En este capítulo me dedicaré un poco a narrar bajo la perspectiva de Sasuke para que no se vuelva muy monótono leer sobre los pensamientos y sucesos de Sakura. De esa forma iré variando lentamente sin perder los hilos de la historia y el camino que trazo en ella.
Quiero abarcar tantos personajes del manga como sea posible, ubicarlos en situaciones similares y atribuirles factores idénticos a los del manga para que no olvidemos que se trata de la magnífica obra Naruto de Kishimoto-sensei, sólo que adaptada a mi manera. ;)
Sin nada más que agregar los dejo leer el siguiente capítulo:
... …. ….. ….
Capítulo 3: una sombra en la oscuridad.
Con no mucho cuidado sacó la tapilla de aluminio que sellaba al yogurt para posteriormente llevársela a la boca y lamerla un poco.
- Ino cerda – murmuró Sakura a su amiga –, al menos ten algo de educación, se supone que estás en camino a ser una psicóloga forense. Si vas a comportarte de esa manera ningún criminal o víctima te tomará en serio y mucho menos dejarán que juegues con sus mentes.
Ino no le prestó atención al momento en que comenzaba a tomarse el yogurt de fresa, dejándose un bigote rosa al acabarlo posteriormente. Ella seguía prácticamente en pijama, con sus soñolientos ojos azul pálido y su larga cabellera rubia suelta. El mechón que caía justo sobre su cara y tapaba uno de sus ojos se notaba bastante despeinado.
- ¿Jugar con las mentes de la gente? – preguntó Ino limpiándose el bigote de yogurt –, no deberías expresarte así de nosotros los psicólogos, frente.
- No pretendas hacerte la inofensiva. Fue por eso que escogiste esa carrera, eres una manipuladora de mentes. Te encanta jugar con las personas, en especial los hombres.
- No es verdad – replicó la rubia –, pero ya que hablas de jugar con las personas. Cuéntame un poco más de lo que te ocurrió hace un par de días con ese ladrón experimentado. Prácticamente te robaron en tus narices.
Sakura cerró los ojos y arrugó la nariz con molestia.
- Ya te relaté por teléfono lo que ocurrió, y me parece que es por lo mismo que estoy aquí.
- Sí, es que te escuché tan enfurecida e indignada con ese tipo al que ni siquiera le viste el rostro que me preocupaste y te pedí que vinieras para despejar la mente un poco.
- Correcto – asintió Sakura –, pero déjame decirte Ino que algún día seré yo quien vea de espaldas en un estado vulnerable y lamentable a Sasuke Uchiha, no importa si es en el suelo arrastrado y magullado o pegado a una pared de forma humillante y sin la capacidad de defenderse como él hizo conmigo, pero te aseguro que así será, y cuando suceda, le sujetaré las manos con mis esposas y le susurraré: "gané" "ahora pagarás por todo lo que has hecho" – concluyó en tono solemnemente victorioso, como si le estuviese hablando realmente a él.
Ino soltó una pequeña risita al ver a su amiga tan ensimismada y motivada en aquello que decía.
- ¡Qué bien, frente! – aplaudió – lo importante es que tienes el espíritu. Los deseos conllevan a la acción.
- Si – estuvo de acuerdo Sakura –, y ahora deseo que vayas a ducharte y arreglarte de una buena vez para que podamos salir. No más charlas por ahora… o al menos no sobre ese sujeto.
La rubia asintió y enfiló directamente hacia su baño. Durante una hora más Sakura se vio obligada a consagrarse en la apariencia de su amiga. Ino tras salir del baño le pidió que le ayudase a escoger ropa, estilo de maquillaje y un peinado que no fuese tan insulso ni tan trabajoso para una salida casual. No hablaron más de Sasuke por supuesto, todo lo que de la boca de Ino salía eran interrogantes como:
"¿Qué opinas de este, Sakura?" "¿Crees que luzca bien con este lazo?"
Y exclamaciones tales:
"¡Estos tacones casi me hacen morir la última vez que los usé!" "¡no saldré de esta casa hasta que digas que luzco perfectamente, frente!"
Si, Ino era una de sus mejores amigas, y también la única a la que permitía que le llamase "frente", como una forma de broma producto de los recuerdos que ambas todavía conservaban de cuando eran unas niñas y los otros pequeños solían burlarse de Sakura por su frente, haciéndola sentir sola y rechazada por aquel atributo poco favorable que ocultaba con un fleco, hasta que Ino apareció en su vida como la primera amiga que tuvo para enseñarle a ser más espontánea y aceptar lo que no podía cambiar, es decir, su frente. A medida que crecían ambas chicas iniciaron una pequeña rivalidad respecto al largo de sus cabellos, pero sin dejar de quererse mutuamente.
Ino era bastante coqueta, hermosa y segura, su problema era que respecto al físico – tanto el suyo como el de los hombres – era demasiado superficial. Mientras que Sakura por otro lado, en términos de apariencia física sólo había aprendido a valorar su hermoso cabello rosa, hasta el punto de cuidarlo y lucirlo con orgullo cada vez que podía. Solo eso, pues con el tiempo dejó de lamentarse de sus senos pequeños cuando se comparaba con los exuberantes de Hinata. Y gracias a Naruto además también aprendió sobre la tenacidad.
Era una mujer hecha y derecha que por suma dedicación y voluntad se había librado de los caprichos adolescentes para madurar como correspondía.
- ¡Ya está! – exclamó la rubia con satisfacción mientras modelaba frente al espejo.
- Por fin – suspiró Sakura agotada –, ahora sí, vámonos. Van a ser las… – observó su muñeca y al verla desnuda sus palabras murieron – ¡no puede ser!
- ¿Qué? ¿Qué sucede? – se sobresaltó Ino.
- ¡Mi reloj! – contestó Sakura buscándolo por el suelo – ya no está.
- Quizá lo dejaste en casa y no te diste cuenta, frente.
- No… no es así, Ino. Puedo jurar que lo até bien a mi muñeca, yo lo tenía cuando salí de casa… es tan extraño…
- ¿Qué reloj era? – quiso saber la rubia.
- El dorado que tenía forma de flor.
- ¡No puede ser! – exclamó Ino desecha – ¿el que yo te regalé por tu cumpleaños? ¡Sakura no pudiste haberlo perdido, era precioso!
- Lo sé, lo sé… a mí también me gustaba y si no lo hallo lo voy a lamentar siempre. No tenía ni cuatro meses, y me había dedicado a cuidarlo muy bien cuando lo usaba.
- ¡Oh, qué lástima! – exclamó Ino apenada –, cuando lo vi en aquel aparador lo quise para mí y tuve que contenerme por regalártelo a ti con esa tarjeta de: "ahora eres una hermosa flor". ¡Ese regalo encajó tan perfectamente con nuestra amistad que…!
- Está bien, Ino, está bien – intentó apaciguarla Sakura –. No te atormentes más, quizá sea cierto y se me cayó antes de salir. Cuando vuelva a mi apartamento lo buscaré mejor, ¿de acuerdo?
Y con esa excusa logró persuadir a Ino para que olvidaran el tema y salieran por fin a dar su paseo. A Sakura sin embargo siguió pareciéndole extraño que de un momento a otro aquel costoso y hermoso reloj que tan ahincado estaba a su muñeca hubiera desaparecido sin haberse dado cuenta. Estaba segura de que no se lo habían robado, y le costaba creer que se hubiera caído, ¡ella se habría percatado!
… … … … … …
Sasuke observó el hermoso reloj femenino y ya encontrándose en uno de los baños del centro comercial al que había decidido entrar se sacó la ropa con la que había encarado a aquella oficial de apariencia inofensiva para colocarse una nueva que le daría una apariencia totalmente distinta a la anterior. Ese era un protocolo casi estricto para él y creado por él, pues para ser un ladrón audaz y escurridizo hacía falta primero convertirse en el maestro de los disfraces.
No era demasiado difícil esto porque lo aprendió de un verdadero maestro, sin embargo, Sasuke debía cuidar de que cada vez que usara cualquier camiseta o chaqueta no se le olvidase levantarle el cuello para ocultar de esa forma el tatuaje de las tres aspas que tenía del lado izquierdo y al que él se refería como "marca de maldición" pues fue aquel detestable sujeto llamado Orochimaru quien contra su voluntad se lo hizo. No lo ocultaría si no fuera porque ya la policía se lo conocía.
Salió del centro comercial casi arrastrando los pies, lo cierto era que no quería llegar a su destino, se sentía prácticamente obligado a ir; no tenía intenciones de ver a su novia. Pero lo hizo. Cuando ella lo vio llegar vestido exquisitamente de esa forma – camiseta blanca, chaqueta negra con el cuello levantado, bluejeans, tenis, lentes de sol y un bolso largo que cargaba en una mano donde seguramente debía tener su sable – no pudo evitar correr hacia él y darle un abrazo que no fue correspondido.
- Hmp – soltó él medio molesto –, te dije que no me gustaba que me recibieras de esa forma, Karin.
- Oh, Sasuke, ¿por qué eres tan amargado? – preguntó la pelirroja al tiempo que movía sus lentes para parecer coqueta –, te había estado esperando, no imaginas las ganas que tenía de verte. Me alivia tanto que Orochimaru se haya ido esta mañana de la ciudad pues…
- ¿Orochimaru se fue de la ciudad? – preguntó el con el ceño fruncido –, ¿Por qué?
- No lo sé, dijo que tenía que reclutar de su lado a un nuevo escuadrón…
- ¿Cómo dices? ¿con qué propósito? ¿Quién será esa gente?
- Hey, tranquilo, no sé por qué te interesa tanto lo que hace o deja de hacer esa serpiente, pero tan pronto vuelva averiguaré más cosas.
- Como sea… – suspiró Sasuke conformándose con eso – ¿Qué es lo que quieres?
- Pasar tiempo contigo, por supuesto. No todo tiene que ser negocios y negocios… sin un Orochimaru que nos dé ordenes, los miembros de Hebi tenemos un pequeño rato libre – decía Karin con voz melosa mientras con un dedo rozaba la piel del cuello de Sasuke.
Los miembros de Hebi, sicarios experimentados que trabajan para el más venenoso criminal que hasta ahora Sasuke hubiese conocido: Orochimaru, y quien era también además el jefe indirecto de los ANBU.
- Salgamos a tomar algo y después… ya sabes… vamos a mi apartamento -. Susurró Karin en tono cómplice.
Sasuke no dijo nada y simplemente se limitó a permanecer tranquilo mientras su novia prácticamente lo arrastraba de la mano. Mientras anduvieron ella comentaba con entusiasmo sobre el clima, los magníficos objetos que se exhibían en los aparadores y la ropa que más llamaba su atención. Entraban entonces a algunas tiendas y Karin se dedicaba a probarse una prenda tras otra al tiempo que preguntaba a Sasuke cómo lucía y ganándose un escueto "bien" o un inexpresivo "hmp" o un simple asentimiento de cabeza entre cada vestido o calzado.
Al final ella compraba lo que mejor le parecía pues el criterio de su novio era inservible.
Él jamás le prestaba atención, nunca lo hacía en serio, se supone que cuando estuvieran juntos ella dejaba de ser una asesina y él un ladrón para convertirse en una feliz pareja del común que caminaba entre el resto de la sociedad, pero al parecer Sasuke siempre estaba sumido en sus propios pensamientos, cavilando sobre estrategias o posibles misiones, o su favorito: buscar otras formas de burlarse de la policía. No la determinaba como ella consideraba que se merecía, pero aquello no la detenía, tenía al hombre que amaba y eso era suficiente.
Cuando llegaron al apartamento donde ella actualmente estaba residiendo, Sasuke se acomodó en uno de los sillones y Karin se sacó los tacones de dos patadas que remató con una risita sin gracia que por supuesto no divirtieron en lo más mínimo al chico de cabellos negros, y quien por cierto ni la vio porque tenía la vista ocupada en el techo.
- Sasukeee – llamó ella con voz cantarina –, ven a la habitación, cielo.
- Debo irme temprano, Karin – se excusó él, levantándose del sillón –. No tengo tiempo para dedicarte, ya hice suficiente de eso.
- Sí, es cierto – contestó ella, caminando lentamente hacia él como lo haría una leona que asecha a su objetivo –. Pero… no te divertiste – lo tomó de la mano para conducirlo –, después te ocupas del resto… esos asuntos pueden esperar.
Él se dejó llevar hasta la habitación y una vez allí la chica se empinó un poco para darle un beso en los labios que él no tuvo intención de profundizar, pues así era siempre, incluso en momentos como ese en el que iban a hacer el amor. Cada vez que ella intentaba arrancarle suspiros de pasión a través de besos intensos él se detenía al poco rato, como si no le gustase besar, y entonces a ella sólo le quedaba conformarse con hacerlo de forma intermitente.
Karin se desvistió de forma acelerada y se sacó los lentes de los ojos para lanzarlos a un lado, lo jaló a él hacia la cama, haciendo que quedase encima de ella y comenzó entonces con su pequeña tarea de desvestirlo a él mientras le daba besos cortos y acariciaba con las manos su espalda, torso y rostro. Pero el líder de los ANBU no estaba dispuesto a demorarse demasiado, mucho menos si tenía que perder tanto el tiempo vistiéndose después, así que sin rodeo alguno, ni aviso previo se abrió el botón y cierre del bluejean para sacar su miembro, ponerse la debida protección y arremeter contra el sexo de su novia que apenas lo sintió llegarle tan violentamente comenzó a gritar.
- Muérdeme, Sasuke – pedía ella mientras le extendía un brazo –, muer... muérdeme por favor… hazlo, Sasuke… ¡muérdeme fuerte!
- Demonios Karin – gruñó –, no otra vez.
- Necesito que lo hagas, necesito sentirlo… por favor muérdeme,
- Estás marcada por todas partes de…
- Hazlo – suplicó ella –, muérdeme... muy, muy fuerte.
Él apretó la mandíbula con molestia y mientras seguía empujando su cadera contra la de Karin, cumplió con su fantasía anormal y mordió su antebrazo al tiempo que ella lanzaba un grito más agudo con las mejillas coloradas. La hizo llegar poco después al orgasmo y él se entregó al suyo derramándose en segundos para de inmediato sacarse ese brazo de la boca, retirarse de encima de ella y tomar un poco de tiempo para acomodarse de nuevo el pantalón.
Karin permanecía jadeando y mirando con satisfacción la marca de los dientes de Sasuke en su brazo. Sonrió para sí misma y no dijo palabra alguna sino que cerró los ojos lentamente.
Bien, ya estaba hecho, una vez más Sasuke realizaba aquel extraño y patético ritual con Karin que nada de agradable tenía para él.
Comenzó a arreglarse la chaqueta y sin poder evitarlo de uno de los bolsillos de la misma se le cayó el reloj que había hurtado tan diestramente a la oficial del cabello rosa. Karin se acomodó un poco y pudo observarlo apenas, pero una vez que hubo reparado bien en él mientras Sasuke lo recogía lanzó un gritito de emoción.
- ¡No puedo creerlo! ¡es el reloj más hermoso que he visto! – exclamó sentándose en la cama con gran interés –, oh, Sasuke, jamás pensé que tú fueses a hacerme ese tipo de detalles.
Él frunció el ceño y miró de nuevo la bonita pieza en su mano. Habría preferido sacarle un provecho a esa baratija e invertirlo en sus intereses, pero ya que Karin estaba tan convencida de esa teoría loca que ella misma se había formulado, prefirió entonces cedérselo en silencio.
- Oh, Sasuke… te prometo que lo cuidaré siempre, amor. Te lo agradezco.
- Tengo que irme – murmuró él.
- Bien – exclamó ella de nuevo abrochándose el reloj en una de sus muñecas –, pero dame un beso más…
- Otro día – contestó él y sin agregar nada más se marchó rápidamente.
En lugar de despejarle la mente, des-estresarlo o al menos hacerle sentir más complacido, aquel encuentro no provocó más en él que un poco de molestia. Cada vez se convencía más de que nada con Karin funcionaba, pero la necesitaba como chivo expiatorio para las nuevas ocurrencias y planes maléficos de Orochimaru, pues ella se encontraba más cerca de él. Sasuke tenía que hacer lo posible por derrumbar a esa serpiente y tomar su lugar, debía llegar a la cabeza de toda esa sucesión escalonada de bandidos en la que Orochimaru era apenas uno de los primeros peldaños.
Miró al cielo y notó que ya había oscurecido bastante, intuyó por sí mismo que debían más de las nueve de la noche. No había razón especifica por la que había dicho a Karin que debía irse más pronto, no se trataba de negocios, ni de armas planes importantes para los ANBU, ni dedicarse a una de sus investigaciones secretas; Sasuke solo quería salir de allí porque no deseaba estar con ella, encontraba más atractivo leer un libro, cortar el aire con su sable para practicar sus movimientos, entrenar sus técnicas de combate cuerpo a cuerpo o simplemente caminar por las calles – sin importarle que fueran o no peligrosas – como estaba haciendo ahora.
Las personas comenzaban a cerrar sus locales y poco era el transito que fluía en esa zona. Sasuke respiró con mayor tranquilidad al no escuchar demasiado ajetreo vehicular como ocurría en el día y centró sus ojos en las estrellas. Se sentía libre de toda tensión y presión cuando se encontraba libre de la presencia de Karin o de sus súbditos los ANBU o de cualquier pendenciero que le generara problemas como la policía o…
- Hey, amigo – susurró un hombre con voz ronca al tiempo que lo detenía sujetándole un hombro con firmeza.
- Qué – respondió Sasuke con un tono de desafío y arrugando el entrecejo.
Tuvo un corto tiempo para observar bien a ese hombre y darse cuenta de que medía casi dos metros, que los brazos que tenía eran el doble de los suyos y que sus ojos estaban rojos como producto de haber consumido alguna droga.
Sasuke supo de inmediato que habría problemas, pero no para él; oh, claro que no, sino para el idiota que tenía en frente y que había cometido el gran error de escogerlo como a su víctima.
- Un enclenque enano como tú no debería andar caminando por estas calles a semejante hora – comentó y se escucharon detrás de él en un callejón oscuro las risas de otros sujetos.
De modo que no estaba solo. Sasuke torció una sonrisa.
- Q ué llevas en ese bolso largo, ¿eh? Parece tan liviano que me da la impresión de que lo que hay dentro es valioso.
-¿Quieres averiguarlo? – preguntó el Uchiha.
- ¡Por supuesto! – exclamó el tipo y lo cogió de los hombros, arrugándole la chaqueta de cuero negro para lanzarlo dentro del callejón oscuro.
Sasuke se sostuvo con sus pies en un hábil movimiento y con gran resistencia para no caer como el tipo esperaba, pero apenas estuvo dentro del angostillo que estaba pobremente iluminado apenas de un lado, fue atrapado por atrás por otro hombre de manos toscas y brazos peludos que lo ciñó por detrás. Aquel ingenuo no supo ni en qué momento el chico se le resbaló de sus extremidades pues cuando fue a verlo se sorprendió de tenerlo al frente libre de su abrazo.
- Este enano es escurridizo.
Sasuke que no había soltado el bolso, aprovechó unos pocos segundos para abrirlo y sacar de dentro un filo diamantino y reluciente antes de que el primer bandido se le abalanzara y él en un instante enfocara un punto como blanco en su cuerpo donde logró hundir el sable, provocando que el sujeto soltara un jadeo y se detuviera en seco. Había sido atravesado. Sus compañeros apenas fueron conscientes de esto cuando tras parpadear varias veces en medio de aquella oscuridad pudieron divisar la punta de la espada que sobresalía de su espalda.
- ¡Maldito desgraciado! – gritó otro de ellos.
Sacaron de sus bolsillos algunos filos más pequeños que el arma de su contrincante, pero también muy filosos y fueron todos tres en su caza a la vez. Sasuke los esperó con un brillo letal en los ojos y entonces hizo su primer movimiento magistral que arrancó más quejidos guturales.
… … … …
Andando a paso suave por aquella calle y con las bolsas de compras colgándole apenas de las primeras falanges de los dedos y el bolso café en su hombro, Sakura soltó un bufido que fue otro más de los tantos que había dejado escapar inconscientemente durante su largo recorrido a pie, pues no tuvo la disposición de tomar un taxi y marcharse de una vez a su casa.
- ¡Es la última vez que salgo con Ino Yamanaka! – exclamó en su solitario furor que estaba tan solitario como ella.
Y la razón era simple: tras haber hecho algunas compras de las que ambas se sentían bastante satisfechas, fueron a parar a un café con el propósito de descansar, tomar algo y conversar, pero para su desgracia allí se encontraba uno de los amigos universitarios de Ino. No habría sido nada malo sino fuera porque la rubia estaba interesada en él, tampoco habría sido lo suficientemente malo si él no se le hubiese acercado con interés hasta insinuarle que salieran juntos justo ese mismo día y justo en ese momento, y claro que no habría sido lo peor si ella no le hubiese dicho que sí y suplicado en un susurro a Sakura que la perdonara porque ella no podía derrochar esa oportunidad que tan en grande se le había dado.
Después de haber visto como su amiga se marchaba con aquel chico, Sakura salió del café también y comenzó a vagabundear molesta, pensando en todos los reproches que le haría a Ino después, importándole poco caminar por horas e ignorando por dónde.
Se detuvo entonces al escuchar un horrible grito de ayuda a lo lejos, perteneciente a un hombre. Miró a su alrededor y comprendió que se encontraba en un lugar peligroso. Buscó con los ojos a quien había gritado y sólo cuando el hombre lo hizo de nuevo – acompañado esta vez de un coro de quejidos lastimeros – supo que provenía desde una calleja más adelante.
Recorrió esos pocos metros y lo que observó dentro de aquel putrefacto callejón muy mal iluminado la dejó petrificada: cuatro hombres ensangrentados tirados en el suelo, quejándose, y uno de ellos arrastrándose como podía con un puñal en la mano.
Sasuke que había percibido las pisadas que se aproximaban se ocultó de inmediato en la oscuridad de uno de los lados del callejón, aparentando ser una sombra más; pensó que si se trataba de una persona del corriente podría burlarla fácilmente sin dejarse ver el rostro y escaparía de allí, pero cuando observó en la entrada del callejón a la oficial de cabeza rosada – que lucía un lindo vestido azul pálido, sujetando unas bolsas en las manos y con su largo cabello suelto – contuvo la respiración. ¿Por qué entre todas las personas había tenido que ser una policía la que llegase ahí? Y no solo eso, sino que para colmo de males era ella. Ella a quien no quería ver más involucrada en sus asuntos delictivos porque no tenía intenciones de herirla a causa de que la pobre era tan novata, joven y bonita que no se lo merecía.
- Pero qué ha ocurrido aquí…
La oficial se acercó lentamente tanteando el lugar con sus ojos verdes e inspeccionando con cuidado todos los elementos que yacían en él. Se ubicó con cautela en frente de los heridos y allí soltó las bolsas que tenía en las manos. Lo que Sakura no sabía era que se había parado justo delante de Sasuke Uchiha, quien permanecía oculto como una sombra más en aquella espesa oscuridad.
Sacó de su bolso café el arma de fuego y la apuntó a los heridos, pues uno de ellos aún la señalaba con el puñal, y ella se encontraba tan nerviosa que temía que ese tipo estuviera actuando, que era él en realidad el causante de toda esa masacre y que sólo se había cubierto con la sangre de sus víctimas para que no se sospechara de él.
- Oficial Haruno de la policía nacional – habló ella –, baje esa arma para que pueda socorrerlo.
Sasuke se mordió el labio inferior con impotencia. ¡Ahora cómo rayos saldría de esa sin resultar herido por ella o verse en la lamentable obligación de herirla primero!
- Le repito que baje el arma – ordenó Sakura nuevamente.
De lo que ella no se percataba era de que en realidad ese hombre no la amenazaba con el cuchillo, sino que intentaba hacerle ver que detrás de ella estaba el verdadero culpable de todo.
Sasuke se dio cuenta de esto y lanzó una mirada aún más amenazante al tipo que se quejaba. El pobre hombre que ya no tenía ni fuerzas para hablar tembló de pies a cabeza cuando le pareció ver en los ojos del Uchiha un destello rojo. Y para rematar esto pudo observar con su mirada borrosa cómo Sasuke ponía una mano en su cuello y la deslizaba lentamente de un lado hacia el otro, dándole a entender que si abría la boca y Sakura lo descubría por su culpa, él se encargaría de matarlo lentamente a como dé lugar.
- ¿Qué es lo que pretende? ¿no ve que no tiene escapatoria? – cuestionó Sakura – sé que usted hizo todo esto, pero no ganará nada impidiéndome el paso para auxiliarlo y al resto de sus compañeros que se desangran.
"Si es que ya no murieron" agregó para sus adentros.
Sasuke empuñó el pomo del sable que tenía oculto en la espalda justo bajo su chaqueta y dudó en el momento de si atravesarla también a ella con la espada desde atrás, impidiéndole ver su rostro, o esperar, simplemente esperar un milagro para que pudiese escapar de allí sin lastimarla, lo cual parecía menos probable.
¿Qué hacer en esa situación? Si se quedaba en su lugar y a ella se le ocurría darse vuelta, recibiría entonces un disparo que acabaría para siempre con su libertar – y quizá también con su vida –, si por el contrario decidía atacarla ahora que tenía la oportunidad salvaguardaría su identidad y escaparía una vez más de la ley… dejándola a ella tirada con el resto de sus víctimas y con su bonito vestido manchándose de sangre.
No…
¡Qué lástima sería hacer aquello! ¡Pero qué más opciones tenía! Estaba comenzando a enloquecer en medio de ese dilema y en un segundo optó finalmente por la segunda opción. Más valía su rostro, su libertad y su organización que una herida en ella – pues no pretendía matarla –. Pero antes de hacerlo, la observó una vez más. Otra vez la tenía de espaldas, sólo que ahora ella era inconsciente de eso, y así era mejor porque podía observar con detalle su porte liviano, sus piernas desnudas medio abiertas en una posición alerta, lo lindo que le caía el vestido en la curva de su trasero, la tensión leve en sus brazos blanquecinos mientras sostenía el arma y por supuesto, su cabello rosa, suelto y largo. Sólo un centímetro los separaba y en ese pequeño espacio se encontraban la vida y la muerte batallando.
Una suave brisa llegó desde el frente e hizo que algunos mechones de la oficial chocaran con la nariz del Uchiha. Él cerró los ojos y percibió su olor que por un instante lo transportó a un campo de flores. Los abrió de nuevo cuando el viento se detuvo y entonces inclinó un poco su cabeza hacia adelante para lentamente inhalar de nuevo el exquisito aroma de esa mujer.
El hombre herido observó cómo Sasuke se acercó sólo un poco a la oficial de policía, y temiendo que ella acabara igual que él dejó caer el puñal de su mano para entonces señalar con su dedo índice detrás de ella.
Sasuke reaccionó primero que Sakura y en la más rápida convulsión de su cuerpo aflojó el pomo de su espada, recogió de un manotazo azorado un par de las bolsas que había dejado caer ella y corrió hacia la salida del callejón tan velozmente como pudo. ¡Y sí que fue veloz! Porque Sakura apenas se volteó ante la indicación del hombre herido, sólo pudo ver el chispazo de unos ojos negros, seguidamente de una sombra que apenas se escurría de la oscuridad y doblaba la esquina de la calleja con sus bolsas de compras en las manos.
- ¡Alto allí! – gritó empezando a correr también –, ¡ladrón!
Pero para su mala suerte, apenas dio el segundo paso acelerado e impremeditado resbaló con un charco de sangre y cayó sólidamente al suelo. Eso no la detuvo, se levantó enseguida y se apresuró a salir del callejón para sólo poder observar cómo un hombre a lo lejos subía un árbol altísimo con la agilidad de un mono y alcanzaba de un salto con suma destreza la cima de un edificio de tres pisos para continuar corriendo y saltando uno en uno a través de los siguientes. Mientras estuvo en ello Sakura pudo observar algo que sobresalía de su espalda, reconoció en él la silueta de una espada. Los dientes se le quisieron partir en la boca por la fuerza con la que los apretujó entre sí. ¡Ese había sido Sasuke Uchiha!
- ¡Ayuda, por favor!
Sakura contuvo su ira y tuvo que volver al callejón para socorrer a los heridos.
- Tranquilo… por favor quédese quieto – dijo mientras sacaba su celular del bolso y llamaba una ambulancia dando las indicaciones rápidamente para luego marcar otro número –. ¿Naruto? Si soy yo, tienes que venir inmediatamente a donde me encuentro, he tenido otro encuentro con Sasuke Uchiha…
… …. …. …. ….
Bueno, eso ha sido todo.
Agradezco a las pocas que se tomaron unos segundos para comentar en una review que les estaba gustando la historia apenas con dos capítulos y por supuesto haberme agregado a sus favoritos tan pronto. ¡Eso ha sido como un sorbo de agua alentador en medio del desierto! Y es que era así como me sentía, desolada, creyendo que escribía para nadie.
Así que una vez más GRACIAS.
Y bueno, respecto al capítulo quiero esclarecerles un poquito algunas cosas:
- El tipo herido vio a Sasuke con ojos rojos como una pequeña referencia que quise hacer yo al sharingan, pero que no fue más que eso pues elementalmente aquello fue obra de su imaginación, una mala pasada que le jugó su mente al ver al Uchiha tan enfurecido.
- Sé que para algunos Ino debería ser otra oficial para que se mantuviese más cerca de Sakura, pero quise ponerla como psicóloga porque tenía deseos de asemejarla a sus habilidades originales: jutsu de transferencia de mente. Pero para que al menos tuviese una afinación directa con Sakura añadí la palabra "forense" en su profesión que aún está en desarrollo.
- Lo mismo hice con Karin. Ella disfruta del extraño fetiche de ser mordida durante el sexo.
Eso es todo. Nos vemos en el siguiente capítulo, espero sus lindos reviews y no lo duden por favor, si tienen alguna pregunta disfruten de la libertad de hacerla que yo se las responderé.
Sigma Shey.
