Hola a todos. Aquí les traigo el último capítulo de este fanfic. Disfrútenlo al máximo.

Advertencia: Se verá un poco de Lemon en la historia.


Capítulo 03: Todos somos culpables.

Jenny-Lee no respondía a nada. No importaba que tanto la tocara, besara, hablara, ella no respondió a ninguna de mis expresiones de afecto. Aun se encontraba en shock, con la vista perdida. "Sea lo que sea que le hicieron, yo le haré desear al culpable no haber nacido".

– Vector, ¿tienes un momento? – Preguntó el doctor que la atendía. Salí de la habitación, dándole un beso en sus labios, con la ilusión que eso la trajera de vuelta. Ya afuera, él me miró fijamente.

– No andes con rodeo. – Le indiqué con seriedad.

– A tu novia le inyectaron una droga que dañó de manera significativa su corazón. – Quedé pasmado ante su diagnóstico. – La más mínima alteración en el ritmo de sus latidos puede darle un paro cardiaco. – Finalizando, trató de consolarme pero se lo evité.

– ¿Y qué hay de Charly y Espio? – Pregunté de nuevo, ahora por la salud de mis compañeros.

– Como sabes, Espio está bien. Sus huesos sanaran en al menos un mes. – Informó, cambiando los papeles. – Charly, por el contrario, las cosas son diferentes. Al igual que tu novia, la droga le afectó su corazón; y la que fue inyectada en su cerebro sufrió un daño que aún no podemos calificar. Solo te digo que ya no tendrá la capacidad cognitiva de mantenerse cuerdo. – Terminó de explicar. Sin pedirle nada más, se retiró.

– Vector, recibí tu llamada. – Dijo el detective Ramírez al verme. Le expliqué como seguían ellos después de lo sucedido. – ¿Que tenía que ver el cerebro y el corazón con los sentidos? –

– Instinto. – Le respondí – El cerebro y el corazón hacen parte de nuestro instinto de hacer cosas. El corazón es más figurativo, pero aun cuenta cuando lo mencionamos en cosas simples como: "mi corazón me impulsó a ir hacia ti contra todo pronóstico" o "Mi corazón presiente que algo anda mal"; u otras frases por el estilo. –

– So (entonces), ¿La última pista es que adivines, con tu instinto, donde será que quiera tratar de matar a Byon y a Jhon? – Me preguntó algo que también me pregunté al notar la relación entre el cerebro y el corazón.

– Solo será Byon, ya que su perfil aun encaja; y sí, creo que eso es lo que busca. "Es como buscar una aguja en un pajar, aunque en este caso son dos". – Despidiéndose, volvió a la comisaría. Con todo lo que pasaba me sentía culpable. Debí ser más rápido. Si solo hubiera llegado antes, tal vez habría hecho algo por salvarlos. Decidiendo ya irme a seguir la investigación, vi a Espio en el pasillo, con una bata de hospital puesta sobre su cuerpo, tratando de huir. Deteniéndolo y, devolviéndolo a su habitación en contra de su voluntad, lo acosté en la camilla.

– Debo ir contigo. Es mi amigo. – Declaraba, tratando de pararse.

– Estas herido. Debes descansar. – Le indicaba, poniéndole una esposa (aun sabiendo que podía escapar de ellas).

– Esto no es nada. Cuando tenía cuatro años, durante uno de mis entrenamientos, me fracturé el brazo y aun así tuve que escalar una montaña. – Dijo como si no fuera nada el daño en su cuerpo.

– Exacto. – Con esta palabra, Espió quedó confundido al no entender que quería decir. – Nos contaste a todos como, aburrido de ver como la tribu de ninjas en la que vivías no hacía nada en un mundo de males, decidiste salir y ayudar a tu manera. – Le recordaba su vida anterior a nosotros. – Estoy feliz que seas alguien atento a todo, pero solo tienes 11 años y tu niñez no fue maravillosa. "Debes ser más acorde a tu edad". – Con esta indicación, y liberándose de las esposas, solo asintió. Tomé las esposas y comencé a irme.

– ¿A dónde vas? – Preguntó.

– Tengo algo importante que hacer. – Le respondí, sintiendo un nudo en mi garganta.


Tomé un suspiro enorme frente la entrada de la puerta de la casa de Charly. Tenía miedo de entrar, pero debía hacerlo. Debía encarar las cosas, por muy dolorosas que fueran.

– Vector, es bueno verte aquí. – Dijo Charles, el padre de Charly. – ¿No viene mi hijo contigo? No lo he visto en días. – Indicó, mirando de un lado para otro fuera de la casa.

– Es de eso de lo que quería hablarte. – Le dije con tristeza, por lo que se puso algo temeroso.


El llanto de Charles no se detenía ni un momento. Saber del destino que viviría su hijo, viviendo en un hospital psiquiátrico, de hoy hasta el final de sus días lo corroía a más no poder.

– Abu, ¿paza algo? – Preguntó con inocencia Charmy, quien parecía que despertaba de una siesta, cargando en sus manos un avión de peluche. Sin responderle, solo tomó a su nieto y lo abrazó con cariño, llenándolo de sus lágrimas. – ¿Dónde papi eztá? – Preguntó, sobándose sus ojos y bostezando. Charles no pudo explicarle la situación. Le dolía decirle a su nieto que ahora había perdido a su padre para siempre.

– Tú papá… tú papá…– Traté de yo explicarle, pero al verlo triste solo recordé como Charly sonreía entre lágrimas el día de su nacimiento. Ese día que su esposa murió por una complicación en el parto, pero que pudo disfrutar cargar a su hijo. Ahí fue cuando me di cuenta que no podía decirle la verdad. – Tú papá está en una investigación muy importante para ayudar a la gente. Él tuvo que irse con rapidez, pero… dijo que te amaba, y que eras todo para él. – Aunque mis palabras sonaron dulces, los ojos de Charmy se aguaron.

– ¡Quiero a papi aquí! ¡Quiero aquí! – Pedía en llantos y gritos.

– Yo también. – Le afirmé, abrazándolo. Lloré en ese momento, aun abrazándolo. Ese pequeño niño perdió a su madre apenas nació, y ahora perdía a su padre.

Logrando dormirlo otra vez, me despedí de Charles. Me pidió que, una vez que atrapara al desgraciado, le diera un minuto a solas con él. Yo se lo prometí sin vacilar, sabiendo que dejaba que todas mis emociones perturbaran mi juicio. "La regla Nº 01 era: no dejarse cegar por las emociones… pero ya Charly no estaba aquí para evitarlo".

Ya demasiado tarde, como siempre, entendí el motivo de por qué eligió a Charly como su víctima, y no a Jenny-Lee. Nuestras únicas variables que elegimos es el que el 2 y el 1 solo se cambiaban de posición, y nunca pensamos en sumarlos o restarlos; por lo que 2 más 1 era igual a 3, día del cumpleaños de Charly. Él se dio cuenta de esto y lo usó en nuestra contra, cambiando nuestro modo de actuar, además de que sabía que ellos evitarían que fuera a salvar a mi novia al lugar que se suponía que se encontraba; "Y ahora iba por Byon".


Volví nuevamente a la sala de conferencia donde Espio y Charly fueron atacados. Duré horas revisando el lugar para saber lo que debía encontrar y a donde ir, pero cualquier elección era correcta e incorrecta a la vez. Tantos casos resueltos, muchas posibilidades, muchos lugares de donde escoger. Gritando, cogí las sillas y comencé a lanzarlas por todos lados. "Destrozaba la escena del crimen, y me importaba una mierda". Ya saliendo de allí, uno de los administradores del lugar, junto a su asistente, me preguntaba si ya podían recuperar aquella sala para dar una conferencia. La sangre me hirvió a más no poder, incitándome a empujar a esa persona contra la pared.

– ¡Mi familia fue atacada en este lugar! ¡Así que, si tiene que permanecer cerrada toda la vida, se queda quedará así! – Le amenacé, aprisionándolo. Noté como le costaba respirar, por lo que lo solté. Dejando de toser, me miró con miedo.

– Lesly, reubica el horario de la conferencia de "Juegos de rol" de la sala B. Nuestra prioridad es la conferencia sobre quemaduras por parte de los bomberos. – Le pidió a su asistente, quien anotó sus palabras. – Siento haberlo molestado. – Me pidió disculpa, marchándose con rapidez. Al calmarme, me sentí mal por como lo traté. Ese tipo solo quería hacer su trabajo y yo lo asusté.

Viendo que no encontraría nada allí, fue al apartamento de Byon. Seguía todo en su lugar, es decir, un desastre. Me senté en su cama, imaginándome como debió pasar cuando fue atacad.

– Apuesto que estabas tan concentrado en sentir a tu novio dentro de ti que no pudiste defenderte. Tal vez te atacó con algún objeto corto punzante, y tu novio se llevó la peor parte. – Traté de deducir como llegó la sangre a su lugar. – Solo espero que estés bien, así como Jhon. – Pensando, saqué el tarro de pastillas de Byon. Todos los días lo veía consumirlos. – Espero que tus dolores de cabeza sean el menor de tus problemas. – Declaré, soltando una risa. Parándome de su cama, salí de la habitación y del apartamento. La verdad, debí ir allí solo para sentirme mejor conmigo mismo, más que buscar pistas.


Presionaba con lentitud las teclas de teclado del computador de mi escritorio. Con cada relectura que le hacía al perfil de Byon solo me hacía perder la esperanza, temiendo volverle a fallar a uno de mis amigos. Soltaba un suspiro cuando finalizaba, pensaba por breves momentos, y otra vez comenzaba de nuevo.

– Puedes estar a la vuelta de la esquina y yo no lo sabría. – Expresé decaído. "Quería rendirme y esperar la noticia de su muerte". Golpeé el teclado, maldiciéndome a mí mismo de permitirme tan siquiera pensar tal barbaridad. Vi la pantalla del monitor, mostrándome que el archivo del perfil cambió de página. En ese preciso momento, algo me empujó que, de nuevo, leyera esa parte. Sentándome, le puse más atención a una imagen de un artículo de periódico. En ella, se describía como el padre de Byon, siendo el típico padre violento y alcohólico, trató de matarlo a él y a su hermana, teniend años entonces, metiéndolos en un horno de cremación de la funeraria donde trabajaba. Él logró huir y avisarle a la policía, pero para cuando llegaron ya era muy tarde para su hermana. "Murió al día siguiente por la gravedad de sus quemaduras".

Recuerdo con nitidez como él me hablaba que luego de lo que les pasó, su madre lo abandonó porque su apariencia le recordaba a su esposo, llegando incluso a golpearlo; pero Byon nunca la odió, sino que seguía amándola y esperaba volverla a ver un día. Yo lloré la primera vez que me contó esto, y sentí lástima por su sufrimiento.

– ¡No puede ser! – En ese momento, parándome agitado, me di cuenta de la pista que había dejado el asesino y estaba a plena vista. – Como pude ser tan idiota. – Me castigaba por no darme cuenta antes. Como lo había dicho el administrador de las salas de conferencia, los bomberos iban a hablar en esa sala sobre las quemaduras y la hermana de mi amigo había muerto por esas circunstancias. "El primer caso de Byon no fue con nosotros, fue independiente. Su primer caso fue tratar de salvar a su hermana, por lo que él debía estar en esa funeraria".

Saliendo de nuestro cuartel, no sin antes investigar unos detalles que aun rondaban en mi cabeza, vi como ya había llegado la noche. Alquilé nuevamente un auto y me dirigí al antiguo pueblo donde Byon residió. "Esta vez, nadie moriría".


Para cuando llegué al pueblo, ya eran como las ocho de la noche. Las calles se encontraban tranquilas, con pocas personas merodeando en ellas. Eso me hacía fácil recorrer y llegar con rapidez a la funeraria, la cual hace años había cerrado pero que el lugar se mantenía en pie porque alguien lo compró un precio muy económico. Pude ver como todas las ventanas del lugar se encontraban cerradas por cortinas, pero se notaba las luces encendidas. Apenas me bajé del auto, una silueta que se proyectaba en las cortinas caminó de un lugar a otro con rapidez, y al final se apagaron todas las luces al mismo tiempo.

– Te tengo. – Indiqué, esbozando una leve sonrisa con jactancia. Sin esperar, de un golpe tumbé la puerta principal, que cayó hecho polvo por lo vieja y podrido que estaba. Con cuidado, caminé una a una entre las habitaciones, sin encontrar nada ni nadie, deduciendo que el horno de cremación debía encontrarse en algún piso subterráneo.

Bajando las escaleras, pude ver la mesa donde embalsamaban los cadáveres. Me acerqué a esta y, tomando los instrumentos sucios de polvo y oxidados, me daba cuenta que tenían muchos años en desuso. Dejando esas cosas de lado, abrí una nueva puerta, llevándome a un pasillo con varias puertas a los lados. Al final de este, de frente, se notaba la puerta más grande de todas y se encontraba iluminada del otro lado. Caminando allá, a medio camino, me detuve en frente de la entrada de una de las habitaciones, que solo le quedaba el marco de la puerta. No se cómo, pero algo en la oscuridad se encontraba oculto. Para cuando quise reaccionar, fui atacado. Aquella persona me empujo con todas sus fuerzas, atravesando la puerta que se hallaba en mis espaldas. Caí al suelo el tiempo suficiente para que él encendiera las luces.

– Te tardaste mucho, imbécil. – Declaró alegre. Alcé mi vista y sin sorprenderme demasiado, descubrí quién era.

– Estás en lo cierto,… Jhon. – Exclamé, parándome. Al finalizar de tronarse los dedos de sus manos, y con nuestras miradas fijas, comenzó a lanzarme puñetazos. Algunos los evadía y otros los recibía, y dolían mucho. "Podía ser un perro de raza Poodle, y verse muy afeminado, pero sus golpes eran dignos de las los mejores boxeadores".

– Fallarás como le fallaste a tu novia. – Indicó con burla, limpiándose el hilo de sangre que brotaba de su labio. – Debiste ver como la violé una y otra vez, gritando tu nombre para que la salvaras; incluso se lo hacía con esas agujas perforando su cerebro y corazón. – Dando esta declaración con malicia, mi sangre hirvió (aun cuando supiera, por los exámenes que le hicieron a Jenny-Lee, que era falsa). Rugí fuertemente hasta hacerlo perder el equilibrio, para que de una vez yo le comenzara a darle puñetazos en su rostro. Él reía con cada golpe que le propinaba, y en un punto, con la sangre llenando su cara, me detuve y observé como unas lágrimas se derramaban de sus ojos. Me di cuenta que estaba cometiendo un error en mi manera de actuar. "Ya estaba vencido".

Colocándole unas esposas en manos y pies, fui a buscar a Byon. Pasando al fin esa puerta, vi como mi compañero se encontraba dentro de un horno crematorio artesanal enorme, donde parte de la puerta era un cristal blindado. Lo interesante es que su cuerpo portaba como un decorado de hierro, con la marca "I" (uno) sobre su pecho.

– ¡Vector, gracias al cielo! – Gritaba Byon de alegría, acercando su rostro al vidrio. Si no fuera por el altavoz en el panel de control, no podría escuchar bien su voz; así mismo, noté en el panel como el temporizador marcaba menos de 5 minutos. – No sé lo que le pasó a Jhon. Se volvió…–

– Ya basta, Byon. Se acabó todo. – Lo interrumpí, dejándolo anonadado. – ¿Por qué lo hiciste? –

– ¿De qué hablas? No entiendo. – Afirmaba confundido. – Sácame rápido. – Pedía en gritos, golpeando el vidrio al escuchar el pitido del temporizador. Yo lo vi, y quedaban 4 minutos. Sacando de mis guantes una etiqueta, se la mostré.

– Esta etiqueta es de tus pastillas. Esas pastillas que te tomabas todos los días desde que te conozco sirven para trastornos de personalidades, y no para dolores de cabeza. – Al revelarle esto, pareció quedar sorprendido. – Eres tú. "Tú eres el asesino". – Declaré, quedando serio y oyendo, y viendo, como el temporizador ahora marcaba 3 minutos. Ante esto, él comenzó a llorar. Su llanto se oí con mucha fuerza, pero poco a poco ese llanto de dolor cambia a una risa; Una risa psicótica que solo me helaba, más de lo que era, mi sangre fría. Con un aplauso, su sonrisa se esbozaba de oreja a oreja.

– Bien hecho, my friend (mi amigo). ¿Qué me delato? – Preguntó, viéndome a los ojos.

– Dejaste tu frasco de pastillas en la cama. Tú querías que te encontrara. – Le indiqué, y así era. Si nunca hubiera tenido ese frasco en mis manos, ahora mismo seguiría pensando que Byon era inocente; pero esto no recorrió ahora mismo mi mente. – Eras como nuestro hermano, pero…– Traté de intentar entender sus actos, pero no me salía nada. – Maldita sea, ¡¿por qué lo hiciste?! – Le pregunté al final, en gritos.

– ¡Por él! – Gritó con enojo. – Me volví loco desde el día que mi padre mató a mi hermana, y mi madre me repudió por eso. ¡No es mi culpa tener sus putos y podridos genes! – Gritaba todo su dolor como justificación. – A él se lo llevaron a la cárcel, pero lo bello de este mundo de mierda es que logró huir de la cárcel solo un año después. Desde entonces, no puedo dormir tranquilamente con temor de que me vuelva atacar. –

– Esa es tu maldita excusa. ¿Papá te lastimó y tú decides deseas vengarte con nosotros? – Le pregunté ante algo tan burdo como eso.

– Quería dejarles la sensación que yo sufro con el pasar de los días. Aun con Jhon a mi lado, quien juró estar siempre conmigo y protegerme, yo no pude más. – Seguía explicando, pero yo no podía digerir tal cosa. – Solo sé que un día desperté y pensé: ¿Por qué no matar y dejar pistas para mi familia? –

– Debes estar feliz. Debes sentirte alegre por lastimar a la mujer que amaba, a nuestro jefe, y a los otros. – Dije, apretando los puños.

– ¡¿Feliz?! – Preguntó, borrando su sonrisa y mostrando una expresión de remordimiento. – Vector, maté a inocentes por mi locura. ¿Cómo crees que me siento? – Preguntaba, con culpa. – ¡Soy un maldito monstruo que, aun sabiendo lo que hacía, no se detuvo por nada! ¡Merezco morirme! – Terminó de gritar, cayendo en llanto.

– Lo mereces. – Le dije súbitamente, dándole la espalda. – Fue un placer haber trabajado contigo… cuando aún eras mi amigo, y mi hermano. – Sin ver atrás, comencé a marcharme. Oí como las llamas del horno comenzaban a encenderse poco a poco, así como el llanto de Byon; pero no pude seguir, por mucho que quisiera dejarlo a su suerte. Mi instinto, y conciencia en especial, me gritaban que debía volver. Corriendo, viendo como las llamas aun no lo calcinaban mucho, destrocé el panel de control de un golpe (no tenía tiempo para introducir dígitos). La puerta solo se abrió un poco, por lo que la jalé para abrirla en su totalidad. Entrando, tomé a Byon de su brazo y lo saqué a la fuerza.

– Why? (¿Por qué?) – Preguntó sollozando.

– Hagas lo que hagas, eres mi familia. – Le dije, mostrándole una sonrisa. Byon solo lloró y lloró sobre mí, pidiéndome perdón. – "Ya todo acabó. El caso… se cerró". –


Ya había pasado casi un mes desde que se detuvo a Byon y a Jhon. Resultó que, gracias a unos análisis de sangre, Jhon estuvo bajo los efectos de una droga tropical, que lo mantenía dócil ante cualquier orden, por lo que nunca recordaba las cosas malas que hacía. "Vomitó todo lo que tenía en su estómago al ver las fotos de los cadáveres".

– ¿Qué tienes ahí? – La pregunta de Espio me tomó por sorpresa, por lo que dejé de leer el archivo que acababa de redactar e imprimir.

– Es un informe para ayudará a la defensa de Byon. – Mi respuesta solo causó furor en su rostro.

– ¿Después de todo lo que nos hizo aun piensas ayudarlo? – Señalo su brazo aun fracturado, y después señaló la foto de Charly.

– Sigue siendo nuestro amigo. – Fue mi única respuesta, entregándole el enorme informe. Él, entre regañamiento, comenzó a leerlo. Al inicio seguía enojado, después confuso y por ultimo aterrado.

– ¿Todo es verdad? – Preguntó dudoso.

– Hasta la última letra. – Le expresé, agarrando el informe, metiéndolo en una caja y alistándolo para enviarlo a alguien importante. – Solo espero que tengan compasión de él. –


El fiscal permanecía sentado en su mesa, así como Byon en la suya, acompañado por su abogado. Con tranquilidad, y un poco de tristeza, declaraba el motivo de sus actos. Veía a los familiares de las víctimas y le indicaba que no buscaba perdón de nadie, ya que lo que hizo fue terrible.

– Señoría, hoy estoy aquí para hacer cumplir la justicia en todo su esplendor. Muchos pensaran que quiero que ese joven se pudriese tras las rejas, pero no es así. – Ante su declaración, muchos murmuraban por lo bajo. – Hace dos semanas atrás me llegaron pruebas de una persona muy confiable en asuntos de investigación detectivescas. Dichas pruebas, que no tratan directamente sobre nuestro acusado, demuestran que la poderosa compañía farmacéutica "Wilpharma" falsificó la fecha de medicamentos ya vencidos, volviéndolos a poner en circulación ante el público. Teniendo en cuenta esto, e investigaciones propias, se ha podido demostrar que lo que acabo de decir es cierto, adjudicando casi mil muertes presentados el año pasado por negligencia y codicia por dicha compañía. – Con estas palabras, muchos murmuraba fuertemente, mientras los reporteros anotaban hasta el último de los detalle. – Así que les pido a todos que el acusado, aun con sus problemas mentales, fue una víctima más de las circunstancias. "Merece ser encerrado, pero no ser tratado como un monstruo". – Al terminar, Byon giró, viéndome directamente. Yo solo le asentí, lo que causó que sus ojos se aguaran.

Al finalizar el juicio, se le encontró culpable de homicidio doloso de sus víctimas, condenándolo el juez a veinte años de prisión en un asilo médico, con posibilidad de libertad condicional (según su condición mental). Antes de ser trasladado, los padres de Hannah pidieron unos segundos con él. Ante la vista de todos, ellos dos abrazaron a Byon. "Abrazaron al hombre que mató a su hija, y lo perdonaron". Él cayó en llanto ante la misericordia que le daban por sus actos. Todos los periodistas tomaban fotografías de que, en un mundo de males, aun había bondad y perdón.

Lo último que vi de Byon, antes de ser trasladado, fue como se despedía de Jhon con el beso más apasionado que jamás haya visto (entre hombres), mientras juraban que sin importar los años esperarían para estar nuevamente juntos. Yo, por mi lado, tenía cosas que hacer.


Con mucha organización como a ella le gustaba, ya habíamos terminado de empacar hasta la última de sus cosas. Mis palabras no persuadieron a mi novia de que no termináramos nuestra relación. Ella solo se recuperó y, sus primeras palabras, fue que ya quería irse de mi lado. "Quería alejarse de todos".

– Toma. No se te olvide el peluche que te compré en nuestro primer mes de noviazgo. – Le indiqué, tratando de entregarle el peluche de oso panda.

– Quédatelo. No me interesa. – Dijo con frialdad.

– Cariño, no me dejes. – Le pedí en suplicas.

– Vector, tenía planes. Planes de mi futuro, junto a ti; planes que nos ayudaríamos. Yo sería una detective en las fuerzas policiales y tú, cuando tuviera las manos atadas para atrapar a algún culpable por culpa de la misma ley, me ayudarías. – Declaraba con una sonrisa. Esa sonrisa me animó a que tal vez estaba reconsiderando todo. – Pero desde que Byon destrozó mi corazón con quien sabe qué cosa, yo no puedo seguir con nada. – Al terminar, solo me di una falsa esperanza.

– Él nunca creyó que el dispositivo se activaría antes de tiempo. – Traté de justificar algo injustificable.

– Haya sido o no su intención, ya no hay vuelta atrás. Me voy con mis padres, y luego veré que haré con mi vida. – Declaró.

– Yo no sé cómo podré seguir sin ti. – Le dije, agachando la mirada.

– Encuentra a alguien mejor que yo. A alguien más fuerte de voluntad. – Me indicó, alzando mi mirada con su mano.

– Te amo. – Declaré, pero ella no dijo nada más. Creí que ya sería todo, que comenzaría a coger las cajas y bolsas con sus cosas y se marcharía. Pero, en su lugar, ante mi vista comenzó a desnudarse.

– No lo negaré: "Quiero sentirte una vez más dentro de mí". – Expresó con una leve sonrisa delineada en su rostro, tomando mi mano y guiándome a la habitación. Allí, en donde aún era nuestra cama, comenzamos a acariciarnos y a desearnos más y más. Mientras hacíamos el amor con pasión, Jenny-Lee se apretaba su pecho izquierdo, mostrando muecas de dolor. Nos deteníamos unos minutos para que su corazón se calmara, y así poder continuar. En un momento, fingió quedarse dormida para que yo hiciera lo mismo, pero yo seguía moviéndome y penetrándola sin detenerme; aun así, yo no tenía energía infinita ni nada por el estilo, por lo que cuando llegué al éxtasis, llenándola con mis fluidos, ya no tenía fuerzas para continuar, por lo que en cualquier momento me quedaría dormido. "La envolví en mis brazos, abrazándola con cuidado, deseando que al despertar aun estuviera allí".

Y así como había pensado, al abrir mis párpados ella ya no estaba a mi lado. "Estaba solo". Me paré, dirigiéndome con rapidez a la cocina. Tal vez estaba allí, preparando sus típicas tostadas que siempre se quemaban, con un delicioso café tibio.

– Oh, Jenny-Lee. – Dije con los ojos aguados al ver como dejó preparado para mí lo que acababa de pensar. Cogí las tostadas y, remojándolas en el café, me las comí. Mis ganas de llorar no se hicieron esperar. Cogí el peluche de osito panda y volví a acostarme en la cama, cogiendo las sabanas y acercándolas a mis orificios nasales para captar una pizca de su olor. "Realmente estaba solo".


– ¿Está mejor tu brazo? – Le pregunté a Espio, quien estiraba su brazo como ejercicio recomendado después de que le quitaron el yeso.

– Sí, ya me siento mejor sin ese estorbo. – Declaró alegre.

– Genial. Necesito que leas este archivo de dos candidatos y me digas si los aceptamos para trabajar con nosotros. – Le indiqué, pero parecía un poco reacio.

– ¿Crees que es conveniente? – Dijo, comenzando a leerlos.

– Debemos seguir adelante. Si nos aferramos en su totalidad, no llegaremos lejos. – Expresé con confianza.

– Tao Vector, ¿Yo zer buen deteptive? – Preguntó alegre Charmy, cogiendo una de esas lupas grandes y fingiendo que buscaba pistas.

– Claro que lo eres. Claro que lo eres. – Le indicaba, agachándome y sobando su cabecita. Me alegraba que su abuelo Charles permitiera que estuviera con nosotros; Además de que ya era alguien mayor para poder llevarle el paso a la pequeña abeja. – Serás más grande que tu papá. –

– Te quero mucho – Dijo con cariño, haciendo gestos que lo abrazara.

– Yo también te quiero. – Dije, accediendo a darle un abrazo.


– No puedo creer que me haya perdido ese caso. – Declaraba Ray the Flying Squirrel (ardilla voladora).

– Tú querías un día libre. – Le recalcó Mighty the Armadillo. Recordaba que no hace mucho fuimos atrapados y llevados a una isla mecánica flotante, en donde nos separaron y, a pesar de mi miedo, logramos salir y vencer a Robotnik (en aquel entonces).

– Pero no les dio miedo que Charmy fuera lastimado. – Indicó Ray, ante la situación que pasó su joven compañero.

– Puedo ser pequeño, pero no soy indefenso. – Refunfuñó Charmy, posándose frente a Ray, volando.

– No se pelean. También debemos dar gracias a Knuckles que estaba allí para ayudarnos. – Comentó Espio.

– Chicos, sigan adelante. Compraré unos bocadillos. – Le informé, alegrándolos.

– Muy buenos días. ¿En qué podemos servirle? – Me preguntó con cortesía una bella coneja crema apenas entré al local.

– No sé qué elegir. ¿Me recomiendas algo? – Le pregunté al ver la variedad de productos.

– Todo. – Indicó alegre.

– No creo que me alcancé el dinero. – Bromeé, sacándole una pequeña risa. – Esto es lo que tengo. Confió en tu juicio para que selecciones lo mejor, y que sean varias unidades. – Sacando 25 dólares, ella me asintió y selección unos panes, galletas y cupcakes.

– Sé que no se arrepentirá. – Exclamaba orgullosa.

– Si tú misma los preparaste, tendrás toda la razón. – Indiqué. Por error, al querer agarrar la bolsa de papel que usó para guardar mis compras, nuestras manos se tocaron. Solo fueron segundos que duramos sin decirnos nado o separarlas, pero fueron suficiente para que algo en mi me hiciera sentir feliz. Con la bolsa de papel en mis manos, y con vergüenza entre los dos, comencé a irme. Cogí una de las galletas que empacó y, al comerla, una lluvia de sabores inundó mi paladar. Volteé y, con una sonrisa en mi rostro, la miré. – Esto es una delicia. Ahora tengo dos razones para volver. – Expresé con alegría.

– Really? (¿En serio?). ¿Cuáles son? – Preguntó interesada.

– Lo espectacular de sus bocadillos, y tú. – Se me salió esto último. Lo pensé, pero no quería decir tal cosa en público, pero fue algo que brotó de mí. Las mejillas de aquella chica se pusieron rojo a más no poder.

– Espero con ansias su regreso. – Declaró, con sus mejillas aun sonrojadas.

Al irme, y mientras más me alejaba de aquel local de pastelería, no dejaba de pensar en ella. Mi corazón latía tanto, o más, como cuando salía con Jenny-Lee. Ya había pasado cuatro años desde que nos separamos y no supe más de ella en persona. Me propuse a esperarla, aun al día de hoy, pero desde el primer día que me dejó sabía que no volvería a mi lado. Debía aceptar que tenía que seguir adelante, porque… "Me había nuevamente enamorado".

Fin POV Vector the Crocodile.

Fin del Flashback


Sin mediar palabras, ambos permanecieron en silencio. Con un pañuelo, Vanilla se limpió cada una de las lágrimas que brotaron de sus ojos al oír el relato de Vector. Vector, por su lado, también lloró en ciertos puntos. "Además de Espio, era la primera vez que podía narrarle aquellos momentos trágicos a otra persona y sentir que el peso del mundo no estaba sobre sus hombros".

– Disculpa si describí mucho al final sobre Jenny-Lee y yo. Me dejé llevar. – Se disculpó con vergüenza.

– No te preocupes. De hecho, fue bello. – Le decía con una sonrisa. – No puedo decir que tanto sufriste, pero me alegra que al menos lograras recomponerte ante la situación. –

– Gracias. – Expresó.

– ¿Sabes? Yo había leído la noticia sobre tu amigo, Byon, en el periódico, pero recuerdo que fue opacada por el escándalo de la compañía farmacéutica WillPharma. – Dijo Vanilla.

– Ayudé en cierta medida que la sede de la compañía, en este país, quebrara por tantas demandas. – Aceptaba su participación. – Nosotros, Chaotix, teníamos una cuenta con mucho dinero, pero la gasté casi toda en algunos sobornos por aquí y allá, obteniendo los archivos de personas que sabían de los medicamentos vencidos pero que tenían miedo de hablar. – Le explicaba sus movimientos para lograr su meta. – Algo en mi amigo estuvo mal. No pudo verlo al principio, pero si al final. Pedí que analizaran sus medicamentos y estos, en ver de ayudarlo, lo empeoraban. – Le explicaba algo que pudo quedar claro de contexto, pero no le importaba repetirlo.

– Adjudicándote esas pruebas pudiste haber vuelto al Grupo Chaotix famoso. – Dijo ella, siendo verdad.

– No quería poner en riesgo a nadie. Los que trabajaban allí tal vez quisieran retribución por exponerlos y quien sabe qué cosa nos hubieran hecho. –

– En eso tienes razón. – Expresó Vanilla. – ¿Realmente no volviste a ver a Jenny-Lee? –

– No, y dudo que lo haga. – Comentó con tristeza.

– ¿Y Byon? – Indagó por su amigo.

– Él ha sido un prisionero modelo. Ha hecho todos los procedimientos que le mandan para su trastorno mental. Por lo último que me mandaron, bajaran su pena a 15 años, faltándole solo 10. – Le indicó la suerte de él, pero aun había tristeza en su rostro. – A veces me pregunto si su padre, sabiendo que su personalidad se debía a ese mismo trastorno y no al alcohol, habría podido conseguir ayuda ante de cometer esos acto contra sus hijos. –

– Nunca se sabrá. Siempre será una duda en el aire. – Declaraba. – Como lo prometí, ahora debo ser yo quien te cuente sobre mi vida. –

– Vanilla, no es necesario que…–

– Sí es necesario. Yo también necesito desahogarme. – Le interrumpió seriamente. – Tenía quince años cuando lo conocí, al padre de Cream. Se llamaba Milton, y sus amigos inseparables eran Dagmar, Dekker y Dunkel. Al inicio creí que eran "basura a la que le temía", sin mentirte, pero mientras más tiempo pasaba con ellos más cosas descubría, así como veía como eran en verdad. "Personas que necesitaban una guía en sus vidas, y de las cuales te encariñabas"…


Durante unas horas, que fueron eternas para la coneja crema, narró parte de su vida que recordaba de manera nítida. Aquella cosas que vivió fueron muy dolorosas que, en un punto, perdió el camino entre lo bueno y lo malo. Vector creía que lo que vivió era un infierno, pero no era nada comparado con el pasado de Vanilla. Ella quedó en silencio, así como él.

– Tú y yo hemos dormido con la misma cantidad de mujeres. – Bromeó Vector, rompiendo el silencio incomodo que había. Tal declaración logró sacarle unas risas a Vanilla, dejando de lado el dolor

– Milton y Dagmar me amaban, dando sus vidas por mí. Querían que fuese feliz pasara lo que pasara. – Declaraba recordándolos.

– Es que tú lo vales. – Indicó con ternura el cocodrilo.

– Le prometí a ella que haríamos el amor cuando volviéramos a vernos, pero fue una promesa que no pude cumplirle viva. –

– Por lo que describes de ella, te estará esperando del otro lado con muchísimas ansias. – Indicó mostrándole una sonrisa. – Aun amas a Milton, ¿verdad? –

– Sí. Él siempre estará en mi corazón; pero él mismo me dijo, a minutos de su muerte, que debía continuar pasara lo que pasara. – Le respondió. – Ya es tiempo que yo acepte del todo sus palabras. –

Parándose los dos, comenzaron a retirarse. Volviendo nuevamente a la habitación de Charly, lo vieron dormido y calmado. "Vector planeaba contarle la verdad a Charmy, pero aún no era el momento indicado". Siguiendo su camino, vieron a aquella enfermera, Lisa, saliendo de la habitación 404.

– A ustedes dos quería ver. – Le indicó al verlos. Antes de que pudieran decir algo, ella sacó una hoja de papel. – Ella solo dibuja cosas horribles y temerosas, pero por primera vez la vi feliz en estos años. – Vanilla y vector vieron el dibujo y casi lloraron, y quedaron al mismo tiempo sorprendido. Eran ellos dos, junto con Cream a un su lado, donde Vanilla cargaba a un pequeño bebé envuelta en sabanas. Querían preguntar como supo sobre Cream, pero lo dejaron de lado. – Me gustaría darles el dibujo, pero debo guardarlo para sus análisis psicológicos. Cuando ya no sea necesario, se lo daré a Harley para que te lo entregue. – Le indicó a Vector.

– Lisa, cuida de Alessa. Eres lo más cercano que tiene en su vida a un familiar. – Le dijo Vanilla. Al ver como se fueron, aquella chica rubia vio a la chica vendada y, por primera vez, no sintió miedo de estar cerca de ella.


Saliendo ya del Hospital Psiquiátrico New Hope, mientras su auto recorrió la carretera que los llevaría devuelta a la ciudad de Station Square, el motor comenzó a hacer ruidos raros, así como se presenciaba humo de este. Vector apagó el motor, se bajó y, con extintor en mano, extinguió las llamas una vez que abrió el capó. Dejando el susto de lado que pasaron, y viendo a no más de 500 metros un motel, él empujó el auto hasta allá. Con algo de rareza, notó como se encontraba un bus intermunicipal aparcado, con los pasajeros algo molestos. Sin decir nada, fue con el encargado del lugar.

– Disculpe, ¿tienen un teléfono que me preste? Es que el motor de mi auto se dañó y quiero que lo remolquen. – Pidió debido a que su celular, y el de la coneja, no servían.

– Si piensa llamar a Station Square, me temo que la vía hacia allá se encuentra cerrada por un derrame de químicos justamente en el cruce de caminos que comunican con otras localidades. – Le indicó. – Puede llamar al pueblo que se encuentra mucho después del asilo u hospital psiquiátrico New Hope, pero al tomar la ruta alterna se demorara tanto como esperar a que limpien el camino. –

– ¿Tiene algunas habitaciones disponibles? – Preguntó al darse cuenta de que sería lo mismo esperar que irse.

– Solo me queda una, y muchos no las quieren. – Le explicaba. – "It is the room of the love" ("Es la habitación del amor"). – Dijo esto con un tono lujurioso. Vector dudó, pero sintió como lo tocaban.

– Tómala. No importa. – Le pidió Vanilla. Tomándola, y pagando un buen dinerillo por ella, se fueron a la habitación que se encontraba alejada de las otras.

– Es… llamativa. – Mencionó Vector, notando el decorado de corazones en las paredes y en los muebles, hasta con un pequeño jacuzzi que podían disfrutar. La cama tenía la apariencia de un corazón grande, de color rojo con bordados blancos. Al lado de esta, en la mesa de noche, se encontraba una caja de condones, con una nota escrita: "No dejes que una noche de placer cambie el rumbo de tus sueños futuros". Ambos, con algo de incomodidad, comenzaron a acomodarse.

– Voy al baño. – Le informó Vanila. Soltando un suspiro, él tomó el control remoto y encendió el televisor. Ante su mirada, y escucha, se apenó de ver y oír los gemidos de la pareja que se proyectaba mientras intimaban. Con rapidez, cambió los canales, pero al final terminó apagando el televisor al ver que casi todos eran de entretenimiento adulto.

– Tal vez era mejor habernos quedado en el auto. – Se dijo en susurro para sí mismo. El ambiente de aquel lugar estaba destinado para un propósito, y su mente ya le mostraba cosas que no debían.

– ¿Estás bien? – Oyó como la pregunta de Vanilla lo sacaba de sus pensamientos. Él solo asintió. Sentándose en la cama, a un lado de él, su mirada se puso pensativa. Vector quiso decir algo, pero ni una palabra salió de su boca. Parándose, con unas mejillas un poco sonrojadas, comenzó a desabotonarse su chaleco carmesí, quitándoselo. Continuando, se quitó su pañuelo naranja, sus guantes blancos, sus zapatos de tacón de color igual al de su chaleco y por ultimo su vestido lavanda, quedando solo en ropa interior, de color lavanda como su vestido, frente a Vector. Con su mirada hacia abajo, con algo de vergüenza, se sostuvo el codo derecho con su mano izquierda, mientras Vector aún quedaba sorprendido, con los ojos abierto de par en par.

– Tu cuerpo es hermoso. – Declaró con honestidad, parándose y acercándose a la coneja. A pesar de que su atuendo la hiciera ver ya como una mujer madura, la realidad era otra (tenía solo 25 años). Su cuerpo estaba bien proporcionado en sus atributos, y firmes. Sin decir nada más, la abrazó. – Vanilla, no sé en qué piensas, pero no tenemos que hacer esto. No aquí. –

– Vector… yo quiero hacerlo. Ya tenemos meses saliendo. Nunca hemos pensado en intimar, ni nunca he visto que trataras de forzarme a más. – Finalizando estas palabras, ella acercó sus labios a los ásperos de Vector, y con suavidad, una sensación electrizante pasó por el cuerpo de ambos. Acariciándolo, notó como el miembro de él brotó de entre sus piernas. Ella pudo ver como ya se encontraba completamente viril en pocos segundos de caricias.

– Eso… fue rápido. – Comentó.

– So-Soy un cocodrilo. Nosotros siempre tenemos el pene erecto, solo sale de nuestro cuerpo cuando no vamos a…– Se detuvo en seco, apenado de hacer mención al apareo (a pesar de que estaban a punto de hacerlo).

– Eso solo me deja a mí para tratar. – Sus palabras dichas, entre ternura y lujuria, solo excitaban más a Vector. Ella se acostó en la cama abriendo un poco las piernas. Sin pensarlo tanto, él se quitó sus guantes, la cadena de oro, sus zapatos, para posarse más cómodamente sobre ella, no sin antes ponerse un condón para la protección. Con sus propias manos, le quitó el brasier lanzándolo a un lado de la cama. Acercando su hocico, olfateó sus senos uno a uno.

– Hueles bien. – Expresó, avergonzándola y sonrojándola. Continuando, le quitó su panti por lo que ella se tapó la cara ya que realmente ahora sentía más vergüenza que alguien más la viera allí abajo. – Déjame ayudarte a que tu cuerpo se relaje. – Con las yemas de sus dedos, y el deseo pasando por sus venas, con su mano izquierda comenzó a acariciar su intimidad, a la vez que con su mano izquierda lo hacía con sus senos. Pequeños gemidos de placer salían de la boca de la coneja. Viendo como las hormonas ya habiendo cumplido su función, de provocar lubricación en su vagina, acercó su miembro rozándola.

– Espera, no. Detente. – Pidió temerosa. Sin ser una sorpresa, ella se retractó. Creyó que si se incitaba a sí misma podía estar al fin continuar con su vida y comenzar algo nuevo al lado de alguien más. Sin embargo, a pesar de sus pedidos, Vector introdujo la punta de su miembro. – Te lo pido, detente. – Ahora suplicaba en llanto. Esta vez le hizo caso, deteniéndose.

– Le prometiste a tu novio que continuarías. Se lo prometiste. – Comentó con seriedad. Vanilla silenció ante la declaración de Vector, quien le recordaba la promesa de años atrás al padre de su hija. – ¿Quieres que continúe? – Preguntó, fijando su mirada en los bellos ojos de la coneja.

– Yes. – Respondió con una sonrisa que no podía denotarse si estaba de acuerdo o no ante sus propias palabras. De inmediato, cerró sus puños agarrando las sabanas de ambos lados al sentir como cada uno de sus músculos se pasmaban al sentir el miembro de su compañero penetrándola con lentitud. Vector sentía como las paredes internas que envolvían su miembro lo apretujaban con fuerza, como si no lo quisieran soltar. Viendo que su miembro no entraría en su totalidad, comenzó a moverse con más entusiasmo, lo que causó que gozaran ante el calor que se producía. Aquel calor crecía y crecía con más intensidad, casi tanto como los latidos de sus corazones que imaginaban que se saldrían de sus cuerpos. Con un movimiento semi brusco, Vector abrazó a Vanilla en el momento en que eyaculaba. A pesar del condón puesto, ese calor inundó completamente cada una de sus células del cuerpo de ambos, que vibraban en tal armonía como una orquesta filarmónica. Los dos se miraron y se besaron. "Aquella sensación al hacer el amor tenían tiempo que no la disfrutaban"

Al separar sus labios, aun con todo lo que disfrutaron, Vanilla cayó en llanto. Su llanto representaba dolor al sentir que traicionó la memoria de su antiguo amado, por lo que hizo sentir mal a Vector. Creyó que, con sus ansias de al fin estar con la mujer que amaba, la empujó usando las palabras de aquel hombre, manipulándola desconsideradamente para hacerla dudar. "Ahora se sentía como una basura". Sacando su aun miembro erecto de ella, se acostó de medio lado dándole la espalda. No tenía el valor de seguir viéndola a la cara por creerse un asco.

– No lo hagas. – Sintió como la cálida mano de Vanilla posarse sobre su hombro, forzándolo a darse la vuelta. Él lo hizo, quedando ahora de frente a ella. Sin mediar palabra, ella tomó una de las almohadas, la puso entre los dos, tapando el miembro de Vector, y cerró sus párpados. – Te amo. – Declaró limpiándose las lágrimas que aún se encontraban en su rostro.

– Yo también te amo. – Le reafirmó sus sentimientos, esbozando una sonrisa. Cerrando sus párpados, pretendió descansar.


"Eres un buen chico, así que cuídala bien. Si no lo haces, vendré por ti y te patearé el trasero". – Escuchando estas palabras como un eco, Vector despertó abruptamente. Miró para todos los lados, temeroso que alguien hubiera entrado a chismosear, o peor; pero nada, no había nadie allí. Vio la hora, y solo había pasado media hora desde que se durmieron.

– Milton. – Oyó ahora decir estas palabras brotando de Vanilla, quien sonreía. Sin sentir celos o tristeza se alegró, porque en el rostro de su amada le revelaba que algo había cambiado. Al abrir sus párpados delicadamente, casi tanto como las flores al abrirse al inicio de la primavera, el brillo en sus ojos era esplendido.

– ¿Tuviste un buen sueño? – Preguntó con un tono cariñoso, acariciando su cabeza.

– Sí, lo tuve. – Le respondió con honestidad. – ¿Continuamos? –

– No sé si…–

– Tú eres mi novio, y yo soy tu novia. – Comentó con orgullo, interrumpiéndolo, aceptando por primera vez que eran una pareja de verdad, y no solamente dos personas que tenían solo citas como amigos. – Lo que estamos haciendo es lo más natural de la relación. – Explicó, acariciando el abdomen del cocodrilo. Nuevamente el miembro de Vector salió de su cuerpo con rapidez, tocando la panza de ella. – Aun no me acostumbro a eso; pero lo haré. – Con un poco de lujuria acarició aquel miembro viril, a la vez que le ponía un nuevo condón, provocando que aumentara la respiración en él. Ahora acostándose boca arriba, Vanilla se posó sobre él. Moviendo sus caderas, frotó aquel miembro entre los pliegues o labios que cubrían su intimidad.

– No puedo negar que eres buena en esto. – Mencionó él soltando algunos jadeos.

– Hay cosas que nunca se olvidan. – Mencionó con una sonrisa culposa. "No es que fuera la primera vez para ambos". Dejándose caer en el momento que ya estaba bien lubricada, sintió como esta vez sí entró en su totalidad el miembro de Vector. Con pequeños movimientos, nuevamente el calor de la fricción hacia su presencia. Ese calor que los hacía sentir como si fueran simples animales salvajes, disfrutando de un placer que todos podían conseguir de diversas maneras. Llegando al orgasmo, ambos gritaron de placer, haciendo parecer la primera vez hace muchos minutos atrás solo el calentamiento de un entrenamiento.

– Eso fue increíble. – Expresó Vector, jadeando por la falta de aire en sus pulmones.

– Lo sé. – Dijo feliz. – ¿Puedes sacar tu miembro de mí? Es que no deja de estar duro y me siento incomoda porque está comprimiendo mi interior. –

– Me temo que no. Me gusta el calor dentro de ti. – Declaró, besándole la frente. Ella quiso sacarlo por su cuenta, pero se sentía tan sensible que cualquier movimiento la enloquecía. Sin más, solo se dejó llevar de aquella chistosa situación. "Después de todo, aquella posición no era tan mala".


– Como en diez minutos llegamos. – Le informó el remolcador de autos, quien llevaba a la pareja que lo llamó apenas salió el sol. Sin inmutarse tanto en las palabras del conductor, ambos solo disfrutaban de estar abrazados y darse pequeños besos, así como soltaban unos cuantos bostezos. – Consíganse un cuarto. – Indicó soltando unas carcajadas.

– Ya lo hicimos en la madrugada. – Exclamó vector apenando a Vanilla, poniéndose su cara roja. El conductor quedó sorprendido y no dijo nada más.

– Quiero que tengas esto. – Sacando de su bolso un llavero, quitó una de las llaves y se la entregó en la mano del cocodrilo. Viendo esta prueba de confianza, él hizo lo mismo, entregándole las de su vivienda, que teóricamente era en las mismas oficinas de Chaotix (se ahorraba en alquiler alto en otros lados).

– ¿Le piensas contar a Cream lo que tenemos? – Preguntó, pues quería herir los sentimientos de la pequeña coneja al estar con su madre.

– Ella es inocente, pero también lista. Ya se habrá dado cuenta desde hace rato que hay algo entre nosotros. – Respondió con claridad. – Realmente me gustó hacerlo contigo hoy. – Declaró, con un leve sonrojo en sus mejillas.

– ¿Qué tal si lo hacemos una vez por semana? – Le sugirió Vector de manera coqueta.

– ¿Una? – Preguntó un poco descontenta. – Yo pensaba en dos o tres. – Le indicó, dejándolo sin habla un momento.

– Y cuando nos casemos será todas las noches. – Indicó feliz, besándola.

– Me volverás loca con tanto placer. – Declaraba, tratando de tapar su cara sonrojada.

– Tú me vuelves loco. – Expresó con cariño, viéndola directo a los ojos.

– Aun sigo aquí. – Declaró el conductor, quien se sentía incómodo de oírlos hablar sobre sus intimidades. Los dos se rieron por lo bajo, tratando de no ofender al señor. Viendo ya los edificios de la ciudad, se miraron nuevamente.

– Te amo. – Dijo ella, con sus ojos un poco aguados.

– Yo también te amo. – Declaró, besándola apasionadamente.

– En serio. Esperen hasta llegar a su casa para tener más privacidad. – Indicaba el conductor, quienes otra vez no se inmutaron por sus palabras. Sin embargo, él no podía negar que lo que tenían ellos dos era amor verdadero. "Un amor realmente bello".

The End.


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Bueno, espero que les haya gustado. No olviden dejar sus reviews, diciéndome que les gustó, que no; con recomendaciones para otras historias, en que mejorar en mis escritos, etc. A continuación, podrán encontrar curiosidades o referencias a otras historias, y de que me basé para crear la historia.

PD: Como he tenido muchos trabajos en la universidad, me demoraré en publicar el capítulo "EXTRA".

Notas de Autor:

* Para la temática de este fanfic me inspiré de diversas series policiales y detectivescas que he visto con el pasar de los años, como: "CSI: Las Vegas, Miami y New York; Cold Case, The Mentalist, Bones, NCIS, Law & Order, Elementary, Numb3rs, Lucifer, etc.".

* Casi al final de la historia, Vanilla hace una leve referencia a los hechos ocurridos en mi fanfic "Un Amor Especial" donde ella es protagonista. Si no lo han leído, los invito a hacerlo.

* La doctora "Harleen Quinzel" una referencia directa a "Harley Queen"de DC Comics.

* Para "Alessa" y "Lisa" me inspiré en los personajes que aparecen en el videojuego "Silent Hill".

* El nombre del hospital o asilo psiquiátrico "New Hope" es referencia al título de "Star Wars Episodio IV: A New Hope (Una Nueva Esperanza)".

* El personaje "Byon Biday" lo basé en "Beyond Birthday" de la novela ligera "Death Note: Another Note". Basé unas cuántas ideas de allí.

* La enumeración Soleanna la besé en la enumeración Romana. Desde mi perspectiva, Roma no existe en el universo de Sonic por lo que tomé aquella localidad para remplazarla.

* La idea de las marcas en los pechos de las victimas los basé de la película/Libro "Ángeles y Demonios" de Dan Brown, donde los preferiti eran marcados con los nombres 4 elementos del planeta. Se las recomiendo para que se la lean y la vean, es muy buena.

* La sinfonía de ópera "Des freischütz" junto con "vampiros nazis", hacen referencia a que Rip Van Winkle, una vampira nazi, la canta en el Ova 04 de "Hellsing Ultimate".

* La referencia de que Espio se fracturó el brazo a los cuatro años lo basé a lo que dice Robin (Damian Wayne) en la película animada "El hijo de Batman".

* "WillPharma" es una compañía ficticia que apareció por primera vez en la película animada/CGI "Resident Evil: Degeneration".

* La referencia de que Ray sobre como Vector, Charmy, Espio y Mighty fueron atrapados por Robotnik (Eggman), y que Knuckles los ayudó, es una referencia al videojuego "Knuckles' Chaotix".

* Como nota, en los juegos Ray the Flying Squirrel solo aparece en el videojuego "SegaSonic the Hedgehog" junto con Sonic y Mighty. Incluí a Ray como parte del grupo Chaotix porque en los "Archie Comics" tuvo participaciones importantes.