Los personajes no me pertenecen, tampoco la historia

Capítulo 3

Una vez sola, Bella descubrió que estaba hambrienta. Devoró todo lo que había en la bandeja. Satisfecha, miró a su alrededor y descubrió un baño detrás de una puerta corrediza que estaba al lado del armario donde su ropa estaba colgada.

Se acercó a la ventana y apartó la cortina para salir al balcón. Contuvo el aliento, maravillada. La casa estaba construida en la cima de colina que llevaba a un pequeño puerto asoleado. En la distancia había grupos de casas blancas sobre los cerros. El mar a lo lejos tenía un color azul turquesa profundo. A la izquierda del puerto, Bella pudo ver un camino que llevaba a un pequeño pueblo. Un burro caminaba por allí, dirigiéndose al grupo de casas.

-No lo puedo creer — susurró atónita. Se apoyó contra la baranda. Abajo había un hermoso jardín, lleno de arbustos de perfumadas flores y de árboles frutales. Debajo de los árboles, había sillas y mesas de madera y justo debajo del balcón de Bella estaban varios gatos que tomaban sol en la terraza.

-Vaya, esto sí que es una hermosa vista —comentó una voz masculina. Bella salió de su estupor y se dio cuenta de que estaba casi desnuda. Retrocedió con rapidez y se metió en el cuarto mientras oía la risa sarcástica de Edward quien estaba apoyado contra el muro que cercaba el jardín. Fue una risa desdeñosa y Bella se imaginó que él de haber confirmado ahora la mala opinión que ya tenía de ella.

Mientras se bañaba pensó en Nessie y en la desesperación de ésta.

Bella no sabía que hubo entre ella y jacob, pero seguramente era algo serio. Bella gimió para sus adentros al recordar que ni siquiera le mencionó a Jacob a Christina definitivamente no estaba actuando como una prometida enamorada.

—No puedo hacer nada bien —murmuró mientras se lavaba el cabello con un champú de agradable aroma. Se envolvió con una gruesa toalla y fue a sentarse en el balcón para tomar el sol. Su largo y grueso cabello platinado estaba desparramado en sus hombros para que se secara. El aire tenía mil perfumes distintos.

Bella cerró los ojos y trató de relajarse en ese pequeño oasis.

La sombra amenazadora estaba cerca de ella; persiguiéndola Bella no debía verla, debía seguir corriendo. Sin embargo, casi no podía mover las piernas debido a que estaba bajo el poder de esa horrorosa cosa. Ya iba a atraparla, estaba alargando una mano... Bella despertó de la pesadilla, acalorada y temblorosa. Las imágenes eran tan vívidas en su mente que lanzó un grito de terror al ver que una sombra que se movía a su lado.

—No te asustes —susurró Edward, apaciguándola .

-Tuviste una pesadilla, eso es todo.

- Estás a salvo.

Bella lo miró a la cara y se dio cuenta de que la expresión de Edward fue lo que más la asustó, pues nunca había visto nada semejante antes en una persona; era una mirada de deseo y de una especie de ansia teñida de amargura y obsesión. Sin embargo, Edward pronto se volvió tan cínico y frío como siempre.

— ¿Siempre sueles mostrarte ante todos de esta manera mientras tomas el fresco? —se apoyó contra el balcón, mirando el puerto. Bella se puso de pie y se cubrió mejor con la toalla.

-No me estaba mostrando ante todos. Además, por aquí no hay nadie-replicó desafiante.

— ¿Y yo qué soy? —Se volvió; con los ojos chispeantes— ¿Un producto de tu imaginación? —habló con sarcasmo mientras la desnudaba lentamente con la mirada. Bella se ruborizó.

— ¡Tú no cuentas! —exclamó con furia. Tuvo la satisfacción de verlo sorprenderse y tensarse.

-¿Ah no? —Susurró-—. ¿Quieres que pongamos a prueba tu teoría?

Bella tardó en moverse. Edward la tomó de las muñecas y la atrajo contra su cuerpo. La chica empezó a forcejear. Sin embargo, se quedó petrificada al sentir que la toalla empezaba a resbalar y entonces lamentó con amargura lo que dijo y el enfado que con ello le causó a Edward.

—Te advertí que no volvieras a atacarme —la sacudió con fuerza.

—No sigas, me lástimas —protestó Bella. La proximidad de ese hombre le provocaba cosas raras en el interior. Sintió que la toalla se deslizaba más abajo. La suave tela de la camisa de Edward se frotó contra un seno desnuda de Bella, quien se estremeció de deseo—. Por favor, Edward…

-Querías esto, ¿verdad? Sabías que yo vendría a buscarte —la acusó—. Te dije que no podías jugar conmigo.

La toalla terminó de resbalar y se detuvo en las caderas de Bella. Edward la miró de modo candente y Bella sintió que esa mirada le acariciaba cada curva del cuerpo.

De pronto, Edward la empujó, aunque no le soltó las muñecas. Le alzó los brazos para verle los senos.

—Voy a ver muy bien lo que me ofreces.

Las frías y duras palabras humillaron tanto a Bella que ésta deseó morir en ese instante. Tener que estar parada frente a él, así...

Estaba profundamente avergonzada, pálida. Edward la miró a los ojos y se dio cuenta de qué ella estaba sufriendo.

— ¡No pongas esa cara! —maldijo con voz baja y abrazó a Bella. La cubrió con la toalla para protegerla. Y, al hacerlo, sus manos temblaron.

Se quedaron quietos durante un momento y Bella descubrió que Edward estaba respirando con dificultad, que su corazón latía con fuerza.

-— ¿En qué clase de animal me estás convirtiendo? —murmuró él sobre el fragante cabello de Bella. Ella sollozó y se alejó de él.

—Yo no hice nada. Fuiste tú... siempre eres tú. No puedes dejarme en paz —lo miró con rabia—. La pesadilla también fue culpa tuya —se sentó en la silla y se arrebujó en la toalla mientras Edward la miraba sin entender.

—Ya debería estar acostumbrado al razonamiento de una mujer, pero esta vez no te comprendo —comentó. Se alejó y apretó al borde del balcón—. ¿Por qué soy responsable de esa pesadilla que tuviste?

—Hacía años que no soñaba con eso, hasta que me obligaste a venir aquí —tartamudeó y calló. Cuanto menos dijera, mejor.

— ¿Tenías esa pesadilla con frecuencia?—inquirió él, observándola—. ¿Por qué? Algo debe haber provocado eso.

Bella apartó la vista e inclino la cabeza de modo que su cabello ocultó el rostro como un velo chocolate.

—Si, algo provocó esa pesadilla —comentó y se puso de pie entrar en su habitación

—Por favor, siéntate —fue cortante— Necesitamos hablar más de esto.

—No puedo —ya no era capaz de soportar otra confrontación y , además, se sentía en desventaja Cómo podía explicarle a Edward que la muerte violenta de su familia le provocaba esa pesadilla desde hacia varios años Edward pensaba que el padre de ella estaba vivo, pero se trataba del padre de Nessie— Por favor, Edward, no puedo.

—Sí, puedes. Tengo la intención de entenderte, Nessie. Parece que tienes una doble personalidad y quiero saber por qué —insistió

—Necesito entrar en mi habitación. El sol me está mareando —se ruborizó cuando él la observó con intensidad—. Por favor.

Edward guardo silencio y luego la tomo del brazo con suavidad para conducirla a la habitación, que tenía aire acondicionado.

—Olvidé que la piel de los ingleses es muy delicada y que no te has sentido bien. Te sugiero que tomes una siesta después de la comida que le pediré a Emily que te traiga aquí. Así, podrás reunirte con nosotros para cenar, a las ocho de la noche —se dirigió a la puerta—. No podrás siempre evadir mis preguntas con tanta facilidad, jovencita. Necesito que me des muchas respuestas y pronto. Y no soy un hombre paciente.

Bella bajó la vista y acarició, distraída, la estatuilla le porcelana que estaba junto a la ventana.

—Habrías podido modelar para eso —comentó Edward, sobresaltándola. Sus ojos brillaban con deseo—. Blanca, fría e intacta; o ansiosa y cruel. Vamos a hablar muy pronto, te lo aseguro—salió de la habitación y dejó temblando a Bella.

Después de comer la carne fría y la ensalada, seguida de un mousse de limón, Bella se puso una camisa blanca y una falda floreada. No podía dormir ahora. Se cepilló el cabello y sé hizo una cola de caballo. Decidió que saldría a explorar la casa.

Al salir del cuarto, quedó apabullada por el tamaño de la villa. Una magnífica escalera de madera pulida llevaba a una habitación enorme. En un muro había hermosos jarrones de la misma altura que Bella, con helechos que se movían con la ligera brisa que entraba por las ventanas.

En un extremo, unas ventanas amplias daban al jardín, donde los gatos seguían tomando el sol de la tarde.

—Pensé que ignorarías mi sugerencia de tomar una siesta.

Cuando Bella salió al patio, vio a Edward. El sólo vestía unos pantalones cortos y estaba acostado bajo los rayos del sol. A su alrededor estaban los perros.

Bella se quedó quieta. Jadeó al ver el hermoso cuerpo musculoso de Edward que parecía brillar bajo la luz solar. El vello pectoral era rizado y desaparecía en la zona del plano vientre, donde una cicatriz blanca, resaltaba contra la piel bronceada.

—Es un recuerdo de mi juventud alocada —explicó Edward, siguiendo la mirada de Bella—. La dama olvidó mencionarme que estaba casada hasta que su esposo se apareció de pronto blandiendo un cuchillo de treinta centímetros de largo.

Bella lo miró con fijeza. Estaba fascinada. El la miró con malicia.

—Me temo que soy un hombre malo —susurró divertido—. Creo que tú y yo nos parecemos mucho.

Bella se sonrojo y bajó la vista. Tropezó con uno de los gatos dormidos al acercarse a Edward. Estaba muy triste por lo que él le dijo. Edward se levantó cuando la vio acercarse y se dirigió hacia una mesa en la que había media botella de vino blanco helado y dos copas de cristal.

— ¿Dos copas? —preguntó Bella y miró a su alrededor.

—Te dije que sabía que bajarías tarde o temprano —Edward sonrió, enseñando sus blancos y fuertes dientes. Le sirvió una copa de vino.

Bella se estremeció cuando los dedos de ambos se rozaron al tomar la copa.

—Vamos, no te asustes. No voy a violarte aquí en mi jardín —se mofó Edward. Sé sentó en una silla y cerró los ojos.

—Ya lo sé —estaba tan tensa que su voz fue muy aguda Bella carraspeó—. Lo siento —los sucesos de la mañana todavía la atormentaban y le impedían relajarse en presencia de Edward. Aún se sentía humillada.

Cuando Bella se fue a vivir a Londres, trabajó como modelo durante nueve meses y eso fue una experiencia que le disgustó mucho. Sin embargo modelar trajes de baño y cortos vestidos de cóctel fue parte del trabajo y lo hizo frente a extraños. Siempre le estaría agradecida Mike, pues él le permitió escapar de ese horror El brillo lujurioso de los ojos de los hombres que la veían modelar hacía que Bella se retrajera aún más. Y por eso Mike fue una bendición para ella, pues su amistad siempre fue desinteresada.

Bella miró a Edward con disimulo. La molestaba el efecto que causaba en ella ese cuerpo masculino, pues siempre imaginó que era inmune a los hombres.

—Tienes un hogar hermoso —trató de charlar.

—Soy muy afortunado —asintió y la miró—. Vaya, si no te conociera mejor, diría que no estás acostumbrada a estar cerca de un hombre semidesnudo—comentó con una dureza que la hizo respingar.

Bella volvió a ruborizarse Edward alargó una mano y le acarició la mejilla.

—Esto me gusta —susurró y por una vez no la miró con su reserva acostumbrada—. No sabía que las mujeres aún sabían cómo sonrojarse.

Bella quedó confundida y se irritó con su propia torpeza más que con los comentarios de Edward. Apartó la cara con brusquedad, haciendo girar su cola de caballo.

— ¿Eso también es parte de la imagen? —de nuevo se volvió frío al acariciarle un poco el cabello.

—No sé a qué te refieres.

-¿No te das cuenta de que pareces una quinceañera con tu cabello peinado de ese modo? --estaba incrédulo—. Pareces una mujer virgen e intacta.

—Me peiné así porque es más fresco —se enfado. ¡Ahora, incluso su peinado estaba mal!—. Además, ¿quién eres tú para juzgar si estoy intacta o no ?—"por qué dije eso", se preguntó con desesperación La pregunta fue tan sólo una invitación para que Edward la siguiera insultando.

El tomó un sorbo de vino antes de contestar.

—Nessie, Jacob estuvo muy triste la última vez que vino a casa Me dijo… cosas que en otras circunstancias no me habría revelado

— ¿Ah, sí? —sabía que no le gustaría oír lo que seguiría.

—No me estás facilitando las cosas —suspiró impaciente—. ¿Tengo que decírtelo o nos harás a ambos un favor al olvidar tu actuación de la niña pura e inocente? Esto empieza a exasperarme - Bella se tensó, mas no pudo mirarlo a los ojos.

—Dime qué te dijo Jacob.

Edward maldijo en voz baja

— ¿Rayos, cómo me metí en esto?

— ¿Qué te dijo? —insistió la chica.

—Mira, Edward estaba muy acongojado —era obvio que ese asunto le disgustaba mucho a Edward—. Me explicó que ustedes dos se acostaron juntos y que, aunque fue la primera vez para él, tú tuviste la honestidad de confesarle que habías tenido otros amantes antes que él.

Bella quedó helada al oír las palabras.

— ¿Por qué tuviste que decirle que no amabas a los otros hombres, que él era el amor de tu vida? —Le reclamó con dureza—. Jacob estaba loco por ti y habría aceptado cualquier cosa. Entonces, ¿por qué lo ilusionaste al aceptar casarte con él, si sólo se trataba de otra farsa más? -la voz de Edward palpitaba con tanta emoción que Bella se dio cuenta de que la odiaba mucho—. Lo destruiste, Nessie, y ahora sólo Dios sabe dónde está Jacob ahora.

— ¿No está aquí?

—Claro que no ¿Crees que estaríamos charlando aquí si él estuviera en casa?

—No lo sabía —susurró Bella

—No lo preguntaste —le reprochó— He esperado desde esta mañana a que preguntes por el Ni siquiera has mencionado su nombre.

— ¿No te dijo a dónde iría? —Bella ya no podía soportar más. Tendría que contarle la verdad a Edward. Ahora todo había quedado fuera de control.

—Al parecer, justo después de qué yo me fui a Inglaterra, Jacob recibió una urgente llamada telefónica. Se fue casi de inmediato pidiéndole a Emily que le dijera a Christina que tenía que atender un asunto muy delicado referente a los negocios.

— ¿No le creíste? —Inquirió nerviosa.

—No lo sé —fue frío— Sin embargo, mi sobrino no tiene la costumbre de decir mentiras, así que estoy seguro de que existe una buena justificación para su ausencia. El estará muy contento al encontrarte aquí, cuando regrese, ¿verdad?

— ¿Crees que él haría algo insensato? —su voz tembló.

— ¿Algo insensato, además de mezclarse contigo en primer lugar?—fue cortante—. Claro que no. Jacob es griego —para Edward eso lo explicaba todo y no había nada más que decir.

— ¿Sabía Jacob que irías a buscarme?—algo en el tono frío de edward alimentó las sospechas de Bella.

—No precisamente —entrecerró los ojos—. Yo soy la cabeza de esta familia y de esta casa y me responsabilizo por todos los que aquí viven. Mi sobrino es muy joven y emotivo. Tuve que ser firme con él para evitar que Christina se angustiara.

— ¿No te pidió Jacob que fueras a buscarme?

—Yo fui quien pidió que vinieras —endureció la voz y Bella decidió que sería cautelosa- Y basta eso. Una vez que Jacob te vea aquí en su medió familiar, se dará cuenta de que la... amistad entre ustedes no es conveniente. Y después de unas semanas, me llevaré a Christina a un crucero para que ella recupere su fuerza. Cuando regresemos, tú ya no estarás aquí y Jacob le informará a su madre que todo terminó de buena manera.

Bella se enfadó. La frialdad de Edward la irritaba.

—Espera un momento —se tensó—. ¿Quién te dio el derecho de hacer todos esos planes, de decidir qué es lo que conviene a todos?

—No decido por todos —se mantuvo tranquilo— Sólo por mi familial, tú no tienes importancia.

Esas palabras la hirieron profundamente Edward la miró con una indiferencia total Sin embargo, Bella intuyó que el la atacaría en cuanto tuviera oportunidad.

Ella se puso de pie, deseando enfrentar esa fría autoridad.

—El gran e ilustre, Edward —comentó con amargura—.tan recto, tan perfecto, tan por encima del resto de nosotros, pobres mortales ¿Sabes algo? Me das lástima No eres más que un cascarón seco

-Basta ya.

Bella no pudo detectar el ultimátum de Edward y prosiguió:

— ¡Toda esta indignada desaprobación que sientes! Me das asco Por lo menos, Jacob puede sentir amor y eso es algo que no puede decirse de ti. Eres incapaz de sentir una emoción normal Apuesto a que nunca has amado a nadie en tu vida.

Edward la interrumpió al ponerse de pie, tomarla de un brazo y cubrirle la boca con una mano.

—Cállate —ordenó con los dientes apretados. Estaba furioso—. ¿Cómo te atreves a criticarme? Eres sólo una mujerzuela, y hablas de amor —se mofó-. Tienes suerte de que Christina esté dormida en su habitación o de lo contrario te azotaría hasta que me suplicaras que no te matara.

Bella forcejeó y Edward la soltó.

—Fue un error traerte aquí. No provocas más que problemas.

—Yo no quise venir -señaló la chica, temblorosa.

—Pero ya estás aquí, ¿verdad? —Susurró con suavidad—. Y ahora todos tendremos que sacar el mejor provecho de esta situación.

Bella observó cómo él se tornaba frío y cínico de nuevo, ocultando así su verdadera personalidad.

—Tienes la suficiente experiencia para saber que me afectas mucho... —susurró ronco, y la apretó contra su cuerpo—, pero no dejes que eso te engañe. Es tan sólo deseo, querida. Deseo tu cuerpo y nada más —sonrió con dureza— Es posible para un hombre tomar a una mujer aunque la desperdicie.

Las piernas de Bella temblaban tanto que ésta apenas si podía mantenerse en pie. La proximidad del cuerpo de Edward era atemorizante y excitante a la vez. Era la primera vez que Bella experimentaba algo semejante y la masculinidad de ese hombre la apabullaba.

—Las mujeres como tú me desagradan, pero yo sería el primero en reconocer que no eres como las otras —murmuró y movió su cuerpo contra el de ella—. Ten cuidado —sonrió cuando ella se apartó

Edward se fue sin decir más y Bella se quedó sentada bajo los árboles durante mucho tiempo La compañía de los animales la ayudó a sentirse mejor después de los insultos de Edward. Habla varias lagartijas verdes sobre el muro tomando el sol Una avioneta pasó volando. Los perros se acercaron a Bella y esta cerró los ojos, adormilada por el calor. Como nadie fue a buscarla, se quedó dormida y despertó al atardecer, el descanso la animó y le devolvió la lucidez mental

—Debo decirle la verdad —susurró— Debo irme cuanto antes de aquí —no trató de analizar por qué.

Más tarde, mientras terminaba de maquillarse para bajar a cenar alguien llamó a la puerta de la habitación.

—Adelante —susurró nerviosa.

Sintió alivio al ver entrar a Christina, quien se acercó al tocador.

-Lamento no ser una buena anfitriona, querida —se disculpó con suavidad—. Me temo que mi cuerpo no me permite llevar a cabo las buenas disposiciones de mi mente

—Está bien —Bella acerco la silla que estaba junto a la cama y ayudó a Christina a sentarse—. Yo no quiero que usted me divierta.

— ¿Edward te ha estado atendiendo? —la miró de modo penetrante y Bella se ruborizó. Christina se inclinó hacia adelante y la tomó del brazo—. Querida, hay algunas cosas acerca de nuestra familia que me gustaría explicarte antes de que surjan más suelo hablar de nuestra vida íntima y te pido que seas paciente conmigo si no voy al grano.

—Por favor, no es necesario... —Bella se interrumpió al ver que Christina negaba con la cabeza.

—Ya lo entenderás —se acomodó en la silla—. Noté que tu relación con mi hermano no es buena, Nessie. Tal vez él se muestra un tanto hostil contigo...

Bella lo miró con preocupación. ¿Qué había adivinado esa señora?

—Para entender a Edward, debo remontarme al pasado. Nuestra madre fue inglesa. Tal vez has notado que no nos cuesta trabajo hablar el inglés, a pesar de que nuestra lengua usual es el griego.

Bella asintió. Eso también explicaba por que Edward y Christina tenían los ojos verdes.

-Nuestra madre murió al dar a luz a Edward. Yo acababa de casarme en ese momento y tenía veinte años, Desde que yo nací, mi madre tuvo varios abortos naturales y dificultades para concebir. Sin embargo, mi padre le exigía que tuviera un varón y ella perseveró en esa dirección, a pesar de las advertencias de los médicos—endureció la expresión. - Mi padre fue un hombre muy arrogante. Contrató una niñera para el bebé, pero eso no dio buen resultado Y cuando mi padre se mato en un accidente, Edward solo tenia nueve meses de edad mi esposo y yo decidimos educarlo como si fuera nuestro hijo, Como mi hermano, tenía el derecho de ser criado en la de mi padre, mi esposo y yo vendimos nuestra casa y nos vinimos a vivir aquí —hizo girar su anillo de bodas—.. Mi esposo fue un hombre muy bueno.

Hizo una pausa mientras recordaba y luego prosiguió:

—Durante muchos años, pareció que Edward sería nuestra única familia. Yo heredé los problemas de mi madre en ese sentido, como podrás entenderlo. Pero cuando Edward cumplió los quince años, Jacob nació. Fueron unos años maravillosos.

Los ojos de la mujer mayor se iluminaron con los recuerdos y Bella pudo entrever a una Christina joven, feliz, satisfecha y enamorada.

—Mi madre tenía una hermana menor en Inglaterra, cuya hija tenía la misma edad que Edward. Y ella vino una vez a pasar el verano aquí, con nosotros. Jacob tenía entonces siete años. Esa jovencita se entendió muy bien con Edward —la voz le tembló—. Yo siempre me culparé por no darme cuenta de lo bien que se entendían Bill, mi esposo, y yo estábamos muy ocupados atendiendo el negocio de la familia y Jacob requería de muchos cuidados entonces. Sin embargo, yo debí darme cuenta de lo que sucedía. Una noche en que Bill y yo regresamos a casa antes de lo planeado, descubrimos a Edward con la chica… ¿cómo puedo decírtelo? Como si fueran marido y mujer.

Bella sintió que recibía un puñetazo en el estómago. Era la primera vez que experimentaba celos en su vida. "¿Qué me está pasando?'', se preguntó horrorizada. "Es obvio que Edward ha tenido muchas mujeres en el pasado, él mismo lo dijo. El no significa nada para mí...". Pero una vocecita interna no la dejó en paz. Lo amas; lo amas, — susurró sin cesar.

—Mi esposo recibió una fuerte impresión —prosiguió Christina, sin percatarse de la congoja de Bella—. No es bueno que algo semejante suceda antes del matrimonio... y menos con una prima, que era un huésped en nuestra casa y que estaba bajo nuestra responsabilidad. Bill se puso muy mal.

Christina hizo una pausa y se enjugó los ojos

—Edward quería mucho a Tanya y le pidió que se casara con él cuanto antes —añadió Christina y Bella sintió un nudo en el estómago—Tanya sólo lo miró y se echó a reír. Se rió enfrente de todos nosotros —hizo un gesto de dolor al recordarlo—. Nos dijo, que ya estaba comprometida con un chico en Inglaterra, en la universidad donde ella estudiaba. Edward sólo era una manera agradable de pasar el verano, una aventura.

Christina apretó la mano deBella.

—Debes entender qué en Grecia las chicas no se acuestan con un hombre antes de casarse. Sólo un tipo muy particular se porta de esa manera. Edward no entendía por qué una buena familia como Tanya actuaba así. El supuso que ella correspondía a sus sentimientos Edward era muy joven e ingenuo.

Bella inhaló hondo. ¿Por qué le contaba Christina todo eso?

—Tanya fue enviada a su casa de inmediato, muy humillada Tres días después, mi esposo sufrió un ataque cardiaco y murió en mis brazos —la miró con dolor,—. Edward se culpó por su muerte, tal vez aún se siente culpable. Sin embargo, la autopsia reveló que Bill estaba enfermo del corazón desde haría, varios años. Pero Edward no quiso aceptar esa explicación, e insistió en que la impresión que recibió Bill al sorprenderlo junto a Tanya fue lo que lo mató.

Christina se puso de pie con lentitud, apoyándose para ello en el tocador de mármol

—Y la cuestión es que te pareces demasiado a Tanya, Nessie.

Bella la miró con horror.

—Su cabello tenía el mismo tono chocolate que el tuyo, y era igual de delgada que tú, incluso podrían ser hermanas: La primera vez que te vi me quedé paralizada por la impresión.

Así que eso era... Bella nunca tuvo la menor oportunidad de entenderse con Edward. Desde el momento en que él la vio, empezó a castigar a Bella por la tragedia que le ocurrió hacía tantos años. Edward la miraba y no veía a Bella sino a Tanya. Y la forma en que Nessie trató a Jacob tan sólo alimentaba su odio y su profundo resentimiento.

—Por favor, trata de entender —susurro Christina en tono de suplica al ver que Bella palidecía—. No quiero que las cosas sean difíciles entre tú y mi hijo. Y estoy segura de que, cuando Edward llegue a conocerte, se dará cuenta de que eres muy distinta a Tanya. Lo que pasa es que resulta difícil para él adaptarse a esta situación. Es un hombre de sentimientos muy profundos e intensos.

—Sí, ya entiendo —susurro Bella .Sintió un ligero mareo al tratar de digerir todo lo que Christina le contó. La señora le dio una palmadita en el hombro y por un momento Bella quiso contarle a. verdad. Sin embargo, algo se lo impidió y el momento de las confidencias se perdió Edward confirmaría sus sospechas respecto a Bella cuando se enterar de que ella lo engañó, de que lo hizo quedaren ridículo por segunda vez. Si ahora Edward la odiaba, ¿Qué pasará cuando supiera toda la verdad? Bella sintió terror. Tenía que huir, tenía que salir del país antes que Edward descubriera la verdad.

—Pero lo amo —susurró, ya a solas, pues Christina se había marchado—. ¿Cómo puedo amarlo cuando él me odia?

El cuarto silencioso no le dio respuesta y Bella se miró en el espejo y lloro.

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Hello, hello!! Como estais? jejeje Bueno chicas ya todo bien, ahora mas contenta!! ^-

Les queria comentar algo que me dijo una señorita por alli! Y es que a lo mejor esta historia ya anda rodado por ahi, ahora no se si es que la "plagie" o me plagiaron! Solo les queria decir y pedir algo! Decir, que bueno si anda por ahi borrare esta y sube otra; y pedir que si la ven por favor me lo digan!... Mientras tanto seguire subiendo los cap! ^-^ Grax de ante mano y mil gracias a la chica q me lo dijo!!

Review Review Review wiiiiii!!

Besos

xoxoxxo

100%Magia y amor

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