Kuroshitsuji no me pertenece, así como ninguno de sus personajes.
Son propiedad de Yana Toboso.
Este drabble va para Rin Taisho Asakura, siendo una pequeña continuación al primero.
Era increíble que la presencia de una sola persona pudiera causar tanto disgusto y en tantas personas en paralelo. Alois Trancy abrazaba emotivamente a Ciel, causándole disgusto al joven de cabello azul, celos en Sebastian e incluso puso celoso a su propio mayordomo. Si existiera una octava plaga de egipto o alguna otra desgracia atroz que saliera de la caja de Pandora, sería ese jovencito de cabello rubio y ojos de un azul transparente pero nada inocentes.
Ciel sentía como la sangre le hervía al querer quitarse de encima a su "Archienemigo" pero siendo incapaz puesto que el era un poco más alto.
-ALOIS, SUÉLTAME AHORA MISMO- Dijo el peliazul calmadamente y sin gritar, puesto que con una voz tan fuerte y masculina no le hacía falta recurrir ante tales actos.
-¿No me extrañaste, Ciel?
-No
-Qué seco eres- dijo Alois haciéndose el ofendido y soltándolo porfin
-Viniste aquí por algo ¿Qué quieres?
-A tí
-Trancy
-Ya, ya... Si vine por algo, para negociar mejor dicho
-¿Y bien?¿Qué es? No tengo todo el día
-¿Porqué, planeas hacer algo más tarde o qué?
-Tengo... Asuntos muy importantes que atender
El corazón de Sebastian dio un pequeño salto de alegría en su pecho cuando escuchó a Ciel decir que esos asuntos eran muy importantes para él, "Yo se cuáles asuntos" pensó haciendo su mejor intento para evitar que sus labios se torcieran en una sonrisa pervertida. Eran asuntos bastante importantes de hecho. Ciel había lanzado la punta directamente para Sebastian ante aquella respuesta que le dio a Alois.
-El cementerio donde reposan los restos de tus padres, lo compré- Las primeras palabras hicieron que el corazón de Ciel, o lo que quedaba de el, se retorciera lentamente del dolor, causando una sensación de agonía por todo su cuerpo. Pero como el buen manipulador y actor que era mantuvo su expresión fría y firme y respondió -¿Y qué con eso?- a lo que recibió como respuesta que Alois lo tomara de su barbilla lenta y delicadamente y lo mirara con una sonrisita un tanto malvada -Pienso demolerlo- Dijo aun mirando a Ciel directo en su ojo.
Aquello había sido un golpe bajo para el peliazul, quien haría lo posible para evitar que el maniático rubio hiciera de las suyas.
-Ah veo que te molesta, pero puedes evitar que eso suceda
-¿Qué quieres?...
-Un simple baile, ni más ni menos
-Alois ¿Porqué haces estas cosas?
-Por que es la única forma de llamar tu atención
Sebastian al ver que Alois trataría con su suerte al haber dejado a Ciel vulnerable, tomó su muñeca abruptamente y la retiro del mentón del jovencito peliazul.
-El baile será mañana en la mansión Phantonhive, ya pueden retirarse- Dijo el mayordomo con una expresión seria y algo enojada, mirando a Trancy directamente a los ojos.
Después de aquellas palabras no quedó otra opción y se fueron, ciertamente hasta Claude estaba feliz. Sebastian los miraba desde la ventana para asegurarse y una vez que los vio alejarse se dirigió a donde estaba Ciel.
-¿Bocchan?- Dijo gentilmente y poniendo una mano en su hombro
-De-dejame Sebastian. Creo que iré a mi cuarto a descansar
Sebastian se sintió un poco mal al saber la agonía que el jovencito estaba sintiendo internamente aunque no se permitiera demostrarlo de ninguna forma, era realmente fuerte para alguien de su edad, que probablemente ya estaría llorando ante tales recuerdos. Pero Ciel Phantomhive no era un niño común y corriente.
El mayordomo cargó a su maestro dispuesto a llevarlo a su habitación. Supongo que será para otra oportunidad.
Abrió la puerta del cuarto y le quitó a Ciel el sombrero, luego su gabardina, sus zapatos... Empezó a sentirse sofocado otra vez cuando comenzó a desabrocharle la camisa, a cada botón que abría era una gota más de sudor bajando por su garganta, un estrepitoso latido cuando le quitó la camisa y presenció otra vez ese pálido, plano y un poco musculoso abdomen del jovencito. A este ritmo explotaría internamente, se quedó inmóvil por unos segundos.
-¿Por qué te resistes?
-Hacer algo en este momento, sería aprovecharme de tu debilidad
-Eres bastante noble como para ser un demonio- Dijo Ciel con esa sonrisa malvada tan suya
Ah, entonces me engañó con esa debilidad física para atraerme hasta aquí. Cai en el truco
-Te dije que apenas terminara allá abajo, pero no podía ser tan evidente con Bard, Finny y Meyrin
-Bocchan, es usted un jovencito muy viváz
-Tal vez- Dijo Ciel abriendo el blazer de su mayordomo para luego proceder a los botones de su camisa.
De todos modos Sebastian sabía que Ciel aun le dolía el recuerdo de sus padres. Yo lo consuelo, sin problema alguno.
El resto del atardecer fueron besos, caricias, risas y mucha pasión mezclada con deseo en el aire. Tal como en la oficina, corazón con corazón, respiraciones sincronizadas que le daban aire el uno al otro, uñas clavadas en la carne del amor platónico, manos jugando con la cabellera ajena, azul para una y negra para el otro.
Las horas pasaban y no parecían notarlo, tampoco es que les importara mucho de todos modos... Estaban desnudos, sudados y en la misma cama así que a este punto ya nada importaba.
A este punto podrían morir felices en ese mismo instante, siendo el rostro del otro lo último que vieran.
Corazón con corazón... En un solo salón.
