Capítulo III
Vegeta estaba en la sala de espera de la consulta del médico de la Familia Brief, estaba un poco nervioso aunque no lo aparentaba, eso sí, estaba desesperado por la espera.
"Malditos humanos, incluso para la salud tienen que hacer esperar… como no me atiendan pronto hago explotar la consulta" pensaba Vegeta
De un momento a otro, la enfermera lo llamó para que entrara:
- Sr. Vegeta ya puede pasar, el doctor lo está esperando – dijo la enfermera
- Hmp – el príncipe entró en la consulta del médico.
Una vez dentro, el médico saludó a Vegeta amistosamente porque ya le conocía desde que estaba con Bulma, para él no era ningún desconocido:
- Hola Vegeta, que raro verte por aquí, ¿ocurre algo?
- Hmp… verá vengo porque hace unos días que no me encuentro bien -. El guerrero estaba un poco nervioso, no por no saber explicar lo que le pasaba sino porque no tenía la suficiente confianza con el médico, a parte del temor de que Bulma se pudiera enterar de todo pero ya arreglaría ese tema.
- ¿Qué es lo que te sucede?
- Pues tengo dolores en… bueno… en ese sitio – el doctor, de inmediato, supo a qué sitio se estaba refiriendo. Tengo nauseas, no tengo ganas de comer y no puedo mantener sexo con mi mujer completamente.
- Bien, esos síntomas pueden ser de muchas cosas, es necesario hacer unas pruebas y dependiendo de lo que sea empezar con el tratamiento lo antes posible. Ven conmigo, por favor.
Dicho esto el príncipe de los saiyans se fue con el médico para hacer las pruebas, estuvo toda la mañana en la consulta ya que eran muchas, una vez terminadas, Vegeta se dirigió al médico:
- No quiero que le diga nada ni a mi mujer ni a nadie de la familia, no quiero que se enteren
- No te preocupes, no diré nada
- Más le vale – dijo Vegeta amenazando al médico.
- Te llamaré cuando estén los resultados
- Hmp… - dicho esto, Vegeta se fue volando sin rumbo fijo no sabía si ir a la corporación o ir con la única persona que podía considerar como "amigo"
En medio de esto, Bulma estaba en la empresa atendiendo los asuntos de la misma con el lanzamiento de nuevos productos y teniendo reuniones con los directivos de la compañía, pero en su pensamiento estaba su marido, su compañero, al hombre que ella ama con todo su corazón, estaba realmente preocupada, no sabe cómo afrontar el tema con él porque sabe que se cerrará en banda y no querrá hablar de ello. Tenía que averiguar lo que estaba pasando. Salió de sus pensamientos cuando su secretaría la estaba llamando por teléfono:
- Sra. Brief tiene una llamada
- ¿De quién es?
- De su madre, la llama desde la corporación
- Pásamela – enseguida cogió el teléfono para atender a su madre. Hola mamá, ¿acabasteis de llegar del viaje?
- Sí, hija, acabamos de llegar pero nos vamos a volver a ir por la tarde
- Que suerte tenéis de disfrutar así de la vida
- Ya, pero tranquila que os traeremos regalitos, te quería comentar que si no puedes ocuparte de Trunks cuando vuelva del colegio, me ocupó yo de él y después nos vamos
- Me viene perfecto mamá, gracias.
- Por cierto, no he visto a Vegeta.
- Salió muy temprano, supongo que estará entrenando por ahí
- Supongo hija, te dejo, muchos besos
- Chao mamá.
Vegeta volaba por el planeta, indeciso, no sabía qué hacer ni a dónde ir, salvo su familia no tenía a nadie más con quien hablar salvo Kakarot, pero estaba pensando que a lo mejor no era buena idea porque podía chivarse a Bulma pero no tenía con quien más hablar así que se dirigió hacia la Montaña Paoz.
Goku estaba entrenando con sus hijos, Songohanda y Goten, de repente sintieron una ráfaga fuerte y vieron que era Vegeta el que acababa de llegar.
- Ah hola Vegeta, ¿qué haces por aquí? – saludó Goku felizmente
- Hmp… ¿podemos hablar a solas? – dijo Vegeta totalmente serio
- Sí, claro, hijos ir a casa con vuestra madre, yo voy en un rato. – los niños se fueron a casa y los adultos se quedaron allí. ¿De qué quieres hablar Vegeta?
- No creas que porque haya venido a hablar contigo sea que confíe en ti, ni que haya enterrado el hacha de guerra Kakarot, pero no tengo a nadie más…
- Tienes a Bulma
- Sí, pero ella no puede enterarse de lo que te voy a contar.
- Eh, vale, no se enterara ¿qué pasa?
Vegeta le contó que se encontraba mal, que había ido al médico y que tenía que esperar a los resultados, Goku intentó animarlo diciéndole que no sería nada grave y que estuviera tranquilo, pero para nada lo tranquilizó.
- Deberías decírselo a Bulma, ella es tu mujer y te ama con locura
- No Kakarot, no puede enterarse, si se entera a lo mejor me convierto en una carga para ella y podría hasta dejarme así ni hablar
- ¿Cómo puedes pensar en eso? Ella jamás haría algo así, la conozco, te cuidaría, te seguiría queriendo como siempre, eso son invenciones tuyas.
- He dicho que no
- Como tú quieras, pero creo que te estás equivocando
- Bah, no sé para qué te conté nada – y Vegeta se fue volando muy enfadado hacia la corporación
"Esto lo tiene que saber Bulma…" pensaba Goku dirigiéndose hacia su casa.
El príncipe llegó a la corporación, comprobó que Bulma estaba en la cocina haciendo la cena por la localización de su ki, de repente, en el bolsillo del pantalón algo vibró, era el teléfono móvil, Bulma se lo había regalado por Navidad para tenerlo más localizado cuando hacia sus viajes por el planeta para entrenar.
Enseguida contestó al teléfono y pudo comprobar que era el médico:
- Diga – contestó Vegeta de mal humor.
- Vegeta soy el doctor ya tenemos los resultados de tus pruebas, pásate mañana y las comentamos
- Muy bien, allí estaré – y colgó el teléfono
Eso había dejado a Vegeta intranquilo, sería algo bueno o algo malo, no sabía cómo comportarse ahora durante la cena.
"Tendré que tener cuidado para que no se note que me pasa algo, no quiero que ni Bulma ni Trunks se enteren" pensaba Vegeta
Continuara…
Vegeta está más que preocupado y ya empezó a hacer sus teoría absurdas sobre si Bulma se entera lo llegue a abandonar y todo eso, por otro lado, Goku está empeñado en que su amiga tiene que enterarse de lo que ocurre y Bulma está también muy preocupada por su marido. ¿Qué ocurrirá?
