Segunda Generación: Viaje en el tiempo.
Leyenda:
—Pensamientos—
—Diálogos—
—Invocación o Bijuu hablando—
—Invocación o Bijuu pensando—
Géneros: Humor, Family, Adventure y Romance (Sí, habrá romance muejeje).
Advertencias: Ninguna... creo *Mira hacia ambos lados*
Descargo de responsabilidad: Naruto y sus personajes no me pertenecen; las ocurrencias y demás, así como la historia, sí son producto de mi descabellada imaginación.
Capítulo 3: Planificación.
Luego de la última frase del chico, la habitación era nuevamente en silencio, profundo e incómodo. Una enfermera había llegado, pero al sentir la tensión en el aire, e inclusive, ver al Hokage allí, decidió volver por donde vino. Después de lo que fueron unos cuantos minutos en el que todos intercambiaron miradas, Obito comenzó a reír sujetando su estómago que empezó a doler ante la diversión.
—¡Ooh, esto es muy gracioso! —exclamó él mientras se carcajeaba—, los viajes en el tiempo no existen, es imposible hacer tal cosa! —de sus ojos comenzaban a brotar lágrimas de júbilo.
—Obito... —Rin lo miró como si fuese un idiota—¿Qué es tan gracioso? —ella se contuvo para no golpearlo.
—E-es que... esto es... —al Uchiha ya se le hacía difícil articular palabra.
Bolt frunció el ceño.— ¿Tan estúpido fue lo que había dicho? —pensó algo contrariado. Sarada y Himawari se intercambiaron miradas, sin atreverse a hablar.
El azabache continuó riendo, hasta que finalmente, la mano de Minato se disparó, golpeándolo en la parte posterior de la cabeza. No fue tan fuerte, pero logró callarlo.
—Ejem... gracias Minato —Hiruzen miró al Namikaze, que sólo asintió y sonrió apenado—, sea lo que sea que esté ocurriendo... no se debe hablar aquí... en un lugar tan público, deberíamos ir a mi oficina —sugirió Sarutobi.
Minato levantó la mano como si estuviese en la Academia y el Hokage lo miró, asintiendo con la cabeza y permitiéndole hablar, —Eeh... yo concuerdo con Hokage-sama... ¿Pero ustedes ya están en condiciones para salir del hospital? —preguntó finalmente y luego le agradeció al Hokage por permitirle hablar. A Hiruzen se le hizo muy cómico aquello.
—¡Nunca he estado mejor dattebasa! —gritó Bolt—. Así que, terminemos con esto de una vez.
—¡Sí! —Himawari elevó nuevamente su puño en el aire como anteriormente había hecho.
—Hn —Sarada acomodó sus lentes, indiferente.
Una enfermera llegó al lugar para comprobar el estado de salud de los niños, pero al verlos a todos allí, pensó en volver en otro momento, pero el Hokage la detuvo.
—No te preocupes, nosotros ya nos íbamos, pero necesitamos que los pequeños nos acompañen, ¿Podrías decirnos si se encuentran en condiciones para salir del hospital? —preguntó el Sandaime.
—H-hai, Hokage-sama —la mujer se acercó a los niños y se dispuso a hacer su trabajo. Bolt tenía un puchero en su rostro—, Realmente... ¿Era necesario traernos al hospital? ¿Tan graves estábamos?
—Ellos se encuentran perfectamente bien, su heridas no eran un problema, nada de qué preocuparse —informó la enfermera, hablando un poco demasiado rápido.
—Bien, gracias —le agradeció el Hokage—, debo ir a mi oficina a preparar todo, Minato ¿Podrías escoltarlos a la torre Hokage cuando terminen de prepararse? —preguntó el Sandaime y el rubio asintió.
Y con eso, la enfermera, Hiruzen y el equipo Minato salieron de la habitación. El Jounin, llevando a rastras a un molesto Obito.
Los niños estuvieron en silencio por un tiempo, mirando a la nada. —¿Qué creen que pasó? —preguntó finalmente la niña peliazul.
Los otros dos negaron con la cabeza.— No lo sé, pero definitivamente, no puede ser lo que Bolt dijo, lo veo completamente imposible —pinó Sarada con aire contrariada.
—¡Ah! —la más pequeña de los tres salió de su cama, notando que solo llevaba puesta una bata del hospital, ―¡Kyaa! ¿Donde está mi ropa? —exclamó la niña horrorizada. No estaba desnuda, pero se sentía como estarlo.
—Ya, cálmate Himawari, nuestras ropas deben de estar por aquí —Bolt salió de un salto de la cama de sábanas blancas, pero ambas mujeres se sonrojaron al verlo nada más que en ropa interior... ¡Sí, ropa interior! ¡Y era de ositos!
—¡Kyaaa! —el rubio gritó como una niña al verse nada más que con sus calzoncillos, cosa que nadie debería de haber visto JAMÁS, y especialmente por los dibujos en el mismo. Maldijo por primera vez a su mamá por haberle comprado semejante cosa. Y ella creía que era tierno.
En un movimiento rápido, tomó las sábanas de la cama junto a él y se las envolvió como una especie de vestido que lo hacía ver más ridículo, pero lo único que él deseaba era que dejasen de ver ese calzoncillo blasfemo con osos marrones y sonriendo de una manera que él creía escalofriante. ¡Por favor, esos osos horribles le quemarían los ojos a cualquiera!
—No... no puedo creer que uses eso... —murmuró Sarada intentando contener una risa, lo cual hizo que el susodicho se pusiera rojo de la vergüenza.
—¡Ya, deja de mirarme 'ttebasa! —exclamó Bolt. Con algo de dificultad, corrió hacia un armario de color blanco. ¿Todo era blanco en ese lugar?
Abrió sus puertas, y para su alivio, sus ropas estaban colgadas allí. Tomando las suyas, le tendió a Himawari las que le pertenecían y a Sarada se las tiró en la cara.
—¡Oye idiota, ten un poco más de respeto! —exclamó la Uchiha.
Bolt rodó los ojos,— Lo dice la que segundos atrás se burlaba de mí, eso era una falta de respeto hacía mí persona dattebasa —dijo molesto mientras terminaba de colocarse su camisa y se ponía su collar con un tornillo colgado en la fina cuerda.
—¡Pero yo no tengo la culpa de que uses algo tan ridículo, realmente daña los ojos! —ella respondió haciendo un puchero.— Eres un idiota.
—Y tú una cuatro ojos 'ttebasa! —él respondió.
—Grr, solo date la vuelta así puedo cambiarme e irnos de una maldita vez —la Uchiha gruñó. Bolt murmuró algunas palabras desagradables antes de darles la espalda. Las niñas no perdieron más tiempo.
Luego de que ya todo estaba listo, los niños marcharon rápidamente de la habitación. Pero sentado en la banca de espera para las visitas, sólo vieron a Minato haciendo girar un Kunai extraño con sus dedos.
—Ya estamos aquí —Bolt llegó corriendo, Himawari y Sarada caminaban detrás de él.
—Oh —el Namikaze se puso de pie sonriendo.— Entonces vamos.
Los niños asintieron acercándose a él.—¿Qué pasó con los demás? —preguntó Bolt mirando hacia todos lados en el hospital extrañamente vacío.
—Bueno... Obito estaba un poco molesto y sus compañeros decidieron llevarlo lejos de aquí. Hokage-sama nos espera ahora en su oficina —respondió el mayor—, vamos a hacer esto más rápido —colocó una mano en la cabeza de Sarada y Himawari, y luego miró a Bolt.— Ahora tu debes tomarle la mano a una de ellas —instruyó.
El niño rubio tomó rápidamente la mano de su hermanita. Ni loco le tocaba la mano a Sarada.
—He de advertirles que, esto puede tener secuelas —el mayor sonrió nervioso.
—¿Qué tipo de secuelas? —cuestionó Sarada con una ceja en alto.
—Aah... ya lo verán.
Himawari comenzó a sentir una sensación de tirón que le recordaba a lo que había sucedido con el pergamino, y se aferró a la cintura de Minato antes de que los cuatro desaparecieron en un destello de color amarillo.
*~o*O*o~*
—Mmm... Veamos... —Hiruzen miró de reojo el desastre en su escritorio—, ¿Qué tenemos aquí? —tomó unos papeles—, oh, es papeleo —lo colocó en una esquina y tomó otros papeles—, ¿Y esto...? más papeleo... ¿Y esto es...? papeleo —comenzó a hacer una montaña de papelorio en aquella esquina— ... Ya sé, no tengo que decirlo... más papeleo —suspiró apesadumbrado.
En ese momento, cuatro personas aparecieron frente a él, para el alivio del Hokage.
Sarada se encorvó sujetando su estómago mientras sentía que su cara se había vuelto verde. Ooh, la sensación había sido horrible. Le dio la espalda al Hokage intentando contener las ganas de vomitar.
Himawari seguía aferrada a Minato, pero las náuseas que sentía hizo que se soltara y estaba a punto de caer al suelo, pero el mayor la sostuvo a tiempo.
—Je, je... advertí que tendría secuelas, pero se acostumbrarán —el Namikaze rió tímidamente.
—W-wow... —Bolt ignoró las arcadas y el tono verdusco en su rostro, para mirar a Minato—, ¡Eso fue increíble dattebasa! ¿Cómo lo has hecho? —exclamó emocionado.
—Eeeh... —el Namikaze se rascó la parte posterior de la cabeza—, bueno... se llama 'Hiraishin no jutsu' y... —fue interrumpido.
—Ow, ¿Me lo enseñas? —el Uzumaki lo miró con estrellitas en los ojos.
—Aah... —Minato miró al Hokage, pero éste sólo rió entre dientes y sonrió— ¿... Tal vez? —no estaba muy seguro.
—¡Cool! —Bolt aplaudió feliz, pero Hiruzen carraspeó, llamando su atención y el de los demás presentes.
—Ejem, bueno... ya que están aquí, podrían contarme algo de ustedes y qué fue lo que pasó —sugirió— ¿Qué les tomó tanto tiempo en llegar? —preguntó curioso.
Bolt se sonrojó al recordarlo.— Circunstancias... —murmuró, pero los demás alcanzaron a oírlo. Hiruzen y Minato levantaron una ceja.
—... Un tanto bochornosas —continuó Sarada, recuperándose de su mal estado—, ugh... Nunca más volveré a hacer eso de nuevo —musitó.
—¿A qué se refieren con eso? —preguntó el Sandaime sin ser capaz de ocultar su curiosidad.
—¡Onii-chan usa ropa interior de ositos! —se las arregló para decir la niña peliazul, aún sujetada por Minato porque amenazaba con caer de lleno al piso por su persistente dolor de estómago.
Los dos mayores en la habitación se quedaron en blanco, pero obviamente, no se rieron, al menos no en voz alta. Después de todo, era natural que un niño de su edad utilizara ropa con ese tipo de aspecto... por lo menos eso creían ellos.
—Ejem... —Hiruzen se aclaró la garganta para llamar su atención y reducir un poco la tensión en el ambiente— A lo que vinimos... —les recordó, haciendo que Bolt le agradeciera en silencio por librarlo de aquella situación tan vergonzosa.
—Bolt, Sarada y Himawari eran sus nombres ¿Verdad? —los niños asintieron— ¿Cuales son sus apellidos? —preguntó.
Los tres se miraron entre sí,— Antes, usted tiene que respondernos algo —Bolt dio un paso al frente con el ceño ligeramente fruncido y el semblante tan serio como jamás había estado, haciendo que el Hokage levantara una ceja en cuestión a su repentino comportamiento.
—¿Y qué es? —Hiruzen miró dudoso.
El rubio lo miró un momento, pensando si su pregunta podría sonar demasiado estúpida, pero realmente no le importaba: —¿Es posible viajar en el tiempo?
Hubo un momento de silencio.
—Eeeh... ¿Y a qué va esa pregunta? —cuestionó el Sandaime. Los demás se preguntaban lo mismo.
El Uzumaki se cruzó de brazos— Viejo, debe responderme primero.
El Hokage suspiró— Bien... pues, no estoy seguro, nadie nunca lo había hecho... al menos no alguien que yo conozca... —respondió—, pero, supongo que es posible hacerlo...
—De hecho, lo es —aseguró Minato, haciendo que la atención se desviara a él— el Hiraishin no jutsu es un semejante a él, ya que se trata de un jutsu de Espacio-Tiempo el cual puedo auto-invocarme en determinados lugares. Un fallo podría llevarme tal vez unas horas en el futuro, pero eso depende de la cantidad de Chakra utilizado en el mismo —explicó, haciendo que los niños lo miraran sorprendidos—, además, he oído que existían pergaminos de viaje temporal, que provenían de Uzushiogakure. Nada más que usuarios de Fuuinjutsu son capases de utilizarlo. Pero dudo mucho que aún queden algunos por la guerra y la destrucción del lugar hace unos años— terminó con una sonrisa.
Bolt lo miró con la boca abierta. Claramente, no había entendido ninguna palabra.
—Ooh, cuanta información Minato, ¿Cómo sabías todo eso del pergamino?" preguntó Hiruzen sin dejar de sorprenderse.
—Uh, bueno... —se rascó la mejilla algo sonrojado—, Kushina me lo dijo —sonrió con cariño al pronunciar su nombre.
—Ajá... —el Sandaime ignoró la cara de idiota que el rubio tenía en esos momentos, y prosiguió— bueno... supongo que lo que dijo él —señaló a un Minato en la luna, su expresión no había cambiado.
—Entonces... es posible que ese pergamino... —Sarada se detuvo y le dio repentinamente un fuerte golpe en la cabeza al Bolt, haciendo que éste cayera al suelo con lágrimas en los ojos y un enorme chichón en la cabeza—, ¡Idiota! ¡Es todo tu culpa! ¡No puedo creerlo! —su furia fue sustituida por pánico—, ¿E-eso significa que ya no podremos volver, que ya no podré estar con mi familia... jamás? —su cara se ensombreció, un par de lágrimas se formaron en las esquinas de sus ojos y agradeció tener sus gafas ocultándolas. No quería que nadie viera que estaba llorando, algo muy impropio de ella porque lo consideraba indigno. Pero esta fue la excepción.
—¿Q-qué? —nuevamente, la pequeña niña se aferró a Minato— ¿Q-quieres decir que ese pergamino era...? —Himawari se echó a llorar escandalosamente—¡Quiero a mami y a papi! —gritó mientras empapaba con sus lágrimas el chaleco Jounin del mayor, quién no sabía qué hacer.
—¡NO! —gritó Bolt haciendo de repente callar a su hermana.— ¡Es imposible que eso ocurra!"
—¿Qué no lo ves idiota? ¡¿Qué otra explicación podría haber ante esto?! —Sarada le gritó en toda la cara.— ¡El Tercer y Cuarto Hokage están aquí, cuando no deberían de estarlo!
Minato simplemente no entendió aquello, pero continuó con su tarea de tranquilizar al la niña que temblaba y lo estaba asfixiando.
Bolt bajó la vista, sin poder evitar pensar que la cuatro ojos tenía razón, ¿Pero viajar en el tiempo? Era insólito, pero con toda la lección de hace un momento, no lo era. Pero aún así...
—Si ustedes son viajeros del tiempo, ¿Cómo lo hicieron? —preguntó Hiruzen con los codos apoyados en el escritorio y sus dedos entrelazados.
Poniéndose de pie, el Uzumaki decidió hablar. Era hora de hacerse cargo de sus acciones, después de todo, no podía dejar de sentir culpa por lo que había ocurrido.
—Yo, bueno... —hizo una breve pausa— Encontré un pergamino en la oficina de mi padre— no era necesario dar muchos detalles—, tenía tanta curiosidad por saber lo que contenía y comencé a tocarlo... no tenía idea de lo que estaba haciendo hasta que un vórtice se abrió encima del pergamino y nos tragó... —cerró los ojos con fuerza—, Yo debería de haber sido el único en llegar a esta situación. Sarada y Himawari no tenían la culpa, yo tendría que ser el único en estar aquí, en problemas... pero todo ocurrió tan rápido... —las lágrimas se escurrieron por sus mejillas. Sarada nunca creyó que algún día sentiría tanta tristeza por el chico irritante, sus palabras eran sinceras.
—Ahora... estamos aquí... y no sé como volver. Porque todos queremos a nuestros padres de vuelta... —terminó cayendo al suelo mientras sollozaba. Él y sus travesuras, que estúpido había sido.
Luego de eso, hubo un sepulcral silencio, inquietando al pequeño rubio sentado en el suelo.
—Bueno... después de su confesión... ya no será necesario llamar a un Yamanaka —comentó el Hokage, y los niños miraron confundidos. Minato, en cambio, se estremeció ante la mera idea.
—Se-señor Hokage... ¿Qué haremos ahora? —preguntó Himawari asustada.
—Oh, esa era una buena pregunta, de hecho —pensó Hiruzen. No podía asignarles un departamento, porque eran muy pequeños para vivir solos—, ¿Qué edad tienen ustedes? —preguntó.
—Nueve y medio —respondió Bolt.
—Igual que el idiota —Sarada se acomodó sus lentes. El idiota frunció el ceño.
—Y-yo tengo siete —dijo Himawari junto al Namikaze. Minato no podía dejar de pensar que esa niña era adorable.
—Umm, bueno, en ese caso... —el Hokage miró a Minato, rogando que éste no hiciera un escándalo por lo que estaba a punto de pedirle.
El Namikaze miró al Sandaime con suspicacia. No le agradaba la manera en que lo observaba, le daba mala espina.
—Minato..." trató de sonar inocente,— ¿Cuidarías temporalmente a los niños?
Momento de silencio...
Y la burbuja se rompió...
—¡¿QUÉ?! —como suponía, Minato estaba montando el escándalo del siglo, lo cual hizo que hizo que los niños se cubrieran los oídos por el miedo de quedar sordos.— ¡Hokage-sama, yo no puedo cuidar niños! ¡SIQUIERA PUEDO COCINAR!
Ooh... ¿Qué fue lo que había dicho?
El Sarutobi contuvo una risa.— Vamos Minato, tu eres el único que puede hacer esto, en tu casa tienes una habitación libre, y bastante grande... te confío a los niños —ya no pudo detener la risa.
—¿Q-que es tan gracioso? —cuestionó el Namikaze indignado.
—E-es por tu cara... —respondió el Hokage entre risas.— Y también porque no sabes cocinar.
Minato enrojeció de la vergüenza.— O-oye... eso no es mi culpa... si lo intento enciendo la cocina y... —pero aquello sólo hizo que el Sandaime riera más fuerte.
—Oh ¿Enserio? ¿Quemas la cocina? —siguió burlándose de él. Su diversión contagió a los tres pequeños.
Minato hizo un puchero,— Por favor Hokage-sama... —suspiró—, ¡Bien, cuidaré a los niños! —se cruzó de brazos.
Las risas de Hiruzen se detuvieron al momento de oír las palabras del candidato a Hokage. Trató de controlarse.— Bien Minato, te lo agradezco mucho —sonrió—, ellos también deberían volver a la Academia, cuando estén listos, los inscribiré —miró a los pequeños, quienes asintieron.
—Entonces Minato, ¿Cuento contigo? —lo observó con el semblante serio.
El Namikaze asintió— Hai, Hokage-sama.
Naruto llegó corriendo a su casa, entrando a su habitación, recogió toda la ropa y objetos que hacían falta y luego se dirigió a la cocina para llenar su mochila de Ramen instantáneo, pero se encontró con su esposa que lo miraba confundida.
—¿Qué haces, Naruto-kun? —preguntó ella mientras preparaba té,— ¿Pasa algo? —miró preocupada.
—Hinata— Naruto la miró, deteniéndose frente a ella.— Tengo que ir a Kumo, es nuestra única esperanza para traer a los pequeños de vuelta dattebayo. —dijo sin poder ocultar su emoción. Ellos volverían pronto.
Hinata lo miró esperanzada— ¿Es eso posible Naruto-kun? ¿Podremos traerlos de vuelta? —las lágrimas se acumularon en las esquinas de sus ojos. Pero luego cayó en cuenta de algo.— Pero Naruto-kun, ¿Quién estará a cargo de la aldea mientras tanto? Tu eres el Hokage.
—Eeeh... le pediré a Tsunade-Obaachan que se encargue mientras tanto dattebayo. Esto es urgente, y tengo que hacerlo. Ellos volverán Hinata, te lo aseguro 'ttebayo —eso hizo que la peliazul sonriera contenta. Naruto se acercó y la abrazó, y tiernamente depositó un beso en su frente, haciendo que ésta se sonrojara. — volveré pronto, y los niños también —murmuró.
—Naruto-kun... —ella llamó al cabo de un momento de silencio y el rubio bajó la vista.— ¿Puedo ir contigo?
*~o*O*o~*
Sasuke abrió ruidosamente la puerta de su casa, mientras rápidamente se disponía a preparar todo lo necesario. Sakura salió de la cocina y vio a su marido haciendo semejante desorden en el cuarto. Frunció el ceño y se acercó a él.
—Sasuke-kun, ¿Qué estás haciendo? —preguntó ella mientras se apoyaba en el parco de la puerta. Un minuto después obtuvo su respuesta.
—Me iré con el Dobe a Kumo, allí hay un pergamino que nos ayudarás a traer a Sarada de vuelta —dijo mientras revolvía los cajones y tiraba a un lado su contenido.
—¿A sí? —ella lo miró sorprendida— ¿Eso significa que ella volverá? ¡¿Sarada volverá?! —se acercó y lo tomó de los hombros.
Sasuke asintió.— La traeremos de vuelta —Sakura sintió un pequeño golpecito, dándose cuenta que el Uchiha había colocando su dedo índice y medio en su amplia frente. De esa forma hacía sus promesas, y eso le trajo ciertos recuerdos a la pelirrosa.
La Haruno lo miró seria.— Sasuke-kun, permíteme ir contigo.
*~o*O*o~*
En las puertas de la aldea, dos personas se encontraban esperando, hasta que divisaron otras dos que se acercaban a lo lejos.
—¡Hey, Teme! —gritó Naruto llegando con Hinata—, oh, parece que Sakura también quiso venir... ¡Muy bien, con más, mejor! —levantó el puño en el aire.
—Hn, Dobe, ¿Por qué te tardaste tanto? —preguntó Sasuke.
—Fui a pedirle a Baa-cha que se encargue de la aldea mientras no esté aquí, no fue fácil, pero aceptó sólo por nuestra situación y porque quería ver a nuestros niños de vuelta —respondió el Uzumaki.
—¡Yo! —Kakashi apareció en una nube de humo.
—¿Eh? ¡Kakashi-sensei también viene con nosotros? —preguntó Sakura confundida.
—Sí, es una parte de su castigo por lo que hizo —respondió Sasuke. Sakura simplemente no entendió, pero tampoco le importó.
—¡Yosh! ¡Es hora de irnos, Kumo y el pergamino nos esperan! —exclamó Naruto elevando su puño en el aire. Y con eso, los cinco corrieron y se adentraron en el denso bosque que se encontraba a las afueras de Konoha, con la esperanza de que su plan de resultado, y puedan ver a sus hijos una vez más.
Luego de una larga charla del Hokade de como cuidar a un niño, Minato y los pequeños salieron de la torre y ahora caminaban por las calles concurridas de Konoha. Muchas personas le enviaron miradas sorprendidas al Namikaze, murmurando cosas como '¿Es padre?' '¿Quién es la madre?', lo cual el rubio ignoraba olímpicamente.
El estómago de los tres niños gruñó. Minato sonrió.— Bien, entonces podríamos ir a comer algo, ¿Que tal en Ichiraku? —preguntó y miro curioso como los ojos de Bolt se iluminaron ante la mera mención del nombre.— ¿Lo conoces?
—¡Sí, allí preparan el mejor Ramen del mundo! —exclamó el niño. Minato sonrió más ampliamente, ya le estaba agrandando el pequeño. ¿Pero qué pensaría Kushina...?
Kushina.
Oh no, quién sabe cómo reaccionaría Kushina al saber que él cuidaba ahora de tres adorables peques...
—Estoy asustado —pensó el Namikaze mientras sentía como un escalofrío recorría su espina dorsal. Por suerte, ella estaba en una misión, el cual llegaba mañana por la tarde. Eso no lo tranquilizó en lo más mínimo.
Los peques notaron la cara pálida de Minato, y Himawari llegó a pensar cosas como:
—Señor Minato, ¿A usted no le gusta el Ramen?
Y valla blasfemia...
—Oye, eres muy pequeña como para decir esas cosas —Minato cruzó los brazos sobre su pecho sintiéndose ofendido. La niña ladeó la cabeza sin entender, pero no dijo nada más.
—¿Cuanto tiempo hemos estado inconsciente? —preguntó Sarada. Minato se quedó pensando.
—Umm, un día y medio, creo— respondió y los niños lo miraron con la boca abierta.
—¿Por qué tanto tiempo? ¿Tan grave estábamos? —Bolt exclamó desconcertado.
—Mm, no realmente —llegaron a Ichiraku— Pero sus heridas no eran muy lindas que digamos, y–
El mayor se detuvo bruscamente, haciendo que los tres niños chocaran distraidamente entre sí.
—Ouch, ¿Qué pasa? —preguntó el Uzumaki, frotándose la cabeza porque había chocado con Sarada, pero el Namikaze no le respondió. En cambio, miraba fijamente a una hermosa mujer de largo y denso cabello carmesí sentada en la barra de Ichiraku.
La mujer volteó a él y sonrió.— ¡Minato! ¿Donde has estado? —preguntó ella mientras se ponía de pie y se acercaba.
—Ku– Kushina, ¿No estabas en una misión? —preguntó el rubio nervioso.
—Oh, era muy fácil y pude terminarla antes de tiempo —respondió la pelirroja con una sonrisa de suficiencia.— ¿Y quienes son ellos? —Kushina miró curiosa a los tres niños detrás de él.
—¡Na– nadie! ¡No son nadie! —se puso frente a ellos, bloquéandole la vista de los pequeños.
—Minato, apártate 'ttebane —exigió ella mientras lo fulminaba con la mirada, el rubio negó con la cabeza y la pelirroja se vio obligada a usar la violencia... Kushina lo golpeó en plena cara, y con bastante fuerza.
Minato cayó a suelo adolorido, con las manos en su rostro, mientras rodaba en el piso del establecimiento. Se detuvo, y los niños pensaron que estaba muerto.
Kushina rodó los ojos. —Oye Minato, no exageres que no fue tan fuerte 'ttebane.
—Ajá... —Minato se sentó y la miró, con una mano en su nariz, el cual sangraba bastante— M-mi nariz —masculló.
—Ups —la pelirroja se encogió de hombros desinteresadamente y miró a los niños, que tenían la boca abierta por lo sucedido. Se aclaró la garganta, "Hola, soy Uzumaki Kushina, 'ttebane —se presentó, pero se puso seria de repente— ¿Quienes son ustedes niños, y por qué venían con Minato? —cuestionó.
—Aaah —Bolt se quedó pensando.
—El señor Hokage le pidió que nos cuidara por un tiempo como un papá —respondió Himawari sonriente.
Kushina miró a Minato, y este rió nervioso, con la mano aún en la nariz. No estaba rota, pero igualmente dolía.
—Aah, lo que dijo ella... je.
Los labios de la pelirroja formaron una perfecta 'O', antes de exclamar un "Oh... ¡Que Kawaii 'ttebane!" y dejando a Minato sin habla.
N/A: Hola de nuevo! Llegó el capítulo tres... demasiado rápido jaja, espero lo hayan disfrutado tanto como yo lo hago escribiéndolo :)
Yo planeaba en realidad que Kushina apareciera recién en el capítulo cinco, pero hubo un cambio de planes. Minato y los niños se dirigían a Ichiraku, así que sí o sí, Kushina debía estar allí, jaja. Y no estoy segura de qué edad debería tener Himawari, pero en mí fic, ella será dos años menor que Bolt XD.
Háganme saber lo que piensan por favooor. Quiero agradecer su continuo apoyo, que sin ella, esta historia no hubiera sido posible :p
Estaba pensando en las parejas para esta historia: Se me ocurrió el SaraBolt (SaradaxBolt), pero luego pensé "Podría ser una pareja Crack también" ¡Amo las parejas Crack XD! Ustedes deciden que emparejamientos habrá en este fic, será como una especie de votación, puede ser cualquier emparejamiento, menos Yaoi... lo siento, pero esas cosas no escribo. No es que tenga algo en contra de eso, sólo prefiero no escribirlo, espero me entiendan :)
Pero está claro que, otra de las parejas que habrá son MinaKushi, NaruHina y SasuSaku. Como amo esos emparejamientos :D. Tal vez haya otros más ¿Quién sabe?
Muchas gracias por leer!
Sayonara! Y que estén bien...
Miss Haruno...
Editado 21/05/15
