Primera Conversación.
Una noche estuve despierta hasta las dos de la mañana, se sentía un silencio profundo, a excepción de aquel grillo que se lograba escuchar a lo lejos. me parecía extraño que no pudiera conciliar el sueño, comúnmente dormía de largo sin ningún problema. Para matar el tiempo, me entretuve con el celular. No fue hasta que llegó un mensaje de Shinosuke. Con cierta emoción, me senté en la cama y leí el contenido:
"Akane, ¿Cómo estas? Hace tiempo que no hablamos"
Shinosuke fue mi novio por algunos meses. Lo había conocido el primer día de universidad y me fue imposible no caer en sus encantos. Era carismático y divertido. El problema era que mis padres, en especial papá, no estaban de acuerdo con que tuviera un noviazgo a pesar de que tenía suficiente edad para hacerlo. Pero a papá no le importaba que tuviera dieciocho años, él siempre me sobreprotegía con respecto a las relaciones amorosas. Pensaba que cuando salías con una persona, ibas directo a la cama con otras intenciones. Rompí con Shinosuke por esas y muchas razones que nos impedían continuar como pareja, pero no podía negar que aún seguía sintiendo algunas emociones por él.
Me quedé contemplando el mensaje, no sabía si contestar o simplemente tratar de dormir. Estaba debatiéndome conmigo misma, cuando el celular comenzó a vibrar. Era una llamada entrante de el y de ninguna manera iba a rechazarlo. Retire las sábanas, encendí la lampara y me levanté, atendiendo la llamada.
- hola? - el tono de mi voz era bajo y discreto.
- Akane, ¿Estas en casa? - cuestiono con interés. Su pregunta me confundió un poco, quiero decir, ¿en donde estaría a las dos de la madrugada? no había hecho planes con Ukyo, mi mejor amiga. Además, tenía que quedarme y atender educadamente a las dos personas que estaban viviendo con nosotros. No me molestaba en estar pendiente de Nodoka, pero sí me irritaba tener que ser amable con Ranma.
- Si, ¿Por qué? - dije, finalmente.
- Estaba paseando por ahí y se me ocurrió legar a tu casa, tengo muchas ganas de verte - Sorprendida por su respuesta, salí de la habitación, teniendo cuidado a que a puerta no ocasionara ruido.
Aun manteniendo a Shinosuke en la línea telefónica, baje las escaleras y me dirigí a la sala. Observé a través de la ventana y logré ver su auto al otro lado de la calle. También tenía ganas de verlo. Había pasado varías semanas desde que lo vi por última vez, había sido exactamente después de que comenzaron las vacaciones.
- Si mis padres se dan cuenta de lo que voy a hacer, me castigaran - murmuré, poniendo en riesgo la confianza que me tenía. Salir en medio de la noche solamente para ver a mi ex-novio no sería una excusa suficiente para salvarme de cualquier castigo, pero aún así, me iba a arriesgar.
Me contesto con palabras que no logré entender, o más bien, porque no estaba poniendo atención. Me volví y mis labios se entreabrieron con asombro cuando vi al intruso bajar por las escaleras. La poca luz que había en nuestro entorno, e permitió observar que sólo llevaba un par de boxers negros y me fue difícil pasar por desapercibido la calidad y firmeza de los músculos que adornaban sus bíceps, sus pectorales y su abdomen.
Cuando nuestros ojos se encontraron, me di cuenta que me miraba con cierta intriga y curiosidad. Rápidamente, colgué la llamada y solté el aire que estaba conteniendo.
- ¿Se te ofrece algo? - pregunte, ocultando el nerviosismo que sentía.
- ¿Qué haces despierta a estas horas? - inquirió con autoridad, como si tuviera todo el derecho de hacerlo. Eso me molestó y perdí la poca paciencia que tenía hacía a él.
- Que te importa - lo observé, dispuesta a volver a mi habitación. Desgraciadamente, no iba a ver a Shinosuke.
- ¿Tus padres saben que un auto está esperando afuera? - me giré hacía a él, con la intención de mentir. Podía aparentar indiferencia, pero me percaté que estaba viendo a través de la ventana.
- No se de que me hablas - repliqué, pasando saliva. Esperaba que no continuara con el tema, pero en ese instante, el celular volvió a vibrar. Deseaba que no se diera cuenta de ello, pero la luz de la pantalla me deleitaba. Sería demasiado estúpido tratar de disimular.
- El chico del auto te esta llamando - dijo, con tono de burla. No tenía qué aclararlo. Ignorando su comentario, conteste la llamada y le di la espalda a Ranma para que no escuchara lo que le diría.
- Hablamos mañana ¿de acuerdo? - susurré y esperé su respuesta, pero nunca llegó. En cuestión de segundos, la mano de Ranma apareció en mi visión y me arrebató el celular, haciéndose cargo él mismo mientras que yo asimilaba lo que acababa de hacer.
- Sí, por ahora no puede atender. Será mejor que no la molestes - cortó la amada y pacientemente, me entregó el celular. Sonrió ligeramente, mostrando satisfacción por mi reacción y subió por las escaleras.
- ¿Cuál es tu problema? - reclamé manteniendo mi voz baja, mientras lo seguía. Mis palabras fueron ignoradas ya que cuando estuvimos en la segunda plana, cerró la puerta de su habitación. Por poco y me golpeaba el rostro.
¿Qué diablos le sucedía? ¿Quién se creía para tomar decisiones por mi e ignorarme de tal forma? Con el enojo fluyendo por mi venas, regresé a mi cuarto e intenté dormir, porque si me quedaba despierta, haría un alboroto para exigirle a Ranma una explicación, y hacer eso despertaría a mis padres y por lo tanto, sería descubierta.
Continuara..
Hasta aquí actualizare, mañana seguiré con el siguiente capitulo.
Los veré mañana chicos y chicas!.. los quiero:3
