Ep. 2: La reforma
Una semana más tarde, la mansión Akasuna hervía de actividad. Docenas de personas iban incansablemente de aquí para allá haciendo quién sabía qué cosas, cargando materiales y herramientas, dando o recibiendo órdenes, solucionando problemas y haciendo su trabajo (cualquiera fuese) lo mejor que pudieran. De hecho, había tantos obreros que hasta habían montado una especie de campamento a las afueras de la mansión, con camas y comedor, e incluso letrinas y duchas. Eso sin contar a los más pudientes, que habían llegado en sus propias caravanas.
Sasori no sabía dónde meterse. Antes de que su nueva inquilina llegara, solía pasarse la mayor parte del tiempo en el ático, donde mejor se oía el viento del desierto y la escasa luz del día permanecía un poco más de tiempo... pero ya no podía, porque al igual que el resto de la casa, el ático estaba siendo reformado y arreglado. No quedaba un solo espacio en su propia casa donde esconderse, por lo que había optado en seguir la corriente y permanecer al lado de la joven rosada, y así al menos enterarse de lo que hacía.
- Sakura, ¿estás segura de que no prefieres un diseño más moderno para el exterior de la mansión? - le preguntó Shikamaru otra vez - Ya que tenemos que renovar la fachada por completo, no me costaría nada pensar en algo.
- Te lo agradezco, Shikamaru, pero prefiero mantener su aspecto original - sonrió Sakura - He visto pinturas antiguas donde se mostraba esta mansión, y era una maravilla. La modernidad la necesito aquí dentro, no ahí fuera.
- Es un gesto considerado por su parte, Sakura-sama - dijo también Sasori.
- En ese caso, hay un problema que debemos tratar - continuó él, abriendo un plano de la segunda planta sobre una mesa - La cantera de donde se extrajo la piedra para los balcones cerró hace más de un siglo, y no he podido encontrar ningún reemplazo adecuado. Te sugeriría usar mampostería artificial en su lugar.
- ¿Quedará con el mismo aspecto?
- Con el molde adecuado, seguro - asintió el Nara - Además, será más barato y ligero.
- ¡Sakura! - llamó su atención otro joven, de cabello largo y extraños ojos blancos - Ya te he dado de alta con el satélite, en dos días tendrás línea completa.
- Gracias por tu esfuerzo, Neji - Sakura caminó hasta él, sintiéndose aliviada - No sé qué habría hecho sin ti.
- Con toda seguridad, pagar una nueva instalación de cable a través del desierto.
- Ciertamente, eso sí se me habría salido un poquito de presupuesto - sonrió ella.
- Has tenido mucha suerte de que esta casa ya contara con un circuito eléctrico, aunque fuera uno de los primeros sistemas que se crearon - opinó el Hyuuga.
- Naturalmente - dijo Sasori, presumiendo - Ordené construir esta mansión con las máximas comodidades de su época. Y la lámpara incandescente era todo un lujo.
- Por cierto, creo que Tenten te estaba buscando para no sé qué cosa del tejado y del...
- ¡SAKURA-CHAAAAAN! - se escuchó un potente grito a través de toda la casa.
- ¿Qué ha sido eso? - se sobresaltó Sasori, girándose en dirección del grito - ¿Una más de sus amistades, Sakura-sama?
Como obviamente la Haruno no le oía, salió rápidamente a recibir a quienquiera que hubiera llegado, y el pelirrojo prefirió ir tras ella para enterarse de lo mismo. En el exterior, tras la verja de hierro y bajo un sol de justicia, había un todoterreno aparcado. Un joven rubio de ojos azules y enorme sonrisa se encontraba esperando a que alguien apareciera, y al ver llegar a la chica de ojos verdes, prácticamente se lanzó a sus brazos.
- ¡Sakura-chan! - sollozó el muchacho, con lágrimas de cocodrilo en los ojos - ¿Por qué no me has llamado? ¡Qué cruel!
- Naruto, deja de hacer el tonto - replicó Sakura con una sonrisa, al tiempo que le daba un pequeño capón en la cabeza - ¿Para qué tendría que haberte llamado, si puede saberse? ¿No ves que estoy ocupada?
- ¡Precisamente por eso, Sakura-chan! Has invitado a media Konoha menos a nosotros dos, que somos como tu familia.
La sonrisa de la médica se congeló instantáneamente, siendo reemplazada por una expresión casi de pánico, cosa que no pasó desapercibida para Sasori.
- ¿A quién te refieres con "nosotros dos"?
- ¡Pues a mí y al teme, por supuesto! - gritó Naruto, señalando con un dedo a su coche.
En ese momento, la segunda puerta del todoterreno se abrió y bajó otro visitante, de cabello negro azulado y penetrantes ojos oscuros. Tras mirar fijamente a Sakura durante unos segundos, caminó con paso lento hasta ellos.
- No hay el más mínimo asomo de sonrisa en su expresión - se percató Sasori - Y Sakura-sama casi parece aterrada de su presencia. ¿Qué ocurre?
- Hol-... hola, Sasuke-k... - Sakura no pudo pronunciarlo, el típico -kun que durante años había añadido a su nombre quedó atascado en su garganta.
Pero supuso que no importaba, porque de todas formas, él tampoco le contestó.
- Entonces dime, Sakura-chan, ¿por qué les has llamado a ellos y no a nosotros?
- Porque no hay nada en lo que un inminente Hokage me hubiera podido ayudar, Naruto - respondió la chica, centrando nuevamente su atención en el rubio y recuperando un poco su sonrisa.
El hiperactivo ninja no se dio satisfecho con esto, y echando una mirada alrededor para ver quiénes estaban trabajando, comenzó a señalar a los que reconocía.
- ¿Qué hace el flojo de Shikamaru aquí?
- Es el arquitecto que me lleva a cabo la reconstrucción de la fachada - dijo Sakura con calma, intuyendo lo que se avecinaba.
- ¿Qué hay de Neji?
- Es el ingeniero jefe.
- ¿Hinata?
- Mi diseñadora de interiores, Naruto.
- ¿Shino y Kiba?
- Carpintería y fontanería.
- ¿Tenten?
- Experta en reparaciones de altura, entiéndase tejados y similares.
- ¿Chouji?
- Un impresionante capataz de albañiles.
- ¿Y qué me dices del cejotas? - resopló Naruto frustrado.
- Rock Lee sólo ha venido a molestar - Sakura soltó una carcajada - No, en realidad no hace nada especial, pero ayuda con la mano de obra todo lo que puede.
- Sakura, ya he terminado con... - habló Ino de repente, uniéndose al grupo - Ah, no sabía que estabais aquí. ¡Hola!
- ¡Hasta Ino ha venido, Sakura-chan! - gritó el Uzumaki, nuevamente al borde del llanto.
- Naturalmente que he venido - presumió ella - No iba a quedarme fuera de algo tan grande, siendo su rival/mejor amiga, baka.
- ¡Hey, más respeto a tu futuro Hokage! - le recriminó Naruto - Pero en serio, Sakura-chan, ¿por qué a todos?
- Porque son los mejores en sus respectivos campos - afirmó Sakura alegre - ¡Y porque me han hecho un montón de descuentos y rebajas, claro!
- Te gastaste casi toda tu herencia en comprar la mansión Akasuna, lo que sigue sin tener sentido para mí - le dijo Ino, frunciendo el ceño - Lo digo en serio, cuando Baki-san devolvió tu coche a la puerta de mi casa y me contó todo, casi me da algo. Nadie quiere que te quedes sin un ryu cuando la remodelación acabe, aunque nos estés pagando a crédito.
- No te quejes, al menos has podido conducir mi preciosidad de coche de vuelta hasta aquí, ¿no?
- Pues el teme es el mejor abogado, como tú la mejor médica, y me consta que a él no le has contratado en absoluto.
La mención del visitante moreno, que hasta ahora seguía sin pronunciar una sola palabra, trajo de nuevo un rictus al hermoso rostro de Sakura. Sasori comenzaba a intuir que algo realmente grave había pasado entre ellos.
- Es q-... es que... - titubeó Sakura - Ya todas las gestiones estaban hechas, Kakashi-sensei me asesoró muy bien en todo. Realmente, no había necesidad de contratar un abogado para lo poco que faltaba, y...
- Ya, Sakura - habló por fin Sasuke - Es suficiente con que digas que no querías verme. Nos vamos, Naruto - se dio la vuelta, listo para marcharse - Venir fue una mala idea.
- ¿Qué? ¡Pero si acabamos de lleg...! - no pudo protestar más, porque la mano de Sasuke le agarró por detrás de la ropa y le arrastró consigo - ¡TEMEEE! ¡Deja que al menos me despida de Sakura-chan con un besito!...
- Esos dos siempre armando el espectáculo - sacudió Ino la cabeza, divertida - Venía a decirte que ya terminé de instalar los aparatos de investigación en el terreno. Medirán la temperatura, humedad, fuerza del viento, luz y etc., todos los factores que necesitaré saber para descubrir si hay algo que pueda crecer aquí. Volveré en una semana para recoger los resultados, ¿de acuerdo?
- De acuerdo, Ino, gracias por todo.
- De nada - se despidieron con un abrazo - Buena suerte con los demás, también.
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Casi había caído la noche en el desierto, y la mayoría de los obreros ya se habían retirado a descansar hasta el día siguiente, bien fuera al improvisado campamento o a sus respectivas caravanas. Como la mayoría de las veces, Hinata era de las últimas en irse.
- Yo también me voy, Sakura-chan - dijo la Hyuuga.
- Gracias por el trabajo de hoy, que descanses - la despidió la médica - ¿Cómo vas con tus proyectos?
- Mucho mejor ahora que la obra está más avanzada, es difícil elegir un tipo de mobiliario para una habitación cuando sólo tiene tres paredes... o que en vez de puertas y ventanas tiene agujeros. Pero la segunda planta ya la tengo diseñada casi por completo, solamente me falta ponerme de acuerdo con Shikamaru-kun respecto a la madera del suelo y los artesonados.
- Es una pena no haber podido encontrar un buen restaurador - suspiró Sakura decaída - Me habría gustado conservar los originales, eran preciosos.
- Ah, ahora que lo recuerdo - añadió Hinata - Chouji-kun me dijo que mañana mismo terminarán con este hall, y ya se podrá pintar. He estado pensando en algunos colores, como por ejemplo...
Sakura la escuchaba atentamente, pero una repentina y minúscula sombra roja atrajo su atención. Sin embargo, cuando fijó su vista en ese punto, no vio nada. Volvió a centrarse en la Hyuuga, pero una nueva sombra la distrajo. Sasori continuó con sus paseos alrededor de su inquilina, divirtiéndose con sus expresiones, pues al parecer era capaz de percibirle pero sin llegar a verle realmente.
- Un verde suave daría una sensación de frescor inmediato al entrar...
- Rojo - murmuró Sakura sin darse cuenta.
- ¿Rojo? - se extrañó Hinata - Es un color un poco... demasiado vibrante para una habitación de bienvenida, pero si lo prefieres...
- ¿Qué? - la pelirosa se concentró nuevamente en su amiga - Oh, no me hagas caso, tan sólo estaba pensando en algo. Sin embargo, como profesional, ¿crees que esta habitación estuvo pintada de rojo?
- No, no lo creo. Los restos de pintura que encontramos eran ocres, lo cual indica que la habitación estaba pintada de amarillo. Un color habitual en Suna, para que la erosión y el desgaste producido por la arena no se note tanto. Pero si quieres que la pintemos de rojo...
Rojo.
Una habitación entera pintada de rojo.
Rojo como la sangre.
Una habitación pintada con sangre.
Manos manchadas de pintura roja...
... manos manchadas con sangre.
Eran tan rojas... la sangre de él... y las manos de ella.
- ¿Sakura-chan?
La dulce voz de la Hyuuga la sacó de su tétrica ensoñación.
- ¿Te encuentras bien?
- S-sí, estoy bien, no te preocupes.
- ¿Seguro? Por un momento has estado como... ausente.
- No pasa nada, disculpa - dijo Sakura sacudiendo la cabeza - ¿Qué me decías?
- Respecto al color del hall, un verde suave o un lila es lo que te sugeriría, pero si prefieres el rojo...
- No - se negó de inmediato - Lo del rojo es un NO rotundo. Absolutamente no. Tu idea del lila me agrada, estará perfecto así.
- De acuerdo, eso era todo - sonrió Hinata antes de salir - Hasta mañana entonces. ¿En serio prefieres quedarte en ese desolado ático tú sola? En la caravana de Neji-niisan tenemos sitio para uno más.
- En serio, Hinata, pero gracias por el ofrecimiento. Hasta mañana.
Ya en el camino, la Hyuuga levantó la mano para despedirse, y Sakura cerró la puerta. Y tal como hizo el día en que llegó a la mansión Akasuna, apoyó la espalda contra ésta y suspiró profundamente.
- El ático no está desolado - susurró - Allí el ambiente es cálido y acogedor, se puede oír el viento del desierto, y al ser el punto más elevado de la mansión, tiene más tiempo de luz que el resto de la casa. Además, de alguna manera... no me siento sola.
Lo había dicho bajito, pero Sasori estaba apenas a unos centímetros de su cara, contemplando sus atrayentes ojos de jade, y escuchó cada una de sus palabras. Y sin saber muy bien por qué, no pudo evitar sonreír.
