nueva ola de determinación recorrió su cuerpo. Era ahora o nunca.

Despacio y pretendiendo no realizar algún movimiento que pudiera desvelar que allí se encontraba, abandonó los matorrales que la separaban del claro, apartándolos cuidadosamente con sus brazos. Entró en el lugar sin vacilar, observando fijamente a la persona que yacía al lado del pozo. Sus pies la condujeron lentamente hacia el único objeto que podría salvarla si aquello se le fuera de las manos. Pronto se encontró delante de él. Echó un último vistazo al mercenario y, relajando sus facciones, subió al pozo. Ya casi podía saborear la comida recién preparada de su mamá y escuchar a Sota y a su abuelo peleando por hacerle preguntas mientras Buyo se restregaba en sus piernas y la televisión contribuía con su sonido a formar el ambiente familiar que tanto había extrañado. Incluso podría tomarse un buen merecido baño sin miedo a que cierto medio-demonio la asaltase. Cerró sus ojos y se dejó caer en el interior del hoyo al tiempo que una alegre sonrisa se dibujaba en sus labios.

Pero ésta desapareció tan pronto como había aparecido.

Oyó un fuerte crujido y sintió cómo algo agarraba su ya maltratada blusa escolar y tiraba de ella para que saliese de su vía de escape. Kagome observó horrorizada cómo se alejaba de su única esperanza y era arrojada al duro suelo del claro. Un golpe seco resonó en el lugar y la obligó a cerrar sus ojos de nuevo. Sus delicadas y suaves manos fueron sujetas por otras más grandes y fuertes, situándolas por encima de su cabeza, y sus heridas piernas fueron inmovilizadas bajo el peso de su captor. Notó cómo aquel individuo acercaba el rostro al suyo y giró la cabeza a un lado, apretando sus párpados con temor. Fue entonces cuando sintió su cálido aliento chocar contra su repentinamente sensitiva oreja, creando escalofríos que bajaron por toda su columna vertebral. La sensación sólo aumentó en el momento justo en el que escuchó su varonil voz susurrar con voz queda aquellas dulces e inocentes palabras:

- ¿Me echabas de menos, miko?

Y todo su cuerpo tembló bajo el peso del mercenario.


¿Qué les pareció? Espero que me dejen sus opiniones e ideas para así poder mejorar tanto este fic como mi escritura.

Por si no se han dado cuenta, al final decidí que no sería un Two-shots, sino un fic de tamaño variable, pues no sé a dónde lo llevará mi cabeza xD

Por último, agradecer a Aidee Gv (muchísimas gracias guapa, al final te hice caso =) a ver cómo acaba este fic), MeKa6489 (me alegro de que te gustara, pero tendrás que esperar un poquito más para ver cómo termina xD) y a rogue85 (gracias por comentar, eres increíble =)) por sus reviews del capítulo 1.

También dar las gracias a los visitantes que se pasan por aquí, me hace feliz saber que mi fic parece al menos interesante, y espero que lo disfuten =)

¡Hasta la próxima actualización!

¡Nos leemos!

Fallen Angel