Buenas noches, días, medios días (?) Aquí está el capítulo 2, iré publicando los lunes para alegraros los lunes horribles en que hay que volver al cole QuQ
¡Comentad mucho que ayuda a inspirarse!
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Capítulo 2: Peleas
Kaoru's pov.
A pesar de que Hikaru me había repetido miles de veces que no tenía la culpa y que le podría haber ocurrido a cualquiera, yo no podía dejar de culparme por lo que le había pasado al brazo de mi hermano.
Había pasado una semana y algo más desde lo sucedido así que en pocos días ya le quitarían todas esas vendas que ahora estaban tan decoradas de dibujos, firmas y dedicatorias. Era tanto que cualquiera que quisiese escribir algo más debía buscar durante un buen rato por un inexistente o casi inexistente espacio en blanco. Y es que todas las clientas del Host Club y los miembros de este habían firmado, y ante eso me sentí afortunado y agradecido de haber sido el primero en firmar porque quien sabe si hubiese podido hacerlo después; incluso algunos de nuestra clase firmaron en su brazo izquierdo.
Desde que se rompió el brazo yo no he dejado de ayudarle, era como mi forma de pedirle disculpas –aunque lo hubiese hecho de todos modos, obviamente– aunque el alegaba que no era necesario porque era su brazo izquierdo y él era diestro.
…
"Hikaru-sempai, ¿cuándo te quitarán las vendas?" Estábamos en el club junto a un grupo de chicas que ahora preguntaban, curiosas, por el estado de mi hermano. Hikaru decía que estaba bien recibir tantas atenciones para variar –incluso nuestros padres que normalmente pasaban bastante de nosotros se habían interesado por la salud del mayor de sus hijos– pero el caso de las fangirls era excesivo.
"De aquí a dos días." Sonrió cálidamente lo que causó que más de una cayese desmayada. A decir verdad, hoy se le veía muy alegre; aunque no sabía el motivo. "Y entonces, podremos volver a jugar, ¿verdad, Kaoru?" Dijo cogiéndome de la barbilla mientras yo me sonrojaba entre los habituales gritos de las clientas.
"H-Hikaru… No digas esas cosas delante de ellas." Respondí sin ni siquiera tener que actuar con respecto a mi comportamiento. "Es tan vergonzoso…"
"¿Qué tiene de vergonzoso que sepan lo mucho que te quiero?" Parecía como si estuviese flotando en una nube, como si todo fuese perfecto.
Hasta que recordé que todo era un numerito del Host Club.
El paraíso de ensueño se disolvía cada vez que oía aquellos gritos y las chicas caer al suelo colapsadas; y él que golpeaba el suelo, empujado por la dura realidad, era yo.
En ese momento, aquello me golpeó tan fuerte que sentía ganas de llorar. Esas ganas de llorar que no te dejan retener las lágrimas por mucho que lo intentes, que casi no te dejan ni respirar. No quería que todos me viesen llorar, además, si lo hacía todos preguntarían sobre el motivo de que estuviese así y no podía decirles la verdad.
"Disculpad, chicas, tengo que ir al baño, enseguida vuelvo." Hice mi mayor y mejor intento por mostrar una sonrisa creíble y amable y me fui de allí a paso veloz.
Llegué a los baños y me encerré en una de las cabinas individuales, y antes de que pudiese desplomarme en el suelo las lágrimas ya resbalaban rápidamente por mis mejillas.
Estuve un buen rato allí, ya no me importó el hecho de que me estuviesen esperando. Me dolía tanto que mi hermano actuase así y que sin embargo fuese todo falso, una mera actuación.
¿Y cómo no iba a serlo? Después de todo él me explicó que le iba a pedir salir a Haruhi cuando le quitasen lo del brazo. Esa chica andrógina me había quitado a mi simétrica mitad y había destrozado nuestro mundo secreto. Pero no podía culparla... Ella no era una mala persona… Ella no había hecho nada malo… Yo era él que había hecho algo malo al enamorarme de Hikaru, yo era el que estaba equivocado.
Todos aquellos pensamientos hacían que las lágrimas fluyesen aún más. Desde que mi gemelo me contó lo que planeaba hacer no había podido parar de llorar –a escondidas, claro; no quería que él se enterase. Simplemente era tan doloroso pensar que las pocas esperanzas que yo tenía de ser correspondido se desmoronasen para siempre…
El ruido de la puerta de los lavabos abriéndose hizo que soltara un sollozo bastante audible del susto. Me subí encima de la tapa del váter y abracé mis piernas, de manera que quien fuese que hubiese entrado no pudiese ver mis pies y descubrirme.
"Kaoru, sé que estás ahí." Oí la voz de mi hermano, muy seguro de lo que acababa de decir. ¿Y cómo no estarlo si yo mismo había dicho que estaba aquí? En su tono de voz serio se podía notar cierta preocupación y desespero; probablemente por haberlo hecho esperar tanto.
Hikaru's pov.
No entendía que le pasaba a Kaoru, de alguna manera estaba más apagado, como si estuviese triste por algo.
Después de que saliese corriendo hacía los baños yo me quedé allí entreteniendo a las clientas, quería ir junto a él y saber que pasaba pero no podía estar siempre tan pegado a él. Kaoru me había repetido muchas veces que no debía depender tanto de él, que algún día él no estaría ahí para mí y que yo debía irme separando de él, porque si no sería peor para ambos. Y él estaba siguiendo su propio consejo a la perfección, distanciándose cada vez más de mí.
Al cabo de un rato, al ver que no venía, ya me dio igual todo eso. Estaba seguro que le pasaba algo a mi hermano pequeño y quería saberlo.
Llegué al baño de chicos y abrí la puerta y al hacerlo pude sentir unos sollozos. Estaba más que seguro de quien era y se me encogió el corazón al sentir a mi hermano llorar.
"Kaoru, sé que estás ahí." Dije parándome en frente de una de las cabinas de aquel lavabo.
No entendía lo que le ocurría, había pasado de estar como en las nubes a un estado depresivo. Había estado así desde que me pasó lo del brazo y desde que le comenté que le pensaba pedir salir a Haruhi en cuanto me quitaran las vendas. La razón de ello era que durante las últimas semanas ella y yo habíamos estado hablando mucho y nos llevábamos muy bien así que tenía la sensación de que ella me correspondería.
Mi hermano menor hizo caso omiso a que yo estuviese ahí y siguió llorando.
"V-Vete…" Balbuceó.
"No, no me pienso ir hasta que me digas que te pasa." Le dije determinado, llevaba demasiado tiempo haciendo como que no pasaba nada. Pensaba que él acabaría contándomelo todo, como siempre hacía cuando algo le preocupaba; me pedía consejo. Pero esta vez no lo había hecho y me preocupaba.
"No…No lo entenderías…" Me decepcionó que, por primera vez en nuestras vidas, no quisiese contarme lo que le pasaba, me desesperaba no poder ayudarle.
"Abre la puerta, por favor." Le pedí. Así no estábamos llegando a ninguna parte y quizás si estaba delante de mí… Quizás entonces me diría lo que le pasaba.
Kaoru se negó al principio pero al final acabó abriendo la puerta. Vi a mi hermano con toda la cara llena de lágrimas y me dolió; pero me dolía aún más no saber la causa de que estuviese así y que él no me lo quisiese decir.
Se pasó el dorso de su mano izquierda por su mejilla y sorbió. Le abracé. No tenía ni idea de lo que le pasaba pero cuando éramos pequeños y él estaba así siempre le abrazaba, y eso le hacía sentir mejor, y sabía que eso no había cambiado.
Él se sorprendió pero luego correspondió mi abrazo y siguió llorando. Yo le iba acariciando el pelo mientras. Notaba como mi hombro se iba mojando de sus lágrimas pero no me importó, quería hacer como fuese que se sintiese mejor, porque me mataba verle así. Y así estuvimos un rato hasta que se calmó.
"Y ahora… ¿Me dirás lo que te pasa?" Pregunté mientras lo miraba secándole los restos de lágrimas de sus mejillas ahora algo rojas de tanto llorar, al igual que sus ojos. Él se incomodó y se notaba que trataba de decir algo pero no sabía qué.
"No…" Susurró. Podía percibir que se sentía mal por no decírmelo, pero estaba claro que no me lo diría.
"¿Por qué no quieres decírmelo?" Sin poder evitarlo mi voz sonó un poco agresiva, como un niño al que no le dan lo que quiere, todo lo contrario de lo que yo pretendía.
"¡Porque no lo entenderías!" Gritó. Puede que algunos no se hubiesen percatado de la exigencia en mi voz pero él no entraba en ese 'algunos'.
"¿¡Quién dice que no lo entendería!? ¡Somos gemelos!" Le reproché de la misma forma que él me había hablado. Él apretó un poco los dientes.
"Por eso mismo no lo entenderías…" Susurró casi inaudiblemente, como si no quisiese que lo oyese y solo se lo dijese a sí mismo, pero yo lo oí. Aunque, aun así no entendí a qué se refería así que hice como si no lo hubiese oído.
"¿Sabes qué? ¡Haz lo que quieras! ¡Me preocupo por ti y te pones así!" Y diciendo esto me fui dando un buen portazo al salir.
Kaoru's pov.
Me quedé estático allí, observando como un tonto el lugar donde instantes atrás estaba mi hermano, donde instantes atrás él me estaba abrazando y acariciando el pelo gentilmente. Y empecé a llorar de nuevo, pero esta vez aún más fuerte.
Esta era la primera vez que nos peleábamos. Esta vez no era como aquellas veces en que nos aburríamos y fingíamos llevarnos mal para conseguir nuestros propósitos. No, esta vez era de verdad. Y eso me asustaba mucho.
Ya no tenía ni el amor que yo deseaba tanto tener de mi hermano ni el amor fraternal que solíamos tener. Lo había perdido todo. Y todo por mi terquedad y sus arrebatos infantiles. Aunque tampoco podía decirle lo que siento… Solo empeoraría las cosas…
Cuando por fin conseguí calmarme, salí de allí, dispuesto a volver a la tercera sala de música, al final acabarían pensando que me había tragado el váter; y no quería ni pensar en el cabreo que debía de tener Kyouya por qué hubiésemos estado perdiendo el tiempo tanto. Antes de salir del lavabo de chicos me observé en el espejo. Definitivamente no tenía el mejor aspecto del mundo, mis ojos estaban rojos y levemente hinchados; resumiendo, parecía un zombie al que acababan de despertar de su profundo y eterno sueño.
Entré en el Host Club y al parecer ya estaban recogiendo. Sentí la mirada del vicepresidente y literalmente, sacaba fuego por los ojos.
"¿¡Qué demonios estabas haciendo tanto rato en el baño!? ¿¡Intentar que te tragase para evadirte de tus labores en el club!?" No sabía que contestarle, a él tampoco podía contarle la verdad. Al final, el chico de gafas se cansó de esperar mi respuesta y optó por hablar él, para regañarme a gritos ante la atenta mirada de los demás hosts que observaban 'disimuladamente' la situación.
Cuando por fin me libré de Kyouya busqué a mi hermano con la mirada y constaté en que me estaba mirando pero en cuanto vio que yo también lo observaba de seguida apartó la mirada molesto.
"Kaoru, lleva eso dentro y puedes irte ya." Dijo el vicepresidente fríamente.
Hice lo que dijo y llevé la bolsa que me había dado dentro de una de las salas que había ahí y luego volví a salir para reunirme con mi hermano e irme a casa con él. Pero al salir mi gemelo no estaba, no pensaba que estuviese tan enfadado como para irse sin mí.
Salí con el ánimo por los suelos hasta la entrada del instituto y una ola de felicidad me recorrió al ver allí nuestra limusina y ver que Hikaru no se había ido aún, pero toda esa ilusión se desvaneció al entrar en el coche.
Permanecimos callados durante todo el camino de vuelta a casa y luego cada uno se fue a su habitación. Hikaru tenía su propia habitación, pero siempre estaba en la mía porque odiaba dormir solo, siempre habíamos dormido juntos así que estábamos acostumbrados.
Mi habitación se sentía tan vacía sin él… Y todo por un arrebato infantil de los suyos. ¿Por qué tiene que insistir tanto en que se lo explique? Si lo hiciese él dejaría de hablarme… Puede que hasta me odiase… Aunque, una pequeña parte de mí, también entiende que Hikaru esté resentido conmigo; siempre se lo había explicado todo, nunca había habido secretos entre nosotros.
Al final, cansado de llorar y de estar solo, fui hacía su habitación. Llamé a la puerta y escuché desde el interior a Hikaru preguntar quién era.
"H-Hikaru…"
"Vete." Me interrumpió bruscamente, con el tono más frio que tenía.
"¿En serio te vas a enfadar por una tontería así?" Pregunté sintiendo como mi voz empezaba a entrecortarse.
Él no dijo nada. Estoy seguro de que por mucho que se molestase sabía que tenía razón y que él siempre actuaba como si tuviese cinco años.
Abrió la puerta.
Me observó unos instantes. Seguro que sabía que había estado llorando. Para él era fácil mirar a través de mí y saberlo todo. Todo excepto lo que siento por él y que no le quiero explicar.
"Es que no entiendo porque no me puedes decir que te pasa. Estoy preocupado por ti, Kaoru." Dijo frustrado removiéndose su pelo peli rojo. "Soy tu hermano y antes nos lo contábamos todo. ¿Por qué no…?"
"Tú lo has dicho, Hikaru. Antes." Le interrumpí, consciente de que acaba de estropear la oportunidad de reconciliarnos, pero si seguía diciéndome todo aquello conseguiría que estallase en llanto allí mismo. "Tenemos que empezar a ser más independientes el uno del otro." Eso era lo que yo le repetía todo el tiempo, porque sabía que él no estaría junto a mí para siempre y aunque para mi fuese lo más doloroso del mundo, teníamos que aprender a vivir en mundos distintos. Lejos de nuestro mundo de gemelos. Y cuanto antes empezásemos a alejarnos el uno del otro, mejor.
"¿¡Y solo por eso no puedes confiar en mí!?" Empezó a levantar la voz, estaba seguro de que aquello le dolía. Y tenía toda la razón, solo lo había dicho para que se callase, para evitar tener que decir la verdad, pero había metido la pata hasta el fondo.
"¡No estoy obligado a contártelo todo! ¡Eres un niño infantil e inmaduro!" Grité. Realmente no pretendía decir eso, no pretendía herirle, pero no sabía que más hacer. Fuese como fuese no podía decirle que le quería.
"¡Y tú eres un llorica!"
"¡Por lo menos yo no necesito tenerte pegado como una lapa las veinte cuatro horas del día!" A estas alturas lo único que nos movía a decir aquellas cosas era nuestra furia y, por mi parte, el miedo.
"¡Eres un imbécil, no estoy todo el tiempo contigo!" Seguíamos discutiendo a gritos lo que causó que más de una sirvienta se parase a escuchar la discusión como aquel que casualmente 'pasaba por aquí'.
"Ah, no, es verdad. ¡Que si no estás conmigo estas con la zorra de Haruhi!" Me tapé rápidamente la boca con las manos al darme cuenta de lo que acababa de decir. ¿Tanto la odiaba? Es cierto que a veces siento celos de ella a causa de que mi hermano este enamorado de ella y que pasen más tiempo juntos últimamente, pero no creía odiarla tanto como para insultarla así.
"¿La acabas de llamar zorra?" Dijo mi gemelo, incrédulo, en una mezcla de sorpresa y furia contenida. "¡Pues es mejor que tu novia inexistente! Iba a decírtelo después del Host Club pero como has empezado a comportarte de esa manera no he podido." Decía con arrogancia. "Haruhi y yo estamos saliendo."
Y eso fue como si me tirasen un cubo de agua helada encima o como si se hubiesen dado una bofetada –o quizás ambas cosas. Sentí un nudo enorme en la garganta y las lágrimas estaban a punto de salir de mis ojos.
"¡Baka!" Grité a pleno pulmón y salí corriendo de vuelta a mi habitación, encontrándome por el camino a más de una sirvienta que rápidamente fingía estar haciendo algo.
Llegué a mi habitación y cerré la puerta detrás de mí y me apoyé en ella resbalando hasta el suelo. Lloraba audiblemente sin poder detener mi llanto.
En mi cabeza no paraban de resonar las palabras de mi hermano mayor. Había perdido. Él estaba con la única chica del Host Club y nunca estaría conmigo. Porque las probabilidades de que él se llegase a fijar en mí, como algo más que familia, eran nulas, inexistentes.
Ahora estaba encima de mi cama, boca abajo, y por más que lo intentaba no podía dejar de llorar.
Al cabo de un buen rato –quizás habían pasado horas ya, no lo sabía con certeza, pero sabía que llevaba mucho rato ahí tirado– llamaron a la puerta de mi habitación.
"Kaoru, baja a cenar." Me pidió mi hermano, podía detectar en su voz que seguía muy enfadado pero trataba de ser mínimamente amable. Ya le había dicho a una criada que no tenía hambre y que no bajaría a comer así que, ¿por qué venía a decírmelo él ahora?
"No." Dije secamente y esta vez conseguí parecer enfadado y que no se notara que estaba llorando.
"Deja de llorar ya y baja a comer algo." Dijo él como si estuviese hablando con un niño pequeño, era menor que él, pero por unos segundos –no era necesario que me hablase como si fuese mucho más mayor que yo porque, de hecho, él es el más inmaduro.
"Vete a la mierda." Escupí con despreció sin poder evitar que mi voz se entrecortase un poco.
"Bien, ¡Muérete de hambre, idiota!"
Hikaru's pov.
Estaba furioso con mi hermano pequeño. No solo porque no confiase en mí, sino también por lo que había dicho de la que ahora es mi novia. Se lo pensaba decir cuando llegásemos a casa, ya que él había sido el que me había alentado a pedirle salir, pero con todo lo que había pasado esa tarde no pude.
Y realmente no entiendo su reacción, primero la insulta y luego sale corriendo.
Volví a mi habitación y estuve allí escuchando música hasta que una de las sirvientas vino a decirme que ya era la hora de cenar.
Bajé al comedor y vi que Kaoru no estaba así que decidí preguntarle a una de las chicas donde estaba. Estaba enfadado con él pero aun así me preocupaba.
"Mmm… Kaoru-bocchan dice que no tiene hambre y que no bajará a cenar." Me respondió una criada, al parecer la que había ido a avisar a mi reflejo de que la cena ya estaba lista.
Decidí no prestarle atención a eso, pero no dejaba de estar inquieto por mi hermano pequeño, así que decidí ir a verle para asegurarme de si quería algo de comer o no. Llamé a la puerta y al no recibir respuesta decidí hablar.
"Kaoru, baja a cenar." Le pedí, aunque creo que más bien sonó como una orden. Pretendía ser amable, pero yo no era bueno ocultando mis sentimientos delante de Kaoru. Por eso, siempre que me pasa algo él se daba cuenta de seguida; en cambio, yo era un poco más torpe en ese aspecto.
"No." Respondió él, secamente. Quizás él pensase que me había conseguido engañar, pero estaba seguro de que estaba llorando.
"Deja de llorar ya y baja a comer algo." Dije sin poder ocultar ni un poco el enfado.
"Vete a la mierda." Soltó con despreció en medio de su llanto.
"Bien, ¡Muérete de hambre, idiota!" Grité encolerizado.
Fui a mi habitación y estuve un rato despierto, mirando el techo y pensando en todo lo que había pasado. Odiaba haberme peleado con Kaoru. Nunca nos habíamos peleado antes, no en serio.
Estuve dando vueltas en la cama durante toda la noche. Se me hacía muy raro dormir sin mi gemelo al lado y no conseguía conciliar el sueño. Al final, conseguí dormirme; pero fue como si no hubiese dormido nada en toda la noche.
Al final, acabó amaneciendo así que me levanté para no llegar tarde al instituto. Me duché y me vestí y luego bajé a desayunar ordenando, por el camino, que preparasen una limusina para ir a Ouran.
Cuando llegué al comedor no vi a mi hermano, aunque no le di importancia, seguramente había desayunado ya.
Desayuné rápidamente y fui hacia la limusina que ahora estaba delante de la casa. Pensé que estaría mi gemelo ahí, esperándome, pero no era así. Aunque, a decir verdad, era mejor así. Iba a ir a buscar a Haruhi a su casa y si Kaoru no estaba estaríamos a solas ella y yo.
Llegué a su casa dejando el coche aparcado delante de esta, causando que todo el vecindario se sorprendiese, como siempre, al ver un coche tan lujoso. Llamé a la puerta de su casa y unos instantes después salió su padre.
"Oh, tu eres uno de los amigos de Haruhi, ¿verdad?" Dijo simpático, sonriéndome ampliamente.
"Bueno, en realidad soy su no…" No pude acabar la frase ya que me encontré que alguien me había metido una tostada en la boca.
"Ah, hola Hikaru. ¿Qué haces aquí?" Me saludó mi chica con una mirada que decía 'No digas nada o te mato'. Quizás su padre era de esos que reaccionaban mal si su hija estaba con un chico.
"Hola, Haruhi. He venido para que vayamos juntos al instituto." Le saludé de vuelta siguiéndole el rollo haciendo que su padre se olvidase de lo que iba a decir.
"Oh, vale." Sonrió. "Me voy, papá. Hasta luego." Se despidió mientras le daba un beso en la mejilla.
Una vez su padre cerró la puerta ella empezó a regañarme.
"¡No le puedes decir a mi padre que estamos saliendo! ¡O al menos no aún!" Me gritaba mientras bajábamos por las escaleras de aquel bloque de pisos.
"¿¡Por qué no!?" Dije furioso sin acabar de entenderlo, últimamente parecía que todos se habían puesto de acuerdo para hacerme enfadar.
"¡Porque se lo podría tomar mal! ¡Se lo diré yo con calma!" Me siguió gritando. "¿¡Y por qué has tenido que venir con la limusina!? ¡Todo el mundo nos mira!" Era de esperarse que fuese a reaccionar así. Ella odiaba llamar la atención, era una chica más bien sencilla.
Resoplé.
"¡Joder! ¿¡Hay algo que no haya hecho mal hoy!?" Grité de los nervios por sus constantes reproches.
"¡Eh! ¡Si estas enfadado no lo pagues conmigo!" Se quejó molesta. ¿Cómo podía saber que estaba de mal humor? Oh, claro, la perspicaz Haruhi.
"Perdón, tienes razón." Me disculpé dándome cuenta de que estaba descargando mi enfado con Kaoru sobre ella. "Es solo que Kaoru…"
"¿Qué pasa con Kaoru? Oh, ¿no está aquí?" Se extrañó al no verlo dentro de la limusina cuando abrió la puerta.
"No, creo que se ha ido ya…" Respondí no muy seguro, la verdad es que no había ido a comprobar si aún seguía en su habitación o no, aunque siendo él el que siempre se levanta primero seguramente ya se habría ido. "Nos hemos peleado."
"¿De verdad? ¿No será otro de vuestros juegos?" Arqueó una de sus cejas marrones sin creérselo.
"Esta vez es de verdad." Le aseguré entristecido.
"¿Y porque os habéis peleado?"
Suspiré, recordándolo todo de nuevo.
"Le pasa algo y no quiere decírmelo, le pedí que confiase en mí y al final acabamos hasta insultándonos." Omití el detalle en que le había llamado zorra a ella, no quería que acabásemos con más problemas aun y tampoco quería meterla a ella en todo esto.
"Es raro que no te lo quiera contar, con lo unidos que estáis… ¿De qué crees que se trata?" Preguntó extrañada y curiosa.
"No lo sé…"
Kaoru's pov.
Me levanté cansado. No había dormido demasiado porque no estaba acostumbrado a hacerlo sin mi gemelo, sin mencionar que me pasé gran parte de la noche llorando; era difícil creer que después de llorar tanto aún me quedasen lágrimas.
Después de arreglarme bajé y me dijeron que mi hermano ya se había ido con la limusina.
Eso me molestó y me entristeció. ¿Acaso no sabía que solo tenemos una limusina? Bueno, en realidad teníamos tres, pero a nosotros solo nos dejaban usar una ya que las otras las necesitaban nuestros padres. Y más me dolió al saber que además había ido a buscar a Haruhi.
Al final, molesto, opté por ir al instituto andando; a pesar de que estuviese a unos cuarenta y cinco minutos de la mansión.
El camino hacia Ouran me dio mucho tiempo para pensar. Esta pelea me estaba matando. Y para colmo había perdido a Hikaru, ahora él tenía una relación con la andrógina y era aún más improbable –si es que eso era posible ya– que se fijase en mí como algo más que su hermano.
Después de ese infernal camino hacía la academia, en el que no paré de darle vueltas y vueltas a todo, llegué por fin a clases.
"¡Hitachiin Kaoru! ¿¡Por qué llega tan tarde!?" Me regañó el maestro furioso porque, evidentemente, había muy llegado tarde. ¿Y cómo no hacerlo si había salido tarde de casa y había venido andando con lo largo que era el camino?
"Yo… Lo siento… Es que…" Intenté justificarme pero el sensei no me lo permitió y me interrumpió abruptamente. Sentía la mirada de todos clavada en mí, incluida la de Hikaru.
"¡Nada de excusas! ¡Salga al pasillo!" Salí de la clase resignado no sin antes dirigirle una rápida mirada asesina a mi reflejo. Por su culpa había pasado eso.
Me apoyé en la pared esperando que la lección acabase –que por si no fuese suficientemente malo, era la clase de literatura; una de mis favoritas– para poder entrar en la clase. No debía de quedarle ya mucho; después de todo. Al final acabé sentándome en el suelo a causa del cansancio y el hambre. No había comido nada desde ayer, ni siquiera había desayunado, y ahora me dolía el estómago.
De repente, la puerta de la sala se abrió y yo me puse de pie tan rápido que casi parecía que me hubiese dado un espasmo. Como me viese ahí sentado estoy seguro de que me regañaría más.
Una vez el maestro se fue entré a la clase y me senté en mi sitio.
"¿Por qué has llegado tarde?" Escuché su voz.
"¿Por qué, dices?" Dije suavizando mi enfado, estaba seguro de que acabaría gritándole como un loco de lo enfadado que estaba con él. "¡Por culpa de que tú te has llevado la única limusina que tenemos! ¡Pero claro, es mejor dejarme a mi tirado e irte con ella!" Apunté a la mencionada con mi dedo índice, furioso, mientras me ponía de pie encarándolo. Tuve que hacer esfuerzos para no insultar también a Haruhi, pero ella no tenía la culpa.
"¿¡Pero qué dices!? ¡Creía que te habías ido!" Dijo imitándome y poniéndose el también de pie.
"¡Claro! ¡No veas las ganas que tengo de andar cuarenta y cinco minutos a pie, solo y a esas horas de la mañana!" Vociferé haciendo que muchos se parasen a murmurar cosas sobre nosotros dos, sobre si nos habíamos peleado. Y todos esos rumores iban a circular por toda la academia Ouran, sobre todo por boca de nuestras fans.
"¡Y yo que sé! ¡Con lo raro que estás ya no me parece tan descabellado!" Me gritó de vuelta.
Resoplé furioso y me volví a sentar.
"No importa, déjalo."
…
Y así transcurrió el resto del día, yo cada vez me iba viniendo abajo más y más. ¿Y cómo no hacerlo si me ignoraba y cuando me dirigía la palabra solo era para gritarme y reprocharme cosas?
Era la última clase del día y nos tocaba deporte. Hikaru no estaría ya que tenía que ir a que le quitasen las vendas así que probablemente se perdería gran parte de la clase y después ni siquiera haría nada porque aún no estaba del todo recuperado. Y era aburridísimo hacer esa clase sin él, sobre todo cuando teníamos que hacer parejas.
"¡Kaoru-kun! ¡Cuidado!" Gritó una de mis compañeras de clase devolviéndome a la realidad y viendo cómo, a gran velocidad, una pelota se dirigía hacia mí.
Casi milagrosamente, hice un rápido movimiento y conseguí esquivarla, pero ese movimiento tan brusco hizo que me marease.
Mi vista se empezó a nublar y todo parecía dar vueltas a mí alrededor. Entre toda esa confusión pude ver a mi gemelo en la puerta del gimnasio con su brazo recién curado, y eso fue lo último que conseguí ver antes de que mi vista se nublase por completo y perdiese el conocimiento.
Hikaru's pov.
Por fin me quitaron las vendas, ya me empezaban a molestar. La verdad es que me dolió que Kaoru no estuviese conmigo, aunque fuese infantil e inmaduro; como dice él.
Además estaba preocupado por él, ya no solo por su extraña conducta, parecía como si no se encontrase bien.
Volví a la clase y al entrar por la puerta vi a mi gemelo esquivar rápidamente una pelota que, de no ser por la chica que le había avisado, le habría golpeado de pleno porque, de nuevo, estaba en su mundo pensando en quién–sabe–qué.
Después de ver que mi hermano estaba bien me tranquilicé, pero toda esa tranquilidad se esfumó al ver cómo, después de tambalearse un poco, se desmayaba.
Con gran velocidad corrí hacía él para evitar que se estampase contra el suelo y, por suerte, conseguí mi propósito y logré cogerlo al vuelo.
En un abrir y cerrar de ojos todos a mi alrededor nos observaban, curiosos, tratando de descubrir lo que había pasado. Y yo me sentía muy agobiado con toda esa gente alrededor.
"¿Qué ha pasado?" Preguntó el profesor tratando de dispersar a la gente que se arremolinaba entre nosotros. Era un hombre algo mayor y gordo. Algo extraño tratándose de un profesor de gimnasia, se supone que más que nadie debía estar delgado, pero no era así. Era algo bajo y calvo.
"No lo sé…De repente se ha desmayado." Dije dudoso, observándolo fijamente mientras me comía la intranquilidad por dentro. "Lo llevaré a la enfermería."
"¿Seguro que podrás con él?" Arqueó una de sus cejas. Seguramente lo decía por mi brazo, no era bueno que lo forzase aunque estuviese ya curado porque aún no estaba del todo recuperado.
"Sí, no pesa tanto." Respondí seguro apartando algunos mechones peli rojos de la cara de mi hermano.
"De acuerdo." Y dicho esto se dispuso a hacer que los alumnos volviesen a la clase porque aún seguían mirándonos.
Cogí a mi gemelo en brazos a modo princesa ante los gritos de las chicas y me fui con él hacia fuera.
Llevarlo a la enfermería supuso bastante esfuerzo de mi parte; no porque pesase, sino porque mi brazo no estaba del todo bien y no podía hacer esfuerzos como ese.
Al final, conseguí llevarlo hasta donde estaba la enfermera. Ella se sorprendió al verme así, jadeando y con mi hermano encima. Al igual que los profesores debía estarse preguntando que nos pasaba para que tuviésemos tantos accidentes últimamente.
"Kaoru…Kaoru se ha… desmayado." Dejé ir con dificultad tratando de recobrar el aliento.
Ella me indicó que lo dejase encima de una de las camillas que había en la habitación y luego se dispuso a examinarlo.
Le tomó la presión y luego se dirigió hacia mí.
"Parece que tiene la presión muy baja y por eso se ha desmayado." Me informó dirigiéndole una mirada rápida. "¿Sabes cuándo ha sido la última vez que ha comido?"
Negué con la cabeza.
"Ayer no quiso cenar, pero no sé si ha comido algo hoy o no." Pude ver en su mirada un reflejo de sorpresa, supongo que era algo extraño para cualquiera que no supiese algo como eso dado que siempre estábamos juntos.
"Bueno, pronto se despertará. Te he dejado ahí una manzana y un refresco. Haz que se lo tome." Dijo desde la puerta. " Y habla con él." Me sugirió asomándose por última vez antes de irse.
Una vez se fue, me quedé mirando a mi gemelo. Puede que sonase narcisista pero se veía tan tranquilo…Tan guapo…
Sonreí al verle así y le aparté algunos mechones anaranjados de su ahora pálida cara. Me detuve bruscamente al darme cuenta de lo que estaba haciendo. ¿Cómo podía pensar cosas así de mi hermano pequeño?
El parpadeo de los ojos de mi gemelo me sacó de mi guerra interna y me alegró saber que se había despertado y que estaba bien.
"¿Qué… Qué ha pasado?" Balbuceó desorientado y reincorporándose en la camilla hasta quedar sentado en esta.
"Te has desmayado."
"Ah, sí…" Dejó ir para luego quedarse con la mirada perdida en la pared blanca de aquel lugar. Como si fuese lo más interesante a ver.
"Deberías comer algo." Le sugerí haciendo que pusiese los pies en la tierra de nuevo.
Él miró la bandeja de comida y después de mirársela unos segundos cogió la manzana y le dio un mordisco.
"Oye, ¿desde cuándo no has comido?" Solté de golpe.
"Desde ayer, no cené." Estaba más que seguro de que estaba mintiendo, solo hacía falta ver el ansia con la que comía, aunque tratase de disimularlo; se estaba muriendo de hambre.
"Mentiroso."
Él se quedó callado unos instantes para luego volver a hablar.
"Tampoco he desayunado, ni almorzado." Confesó cabizbajo.
Me quedé atónito. ¿Por qué lo había hecho? ¿En qué estaba pensando? ¿Acaso se veía gordo o algo así?
"No me malinterpretes, no tengo anorexia ni nada por el estilo." Me aclaró, como si hubiese leído mis pensamientos, aunque a estas alturas ya no me sorprendía. "Es solo que no tenía ganas de comer…"
"¿¡Cómo no vas a tener hambre!? ¡No has comido nada desde ayer en el Host Club y tampoco es que comieses demasiado allí ayer!" Le reproché.
"No es eso…" Dijo dándome a entender que no estaba comprendiendo nada de lo que intentaba decirme. "No importa, ya estoy bien así que no tienes que preocuparte más."
"¡No hagas como si no hubiese pasado nada! ¿¡No te das cuenta de lo preocupado qué estaba!? ¡He entrado al gimnasio y lo primero que he visto es como te desmayabas!" Dije frustrado. "Si es culpa de todo lo que te dije… Lo siento, lo siento mucho, Kaoru. No pretendía herirte así." Casi estaba al borde del llanto, no quería que le pasase nada malo a Kaoru y si encima yo tenía la culpa me sentiría como un completo idiota.
Él me miró sorprendido, sin esperarse nada de eso.
"Lo siento… No sabía que te había preocupado tanto… Yo tengo la culpa, yo empecé con toda esta pelea absurda." Se disculpó ahora él.
"No pasa nada, pero no vuelvas a hacer algo así, ¿vale?" Le sonreí y luego le abracé como si fuésemos dos niños pequeños que acababan de hacer las paces.
"Hi ~." Dijo correspondiendo mi abrazo.
