Hola! Ya lo e decidido, estoy casi segura de que TODAS las semanas actualizo. :) Y aqui un nuevo capitulo.


Alice se levanto de su asiento y me quito el libro de las manos.

''LIBRO ABIERTO'' El día siguiente fue mejor... y peor.

Todos me miraron, incluso Esme.

-¿Que? No tiene porque ser por mi.

-Si, claro-Añadio Emmett-, mas vale que no molestes a nuestra hermanita. Eso me dejo en shock. Habia dicho...''hermanita'' ? Y no fui el unico que se percató, pues todos nos quedamos mirando para el.

''Hermanita? Bueno, em... no se que pensar, pobablemente seria peligroso que se acercaran mucho a ella, pero tambien esta bien que se relacionen con otras personas'' Eran los pensamientos de Carlisle.

''Oh, me encanta que la llamen asi, una hija mas...'' Pensaba Esme.

''Hmm...'' Jasper.. el estaba mas preocupado por no matar a todos los humanos presentes.

''I hopped off the plane at LAX with my dreams in the cart again. Welcome to the land of fame XX Am I gonna fit in? Jumped in the cab, Here I am for the first time'' Alice cantaba mentalmente una cancion Miley Cyrus... mm... me ocultaba algo.

''Mi hijita? Amiga de vampiros? Bueno... no se, pero ellos parecen muy amistosos, nunca han tenido problemas y parecen buenas personas, quizas deberia darles una oportun...'' Ahí ya no pude leer mas pensamientos de Charlie, su mente era muy extraña. En cambio por mi mente pasaba...

''Pero... porque ''hermanita''?

Fue mejor porque no llovió,

-Que Rosalie. A ella le encantaba este lugar, que hubiese niebla para poder salir a la calle de dia, pero no le gustaba que lloviese, porque se le mojaba el pelo, la ropa...

aunque persistió la nubosidad densa y oscura; y más fácil, porque sabía qué podía esperar del día. Mike se acercó para sentarse a mi lado durante la clase de Lengua y me acompañó hasta la clase siguiente

-Uf, que pesado el niño... -Se burlo Emmett. Todos (al menos yo) concordabamos con eso. El miraba el suelo, como si fuese la cosa mas importante del mundo.

mientras Eric, el que parecía miembro de un club de ajedrez, lo fulminaba con la mirada.

Todos reimos.

Me sentí halagada.

-Le gusta que la acosen?-Pregunto Rosalie, recordando los dias en los que los chicos la perseguian a todos lados.

Nadie me observaba tanto como el día anterior.

-Oh, vale. -Ahora lo entendimos todos.

Durante el almuerzo me senté con un gran grupo que incluía a Mike, Eric, Jessica y otros cuantos cuyos nombres y caras ya recordaba. Empecé a sentirme como si flotara en el agua en vez de ahogarme. Fue peor porque estaba agotada.

-OOOOOOOOOOOOH, no a tenido nada que ver con Eddie. Paga Emmett-Dijo Jasper. Parecia ser un ''chico'' serio, pero era un Cullen... ESPERA! CUANDO HABIAN APOSTADO?! Emmett, resignado saco de su cartera 250$ y se los entrego a Jasper. Todos los humanos los miraban con los ojos como platos.

-Cuando habeis apostado? No os he oido.

-Si, Eddie... -Al ver mi mirada corrigio- Edward... Nosotros, cuando queremos apostar, nada mas hace falta miraronos a los ojos, es una coneccion mágica... Que nos dice lo que queremos en ese momento... Tu no lo comprenderias.

Todos empezaron a reir. Yo rode los ojos y me eche para atras en el sillon. ¿Porque se supone que tiene que ser por mi? Almenos Jasper no pensaba eso.

El ulular del viento alrededor de la casa no me había dejado dormir. También fue peor porque el Sr. Varner me llamó en la clase de Trigonometría, aun cuando no había levantado la mano, y di una respuesta equivocada. Rayó en lo espantoso porque tuve que jugar al voleibol y la única vez que no me aparté de la trayectoria de la pelota y la golpeé, ésta impactó en la cabeza de un compañero de equipo. todos reimos por eso. Y fue peor porque Edward Cullen no apareció por la escuela,

-JAJAJAJA, DEVUELVEME MI DINERO SABANDIJA-Grito Emmett, asustando a los humanos y alterando a los hombres lobos.

-Emmett, no seas grosero-Le regaño Esme. Mientras, Jasper, enfadado (copiando mi estado de animo) le devolvio el dinero.

ni por la mañana ni por la tarde.

-Te has ido?-Pregunto Esme, preocupada y asustada.

-Si, pero volvera el dijo Steph, que habia permanecido callada. Esme asintio.

Que llegara la hora del almuerzo —y con ella las coléricas miradas de Cullen— me estuvo aterrorizando durante toda la mañana. Por un lado, deseaba plantarle cara y exigirle una explicación.

-AZLO, AZLO AZLO, AZLO-Gritaban Jasper y Emmett. ¿Nunca cambiarian? ¡NO!

Mientras permanecía insomne en la cama llegué a imaginar incluso lo que le diría, pero me conocía demasiado bien para creer que de verdad tendría el coraje de hacerlo.

a becerrear los dos. Yo bufé, enfadado.

-Chicos, ya basta. -Los reprendio Esme, aunque sabia que en el fondo queria reirse. Esto solo hiso que me molestara aun mas.

En comparación conmigo, el león cobardica de El mago de Oz era Terminator.

Todos rieron, menos Jasper y yo. (el por mi culpa, y yo porque...si.)

Sin embargo, cuando entré en la cafetería junto a Jessica —intenté contenerme y no recorrer la sala con la mirada para buscarle, aunque fracasé estrepitosamente— vi a sus cuatro hermanos, por llamarlos de alguna manera,

-Somos hermanos-Dijimos Jasper, Alice, yo, Emmett y Rosalie.

sentados en la misma mesa, pero él no los acompañaba. Mike nos interceptó en el camino y nos desvió hacia su mesa. Jessica parecía eufórica por la atención, y sus amigas pronto se reunieron con nosotros. Pero estaba incomodísima mientras escuchaba su despreocupada conversación, a la espera de que él acudiese.

-Oh, ella quiere verte-. Se burlo Emmett, recordandome los acosos de Jessica mentalmente. Me estremecí y el rio estrepitosamente.

Deseaba que se limitara a ignorarme cuando llegara, y demostrar de ese modo que mis suposiciones eran infundadas.

-Oh, solo quiere verte por Emmett... Por algun motivo desconocido, eso me puso triste. Y a Jasper eso le extrañó. Lenvanto una ceja en mi direccion, dejando acentuada una de sus cicatrices de guerra.

Pero no llegó, y me fui poniendo más y más tensa conforme pasaba el tiempo. Cuando al final del almuerzo no se presentó, me dirigí hacia la clase de Biología con más confianza. Mike, que empezaba a asumir todas las características de los perros golden retriever,

Todos reimos, durante... ¿8 minutos? Al menos los que tenian el aire suficiente para no morir en el intento. Mike se ''tomatizó''

me siguió fielmente de camino a clase.

Volvimos a reir todos. -ajaja, JAJAJA, os podeis... os podeis callar ya? JAJAJAJA-''dijo'' Alice-. Quiero leer... jajajajaja-Despues de un rato volvio a leer.

Contuve el aliento en la puerta, pero Edward Cullen tampoco estaba en el aula. Suspiré y me dirigí a mi asiento. Mike me siguió sin dejar de hablarme de un próximo viaje a la playa y se quedó junto a mi mesa hasta que sonó el timbre. Entonces me sonrió apesadumbrado y se fue a sentar al lado de una chica con un aparato ortopédico en los dientes y una horrenda permanente.

Alice se sacudio en el sillon.

Al parecer, iba a tener que hacer algo con Mike,

Este engendro sonrio agradecido. Pero luego penso ''Y si no es guapa...?' Y su sonrisa desaparecio. Era tan... superficial y estupido... ''Piensa un poco Mike, si no fuese guapa no hablarias tanto con ella'' Y volvio a sonreir. Yo le gruñí y todos me miraron. Yo mire al suelo.

y no iba a ser fácil. La diplomacia resultaba vital en un pueblecito como éste, donde todos vivían pegados los unos a los otros. Tener tacto no era lo mío, y carecía de experiencia a la hora de tratar con chicos que fueran más amables de la cuenta.

Sonrei por eso. Y la de Mike volvio a caer. ''Oh, ella no se referia a hacer algo conmigo de salir... ni... otras cosas...'' Eso me repugno y me dieron ideas de como maltratarlo hasta la muerte. Jasper notando esto me mando ondas tranquilizantes...

El tener la mesa para mí sola y la ausencia de Edward supuso un gran alivio.

Me entristeci. Y Jasper mando mas ondas, pero esta vez con una sonrisa pícara y una ceja alzada.

Me lo repetí hasta la saciedad, pero no lograba quitarme de la cabeza la sospecha de que yo era el motivo de su ausencia. Resultaba ridículo y egotista creer que yo fuera capaz de afectar tanto a alguien. Era imposible. Y aun así la posibilidad de que fuera cierto no dejaba de inquietarme. Cuando al fin concluyeron las clases y hubo desaparecido mi sonrojo por el incidente del partido de voleibol, me enfundé los vaqueros y un jersey azul marino y me apresuré a salir del vestuario, feliz de esquivar por el momento a mi amigo, el golden retriever.

Volvimos a reir. Y el se cabreo. Jasper, esto le dio una idea, y Alice y yo sonreimos adivinando lo que iba a pasar. Jasper empezo a mandar mas ondas de furia hacia Mike. Este empezo a ponerse rojo... violeta...

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGG HHHHH! -Grito, asustando a Jessica que estaba a su lado en las escaleras, corrio hasta la puerta agitando las manos en el aire como un troll y salio por esta. Todos corrimos hacia la gran ventana, aver lo que hacia. Agarro un arbol y empezo a darle cabezazos... Todos estabamos riendo a mas no poder, cuando el se giro y volvio a su sitio en las escaleras y nosotros volvimos a reir. Estubimos asi durante unos 10 minutos...

Me dirigí a toda prisa al aparcamiento, ahora atestado de estudiantes que salían a la carrera. Me subí al coche y busqué en mi bolsa para cerciorarme de que tenía todo lo necesario. La noche pasada había descubierto que Charlie era incapaz de cocinar otra cosa que huevos fritos y beicon,

Reimos y el se sonrojo levemente.

por lo que le pedí que me dejara encargarme de las comidas mientras durara mi estancia. El se mostró dispuesto a cederme las llaves de la sala de banquetes. También me percaté de que no había comida en casa, por lo que preparé la lista de la compra, tomé el dinero de un jarrón del aparador que llevaba la etiqueta «dinero para la comida» y ahora iba de camino hacia el supermercado Thriftway. Puse en marcha aquel motor ensordecedor, hice caso omiso a los rostros que se volvieron en mi dirección y di marcha atrás con mucho cuidado al ponerme en la cola de coches que aguardaban para salir del aparcamiento. Mientras esperaba, intenté fingir que era otro coche el que producía tan ensordecedor estruendo. Vi que los dos Cullen y los gemelos Hale se subían a su coche. El flamante Volvo, por supuesto.

-Oh, que mono, nos dejas tu Rosalie con sarcasmo. A ella le hubiese gustado que me lo llevase, y asi poder sacar a pasear el sullo. Yo tambien me preguntaba porque no me lo habia llevado. Steph al oir esto dijo:

-Te llevaste el Mercedes de Carlisle porque tenia el deposito lleno.

-Aah-Exlamamos todos los Cullen.

Me habían fascinado tanto sus rostros que no había reparado antes en el atuendo;

La pixie entrecerro los ojos.

pero ahora que me fijaba, era obvio que todos iban magníficamente vestidos, de forma sencilla, pero con una ropa que parecía hecha por modistos.

-Ajá-Dijo Alice orgullosa-. Sin mi vestirian harapos.

-Ali, tampoco exageres-Le dijo Esme.

-Ajá, y lo dice una mujer que usa un vestido azul, hermoso, de Rebecca Taylor ¿Porque? Por su hijita mas amada, Alice Cullen, gente-. Dijo mientras se levantaba del sillon con el libro en la mano y hacia una reverencia.

Con aquella hermosura y gracia de movimientos, podrían llevar harapos y parecer guapos.

-JAJAJA, emm...gracias per no- ¿Hace falta decir quien lo dijo?

El tener tanto belleza como dinero era pasarse de la raya, pero hasta donde alcanzaba a comprender, la vida, por lo general, solía ser así.

-Hummm... yo.

No parecía que la posesión de ambas cosas les hubiera dado cierta aceptación en el pueblo. No, no creía que fuera de ese modo. En absoluto. Ese aislamiento debía de ser voluntario, no lograba imaginar ninguna puerta cerrada ante tanta belleza. Contemplaron mi ruidoso monovolumen cuando les pasé, como el resto, pero continué mirando al frente y experimenté un gran alivio cuando estuve fuera del campus. El Thriftway no estaba muy lejos de la escuela, unas pocas calles más al sur, junto a la carretera. Me sentí muy a gusto dentro del supermercado, me pareció normal. En Phoenix era yo quien hacía la compra, por lo que asumí con gusto el hábito de ocuparme de las tareas familiares.

-Es tan responsable para ser de su edad... ó Esme.

-Si que lo es...- Concordó Charlie.

-Y eso es aburrido.-Añadio Emmett.

-No todos nos comportamos como niños de 5 años cuando tenemos 17 años... o 93.

-Es cierto! FELICIDADES EMMETT-. Se felicito a si mismo. Yo rode los ojos.

El mercado era lo bastante grande como para que no oyera el tamborileo de la lluvia sobre el tejado y me recordara dónde me encontraba. Al llegar a casa, saqué los comestibles y los metí allí donde encontré un hueco libre. Esperaba que a Charlie no le importara.

-Claro que no. Envolví las patatas en papel de aluminio y las puse en el horno para hacer patatas asadas, dejé en adobo un filete y lo coloqué sobre una caja de huevos en el frigorífico.

Charlie agrandó los ojos y empezo a imaginar el sabor que tendria eso... A mi me repulsó por completo.

Subí a mi habitación con la mochila después de hacer todo eso. Antes de ponerme con los deberes, me puse un chándal seco, me recogí la melena en una coleta y abrí el mail por vez primera. Tenía tres mensajes. Mi madre me había escrito.

Bella: Escríbeme en cuanto llegues

-Uopss, un poco tarde ¿no?-Se rio Emmett.

y cuéntame cómo te ha ido el vuelo. ¿Llueve?

-No-Continuo, con sarcasmo.

Ya te echo de menos. Casi he terminado de hacer las maletas para ir a Florida, pero no encuentro mi blusa rosa. ¿Sabes dónde la puse? Phil te manda saludos. Mamá

Suspiré y leí el siguiente mensaje. Lo había enviado ocho horas después del primero. Decía: ¿Por qué no me has contestado?

-¿Problemas, Bellita?-Siguio burlandose el engendro. Esta vez, Charlie rio.

¿A qué esperas? Mamá.

El último era de esa mañana.

Isabella:

-Oh, oh, si que tienes esos problemas...

-EMMETT CULLEN, TU SI QUE VAS A TENER PROBLEMAS COMO NO DEJES A BELLA EN Esme. Me agrado aquella forma en la que la protegia. Y a Alice tambien. Emmett fingio tragar saliva.

Si no me has contestado a las 17:30, voy a llamar a Charlie.

-Cuidado, cuidado! PELIGRO. Todos a sus puestos, el jefe de policia nos persigue! AAAAAAAAAAAAH! arriesgo Emmett. Todos empezamos a reir, esta vez a escepcion de nuestros padres, Charlie y los Vulturi, por supuesto.

Esme se levanto de su asiento, amenazante. (Aunque sabiamos que no le iba a hacer nada, daba miedo) Emmett siguio gritando, salto por encima de la cabeza de Aro y atravesó la ventana corriendo.

-ALA! otra ventana. ¡UNA DECADA EMMETT!

-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO-. Grito Emmett desde el bosque-. MIS OSOS NO! Volvio a la casa, esta vez toco en la puerta.

Yo fui.

-¿Quien es?-. Me burle un poco.

-Un reprimido sexual-. Respondio Emmett, al final, el burlado fui yo. Si algo habia aprendido de Emmett era que no le gastes una broma si no quieres que la vuelta sea peor. Todos rieron menos Carlisle, Esme, Marco y Cayo.

Me volvi a mi sitio, cabreado, sin abrirle la puerta. Emmett entro por la ventana... las ventanas rotas, me sonrio burlonamente, despues vio la cara de Esme y esta espresion desaparecio.

-Lo siento Esme ¿Me perdonas? -. Dijo con extrema ternura.

''Tramposo'' Pensamos todos los ''jovenes'' Cullen y Carlisle.

-Si, Emmett, pero el castigo continua-. Al ver la cara de Emmett dijo- Bueno, una decada no, 2 meses -La sonrisa de Emmett volvio-, y me arreglas las ventanas, y por insultar a tu hermano 2 meses mas.

-JOOOO! jbdbodjjjdjsjsbsg -Dijo cosas intendingibles y se sentó.

Miré el reloj. Aún quedaba una hora, pero mi madre solía adelantarse a los acontecimientos. Mamá: Tranquila. Ahora te escribo. No cometas ninguna imprudencia. Bella Envié el mail empecé a escribir otra vez.

Mamá: Todo va fenomenal. Llueve, por supuesto. He esperado a escribirte cuando tuviera algo que contarte. La escuela no es mala, sólo un poco repetitiva. He conocido a unos cuantos compañeros muy amables que se sientan conmigo durante el almuerzo. Tu blusa está en la tintorería. Se supone que la ibas a recoger el viernes.

-Ahora entiendo porque es tan madura-. Dijo Carlisle, sonriendo cariñosamente.

Charlie me ha comprado un monovolumen. ¿Te lo puedes creer? Me encanta.

-Hmpf-Rosalie y yo nos quejamos.

Es un poco antiguo,

-¿Un poco?-Esta vez se nos unio Jacob.

pero muy sólido, y eso me conviene, ya me conoces. Emmett rió, pero no comento nada. Yo también te echo de menos. Pronto volveré a escribir, pero no voy a estar revisando el correo electrónico cada cinco minutos. Respira hondo y relájate. Te quiero. Bella

Había decidido volver a leer Cumbres borrascosas por placer —era la novela que estábamos estudiando en clase de Literatura—, y en ello estaba cuando Charlie llegó a casa. Había perdido la noción del tiempo, por lo que me apresuré a bajar las escaleras, sacar del horno las patatas y meter el filete para asarlo. — ¿Bella? —gritó mi padre al oírme en la escalera. ¿Quién iba a ser si no?, me pregunté.

A Emmett se le llenaron la cabeza de cosas y personas que podian ser. Intente ignornarlo.

—Hola, papá, bienvenido a casa.

—Gracias.

Colgó el cinturón con la pistola y se quitó las botas mientras yo trajinaba en la cocina. Que yo supiera, jamás había disparado en acto de servicio. Pero siempre la mantenía preparada. De niña, cuando yo venía, le quitaba las balas al llegar a casa. Imagino que ahora me consideraba lo bastante madura como para no matarme por accidente, y no lo bastante deprimida como para suicidarme.

Mi familia, Charlie y yo abrimos los ojos de golpe, desmensuradamente. Nos estremecimos.

— ¿Qué vamos a comer? —preguntó con recelo. Mi madre solía practicar la cocina creativa, y sus experimentos culinarios no siempre resultaban comestibles.

Reimos por eso.

Me sorprendió, y entristeció, que todavía se acordara.

—Filete con patatas —contesté para tranquilizarlo.

Todos los vampiros soltamos un débil ''puaj''

Parecía encontrarse fuera de lugar en la cocina, de pie y sin hacer nada, por lo que se marchó con pasos torpes al cuarto de estar para ver la tele mientras yo cocinaba. Preparé una ensalada al mismo tiempo que se hacía el filete y puse la mesa. Lo llamé cuando estuvo lista la cena y olfateó en señal de apreciación al entrar en la cocina.

—Huele bien, Bella.

—Gracias.

Comimos en silencio durante varios minutos, lo cual no resultaba nada incómodo. A ninguno de los dos nos disgustaba el silencio. En cierto modo, teníamos caracteres compatibles para vivir juntos.

—Y bien, ¿qué tal el instituto? ¿Has hecho alguna amiga? —me preguntó mientras se echaba más.

—Tengo unas cuantas clases con una chica que se llama Jessica y me siento con sus amigas durante el almuerzo. Y hay un chico, Mike, que es muy amable. Todos parecen buena gente.

-Con una escepción-Dijo Rosalie.

Con una notable excepción.

-Exacto-. Concordó con ''Bella''

—Debe de ser Mike Newton. Un buen chico y una buena familia.

El muy idiota sonrio, imaginandose victorioso por haberse ganado al ''suegro'' JÁ, jamas permitiria eso... y no se porque.

-Eso es porque no has leido su mente-. Le dije a Charlie. El abrio los ojos, miro a Mike y se estremecio. Gracias a Dios no pude ver lo que pensó.

Su padre es el dueño de una tienda de artículos deportivos a las afueras del pueblo. Se gana bien la vida gracias a los excursionistas que pasan por aquí.

— ¿Conoces a la familia Cullen? —pregunté vacilante.

— ¿La familia del doctor Cullen? Claro. El doctor Cullen es un gran hombre.

-Gracias, Jefe Swan-. Le agradecio mi padre. Charlie le sonrio y bajo la vista, avergonzado.

—Los hijos... son un poco diferentes. No parece que en el instituto caigan demasiado bien.

El aspecto enojado de Charlie me sorprendió.

Y a nosotros.

— ¡Cómo es la gente de este pueblo! —murmuró—. El doctor Cullen es un eminente cirujano que podría trabajar en cualquier hospital del mundo y ganaría diez veces más que aquí —continuó en voz más alta—. Tenemos suerte de que vivan acá, de que su mujer quiera quedarse en un pueblecito. Es muy valioso para la comunidad, y esos chicos se comportan bien y son muy educados. Albergué ciertas dudas cuando llegaron con tantos hijos adoptivos. Pensé que habría problemas, pero son muy maduros

Iba a añadir ''porque no conoces a Emmett bien'' pero la sorpresa me mudó.

y no me han dado el más mínimo problema. Y no puedo decir lo mismo de los hijos de algunas familias que han vivido en este pueblo desde hace generaciones. Se mantienen unidos, como debe hacer una familia, se van de camping cada tres fines de semana... La gente tiene que hablar sólo porque son recién llegados.

Todos estabamos asombrados. No sabiamos que...

-No sabiamos que pensaba asi de nosotros, señor. Gracias-Alice parecia haberme leido el pensamiento, ¿Ironico, no?

Charlie nos sonrio.

Era el discurso más largo que había oído pronunciar a Charlie. Debía de molestarle mucho lo que decía la gente. Di marcha atrás.

—Me parecen bastante agradables, aunque he notado que son muy reservados. Y todos son muy guapos —añadí para hacerles un cumplido.

-GUAPOS, Edward, a dicho, alargando la 's' y mi familia y los Quileutes rieron.

—Tendrías que ver al doctor —dijo Charlie, y se rió—. Por fortuna, está felizmente casado. A muchas de las enfermeras del hospital les cuesta concentrarse en su tarea cuando él anda cerca.

Eso mosqueó a Esme...

-Tendre que darme una pasada por alli, en ese caso Carlisle...

-Eh? Yo... yo no e notado nada.

Mis hermanos y yo reimos.

''Traidores'' penso Carlisle de broma.

Nos quedamos callados y terminamos de cenar. Recogió la mesa mientras me ponía a fregar los platos. Regresó al cuarto de estar para ver la tele. Cuando terminé de fregar —no había lavavajillas—, subí con desgana a hacer los deberes de Matemáticas. Sentí que lo hacía por hábito. Esa noche fue silenciosa, por fin. Agotada, me dormí enseguida. El resto de la semana transcurrió sin incidentes. Me acostumbré a la rutina de las clases. Aunque no recordaba todos los nombres, el viernes era capaz de reconocer los rostros de la práctica totalidad de los estudiantes del instituto. En clase de gimnasia los miembros de mi equipo aprendieron a no pasarme el balón y a interponerse delante de mí si el equipo contrario intentaba aprovecharse de mis carencias. Reimos. Los dejé con sumo gusto. Edward Cullen no volvió a la escuela.

Esme puso una cara rara.

''Espero que realmente vuelvas el lunes'' Penso desganada.

Todos los días vigilaba la puerta con ansiedad hasta que los Cullen entraban en la cafetería sin él. Entonces podía relajarme y participar en la conversación que, por lo general, versaba sobre una excursión a La Push Ocean Park para dentro de dos semanas, un viaje que organizaba Mike.

-¡Wowh, van a la reserva, guay, podremos conocer a Bella pronto-Dijo Seth, que apenas habia hablado, pero nos sonreia y sus pensamientos eran amables, me pregunte si seguiria asi cuando fuese un lobo.

Me invitaron y accedí a ir, más por ser cortés que por placer. Las playas deben ser calientes y secas. -No en Jacob. Cuando llegó el viernes, yo ya entraba con total tranquilidad en clase de Biología sin preocuparme de si Edward estaría allí. Hasta donde sabía, había abandonado la escuela. Intentaba no pensar en ello, pero no conseguía reprimir del todo la preocupación de que fuera la culpable de su ausencia, por muy ridículo que pudiera parecer. No lo es pense para mi mismo. Mi primer fin de semana en Forks pasó sin acontecimientos dignos de mención. Charlie no estaba acostumbrado a quedarse en una casa habitualmente vacía, y lo pasaba en el trabajo. Limpié la casa, avancé en mis deberes y escribí a mi madre varios correos electrónicos de fingida jovialidad. El sábado fui a la biblioteca,

Emmett hizo una pedorreta.

pero tenía pocos libros, por lo que no me molesté en hacerme la tarjeta de socio. Pronto tendría que visitar Olympia o Seattle y buscar una buena librería. Me puse a calcular con despreocupación cuánta gasolina consumiría el monovolumen

Rosalie, Jacob, Billy y Charlie nos esremecimos.

y el resultado me produjo escalofríos.

Reimos.

Durante todo el fin de semana cayó una lluvia fina, silenciosa, por lo que pude dormir bien.

-Me alegro-. Dijo Esme. Charlie sonrio.

''Si que son buenas personas, no hay motivos para dejarlos de lado aunque sean vampiros'' Eso me sorprendio, aguante una risa.

Mucha gente me saludó en el aparcamiento el lunes por la mañana, no recordaba los nombres de todos, pero agité la mano y sonreí a todo el mundo. En clase de Literatura, fiel a su costumbre, Mike se sentó a mi lado. El profesor nos puso un examen sorpresa sobre Cumbres borrascosas. Era fácil, sin complicaciones. En general, a aquellas alturas me sentía mucho más cómoda de lo que había creído. Más satisfecha de lo que hubiera esperado jamás. Al salir de la clase, el aire estaba lleno de remolinos blancos. Oí a los compañeros dar gritos de júbilo. El viento me cortó la nariz y las mejillas.

— ¡Vaya! —Exclamó Mike—. Nieva.

-Genia-. Dijimos yo y mis hermanos.

Estudié las pelusas de algodón que se amontaban al lado de la acera y, arremolinándose erráticamente, pasaban junto a mi cara.

— ¡Uf!-Nieve. Mi gozo en un pozo.

-¿No le gusta la nieve?-Dijimos Emmett, yo, Alice, Rosalie, Jasper, Newton, Angela, Eric, Jessica, Seth, Jacob... bueno, creo que se a pillado la idea...

Mike se sorprendió. — ¿No te gusta la nieve?

Todos los anteriores reimos por la coincidencia.

—No. Significa que hace demasiado frío incluso para que llueva —obviamente—. Además, pensaba que caía en forma de copos, ya sabes, que cada uno era único y todo eso. Éstos se parecen a los extremos de los bastoncillos de algodón.

-Nunca a visto nevar? a repetir los de antes.

-Extremos de los bastoncillos de algodon?-. Emmett empezó a reir.

— ¿Es que nunca has visto nevar? —me preguntó con incredulidad.

Y volvimos a reir.

— ¡Sí, por supuesto!

-Y entonces ¿que...?-Dijimos todos de nuevo.

—Hice una pausa y añadí—: En la tele.

Y reimos.

Mike se rió. Entonces una gran bola húmeda y blanda impactó en su nuca.

Mis hermanos yo y los Quileutes reimos.

Nos volvimos para ver de dónde provenía. Sospeché de Eric, que andaba en dirección contraria, en la dirección equivocada para ir a la siguiente clase.

Mike miro a Eric y sonrio. Este le devolvio la sonrisa.

Era evidente que Mike pensó lo mismo, ya que se acuclilló y empezó a amontonar aquella papilla blancuzca.

—Te veo en el almuerzo, ¿vale? —continué andando sin dejar de hablar—. Me refugio dentro cuando la gente se empieza a lanzar bolas de nieve.

Mike asintió con la cabeza sin apartar los ojos de la figura de Eric, que emprendía la retirada. Se pasaron toda la mañana charlando alegremente sobre la nieve. Al parecer era la primera nevada del nuevo año. Mantuve el pico cerrado. Sí, era más seca que la lluvia... hasta que se descongelaba en los calcetines.

Volvimos a reir.

-Esta chica es divertida-Dijo Emmett-. Sin duda hay que conocerla.

-Por supuesto-. Le animo Alice.

Jessica y yo nos dirigimos a la cafetería con mucho cuidado después de la clase de español. Las bolas de nieve volaban por doquier. Por si acaso, llevaba la carpeta en las manos, lista para emplearla como escudo si era menester. Jessica se rió de mí, pero había algo en la expresión de mi rostro que le desaconsejó lanzarme una bola de nieve.

-Si, es Rosalie.

Mike nos alcanzó cuando entramos en la sala; se reía mientras la nieve que tenía en las puntas del su pelo se fundía. Él y Jessica conversaban animadamente sobre la pelea de bolas de nieve; hicimos cola para comprar la comida. Por puro hábito, eché una ojeada hacia la mesa del rincón. Entonces, me quedé petrificada. La ocupaban cinco personas.

Esme sonrio.

Jessica me tomó por el brazo.

— ¡Eh! ¿Bella? ¿Qué quieres?

Bajé la vista, me ardían las orejas. Me recordé a mí misma que no había motivo alguno para sentirme cohibida. No había hecho nada malo.

— ¿Qué le pasa a Bella? —le preguntó Mike a Jessica.

—Nada —contesté—. Hoy sólo quiero un refresco. Me puse al final de la cola.

— ¿Es que no tienes hambre? —preguntó Jessica.

-Agh, es un efecto secundario de la cara de Eddie, te quita las ganas de comer-Alice se levanto y le dio un zape-. ¡Auch!

-Gracias-. Le dije.

-Es un placer-. Me contesto.

—La verdad es que estoy un poco mareada —dije, con la vista aún clavada en el suelo. Emmett vio la expresion de mi rostro y decidio no comentar nada. Aguardé a que tomaran la comida y los seguí a una mesa sin apartar los ojos de mis pies. Bebí el refresco a pequeños sorbos. Tenía un nudo en el estómago. Mike me preguntó dos veces, con una preocupación innecesaria, cómo me encontraba. Le respondí que no era nada, pero especulé con la posibilidad de fingir un poco y escaparme a la enfermería durante la próxima clase. Ridículo. No tenía por qué huir.

-¿eso crees, eh? -.Estupido Emmett, pense.

Decidí permitirme una única miradita a la mesa de la familia Cullen. Si me observaba con furia, pasaría de la clase de Biología, ya que era una cobarde. Mantuve el rostro inclinado hacia el suelo y miré de reojo a través de las pestañas. Alcé levemente la cabeza. Se reían. Edward, Jasper y Emmett tenían el pelo totalmente empapado por la nieve. Alice y Rosalie retrocedieron cuando Emmett se sacudió el pelo chorreante para salpicarlas. Disfrutaban del día nevado como los demás, aunque ellos parecían salidos de la escena de una película, y los demás no.

-Obvio-Dijeron Jessica y Rosalie (por motivos y con tonos de voz diferentes)

Pero, aparte de la alegría y los juegos, algo era diferente, y no lograba identificar qué. Estudié a Edward con cuidado. Decidí que su tez estaba menos pálida, tal vez un poco colorada por la pelea con bolas de nieve, y que las ojeras eran menos acusadas, pero había algo más.

-Tus ojos, tal vez. Carlisle.

-Si, poco convencido.

Lo examinaba, intentando aislar ese cambio, sin apartar la vista de él.

—Bella, ¿a quién miras? —interrumpió Jessica, siguiendo la trayectoria de mi mirada. En ese preciso momento, los ojos de Edward centellearon al encontrarse con los míos. Ladeé la cabeza para que el pelo me ocultara el rostro, aunque estuve segura de que, cuando nuestras miradas se cruzaron, sus ojos no parecían tan duros ni hostiles como la última vez que le vi. Simplemente tenían un punto de curiosidad y, de nuevo, cierta insatisfacción.

Va a ser arduo no saber que piensa... espera! si lo estas leyendo, idiota.

—Edward Cullen te está mirando —me murmuró Jessica al oído, y se rió.

—No parece enojado, ¿verdad? —tuve que preguntar.

—No —dijo, confusa por la pregunta—. ¿Debería estarlo?

—Creo que no soy de su agrado —le confesé. Aún me sentía mareada, por lo que apoyé la cabeza sobre el brazo.

—A los Cullen no les gusta nadie... Bueno, tampoco se fijan en nadie lo bastante para les guste, pero te sigue mirando.

-OH, cuidado, te van a comer-Se burlo Emmett de Jessica, y esta bajo la vista enfadada y avergonzada.

-Mm, es de mala educación cotillear de los demás, Jessica-Dijeron Emily, Sue y Esme al mismo tiempo. Se miraron y sonrieron.

—No le mires —susurré. Jessica se rió con disimulo, pero desvió la vista. Alcé la cabeza lo suficiente para cerciorarme de que lo había hecho. Estaba dispuesta a emplear la fuerza si era necesario.

Mis hermanos estallaron en carcajadas y Jessica tenia una mirada de incredulidad.

Mike nos interrumpió en ese momento; estaba planificando una épica batalla de nieve en el aparcamiento y nos preguntó si deseábamos participar. Jessica asintió con entusiasmo. La forma en que miraba a Mike dejaba pocas dudas, asentiría a cualquier cosa que él sugiriera.

Jessica se sonrojo furiosamente y penso ''chismosa''

Mike rodo los ojos, no le interesaba Jessica, estaba claro.

-HABLÓ! -Le acusé. Aunque no se porque...

-No lo dije en voz alta ¿Verdad? Jessica con miedo, con un ojo puesto en Charlie.

-No, pero aun asi... -. Y me señale la frente. Jessica se sonrojo de nuevo.

Me callé. Iba a tener que esconderme en el gimnasio hasta que el aparcamiento estuviera vacío.

Mis hermanos rieron por eso. Yo no. Y Jasper al notar que sentia compasion y pena por ella, dejo de reir ipso facto y me examino cuidadosamente.

Yo baje la vista, extrañado conmigo mismo.

Me cuidé de no apartar la vista de mi propia mesa durante lo que restaba de la hora del almuerzo. Decidí respetar el pacto que había alcanzado conmigo misma. Asistiría a clase de Biología, ya que no parecía enfadado. Tanto me aterraba volver a sentarme a su lado que tuve unos leves retortijones de estómago.

Me senti mal por eso. Y Jasper seguia examinandome.

No me apetecía nada que Mike me acompañara a clase como de costumbre, ya que parecía ser el blanco predilecto de los francotiradores de bolas de nieve, pero, al llegar a la puerta, todos, salvo yo, gimieron al unísono. Estaba lloviendo, y el aguacero arrastraba cualquier rastro de nieve, dejando jirones de hielo en los bordes de las aceras. Me cubrí la cabeza con la capucha y escondí mi júbilo. Podría ir directamente a casa después de la clase de gimnasia. Mike no cesó de quejarse mientras íbamos hacia el edificio cuatro. Ya en clase, comprobé aliviada que mi mesa seguía vacía. El profesor Banner estaba repartiendo un microscopio y una cajita de diapositivas por mesa. Aún quedaban unos minutos antes de que empezara la clase y el aula era un hervidero de conversaciones. Dibujé unos garabatos de forma distraída en la tapa de mi cuaderno y mantuve los ojos lejos de la puerta. Oí con claridad cómo se movía la silla contigua, pero continué mirando mi dibujo.

—Hola —dijo una voz tranquila y musical.

-¿Musical?-. Pregunte.

-Si, nuestra voz es atractiva para los humanos, la tulla es musical... la de Alice es como campanillas... ya sabes... -. Explico Carlisle brevemente.

Levanté la vista, sorprendida de que me hablara.

-Si me cuesta... ¿porque...?

Iba a preguntar cuando Steph me interrumpio.

-Edward, quizas, haya algunos aspectos y comportamientos de ti mismo que no comprendas, por eso te voy a traer una cosa, acercate.

Me levante del sillon, alado de Alice y me acerque, cautelosamente. Me agarro por el hombro y todo se volvio negro durante unos momentos.

-¿Que...?

-Estamos viajando... jaja, vamos a un sitio donde guardo... ciertos documentos importantes.

No pregunte mas. Unos segundos mas tarde el sitio empezo a iluminarse.

Era una habitacion enorme, aunque solo tenia, al fondo de todo, una pequeña estanteria con 5 libros en un estante y un diminuto cajon y alado otra estanteria, vacia, con un cajon tambien.

Empezó a acercarse y yo la segui. Abrio el cajon y saco un libro, en la portada decia ''Sol de medianoche''

(N/A: No voy a poner el libro de sol de medianoche entero, jaja, se me haria eterno el capi, pero si algunas partes... Las partes de crepusculo POV Bella estan en negrita y la de sol de medianoche, POV Edward subrayadas.)

-Esto, Edward, es el libro que estas leyendo con tu familia, contado por ti.

-Om... eh.. RARO.

-Si, jajaja, de echo, podrias conocerte a ti mismo en el futuro, Edward del futuro seguro que te daria una buena paliza por tus pensamientos de... tu vida.

-Eso crees?

-Sin duda. Veras, este libro no hace falta que lo leeais entero, porque es basicamente lo mismo, pero si te sientes confundido con tus acciones o algo, podras comprobar que es lo que pensabas es ese momento... ¿No es genial?

-Sin duda-. Repeti su anterior frase.

-Perfecto, vamos-. Me entrego el libro y volvimos a aparecer en la negrura. Volvio a pasar lo mismo de antes, la estancia empezo a iluminarse y apareci en el mismo sitio en el que estaba antes de desaparecer.

Alice POV.

-Edward, quizas, haya algunos aspectos y comportamientos de ti mismo que no comprendas, por eso te voy a traer una cosa, acercate. -Le dijo Steph a Edward.

Se levanto de mi lado y se acerco cuidadosamente a ella. Cuando estubo enfrente de ella, Steph le toco el hombro y se formo una nube de polvo negro alrededor de ellos.

Luego de 1 segundo, desaparecieron.

-¿Que...? -Preguntamos TODOS en la sala al mismo tiempo, incluso Marco.

Tube una vision, de fondo escuche un comentario de Emmett diciendo algo asi como ''que estaran asiendo'' y luego una risa y un ''auch'',pero me concentre en mi mente.

Habia un cuarto, oscuro, solo habian dos pequeñas estanterias una de ellas tenia libros en un estante, los recoci como los que ibamos a leer a continuacion. Steph abrio un cajon y le dio a Edward algo que no pude reconocer. Ahi acabo.

-Steph le esta dando a Edward algo... antes de que Jasper me preguntara. -No e visto que es. De nuevo la nube de polvo y mi hermanito ahi. Con un libro en la mano ''Sol de medianoche''

Edward POV

-Wow, eso a sido algo que hay que yo.

-¿Que...? -Empezo Carlisle

-Hemos viajado a una salita en la que guardo unas cosas. -Contesto Steph

-¿Como...? Siguio preguntando.

-No lo se, desde que tengo esas visiones con vuestra futura vida e podido hacerlo. -Volvio a respoder.

-¿Solo eso? Continuo.

-No, tambien puedo traer personas o cosas del futuro o de el pasado, o de el presente, como el libro que tiene Edward.

-¿Que...? Volvio a preguntar mi padre.

-Es el libro que estamos leyendo pero contado por mi-. Esta vez respondi yo.

-Om... eh... ¿Y...?

-No, solo va a leer las partes que no entienda mucho su comportamiento y eso...

-ESTA BIEN-Dijo Carlisle, tan emocionado como un niño la mañana de navidad.

Se sentaba lo más lejos de mi lado que le permitía la mesa, pero con la silla vuelta hacia mí.

Abri el libro, busque hasta que encontre lo que buscaba.

-Leelo en voz alta Carlisle sin ocultar si entusiasmo, cuando vio que epecé a leer para mi.

-Esta bien.

Moví mi silla hacia atrás con innecesaria aspereza, arrastrándola a través del linóleo; los humanos siempre se sienten más cómodos cuando el ruido anuncia que alguien se acerca. Sabía que ella oiría el sonido; no levantó la vista, pero su mano se distrajo y se salió del esquema que estaba dibujando, dejándolo desequilibrado. ¿Por qué no levantó la vista? Probablemente estaba asustada.

-No das tanto miedo, Eddie-Dijo Emmett.

-Emmett, ¿conoces la diferencia entre comentar el libro y decir estupideces?-Nego con la cabeza. Estupido.

Debía asegurarme de dejarla con una diferente impresión esta vez. Hacerla pensar que se había imaginado todo.

- Hola - Dije con aquella voz tranquila que utilizaba cuando quería hacer sentir cómodo a alguien, formando una cortés sonrisa con mis labios de forma que no mostrara ningún diente.

Llevaba el pelo húmedo y despeinado, pero, aun así, parecía que acababa de rodar un anuncio para una marca de champú. El deslumbrante rostro era amable y franco. Una leve sonrisa curvaba sus labios perfectos, pero los ojos aún mostraban recelo.-Continuo Alice.

Aaah, asi que lo hariamos asi, ella leia y yo comprendia mi comportamiento. Guay.

Entonces levantó la mirada, sus grandes ojos marrones lucían asustados...casi desconcertados...y llenos de silenciosas preguntas. Era la misma expresión que había estado obstruyendo mi visión la semana pasada-Segui yo.

—Me llamo Edward Cullen —continuó—. No tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes de ser Bella Swan. Estaba confusa y la cabeza me daba vueltas. ¿Me lo había imaginado todo?

-Aja, cumpliste tu cometido, ahora cree que esta loca-Dijo Jasper riendose.

-No quiero triste, sin poder contenerme, como si las palabras ardieran en mi boca. Todos me miraron.

Ahora se comportaba con gran amabilidad. Tenía que hablar, esperaba mi respuesta, pero no se me ocurría nada convencional que contestar.

Mientras miraba dentro de esos extrañados y profundos ojos marrones, me dí cuenta que el odio...el odio que imaginé merecía esta chica sólo por el hecho de existir...se había evaporado.

Esme sonrio.

Sin respirar, sin sentir su esencia, era difícil creer que alguien tan vulnerable pudiera proyectar tanto odio. Sus mejillas comenzaron a ruborizarse, y no dijo nada. Le sostuve la mirada, enfocándome sólo en sus profundas dudas, y traté de ignorar el apetitoso color de su piel. Tenía suficiente aire para hablar por un rato sin inhalar.

-Me llamo Edward Cullen - Dije, aunque sabía que ella ya sabía eso. Era la forma mas cortés de continuar. - No tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes ser Bella Swan.

Parecía confusa...ahí estaba ese pequeño fruncimiento de ceño entre sus ojos de nuevo. Le tomó medio segundo más de lo normal en responder.

— ¿Cómo sabes mi nombre? —tartamudeé. Se rió de forma suave y encantadora. —Creo que todo el mundo sabe tu nombre. El pueblo entero te esperaba. Hice una mueca. Sabía que debía de ser algo así, pero insistí como una tonta.

- ¿Cómo sabes mi nombre? - Preguntó y su voz tartamudeó un poco. Debo haberla aterrorizado. Eso me hizo sentir culpable; era tan indefensa. Me reí amablemente...fue un sonido que sabía la haría sentir más cómoda. De nuevo, tuve cuidado con mis dientes.

-Creo que todo el mundo sabe tu nombre. -Seguramente se había dado cuenta que se había convertido en el centro de atención de este monótono lugar. -El pueblo entero te esperaba.-Frunció el ceño como si esta información fuera desagradable. Supongo, que siendo tímida como ella parecía ser, demasiada atención sería algo malo para ella. La mayoría de los humanos sentían todo lo contrario. Aunque ellos no querían permanecer fuera de la manada, al mismo tiempo en que anhelaban proyectar su individual uniformidad.

—No, no, me refería a que me llamaste Bella. Pareció confuso.

— ¿Prefieres Isabella?

-No, pero tu no deberias saber que a ella la llaman informo Jasper.

-Uops...

—No, me gusta Bella —dije—, pero creo que Charlie, quiero decir, mi padre, debe de llamarme Isabella a mis espaldas, porque todos me llaman Isabella —intenté explicar, y me sentí como una completa idiota.

- No - Dijo. - Me refería a que me llamaste Bella.

- ¿Prefieres Isabella? - Pregunté, perplejo por el hecho de que no podía ver a dónde quería ir con esta pregunta. No entendía.

-AAAAAAAAH! EDWARD CULLEN NO ENTIENDO ALGO! MILAGO, MILAGRO-, Se burlo Emmett, para luego estallas en carcajadas.

Seguramente, había dejado clara su preferencia muchas veces su primer día aquí. ¿Todos los humanos eran tan incomprensibles sin el contexto mental como guía?.

-No, me gusta Bella. - Respondió, ladeando su cabeza un poco hacia el lado. Su expresión...si estuviera leyéndola correctamente...se estaba debatiendo entre la vergüenza y la confusión. -Pero creo que Charlie, quiero decir, mi padre, debe de llamarme Isabella a mis espaldas, porque todos me llaman Isabella. - Su piel se oscureció en un rosado intenso.

- Oh - Dije lastimosamente, y rápidamente desvié mi mirada de su rostro.

—Oh. No añadió nada. Violenta, desvié la mirada.

Entonces me dí cuenta de lo que significaban sus preguntas: Había fallado...cometí un error. Si no hubiera estado tan atento escuchando detrás de las cabezas de todos el primer día en que ella apareció, la hubiera llamado por su nombre completo, como todos los demás. Ella notó la diferencia.

Gracias a Dios, el señor Banner empezó la clase en ese momento. Intenté prestar atención cuando explicó que íbamos a realizar una práctica. Las diapositivas estaban desordenadas. Teníamos que trabajar en parejas para identificar las fases de la mitosis de las células de la punta de la raíz de una cebolla en cada diapositiva y clasificarlas correctamente. No podíamos consultar los libros. En veinte minutos, el profesor iba a visitar cada mesa para verificar quiénes habían aprobado.

Sentí una punzada de inquietud. Fue muy fácil para ella darse cuenta de mi error. Algo astuta, especialmente para alguien que supuestamente estaba aterrorizada por mi proximidad. Pero tenía mayores problemas que cualquier sospecha que pudiera tener sobre mi, en su cabeza. Me faltaba el aire. Si le iba a hablar de nuevo, tendría que inhalar. Sería difícil evitar hablar. Desafortunadamente para ella, compartir esta mesa conmigo la hizo mi compañera de laboratorio, y hoy tendríamos que trabajar juntos. Sería incómodo...e incomprensiblemente grosero de mi parte...ignorarla mientras trabajábamos. Sería más sospechoso y la asustaría más aún. Me alejé de ella lo más que pude sin mover mi silla, girando mi cabeza afuera hacia el pasillo. Me apoyé, congelando mis músculos en su lugar, y entonces absorbí una rápida bocanada de aire, respirando solamente por la boca. ¡Ahh! Fué verdaderamente doloroso.

Jasper estaba confuso. ¿Como se sentiria? Se preguntaba

Yo tambien me preguntaba como podria ser para que yo reaccionase de ese modo y doliese tanto.

Incluso sin olerla, podía sentir su sabor en mi lengua. Mi garganta estaba repentinamente en llamas de nuevo, anhelando absolutamente cada parte de ella tan fuertemente como el primer momento en que capté su esencia, la semana pasada. Cerré fuertemente mis dientes y traté de recomponerme.

- Empezad - Ordenó el Sr. Banner.

—Empezad —ordenó. — ¿Las damas primero, compañera? —preguntó Edward.

''Mi caballerito'' Penso Esme. Le sonrei.

Alcé la vista y le vi esbozar una sonrisa burlona tan arrebatadora que sólo pude contemplarle como una tonta.

—Puedo empezar yo si lo deseas. La sonrisa de Edward se desvaneció. Sin duda, se estaba preguntando si yo era mentalmente capaz.

Se sintió como si hubiera puesto en práctica todo mi autocontrol que había guardado en setenta años para volver a mirarla, quien estaba mirando la mesa de nuevo, y sonreír.

- ¿Las damas primero, compañera? - Le ofrecí. Levantó la mirada a mi expresión y su rostro quedó en blanco, sus ojos se abrieron. ¿Había algo malo en mi expresión? ¿Estaba asustada de nuevo?

-Eres tan, tan, tan, tonto... ¿Como para no darte cuenta?

-Darme cuenta de que, Alice?

-Jáh, de que...

-Sssssssh! -La callo Sthep-Deja que lo averigue por su cuenta.

Y todas las chicas comenzaron a reir. ''Hey, i just met you and thi is crazy But here's my number so call me, maybe It's hard to look right at you baby But here's my number so call me, maybe '' era lo unico que se oía en sus cabezas, Steph les bloqueaba la mente para que yo no me pudiera dar cuenta. FRUSTRANTE.

Ni siquiera habló. - Puedo empezar yo si lo deseas. - Dije tranquilamente.

- No. - Me dijo, y su rostro pasó del blanco al rojo nuevamente. - Yo lo hago. Me quedé mirando el equipo en la mesa, el estropeado microscopio, la caja con las diapositivas, en vez de mirar la sangre arremolinarse bajo su clara piel. Tomé otro rápido respiro, entre mis dientes, e hice una mueca de dolor mientras su sabor me quemaba la garganta.

—No —dije, sonrojada—, yo lo hago. Me lucí un poquito.

-Ei, Eddie, se esta luciendo para ti.

-Emmett...

-Lo se... no me llames Eddie.

Ya había hecho esta práctica y sabía qué tenía que buscar. Debería resultarme sencillo. Coloqué la primera diapositiva bajo el microscopio y ajusté rápidamente el campo de visión del objetivo a 40X. Examiné la capa durante unos segundos.

—Profase —afirmé con aplomo.

— ¿Te importa si lo miro? —me preguntó cuando empezaba a quitar la diapositiva. Me tomó la mano para detenerme mientras formulaba la pregunta.

Me tensé. La habia tocado. Estúpidamente, como si yo fuera uno de los de su especie.

- Profase. - Dijo rápidamente después de una rápida examinada. Comenzó a remover la diapositiva, aunque apenas la había mirado. - ¿Te importa si lo miro? - Instintivamente...estúpidamente, como si yo fuera uno de los de su especie...

Concorde conmigo mismo.

alcancé su mano para detenerla de remover la diapositiva. Por un segundo, el calor de su piel quemó la mía. Fué como una corriente eléctrica...obviamente mucho más caliente que unos pocos grados, noventa y ocho punto seis aproximadamente.

Todos me miraron con una ceja alzada. Yo me encoji de hombros, sintiendome inutil, por haberla tocado.

El calor pegó en mi mano y luego subió por mi brazo. Ella alejó su mano de la mía.

Tenía los dedos fríos como témpanos, como si los hubiera metido en un ventisquero antes de la clase, pero no retiré la mano con brusquedad por ese motivo. Cuando me tocó, la mano me ardió igual que si entre nosotros pasara una corriente eléctrica.

-Sentiis lo mismo! Gritaron Alice y Seth. Todos los miraron, luego al libro, luego a mi, Alice y Seth, el libro, yo, Alice y Seth, el libro yo, Alice y Seth, el libro, yo, Alice y Seth, el libro, yo. Hasta que Alice se sento y retomo la lectura rapidamente, como si hubiera cometido un fallo. De igual forma la miro Steph, no lo comprendi.

—Lo siento —musitó y retiró la mano de inmediato, pero alcanzó el microscopio. Lo miré atolondrada mientras examinaba la diapositiva en menos tiempo aún del que yo había necesitado.

—Profase —asintió, y lo escribió con esmero en el primer espacio de nuestra hoja de trabajo. Sustituyó con velocidad la primera diapositiva por la segunda y le echó un vistazo por encima.

—Anafase —murmuró, y lo anotó mientras hablaba. Procuré que mi voz sonara indiferente.

— ¿Puedo? Esbozó una sonrisa burlona y empujó el microscopio hacia mí. Miré por la lente con avidez, pero me llevé un chasco. ¡Maldición! Había acertado.

-Esperabas otra cosa de Eddie, se la pasa escuchando musica y leyendo. Ademas, ha repetido la secundaria ... 22 veces?

Le miré mal.

— ¿Me pasas la diapositiva número tres? —extendí la mano sin mirarle.

- Lo siento. - Murmuré entre dientes. Necesitaba algo qué mirar, así que agarré el microscopio y miré rápidamente por el lente. Ella tenía razón. - Profase.-Asentí. Todavía estaba muy incómodo como para mirarla. Respirando lo más tranquilamente como me era posible por entre mis dientes y tratando de ignorar la ardiente sed, me concentré en la simple tarea, escribiendo las palabras en la línea apropiada en la hoja, y luego cambiando la primera diapositiva por la segunda. ¿Qué estaría pensando ahora? ¿Qué habrá sentido ella, cuando le toqué la mano? Mi piel debió sentirse fría como el hielo...repulsiva.

-Edward-Dijo Esme... Y note tristeza de ella a traves de Jasper cuando vio mi rostro torturado. Tambien la de Seth. Y un asentimiento por parte de su hermana Leah.

Con razón estaba tan callada.

-Estas taaaaaaan equivocado-Dijo la enana.

Miré la diapositiva.

- Anafase. - Me dije a mi mismo mientras escribía en la segunda línea.

- ¿Puedo? - Preguntó. La miré, sorprendido de ver que ella estaba esperando expectante, con una mano medio inclinada hacia el microscopio. No se veía asustada. ¿Realmente creía que había respondido mal?

-Fanfarrón-Dijeron Alice y Jasper.

-Presumido-Corearon Rosalie y Emmett.

No pude evitar sonreír a la esperanzada mirada en su rostro mientras deslizaba el microscopio hacia ella. Ella miró por el lente con una impaciencia que pronto se desvaneció. Las esquinas de su boca se inclinaron hacia abajo.

- ¿Me pasas la diapositiva número tres? - Preguntó, manteniendo la vista en el microscopio, pero sosteniendo una mano hacia afuera.

-Emm... creo que ya e comprendido, mas o menos, mis acciones. Podemos seguir con el otro.

-Si-Dijo Steph. Cerre el libro entre mis manos.

Me la entregó, esta vez con cuidado para no rozarme la piel. Le dirigí la mirada más fugaz posible al decir: —Interfase. Le pasé el microscopio antes de que me lo pudiera pedir. Echó un vistazo y luego lo apuntó. Lo hubiera escrito mientras él miraba por el microscopio, pero me acobardó su caligrafía clara y elegante. No quise estropear la hoja con mis torpes garabatos.

Me hubiese encantado ver su letra

Acabamos antes que todos los demás. Vi cómo Mike y su compañera comparaban dos diapositivas una y otra vez y cómo otra pareja abría un libro debajo de la mesa.

-Eso es trampa! -Se quejo Esme.

Pero eso me dejaba sin otra cosa que hacer, excepto intentar no mirar a Edward... sin éxito. Lo hice de reojo. De nuevo me estaba observando con ese punto de frustración en la mirada. De repente identifiqué cuál era la sutil diferencia de su rostro.

— ¿Acabas de ponerte lentillas? —le solté sin pensarlo.

-Ves como era eso? - Dijo Carlisle.

Mi inesperada pregunta lo dejó perplejo.

-Le diras que si-Dijo Jasper

—No.

-IDIOTA!

-JASPER.

-Lo siento Esme, Edward.

—Vaya —musité—. Te veo los ojos distintos.

Se encogió de hombros y desvió la mirada. De hecho, estaba segura de que habían cambiado. Recordaba vividamente el intenso color negro de sus ojos la última vez que me miró colérico. Un negro que destacaba sobre la tez pálida y el pelo cobrizo. Hoy tenían un color totalmente distinto, eran de ocre extraño, más oscuro que un caramelo, pero con un matiz dorado. No entendía cómo podían haber cambiado tanto a no ser que, por algún motivo, me mintiera respecto a las lentillas. O tal vez Forks me estaba volviendo loca en el sentido literal de la palabra. Observé que volvía a apretar los puños al bajar la vista. En aquel momento el profesor Banner llegó a nuestra mesa para ver por qué no estábamos trabajando y echó un vistazo a nuestra hoja, ya rellena. Entonces miró con más detenimiento las respuestas.

—En fin, Edward, ¿no crees que deberías dejar que Isabella también mirase por el microscopio?

recrimino Esme

—Bella —le corrigió él automáticamente

Todos reimos por eso.

—. En realidad, ella identificó tres de las cinco diapositivas. El señor Banner me miró ahora con una expresión escéptica.

Esme entrecerró los ojos.

— ¿Has hecho antes esta práctica de laboratorio? —preguntó. Sonreí con timidez.

— Con la raíz de una cebolla, no.

— ¿Con una blástula de pescado blanco?

—Sí.

El señor Banner asintió con la cabeza.

— ¿Estabas en un curso avanzado en Phoenix?

—Sí.

—Bueno —dijo después de una pausa—. Supongo que es bueno que ambos seáis compañeros de laboratorio. Murmuró algo más mientras se alejaba.

Y Esme entrecerró aun mas los ojos.

Una vez que se fue, comencé a garabatear de nuevo en mi cuaderno.

—Es una lástima, lo de la nieve, ¿no? —preguntó Edward.

Casi todos los presentes empezaron a reir.

-¿Que?-Pregunte confundido.

-Le... le preguntas sobre el tiempo, hermanito? -Dijo Emmett para volverse a reir.

Yo rode los ojos, pero Jasper sintio mi verguenza y rio aun mas fuerte.

Me pareció que se esforzaba por conversar un poco conmigo. La paranoia volvió a apoderarse de mí. Era como si hubiera escuchado mi conversación con Jessica durante el almuerzo e intentara demostrar que me equivocaba.

En realidad, no —le contesté con sinceridad en lugar de fingir que era tan normal como el resto. Seguía intentando desembarazarme de aquella estúpida sensación de sospecha, y no lograba concentrarme.

—A ti no te gusta el frío. No era una pregunta.

—Tampoco la humedad —le respondí.

—Para ti, debe de ser difícil vivir en Forks —concluyó.

—Ni te lo imaginas —murmuré con desaliento. Por algún motivo que no pude alcanzar, parecía fascinado con lo que acababa de decir. Su rostro me turbaba de tal modo que intenté no mirarle más de lo que exigía la buena educación.

—En tal caso, ¿por qué viniste aquí? Nadie me había preguntado eso, no de forma tan directa e imperiosa como él.

—Es... complicado.

—Creo que voy a poder seguirte —me instó.

-Edward.

-Lo siento, Esme, pero supongo que el no poderle leer la mente me causa frustracion y tengo que perguntarle asi para poder saber.

-Enterado...-Dijeron mis ''queridos'' hermanos.

Hice una larga pausa y entonces cometí el error de mirar esos relucientes ojos oscuros que me confundían y le respondí sin pensar.

—Mi madre se ha casado.

Charlie puso una mueca y todos lo miramos. Nadie sabia eso escepto Billy, porque Charlie se lo habia dicho.

—No me parece tan complicado —discrepó, pero de repente se mostraba simpático—. ¿Cuándo ha sucedido eso?

—El pasado mes de septiembre —mi voz transmitía tristeza, hasta yo me daba cuenta.

—Pero él no te gusta —conjeturó Edward, todavía con tono atento.

—No, Phil es un buen tipo. Demasiado joven, quizá, pero amable.

Charlie no parecia molesto ni triste, al contrario, asintio.

— ¿Por qué no te quedaste con ellos? No entendía su interés, pero me seguía mirando con ojos penetrantes, como si la insulsa historia de mi vida fuera de capital importancia.

—Phil viaja mucho. Es jugador de béisbol profesional —casi sonreí.

— ¿Debería sonarme su nombre? —preguntó, y me devolvió la sonrisa.

—Probablemente no. No juega bien. Sólo compite en la liga menor. Pasa mucho tiempo fuera.

''Me imagino que diria Phil si oyese eso'' y empezo a reir en su mente Charlie.

—Y tu madre te envió aquí para poder viajar con él —fue de nuevo una afirmación, no una pregunta. Alcé ligeramente la barbilla.

—No, no me envió aquí. Fue cosa mía. Frunció el ceño.

—No lo entiendo —confesó, y pareció frustrado.

-Dios, como es posible? Vamos en el capitulo dos y Eddie ya va dos cosas que no entiende. ¿¡COMO ES POSIBLE!?

Mi familia rio, incluso mi madre. Tambien Seth, Jacob y Charlie.

Suspiré. ¿Por qué le explicaba todo aquello? Continuaba contemplándome con una manifiesta curiosidad.

Al principio, mamá se quedaba conmigo, pero le echaba mucho de menos. La separación la hacía desdichada, por lo que decidí que había llegado el momento de venir a vivir con Charlie —concluí con voz apagada.

—Pero ahora tú eres desgraciada —señaló. Charlie hizo una mueca. No queria eso para su hija.

— ¿Y? —repliqué con voz desafiante. Asentuó esa mueca, si que era infeliz aqui.

—No parece demasiado justo. Se encogió de hombros, aunque su mirada todavía era intensa. Me reí sin alegría.

— ¿Es que no te lo ha dicho nadie? La vida no es justa.

-Creo averlo oido antes.

—Creo haberlo oído antes —admitió secamente.

Emmett, Jacob y Seth hicieron una mueca extraña y Emmett añadio:

-Eso es RARO!

—Bueno, eso es todo —insistí, preguntándome por qué todavía me miraba con tanto interés. Me evaluó con la mirada.

—Das el pego —dijo arrastrando las palabras—, pero apostaría a que sufres más de lo que aparentas. Le hice una mueca, resistí el impulso de sacarle la lengua como una niña de cinco años, y desvié la vista.

-Hubiese molado ver tu cara si hubiese echo eso y Alice siempre lo hace.

Alice le saco la lengua.

— ¿Me equivoco? Traté de ignorarlo. —Creo que no —murmuró con suficiencia.

— ¿Y a ti qué te importa? —pregunté irritada. Desvié la mirada y contemplé al profesor deteniéndose en otras mesas.

—Muy buena pregunta —musitó en voz tan baja que me pregunté si hablaba consigo mismo; pero, después de unos segundos de silencio, comprendí que era la única respuesta que iba a obtener. Suspiré, mirando enfurruñada la pizarra.

— ¿Te molesto? —preguntó. Parecía divertido.

-Molestas a todos Eddie. Ignore a mi hermano.

Le miré sin pensar y otra vez le dije la verdad.

—No exactamente. Estoy más molesta conmigo. Es fácil ver lo que pienso. Mi madre me dice que soy un libro abierto. Fruncí el ceño.

—Nada de eso, me cuesta leerte el pensamiento.

Toda mi familia me miro con los ojos como platos.

-Por cierto, soy un vampiro ¿sabes? Seguro que idee mil formas de matarte porque tu sangre huele especialmente bien para mi, oye, no te extrañes porque te hable, esque soy rarito y se lo que piensan todos, pero no se lo que pienso yo-Jasper imitó mi voz. Fatal, si me piden opinion, aunque a Emmett y Seth les resulto gracioso.

A pesar de todo lo que yo había dicho y él había intuido, parecía sincero.

—Ah, será que eres un buen lector de mentes —contesté.

—Por lo general, sí —exhibió unos dientes perfectos y blancos al sonreír. El señor Banner llamó al orden a la clase en ese momento, le miré y escuché con alivio. No me podía creer que acabara de contarle mi deprimente vida a aquel chico guapo y estrafalario que tal vez me despreciara. Hice una mueca. Durante nuestra conversación había parecido absorto, pero ahora, al mirarlo de soslayo, le vi inclinarse de nuevo para poner la máxima distancia entre nosotros y agarrar el borde de la mesa, con las manos tensas.

Traté de fingir atención mientras el señor Banner mostraba con transparencias del retroproyector lo que yo había visto sin dificultad en el microscopio, pero era incapaz de controlar mis pensamientos. Cuando al fin el timbre sonó, Edward se apresuró a salir del aula con la misma rapidez y elegancia del pasado lunes. Y, como el lunes pasado, le miré fijamente. Mike acudió brincando a mi lado y me recogió los libros. Le imaginé meneando el rabo.

Yo, mi familia, los Quileutes y todos los humanos reimos estrepitosamente, menos Mike, claro esta, que miraba con odio al aire

— ¡Qué rollo! —gimió—. Todas las diapositivas eran exactamente iguales. ¡Qué suerte tener a Cullen como compañero!

—No tuve ninguna dificultad —dije, picada por su suposición, pero me arrepentí inmediatamente y antes de que se molestara añadí—: Es que ya he hecho esta práctica. —

Hoy Cullen estuvo bastante amable —comentó mientras nos poníamos los impermeables. No parecía demasiado complacido. Intenté mostrar indiferencia y dije:

—Me pregunto qué mosca le picaría el lunes. No presté ninguna atención a la cháchara de Mike mientras nos encaminábamos hacia el gimnasio

Mike dijo incoerencias y Jasper noto mucha rabia por su parte, y celos. Me reí de eso.

y tampoco estuve atenta en clase de Educación física. Mike formaba parte de mi equipo ese día y muy caballerosamente cubrió tanto mi posición como la suya, por lo que pude pasar el tiempo pensando en las musarañas salvo cuando me tocaba sacar a mí. Mis compañeros de equipo se agachaban rápidamente cada vez que me tocaba servir.

Volvimos a reir, sobretodo Emmett.

La lluvia se había convertido en niebla cuando anduve hacia el aparcamiento, pero me sentí mejor al entrar en la seca cabina del monovolumen. Encendí la calefacción sin que, por una vez, me importase el ruido del motor, que tanto me atontaba. Abrí la cremallera del impermeable, bajé la capucha y ahuequé mi pelo mojado para que se secara mientras volvía a casa. Miré alrededor antes de dar marcha atrás. Fue entonces cuando me percaté de una figura blanca e inmóvil, la de Edward Cullen, que se apoyaba en la puerta delantera del Volvo a unos tres coches de distancia y me miraba fijamente. Aparté la vista y metí la marcha atrás tan deprisa que estuve a punto de chocar contra un Toyota Corola oxidado.

Charlie abrio sus ojos asustado, y para sorpresa mia y de Jasper, tambien yo me preocupe, incuso mas que Esme.

Fue una suerte para el Toyota que pisara el freno con fuerza. Era la clase de coche que mi monovolumen podía reducir a chatarra.

-Chatarra como la tulla-Murmuró Rosalie bajo su aliento, para que solo los vampiros escucharamos.

Respiré hondo, aún con la vista al otro lado de mi coche, y volví a meter la marcha con más cuidado y éxito. Seguía con la mirada hacia delante cuando pasé junto al Volvo, pero juraría que lo vi reírse cuando le miré de soslayo.

-Terminó el capitulo. -Nos informó Alice.


¿Que taaal? Os agradezco los reviews... Voy a subir el proximo capitulo dentro de una semana, es decir, el dia 16. No os enojeis vale? Paciencia amigas

Si quereis que Edward os observe dormir, dejad un review!